Yop: okay estoy lista para dar el pequeño salto….

ks:osea que al fin pondrás el pedido de Ash traicionado?

yop:... ¡tomen esto como un pesadillas… no sé qué número vamos!

ks: ¡enserio?

yop: sip

ks:— okay..

yop: ?VAmos al fic

Pdta: de antemano les digo que posiblemente quede pésimo. *corre a esconderse y llorar en un rincon*


Ash despertó.

por algún motivo le dolía todo el cuerpo y no podía entender el porqué de eso.

Tratando de recordar qué sucedió, su mente quedaba en blanco, no había nada en su memoria que indicará el porque estaba adolorido.

Ni porque estaba en una especie de jaula movible.

¿que miercoles había sucedido?

Un pequeño agujero en la celda o mas bien dicho en el camion le daba algo de luz y aire.

Tal vez si miraba por ahí podía obtener alguna pista de lo que pasaba.

Más lo que vio, escuchó y bueno… fue testigo de, no era algo que le agradese.

Afuera estaba su madre.

Quien con una sonrisa extendió la mano para que le diesen un buen fajo de billetes.

La mujer los contó antes de asentir.

—Muy bien. Gracias por llevarse esa molesta carga—

No.

No podía ser verdad, ¿cierto?

Su madre no lo estaba vendiendo ¿verdad?

-No hay de qué señora, nosotros nos encargaremos de que no moleste a nadie más- Esa voz la conocía, era algo que aún rondaba en sus pesadillas.

-no… -

Ash negaba mentalmente lo que estaba pasando.

No, no era verdad que su madre lo vendiese a los cazadores del abecedario…

No era verdad, no lo era… ¿verdad?

Como cosa hecha a propósito, la mujer voltio y le vio con una enorme cara de maldad, antes de acercarse a Giovani y darle un enorme beso.

-Ya no tiene importancia para mi, es un experimento fallido- la voz del hombre hizo que le recorriera un escalofrío por la espalda.

Esperen, tal vez…¡ talvez sus amigos le sacarian de esta!

-¡Jajajajaja ¿tus amigos? Jajajajaja oh pobre niño, ¡nadie te quiere! ¿que no lo recuerdas? Ellos te abandonaron. ¿por qué otro motivo no estarian aqui?-

-N no…-

Ash no quería creerlo, pero pensandolo bien…

Era verdad.

Todas esas veces que no le creyeron, todas esas veces que se burlaban de él…

Todas las despedidas y ninguna sola visita o llamada…

El pequeño corazón del elegido se quebró.

Incluso Pikachu le había detestado en ocasiones…

Las lágrimas salieron como un doloroso recuerdo de que el alma es frágil…


Darkray estaba más que asustado.

Por accidente había dado una enorme bola de pesadillas a su amigo humano.

Y su pokemon le veía de forma asesina…

-¡no fue mi intención lo juro! E e es más i ire por Cresalia!-

Pikachu negó con la cabeza.

-yo arreglo esto. Hay que despertarlo cuanto antes, Ash tiene un autoestima fácil de romper- el pokemon se acercó a la muñeca de su compañero, sacando el extraño brazalete que le regalaron los legendarios.

-Dialga, Palkia, Giratina, lago, torre, sepa la bola que sea esto, ¿desde cuando esta esté aquí?, oh aquí está ¡Cresselia!-


Ash seguía llorando.

Su cuerpo estaba todo cortado y sin algún pedazo de su piel que estuviese sin alguna cortada, moretón o raspon.

su pierna y brazo izquierdos estaban doblados en un ángulo que naturalmente sería imposible, y lo peor.

Le habían hecho ver como varios pokemon bebés eran despellejados.

Pero nada de eso se comparaba al dolor que era ver a su madre estar de melosa con el inhumano de Giovanni.

El pequeño corazón de Ash estaba más que herido…

Las lagrimas salian en dolorosas cantidades.

Cada una le recordaba cada momento de dolor y alegría que había pasado con sus seres queridos.

Seres que ahora se reían de su dolor, que le habían traicionado y dado de comer a los tiburones.

Seres que todo el tiempo fingieron ser sus amigos y familia…

Seres que.. ¿estaban bailando hula hula?

-enserio, voy a matar a Darkray-

-¿Darkray?- Ash estaba confundido.

Pues enfrente de él estaba Cresselia.

-si. Al parecer todo esto es un error. Ahora más vale que despiertes porque tus amigos están preocupados-


Ash abrio los ojos.

Una pesadilla.

Todo había sido una pesadilla y eso era un gran alivio para el joven entrenador.

que después de pensarlo un poco dejó escapar una pequeña risita ahogada.

-tonto Ash… es imposible que pase algo así y lo sabes- se dijo.

Después de todo, ¿cuántas veces no había estado ahí su madre cuando algo pasaba? Ella era la primera en discutir su bienestar, ¿cuantas veces Brock había curado sus heridas? ¿enmendado sus ropas? ¿consolado tras una pesadilla? regañandolo y riendo con el sobre algunas situaciónes tontas.

¿Cuántas veces no había recibido llamadas telefónicas o mensajes de sus amigos tras las ligas? Diciendo que lo podría hacer mejor, que aun así ha avanzado mucho.

¿Cuantas veces Lance y los demás le habían protegido de los cazadores? de Giovanni, de todas esas malas memorias y terribles pensamientos.

Y sus pokemons.

¿cuántas veces no habían escapado de sus encierros solo para asegurarse que el estuviese bien? ¿cuántas veces habían escapado de la muerte misma con el simple propósito de ayudarle? ¿Cuántas veces le habían visto llorar y consolar?

Ash sabía de antemano que ellos jamás serían capaces de traicionar, todos y cada uno de ellos eran sus amigos, su familia y más importante.

Eran parte de su alma.

Así que, aceptando las disculpas de Darkrai y la ayuda de Cresselia, Ash fue directamente a abrazar a todos sus amigos.

Solo para confirmarse a sí mismo que todo estaba bien.

Si Brook o Misty notaron el extraño comportamiento del chico durante su visita a Kanto, no dijeron nada. Sabian que el podía confiar en ellos para darle consuelo y seguridad.

Y el chico realmente les agradecia por eso, por siempre estar ahí a pesar de todo.


Yop: ¡POR FIN! y emm bueno. Como les había dicho antes, nada de esto es mi fuerte y tarde muuucho en sacar este capitulo por lo mismo.

No sabia que hacer ni cómo hacerlo, espero haya salido bien y les gustara. ¡pero por favor no me pidan de traición! ¡no se como escribir eso!

Ks: bueno… dejando eso de lado…. ¿contestar comentarios?

Yop: ¡nope! Despues de esto debo de colocar algo más!

Ks: okay… entonces denle al boton de siguiente.