Pare de bailar y me quedé observando su sonrisa. Lo amaba -¿Nunca nada material? Negó con determinación. - Quiero jugar voleibol. -Sho...tú sabes que -Jugaste con Kuroo hace tres años. ¿Por qué no conmigo? -No jugué con él...sólo fueron pases. – Su mirada se apartó de la mía, y no tenía el valor de negarme- está bien. Jugaremos.
-No, déjalo. No quieres.
-Sho…
-No quiero que me digas que si por obligación.
-No digas eso. No me has obligado a nada y lo sabes bien, sabes que siempre voy a mi ritmo aunque tú te escapes ¿o no?
-sí, tienes razón…entonces… ¿quieres jugar?
-Claro mi amor, si me pongo a pensar me saldrá muy barato.
Le sonreí con picardía pero él no lo hizo. Me tomo con ambas manos y me beso. – te amo Tobio. Cada día más. Y es el mejor regalo que me puedes hacer. Hablare con los demás para organizarlo.
-¿Quieres ayuda?
-No te preocupes…Sugawara me ayudara.
Seguimos bailando un par de canciones más, hablando sobre nuestro futuro y donde sería mejor casarnos.
Me sentía como un niño, queriendo con desespero que lleguen las cosas que uno anhela con el alma.
Con Shouyou me sentía un gran hombre.
Para la media noche, la reunión habia terminado.
Ayudamos a su mamá a ordenar. Aunque básicamente la ayude yo, Hinata y Natsu se durmieron en las sillas del jardín.
-¿Puedes con él?
-Si señora Hinata, no se preocupe. Ahora llamo un taxi y lo cargo.
-Pueden quedarse a dormir si quieren.
-será mejor que lo lleve a casa, así se baña y tiene un cambio de ropa. Ha hecho mucho calor hoy y se va a enfermar si duerme con esa transpiración.
Su madre me sonrió y articulo- gracias por cuidarlo tanto Kageyama-kun.
Sonreí de nuevo y pensé, que yo debía agradecerle a ella, el haber tenido tan hermoso pequeño.
Nos fuimos cerca de las dos de la mañana, agradecía que al día siguiente fuese domingo.
Shouyou se despertó en el viaje y permaneció callado un momento. Siempre era así. No reaccionaba rápido.
…
Para cuando llegamos ya se había despertado del todo y estaba más charlatán.
-Gracias por la fiesta.
-A tu mamá le pareció buena idea. Y si es algo para ti no me podía negar.
Bese su frente y pase hacia la habitación. Quería prepararle un bueno baño refrescante.
Siguió mis pasos.
-¿Por qué invitaste a Oikawa?
-¿No te gustó? Creo que... Tal vez deberían quedar las cosas bien.
-No no es eso. Sólo que él... No puedo olvidarme de cómo te trató. Sólo eso.
- Estaba dolido. Te quería e hizo lo que pudo para retenerte. A veces las personas hacen eso para tratar de quedarse a toda costa con algo. Yo sólo quería...quería que algún día si lo volvemos a ver no sea incómodo y podamos saludarlo con madurez sin recordar nada de lo que pasó. Ya somos grandes.
Me quede sin habla. Ya no era el niño que había conocido. Había madurado y en mi afán de querer que el tiempo se detuviera no me había dado cuenta. Incluso tenía pensamientos más adultos que yo.
-Te admiro a decir verdad- susurre- yo aún no logró olvidar todo lo que siento. Tengo mucho rencor.
Se acercó más y nos besamos.
Sentí el calor de sus labios y la insistencia de su lengua.
Saque su remera de a poco sin querer dejar de saborear sus labios.
Shouyou me empujó hacia la cama y me senté en ella. Su cuerpo había quedado a la altura de mi boca y besé cada parte.
Sus tetillas se habían puesto duras y las succiones hasta que quedarán rojas.
Me quedé largo rato besando y lamiendo cada parte de su suave torso mientras él acariciaba con ahínco mi pelo.
A decir verdad no creía que esa noche lo haríamos...pensé que él estaba demasiado cansado para eso, pero siempre lograba sorprenderme.
Con mis manos busque colarme dentro de su Jean y al no poder se lo baje por completo.
Shouyou se lo sacó y me tomo de la mano, llevándome hacia el interior de la cama.
Ya sabía lo que quería. No quería ninguna posición extraña o incómoda o algo rápido. Quería que nos acostáramos y lo hiciera lentamente. Quería hacer el amor como tanto le gustaba.
Así que también me despoje de toda mi ropa y me acosté con él. Shouyou se sentó arriba mío y me beso cada parte. Disfrute de verlo así. Lamio desde la parte baja de mi abdomen recorriendo todo el torso hasta llegar a mi boca.
Sentí su piel chocar con la mía, lo abracé y se hizo más pequeño, sus piernas a cada lado de mis mulos estaban demasiado abiertas y mientras saboreaba su lengua en mi boca, hurgue su ano. Ahogo un gemido en mi boca cuando metí dos dedos y jugaba a penetrarle.
Dejó de besarme y sonrió.
Volvió a besar mi cuerpo está vez yendo en sentido contrario. Se sentó sobre mis rodillas y empezó a mamar mi pene.
Estire la cabeza hacia atrás y disfrute de aquello. Tiro el cuero hacia abajo y lamio aquella parte sensible para después meterla de lleno. Su boca era pequeña y me proporcionaba mucho placer.
Lo tomó con sus manos y me masturbo un rato largo. Se sentía muy bien. Volvió a meterlo en su boca y sentí como se movía su cola en mis piernas.
Me incorpore para traerlo hacia mí y lo acosté.
Así que me posicione encima de él y abrí sus piernas lo más que pude. Lamí su ano viendo que ya estaba más que listo, pero como a él le gustaba eso estuve un rato largo con mi lengua allí.
Bese cada pierna, su abdomen bajo y parte de su estómago.
Lo mire y él a mí.
Coloque mi pene en la entrada de su ano y lo metí despacio.
Su cara iba cambiando conforme entraba todo.
Bese cada una de sus mejillas y devore su boca cuando había entrado por completo.
-Tobio...
-¿Qué pasa?
-¿Puedes abrazarme?
Pase mis manos por detrás de su espalda y descanse mi frente con la suya. Y mientras tenía tan cerca su mirada empecé a moverme lentamente. Como a él le gustaba.
Baja mi cabeza hacia su cuello y mientras empezaba a penetrarlo más rápido lo mordía.
Shouyou también me abrazaba y gemía en mis oídos.
Lo hacía despacio sacándola y poniéndola lentamente.
-Más... Quiero más rápido.
Me levanté y abrir sus piernas sosteniéndome de sus rodillas.
Lo saque y lo metí fuerte escuchando el ruido que hacían nuestro cuerpos
Me empecé a mover de forma rápida y fuerte y sentía sus manos temblorosas tocar mi abdomen.
Giro su cabeza hacia un costado y gemía más fuerte que de costumbre. Eso a mí me volvía más loco.
Su hermoso pelo rojo se revolvía en la almohada y su rostro estaba por demás acalorado.
Me tiré sobre él, y besando su boca le Di las últimas embestidas. Las más fuertes. Gritó un poco más y sentí como se venía antes que yo.
Antes de venirme, cambiamos a su posición favorita, se sentó encima de mí y me cabalgo moviendo de forma demasiado atractiva su trasero y abdomen.
Acabe con esa visión. Con sus ojos cerrados encima de mí disfrutando de por un momento ser solo uno los dos...
...
…
Una semana después de la propuesta, llego el día.
…
Me sonrió de la manera más dulce y me entregó la camiseta para jugar. Tenía el número 2. La tome con nerviosismo. Tenía los colores de Karasuno. -¿Puedo jugar con esta camiseta? - Es tuya Tobio. La mande hacer especialmente para ti, el año pasado. -¿Qué?- la gire para verla y en efecto tenía mi nombre grabado en ella. - Estaba esperando un acontecimiento importante para que yo tuviese que pedir un regalo. Y gracias a Dios llego el momento. -Por qué... ¿Por qué no lo pediste antes? -No sabía si ibas a querer, incluso no querías cuando te lo pedí... Así que tal vez si tú me preguntabas que quería...yo te diría esto y me harías caso. -Shouyou sabes que puedes pedirme lo que sea. Se encogió de hombros y se sentó para atar sus zapatillas. -Lo sé...sé que puedo pedirte cosas. Pero... Sé que el voleibol no es algo que te guste volver hacer...así que estaba esperando el mejor momento. Se levantó de un salto. Sólo le quedaba por ponerse su camiseta. Se sacó la que tenía delante de mí y no pude evitar besar con rapidez su hermoso abdomen. -No seas malo... No me toques. -¿Por qué no? Tomo la camiseta y se la colocó. - Porque estamos solos acá- señaló el vestuario- estoy a punto de jugar voleibol con la persona que amo... Y si me toca o me besa... Voy a querer tener sexo... ¿entiendes? -¿Podemos hacerlo? -Después del partido. - contestó. -No...Bueno obvio que después del partido tenía planeado follarte en casa... Yo digo acá. - Me acerqué con lentitud dejándolo contra la pared. No se inmutó sólo rio despacio. -Me gustó tener sexo en el baño de ese restaurant... También en los baños de acá... Debes dejarme cogerte en algún lado más de esta escuela - lamí despacio su cuello y sentí sus manos apoyarse en mis hombros- así tendrás lindos recuerdos. Pase mi mano por encima de su entrepierna y cuando llegue a su pene cerró sus piernas presionando mi mano. - Tobio... Vamos a la cancha- Moví mi mano de adelante hacia atrás. - Por favor...mmm...ah...ahora no Podemos mi amor... Sonreí sacando mi mano y acaricie su rostro, tomando sus labios y besándolos lo más fuerte posible. -Juguemos un set o los que quieras... Pero pronto... Quiero cogerte. Sonrió de la forma más coqueta que pudo. -Dios...me coges todo el tiempo. - Por eso mismo... Hoy estoy faltando a mi rutina. Rio con gusto y tome la pelota por él. Los dos equipos nos esperaban en la cancha de Karasuno
Se dobló en dos riendo.
Gimió un poco y parecía que no quería que dejara de hacerlo.
-¡Vamos! …Karasuno… ¡FIGHT!
El grito ensordecedor del equipo me sacude la sangre y aunque sea la primera y tal vez última vez que juegue con ellos me siento parte del equipo. Todos me miran con simpatía y me dieron sin dudar el lugar de armador, aunque tal vez fuese influencia de Hinata no me importaba, me sentía parte de algo por primera vez.
Shouyou habia traído consigo hermosas primeras veces, a las que le tenía miedo o nuevas primeras veces a las que en ese entonces eran muchísimo mejor que las del principio.
No recuerdo todos los jugadores, pero la mayoría eran de viejos. Incluso jugo Sugawara y Sawamura para el otro equipo.
Se me dio el primer saque. No habia tocado una pelota desde aquella practica de pases y remates con Kuroo, pero esto era realmente diferente. Sentía la adrenalina de un juego de verdad, incluso habia personas mirando el partido.
Hinata se encontraba el frente en posición de bloqueador central. Y lo vi cubrirse la nuca cuando el árbitro sonó el silbato anunciándome que tenía ocho segundos para sacar.
Todos los ruidos se habían esfumado, solo escuchaba mi respiración, nada más.
Respire hondo y gire el balón en mis manos, lo tire hacia arriba lo más que pude, corrí y salte para alcanzarlo.
El balón cruzo de lleno nuestra porción de cancha con la velocidad más satisfactoria para mí, y cayó en seco en la esquina izquierda, quedando por poco adentro.
El árbitro toco el silbato anunciando el primer punto. Y me di cuenta cuando tenía a Shouyou colgado de mi brazo derecho felicitándome.
La pelota llego otra vez a mis manos, los jugadores se volvieron a dispersar y el silbato volvió a sonar. Hice el mismo saque, queriendo anotar otro punto directo, era necesario anotar siempre los primeros puntos, siempre era necesario obtener ventaja al principio, así era más fácil mantenerla a lo largo de los set.
Era un saque perfecto y otra vez se dirigía hacia el mismo lugar. Pero el cuerpo de Sawamura apareció de repente para no dejar que tocase el suelo. El balón se elevó con velocidad.
En el voleibol, de afuera una ve todo muy rápido…pero su magia esta en jugarlo, en sentirlo en carne propia. El tiempo pasa lento y puedes pensar con claridad. Pareciera como si se detuviera y te dejar optar por la mejor posición. Cuando vi como Sawamura alcanzaba el balón, me desplace sin quitarle la vista de encima a la pelota, hacia el lugar del armador. No solo era armador, también debía bloquear. Mi ojos seguían el recorrido y me movía conforme a lo que veía, hacia tanto que no sentía aquello, el correr de la sangre impulsándome a correr.
El bloqueo fue insuficiente, no habia podido saltar mucho, eso debido a mi estado físico. Y cuando creía que era punto perdido, el líbero salvo el día, mandando la pelota directo a mi lugar. Debía pensar, a quien pasarle, sabía que Shouyou tenía habilidades para saltar, pero esta vez seria bloqueado muy rápido.
Venia corriendo hacia mí, pero no se lo pasaría, salto a la vez que llegaba el balón a mí, pero lo impulse más, pasándolo por sobre su cabeza y dejándoselo a otro rematador.
El segundo punto fue para nosotros.
Sentí un golpe en mi espalda, y aquel chico llamado Tanaka me felicitaba por haber utilizado a Shouyou como una carnada. Los bloqueadores habían ido por él y no por el otro joven. Me gustaban esos halagos.
Y mi hermoso niño, competitivo como es, me felicito, pero no tan feliz. Sabía que quería rematar.
Sabía que podía saltar, pero no le tenía la confianza suficiente y yo en el voleibol era así, mi objetivo era anotar, era competitivo y utilizaba a la gente que sabía que lo lograría, y es por eso que me no me querían. Siempre daba un pase a quien sabía que lograría anotar, pero me enojaba cuando eso no sucedía y peor aún si ponía todo de mí para que eso fuera perfecto. Pero nadie podía seguir la velocidad de los pases…hubiese sido imbatible si en ese entonces hubiera tenido alguien tan veloz para seguirme.
Pero ya no era así, y menos con mi amor. Así que le di varios pases pero con ninguno logro rematar, me preguntaba como hacía para ser tan buen jugador, o tal vez el problema era yo.
Me divertía en cierto punto ver como se irritaba. Hasta yo era objeto de sus miradas asesinas. Cuando se sentía así, no hablaba con nadie y solo miraba al equipo contrario como si analizara todas las opciones.
En un momento el balón habia quedo muy incómodo para elevar, y estaba seguro que el rematador no alcanzaría el bloqueo.
¡TOBIO!- su voz llego como una descarga eléctrica, sacudiendo mis sentidos, se encontraba de repente atrás mío pidiendo el balón. No le habia visto venir, pero no pensé, la pelota llego a mí y sin pestañear se la pase. La alcanzo de milagro pero el punto fue fuera.
Ninguno de los bloqueadores tampoco le habia visto venir, tal vez debería proponerle hacer jugadas rápidas como esas, pero no sabía si lograría alcanzarlas.
Shouyou aun así estaba un poco irritado, como yo lo hubiese estado en aquellos tiempos de preparatoria.
Lo tome del brazo y lo lleve conmigo, reuniendo a los demás jugadores con nosotros.
-Escucha, sino puedes rematar, cambia de lado.
-¿eh?
-usa toda esa habilidad física que tienes. Usa tus reflejos y remata cuando la levante.
-¿Esa es tu manera de explicar un pase rápido?
Mire a Tanaka confundido, ¿acaso habia otra? no tenía que hablar con palabras difíciles, habia que ser lo más claro posible. Mas con una persona como Hinata, tan pasional y acelerada, las palabras debían ser rápidas.
-Entendido- respondió Hinata poniéndose derecho. Le sonreí con gusto, me habia entendido a la perfección.
Probaría mis viejos ataques rápidos con él, a ver si por fin alguien podía entenderme. A ver si por fin alguien tenía la capacidad física para jugar a mi par.
Con sus reflejos y habilidad estaba seguro que podía jugar a la velocidad que tanto me gustaba.
Pero el primer pase fue desastroso, no lo alcanzo. Diez años atrás hubiese gritado como un desquiciado. Pero ahí, solo atine a reír ante el asombro de Shouyou.
-¿es tan rápido?- dijo mirando hacia el balón.
Cuatro pases después, me di cuenta que no sería tan fácil.
Pero no me daba por vencido. Le sugerí en un momento que no mirase el balón, que confiase en mí y que golpeara libremente.
Él lo tomo de forma tan literal que de verdad cerro sus ojos. Logro rematar el primer pase rápido y fue un punto limpio.
Sawamura asombrado exclamo haberle visto rematar de esa forma.
Cuando se lo cuestionamos, elevo sus hombros y dijo -¡Es que no es como hacer para no confiar en ti!
Quede de piedra al escuchar aquellas palabras envueltas en una confesión hermosa.
Me sentía el hombre más orgulloso del mundo, orgulloso de que alguien me amara de esa forma.
Sugawara nos dio algunos tips, al notar que tal vez aquello habia sido suerte, porque después de aquello no habíamos podido anotar nuevamente.
-¿No crees que la forma en que lo levantas lo estas matando?- me sentí en falta, el voleibol me dejaba un poco ciego y eso que no era el mismo gruñón que antes- ya que tienes esa habilidad, úsalo para obtener confianza.
Lo entendí perfectamente. Debía usar favor todas las habilidades de Shouyou y confiar en él. Incluso hacerle pensar al otro equipo que no lo usaría y estar yo al cien por cien tratando de seguir el ritmo de todos sus movimientos para ver cuál era la mejor forma de hacerle llegar el balón.
El silbato volvió a sonar y la pelota llego a nuestro lado, iba a pasársela a otro rematador, porque Hinata estaba detrás mío, y tenía al asecho varios del otro equipo, cuando le vi pasar a mi lado a una velocidad extrema, los demás rematadores le seguían por detrás, pero no le alcanzarían.
En ese instante recordé, una palabras que me habia dicho cuando hacía poco que habíamos comenzado a salir
-¿Cómo puedes jugar con esa altura? ¿Puedes rematar seguido?
-Si no puedo ser tan alto como los demás jugadores, al menos por un centímetro o un milímetro, llegaré a la altura máxima un segundo antes. Si hago eso en ese instante, ese será el punto más alto. Y lograré ver más allá de la cancha, lograré ver la vista desde la cima.
Shouyou logro rematar perfectamente dejándonos, incluso a mí, boquiabierta.
Me sentía completo. Lleno de adrenalina, de amor, tenía ganas de abrazarle, besarle, no creía que hubiese alguien capaz de poder jugar conmigo. Siempre habia creído que el problema era yo.
Lo que duro aquel partido, no pude sacarme de encima esa risa boba que él generaba en mí. Estaba extasiado y completamente feliz. Hacia muchísimo tiempo, o tal vez nunca, habia disfrutado de tal forma un partido de voleibol.
De mas esta decir que termine hecho pedazos, tantos años son hacer ejercicio, me pasaron factura, pero los sentires que obtuve aquel día, nadie podía borrarlos de mi mente y corazón.
Shouyou me habia hecho volver a enamorar del voleibol. Recordé porque lo amaba tanto.
Ganamos aquel partido.
Y yo tuve dolores musculares toda la semana. Pero la felicidad que obtuve y sigo teniendo al recordad, nadie podrá quitármela nunca jamás.
…
-Pero que débil eres…-Dijo riendo mientras me esparcía una crema por la espalda, mis hombros dolían horriblemente.-
Estaba sentado sobre mi espalda baja, mientras yo estaba acostado boca abajo.
-Lo siento amor… hacia mucho que no hacia ejercicio.
-Pensar que me prometiste algo y ahora no te puedes mover.
-No seas cruel. Sabes que yo no tengo drama en hacértelo, pero hoy no me lo pidas.
Lanzo una sonrisa suave y se sentó de lleno en mi trasero.
-Y si… ¿alguna vez soy yo, quien lo hace?
Lance una risa y me gire rápido, lo sostuve de la muñeca antes de que se cayera.
-Ni lo sueñes – lo tome de la nuca, y bese sus labios- yo te lo hare por siempre.
-Miedoso…
-Tal vez…pero no vas a negarlo…te gusta recibirlo ¿o me equivoco?
Volvió a besarme y susurro – me encanta. ¿De qué otra forma seguirías siendo mi rey?
Ay perdón por la demora…tenia problemas… no sabía como encarar esto del partido, solo espero que mínimamente llene sus expectativas. Muchas gracias por leerlo.
