Capítulo 38: Jápeto y su esposa Themis estaban contra las cuerdas, las palabras, la Filosofía de Shaka de Virgo había dado en el blanco más debilitado de todos, tanto éste como Aioria estaban listos para derrotarlos, pero el primero estaba envuelto en cólera, furioso, no iba a permitir que les derrotaran y en ese momento volvió a invocar la "Espada del Caos", lanzándose al ataque contra ambos rivales.
- ¡NO VOY A ADMITIRLO DE NINGUNA MANERA!.- Exclamó y lanzó un poderoso golpe que provocó un "tornado" en toda la Dimensión.
- El palpitar de esas vidas nos acechan, junto al llanto...esa es la Espada de Muerte que nació de la vida y a mí...¡ESO ME IMPORTA UN CARAJO! ¡"RELÁMPAGO DE VOLTAJE"!.- Sentenció Aioria, lanzándose al asalto y con una ofensiva contra Jápeto.
- No vas a poder detenerlo con un poder tan insignificante como ese.- Le advirtió el rubio, pero el chico estaba decidido en derrotarlo.- ¡¿ESTE MALDITO?! ¡Debe estar poniendo su vida en riesgo con esos ataques, ¿acaso puede tirar uno tras otro?!.- Se preguntaba Jápeto, ya que Aioria volvía al asalto una y otra vez con el "Relámpago de Voltaje" y el "Plasma Relámpago", pero estas ofensivas eran repelidas por completo.- ¡¿Acaso pretende destruir esta Espada?!. Esta Espada que nació de incontables cantidades de Espíritus que sufrieron el terror de la Muerte: La "Espada de la Muerte", ¡una que rebosa de Muerte y todas estas mismas están reunidas de una!.- Exclamó y luego mostró una sonrisa siniestra.- ¡VAS A SER APLASTADO POR ESTAS MILLONES DE VIDAS, LIQUIDEN SU EXISTENCIA MISERABLE, UN SOLO COSMOS NO SIRVE DE NADA! ¡VAS A GRITAR DESESPERADAMENTE Y VAS A MORIR!.
- Si los Dioses son aquellos que rigen a los Humanos y tú eres uno de ellos, no deberías estar diciendo "Muerte, Muerte, Muerte" tan fácilmente. ¡"PLASMA RELÁMPAGO"!.- Advirtió Aioria sobre el comportamiento de Jápeto y descargó otro bombardeo sobre él.
- ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué puedes devolver el "Dunamis"?!. Un solo Cosmos no debería poder ganar al de todos estos Espíritus. Tú en serio eres ¡¿un Humano?!.- Quiso saber Jápeto con terror en su voz ante el enemigo que tenía delante suyo.
Pronto, Aioria quedó delante suyo y agarró con fuerza la Espada, ante la severa mirada del rival.
- Me duele todo el cuerpo y mi corazón está a punto de estallar en cualquier momento. Pero entonces mi corazón vuelve a latir fuertemente y genera un nuevo Cosmos y mi Brazo Derecho devuelve el ataque del enemigo con un nuevo poder. Muchas veces pensé que era mi fin, pero no lo será hasta que yo mismo lo diga.- Dijo el chico de cabellos pelirrojos, manteniendo esa postura y como un León valiente enfrentaba a su oponente con firmeza.
- ¡¿Lo frenó?! Pero...es verdad, ¡¿de dónde viene este poder?! ¡No importa, te voy a arrancar ese Brazo!.- Quería saber Jápeto.- ¡¿Qué...es lo que habita en ese Colmillo?!.- Se preguntaba aquel rival, mientras que se veía a la persona que estaba con Aioria.-
Mientras tanto, en Grecia, Galarian se hallaba en las afueras del Santuario, comprendiendo el significado de aquellas palabras y del "Colmillo" que tanto hablaban los enemigos sobre Aioria.
- ¡Galarian!.- Le llamó Tony Cipriani, el cual llegaba con Tommy Vercetti al lugar y allí lo hallaron al rubio.
- Bienvenidos, amigos.- Les dijo el hombre.- Ahora lo entiendo todo: Aioria, tú cuentas con todo nuestro apoyo.- Sentenció aquella persona.
La Armadura de Leo brillaba como nunca en su vida, Aioria estaba listo, contaba con el apoyo de todos, así que se dirigió hacia Jápeto.
- En vez de medir en base a la cantidad de vidas , deberías saber que cada una de las vidas que nos apoyan para fortalecer nuestro Cosmo, pesan más que nada. ¡Deben saber que este Colmillo que nació de un Ser Humano, a lo que ustedes tanto desprecian, es capaz de provocar un Milagro y atravesar hasta un Dios!- Bramó el chico, lanzándose al asalto contra Jápeto, golpeando su pecho con una feroz descarga eléctrica, haciéndole gritar y experimentar el peor de los dolores que jamás había sentido ese Ser Divino en su vida.
- El Cuerpo de Muertos que había juntado dentro del suyo, ¿está abandonándolo?.- Se preguntó Shaka ante ese momento.- Desde un Principio, Aioria poseía en su interior el Poder para aniquilar Dioses; igual que aquella fuerza que acabó con los Titanes en la Era del Mito.
En aquellos momentos, Jápeto cayó de rodillas al suelo, pero en vez de llorar, sentirse derrotado, comenzó a reírse.
- ¡Jejejejeje! ¿Quién soy yo?. Fui derrotado por un patético Humano, no tengo a nadie que me alabe, solo domino a la Muerte, ¿quién soy yo?.- Quiso saber aquel derrotado personaje.
- Un Dios que no cuenta con vidas que proteger y que por lo tanto nunca será alabado, es tan patético. Y porque sobre todo el golpe de Aioria tiene un Poder que los Titanes no podrían tener jamás, el León Dorado cuenta con el mismo Poder que el Dios del Trueno, Zeus. Te lo voy a decir, Jápeto, tú eres mi esposo, padre de nuestro amado hijo y...un gran Dios.- Mostró Themis sus respetos hacia su marido.- Aunque hayas perdido a todos esos Cosmos, todavía te queda uno, una vida que solo arde en ti, esa vida va a ser todo tu apoyo y tu Ser. Jápeto, yo...te voy a amar por siempre...Si...yo soy la única persona que cree en ti...- Fueron las palabras de Themis, la cual se sacrificó, siendo muerta por las manos de aquella persona que tanto amó y murió en los brazos de su esposo, dando aquel poder para que pudiera derrotar a sus enemigos.
- ¡La mató con sus propias manos e hizo que su Cosmos fluya!. Mató a la única persona que había amado desde Tiempos Inmemoriales. ¿Va a devorar la vida de aquella que había sido su pareja? ¡¿Aquella que era el Ser que amaba que nada en el Mundo?!.- Se preguntó Aioria, sorprendido de ver esa escena, el cuerpo sin vida de Themis cayó en los brazos de su esposo y de ahí se veían varias explosiones.
- Mi Mundo se destruyó y su Futuro se perdió, ahora destruí la vida del Ser que amaba, para devorar su espíritu y hacer que se vuelva parte de mi Fuerza. Yo no construyo ni el Futuro de mis Seres queridos.- Dijo un renacido Jápeto, el cual caminaba hacia sus enemigos con una sonrisa que daba miedo.- Soy un Ser que no crea nada y solo quita. Soy aquel que mató a su amada esposa para salvar a su amado hijo.- Sentenció y mostró una nueva Espada.
- ¡¿TRANSFORMÓ A LA DIOSA QUE ABSORBIÓ EN UNA ESPADA?!.- Quedó Aioria sorprendido.
- Así está bien, si solo yo soy capaz de destruirlo, entonces así es como tengo que ser: Si tú eres aquel que lleva en su corazón el Cosmos de sus seres queridos, yo soy aquel que devora la Muerte de los suyos y los transforma en Poder. Yo...soy un Demonio.- Mostró su veredicto, Jápeto, y de sus ojos salieron lágrimas.- ¡ES LO QUE MEJOR ME SIENTA AHORA!- Exclamó con una sonrisa siniestra.- ¡"RUPTURA DEL ESPACIO"!.- Sentenció y de ahí provocó todo un desgarro en esa Dimensión con su Espada, la cual causó todo un temblor, para que luego desapareciera.
- ¡¿Por dónde va a volver?! ¡ABAJO, PUEDO PARARLA CON EL PIE!.- Gritó Aioria, pero el rival tenía más trucos bajo la manga.
- ¡"BALANZA DEL JUICIO"!.- Lanzó Jápeto otra ofensiva.
- ¡¿Está técnica es...de Themis?! ¡Después de haber sido asesinada por su propio esposo, ¡¿usa su Poder para protegerlo?!.- Se preguntó el pelirrojo en aquellos momentos, ya que ahora se había puesto muy tensa la situación.- ¡ESTE SER YA NO ES UN DIOS, ES UN DEMONIO!.- Observó aquel cambio en su oponente, el cual no paraba de arrojar ofensivas en su contra.
- ¡"ESPADA DEL CAOS"!.- Exclamó Jápeto, atacando con todas sus fuerzas, sin medir sus ataques, golpeando a Aioria por todas las direcciones.
- ¡NO PUEDO SABER DE DÓNDE VENDRÁ EL SIGUIENTE ATAQUE, VIENEN DE TODAS LAS DIRECCIONES, PERO ¿DE DÓNDE VENDRÁ EL SIGUIENTE?!.- Quiso saber y cuando estaba por ser alcanzado por otro, alguien intervino.
- ¡"RENDICIÓN DEL DEMONIO CELESTIAL"!.- Oyó la voz de cierto rubio de La India.
- ¡Shaka!. Evitó el ataque moviéndose a través de las Dimensiones, un ataque perfectamente combinado. El Poder de los dos Dioses hace posible esa combinación perfecta de ataque y defensa.- Observó Aioria a su amigo.-
- ¡"KAN"!.- Exclamó el rubio.
- No hay chance alguna, ¡para contra-atacar, debemos derrotarlos!.- Supo Aioria en ese momento que debía luchar.
En aquellos momentos, sabiendo que Shaka luchaba por aquellas personas que quería, el rubio se preparó para dar el gran salto, un golpe que haría temblar los cimientos del Tártaro por completo, por lo tanto, éste abrió sus ojos.
- ¡Creo en el Futuro y ahora voy a liberar todo mi poder, el ataque más poderoso del Santo de Oro, Shaka de Virgo! ¡"CÍRCULO TESORO DE LA DANZA CELESTIAL"!.- Invocó el rubio su ofensiva, juntando sus brazos, inmovilizando a Jápeto-Themis con su poder.- ¡Primer Sentido arrebatado! ¡El "Tenbu Horin" abarca tanto al ataque como a la defensa al mismo tiempo, es capaz de ir quitándole los Seis Sentidos , uno tras otro!. Le acabo de quitar el Sentido del Tacto y ahora quedó inmovilizado, pero probablemente lo recupere al instante por el "Dunamis" de los Dioses. Seguramente, sólo lo va a detener una milésima de segundos, pero en ese preciso momento, el Colmillo va a perforar.- Señaló Shaka, mientras que Aioria iba al asalto y golpeaba repetidas y severamente a Jápeto, quien comenzaba a sangrar.
- ¡Qué Velocidad, se lanzó en el momento perfecto!.- Felicitó el rival a Aioria.
- Aunque recupere la Movilidad, es posible que retome su postura y ataque, ¡en ese intervalo de tiempo, el Colmillo del Relámpago va a resplandecer!.- Juró el pelirrojo, alzando su puño.
- ¡"RUPTURA DEL ESPACIO"!.- Volvió Jápeto a destruir aquella Dimensión.- La Sangre Divina y el Dunamis hicieron que recuperara el tacto al instante, ¡y al mismo tiempo hicieron que pudiera esquivar y contra-atacar inmediatamente!. Ahora que Aioria está en el aire, no puede moverse a voluntad, ¡no va a poder esquivarlo!
- No puedo rendirme, si pierdo acá, no solo va a ser mi derrota, significará la derrota de aquel Gran Hombre que creyó en mí y perdió su cuerpo y su sueño de ser Santo, no voy a permitir eso. Si mi Poder y mis Habilidades no bastan, voy a golpear también con el Corazón. No importa lo que le pase a mi cuerpo, yo creo en que todo lo que experimenté durante toda mi vida, vuelva a ser parte de mi Fuerza. Aunque sea sólo por un instante, tengo que ¡DETENERLO!.- Exclamó el chico y se interpuso.
- ¡PARA DETENER LA "BALANZA DEL JUICIO" Y A LA DIOSA MISMA, ¡¿DEJÓ QUE SE CLAVARA EN SU PROPIA PIERNA?!.- Se quedó Shaka asombrado de esa decisión de Aioria.
- ¿Salvar?. No creo que sea capaz de salvar, salvar a un Dios. No creo tener un Poder que me permita hacerlo, porque soy un simple Humano. ¡Pero si un Santo es aquel que ama y protege a todos los Seres Vivientes, entonces a mi hermano, a quien admiro tanto, debió ser capaz de salvar a un Dios. Mi hermano había sido despreciado y acusado de traidor por todos, pero en verdad era un hombre más fuerte y más bueno que nadie, un Santo de Oro que fue amado por todos, Aiolos de Sagitario y yo TENGO QUE CONVERTIRME EN UN VERDADERO SANTO DE ORO COMO ÉL! ¡Puño, siente el Cosmos en el que puse toda mi vida y transfórmate en un Colmillo que lo atraviese todo!.- Dio su veredicto, la decisión que había tomado al respecto y comenzaba con el ataque contra Jápeto.- Necesito que me des el poder para calmar la triste voz de este Dios, ¡y parar esas lágrimas de sangre que fluyen sin cesar! ¡ARDE, COSMOS MÍO!.
Mientras tanto, en el Palacio de Cronos, Pontos había sentido que el "Teas Sema" de Jápeto se había estremecido.
- Jápeto, Themis, los escucho...están llorando, no son lágrimas, lo que derraman los Seres que renuncian a su corazón, es sangre.- Advirtió el rubio, mientras que temía por el destino de ellos.
- ¡"ESPADA DEL CAOS"!.- Bramó Jápeto con furia en su voz.
- ¡NO IMPORTA QUÉ TAN FUERTE SEA TU ATAQUE, MI "COLMILLO" NO SE VA A ROMPER! ¡TENGO QUE LOGRAR CLAVAR EL "COLMILLO", PODRÉ NO MOVER LAS PIERNAS, PODRÉ NO PELEAR EN EL AIRE, PERO NO VOY A RENDIRME!. Soy un Santo de Athena, soy quien debe salvar a todos y hacer que la Justicia se lleve a cabo, por eso dame el Poder, Cosmos, dame la fuerza para volar.- Fue el grito de batalla de Aioria, quien lanzó ese deseo y se veían unas inmensas Alas, las cuales dejaron asombrado a Jápeto.-
- ¡¿Saltó en el aire?! ¡¿Qué está pasando?!. No lo puedo creer.- Quedó Jápeto helado.
- ¡Es como si tuviese Alas! ¡¿A ese Colmillo herido le quedarán fuerzas para pasar a un Dios?!.- Quiso saber Shaka, ya que se veía a un enorme León junto con las Alas de Sagitario unidas a él.
Era el momento de la verdad, Aioria se lanzó con su Puño, unido, mezclado el León con la Flecha Dorada, directamente hacia el corazón de su rival, con las Plumas Doradas a su alrededor, debía dar en el blanco.
- ¡"RELÁMPAGO DE VOLTAJE"!.- Lanzó su ofensiva, una potente carga eléctrica contra su oponente.-
Inmediatamente, el ataque perforó al "Teas Sema" de Jápeto, como un proyectil, un misil que daba en el objetivo, éste logró dar perfectamente en el blanco, pero ¿habría resultado al 100%?. Shaka lo vio y fue testigo de aquel cambio en el Caballero de Leo, en aquella persona que tildaron, pusieron rótulos, consideraron un traidor como su hermano, fue él quien les dio la lección que debían aprender y con ese golpe tan severo contra Jápeto, los errores del Pasado iban a quedar saldados.
- Ah...ya...ya veo...todo lo que había olvidado...esto hizo que...lo recordara...lo que es...el dolor...lo que es...la tristeza...y...lo que es...la Muerte...¿eh?...Pero no te lo voy a agradecer jamás...porque de todos modos yo no quería morir...sin embargo...la Tristeza de perder algo muy valioso para uno...y que la Muerte es algo muy grave...puedo recordarlo...de nuevo.- Decía un muy mal herido Jápeto, quien se levantó y miró a Aioria, pero sin atacarlo.- Gracias a lo que viví, pude reconocerlo, yo...amaba a mi esposa, ¿verdad?. Si esto significa su Valoración, no voy a preocupar...¿para qué hacerlo?. Soy un Dios...pero no voy a aceptar que alguien como tú me salve a mí...- Sentenció y de ahí, una extraña "punzada" fue directo hacia Aioria.
- ¡¿Qué es esto? ¡¿Sangre, y esta Sangre?!. Penetra en mi cuerpo, ¡¿me cura las heridas?!.- Quiso saber el chico.
- Eso es Sangre Divina.- Respondió Shaka a esas preguntas, acercándose a su amigo, con los ojos cerrados.
- Te voy a ayudar un poco, con lo que me queda de vida, te voy a salvar a ti. Los Planetas desaparecieron junto con la Sangre y esta tierra también va a desaparecer también. Yo voy a quedar encerrado en el Tártaro. Más que esto no te puedo ayudar, vete ya. Este lugar va a desaparecer por completo.- Sostuvo Jápeto, en un modo de despedida hacia Aioria.
- ¡¿Shaka?!.- Llamó Aioria a su amigo.
- Vamos, salgamos de acá, al fin y al cabo no lo vamos a salvar: Tú ya lo has salvado. Siempre salvas a los demás utilizando lo último que te queda de fuerza. Él ya no es un Demonio.- Apuntó el rubio de La India, de forma tranquila, hacia el ex-oponente.- El que ves ahí, es un Dios.- Mostró Shaka hacia aquel rubio, quien estaba tranquilo, "purificado".
- Muchas vidas expiaron, este Mundo se termina, es una tierra donde no hay falsedades, donde la sangre, la muerte y la cultura desbordan. Su cuerpo va desapareciendo y la forma en que abraza a su amada, es celestial. En el último instante, el Amor se presentó.- Dijo Aioria con asombro, mientras que el cuerpo sin vida de Themis volvía y terminaba en los brazos de Jápeto, el cual no la soltaba por nada del Mundo.
- Yo no pienso traicionar a los Titanes, aunque te haya curado y ya no pueda pelear contra ti, es imposible que los Titanes pierdan esta Guerra. El Futuro de los Seres Humanos tiene que terminar...pero al igual que nosotros, ustedes también tiene el Derecho de Luchar para construir su Futuro, ¿no es así?.- Alegó Jápeto hacia ellos.
- ¡¿Qué?!.- Preguntó Aioria.
- Ustedes, Humanos...si quieren luchar por un Futuro en el que reina la Alegría, van a tener que vencer a los Dioses. Te voy a estar mirando desde el Otro Mundo.- Se despidió Jápeto de su rival, mientras que toda esa Oscuridad desaparecía y daba lugar a la Luz.
- Jápeto...tú...- Dijo Aioria, sorprendido de ver esa última voluntad de su enemigo.
Las noticias de las muertes de los Dioses Jápeto de las Dimensiones y su esposa Themis llegaron a oídos de los otros 12 Titanes que estaban en el Palacio de Cronos, enterados de sus caídas, abundó el luto y el dolor.
- ¡¿Jápeto, Themis?!.- Gritaron los presentes.
- Los dos...¿con que murieron?.- Se preguntó Hyperion con frialdad en su voz.
El cuerpo sin vida de Jápeto se hallaba cayendo, abrazado al de Themis, sin soltarse por nada en el Mundo, el muchacho había dejado una gran marca en Aioria, no como daño, sino quedando como un "amigo", en alguien que quería ver sus progresos en esta lucha contra los Titanes, pero siendo leales a su causa para siempre, incluso en la Muerte.
- Así que yo ya estoy muerto...no, este es Mundo donde no existe el Arriba o Abajo, estoy en una profunda Oscuridad sin fin...es cierto, esto es el Tártaro...en una vacía Oscuridad, yo simplemente floto. No hay nadie, nadie que pueda ayudarme.- Alegó el muchacho.- Pero ¿qué será?. Siento una calidez, algo que me empuja desde atrás y es cálido...¿deberé alegrarme por esto, deberé afligirme?. Estoy condenado a sufrir por toda la Eternidad.-
Ante sus ojos se hallaba un hombre alto y joven, de cabello rizado y oscuro con varias puntas y un fleco que cubría gran parte de su rostro. Su piel era un poco oscura como la de los Titanes y Dioses Antiguos, poseía heterocromía de Iris. Llevaba un manto negro y podían apreciarse dos Alas Negras en su espalda, con las cuales podía volar. Esa persona estaba delante de Jápeto y Themis, alejando la Oscuridad con su Luz.
- Si esa fue la decisión que tomó la Madre Tierra, tendré que aceptar la Muerte de mis amados padres. Pero sus muertes no serán en vano. Yo, Prometeo, lo juro por mis Alas Negras.- Hizo esa promesa el peli negro, mientras que conducía a sus padres hacia el Descanso Eterno.
Por su parte, de vuelta en el Palacio de Cronos, abrumados por las muertes de Jápeto y Themis, con su historia que llegó a su fin, solo estaba Pontos, quien miraba hacia una enorme estatua o monumento de un León gigante.
- Madre, el Mundo se está acercando a lo que usted desea, la Madre Tierra es el Centro de todo. Un Mundo completamente armonioso y este Mundo están determinados desde la Era Mitológica, desde su Principio hasta el Final, todo ha de ser mi Madre.- Alegaba Pontos, hasta que en ese momento, un resplandor apareció junto con un Ser de Alas que brillaban a más no poder.- Volviste, parece ser que llegas justo a tiempo para llevar a esos dos hasta el Otro Mundo. Prometeo, es una pena que se hayan ido al Tártaro, pero sé que eso forma parte de un gran plan, por eso no creo que haya sido un sacrifico en vano.- Alegó el rubio hacia el joven, el cual estaba callado, arrodillado y con los ojos cerrados.
- Todo lo que su corazón sienta está bien, si usted, Madre Tierra, es lo que desea, eso es lo que este Mundo desea también. ¿Cómo se siente en este momento?. Sin poder siquiera soñar, ahora está durmiendo dentro de esta agria y turbia agua. Solo está...aguantando ese dolor. Este Mundo no merece ser perdonado, no deberían ser tan cruelmente a la Diosa que es la Madre de todo. Este Mundo está empeorando cada vez más y las personas que viven en él, también. Incluso los Dioses que quieren controlarlos, todos están locos.- Apuntó Prometeo, mientras que una sonrisa siniestra se dibujaba en el rostro de Pontos, una llena de maldad y burla.
- Que se destruya este Mundo de Dementes, entonces. Debemos comenzar todo de cero y construir un Mundo ¡en el que todo sea perfectamente como el otro!. Y si para eso necesito la vida de todos los Titanes, ¡TE LAS DOY! ¡ES MEJOR QUE TODOS SE VAYAN AL TÁRTARO!.- Exclamó, mostrando su verdadera cara, llena de desprecio y burla hacia sus Camaradas caídos en combate, solamente eran sus marionetas y podía hacer lo que quiera con ellos.- ¡UN MUNDO QUE NO PUEDE AMAR A MI MADRE, ESTÁ ENFERMO!.
Por su parte, en el "Laberinto de Cronos", la fría mirada de Kreios de las Estrellas se hallaba puesta en su Pasado.
- Escucha esa risa, Crío, esa es la voz de mi padre.- Le llamó una persona que él conocía.
- Por favor, muéstrame su rostro, quiero escuchar tu voz.- Pidió el chico y allí apareció.
- Mi amado esposo, Crío.- Decía una bella mujer de cabellos rubios, cortos y vestido blanco, la cual estaba llorando en ese "Espejo".
- No llores más, Euribia.- Pidió su marido a ella.
- Crío, yo no puedo ir al Tártaro. Todavía estoy esperando tu llegada en lo profundo del Mar. Los Titanes revivieron gracias a los Poderes de mi padre y eso fue...porque seguramente tenga un plan entre manos: Pontos, mi padre, es un Dios que, con tal de crear sus planes, no le importan los medios que tenga que usar y también estoy segura de que de que no los beneficiará a ustedes, los Titanes. Le tengo miedo...a mi padre. Los Titanes ya no son suficientes y su Sello seguro que ya no tiene la misma Fuerza que antes. Si es así, renuncia a todo y como sea ven a donde estoy. No importa cómo, pero por favor, tienes que venir. Como sea, ven y quédate conmigo, quiero compartir mi Felicidad contigo por siempre y para siempre.- Fue el pedido de Euribia, quien extrañaba a Kreios, rogaba por su regreso y se veían imágenes de un siniestro Pontos y sus futuros planes.
- Tú eres la Diosa de los Mares, seguro sabes que el agua que se derrama y cae, no es la misma. Con nuestra vida es igual, una vez que morimos, ya nunca más regresaremos. Que yo esté parado acá, ¿será un "Milagro"? ¿Habré revivido gracias a la Bondad? ¿O será por la "Maldad" que estoy acá de nuevo?. En realidad no me importa quién haya sido, mi misión es una sola: Eliminar a quien se oponga, solo es eso y ya que mi misión es eliminar a mis oponentes, aquel que me lo impida, tendrá ese mismo destino.- Apuntó el chico de cabellos celestes.
- Crío.- Le llamó la rubia.- Sea un Humano, Crío, sea un Dios o sea el Amor.
- Amada Mía, si tu amor por mí es eterno como dices, aférrate a ese amor por siempre y vive, yo te daré mi Alma, para que no estés sola, lo único que te queda es seguirme, haciendo que mi alma, la Llama que te mantenga viva, y tú siendo la Espada que todo lo corta. Yo, Crío, el Hombre Celestial, ahí voy.- Hizo esa promesa y de ahí se preparó para partir al Campo de Batalla.
Justo en ese momento, en la "Zona del Sello", allí se hallaba Hyperion, el cual observó a Crío irse de allí hacia el Sur.
- ¡Espera, Crío!. El "Sello" está mal posicionado, tenemos que volver a ponerlo en su lugar. Espera un poco más antes de darle su merecido a Zeus.- Pidió el peli negro.
- No, está bien así, Hyperion. Ustedes se entrelazan entre sí, crean hijos y aseguran su Futuro. ¿Los Dioses que procreen, no asegurarán el Futuro de los Titanes acaso?. Además, también hay alguien que quiero matar con estas manos. Mi esposa está en lo profundo del Mar, tener hijos con ella, es un sueño imposible. Así que por eso se los dejo a ustedes. Yo voy a eliminar a nuestros enemigos con esta Espada.- Juró el chico, mientras que cuestionaba aquel papel de sus Camaradas, viéndose sus imágenes, para después partir del Tártaro hacia su encuentro final.
