Fics de Naruto.

Quantum Ninja.
Capítulo Treinta y Cinco: Ramen Underground, Futakoi NaruHina and Hime Monster.

Naruto se encontraba dentro de su mayor pesadilla, estaba atrapado en un mundo donde, el Ramen era un producto prohibido. No solo eso, cualquiera que comiera, preparare o hablare del Ramen, era apresado instantáneamente. El Ramen era un artículo prohibido bajo pena máxima. Y para empeorar las cosas, Naruto se moría de hambre.

—Ramen.

El pobre rubio caminaba ya como zombie, muerto de hambre y buscando donde poder comer un poco de Ramen. Pero para su mala suerte, era incluso prohibido hablar de ello, los que eran atrapados haciéndolo, eran enviados a campos de concentración, donde se los torturaba.

—Dattebayo, me muero de hambre.

Toda la gente empezó a correr, rumbo al centro del pueblo y Naruto no quiso ser la excepción, quizás se le olvidaría el hambre. Al parecer iba a suceder un evento muy importante, puesto que todos los aldeanos se estaban reuniendo frente a lo que parecía, iba a ser una hoguera.

—Mi suerte empieza a mejorar, quizás van a preparar algo de comer.

Pero aunque Naruto estaba feliz, porque quizás le regalarían algo para llenarse las tripas, no así el resto de los pobladores. Todos los aldeanos tenían caras muy triste, algunos incluso, preferían no mirar rumbo a la pila de maderos apilada en el centro.

—Me pregunto que será. Tal vez barbacoa o pescado asado. No son como el ramen, pero me distraerán un poco.

Mientras Naruto pensaba en las delicias que probaría, al otro extremo, una chica era escoltada por una guardia de ANBUS se dirigía hacia la hoguera. La chica estaba vendaba y amarrada, simplemente caminaba, porque sus captores tiraban de ella por otra soga amarrada a su cintura.

—¿Esa chica me parece familiar?

La chica en cuestión, caminaba cabizbaja, varias lágrimas recorrían su rostro. Pero se veía feliz. Una curiosa combinación para alguien que iba a ser quemada viva.

—No se de donde, pero creo haberla visto antes.

Por fin la guardia se detuvo, una escolta de ANBUs le quitaron la cuerda con la que la guiaban y la venda, fue cuando Naruto se dio cuenta de la verdadera identidad de la joven.

—¡HINATA!

Uno de los guardias ANBU que la escoltaba, se quito la mascara y procedió a hablar.

—¡Kakashi-Sensei!

—Hinata Hyuga, estas aquí sentenciada a muerte, por haber violado el mandato imperial. Preparar Ramen para alimentar al pueblo. Tu castigo, será la muerte.

En una carreta vigilada por varios ANBUS, venían varios tazones de Ramen, los cuales, se notaba estaban recién preparados, ya que aun salía vapor de ellos. El rubio estaba más feliz ahora, por podría probar algo de comida, lo mejor, estaba hecho por las manos de Hinata.

Pero lo que el rubio aun no entendía, era lo que iba a complicar las cosas.

—¿Cómo te declaras Hinata Hyuga?

Kakashi levantó la cara de Hinata, para que todos los espectadores la vieran. Hinata lucía muy triste, pero al mismo tiempo orgullosa. Una extraña mezcla de sentimientos.

—¡Culpable!

Todos los presentes se notaron muy confusos ante la declaración de Hinata, todos, excepto Naruto. El rubio no estaba prestando atención a la increíble muestra de coraje de Hinata, con aquel argumento. Pero Hinata, por el contrarió, tomaba fuerzas de ver a Naruto presente poniéndole atención a cada palabra que decía.

Sin saber, que en realidad el rubio, a lo que le ponía atención era a los tazones de ramen.

—El Ramen es un alimento delicioso, no debe ser negado para todos. Es barato y nutritivo. Quien no disfrutó del Ramen en su momento, de un buen tazón caliente con su familia, amigos, compañeros. Aprendí a amar el Ramen gracias a la persona a la que más amo.

Hinata miró fijamente a Naruto, el rubio tan solo mostraba una cara de suma atención. En realidad, se estaba muriendo de hambre y pensaba en la forma de cómo robarse los tazones sin ser visto.

—Por eso, Naruto-kun. Hice todo este Ramen para ti, porque yo… ¡TE AMO!

Mientras Naruto trataba de asimilar lo que sucedía, en otro lado, Hinata aprendía que su mundo ideal al duplicado, era mucho más problemático de lo que hubiera imaginado.

—Narutos. No se peleen por mí.

Sus dos "amores", se estaban peleando por el Amor de Hinata, literalmente. Ambos rubios habían ido a los extremos de, desafiarse a una pelea a muerte. Ya que Hinata no podía decidir, ellos lo harían más fácil para ella.

El último que quedara vivo, se quedaría con Hinata.

—MUERE!!!

—MUERE!!!

Ambos crearon un Rasengan, curiosamente ninguno tenía la tonalidad azul acostumbrada del Naruto original. Estos dos Rasengan, aunque eran casi idénticos, brillaban entre una tonalidad amarilla y naranja, muy diferente al Rasengan rojo con el chakra del Kyubi.

—RASENGAN!

—RASENGAN!

Los dos ataques de energía se impactaron al mismo tiempo en el pecho del otro. El choque resultante, lanzó a ambos lejos. Hinata se apresuró para ver que estuvieran bien ambos.

—Están bien.

Pero apenas se levantaron los dos Narutos, se abalanzaron sobre el otro, empuñado una kunai. Hinata trato de detenerlos de nuevo, pero no parecían escuchar razones. Así que tuvo que presionar mucho más.

—JUKEN!

Con una sucesiva ronda de certeros golpes, Hinata paralizo a ambos rubios.

—Cuando menos me podrán escuchar a-hora.

Hinata parecía más cansada de lo habitual, no entendía porque, pero el Juken que hizo, la había debilitado demasiado. Sentía como si el pecho la oprimiera con cada respiración. Pero por ahora, debía preocuparse de algo más importante que su salud.

—Narutos-kun. N-no de-deben hacer esto, yo los amo, aunque no po-podría decidir nunca e-entre ambos… m-me dolería per-perder-los.

Aunque Hinata por fin lo había dicho y sentía que se había quitado un gran peso del pecho, en realidad era al contrarió, aquella presión que sentía en el pecho, se hizo tan grande, que ya no lograba respirar.

—¿Q-qué m-me pa-pasa?

Ambos rubios aun sin poder moverse o hablar, solo veían como Hinata caía al suelo, intentando por todos los medios posibles, respirar. Hinata no pudo más y se desmayo.

—HINATA!!!

—HINATA!!!

Mientras en el mundo de los monstruos de Hanabi, el panorama no era mucho más alentador que en el de sus otros dos compañeros de aventuras. Hanabi se había quedado dormida, esperando que la noche llegara y Hinata despertara.

—¿Qué paso?

Por fin Hanabi había despertado, luego de frotarse los ojos y bostezar un poco, se levantó para buscar a su hermana, pero esta, ya no estaba en su ataúd.

—Que raro. ¿Dónde se habrá ido Nee-sama?

Hanabi comenzó a buscar a Hinata por toda la casa, aunque tuvo que hacerlo con cuidado, ya que muchas de las habitaciones estaban tan mal, que se podrían caer y aplastarla, sino tenía cuidado.

—Con cuidado, con cuidado —se repetía Hanabi mientras pisaba por el suelo, intentando no hacerlo crujir—. Listo.

Cuando Hanabi creyó haber cruzado con éxito un pasillo bastante endeble, el suelo debajo de ella cedió y cayó por un agujero, hacia un piso más abajo.

—Eso si dolió —Hanabi había quedado cubierta por varios trozos del techo que había caído sobre ella—. ¿Esa es Nee-sama?

Sin embargo, gracias a su caída, había encontrado un cuarto secreto. Una abertura en la pared, le dejo ver a su hermana, quien parecía estar presidiendo una reunión con todos los monstruos del pueblo.

—¿Qué sucede?

Hanabi se acercó callada al agujero y se puso a observar que era lo que estaba ocurriendo. Hinata al parecer, estaba liderando una especie de concilio o quizás un cónclave, con todos los habitantes de lo que era actualmente Konoha.

En otras palabras, una reunión de monstruos.

—Amigos, compañeros, hermanos. Estamos aquí reunidos para llevar a cabo nuestro plan maestro

Todos los monstruos presentes empezaron a gritar alborotados.

—¡Silencio!

Los ojos de Hinata se iluminaron en un rojo profundo, luego, todos se calmaron. Una vez paso el alboroto, la pequeña Princesa de los Monstruos retomo la calma y sus ojos volvieron a su color original.

—Por fin nos desharemos de todos los seres humanos. Quienes durante generaciones, nos cazaron y mataron. Ahora es hora de nuestra venganza.

Nuevamente volvió a imperar la intranquilidad entre los presentes, aunque en esta ocasión, hubo más orden que la vez anterior. Incluso, hasta levantaron la mano para preguntar u opinar.

—Pero todos sabemos que se firmo un tratado de paz con los humanos.

—Es cierto, por eso es que tenemos alojada a la menor de las Hyuga, siendo una cazadora.

—Ella vino bajo su propia decisión, para que el tratado funcionara.

—Es verdad. Mientras no la lastimemos, los humanos respetaran el tratado de paz.

Varios de los monstruos presentes comenzaron a discutir acerca de aquel tratado de paz. Hinata simplemente estaba esperando, a que terminaran de discutir. Mientras Hanabi trataba de escuchar toda la conversación, sin ser descubierta.

—Ya han terminado de interrumpir.

Hubo un silencio general.

—Bien. Como ya mencione antes y espero nadie vuelva a interrumpir…

La pequeña Princesa de los monstruos, miró a todos muy seria, pero ninguno Objeto.

—Mejor. Hinata, su Princesa, ha decretado, que nuestra paz con los humanos terminara. Tenemos la fuerza, los conocimientos, el poder para hacerlo. Por ello, marcaremos nuestro ataque a los humanos, con la muerte d mi querida hermana menos… Hanabi.

Hinata golpeó el pulpito con fuerza al acabar su discurso, todos los presentes estaban de acuerdo con su idea. Topos, salvo Hanabi, que escondida, temía por lo que le podría pasar ahora.

—Ahora, mi hermana debe estar dormida. Es hora de atacarla. ¡VALLAN POR ELLA!

Hinata lanzó a su grupo por Hanabi y todos fueron a buscar a la pequeña humana. Por desgracia, no la encontraron. Regresaron para informarle a su Princesa lo que sucedió.

—Hanabi escapó. ¡CAPTÚRENLA Y MÁTENLA!

Mientras los tres viajeros pasaban por sus problemas en cada mundo. Un cuarto viajero, que se había unido hace poco, observaba a los demás desde un lugar muy seguro.

—Bien, el idiota seguirá siendo idiota sin importar donde valla.

El Kyubi observaba como Naruto por fin se había abalanzado sobre los tazones de ramen y se los había empezado a comer. Para su mala suerte, los ANBUS presentes, lo atraparon con suma facilidad, luego de juzgarlo, lo sentenciaron a morir junto a Hinata, quemados en la hoguera.

—La peliazul enfrenta un dilema más grave que sus dos amores.

Hinata estaba en una cama de hospital, tosiendo sangre. Los médicos junto a ella, la trataban con todo lo que tenían, le hacían exámenes, análisis, todo lo que podían. Pero sus signos vitales, cada vez eran más débiles. Ambos Narutos, estaban esperando información del estado de Hinata.

—Ahora la enana, se metió ella sola en un dilema.

Hanabi por fin había sido encontrada, solo era cuestión de tiempo. Ya que habían hombres lobos, zorros y demás Yokais entre el grupo de Hinata, no les sería muy difícil hallar el aroma de la pequeña cazadora de demonios. Hanabi estaba frente a Hinata, quien estaba por traspasarle el corazón con su mano.

—Genial.

Exclamó el Kyubi, deteniendo el tiempo en los tres mundos.

—Ya deberían saberlo por simple lógica, si mueren en alguno de estos viajes. Morirán realmente y no podrán regresar a su mundo. Ahora resulta, que todos tres están a punto de morir.

El Kyubi, en forma de Zorro de nueve colas, metió una garra en cada una de las esferas en que veía los mundos de sus compañeros de aventuras. Al hacerlo, toco a cada uno de los tres ninjas. Sacando sus almas de aquellos cuerpos y lanzándolas a otro mundo.

Por desgracia, los Naruto, Hanabi y Hinata de aquellos Mundos, no corrieron la misma suerte y murieron al ocupar sus cuerpos originales.

—Era un sacrificio que debía hacerse.

El Kyubi desapareció también de aquel mundo, así como las tres esferas en las que antes se veía a Naruto, Hinata y Hanabi. En su lugar, solo se veía una sola esfera azul, donde estaban los tres ninjas reunidos, en una especie de Universo en blanco.

Donde luego apareció el Kyubi.

—¿Dó-dónde estamos?

—¡Naruto-kun! ¡Hanabi-chan! ¡Están vivos!

—¡Nee-san!

Hinata y Hanabi se abrazaron, estaban muy emocionadas, ya que en el mundo de la otra, de cierta forma no existía su hermana. Luego ambas hermanas se separaron, Hinata miró muy penosa a Naruto, quien aun trataba de descubrir donde estaban.

El hecho de que ni siquiera la tomara en cuenta, le indicaba que si era su Naruto y Hinata emocionada, lo abrazó sin pensarlo.

—Siento interrumpir el momento tan "tierno". Pero vine a ayudarlos.

Una enorme bola de fuego apareció y de ella emergió el Kyubi, en toda su magnificencia de zorro de fuego. Hinata se separó avergonzada del rubio.

—¿Zorro?

—Eres tú, cada vez que te veo, luces diferente.

—Si, a quien más esperabas rubio tarado a Rukia Kuchiki.

—¿Y esa quien es?

—Más importante —interrumpió Hanabi—. ¿Dónde estamos?

—Están en un mundo que no existe, fuera del tiempo y espacio. Incluso aquí, no pueden ser afectados por aquel fenómeno de viaje inter dimensional.

—Para mí que inventaste todo.

—Cállate tarado o te devoro.

—Naruto-kun, no deberías ser así con Kyubi-sama, el solo trata de ayudarnos. Gracias por todo, Kyubi-sama.

—Valla, hasta que por fin alguien me agradece. De nada chica.

—Etto, Nee-sama. ¿Conoces al Kyubi?

—Si, se que es el Bijuu legendario que fue encerrado en Naruto-kun por Minato, su padre. Y nos ha estado ayudando en nuestra aventura híper dimensional.

—También usas palabras raras como el zorro.

—Sabes rubio, a veces realmente me pregunto… si tus padres no te habrán tirado de cabeza.

—¿Pe-pero cómo lo conoces Nee-sama?

—Recuerda que fui la Diosa de la Sabiduría, los conocimientos llegaban a mí sin pedirlo. Se me hizo mucho más fácil entender varias cosas, entre ellas nuestro viaje, el Kyubi que habitaba en Naruto-kun, incluso…

Hinata guardó silencio, luego miró sería al zorro.

—Veo que "TÚ" si lo entendiste. Los traje aquí, para salvarles la vida. Ya que los tres iban a morir.

Tanto Naruto como Hanabi guardaron silencio. Por fin entenderían aquello que Hinata ya había comprendido y el motivo, del porque el mismo Kyubi los rescato de la muerte.

—Si alguno de los tres muere durante este viaje… No volverán con vida a su mundo.

—¡QUÉ COSA!

—Es una broma, cierto Nee-sama —Hinata solo negó con la cabeza.

—No es broma. Si morimos durante esta aventura, será el adiós… para siempre.

—Pe-pero ya moriste cuando obtuvimos el talismán.

—En realidad no Chibiko, la que murió, fue la Hinata de ese mundo. Si sus yo's de algún mundo mueren, sin estar ustedes en sus cuerpos. No les sucederá nada a ustedes.

—Pe-pero y a ellos.

—Lamentablemente, morirán.

Nuevamente hubo un silencio lúgubre, aunque no duro mucho, ya que fue interrumpido por Hanabi.

—Pero yo iba a ser asesinada. Quieres decir que la otra Hanabi, morirá por mi culpa.

—Los sacrificios se deben hacer, para poder conservarlos a ustedes vivos hasta el final.

—Me rehúso a continuar, si debo sacrificar a alguien.

—Eres muy molesta a veces, lo sabias Chibiko.

—Espera, aun tenemos una alternativa. Todavía podemos desear regresar en el tiempo, para corregir lo que hicimos mal.

—Eres astuta niña, pero para hacer eso, todos tres deben estar de acuerdo. Y no creo que lo estén.

—Yo estoy de acuerdo con Hanabi. Debemos hacer todo lo que podemos para ayudar.

—Claro, lo dice el que condenó a su novia por su amor al Ramen. Y luego la dejó, por varios tazones del mismo.

—Zorro, cállate.

—Ves, Naruto-kun esta de mi parte.

—Naruto no cuenta. El solo quiere regresar porque había Ramen.

—De que hablas, Naruto-kun y Nee-sama están de acuerdo conmigo. Verdad Hinata-neesama.

Hinata suspiró, luego miró sería Hanabi.

—Hanabi-chan, sabes que eres mi hermana menor y te amo más que nada en el mundo. Incluso más que a mi vida misma. Pero esta vez, no puedo estar de acuerdo contigo.

—¡Nee-sama! Pero el zorro dijo que todos tres estábamos a punto de morir cuando nos rescato. Si nosotros estamos aquí ahora, nuestros yo's estan pagando por nuestros errores. ¡Debemos salvarlos!

—Lo siento Hanabi-chan. No estoy de acuerdo con tu idea.

—¿Que harás ahora Chibiko?

El Kyubi emitió una sonrisa algo macabra.

—Les concederé un deseo a cada uno, pero con solo dos opciones. Desean regresar a un aventura anterior para arreglar todo lo que hicieron mal o… saltar a una nueva vida y dejar morir a su versión de ese mundo.

—Yo regresaré y salvaré todo ese Ramen… digo, salvar a Hinata.

—Yo iré. Debo arreglar todo.

—Yo… me quedo.

Notas de Autor:

Recuerdo cuando podía escribir hasta cinco fics al mismo tiempo, ahora ya ni me queda tiempo para hacer uno a la semana. Espero poder encontrar tiempo pronto para continuar mis demás fics, pero entre los estudios y el trabajo de medio tiempo, al menos espero poder encontrar tiempo para continuar este.

Espero que les guste y aunque les debo aun un capítulo, trataré de ponerlo en esta semana.

Nos leemos pronto.