CAPITULO 39: Dejándolo ir.
Sábado 13 de septiembre. Cumpleaños de Bella.
Edward estaba tumbado en la cama cuando sintió a Bella moverse a su lado. Quería abrir los ojos para mirarla, pero se contuvo ya que se había movido tan despacio, lo mas seguro para no molestarle, como siempre. Sintió como sus dedos se deslizaban por su pelo y no deseo otra cosa mas que entrar en la cabeza de Bella y saber lo que estaba pensando. Quería saber si se había dado cuenta del anillo que le había deslizado en su dedo la noche anterior. Su proposición había sido algo impulsivo de ultimo momento y le parecía que aquello había sido lo mas adecuado debido a las circunstancias. Solo esperaba que aquello le hubiera sentado bien.
-Te quiero. Te quiero mucho- la oyó decir y ya no pudo evitar abrir los ojos, cuando lo hizo, vio que ella lo estaba mirando muy intensamente. Antes de que su cerebro pudiera procesar lo que Bella le había dicho, la oyó soltar un pequeño jadeo cuando la luz del sol que entraba por la ventana, se reflejó en el pedrusco que tenia en el dedo.
-Feliz cumpleaños, amor- dijo Edward despacio, como para no asustarla.
Bella separó su mano del pelo de Edward sin apartar la vista de su mano. Había un anillo en su dedo. En su mano izquierda. En el dedo anular de su mano izquierda. Bella intentaba comprender que era lo que significaba aquello. Después de un rato, un rato largo según le pareció a Edward, ella lo miró con cara interrogante.
En respuesta, Edward se levantó de la cama y se acercó a bella y tomándola en brazos la llevó escaleras abajo. Ninguno dijo nada mientras Edward la sentaba a un lado del banco de su piano mientras que él se sentaba en el otro lado.
-Edward, que...- Edward besó sus labios para callarla y empezó a tocar, sin mover los ojos de los de Bella. La melodía empezó con suavidad, pero a medida que progresaba, aumentaba la intensidad de la melodía. Bella lo observaba como siempre lo hacia. Observaba como giraba y agachaba un poco la cabeza y la calma que se dibujaba en su cara. Tenia los ojos cerrados y las venas de sus brazos se tensaban a la vez que los músculos de los mismos se movían mientras que los dedos paseaban sobre las teclas. Su pierna derecha estaba estirada mientras que su izquierda estaba doblada y el peso descansaba sobre la planta de su pie descalzo.
Los ojos de Bella se llenaron de lágrimas mientras lo miraba. Incluso cuando eran niños sentía la misma calma cuando tocaba y siempre se había preguntado como Edward conseguía mantenerse tan calmado cuando tocaba un acorde mas complicado que el anterior. Raramente utilizaba partitura y si la utilizaba, nunca la miraba. Todas las piezas, complejas o simples, las tenia memorizadas. Una cosa que hacia que el corazón de Bella se llenara de emoción en ese momento, cosa que no había sentido antes en toda su vida. Sin darse cuenta de lo que hacia, se acercó a él y apoyó su cara contra el hombro de Edward.
Él giró la cabeza mientras que su nana, como ella la llamaría de ahí en adelante, llegaba a su final. Se quedaron callados durante unos minutos, antes de que alguno de los dos hablara.
-Ha sido precioso, Edward.
-Como tu- Bella alzó la mirada- tú lo inspiraste, para ti. Lo escribí para ti, porque es como me haces sentir. Como siempre me has hecho sentir. Te quiero, Bella. Te quiero y quiero pasar el resto de mi vida contigo y con nuestros hijos- le dijo Edward poniendo sus manos sobre el vientre de Bella.
Bella lo miró y después miro el anillo. Había pasado mucho en muy poco tiempo y allí estaba ella, con dos niños, embarazada y con una proposición de matrimonio sobre la mesa, del hombre al que amaba, la verdad es que los quería a todos mas que a su propia vida. Ero era eso suficiente? Era su amor suficiente para hacerlo? Para vivir la vida que había soñado? Era suficiente para curar el dolor que había guardado dentro por tanto tiempo y dejar espacio para algo nuevo? Algo prometedor y feliz? Ella quería mas que nada confiar en ese sentimiento. El sentimiento de amor y felicidad, de promesas que no se romperían nunca.
Ella quería mas que nada ser feliz, ser feliz con Edward, sin importar que mostrara su exterior. Pero por otro lado sentía que se merecía aquel dolor. Que debía seguir afligida por su padre y por lo que creía que había sucedido por su culpa. Ella sabia que su padre querría mas que nada ver a su pequeña feliz y ella no había hecho nada por él, pero seria capaz de hacer aquello?
-Edward...- se calló intentando buscar las palabras. Aunque no quería decirlas en voz alta, tenia que hacerlo, por el, por ella misma- si...si esto...es lo que creo que es, no hacia falta que...
-No Bella, no vayas por ahí. Por favor. Si necesitas tiempo, lo entiendo, pero no pienses ni por un momento que solo hago esto por el bebé. No me rechaces porque no quieres que me ate o cualquier cosa que este pasando por esa preciosa cabecita tuya. Te quiero, punto. Soy yo el que no te merezco, pero soy un egoísta y de quiero para mí. A ti, a los niños y al bebe que va a venir. Te quiero, ahora y siempre- dijo Edward acariciándole la cara.
-Eres mi vida-concluyó Edward.
Se había dado cuenta de lo que Bella le estaba intentando decir. Por eso quería darle la opción de contestarle mas tarde, sin presiones, pero eso ahora no importaba. Nada importaba. Él la quería y quería casarse con ella, problemas incluidos. Ella quería salir corriendo y esconderse en la vida a la que se había acostumbrado, quería volver a lo esperado, a su zona segura. Lo quería hacer mas que nada, pero no debía. Su corazón y su cuerpo no estaban cooperando con lo que su mente quería. Su corazón palpitaba fuerte mientras miraba al hombre al que amaba. Al que solo podría amar.
Estaba asustada, pero estaba lista. Su corazón estaba listo para romper las cadenas que lo habían estado aprisionando y empezar a curarse. Miro a los ojos del hombre al que amaba. Estaban mirándola a ella y en ellos se dibujaban dos emociones. Paciencia y amor. Despacio, acogiéndole la cara entre sus manos, ella lo besó, sin dejar de mirarlo.
-Te amo, Edward- le dijo por primera vez en voz alta- te amo- repitió.
Sus labios se unieron otra vez, con gran pasión.
Los ojos de Edward se cerraron y se inclinó hacia ella, haciendo que Bella se sentara en su regazo. Sabia que aquella era la forma que tenia Bella de decirle SÍ. Lo podía ver en sus ojos, oírlo en el timbre de su voz, pero sobre todo podía sentirlo en sus labios. Ella había vuelto y no había signos de que se fuera a marchar, nunca. Bella era suya y lo quería tanto como él la quería a ella.
Esme había tenido razón cuando dijo que llegaría el momento en el que Bella no le opondría resistencia. Un día en el que finalmente se fiaría de ella misma, porque no era solo el hecho de lo mucho que lo quisiera o confiara en él, sino lo mucho que ella confiara en sí misma. Que un día llegaría la hora de que ella fuera capaz de alejarse de lo que le había pasado y darse cuenta al final de que aquello no había sido culpa suya y que se merecía ser feliz.
-Dilo de nuevo- le pidió Edward mientras que sus cuerpos de amoldaban el uno al otro, fundiéndose en uno, sintiéndola. Sintiendo su corazón palpitar al mismo ritmo que el suyo. Sentía lo mismo que la primera vez.
-Te amo, Edward.
-Relájate carió, es tu cumpleaños, así que te está permitido llegar tarde- le dijo Edward mientras conducía por el camino de entrada a casa de sus padres. Bella miraba a reloj cada 10 minutos preocupada por llegar tarde y estaba un poco enfadada con él por eso. Por una vez, Edward se estaba tomando su tiempo en llegar. El hombre del que estaba enamorada nunca iba con prisas a ningún lado, pero siempre conducía como si su vida dependiera de ello. Sin importarle que hubieran pasado toda la mañana haciendo el amor y por eso llegaban tarde, había elegido hoy entre todos los días para conducir bajo las leyes de conducción, algo que parecía no importarle a Edward.
Pero Edward sentía algo dentro de él. Algo que le decía que debía disfrutar del tiempo que pasaba con ella. No le importaba el limite de velocidad o que fuera conduciendo como una abuelita, según él. Y mucho menos le importaba lo que Alice tuviera que decirles por el hecho de que estaban haciendo esperar a toda la familia, el solo quería pasar tiempo con la mujer a la que amaba, la mujer que lo amaba a él y a su manera, se había prometido a él para toda la eternidad.
-Si, pero no es a ti a quien Alice le va a clavar sus garras por llegar tarde. Creía que los agentes especiales nunca llegaban tarde?
-Nunca llegamos...
-Presumido!
-Esta es la mujer que conocí y de la que me enamoré!- dijo Edward con una risita mientras paraba el coche en la entrada.
-Creo que lo que quieres decir es "de la mujer a la que acusaste de haber secuestrado a nuestros hijos"
-Bueno, ya sabes, las parejas tienen sus cosas. Además- continuó diciendo mientras ayudaba a Bella a salir del coche- si Alice te dice algo, le contestas que llegas elegantemente tarde.
-Será un momento genial para demostrar que escucho a Alice de vez en cuando- dijo Bella con sarcasmo. Justo cuando Edward estaba a punto de abrir la puerta principal, Bella lo paró- Edward...
-Si?
-Si nos vamos temprano, podemos parar en un sitio antes de volver a casa? Es en la ciudad, es aun sitio donde debo ir.
-Claro- le prometió dándole un beso y abriendo la puerta para dejarla pasar.
-Por fin!- dijo Alice al verlos.
-Mami!- gritaron contentísimos cuando vieron a Bella- Feliz Cumpleaños, mami!!!!
-Gracias mis niños- dijo dándoles a cada uno un beso y preguntándoles como les había ido el cole del día anterior.
-Dónde os habéis metido? Llegáis tarde.
-Hemos llegado elegantemente tarde, gracias.
-Ves! Al fin y al cabo sabia que me escuchas cuando habló!
-Pues claro, Alice- dijo Bella con una risita mirando a Edward mientras que Alice soltaba un suspiro, pero abrazó a Bella lo mas fuertemente posible, tanto como le permitían sus crecientes barriguitas.
-Pues yo creo que eso es una excusa.
-Qué es una excusa, Em?- le preguntó Edward.
-Bueno, yo solo señalo lo obvio. Tu y Bella llegáis tarde, los niños han pasado la noche aquí y el pastel que tenéis en el horno no se ha metido ahí él solito...- todos miraron a Emmett como si se hubiera vuelto loco- Que! Se necesitan dos para bailar el tango- dijo levantando las manos como intentando defenderse- Lo que quiero decir es que...
-Emmett!- lo regañó Esme.
-Tranquila Esme, no pasa nada- le dijo Bella dándole un abrazo- Emmett siempre será Emmett, además si cupieran mas aquí dentro, creo que deberías esperar como...unos tres o cuatro nietos mas, con la puntería de Edward...- Emmett se quedó con la boca abierta mientras miraba a Edward y Bella alternativamente.
-Hola Carlisle
-Feliz Cumpleaños, cariño- Carlisle le dio un beso a Bella- cierra la boca, hijo- la boca de Emmett se cerró de un golpe.
-Bueno, y a ti que mosca te ha picado?- soltó Rosalie.
-Pues Edward, es que no es obvio?- dijo Jasper recibiendo una mirada de odio de Rosalie por no ponerse de su lado.
-Jasper! Y tu donde te habías metido?
-Alice- dijo Jasper mirando a Rose sin inmutarse por el tono que había usado con él- Hola Bella, Feliz Cumpleaños.
-Gracias, y tú como estas?
-Me vendría bien un poco de café, pero a parte de eso, estoy bien.
-Oh! Casi se me olvida. He traído café!
-Tu mezcla especial?- preguntó Jasper con curiosidad
-Si y también descafeinado para Alice- Alice puso cara de asco al oír la palabra descafeinado- y te lo vas a beber porque Jasper va a esconder el otro. Voy a buscarlo.
Cuando Bella salió de la habitación, todos continuaron hablando mientras que Alice intentaba sonsacar a Edward para que le contara por qué habían llegado tarde.
-Digamos que Emmett no siempre se equivoca- dijo Edward-
-Que! Estas corrompiendo a mi mejor amiga?
-De eso nada. Es mas una corrupción mutua, diría yo.
-Bueno, creí que nunca vería el día- comentó Carlisle pasándole un brazo a Esme por los hombros orgulloso de ver a su familia feliz.
-Soy yo, o el embarazo le sienta muy bien a Bella?-preguntó Emmett-
-Lo que yo pienso es que...-empezó a decir Alice, pero se vio interrumpida por un fuerte golpe y por Edward que salió corriendo del cuarto.
-Estoy bien, solo que esta mesa ha decidido moverse en el ultimo momento mientras yo pasaba- dijo Bella en voz alta.
-Bella, estás bien?
-No, si no dejas de tocarlo.
Emmett levantó las cejas y miró a Jasper.
-Solo intento ver si...
-No hace falta que lo toques para verlo. Se mira pero no se toca.
-Bueno, si está hinchado, necesito sabes cuanto.
-Emmett, ni una palabra- dijo Esme mientras todos escuchaban la conversación desde el salón. No los podían ver, pero los podían oír.
-Mamá. Yo solo digo que hay niños en la casa y solo miro por su bienestar. Una conversación como esa los puede asustar de por vida.
-Pues a tu no pareces asustado- dijo Alice con una sonrisa.
-Déjame verlo y estate quieta- dijo Edward.
-Cuándo has dejado de ser Agente 007 a doctor 007, eh?
-Vale, te llevare a que te vea papá.
-Oh claro, justo lo que necesitaba, mi caballero de la brillante armadura, llevándome en brazos durante toda la eternidad porque no puede dejar de tocar- dijo Bella mientras volvían al salón- qué haría yo sin ti? Te declaro el caballero más caballeroso de todos los caballeros- finalizó Bella poniendo un poco de acento sureño, echando la cabeza hacia atrás y apoyando la parte de atrás de su mano derecha en la frente.
De repente, Esme soltó un suspiro de sorpresa y todos se giraron a mirarla con preocupación.
-Esme cariño, qué te pasa? Te cuesta respirar?
Esme no contestó y se le empezaron a resbalar unas lagrimas por la cara. Carlisle estaba realmente preocupado ahora y empezó a mover sus manos frente a la cara de Esme para ver si reaccionaba. Ella nunca se había comportado así antes. Esme quitó las manos de Carlisle de un manotazo y se acercó a Bella, que estaba todavía en brazos de Edward. Ella acercó sus manos a Bella y ella se las cogió.
-Bella- Las dos compartieron una mirada mientras que todos las miraban sin saber lo que pasaba o por qué lloraba Esme. Edward dejó a Bella en el suelo con cuidado para que pudiera abrazar a Esme, que le plantó un par de besos en cada mejilla que se habían tintado de un rosa ligero.
-Oh dios mio, Bella! Estáis Edward y tu prometidos?- dijo Alice de repente dándose cuenta del anillo en el dedo de Bella.
Bella miró a la familia sin saber que decir. Edward y ella no habían discutido la manera de decírselo a la familia. Sabia que si ella no quería decir nada, Edward no tendría ningún problema, pero eso no era lo que quería, ya no. No quería esconderse mas. Había pasado casi una década siendo alguien que no era, solo por miedo.
Había estado perdida tanto tiempo que casi había cometido el mayor error de su existencia. Casi había acabado con su vida, pero gracias a Emmett había salido de aquello, aunque había dejado de relacionarse con la gente que la rodeaba y se había dado cuenta que haciendo eso había estado deshonrando la memoria de todos aquellos a los que más había querido.
Henry la había querido mas que a nada y siempre le había dicho que buscara lo mejor. Siempre la había animado a ser su propia persona, incluso cuando eso significaba pasar una mañana pescando en el lago o levantarse temprano con el olor de una montaña de tortitas.
Y Charlie, él había dado su vida para que ella pudiera tener una y ella no había sido capaz de vivir una. Había dejado de vivir y aquello había sido como echar barro sobre la memoria de su padre y sobre lo que él había hecho por ella. Había vivido con el dolor de aquel día, pensando en que se lo merecía. Había creído de todo corazón que no se merecía vivir porque él había muerto, pero al final se dio cuenta de que no era así. Siendo feliz, sonriendo, viviendo la vida como siempre lo había querido...aquella era la manera de honrar a su padre, de agradecérselo. Era la manera en la que su padre viviría a través de ella y sus niños, del bebé que llevaba dentro.
Ahora que ya no estaba asustada, se daba cuenta de que estaba preparada para aceptar la oportunidad que Charlie le había dado. Sonrió a su familia, la familia a la que quería y que la quería a ella.
Te quiero, pequeña.
-Si- dijo con fuerza- Edward y yo estamos prometidos.
La habitación estalló en gritos de alegría y risas mientras que todos felicitaban a la pareja.
-Mi regalo para ti no tiene nada que hacer comparado con este maravilloso anillo. No me puedo creer que lo hayas elegido tu solo... sin mi ayuda... y que yo lo apruebe.
-Bueno Alice, creo que llevo apañándomelas por mi solo desde hace tiempo
-Pfffs, eres un hombre, no muchos de vosotros pueden sobrevivir sin un toque femenino en su vida.
-Alice, para de meterte con Edward y dame mi regalo.
-Mira a quien de repente le gustan los regalos. Dale un pedrusco de anillo y no habrá quien la pare- Alice buscó en su bolso y sacó un sobre- es lo que se diría, un regalo comunitario, para todos, pero pensé que como es tu cumpleaños, estaría bien que tu hicieras los honores.
Bella miró a Alice con recelo y abrió el sobre con cuidado. Sacó una tarjerta. En ella había pegada una fotografía en blanco y negro con la imagen un poco borrosa. Bella vio que en la esquinita de la parte derecha, había una flechita con las palabras " Es una niña" escritas debajo.
-Ah! Alice, vas a tener una niña!- exclamó Bella abrazando a Alice.
Bueno, aquí está el Capi 39.
Siento la tardanza, pero como ya estamos a la par que la autora, tenemos que esperara que ella publique en inglés para que yo pueda traducir...
Es un capi corto, pero no puedo creer lo que me ha costado traducirlo! Espero que os guste.
Muchísimas gracias a todas/os por haber dejado un review, una alerta o un mensaje. MUCHÍSIMAS GRACIAS!
Nos vemos en el próximo!
