Lubeck10: es un error de dedo, lo que paso ahí si te parece mi buen si no como se dice, la puerta esta ancha c: puedes dejar de leer, el que me hace reír es otro, sin tener una sintaxis clara en tus argumentos, ya que primeramente te quejas de lo de aurores y el departamento, y ahora que te deje en ridículo con lo de los departamentos quieres irte a cosas banales como un error de dedo, me haces reír.
Bueno chicos perdon el mal rato aquí andamos aun mañana no se si pueda escribir el cap por que me ire a un torneo de pokemon competitivo a la TNT (convención de comics)
Disclaimer: H.P no es mio es de J.K. Rowling
Capítulo 36
La Boda.
Al día siguiente alrededor de las seis pm ya estaban listos la mayoría de los hombres, esperando algunos en la sala otros con George, algunos revisando los últimos toques de los arreglos. Molly por su parte estaba dirigiendo como tenían que ir las cosas, que faltaban y recibiendo al ministro de bodas.
Por su lado Harry y Ron ya estaban esperando a sus novias sentados en la sala jugando una partida de ajedrez mágico donde este Ron, como era de suponerse estaba ganándole a Harry de una manera magnifica, pero eran distraídos por la voz de Hermione.
-¿Esperan a alguien jóvenes?—y eso los hacia voltear quedando boquiabiertos ambos.
Hermione traía un vestido largo de noche, de color azul claro, que solo lo ajustaba a su cuerpo dos pequeños tirantes, el vestido se fundía perfectamente con su cuerpo, su cabello estaba arreglado muy similar a cuando fue el baile de navidad del torneo de los tres magos, traía unos zapatos de tacón abiertos de color igualmente azul como el vestido, mostrando sus uñas igual pintadas de la misma tonalidad, un pequeño chal cubría sus hombros.
Mientras que por su lado Ginny traía un vestido negro largo, strapless, que se difuminaba perfectamente a su cuerpo, marcando más su menuda figura, traía su cabello peinado con caireles que caían sobre sus hombros y puesto el prendedor que le había regalado su amado, con zapatillas abiertas y sus uñas pintadas de rojo, al igual que un pequeño chal caía sobre sus hombros cubriéndolos.
Ambos jóvenes no podían quitar la mirada de sus amadas, quedaban fascinados de cómo se veían ambas, y estaban al pie de la escalera en menos de lo que canta un gallo para recibirlas siendo que ambas tomaban el brazo de su respectiva pareja.
-Te ves hermosa—decía Ron a Hermione haciendo que la chica le sonriera.
-¿De verdad los crees?— cuestionaba Hermione
-Si, eres la mujer más hermosa de la boda—sonreía su novio
-Gracias amor…- decía muy sonrojada Hermione
-Señorita Weasley, se ve suculenta esta noche…-le susurraba Harry a Ginny – Con ganas de quitarle ese vestido que tiene puesto en este preciso momento-.
Ginny lo veía y se acercaba al oído de Harry –Espero que al rato lo hagas señor Potter, tengo muchas ganas de ti—y mordía su oreja ligeramente haciendo que Harry tuviera que contener un suspiro por la acción.
En ese instante la señora Weasley entraba y los veía.
-Se ven muy bien chicos, ahora vayan a tomar su lugar donde le corresponde falta poco para comenzar y vayan dirigiendo a los que llegan por favor—decía Molly.
Y con ello los jóvenes se movían con dirección al patio donde cuando iba llegando algún invitado lo dirigían hacia algún lugar libre, para mantener el orden dentro de la celebración.
Alrededor de las seis cincuenta y cinco pm, aparecía el ministro de bodas y se ponía enfrente del altar.
El sitio estaba lleno de floreros los cuales sostenían flores de muchos diversos colores, siendo desde azul, amarillas, rojas, y demás. Las sillas de la ceremonia estaban forradas e blanco con un moño dorado en ellas, varias velas y sirios adornaban los diversos candelabros que estaban en el sitio de los cuales se destilaba un aroma a jazmín que inundaba el sitio.
Al terminar de poner a los invitados en su lugar, en los cuales destacaban, Minerva Mcgonagall, Kingsley, Slughorn, Hagrid, Neville y Hannah, Luna y muchas otras personas, estos tomaban su lugar en la segunda fila de hasta enfrente y aguardaban la llegada de los novios.
El primero en llegar al altar como era de esperarse, había sido George, el cual vestía un tosido amarillos el cual lo hacía resaltar de sobremanera como le gustaba hacerlo. Veía a su padrino, el cual había sido Lee Jordan y se daban un abrazo.
Pasaron los minutos y se escuchaba la típica música de un boda, haciendo que todos voltearan a ver a Angelina, la cual se veía hermosa en que le quedaba perfectamente bien ajustado a su cuerpo, haciendo lucir su excelente figura, el vestido era strapless, igual que el de Ginny, tría e velo en su cara sosteniendo con uno guantes de seda blancos el ramo de flores, caminaba de la mano de su padre hacia el altar, donde al llegar el padre de la chica le sonreía al gemelo Weasley –Te la encargo, cuídamela mucho—y le daba la mano de su hija la cual el joven tomaba –Claro señor…la cuidare siempre…- sonreía el joven para posteriormente ver a su amada y decirle.
-Te ves perfecta Angie, simplemente hermosa—decía George.
-Gracias George…tú te ves más espectacular que nunca—decía Angelina sonriéndole.
En ese momento el ministro comenzaba a oficiar la ceremonia, dando los típicos ritos y discursos de la ceremonia, hasta llegar a la parte de los votos de cada uno siendo que George iniciaba.
-Angelina, sé que nuestro futuro está unido desde un principio, te hayas o no casado conmigo, sabía que el resto de nuestras vidas nos íbamos a ver y tú sabes a qué me refiero mejor que nadie, y ahora que estamos aquí enfrente a nuestras familias y amigos, sé que eres la mujer para mí, aquella que amare el resto de mi vida y formare un hogar, algo que nunca había pensado hacer, pero ahora más que nadie estoy dispuesto hacerlo, te amo y eso nadie lo cambiara, me entrego a ti y a nuestra vida en el futuro.—decía George.
Angelina estaba llorando de felicidad, pero tomaba aire y respiraba hondo.
-George, se a lo que te refieres pero el destino nos jugó una broma, de la cual a pesar de que me duele no me arrepiento, mi vida ya es tuya desde aquel momento que empezamos a estar juntos, mi vida ha sido de lo más divertido a tu lado, en la tienda, en nuestros tiempos a solas y de nuestras platicas hasta la madrugada, cada día que pasaba me iba enamorando más y más de ti y ahora puedo decirlo a la perfección, te amo George con todo mi corazón, y estoy dispuesta a pasar mi vida a tu lado—
-Ahora los anillos—decía el ministro.
Ginny cargaba a su ahijado hacia donde estaban ellos y que en sus manitas sostenía una pequeña caja con los anillos, la cual George tomaba sonriéndole al pequeño.
George tomaba el primer anillo y se lo ponía en el dedo a Angelina, y posteriormente Angelina hacia lo mismo con George.
-Si alguien se opone a este matrimonio habla ahora o caya para siempre—
Todos guardaban silencio.
-Los declaro marido y mujer…Puede besar a la novia—
En ese momento Angelina se arrojaba a los brazos uniendo sus labios con los de él a la par de que todos los invitados aplaudían sonoramente, por el matrimonio de estos dos jóvenes.
La fiesta comenzaba, se sentaban por mesas, en la principal, George, Angelina, el señor y la señora Weasley, el señor y la señora Johnson, Katie Bell madrina de Angie, y Lee Jordan padrino de George.
Harry, Ginny junto con Teddy, Ron, Hermione, Luna, Neville y Hannan se sentaban en una cercana a los novios.
La fiesta trancurria tranquilamente, varias parejas se incorporaban a bailar, otras tantas permanecían sentadas bebiendo y platicando armoniosamente entre ellos.
Ginny le daba a Hermione al pequeño Teddy y tomaba la mano de Harry dirigiéndolo para que bailaran.
-Amor…pero yo no sé bailar- decía el joven
-No te preocupes yo ten enseño—y con eso jalaba a Harry hacia la pista de baile donde Ginny tomaba la mano de su amado y la colocaba en su cintura, mientras que la otra la sostenía en su mano y comenzaban a moverse lentamente en la pista de baile.
-¿ves que no era difícil amor?—decía la joven viéndolo a los ojos
-Es que tu enseñándome me siento en las nubes…te amo—decía Harry sonriéndole a su amada mientras inclinaba su cabeza para darle un suave beso en sus labios haciendo que la pelirroja le respondiera enseguida.
Continuaban bailando un buen rato bajo la luz de la luna que los iluminaba y alrededor de las una am los novios se despedían de todos para irse en su luna de miel a la par de que Harry y Ginny tomaban a Teddy ya dormido y lo llevaban a donde Andrómeda dándoselo y con ello, y sin que nadie se diera cuenta desaparecían llendose a Grimmaldu Place, donde una gran noche los esperaba.
