38. Club, primera parte
Kyouya no nos pregunta qué es lo que va mal aunque vi a Haruhi hablando con él antes.
Él, muy cordialmente, nos arroja a los lobos.
Cinco chicas, todas ellas bebiendo té y observándonos como a una fantasía prohibida orgasmada a la vida.
Kaoru remueve su té y se encoge en su silla.
Las risitas son insoportables.
Hacia la mitad de conducir la conversación, intento una acción desesperada y, cuidadosamente, le pongo un terrón de azúcar en su taza.
- Puede que ahora te sepa mejor, Kaoru. Siempre has sido un goloso.
Y ahora se supone que él... tiene... que hacer algo...
... aparte de llorar.
