~37~
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Izaya estaba mirando distraídamente hacia el techo de su apartamento, pasándose los dedos por el cabello mientras trataba de ordenar sus pensamientos. Sólo había estado en casa por una hora, pero él no se había movido de ese mismo sitio.
Giró sobre su costado para apartar la vista cuando Saika apareció de repente arrodillado junto al sofá con su habitual sonrisa.
Acurrucándose en el sofá, Izaya cerró los ojos con la frente de cara al respaldo. No quería hablar con nadie en este momento, especialmente con Saika. De hecho, prefería enfrentarse a Shizuo de nuevo que tener que hablarle al monstruo que estaba causando su dolor.
"Alguien está de mal humor." Saika bromeó, inclinado sobre el hombro de Izaya para tratar de mirar su rostro.
La única respuesta de izaya fue un gemido ahogado.
Sentándose sobre sus talones, Saika tarareaba suavemente para sí mismo por un momento. "Tú sabes, él estaba viendote dormir anoche...", dijo después de unos momentos.
―Creo que tuvimos una conversación hace tiempo en la que te dije que no me mientas ―Izaya dijo contra el respaldo del sofá, negandose a darle la mirada a Saika.
"¿Quién dice que estoy mintiendo?" Saika preguntó, "me refiero a él. Se sentó allí por casi una hora. Fue un poco espeluznante. En un momento me pregunté si en realidad tal vez estaba enamorado de ti también."
―...
"¿Ah? ¿No vas a negarlo más? Ya veo"
Su conversación fue interrumpida por un par de ligeros golpes en la puerta.
Izaya se sentó de golpe en el sofá, mirando a la puerta con recelo. No esperaba a nadie hoy. Incluso le había dicho a Namie que no entrara.
¿Podría ser…?
No, si era él, él habría golpeado mucho más duro... O tal vez incluso arrancado la puerta de nuevo.
Con cautela, Izaya echó un vistazo a través de la mirilla de la puerta. Reconociendo el hombre partir de las descripciones que le habían sido dadas en el pasado, Izaya abrió la puerta con una leve sonrisa pegada a su rostro.
―¡Akabayashi-san! Esto es bastante inesperado. ¡Por favor, entra! ―Izaya se hizo a un lado para permitir que el hombre mayor entrara. ―Me disculpo por el desastre. No he estado al tanto de mi limpieza últimamente.
―Ah, nada de que preocuparse, Orihara-san, ―dijo Akabayashi con una sonrisa: ―En realidad, eso es parte de la razón de mi presencia aquí sin previo aviso.
―¿Qué quiere decir, Akabayashi-san? ―preguntó izaya, levantando una ceja.
―Shiki quería que Oi-chan viera como estabas. Dijo que te veías mal la última vez que te vio, y quería que Oi-chan viera cómo lo está haciendo antes de tener la oportunidad de limpiar y ocultar cualquier cosa que pueda decirnos lo contrario.
―Ya veo... Eso parece como algo Shiki-san haría ―Izaya dijo con una risa ligera, ―Por favor, toma asiento y voy a preparar un poco de té.
―El té no será necesario, Orihara-san, ―dijo levantando la mano para detener a Izaya, ―no planeo entrometerse demasiado tiempo. Además de ver como estabas, también estoy aquí para darte su siguiente tarea.
―Pero primero, ―Akabayashi continuó después de una breve pausa, ―Tengo algo más personal que preguntarle.
―¿Oh?
―Escuché los detalles acerca de la reunión con el Nakamura-kai. Shiki dijo que tú fuiste quien señaló que los traidores tenían los ojos rojos.
Izaya permaneció en silencio por un momento, sin saber a dónde iba Akabayashi con esta conversación.
―Déjame preguntarte esto, informante; ―Akabayashi empezó, caminando hacia Izaya, ―¿Cuánto sabes sobre la Slasher?
―Eso depende, ―dijo Izaya, caminando hacia su escritorio, ―¿Hay algo específico a lo que se refiera?
―Muy bien, hagamos esto sencillo entonces, ―comenzó Akabayashi mientras se apoyaba en su bastón, ―¿te suena el nombre "Saika"?
―¿Sabes de Saika? ―Izaya preguntó vacilante cuando el demonio en sí apareció junto a él con una mirada de advertencia en sus ojos.
Akabayashi asintió antes de llevar su bastón hasta el punto sobre la cicatriz en su ojo. ―¿Cómo crees que me dieron esto?
Hubo una breve pausa en los movimientos de Izaya mientras las palabras de Akabayashi hacían clic en su cabeza.
―Estaba enamorado de una mujer con el nombre de Sonohara Sayaka, ―comenzó Akabayashi, ―Resulta que ella estaba poseída por una espada con el nombre de Saika, para no hacer el cuento largo, así es como perdí mi ojo.
―Eso es interesante y todo, Akabayashi-san, pero ¿por qué me cuentas todo esto?
―Bueno, no iba a hacerlo, pero... ―sonriendo ligeramente, Akabayashi se acercó a Izaya y se inclinó un poco para que estuvieran cara a cara. ―Tan pronto como abriste la puerta pude sentirlo comenzar a descontrolarse. ¿Te importaría explicar por qué sucedió ahora cuando nunca ha pasado antes?
Izaya se puso rígido, frenéticamente tratando de llegar a una mentira que lo sacara de esta situación, pero nada le vino a la mente.
―Yo... ―Izaya trató de retroceder sólo para ser detenido cuando Akabayashi apoyó su bastón sobre el hombro de Izaya con el mango del mismo todavía detras de su cuello. ―¡Esa información es confidencial, Akabayashi-sa-Ah!
Izaya tropezó hacia adelante cuando Akabayashi lo agarró de la oreja y lo tiró fuertemente hacia sí. Se acercó más y habló en voz baja mientras miraba a Izaya a los ojos con su ojo bueno.
―Escúchame, niño, ―comenzó, ―si eres tan inteligente como sé que eres, sabrás que no debes mentirme sobre esto. Ahora dime, ¿has tenido algún tipo de contacto con Saika?
En su visión periférica, Izaya alcanzó a ver a Saika de pie detrás de Akabayashi. El advirtiente brillo de los ojos rojos de Saika combina perfectamente el rojo de la camisa de Akabayashi. Izaya rápidamente decidió cual era la amenaza más grande en ese momento así que eligió cuidadosamente sus palabras.
―No fui cortado, si eso es lo que quieres decir, pero... ―Izaya echó un vistazo a los ojos de Saika por unos milisegundos antes de cambiar de nuevo a los de Akabayashi. ―Sí. He tenido contacto con Saika.
El doloros tirón en su oreja terminó abruptamente cuando Akabayashi lo dejó en libertad.
―Eso es todo lo que quería oír ―dijo apoyando su bastón sobre su propio hombro.
―¿"Eso es todo"? ―repitió Izaya, por un momento sorprendido mientras se aseguraba de que su oído estuviera todavía unido a su cabeza.
―No voy a meterme en tu vida personal, ―comenzó con un encogimiento de hombros, ―pero sabiendo lo que puede hacer Saika, quería advertirte de que tuvieras cuidado. Sigues siendo muy útil para el Awakusu-kai.
―No te preocupes, estoy plenamente consciente de ello ―dijo Izaya con una leve sonrisa.
Mirando más allá de Akabayashi, Izaya parecía buscar a Saika sólo para descubrir que ya había desaparecido. Él prefirió ignorarlo por ahora a favor de continuar la conversación.
―Así que si eso es todo lo que tienes que decir sobre Saika, entonces, sigamos adelante, ¿de acuerdo? ―sugirió Izaya.
―Ah, cierto, ―Akabayashi chasqueó los dedos como si acabara de recordar por qué había estado allí. ―El Awakusu-kai ha notado algunos movimientos extraños en ciertas ramas del grupo Meidei. Me gustaría que veas esto y des un informe detallado sobre lo que han estado haciendo ya sea sospechoso o no. En realidad no hay una fecha límite; sin embargo, Shiki dijo que le gustaría que te pongas en contacto con él cada vez que encuentres algo nuevo sobre el tema.
―Suena bastante simple.
―Esperemos que lo sea ―declaró Akabayashi: ―Si algo está mal en esta ocasión, no puedo garantizar Shiki será tan indulgente. Tuviste suerte, espero que sepas.
―Mi información no estaba mal, ―dijo Izaya en voz baja, ―no fui tan ciudadoso como debería haber sido. Pero sé que tuve suerte. Seré mucho más cuidadose esta vez.
―Bueno. Y te sugiero que te controles. Este lugar es un desastre. Pero Oi-chan le dirá a Shiki que todo está en perfecto orden, siempre y cuando te asegures de que nada salga mal esta vez. ―¿Lo entiendes?
―Lo haré. Gracias, Akabayashi-san.
Akabayashi dejó con un rápido movimiento de cabeza en respuesta.
Casi inmediatamente después de su partida, Saika apareció justo delante de Izaya, sus ojos brillando más que nunca.
"Pensé que sabías que no podías hablarle de mí." dijo con severidad.
―No le dije todo, y no iba a, así que cálmate ―respondió Izaya levantando sus manos como si fuera a rendirse.
"No, estoy harto de que lances indirectas a todo el mundo. Nadie puede ayudarte, así que deja de tratar de encontrar a alguien. Necesitas aprender tu lugar."
―¿Necesito saber mi lugar? ―espetó Izaya: ―¡No, yo creo que sí! Además, ―las siguientes palabras de Izaya fueron murmuradas, más destinadas a ser escuchadas solamente por sí mismo, ―Shizu-chan podría ayudarme.
"¡¿Que acabas de decir?!" Saika gritó, causando que un repentino dolor punzante llenara la cabeza de Izaya. "¡Ni siquiera pienses en ir a él por ayuda!"
―E-estás asustado de él, ¿verdad...? ―dijo Izaya con los dientes apretados mientras su cabeza empezaba a sentirse como si estuviera siendo partida en dos.
"Simplemente no lo entiendes, ¿verdad? No hay manera de que me dejes. Todavía estoy haciéndome más fuerte cada día."
Izaya levantó la cabeza justo a tiempo para ver uno de sus cuchillos de cocina flotar sobre la mano de Saika.
―No vas a hacerlo ―declaró Izaya: ―Todavía me necesitas.
"¿Quién dice que iba a matarte?"
Sus ojos se abrieron cuando la hoja voló hacia él. Por reflejo, trató de proteger su torso y cara con sólo sus brazos para sentir dolor llenar su brazo cuando el cuchillo ensangrentado cayó al suelo.
―¡Ah! ¡Joder! ―Izaya maldijo mientras se agarraba el antebrazo izquierdo que estaba sangrando mucho. Dio una mirada fulminante a Saika que también estaba acunando su propio brazo en su pecho (aunque no sangraba), Izaya corrió rápidamente hacia el baño donde guardaba el botiquín de primeros auxilios.
El corte era bastante profundo. Se mordió el labio al darse cuenta de que era lo suficientemente profundo como para requerir puntos de sutura. Salió para alcanzar su teléfono en el escritorio sólo para encontrar que Saika ya tenía el aparato fuera de su alcance.
"No vas a llamar a Shinra, o a cualquier otra persona en este momento. Lidia con tu propio dolor por una vez."
―Saika, yo... ―Izaya tragó saliva, ―Necesito puntadas para esto. Está sangrando demasiado
"Tienes que entender algo más. No te voy a dejar salir tan fácil."
―¡Maldita sea, Saika! ―gritó cuando empezó tirar de uno de los cajones del escritorio donde guardaba un pequeño kit de costura. Nunca lo había utilizado realmente, pero si Saika no le estaba dando ninguna opción, entonces tendría que coserse la herida él mismo.
Ignorando el hecho de que estaba botando sangre por todas partes, Izaya volvió a entrar al cuarto de baño donde comenzó a esterilizar la aguja junto con su propia corte. Siseó entre dientes cuando el desinfectante tocó la herida, haciendo que el dolor empeorara.
Después de muchas dificultades, Izaya logró enhebrar la aguja, pero en el momento en que la llevó a la herida, sus manos le temblaron violentamente. Trató de mantenerlas quietas para que pudiera acabar de una vez, pero como el tiempo pasaba, sólo se sacudían más.
Su cuarto de baño estaba ahora cubierto de su propia sangre, que continuaba goteando de su brazo. Respirando profunda y lentamente, Izaya trató de calmarse lo suficiente como para centrarse en mantener su mano firme mientras Saika estaba en la puerta.
"Realmente estás loco." Saika bromeó.
―Cállate. Estoy intentando concentrarme aquí ―Izaya respiraba.
Una vez que su mano estuvo un poco más estable, comenzó a empujar la aguja a través de su piel, y cuidadosamente comenzó coser el corte. Los bordes de la herida ya estaban lo suficientemente insensible así que no le dolió tanto como esperaba.
Finalmente, después de terminar de suturar los puntos, limpiar la herida una vez más, y envolver un vendaje alrededor de su antebrazo, Izaya se tomó un momento para descansar. Se sentía un poco mareado, por no hablar de con náuseas, pero aparte de eso, se sentía bien.
Se puso de pie lentamente, apoyándose en el borde del lavabo para mantenerse en equilibrio mientras empezaba a lavarse la sangre de las manos. Saika se hizo a un lado cuando se acercó a la puerta, y se dirigió a la cocina, donde se sirvió un vaso de jugo de naranja.
Cuando terminó, tomó algunos de sus productos de limpieza y empezó a limpiar la sangre que había goteado en el suelo y todo el baño. Una vez que todo estuvo limpio, recogió el cuchillo. Había un de sangre en él también.
Izaya se levantó para llevar el cuchillo a la cocina cuando de repente sintió la presencia de Saika inundar sus sentidos.
Estaba enojado.
Y esa ira lo hacía más fuerte. Tan fuerte que Izaya pudo sentirlo empezar a apoderarse de su mente.
―Detente ahora, Saika ―demandó Izaya.
"¿O que?"
No tuvo una respuesta para eso. En cambio, hizo todo lo posible para bloquear a Saika con su fuerza de voluntad. Y cuando eso no pareció ser suficiente, Izaya cambió de estrategia. Saika había dejado el teléfono en su escritorio. Si pudiera agarrarlo y llamar a alguien en busca de ayuda...
Si pudiera llamar a Shizuo...
Maldijo a la nota que le había dejado a Shizuo esta mañana. Necesitaba la ayuda del hombre.
Fue entonces que Izaya se dio cuenta que el agarre de Saika sobre él empezaba a disminuir. Sin pensarlo dos veces, Izaya aprovechó la oportunidad para agarrar el teléfono y salir por la puerta, tomando su abrigo mientras caminaba.
Hizo una mueca cuando estiró demasiado el brazo herido, pero el dolor no le importó.
No podía enfrentarse a Saika solo. Necesitaba a alguien que le ayude.
Y no cualquiera.
Necesitaba a Shizuo.
... ~ - ~...
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N/AT: A estas alturas puede que ya lo sepan todos, pero de igual modo lo aclararé: Akabayashi es un miembro del Awakusu-kai quien en el pasado fue cortado por Sayaka la madre de Anri y original Slasher, para escapar de su maldición tuvo que perder el ojo donde fue cortado. También gusta de referirse a sí mismo como "Oi-chan".
¡Eso es todo por ahora! ¡No se olviden de dejar sus comentarios!
