Capítulo beteado por: Yanina Barboza (Betas FFAD)

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Cap.34: Elije a la segunda.

POV Edward:

Dos semanas después...

Acababa de ver a mis hermosos luceros que Dios me había dado: mis hijos. Trataba de ayudar en todo lo que pudiera a Isabella, pero me era imposible tratar de controlarla. Su padre había muerto, una gran perdida, sin duda. Kate ya tenía dos meses de embarazo y su pancita apenas estaba formándose, sin contar que sus repentinos cambios de humor me abrumaban.

Me dirigía directamente a mi casa, apenas era medio día y ya iban a servir la comida; procuraba no llegar tarde. Alice seguía sin dirigirme la palabra, cosa que me dolía, por supuesto; ella ya no comía en casa con la familia y trataba de visitar a mis papás cuando yo no me encontraba, de hecho, había tenido problemas con Jasper por su forma tan inmadura de actuar. Creo que por fin mi familia había aceptado mi relación con Kate, aunque yo aún me rehusaba a esa idea. En total, desde que Isabella llegó aquí a Forks nos habíamos "reencontrado" tres veces ya. Al parecer, ella había terminado con Christopher ya que él no apareció en el velorio ni en el entierro de Charlie, solo mandó un mensaje disculpándose.

Frené el auto en seco cuando varias camionetas aparecieron enfrente mio sin dejarme pasar. Varios hombres armados bajaron de las camionetas y se dirigieron hacia mí. Era en estos momentos cuando me arrepentía de haberme negado a que Emmett pusiera un arma en el auto.

Me bajé del auto mientras que dos hombres altos y afroamericanos me empujaron obligándome a ponerme de rodillas sobre el pavimento. Una de las puertas de la camioneta negra se abrió y varios hombres volvieron a salir con armas, pero eso no fue lo que llamó mi atención; de ahí, de ese auto, Christopher Bennington se bajó. Caminó hacia mí con una sonrisita de superioridad.

—Querido Edward, es un placer volver a vernos —dijo.

Caminó más cerca de mí y le dio una señal a los tipos, mientras sentía que me empujaban la espalda con la pistola, para hacerme saber que estaban armados, supongo.

—No puedo decirte lo mismo, Christopher —le contesté. Él alzó una ceja—. ¿A qué se debe todo esto? —le pregunté.

—Quiero hablar contigo seriamente, Edward.

— ¿Y es necesario tener a todos tus hombres aquí? —le pregunté escéptico.

—Bueno, sí... supongo que por seguridad —vaciló.

—Yo no te atacaré, Christopher. No temas —me burlé de él.

—Eso no importa ahora.

— ¿De qué me quieres hablar? —pregunté.

—Más bien advertir sobre... —Me solté riendo incluso antes de que terminara de hablar.

— ¿Me vas a advertir sobre algo? —Me reí—. ¿Te das cuenta que me estás quitando el tiempo?

—Te lo puedo quitar para siempre si así lo deseo —dijo.

—No te tengo miedo —le contesté de la misma manera.

—He escuchado por ahí —empezó a hablar mientras caminaba—, que andas detrás de los huesos de Isabella... de nuevo. Solo vengo a decirte que ella me pertenece. Si verdaderamente aprecias tu vida, aléjate de ella.

—Espera, estoy tratando de no reírme, te lo juro, puede que resulte imposible. —Solté una risita. Me puse serio de nuevo—. Tú a mí no me das ninguna orden. Vengo a recordarte que tú ya no andas con ella...

—Vengo a recordarte yo también que tú tampoco —me dijo burlándose.

—Bueno, ninguno de nosotros anda con ella, pero, tengo el privilegio de que ella me prefiere a mí.

— ¿Seguro? Si ella te prefiriera jamás hubiera andado conmigo.

—Bella es demasiado generosa, sin duda. Anduvo contigo por despecho, porque pensó que yo le había sido infiel, cosa que no fue así. Pero dime, si ella no me quisiera a mí, ¿crees que se hubiera acostado conmigo aun cuando salía contigo? Porque no sé si te lo dijo o te enteraste, pero al día siguiente que ella llegó, el dieciocho de Junio para ser exactos, ella me sedujo e hicimos el amor en su cama. Fue realmente asombroso escuchar mi nombre entre gemidos de ella después de cinco años. Por lo que las malas lenguas dicen, tú no le cumplías a Isabella. Ya veo por qué viajas con tanta seguridad. —Le di un vistazo a todos sus guardias—. Porque eres tan poco hombre como para defenderte por ti solo.

—Cuida tu lengua, Cullen —me amenazó.

—Y si no, ¿qué? —lo reté.

—Te pasará lo mismo que a Charlie. Suéltenlo —indicó a los guardias.

Me soltaron al tiempo que recibí una patada en el estómago que hizo que me cayera al suelo. Recibí otro golpe más en la cara, y desaparecieron en medio de la calle. Los coches negros se habían ido.

Subí de nuevo a mi auto que estaba con las puertas abiertas y me puse a pensar. Christopher había dicho que me pasaría lo mismo que a Charlie, o sea, que iba a morir. ¿Acaso Christopher tenía algo que ver con el terrible asesinato del padre de Isabella?

Llegué a casa mucho después de la comida. Subí a mi despacho, no tenía hambre. Me encontraba sentado en el escritorio con un pie encima de este. Seguía pensando, pero no le veía la lógica. Si Christopher quería tanto a Bella, ¿por qué la iba a hacer sufrir de esa manera? Tal vez por despecho, dijo una voz en mi mente. De hecho, tenía lógica si lo veías así. Bella había terminado con Christopher -aun cuando yo desconociera las causas- entonces él, para que ella sufriera también, mató a su padre.

Me estremecí. Eso era de cobardes.

Un suave toque en la puerta hizo que me sobresaltara.

—Adelante —dije.

La puerta se abrió y dejó entrar a una rubia despampanante. Rosalie aún con veintinueve años de edad seguía siendo hermosa.

—Hola, Edward, ¿en dónde estabas? Te estuvimos esperando para comer, pero nunca llegaste —dijo mientras se sentaba.

— ¿No hay nadie afuera? —le pregunté.

— ¿A qué te refieres con afuera? —me preguntó con su ceño fruncido.

— ¿Quién anda por aquí merodeando la casa?

—Mis suegros están con Alice en la sala. Renata y Nikki se encuentran en la casa del árbol, no hay nadie más —me dijo.

—Me pasó algo —le dije.

— ¿Qué?

—Cuando venía de ver a los niños por la carretera unos autos me detuvieron.

— ¿Qué autos? ¿Quiénes eran? ¿Qué querían?

—Bueno, no miré el modelo del carro —le dije rodando los ojos. Ella golpeó el escritorio con la mano impaciente—. Era tu querido primo que quería advertirme sobre acercarme a Bella de nuevo.

— ¿Christopher? —me preguntó con los ojos abiertos—. Eso no puede ser, él no se encuentra en Washington en estos momentos. De seguro te equivocaste...

—Rosalie, no me equivoqué y no te estoy mintiendo. Eran como cinco camionetas llenas de guardaespaldas armados, claro. Ellos se bajaron cubriendo a tu primo. Dos de los guardias me golpearon y me obligaron a ponerme de rodillas mientras tenía un arma detrás de mí. Tu primo empezó a hablar y me dijo que no me quería cerca de Bella.

— ¿Y tú qué hiciste?

—Reirme. Él no es nadie para darme órdenes, Rosalie Lillian Hale.

—Pero aun así, suena tonto... —Sacudió su cabeza—. No entiendo por qué Chris haría eso.

—Porque ve que le estoy comiendo el mandado, Rose, ¿qué más?

—Bueno, eso suena bien, pero él no andaría con tantos guardias como tú dices. Él es un publicista no el presidente.

—Apuesto a que tu primo tiene más guardias que el propio Bush* —le dije bromeando.

—No te burles, Edward, hablo en serio —dijo Rosalie.

—Yo también. Sinceramente, no creo que tu primo solamente sea un publicista.

—Tiene una empresa de publicidad, ¿crees que él anda metido en algo más?

—Puede ser, un publicista es alguien normal, no tiene que tener tanta escolta.

—Ustedes, los Cullen, son personas más importantes que él. Son reconocidos en casi todo el territorio americano, ustedes producen la carne que venden los Swan. Todos consumen esas carnes.

—Lo sé, y yo no ando ni con un arma en mi auto —resoplé.

—Creo que tienes razón, Chris está metido en otra cosa.

—Tú me ayudarás a descubrirlo, Rosalie —le dije.

— ¿Yo? —preguntó alzando la voz.

—Sí, tú —la señalé—. Y no puedes echarte para atrás, estamos en esto tú y yo. Vamos a descubrir que otro tipo de publicidad tiene tu primo. Ni una palabra de esto a nadie.

—Pero...

—A nadie —la callé—. Ni siquiera a Emmett o a Isabella —le advertí.

—De acuerdo —bufó.

Seguí con el supuesto trabajo que estaba haciendo, cuando Rosalie me volvió a interrumpir.

—Oye, galán, ¿ya pensaste qué harás? —preguntó mientras jugaba con una pluma.

— ¿Qué haré con qué? —dije mientras revisaba las estadísticas de producción.

— ¿Cómo con qué? —preguntó alterada—. ¿Qué harás con lo de Kate?

—Kate está embarazada, ¿no lo sabías? Tiene dos meses y estoy con ella.

—Pues a lo mejor de puro apoyo moral porque no creas que no sé que te has seguido viendo con Bella.

— ¿Me vas a regañar otra vez? —le pregunté enfadado.

—No te estoy regañando, Edward, solo te estoy diciendo la verdad. ¿A ti te gustaría que Kate te engañara?

—Claro que no.

—Y tú estás haciendo eso, Edward, entiende que tú ya no estás con Bella, estás con Kate ahora. Kate vive en tu casa, duermen en la misma cama y para rematar ella está esperando un hijo tuyo.

—Lo sé, Rosalie, no me lo repitas otra vez —le dije cansado.

— ¡Te lo voy a repetir las veces que sea necesario para que entiendas! Si querías volver con Bella nunca le hubieras pedido a Kate juntarse, ¿por qué demonios lo hiciste si no quieres estar con ella?

— ¡Sí quiero estar con ella, Rose! Yo verdaderamente quiero a Kate, pero es solo que... —Resoplé—. Ni yo mismo me entiendo. Estaba dispuesto... estoy dispuesto a formar una bonita familia con Kate, pero es solo que miró a Isabella y el corazón se me derrite.

—Es que aún amas a Bella; y mientras la tengas en el corazón vas a hacer infeliz a Kate.

—Pero yo no quiero eso, en serio. Yo quiero estar con Kate, ni siquiera me entiendo, ¿okay? No sé cómo demonios fue que sucedió, solo sé que no puedo vivir sin ella. Ella es importante para mí y me va a dar una razón más aún para vivir, ¿me explico?

—A ver si entiendo, quieres estar con Kate, pero en cuanto miras a Bella te olvidas de tu esposa rubia —me dijo con una sonrisita.

—Algo así —le di la razón.

—Elige a Kate —me dijo totalmente seria.

— ¿Qué? —pregunté con una ceja alzada—. Pensé que eras team Bella —ahora yo me burlé.

—Que Bella sea mi mejor amiga no significa nada.

— ¿Puedo saber por qué cambiaste de opinión?

—Una vez leí por ahí que si te enamoras de dos personas, elijas a la segunda.

— ¿Por qué? —pregunté interesado.

—Porque si realmente amaras a la primera persona no te habrías enamorado de la segunda —me explicó como si fuera lo más normal del mundo.

—Entonces, ¿elijo a la segunda? —le pregunté siguiéndole el rollo.

—Elije a la segunda —me contestó. Qué fácil era decir eso.

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Primero que nada, mil disculpas por no haber actualizado, pero el estúpido & sensual de Christian Grey no me dejaba subir capítulo. En segundo, FELIZ NAVIDAD atrasada :D Espero que todo lo que hayan pedido se los cumpla, & yo espero también que me tengan aquí el otro año. Tercer lugar, he recibido varios reviews algo... ¿molestos? Me están diciendo que odian a Edward Cullen por su forma de ser. Creánme, yo también odio a Edward por su forma de ser, pero más a Bella. Chicas, entiendo sus opiniones y se las agradezco. Cuarto lugar & último, habrá una nueva historia que se llamará "La mejor inversión de sus vidas". El primero de enero tengo pensado actualizar, creo. Por mientras, subiré el summary :D

Gracias! Y feliz año si no les alcanzo a decir.

LullabyStewPattz'