36

(Visto por Quinn)

Había pasado un par de días muy malos, en los que no había asistido ni a clase, después de como había actuado Rachel, tras su declaración de amor.

Era la fiesta de San Valentín y Sam la había conseguido convencer de ir, después de mucho insistir, y llegar casi a la desesperación. Se había puesto un vestido, y esperaba impaciente a Sugar, que iba a recogerla para llevarla a la fiesta.

El timbre de la portería sonó, y Quinn fue a contestar.

¿Sugar? – le preguntó.

Sí, baja, que la fiesta de mi papa nos esta esperando, la anfitriona no puede llegar tarde – sonrió orgullosa de si misma.

Quinn giró los ojos, y suspiró, lo único que le faltaba era llegar acompañada por la anfitriona de la fiesta, cada minuto que pasaba la idea le gustaba menos. Al menos sabía que vería a su hermana, su cuñada y las amigas de ellas, a quienes Sugar no había dudado en invitar, para acabarla de convencer.

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(Visto por Quinn)

Ya estaba en la fiesta, había estado hablando con su hermana durante un rato, hasta que aparecieron Rachel y Finn, y Sugar, literalmente, se colgó de encima suyo, provocando que la Diva se las quedara mirando sorprendida.

¿Sugar que haces? – preguntó molesta Quinn.

Darle celos a tu Diva, al fin y al cabo tú eres el mejor partido en esta fiesta – bromeó.

Sugar, no te lo tomes a mal, pero no estoy interesada en ti – le contestó seria.

¿Puedes guardarme un secreto? – cambió de conversación.

Claro, dime – le sonrió, bastante forzada.

Yo tampoco estoy interesada en ti – Quinn suspiró aliviada – Pero no sé que soy – se encogió de hombros.

Como que no sabes que eres… - cuestionó confusa.

Te lo digo a ti, porque Brit y Santana confían en ti, así que eres como mi ídolo.

Es bueno saberlo – la miró alzando una ceja.

Me gustan dos personas – explicó sincera.

¿Artie y Rory? – preguntó, ya que había visto que los dos chicos tenían una especial química con su acompañante aquella noche.

No – negó con la cabeza.

¿Entonces? – preguntó extrañada.

Rory y Harmony – confesó, bajando la mirada.

¿Harmony? – preguntó alzando la voz – ¡No me jo…

Por favor, baja el volumen.

Desde luego Quinn había gritado al oír aquel nombre, no tenía ningún buen recuerdo de Harmony, y no sabía como su, loca, pero a la vez inocente amiga, se había podido enamorar de ella.

Vivimos en el mismo barrio – contestó como si hubiese leído los pensamientos de la rubia – Y a veces nos hemos encontrado, y bueno creo que conmigo es bastante tierna…

¿Y no sabes quién te gusta más? – preguntó tratando de entender la situación.

No, nunca me había gustado una chica, por eso estoy tratando de experimentar contigo.

¿Oye tú estás loca o qué? – preguntó atacada de los nervios, no podía creer que Sugar le estuviera diciendo aquello, se apartó violentamente de ella.

¡Hey no te alteres! Es culpa del síndrome de Asperger- trató de disculparse – Pero no voy a usarte de experimento, sé qué tu corazón en vez de hacer bum-bum… hace "Ra-chel" – bromeó mientras hacia el movimiento de la mano, imitando el latir de un corazón, y su mirada reflejaba un gran "disculpa".

La rubia no pudo evitar sonreír, Sugar era, a su modo, divertida, le recordaba en parte a Brittany, y así se hizo saber.

Tal vez sea la hija del futuro de Brittany y Santana – bromeó – Y ahora ve al escenario, que os he contratado para que cantéis – le dio una palmadita en el brazo.

No te arrepentirás – le devolvió la sonrisa.

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(Visto por Quinn)

La primera canción de la noche comenzó, Sam había decidido que cantasen la canción de "All The American Rejects", Back to me, era una canción que tenía que ver por una cosa o por otra, con todos ellos, pero para Quinn sólo tenía una protagonista.

Hey tú..

A si qué... ¿nunca encontraste tu camino?

Mantente así

¿Lo intentaste hoy?

Sé qué cuando pienso un día sin ello

todos los días son iguales

desearías poder encontrar a alguien

pero soy el único culpable

¿no ves?

Ruego y suplico

Porque tus ojos iluminan el cielo por las noches

sé que encontraras tu camino para volver a mí

No dejes nunca que me caiga a pedazos

Porque el tiempo no

volverá atrás cuando no esté por aquí..

Cuando vivimos entre tantas paredes

y apenas puedo respirar

tú dices que solo quieres a alguien

pero yo soy al único que necesitas

Tan pronto te tenga… no te dejare ir

si te dejara

te puedes llevar todo lo que pensé que estaba mal

y si me escuchas.. no hay mucho que decir

debe haber una forma mejor

Si soy yo

a quien no necesitas

cuando las luces se apaguen esta noche

sé que nunca encontraras tu camino

Si soy yo

a quien no necesitas

cuando las luces se apaguen esta noche

se que nunca encontraras tu camino

¿y si vagas por el mundo?

y cuando tus ojos alumbren el cielo por la noche

sé qué encontrarás el camino…para volver a mí.

Todos habían bailado al son de esa canción, menos la Diva que extrañamente, para Quinn, parecía muy alejada de Finn aquella tarde/noche.

Después de cantar durante aproximadamente media hora más, acompañando los bailes de los allí presentes. Quinn estaba hablando con Sugar, quién seguía con sus bromas, Brittany, Santana, Franny, Laurel, Alicia y Dana sentadas en una mesa, riéndose, cuando vio que Rachel se les acercaba.

Su corazón comenzó a latir fuertemente, cuando vio que la mirada de la Diva se dirigía directamente a ella mientras seguía caminando, cada vez más cerca. Las demás chicas también lo notaron, y se quedaron en silencio, provocando aun más tensión en el ambiente.

Rachel ya estaba a la altura de las chicas, cuando susurró, casi sin mirarla.

Quinn tenemos que hablar.

¿Rachel? – fue lo único que pudo decir, su corazón se le salía por la boca de los nervios.

Por favor, acompáñame – le pidió seria.

Quinn miró a Franny, buscando recobrar seguridad en si misma, el gesto de su hermana era de preocupación, pero al notar la ayuda que le pedía su hermana pequeña, aun sin palabras, le sonrió, y le afirmó con la cabeza, que acompañar a la Diva era lo que debía hacer.

Las dos caminaron en silencio, y se metieron en una sala vacía que tenía el Breadstix, que era de sobra conocido por ellas, ya que les había servido de camerino en ocasiones a New Directions, cuando actuaban allí.

¿Qué ocurre? – preguntó nerviosa.

Te lo voy a contar… te voy a contar todo – contestó seria.

Quinn se sentó, sin decir nada, en una mesa que era el único objeto que amueblaba aquella sala, completamente en silencio, tan sólo esperando que la Diva comenzase lo que tanto tiempo había deseado, pero la morena la miraba sin poder articular palabra.

Sea lo que sea, dímelo, por favor – le volvió a pedir la rubia, tratando de que con aquellas palabras pudiera darle fuerzas a la otra chica para que hablara.

Pero la tensión seguía estando en el ambiente, Rachel parecía temblar, y sólo podía mirar a Quinn, sin una palabra.

¿Puedes abrazarme? – le preguntó Rachel temblando.

¿Qué te ocurre? – se preocupó Quinn, levantándose de un salto de la mesa, y abrazando sin más a la Diva.

Lo siento, lo siento mucho – se echó a llorar la morena, abrazando fuertemente a la rubia.

Rachel por favor, me estas preocupando, ¿qué está pasando? – preguntó Quinn, tratando de mostrarle todo su afecto en aquel abrazo.

Te quiero – fue lo único que pudo entender la ex animadora, entre los sollozos de su amor.

¿Y por qué me dejas? ¿Por qué vas a casarte con Finn? – preguntó con tristeza.

Estoy muy asustada Quinn, estoy tan asustada…

Estoy aquí, yo quiero protegerte de cualquier cosa, no voy a dejar que te pase nada – la abrazó con más fuerza aun si cabe.

Estoy asustada por ti – casi no salía voz, debido a los nervios.

¿Me lo vas a contar? – preguntó separándose ligeramente de ella.

Rachel se separó completamente, y la miró a los ojos.

Yo no quería dejarte Quinn – fue completamente sincera.

¿Y por qué lo has hecho?

He recibido amenazas – soltó sin más.

Quinn volvió a acercarse a Rachel, la preocupación le llevo a ello.

¿Quién?

La mirada de la Diva lo decía todo, la respuesta estaba allí, su padre había enviado amenazas a Rachel.

No dejaré que se acerque a ti, ¿me oyes? Ese cabrón no va a hacerte nada – contestó segura, haciendo que la morena la mirara.

No es a mí a quién amenaza – volvió a bajar la mirada.

¿Entonces?

Me han llegado varias notas a mi taquilla – comenzó a explicar con la voz temblorosa – Me decían que si no me alejaba de ti, te… te… - volvió a llorar, una cosa era decírselo a una persona que no fuese la rubia, y otra cosa tenerla presente.

¿Me qué? – preguntó con valentía.

¡Te matarían! – gritó por la impotencia.

¡Fantasmadas! – exclamó irónica.

Tienes una cicatriz de bala, que demuestra que esa gente esta loca como para cometer cualquier idiotez, ¡no quiero que te hagan daño! – le recriminó.

¿Y vas a dejarles ganar tan fácilmente? – preguntó serena.

¿De qué hablas?

Prefiero morir a estar sin ti – contestó segura.

Rachel le cruzó la cara con una bofetada, para la sorpresa de Quinn, después de aquella confesión no esperaba un "derechazo" de la morena, pero trató de calmarse.

Ni se te ocurra decir eso – le señaló enfadada.

¿El qué? ¿La verdad? – hizo una mueca, demostrando su incomprensión.

No pueden hacerte daño, prefiero saber que estás viva aunque no estés conmigo – no podía contener las lagrimas.

Quinn se acercó a ella, y puso su frente apoyada en la de la Diva, con un gesto dulce, y nada forzado.

Rachel – susurró – Yo muero cada vez que veo que te alejas de mí.

No quiero que te hagan daño – susurró, poniendo su mano en la mejilla de Quinn, provocando un escalofrío en las dos ante ese contacto.

¿Me sigues amando? – preguntó entre susurros.

Hago todo esto porque te amo, eres mi vida – las dos se miraban a los ojos – Pero no puedo permitir bajar la guardia y que te hagan daño. No podría soportarlo.

Aquella canción de Celine que cantabas el otro día… ¿era para mí? – preguntó cerrando los ojos, recordando aquel momento.

Cada vez que subo a un escenario, mi corazón canta para que tú lo oigas – confesó sincera y aun sin separarse ni un ápice de la rubia.

Entonces ámame – le pidió la rubia.

Ya lo hago – ambas se miraban a los ojos, como si quisieran adentrarse con aquel gesto al alma de la otra.

Confía en mí – volvió a pedirle.

Lo hago.

Entonces no hay ninguna razón, para no hacer esto juntas, tú y yo saldremos de esta juntas Rachel, si nos alejamos, no podré soportarlo – se sinceró.

He hecho ver que amaba a Finn, para que ellos creyeran que…

¿Él lo sabe? – preguntó separándose un poco de Rachel.

Sí, se lo conté, porque no quería seguir engañándolo. Después de tu discurso cuando nos explicaste que ibas a entrar a Yale, vi algo de luz en mi futuro, tú, yo, Nueva York. Estoy tan orgullosa de ti cielo, no te lo puedes ni imaginar la alegría que me dio aquella noticia, pero me asustan esas amenazas...

No hay nada que anhele más, que irme contigo a Nueva York y olvidarnos de esta jodida pesadilla Rachel, te lo juro.

¿Puedes…? – la Diva dudaba y Quinn volvió a darle valor, sujetando su mano, al lado de la suya.

¿Qué quieres Rachel? – preguntó en cuanto oyó el "puedes"

Necesito que me beses – tembló al decirlo, pero hizo ver a Quinn, que ambas estaban igual, podrían haber alargado aquella conversación mucho más, era una conversación para estar hablando horas, y horas, pero ninguna de las dos quería.

Quinn ni se cuestionó aquella petición, avanzó de nuevo hacia Rachel, y la besó con toda la ternura y el amor que guardaba en su corazón para la Diva. Se necesitaban y aquel beso sólo fue el comienzo, de besos compartidos, caricias, abrazos, sus cuerpos habían estado demasiado tiempo separados, y se llamaban a gritos.

Las caricias de la rubia, se adentraban, por debajo de la falda del vestido de Rachel, haciendo temblar a la Diva, le besaba el cuello, y sus manos cada vez subían más por aquellas piernas que tanto adoraba. Quinn no podía parar, haber perdido a su Diva, y haberla vuelto a recuperar hacia que su deseo por ella hubiera aumentado, no había miedos, ni excusas, sólo ellas dos.

Rachel se dejaba llevar, mientras su cuerpo temblaba, y no podía evitar responder con jadeos a las caricias que le estaba dando Quinn, que en aquellos momentos se acercaba peligrosamente a sus ingles, mientras acaricia el lado interno de sus muslos, mientras lamía su cuello.

Para – le pidió de repente la Diva – Cariño, como no paremos…

Ya no tengo miedo – y era verdad, se sentía completamente de Rachel y sólo quería demostrárselo – Necesito seguir acariciando cada parte de tu piel – susurró, en un tono que sonó más sexy de lo que ella misma pretendía.

Pero aquí nos pueden pillar – trataba de ser coherente, ya que Quinn no había frenado en sus caricias, y ella deseaba que no parase, a su lujuria por su rubia, le daba igual donde, sólo deseaba que continuase hasta hacerla suya.

¿No lo deseas?- dijo apoyando a Rachel contra la pared, y siguiendo con sus caricias, mientras iba subiendo y bajando mientras besaba el cuello de la Diva.

Quinn, por favor, claro que lo deseo, pero aquí no – lograba decir entre suspiros.

Has estado demasiado tiempo lejos de mí, ahora no dejaré que te escapes tan fácilmente – sonreía picara.

¡Deja de ser una niña mala! – decía Rachel, mientras ponía sus manos encima de las de Quinn, sin saber muy bien si aquel gesto era para que parase, o para que profundizase en sus caricias.

Soy tú niña mala – le ronroneó en el oído.

Ambas estaban ardiendo en deseo, pero un sonido las interrumpió, la puerta se estaba abriendo, se separaron de golpe, aunque el sudor que corría por sus frentes, las delataba.

Hola, tú hermana está… - entraba Alicia, tapándose rápidamente los ojos, al ver a las dos chicas, que aunque permaneciesen separadas, el deseo había dejado rastro en su pelo, y en sus vestidos – Cuando puedas… te están buscando para seguir con vuestras canciones – dijo cerrando la puerta.

¡Oh Dios! ¡Casi nos pilla!- exclamó Rachel tratando de tranquilizarse.

No te preocupes, es como de la familia – sonrió Quinn, al fin, verdaderamente feliz – Hablando de eso… podríamos mirar la manera de que vengas a mi apartamento esta noche, después de la fiesta.

Quinn, aun estoy preocupada por las amenazas, no me vas a hacer que me olvide de eso – dijo un poco más seria, mientras seguía arreglándose la ropa y el pelo.

¿Quieres apostar? – le guiñó un ojo, mientras se arreglaba ella también.

Quinn… - trató de regañarla, pero una sonrisa se escapó de su boca.

En serio, ya hablaremos de como vamos a actuar luego, pero esta noche, en esta fiesta, quiero que te olvides de todo eso, y seas feliz – sonrió.

Perdona por haberte hecho sufrir – se disculpó, porque lo necesitaba así, sabia que a pesar del estado de euforia en el que estaba Quinn, le debía muchos "lo siento" a su rubia.

Tengo que ir al escenario – le guiño el ojo – Ya sabes, me están esperando.

Es cierto –sonrió.

Cuando estaba apunto de salir de la habitación, Quinn se giró y volvió a mirar a la su chica.

Feliz San Valentín – sonrió con ternura, abrazando a la morena.

Ambas aunque sin haber hablado realmente de la situación, sabían que lo mejor que podían hacer, era que una vez fuera de aquella habitación, actuasen como si la distancia aun existiese entre ellas, aunque estaban entre amigos, no iban a arriesgarse.

Pero a pesar de aquello, cuando Quinn salió de aquella habitación, tenía una sonrisa de oreja a oreja, al fin y al cabo, había arreglado las cosas con Rachel, lo de las amenazas podían solucionarlo ellas dos, junto con su familia, pero la Diva volvía ser suya, y eso iluminaba el corazón de la rubia.

"Los jóvenes creyentes" cantaron varias canciones, que volvieron locos a los allí presentes, que bailaban por todo el local, y se unían a las canciones, de tanto en tanto. Quinn veía con otros ojos a todas aquellas parejas, Brittany y Santana que no paraban de besarse durante toda la noche, Tina y Mike, su hermana y su cuñada, Alicia y Dana, ya no les dolía, después de aquella escena con Rachel en la sala.

Cuando acabaron de cantar, y bajaron del escenario, notó una mirada clavada en ella, alzó la vista y diviso a su Diva, que claramente le estaba haciendo señas para que se dirigiera a la sala que había sido testigo de su reconciliación. Sin más, le hizo caso, y evitando miradas inoportunas, se escabulló hacia la sala.

Las dos se adentraron en ella.

Hola – sonrió Quinn - ¿Me echabas de menos? – bromeó.

No sé como puedes estar tan serena después de lo que te he dicho – se encogió de hombros.

Porque pienso disfrutar cada segundo que este a tu lado Rachel – se acercó para acariciarle la mejilla – No sabemos que va a pasar mañana – le miró a los ojos- pero sé que hoy estoy aquí, que tú me amas, que yo te amo aun más, y que ningún psicópata va a arruinar mi vida, y mi futuro contigo.

Eso de que me amas aun más… tendríamos que debatirlo – sonrió - ¿Quieres bailar conmigo el ultimo baile de la noche? – preguntó sonrojada y mirándole a los ojos.

Claro que sí, será para mí, un placer, mi lady – se inclinó un poco para sujetarle la mano y besársela.

Puedo acostumbrarme a esto – sonrió.

¿A qué?

Cuando sujetas mi mano y me dices "mi lady", me haces sentir como la princesa de un cuento – fue cursimente sincera.

Eso es porque eres la princesa de mi cuento – le besó la mejilla - ¿Bailamos?

Las dos se acercaron más, y se abrazaron para comenzar a bailar al son de la canción que en aquellos momentos sonaba en todo el Breadstix, que no era otra que Guilty de Barbra Streisand. Rachel comenzó a cantar al oído a Quinn, Barbra les sonreía aquella noche, acompañándolas con aquella canción.

Rachel:

Las sombras caen, cariño, estamos solas

fuera en la calle cualquiera que encuentres,

tiene un dolor de corazón.

Al cometer el crimen de estar solo, o triste.

Tú tienes una razón de vivir,

Luchas por el amor qué estás viviendo.

Tienes que ser mía

Nosotras lo llevamos más allá

Puede ser noche o día

Sólo es cuestión de tiempo

Y no tenemos nada de culpables

Nuestro amor escalaría cualquier montaña

Nosotras estamos enamoradas

Y nunca dejaremos que acabe

Somos devotas la una de la otra

Y no tenemos nada que lamentar

Nuestro amor es uno en un millón

Se puede ver que llegaremos hasta el cielo

No quiero escucharte decir adiós.

Quinn siguió con la canción, después de besarle en la mejilla a Rachel.

El pulso se acelera, mi amor

Qué rápido lo tenemos.

Poco a poco nos encontramos en el medio

No hay peligro en la oscuridad

Haciendo un crimen el estar fuera, en el frío.

Tienes una razón para vivir

Luchas por el amor que construyes,

Tiene que ser mía

No hubo más canción ni más mundo, ni más nada, sólo ambas besándose de nuevo como si no existiese el mañana.

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(Fin capítulo 36)

Bueno, bueno, bueno…. Como no me comentéis las vuelvo a separar ¿Eh? Jajajaja LOL.

Os dije que el capítulo 36 se acercaba, así ¿qué os ha parecido?

Las canciones, aunque ya las he puesto durante el capítulo, son

All the American Rejects- Back to me = http$youtu$be$pHesyIaZW64

Y

Barbra Streisand – Guilty = http$youtu$be$Ey-IxNGuEYs