Disculpen la demora en verdad pero ando un poco ocupada con la escuela y esas cosas. Espero que les guste. Hay sorpresas. Las amo.

Disclaimer: Twilight y sus personajes le pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo juego con ellos.

Confesiones de un universitario

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CAPÍTULO 37

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BPOV

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Desvié la mirada. No necesitaba verlo ahora. Bueno, era obvio que lo necesitaba. Verlo, tocarlo, abrazarlo, besarlo, cogerlo…pero no era un buen momento.

Lo que no necesitaba era perder la fuerza que había practicado desde el martes y ser débil y arrastrarme hasta él y rogarle perdón.

Así que solo avancé hacia la multitud y me perdí de su vista. Divisé la mesa de alcohol y fui hacia ahí. No debí hacerlo. Ahí estaban las chicas y Emmett y Jasper. Tan pronto como llegué se quedaron callados. Sí, idiotas, muy buenos actores.

-Hola, Bella-Jasper me saludó mientras me servía vodka.

-Hola-le sonreí y Emmett me hizo un gesto con la mano.

Me tomé el vodka en tres tragos y volví a servirme.

-Bueno…nosotros ya…-Rosalie jugueteó nerviosamente con sus manos y se llevó a Emmett y a Alice con ella. Carajo. No necesitaba que me dejaran sola con Psicoloco Whitlock.

-¿Y…cómo estás, Bella?-inició sonriendo, alcé mi guardia para no caer en la trampa de psicología inversa.

-Mal-espeté, se le borró la sonrisa de la cara.

-¿Por qué?-frunció el ceño fingiendo inocencia.

-Ya sabes por qué

-Pff-le restó importancia con un gesto de mano-no seas dramática-lo miré feo-de todas formas, esto es tu culpa.

-Cállate, Jasper. No eres de ayuda

-Solo estoy siendo imparcial-se escudó con las manos.

-Claro que no. Estás del lado del puto de tu amigo

Hizo una mueca.

-Ignoraré eso solo porque estás un poco gruñona pero te garantizo que ya le dije todas sus mierdas a Papi Cullen.

No, él no había dicho eso.

-¿Qué carajos es esa cosa gay? ¿Se llaman a ustedes mismos "Papi"? No creí que pudieran ser más estúpidos.

-Estoy pensando seriamente en ignorar la mayor parte de esta conversación.-rodé los ojos-jamás le digas que te dije eso. Me matará-bebí de mi vodka sin tomar en cuenta sus palabras-como sea, deberías volver con él-me atraganté.

-¡No! ¿Por qué debería?

-Porque ambos lucen como la mierda-alcé una ceja-sin ofender, pero ya vuelvan

-¿Por qué?

-Ugh, Bella. ¡Lo hiciste llorar!-¿Qué?-Jamás lo había visto llorar. Cullen no llora. Cullen es un semental.

-Lo he visto llorar, Jasper-rodé los ojos e intenté hacer como si esa información extra no me hubiera alterado los nervios.

-¿Qué? ¡Por supuesto no!-negó enérgicamente con la cabeza-eso no puede ser de ninguna manera. Pensé que él no tenía lágrimas-rodé los ojos ante su comentario estúpido.

-Jasper no eres de ayuda. No estás diciendo nada que yo no sepa-lo presioné para así, obtener más información.

Él suspiró y se pasó una mano por el rostro.

-Bueno, ya olvida todo este drama. Estoy cansado de limpiarle los mocos y, en verdad necesito coger con Alice-me puso una mano en el hombro e hice una mueca de disgusto.

-No entiendo porque ustedes no cogen. ¿Es acaso alguna mierda de lealtad?

-Tal vez-él se encogió de hombros-eso fue decidido por Rose y Ali, tu deberías entenderlo. Tal vez me gradúe como psicólogo pero eso no significa que entienda la mente de las chicas.

Iba a decir algo más pero llegó Alice y se llevó a Jasper y me dejaron sola. Genial. Justamente lo que no quería; estar sola significaba que tenía más tiempo para pensar en todos los errores que cometí y no quería sentirme como la mierda tan temprano.

Pero Dios escuchó mis plegarias y en ese momento llegó Heidi.

-¡Hola, Bella!-me abrazó y le devolví el abrazo-¡Hace tanto que no te veía! ¿Cómo has estado?

-Muy bien-mentí-¿y tú?-hizo una mueca.

-Ugh, algo de esto y aquello-asentí comprendiéndola-¡pero adivina que!-me sonrió-¡conocí a un chico y es tan lindo!

-Eso es muy bueno, Heidi

-Lo sé-enredó un mechón de su cabello en su dedo y lo retorció-su nombre es Kevin, cursa el quinto semestre.

-¡Oh! ¿Estudia aquí?-ella asintió

-En verdad es sexy, tienes que conocerlo

-Solo asegúrate de que yo no sea de su agrado-le guiñe un ojo y se rió.

-Si es así, estoy completamente segura que te enterraré viva

-¿Por qué mejor no lo dejamos así? Así no muero y él no te deja

-Cállate-dijo riéndose.

Después de platicar un par de cosas más, se fue, pero no sin antes saludar a Alice y a Rose que llegaron y me llevaron a una mesa.

-¿Has visto a Edward?-me preguntó a gritos Rosalie en el oído.

-No-mentí y miré mis manos sobre el mantel.

-Oh-musitó y la miré esperando que no hablará más de él.

Ellos comenzaron a hablar de tonterías y yo los ignore la mayor parte del tiempo mientras bebía vodka. Psicoloco se había metido con mi cabeza y ahora estaba pensando en el hecho de que si era verdad que Edward había llorado. Me picaron los ojos y me di cuenta que había jodido en grande todo. Así que mejor fui al baño porque no lloraría aquí y el vodka ya había hecho su recorrido, Rose intentó detenerme pero en verdad necesitaba el baño ahora. Había estado tan dentro de mi burbuja que ni siquiera me di cuenta cuando Alice y Jasper se fueron.

Cuando terminé en el baño, estaba a punto de abrir la puerta del cubículo cuando escuché una voz que no quería oír ni en el infierno.

-Apuesto a que fue la culpa de Bella-¿Qué?-Es obvio que Bella no terminó con él, fue Edward quién lo hizo. Edward usa a las chicas, no las chicas a él-hija de puta. No entendía como ellas se habían enterado de eso y eso me alteró. Tuve que cubrirme la boca para que no escucharan mi respiración errática.

-Seguramente. Ahora podrás ir tras él, Gianna-casi vomite el vodka.

-Puedes estar segura que no desaprovecharé esta oportunidad, Vicky-la bilis se abrió paso entre mi garganta. Apreté los puños hasta que los nudillos se me pusieron blancos. Estaba considerando seriamente abrir la puerta y partirles la madre ahí mismo, pero para eso necesitaba estar calmada y no estaba calmada para nada.

En lo absoluto.

Después de un rato, en el cual no pude controlarme, ellas se fueron y después se abrió un cubículo y se escucharon unas risitas, creí que fue Alice.

Salí del cubículo y me miré con una expresión desdeñosa en el espejo.

Tomé una larga y profunda respiración y me serene un poco, aunque sabía que el vodka mejoraría mi estado de sobremanera.

Repetí el proceso tres veces más y salí del baño dirigiéndome a la mesa de alcohol, me serví un trago de vodka y alguien a quién reconocí rápidamente se sitúo detrás de mí.

Mi cuerpo reaccionó instantáneamente "Aún no, por favor" dije para mis adentros.

Luego su pecho arremetió en mi campo de visión y quise tocarlo, pero me contuve aun con la picazón en mi mano.

-Hola, Bella-la forma en que su voz acarició mi nombre hizo que el pecho me saltara, sonreí como idiota al verlo.

-Hola-logré articular

-¿Te importa si salimos un rato?-preguntó en ese estúpido tono comprensivo que amaba.

-Bueno vamos-tomé mi trago como si mi vida dependiera de ello y comencé a caminar delante de él. Demasiado tarde, recordé mis shorts y me golpeé mentalmente.

La jodida lluvia hizo su aparición y miré el cielo con una mueca desdeñosa, cualquier oportunidad de coger con Edward al exterior se había arruinado. Me senté en una jardinera y dejé mi trago a un lado, Edward ocupó el espacio contiguo a mí.

-¿Y bien?-no sabía cómo empezar esto y, me mordí la lengua por haber hablado. Se suponía que él debía decir algo antes para dejármelo más fácil y así hacer todo el drama posible para finalmente, terminar con un súper sexo de reconciliación.

-Bueno…ya te dije que estoy dispuesto a no volverte a decir nada de eso. Me propuse mostrarte que confío en ti, siempre y cuando tú me des la oportunidad-colocó sus manos a cada lado de su cuerpo y se miró los pies. Estaba igual de nervioso que yo. Ahora me encontraba caminando en un hilo, en una cuerda floja que colgaba desde la cúspide de la torre Eiffel hasta la torre de Pisa.

Carajo. Eso no era lo que había planeado.

-Edward estoy muy preocupada porque si esta vez no funciona…-lancé un suspiro. La sola idea de que está vez el rompimiento fuera definitivo hacía que quisiera cortarme las venas ahí mismo-estoy segura que ya no se podrá recuperar nada y temo perderte.

-Bella-dijo mi nombre e inconscientemente miré su pecho, huyendo de su mirada, luego, como si nada hubiera pasado, Edward acarició mi mejilla y al sentir su toque supe que había llegado a casa, o si esto no funcionaba, sabía que él siempre sería mi casa.

Llevó su mano a mi mentón y alzó mi rostro, no me había dado cuenta que había cerrado los ojos en el proceso. Los ojos de Edward me regresaron una mirada brillosa.

-No me perderás-dijo como si ya hubiera visto nuestro futuro. Lo dijo con tanta seguridad que por un momento me dejé llevar por la certeza que él me brindaba-Estoy dispuesto a luchar por esto cuántas veces sea necesario-su tacto abandonó el lugar en mi rostro y fue hacia mis manos. Les dio un apretón-No te dejaré, a menos que no sea bueno para ti o tú me lo pidas, o cuando dejes de quererme-y ahí recordé lo bruto que podía ser él. No importaba si se graduaba con honores de la universidad o si lograba trabajar en el mejor bufete de abogados del mundo o si se ganaba un Óscar por sus actuaciones, Edward siempre sería un bruto en cuanto a nuestra relación, pero era MI bruto y yo así lo iba a querer, ahora y siempre-Aunque yo tendré

suficiente amor para los dos. Te quiero en las buenas y en las malas, ¿recuerdas como éramos?-asentí-bueno quiero que sigamos así, por favor. Te esperare para siempre y todo el tiempo que creas necesario-las jodidas lágrimas picaron en mis ojos y la emoción hizo nudos en mi estómago y en mi garganta-No dejare de quererte. Sanaré tu corazón y juntaré todas tus piezas rotas, lo prometo. Me volví loco cuando te deje ahí sola sin decirte porque y fui un tonto. No pienso volver a hacerlo-más le valía al puto, me reí mentalmente ante mi comentario-Te quiero tanto que se convierte en un dolor físico, no estoy pensando renunciar a ti.

¡DIOS MÍO! Esto en realidad estaba sucediendo

-No, no llores. Si esto no es lo que querías escuchar, perdón, pero es la pura verdad y como te dije si quieres que me aleje de ti. Lo haré sin protestar-me di cuenta que las mugres lágrimas ya habían llenado mis ojos y él las había malinterpretado. Por supuesto, cualquiera que viera de fuera está situación diría que yo no lo quería en absoluto. Lo quería tanto que también me dolía.

-¡No!-dije rápidamente-no, no, no es eso-negó desesperada con la cabeza-siempre tienes algo que decir y haces mi voluntad pedazos.

Maldito Edward y sus hermosas palabras.

Se rió sin hacer ruido y lo miré. Pasó un mechón de mi cabello por detrás de mí oreja. Sonreí.

-Te amo-¡Santísima mierda! Y yo que me había mordido la lengua, mi sonrisa se congeló.

-Yo también te amo-le respondí y una sonrisa bailó en sus labios. Una sonrisa torcida, MI sonrisa, La Sonrisa Cullen –Es por eso que estamos aquí.

-Sí-miró de nuevo sus pies-siempre te he querido y siempre te querré…y ahora que ya sabes la verdad ¿Qué dices?

Ugh. Olvidaba que aún no habíamos vuelto. Pero después de todos estos vómitos verbales ¿no se suponía que ya éramos novio y novia de nuevo? Carajo, no entendía una mierda del amor y del ligue. Edward debería estar echándome una mano en lugar de ver mis pechos o lo que sea que esté viendo.

Lo miré y sonreí para aligerar el ambiente

-Digo que te quiero y que estoy dispuesta a esto…quiero darte la oportunidad de demostrarme que confías en mí y que me quieres. Quiero pasar mis días contigo…-DIOS, alguien necesitaba grabar esto, estaba siendo demasiado DEMASIADO romántica y esas cosas, a pesar de ser una romántica empedernida, no iban conmigo. Edward sacaba lo mejor de mí y hacía que hiciera las cosas que estaban en mi lista de "Cosas que nunca haré" que Rose, Alice y yo habíamos escrito cuando estábamos en preparatoria. Pero realmente no me importaba demasiado, Edward era tan hermoso y perfecto conmigo, un cabrón algunas veces, pero aun así lo quería y hacer esas "estupideces" con él me importaba una mierda. Sabía que uno de nuestros principales problemas eran sus celos explosivos que, al inicio, fueron lindos pero después fueron un tanto incomodos, así que me vi en la necesidad de remarcarle que yo solo lo quería a él-Solo contigo.

-¿Estás hablando jodidamente enserio? ¿No hay ninguna cámara escondida o algo así, verdad?-Me reí negando con la cabeza. Y aquí era donde la otra faceta de Edward entraba.

-No, no hay ninguna cámara. Te quiero a ti y estamos juntos de nuevo.

-Jodido…-seguramente su abuela y su madre estarían muy orgullosas de su vocabulario. Algún día le preguntaré a la futura abuela cof de mis cof hijos de cof ojos verdes cuál había sido la primera palabra de Edward. Tal vez había sido "joder" o "carajo", eso sí sería divertido.

-Sí, sí, después tendrás tiempo para despotricar, ahora solo quiero que me beses porque he tenido suficiente sin eso-y valla que había tenido suficiente. Mis labios necesitaban de sus babas. Iuck.

-Puedes estar malditamente segura que yo también-que Edward maldijera cuando estábamos cogiendo o a punto de besarnos me excitaba. Era jodidamente sexy.

Jesús, cuando sus labios tocaron los míos creí que había llegado al cielo o a otra dimensión. Enterré mis manos en su cabello y jaloneé, hice una mueca mental al ver que ya no tenía el pelo igual de largo.

Gemí cuando nuestras lenguas chocaron y no me dio vergüenza, Dios era testigo de mi calvario.

Edward Moja Bragas Cullen mordisqueó mis labios cuando nos separamos, pero lo jalé de nuevo y cepillé sus labios con mis dientes.

Cuando lo deje libre, apoyé mi frente con la suya.

-Te cortaste el cabello

-Sí…algo.

-Te ves sexy-se rió y le di un besito en los labios.

Me abrazó y enterró su rostro en mi cuello y olió profundamente cómo si mi olor fuera el mejor perfume del mundo.

-Carajo, te extrañe demasiado-yo también lo había hecho. Tanto que ahora que lo tenía junto a mí sentía que no lo tenía lo suficientemente cerca.

-Yo también-besé su hombro sobre su ropa y eso me recordó a que era probable que hoy tuviera sexo. Oh la la-demonios,

esto está sucediendo.

-Sí-dijo todo feliz y acarició mi labio inferior.

-Estaba convencida de que quería hacer un poco de drama pero como siempre tú tan perfecto no das oportunidades-se rió fuerte-¿Qué te da tanta risa, niño guapo?-jale su mejilla y le acaricié el rostro y su cabello. Sentía que no tenía suficiente de él y eso me ponía ansiosa.

-Nada. Simplemente estoy feliz-le creía pero lo que no creía era que se reía así solo por felicidad, pero lo deje pasar.

Y como había dicho antes, la lluvia había jodido todo y tuvimos que volver a la fiesta, cuando entramos vi a McZorrista y a sus hijas entrar al baño y pensé que sería un buen momento para enfrentarlas, ahora que ya no me estaba cagando en los pantalones.

-Ehh…tengo que ir al baño, ahora voy allá-dije rápidamente no perdiendo de vista a mí objetivo-llévame una bebida

-¿Al baño? ¿Otra vez?-carajo, él sabía que había estado en el baño antes. Me solté de su mano

-Ehh, sí. Bebí mucho jugo de manzana-corrí hacia el baño antes de que Edward dijera otra cosa que delatara mi "gran habilidad" para mentir.

Cuando entré al baño, tomé aire y vi que estaban dentro de los cubículos. Perras.

Me miré en el espejo, me lancé un beso y luego me senté en la encimera del lavabo y espere, me miré las uñas y cuando estaba inspeccionando las puntas de mi cabello, una puerta se abrió.

-¡Hola, Bella!-Viczorra saludó con su horrible voz hipócrita. No le contesté y cuando estaba a punto de lavarse las manos, las otras puertas se abrieron y Charzorra y McZorra, o sea Gianna, salieron. Gianna me miró con una mueca desdeñosa. Era cuestión de tiempo que dijeran algo. Las conocía demasiado bien.

-¿Qué se siente ser soltera de nuevo, Bella?-el veneno que salió de la boca de McZorra manchó el espejo.

-No lo sé, ¿Por qué no me lo dices tú? Ya sabes…tú estás soltera-di un salto para bajar de ahí.

-¿Qué?-Viczorra se giró y su cabello me pareció a las serpientes de Medusa.

-Lo escuchaste-dije y las otras también se giraron-y ahora ¿Por qué, tú McZorra-señale a Gianna y jadearon como si no supieran que era una zorra, quise reírme-dejas de inventar chismes y me dejas en paz?

-No sé de qué estás hablando-me reí sarcásticamente.

-¿Oh, en serio? ¿Quieres que te muestre la grabación?-me crucé de brazos.

Se rieron con sus risas hienas y se alisaron el cabello al mismo tiempo, nunca había visto algo tan patético. Ni la cabeza de plástico de Jasper contaba.

-No tienes una grabación-verdad-tú eres la que siempre nos busca, quieres problemas, Bella. No te convienen, eres demasiado debilucha cuando Marilyn Monroe no está contigo-ja, esa era buena. De ahora en adelante, así llamaría a Rose. Gracias McZorra.

-¿Quieres probarlo?-di un paso rápidamente y se asustaron

-Perra que ladra no muerde-dijo Charlotte cruzándose de brazos.

Me acerqué a Gianna y golpeé su horrible rostro con mi puño.

-Toma tu "perra", Tetitas-las otras jadearon y chillaron y Gianna cayó al piso, cuando pase para ir hacia la salida, la pateé-deberías escuchar hablar a Edward sobre tus Tetitas. No debiste enviarle esas fotos.

Empuje la puerta para salir y Victoria me siguió.

-¿¡Que?! Ella no hizo eso-chilló detrás de mí-¿¡Le envió fotos?!-me reí-¡Ella no lo hizo! ¡Estás mintiendo! Habíamos quedado que Edward era para mí.

-Bueno, fallaron. Ahora es mío…para siempre y sobre Gianna bueno… ¡No es mi culpa que sea tan zorra!-grité y me di la vuelta pero choqué con alguien, sus brazos me encerraron y me relaje cuando vi que era Edward.

XOXOXOXOXOXO

Durante la semana siguiente, Edward y yo prosperamos demasiado en nuestra relación. Nos esforzamos mucho en nuestros horarios para así poder tener verdadero tiempo para nuestra relación.

Estaba completamente segura que ninguno de los dos había descansado lo suficiente pero yo sentía que no podía darme el lujo de no verlo un día para dormir, porque no habíamos tenido suficiente cantidad ni calidad.

Me pareció muy injusto el saber que él estaba restándose horas de sueño y que casi se metía los libros a la cabeza a través de los ojos en sus descansos, pero después pensé en que yo hacía casi lo mismo, casi, porque yo tenía más cosas que leer y tenía que hacer más ensayos estúpidos.

Pero a pesar de todo el maldito trabajo que tenía, la sonrisa no se borraba de mi rostro y estaba siendo demasiado amable con todo el mundo, hasta accedí a hacerle un gran préstamo a Emmett, que aún no me pagaba, pero después estallé un poco y arremetí con él y con Edward, me sentía muy mal cada vez que lo recordaba pero mi bebé-hace tiempo que no le decía así, lo haría en cualquier momento, me gustaba cuando se enojaba con eso-se aseguraba de hacerme saber que yo solo lo había hecho porque estaba molesta.

Pobre de mi bebé.

Esa noche lo recompensé muy bien, tuvimos un maravilloso sexo en la ducha y de ahí nos movimos a mi cama, la mañana siguiente dijo que debería estar siempre desnuda. Ugh, Edward.

Ese día, el domingo por la mañana, los demás se fueron a algún lado y cada quien tuvo su cita. Así que cuando Edward y yo terminamos de desayunar, limpiamos entre los dos la cocina y dijo algo sobre salir porque hacía mucho tiempo que no teníamos una cita y que no me sacaba. Esto último lo dijo como si yo fuera su mascota y lo golpeé en la cabeza, luego cuando me propuso ducharme con él para ir a nuestra cita, me negué y tuvo que convencerme diciéndome los "maravillosos beneficios" que obtendríamos si compartíamos la ducha.

Fuimos a un museo, aprovechando que íbamos solos, pues ese lugar no era para nada el tipo de lugar para Rose o para Emmett que tocaba cuando decía "no tocar".

Decidimos ir al zoológico cuando todos estuviéramos juntos y así nos divertiríamos más.

Edward sujetó mi mano en todo el trayecto y luego entrelacé nuestros brazos, me besaba en las mejillas y en la frente y mi piel cosquilleaba genialmente. Le robé un beso cuando estaba viendo un piano antiguo y me sonrió.

-No te he dicho que toco el piano, ¿verdad?-me besó el dorso de la mano sin despegar la vista del instrumento.

-¿¡Qué?!-chille y bajé la voz rápidamente-¡¿Soy tu novia y no sabía que tocabas el piano?!-medio grite medio susurré mientras le picaba el pecho.

-Realmente no me pareció importante decirlo, nena. No soy taaaan bueno-se encogió de hombros.

-Debiste decírmelo, bebé-murmuré y gruñó. Sonreí cuando logré mi cometido-como sea…tienes suerte de que no haga un drama ahora mismo.

Había descubierto que él y Wolfe me llamaban Drama Queen a mis espaldas, desgraciados.

Edward solo se rió y siguió caminando mientras me jalaba de la mano y yo lo seguía. Entramos a un área con paredes rojas y con una iluminación demasiado, demasiado tenue; era un área Nazi y me encantó. Estaba lleno de banderas y en lo alto de la pared frontal colgaba la gran águila y jalé rápidamente a Edward, él soltó una risita pero también veía fascinado las fotografías y las reliquias que ahí estaban.

-Es muy lindo todo-murmuré

-Eres una genocida-se burló y lo golpeé en el brazo

-Sabes a lo que me refiero, mocoso-gruñí y nos reímos.

-Tú eres la linda aquí, esa luz te pega y hace que te veas hermosa-me sonroje y le sonreí al alzar la vista, me devolvió el gesto y se inclinó para besarme. Le concedí el acceso pero tuvimos que dejarlo leve porque sabíamos que sí nos poníamos a mordernos los labios y a besarnos el cuello, causaríamos algo que haría que nos arrestaran por indecencia pública.

Tomamos algunas fotos y también nos tomamos a nosotros mismos, él aprovechó cada oportunidad para sacarme fotografías y en algunas me pidió que sonriera para él. Lo hice y cada vez que terminaba de tomarla me besaba, si eso iba a pasar siempre, no me cansaría de que me tomara fotografías.

Cuando terminamos de recorrer el museo, fuimos a comer a una cafetería que, a mi parecer, solo contrataba putas porque la mesera y la cajera se comieron con los ojos a Edward a pesar de que yo estaba colgada de su brazo y a pesar de que él me rodeaba los hombros.

Perras.

Les lancé dagas con la mirada pero no parecieron notarlo, afortunadamente tuve mi oportunidad de vengarme porque cuando salíamos pisé el zapato de la mesera puta y casi se cae con la charola llena de malteadas.

Me reí sin sentir vergüenza ni miedo, esa maldita no me pedía ninguna. Fácilmente podría con ella.

-Eres una bravucona-Edward me apretó a su lado y besó mi sien cuando salimos de ahí. Rodé los ojos.

-Esa zorra se metió con lo que es mío.

-¡Oh! ¿Soy tuyo?-preguntó con voz provocadora

-Por supuesto… ¿Qué creías que iba a pasar cuando estuviéramos juntos? Eres mío para siempre, bebé

-Me alegra oír eso...excepto la parte de "bebé".

Edward era tan ridículo.

Afortunada y desafortunadamente esa misma semana iniciábamos exámenes, fue afortunadamente porque así ambos estaríamos libres la última semana de clases antes de salir de la escuela para vacaciones de Pascua y eso, de alguna forma, era genial.

Yo me iría a la fregada de la escuela el 15, lo que verdaderamente apestaba era que Edward estaría todavía hasta el miércoles de la semana siguiente, pero así era la UW, un dolor en el culo.

Estaba gruñón y estresado pero trataba de controlarlo, al contrario de la última vez y Jasper y Emmett lo enviaban siempre a mi casa. Decían que no lo soportaban, así que ahora Edward pasaba la mayor parte del día aquí, pero no era como si cogiéramos y nos besuqueáramos, ¡no! Ahora en verdad estudiábamos.

Esta situación apestaba. Pero estaba bien porque tenía mi periodo y no podía hacer mucho.

Pero lo que no apestaba demasiado era que no había ningún día en el que Edward no durmiera en mi habitación o yo en la suya, así que ahora vivíamos en ambos apartamentos y la ropa estaba regada por doquier.

El martes por la noche, cuando salí del baño después de tomar una ducha y cepillarme los dientes, Edward no se veía por ningún lado y me imaginé que estaba por ahí molestando a Rosalie así que no le di importancia y comencé a cepillarme el cabello mientras me sentaba lentamente en la cama. La parte de los cólicos si apestaba.

Edward entró a la habitación y me miró feo.

-¿Qué?-espeté

-¿Puedo saber por qué mi playera ahora está llena de mostaza?-estiró la playera blanca de la pijama y tenía una gran mancha amarilla. Me reí entre dientes.

-No lo sé, tal vez alguien la tomó de aquí y limpio con ella.

Hizo una mueca y la tiró al suelo, rodé los ojos.

-Bueno, ahora necesito una…-se fue a mi armario y comenzó a mover cosas ahí, volví a rodar los ojos, luego abrió mis cajones-¿dónde carajos está? Bella ayúdame a buscarla

-No

-¿Por qué no?

-Tengo cólicos

-¿Y eso que?-estúpido

-¿Cómo que "eso que"? No puedo moverme. Estoy muriendo

-Eres una dramática-idiota.

-En lugar de decirme dramática deberías ir por una compresa caliente y unas pastillas y deberías arroparme y besarme y tal vez…-me interrumpió.

-Sí, sí-agitó su mano y le lancé un cojín a la cabeza

-¿Por qué fue eso?-se giró a verme confundido

-Porque eres un idiota-me tiré en la cama y no dijo nada.

-¡Oh, aquí hay una!-se cambió la playera y se tiró junto a mí. Lo miré feo.

-¿Ahora qué?-y todavía se quejaba y se hacía el desentendido.

-En lugar de que estés aquí perdiendo el tiempo deberías traerme una compresa

-¡No!

-¡Oh! ¿No vas a ir?-le lancé una mirada y se levantó de un salto.

-¿Quién dijo que no iría?-respondió cuando salía de mi habitación.

¡Ja!

Tuvimos un poco más de esos episodios y siempre el culpable era él y tal vez yo por añadirle un poco más de drama del que se requería.

Y también el miércoles por la noche tuvimos una intensa plática. Estábamos solos en su apartamento porque los otros dos se habían ido con las otras dos, fue una pena tener que desperdiciar esta gran oportunidad de poder coger en cualquier lugar, pero como ya lo había dicho antes, tenía mi periodo. Así que solo estábamos tirados en su cama, Edward hacía quién sabe qué cosas en mi teléfono y yo estaba usando su computadora.

Edward se había estado comportando un tanto extraño desde el lunes por la tarde y me preocupaba que algo le estuviera pasando y no me lo dijera, tomé esa oportunidad.

-¿Bebé?-escondí una sonrisa

-Ya te dije que no me llames así, Hamlet-solté una risa ahogada y él me siguió-¿Ahora qué quieres que te compre?-bromeó y le pellizque la mejilla.

-No quiero nada…bueno-me miró divertido a través de sus pestañas-ya sabes…lo esencial…lo que quieras darme del montón de cosas que quiero-batí las pestañas e hice un puchero. Se rió y siguió jugando. Estaba a punto de seguir hablando pero la página de Facebook terminó de cargarse y me encontré con el perfil de Edward abierto.

-¿Qué pasa?-volvió a preguntar

-No…ya nada-dije distraída mientras abría la sección de mensajes, tenía uno. Simplemente lo leí sin abrirlo. No quería ser una chismosa pero la curiosidad me ganó. Está bien, era una chismosa novia celosa controladora.

-Edward ¿Quién es esa?-le pregunté en verdad curiosa porque su nombre no se me hacía conocido

-¿Quién?

-Esa con la que estás hablando en este preciso momento-mi vena celosa había comenzado a palpitar

-No estoy hablando con nadie-maldito mentiroso. Me di cuenta que estaba en su Facebook desde mi teléfono

-¡No te hagas güey!-le di un manotazo en el brazo y Edward saltó-estoy…aquí en tu Facebook y

-¿Qué haces en mi Facebook?-peguntó alzando una ceja. Carajo.

-…o sea-tartamudeé-tú lo dejaste abierto aquí en tu laptop y pues aproveche para pasar y escribirte algo bonito-eso no era cierto-y vi que esta estúpida no sé cómo, no me importa su puto nombre te está hablando-manoteé-¿Por qué te está hablando? ¿Qué necesidad tienes de estar hablando con ella? ¡Puedes hablar conmigo todo el tiempo que quieras, estoy disponible para ti las 24 horas del día! ¿Qué más quieres? ¿Que necesitas de ella? ¿Quién es? ¿Qué quiere?

-No sé quién es-eso era algo probable, puesto que solo había un "Hola" en la conversación.

-¡No, como que no sabes quién es, pues si te está hablando es por algo!-lo miré con los ojos entrecerrados-¿está muy buena o qué?-rodó los ojos y suspiró-¡No me ruedes los ojos, maldito!-lo golpeé otra vez en el brazo-¿Quién es ella?-murmuré

-Es una chica de quinto semestre-respondió desviando la vista.

-¿Y porque estás hablando con ella?-no contestó-¿Has hablado con ella? ¿Borraste la conversación, verdad? ¡Por eso solo hay un puto hola! ¡Bórrala y bloquéala en este preciso momento!-chasqueé los dedos-¡No! ¿Sabes qué? ¡Yo la voy a borrar y yo la voy a bloquear!-moví mis manos para apoderarme de la computadora pero él fue más rápido y la quitó de mi regazo.

-¡No vas a hacer nada!-se puso de pie con la computadora en las manos

-¿¡Por qué no?!-brinqué también de la cama-¡Soy tu novia y tengo derecho de saber con quién hablas!

-Estoy de acuerdo en eso pero no puedes llamar a todas las chicas con las que hablo "putas" o no puedes borrarlas o desterrarlas de la Tierra, mujer.

Me crucé de brazos y lo miré con los ojos entrecerrados

-¿Me estás poniendo a prueba, Edward Cullen?-él estaba demasiado equivocado si creía que lo dejaría hablar con cualquier zorra.

-No-dijo con voz ahogada, al parecer yo le daba miedo. Eso era bueno-pero tú siempre estás celosa

-¡Ja!-alcé las manos al cielo-¿celosa yo?-él asintió-¡No, no, no! No te confundas Edward-comencé a rodear lentamente la cama hasta que me sitúe junto a él-Esas estúpidas y yo somos muy diferentes ¿ya viste sus maquillajes de 20 centavos? No somos iguales y no estoy celosa, pero me da rabia que las pendejas te respiren ahí ¡en la puta boca! ¡Oye no! ¿Qué se creen? Tienes novia. No estoy pintada. ¿Acaso saben que tienes novia, maldito?-le piqué el pecho.

-¡Sí, si lo saben!

-Ah, bueno. Está bien-nuestra discusión había terminado. Él se quedó ahí todo confundido y pude quitarle la computadora de las manos otra vez. Me subí a la cama y cerré su Facebook porque ya me había cansado del drama y solo quería preguntarle que le pasaba.

Luego él se acomodó como había estado antes.

-Recuerda decirle que tienes novia-murmuré y me miró feo-de todas formas eso no era lo que te iba a preguntar.

-¿Entonces que ibas a preguntar?

-Iba a preguntarte ¿Qué era lo que tenías?

-¿Lo que tenía?-me miró y frunció el ceño. Fácilmente me di cuenta de que ya no estaba enojado. Ni siquiera se había enojado.

-Sí…te he notado muy extraño desde el lunes por la tarde. Creí que era por los exámenes y esas estupideces pero ahora que lo veo…no creo que sea por eso

-Oh…ya veo-arqueé la ceja y cerré la laptop poniéndola en el buró. Edward se arrastró y puso su cabeza en mi regazo, comencé a rascar su cabello y ronroneó cerrando los ojos, me reí bajito y abrió los ojos.

-Ya dime-me agaché y besé su frente, movió la nariz cuando mi cabello le hizo cosquillas. Tomó mi mano libre y la besó.

-Estaba pensando en…bueno, no tienes que decir que sí pero podemos ir hablando de eso, aunque me estoy cagando en los pantalones quiero hacerlo…estoy seguro que también tú quieres hacerlo pero tal vez después-comenzó a hacer círculos con su pulgar en el dorso de mi mano y su tacto me desconcentraba.

-¿Qué estás tramando? No voy a robar un banco o infiltrarme en las listas del FBI-le dije sonriendo y se rió.

-Creo que eso sería más fácil de lo que estaba pensando

-¿Y eso es…-lo animé

-Conocer a Charlie-me quedé congelada-bueno…ya sabes, conocer a nuestros padres…si es lo que tú quieres, te entiendo si crees que sea bueno hacerlo luego

Saber que Edward pensaba en eso me hizo saber que él en verdad iba en serio y que me quería de verdad y para un rato más largo. Esa simple pero significativa idea hizo que sonriera y que mi estómago se llenara de mariposas.

-Ehh…sí-tartamudeé mientras asentía con la cabeza-creo que estaría muy bien hacer eso. Podemos hacerlo estas vacaciones ¿te parece?

-Ajá-murmuró-por mí está bien-le sonreí y nos quedamos en silencio por unos segundos

-¿Por qué decidiste hacerlo? Creí que Charlie te asustaba de sobremanera

-Sigue haciéndolo-nos reímos-pero creo que es tiempo…me refiero a que quiero que me cocines y ordenes mi ropa por un rato más…tal vez unos cuantos años

Le di un ligero golpe en el abdomen.

-Ja, ja, que gracioso-atrapó mi mano antes de golpearlo otra vez y la besó de nuevo-eso que dijiste sobre los años…-esto era incómodo y me emocionaba y eso hacía que no procesara bien las palabras

-¿Sí?-Edward me dio una sonrisa torcida que detuvo mi corazón por unos segundos.

-¿Qué significa?-murmuré tartamudeando y evitando su mirada. Dios mío, estaba evitando pensar en eso pero no podía.

-Significa que te quiero y que planeo darte un anillo…algún día-carajo. Jesús. ¡Esto en realidad estaba sucediendo! AAAAAAGGGGHHHH.

-Eso es…-sonreí-jodidamente fascinante-me agaché y él se alzó un poco para juntar nuestros labios. Cuando nos separamos por falta de aire, le sonreí.

-¿Qué día iremos con Charlie? Necesito hablar con él

-No lo sé…podemos ir primero con él y después con mis padres. Tal vez el viernes siguiente en que salga de vacaciones ¿está bien?

-Sí, creo que sí.

Comencé a rascar de nuevo la cabeza de Edward y él cerró los ojos sin dejar de acariciar mi mano. Pasaron algunos minutos en los cuáles solo me concentré en ver como su pecho subía y bajaba con su tranquila respiración y también vi su rostro…mucho. Desvié mi vista y miré el techo.

-¿Bells?-me llamó y lo miré-Te quiero-sonreí ampliamente.

-Yo también te quiero, Ed…demasiado-nos miramos a los ojos un momento y yo pensé en cómo había cambiado mi vida rápidamente. Después de repudiarlo y querer tomar ácido antes de estar con él ahora me encontraba irremediablemente enamorada.

El amor siempre se abría paso sin importarle el cerrojo.

Suspire.

…..

El jueves tenía un descanso así que fui a comprar una malteada y después hacia un árbol y me senté en su sombra mientras continuaba escribiendo un estúpido ensayo que tenía que entregar mañana antes de largarme. Diez páginas después fui interrumpida por algo excesivamente desagradable.

-Hola, Isabella-levanté mi vista e hice una mueca. Gianna.

-¿Qué quieres?-espeté y fije mi vista de nuevo en mi computadora. De todas las personas de UW siempre tenía que encontrarme con ella, la UW era demasiado grande para eso. Gracias.

-Hablar contigo-rodé los ojos.

-¿De qué? No tenemos nada de qué hablar…afortunadamente-comencé a buscar en mi bolso buscando desesperadamente unos audífonos. Hice una mueca cuando no encontré los míos, pero recordé que había estado usando lo audífonos de Edward y debí haberlos dejado en algún lado. Los encontré entre un libro. Esperaba que no se hubieran estropeado…no tenía ganas de comprarle unos.

Mientras tanto, Gianna seguía hablando.

-Ajá, ajá-estaba ignorando el 99% de está plática. El otro 1% eran mis respuestas.

-Ve esto-me ofreció su teléfono y fruncí el ceño. ¿Qué había pasado?

Lo tomé sin estar muy convencida y observé la foto que estaba ahí. Edward estaba arrinconado con Victoria. Asco. Lo metería a la regadera y le vaciaría mil litros de cloro antes de que me tocara. No quería contraer clamidia o cualquier mierda que esa zorra pelirroja tuviera. Tal vez hasta lo llevaría con un médico antes de coger con él o tener cualquier tipo de contacto físico. Ugh.

Me puse de pie para así poderla golpear y me lleve mi malteada conmigo, de todas formas no estaba muy buena. Al parecer mi puño en su rostro en la pasada fiesta de Renesmee no le había bastado.

Apreté la mandíbula haciendo chasquear los dientes. Nunca creí que estaría frente a ella conteniendo mis ganas de golpearla hasta que sangrara...y de paso morderla.

-Fuiste muy estúpida al creer que Edward no se cansaría nunca de ti. Y ahora míralo, nena. ¿No te parece lindo?

-No sé quién carajos te dijo esa gran mentira, aquí la única estúpida eres tú. Eres tan estúpida que en las Olimpíadas ganaste dos medallas de oro. Una por estúpida y la otra por si la perdías.

Frunció el ceño y me miró con los ojos entrecerrados.

-¿Qué significa eso exactamente?

-Significa esto...-vertí mi malteada sobre su cabeza pelona y jadeó mientras el líquido café se escurría hasta sus pies.

-¡Isabella Swan me las vas a pagar!-gritó

-Estoy temblando-susurré en su oído-ahora ve y límpiate…tienes algo por ahí-señale su ropa y me lanzó dagas con la mirada antes de que se fuera corriendo.

-Ugh, idiota, olvidaste tu teléfono-dije mientras veía su teléfono ahí tirado. Me encogí de hombros y volví a sentarme a seguir con mi tarea.

Esa misma tarde antes de que Edward viniera a mi casa les conté a las chicas lo que planeábamos hacer.

-¿No crees que es muy pronto para que Daddy Charlie lo conozca?-Rose preguntó mientras dejaba de teclear en su computadora.

-Yo pensé eso…pero creo que estamos listos para hacer esto. Me refiero a que ya llevamos tres meses a los ojos de Charlie y de sus padres y aprovecharemos las vacaciones.

-Bueno…si ambos lo quieren ¡háganlo!-Alice me sonrió

-Sí, el problema es que estamos hasta la madre de nerviosos y no sé cómo va a reaccionar Charlie.

-Bueno, vamos a practicar-dijo Rose poniéndose de pie y tomándonos la mano a Alice y a mí.

-¿Cómo?-fruncí el ceño.

-Yo soy Charlie…quiero usar ese bigote-dijo y corrió a su habitación. Le di a Alice una mirada de "¿Qué carajos?" y ella solo se encogió de hombros.

-¡De acuerdo!-Rose volvió pegándose un bigote falso y rodé los ojos-esto lo compre cuando Emmett me llevó al Tío Pancho…por cierto, hacen unos tacos increíbles.

-Los tacos solo son increíbles si son hechos por un mexicano…así tienen sazón americano y ugh-Alice arrugó la nariz.

-El Tío Pancho es mexicano-Rose rodó los ojos-ok, Alice ponte esto-le lanzó algo naranja

-¿Qué es esto?-Alice el dio vueltas.

-Es una peluca… ¿acaso no has visto el pelo raro de Edward? Lo tiene naranja

Alice se rió.

-¡No es cierto!-lo defendí-su cabello es perfecto

-Como sea, Bella-Rose canturreó mientras Alice se ponía la peluca-ahora hagamos como que ustedes llegan y tocan la puerta de tu casa

Resoplé

-No puedo hacer esto…Alice es demasiado enana-Rosalie se rió y Alice jadeó-Ok, de acuerdo-respiré hondo y fingí como ellas estaban fingiendo. Alice me tomó la mano y yo la solté. Rose rodó los ojos.

-Bella…Charlie podrá soportar que se estén tomando de las manos…no tienes 15 años

-¡De acuerdo!-volví a tomar rudamente la mano de Duende.

-Ok, empieza-Rose asintió. Carraspeé.

-No estés nervioso-murmuré mientras me alisaba el cabello con una mano.

-Claro que no estoy nervioso. Estoy sexy, calmado y cool-hice una mueca ante sus palabras.

-Eso es algo que Edward no diría pero como sea-rodaron los ojos

-No, diría algo más estúpido-le di un pisotón a Alice y saltó gritando.

-Ya cállate, Alice-Rose dijo aburrida.

-De acuerdo...allá vamos.

Ellas asintieron entrando otra vez al papel. Esto era patético.

Tomé una respiración profunda y toqué el timbre.

-Hey, ¿cómo estás? Él es Edward-dije sin despegar la vista del bigote que se movió con una mueca de disgusto.

-Ugh, ¿él es el chico que te coge todos los días?-escupió Rose

-¡Rose!-la regañé y Alice y ella se soltaron riendo.

El timbre sonó en ese momento, las empuje y perdieron el equilibrio, fui a abrir la puerta antes de verlas caer.

-Hey, nena-Edward se inclinó y me besó en los labios.

-Hola-me hice a un lado y entró, cerré la puerta tras él.

-Traje una película-agitó el vídeo en mi cara y lo tomé.

-De acuerdo. Veámosla en la sala-fuimos hacia allá y Rose ya no tenía puesto el bigote pero Alice seguía con la peluca.

-Hey-las saludó y frunció el ceño cuando vio a Alice.

-¡Hola Edward!-lo saludó de vuelta y se puso de pie-voy a mi habitación.

-Yo voy contigo…tal vez podamos actuar un poco-Rose dijo y me miró menando las cejas. Le hice una mueca.

-¿Qué fue eso?-Edward preguntó cuándo se fueron.

-Larga historia…y nada de importancia-hice un gesto con la mano. Él asintió y se dejó caer en el sofá mientras yo ponía el DVD.

Vimos la mitad Búsqueda Implacable porque la otra mitad la pasamos besuqueándonos.

-Ugh…esa chica se parece a Irina… ¿por qué no cambiamos de película?-me quejé y me puse de pie. Edward me jaló de nuevo de las caderas.

-Para tu suerte la chica es golpeada y masacrada y esas cosas así que siéntate-dijo antes de besarme de nuevo.

Gloria.

-Bueno…espero que muera-él se rió contra mis labios.

-No lo hace

-Entonces hay que quitarla-él negó divertido con la cabeza y volvió a unir nuestros labios.

Cuando la película terminó, Edward recibió un mensaje. Sacó su teléfono del bolsillo de su pantalón y leyó.

-¿Quién es?-le pregunté mientras bebía de mi jugo que él, generosamente, me trajo desde la cocina.

-Mi nueva novia-murmuró y tecleó escribiendo una respuesta. No sabía si él pretendía ser gracioso porque de ninguna jodida manera lo era. Lo miré sin ninguna expresión.

-Eso no es gracioso-él se rió.

-Es Nessie-contestó distraído. Esa zorra-¿irás a la playa?

-¿Cuál playa? No sé de qué putas estás hablando, amigo.

-Oh…entonces creo que no estás invitada. Olvida lo que te dije.

-¿Qué?-se rió del nuevo mensaje que le había llegado y me ignoró-¡Te estoy hablando!

-Oh sí-me miró un segundo y volvió a mirar su teléfono-todos iremos a la playa… ¿vienes?

-Jódete, Edward-espeté y me puse de pie para ir a la cocina. Me siguió los pasos.

-Estoy hablando enserio… ¿vienes? En las vacaciones.

-¿A qué playa? ¿Y quiénes son "todos"?

-Bueno, no es a la playa de Seattle te lo aseguro-rodé los ojos y se dio cuenta que me estaba llevando al límite, así que dejo de reírse-todos son…bueno…todos. Jasper, Emmett, Collin, Brady, Jake, Ness, Jessica, Eric, Alice, Rose, Heidi y su chico Kate y el novio de Kate y…

-¿¡Ellas llevarán a sus novios?!-chillé. Necesitaba darles el visto bueno.

-Sí

-¡Oh, entonces voy!-alzó una ceja

-¿Disculpa?

-Si Kate y Heidi llevan a sus novios, voy-me encogí de hombros.

-¿Por qué?-murmuró y se cruzó de brazos frunciendo el ceño.

-Porque quiero conocerlos y quiero ver si tienen abdominales y…-me cubrí la boca rápidamente cuando dije eso.

-¿¡Qué?!-chilló

-Nada-dije inocente-solo me dijeron que me los presentarían…solo eso-Bella estúpida.

-No irás si vas solo a ver a chicos en traje de baño-espetó. Estaba molesto…ugh, Edward molesto era algo sexy de ver…obviamente cuando yo también estaba enojada no era nada bueno.

-Claro que no-salté a la encimera y pude ver como Edward me miró los pechos, enojado o no siempre estaba de mirón-yo solo iré a divertirme, a nadar…a que me coma un tiburón o algo así

-Mentirosa

-No…te digo la verdad. Solo iré a divertirme y a verte a ti en traje de baño-tal vez eso le mejoraba el humor, tomé el cuello de su playera y lo acerqué más a mí-¿A dónde iremos?-batí las pestañas. Estuve a punto, solo a punto, de cagarla.

-Malibú-respondió aún con el ceño fruncido.

-Bueno…-envolví mis brazos en su cuello y lo atraje hacia mí para besarlo.

-Eres una chantajista-dijo cuándo nos separamos

-Tú estabas muy tenso-me encogí de hombros y salté al piso otra vez.

-Esta plática no ha terminado-murmuró-pero tengo otra cosa que decirte.

Sí, yo también tenía una plática pendiente, que incluía a zorras pelirrojas arrinconando a chicos sexys de pelo naranja y ojos verdes.

-¿Cuál?

-Considerando que nos vamos a la playa dentro de una semana…estaba pensando en tomar el avión para ir a Chicago el jueves-abrí los ojos desmesuradamente.

-¿¡El jueves de la próxima semana?!

-Ehh sí… ¿es muy pronto?-hizo una mueca

-No…no, está bien pero…eso significa que iremos antes con Charlie ¿verdad?

-Bueno…podemos ir a Forks al volver de la playa-medio sonrió.

-¡Eres un cobarde!-le di un ligero golpe en el brazo y nos reímos.

-Entonces…solo di cuando iremos a Forks.

-Ugh…no lo sé-me froté las sienes-¿Cuándo tienes que volver a la escuela?

-8 de abril-hice una mueca

-Ugh, yo volveré el 3

-Y volvemos de la playa el 1

-¿Y cuándo nos vamos?

-El lunes 25

-No hay más tiempo libre-fruncí el ceño tratando de controlar una solución.

Yo terminaba con la escuela mañana viernes y Edward seguiría hasta el miércoles, el jueves iríamos a Chicago y volveríamos antes del lunes para ir a la playa, luego de la playa yo solo tenía un día libre y él una semana más pero de nada servía eso si yo no estaba libre.

-Solo hay una solución.

-¿Cuál?

-Ir mañana a Forks. Creo que conocerás a Charlie mañana, Edward.

¡OH POR DIOS! ¿Qué creen que pase? COMENTEN! Quiero saber que piensan! Creen que un taco solo sabe bien si lo hace un mexicano? (/...\)

Nos leemos luego. Cuando pueda actualizar, me estoy dando prisa...