Disclaimer: Nada salvo Nathaly o Emily me pertenecen. Todo ha salido de la magnífica mente de JKR y yo sólo lo uso en un intento por divertirme un rato.

Los reviews están contestados en uno a mí misma. Este es el penúltimo capítulo (sólo queda uno más, y después, la tercera parte). Y no sé, espero que os guste :3

APB Productions presenta…


Los Merodeadores y el Cristal de Bohg

Despedidas


Tres horas les había llevado arreglarse para la fiesta de gradación. Pero era la última noche en la que cenarían en el Gran Comedor. Al día siguiente se irían de Hogwarts para empezar su vida de adultos.

Y tres horas para despedirse del colegio no eran nada, en comparación con el resultado. Lily se había puesto el vestido dorado, a juego con las sandalias, que le habían regalado sus amigas por su cumpleaños. El vestido era bastante sencillo, de tiras, por el muslo; pero se pegaba a sus formas, al ser de tela viscosa. Le habían echado una leve sombra dorada, que hacía que sus ojos pareciesen más grandes y brillantes, y le habían recogido el pelo en un moño flojo, en el que habían prendido una rosa dorada.

-Lils, hermanita, Potter se caerá de culo cuando te vea-le dijo Emily con una sonrisa.

-Mira quien fue a hablar-dijo Nathaly mirando a su amiga, recién arreglada.

Jamás en su vida habían intentado aquello; pero para ser la primera vez había salido bastante bien. Le habían alisado los rizos a Emily, y la chica llevaba una cortina de color chocolate hasta las caderas, que junto con su piel bronceada con un hechizo, hacían contraste con el traje. Constaba de dos partes, y era completamente blanco. Una falda larga hasta los pies que arrastraba ligeramente, con una abertura por delante, que se iba cerrando gradualmente, en diagonal, hasta el muslo. Y para arriba, un top con una sola manga, por el ombligo, que resaltaba su pecho. Se había calzado unos tacones de vértigo, con los que caminaba con toda la elegancia de los grandes felinos. Sus ojos sombreados de blanco, parecían más grandes y dorados que nunca.

-Nathaly…

Estaba sencillamente preciosa; con un vestido negro que le cubría un cuarto de muslo, que no tenía espalda y se ataba al cuello, y un gran escote en pico, que se ajustaba a su piel y terminaba en su ombligo.

Su cabello dorado estaba rizado, en rizos muy pequeños, y perfectamente arreglado, cayendo por su espalda. Sus ojos, delineados con sombra gris, parecían más verdes y más felinos que nunca, y, ya de por sí sola, alta, con aquellos tacones negros parecía interminable.

-¿No te caerás de los tacones?-preguntó Lily con una sonrisa.

-Lily, Sirius mide un metro ochenta y cinco; si no me pongo cinco centímetros de tacón no llego al metro ochenta…

-No sé de que te quejas… Remus mide uno setenta y cinco, como tú, y yo mido a penas un metro cincuenta-dijo Emily con pesar.

-La que tiene suerte es Lily, mide un metro sesenta y cinco y James un metro ochenta…

-Si, suerte, me saca una cabeza…

-Bueno, vale, podemos bajar a la Sala Común, fijo que nos están esperando-dijo Emily

Y bajaron a la Sala Común; pero lo que vieron allí casi les hace caerse de los tacones. Los chicos estaban apoyados en la pared en frente a las escaleras; James llevaba un pantalón negro y una camisa roja ligeramente entreabierta, con los músculos del pecho marcados y sutilmente a la vista. Tenía el pelo más desordenado que nunca, y sus ojos brillaron especialmente cuando miró a Lily. Remus, por otra parte, tenía un pantalón beige y una camisa blanca perfectamente abrochada, y el cabello castaño claro sin peinar, cayendo en torno a su rostro. Sirius tenía un pantalón vaquero negro y una camisa de raso del mismo color, que a pesar de estar sólo desabrochada en los tres primero botones, con los juegos de la luz, trasparentaba toda la anatomía de su torso. El pelo, que se había cortado volvía a crecer, y lo llevaba cuidadosamente desordenado, con gomina, haciendo que Nathaly cuando lo vio se quedase ensimismada.

Bajaron hasta ellos y les sonrieron.

Sirius miró a Nathaly de arriba abajo, tragó saliva en seco y la tomó de la cintura.

-Nathy, estás… -susurró en su oído-no lo tengo muy claro… pero cuando te lo quite estarás mejor-murmuró con una sonrisa.

Ella ahogó una carcajada.

James se quedó mirando a Lily embobado.

-Lilian, estás preciosa…

Ella lo abrazó y lo besó.

-Muchas gracias; pero tú tampoco estas nada, nada mal-dijo con una sonrisa.

Remus tomó a Emily de la cintura mirándola muy serio.

-Se me hace raro verte sin los rizos-le susurró.

Ella miró al suelo.

-Yo… pensé que te gustaría…

-Estás preciosa-aseguró él con una sonrisa- es sólo que estás diferente…

-Chicos, chicas… ¿Bajamos al Gran Comedor?-preguntó Peter mirándolos.

Estaba muy guapo, con un pantalón gris y una camisa verde clarita.

Salieron de la Sala Común y bajaron al Gran Comedor. Nada más entrar, todos los ojos volaron hacia ellos; que fueron a sentarse con los demás de la mesa de Gryffindor. Alice y Frank también estaban allí; ambos muy guapos. Los demás alumnos de EXTASIS de todas las casas estaban vestidos así; para la entrega de su graduado. Dumbledore se puso en pie con los brazos extendidos.

-Otro año se va, y otro año debemos decir adiós a una promoción de estudiantes muy brillantes, que han hecho y harán proezas extraordinarias en la vida.-un par de lágrimas se escaparon de unas chicas de Hufflepuf-Pero no quiero lágrimas. Este no es el final. Este es el comienzo de toda una vida. El comienzo de vuestra vida como adultos; para luchar por vuestros sueños, por vuestros ideales. Sólo espero que sepáis que os deseo lo mejor para vuestro futuro; pues sois vosotros el futuro de la Comunidad Mágica.

El Gran Comedor se deshizo en aplausos.

-Ahora, me gustaría que los que os graduéis, subáis a recoger vuestro diploma de graduación mágica –sonrió -Si chicas; todos sabemos que os habéis puesto muy guapas para la ocasión-les dijo divertido a las muchachas en general.

Los alumnos de séptimo año fueron desfilando por delante de Dumbledore, que al lado de cada jefe de casa, les entregaba un diploma con el emblema del colegio y un papel con las recomendaciones de trabajo que les ofrecían para entrar en una academia.

Cuando hubieron terminado, Dumbledore esbozó una pícara sonrisa.

-Los banquetes de despedida siempre son los mejores-dijo.

Al instante las mesas se llenaron de comida, a la que ni Nathaly ni Sirius, a pesar de estar vestidos de etiqueta, le presentaron remilgos.

-Nathaly… no sé como puedes comer así sin mancharte ni despeinarte…-le dijo Emily con una sonrisa.

-Son diecisiete años y dos meses de práctica-dijo con una sonrisa.

Cuando terminaron el banquete, Dumbledore les dedicó su más benevolente sonrisa y los miró a todos un largo rato.

-Mañana a las once saldréis hacia vuestros hogares. A algunos os digo, feliz verano, nos vemos el próximo año; sin embargo, a otros os digo, buena suerte; en estos tiempos oscuros, la vais a necesitar.

Una gran ovación se extendió sobre el lugar, antes de salir todos en tropel hacia sus salas comunes.

-Dios… este vestido me está matando-murmuró Nathaly.-Me cuesta tanto mantenerlo a raya para que no se me vea nada, que a penas me puedo mover.

Sirius la abrazó de la cintura y acercó su boca a su oído.

-Te lo quito y todos contentos-murmuró.

Ella sonrió; pero justo en aquel momento llegaron Frank y Alice a su lado.

-¿Vais a entrar en la academia de aurores?-preguntó Frank.

-Nosotros si, ¿vosotros?-Lily les dirigió una amplia sonrisa desde los brazos de James.

-Si… nos vamos a vivir juntos a Londres y entraremos en la academia-dijo Alice.

-Nosotras también vamos a vivir juntas-dijo Emily-Tienes que venir algún día a tomar un café a nuestro futuro apartamento-dijo luego con una sonrisa.

-Emily, café no que es malo- replicó Nathaly-Mejor un Wishky de fuego.

-¿Y eso no es malo?-preguntó Sirius en su oído.

-Hay cosas peores-le susurró ella.

-¿Peores como cuales?

-Te lo digo después-dijo ella con una ceja alzada.

-Nosotros también vamos a ir a vivir juntos-dijo James.-Y bueno, ya nos veremos en la academia-les dijo como despedida.

-Chicos, chicos, ¡Me han dado plaza en la residencia de la academia!-dijo Peter eufórico; -Voy a estar en la residencia de medicina-dijo contento.

-Felicidades-le dijo Emily con una sonrisa.-Bueno; nosotros nos vamos-dijo yéndose del brazo de Remus.-No nos esperéis despiertos-añadió con una sonrisa.

-Yo voy a escribirle a mi madre; a contarle las nuevas noticias-dijo Peter eufórico.

James y Sirius se miraron.

-Esto… nosotros nos vamos a nuestro dormitorio-dijo Sirius.-Buenas noches-les susurró subiendo por las escaleras.

Nathaly se volvió para decirle adiós con la mano a Lily, y dedicarle una pícara sonrisa.

oOo

-Emily… no sé como se me dará estar todo el día sin ti…

-Remus… nos veremos en la academia, y por las tardes…

-¿Y por las noches?

-Por las noches también. Nada tiene por qué cambiar-le dijo con una sonrisa.

-Tienes razón-dijo Remus recostándose sobre ella en el sofá del cuarto de los menesteres-Además-le dio un beso en los labios.-te tengo toda la noche para mí solo…

oOo

-James… cariño…

El moreno se apartó levemente de ella sin dejar que se soltase de su cintura y subiendo por las escaleras.

-Dime, mi niña.

-Que… este verano… va a ser raro…-murmuró mientras entraban en su dormitorio.

-No tiene por qué… simplemente estaremos sin vernos dos semanas… tu te irás a casa de tus padres, y yo a buscar piso con ellos…

-Pero… son dos semanas-murmuró ella –Y después iré a buscar piso con las chicas… y… tendré que despedirme de mis padres…

-Lily… lo que pasa es… que nos vamos a hacer mayores-le susurró James dejándola en la cama.

Ella suspiró.

-James… va a ser complicado-musitó.

El moreno le dio un beso en la frente.

-Yo estaré contigo… y te prometo que no te pasará nada malo-le dijo en un susurro.

-James… ¿vendrías conmigo a la casa de mis padres?-preguntó Lily en un susurro.

-¿A la casa de tus padres?-preguntó tragando en seco-¿A que?

-A ayudarme con mis cosas; además, si vienes me será más fácil la despedida.

Se tendió sobre ella mirándola a los ojos.

-Probablemente no les guste; ya sabes, soy un pelanas desaliñado…

La pelirroja puso los ojos en blanco.

-Eres adorable; y sabes que les caerás genial; a parte de que… necesito que sepan que estaré en buenas manos.

James esbozó una sonrisa.

-En las mejores-dijo besándole el cuello bajo la oreja.

-Pues demuéstralo-dijo reprimiendo un suspiro.

-Atente a las consecuencias de tus palabras…

oOo

Nathaly notó como Sirius la rodeaba de la cintura con los brazos y empezaba a besarle el cuello, estaba de espaldas a él, pero notaba como todos los músculos de su torso se delineaban contra su espalda.

Se giró lentamente, sin que la dejase de besar en el cuello, y le abrazó.

Sirius la levantó en el aire y la llevó hacia las escaleras del dormitorio de los chicos, mientras ella le rodeaba la cintura con las vez arriba, se sentó en la cama con ella en el regazo.

Se miraron a los ojos. Sus miradas eran promesas de amor, de noches de lujuria. Promesas de que se querrían siempre.

-Nathy, preciosa; te quiero-susurró acercándose a sus labios.

Ella rozó sus labios con los de él.

-Sirius… te quie…-no pudo terminar; porque los labios de Sirius apresaron los suyos con fiereza y pasión.

Nathaly, sin separarse de él, se sentó a horcajadas sobre sus piernas y lo empujó sobre la cama, desabrochándole lentamente cada uno de los botones de la camisa de satén. Se la quitó lentamente, mientras se inclinaba hacia él para darle un beso. Sus manos volaron por los pectorales de Sirius, acariciándolos sugestivamente con las uñas, bajando por sus formados abdominales; para llegar al botón del pantalón; que desabrochó con presteza. Sirius decidió que había llegado su turno, y se sentó de nuevo y la tomó de la cintura. Sus labios se separaron y se miraron a los ojos.

Los ojos de Nathaly estaban muy oscuros, normalmente eran verdes como el agua del mar; y en aquellos momentos eran acastañados, como las hojas de los árboles. El deseo se había apoderado de ella. Sirius tenía los ojos grisáceos, como el mar un día de tormenta; oscurecidos de pasión, de deseo, de hambre. Bajó las manos hasta los muslos de Nathaly; en una lenta caricia que recorrió las caderas de la chica.

Las manos del chico se aferraron al borde de la tela y empezó a subirla lentamente hasta quitársela por la cabeza; dejándola desnuda sobre él; ante él; para él. Aquel tanga negro que transparentaba lo estaba poniendo realmente enfermo; y los rizos alborotados de la chica le daban un aspecto salvaje; que junto con sus ojos le hacían parecer una gata… excitada.

Sirius la dejó sobre la cama, mientras con un rápido movimiento se deshacía de su pantalón. Se tendió sobre ella; que abrió las piernas con suavidad; para que él se acomodase. Aquellas molestas prendas que todavía tenían estorbaban; pero… se harían esperar esta vez.

Sirius le acarició una mejilla mirándola a los ojos.

-Te quiero; lo sabes, ¿verdad?-ella asintió; respirando entrecortadamente.

-Yo… a ti… también-notaba que algo de Sirius se le estaba clavando en mal sitio y aquello la estaba humedeciendo.

Sirius la besó con dulzura y ternura; haciendo que ella entera se estremeciese; que le pasase las manos por la espalda. Las manos de Sirius, que estaban a cada lado de Nathaly; recorrieron su torso; haciéndola suspirar. Sirius se inclinó sobre ella, con cuidado de no descargar todo su peso sobre ella; y le empezó a besar el cuello tras la oreja. Ella gimió entrecortadamente; cuando un dedo de Sirius empezó a recorrer su intimidad; mientras sus labios bajaban humedeciendo su cuello, su garganta; sus clavículas. Necesitaba aferrarse a algo; pero Sirius le atrapó ambas manos y se las sujetó contra la cama; por encima de la cabeza. Estaba completamente a su merced; y sabía que sólo tenía que pedirlo para que parase; pero no podía. La estaba matando; pero no podría decirle que parase. No en ese estado. Sirius le soltó las manos, y ella se aferró a él; cuando introdujo en ella un dedo, con suavidad; y empezó a acariciarla; por dentro; por fuera, con los labios por el pecho; dándole de vez en cuando tiernos besos.

-Sirius… aah… te… eh… te… quiero-suspiró.

Él moreno la miró a los ojos; sin frenar el ritmo de sus dedos; mientras que Nathaly, que empezaba a hincharse; se mordía el labio para no gritar. Sirius le dio suaves besos en las comisuras de los labios; en la barbilla; en los labios. Nathaly no era capaz de contenerse más. Gemía de placer; que amentaba cuando Sirius la besaba; cuando sus labios se separaban respiraba entrecortadamente; mientras su interior se humedecía cada vez más mientras las manos de Sirius amenazaban con volverla loca; mientras los labios de Sirius se cerraban en torno a uno de sus pezones.

Fue entonces cuando llegó. Cuando sintió como explotaba; cuando gritó ahogada; cuando su interior se contrajo con miles de chispazos de placer; cuando Sirius se tendió encima de ella y la miró a los ojos.

Estaba sencillamente preciosa; con los labios hinchados, las mejillas sonrojadas y los ojos brillantes. El pelo revuelto le caía sobre la cara; y mientras Sirius se sacaba el bóxer y la desprendía a ella del pequeño tanga negro, trató de controlar su respiración; pero no podía parar. No podía dejar de sentir a Sirius en cada una de las células de su cuerpo.

El chico se tendió sobre ella y la miró a los ojos.

-¿Quieres?

Ella esbozó una sonrisa. Siempre le preguntaba. Siempre se preocupaba por ella. Asintió lentamente; mientras Sirius se tendía nueva y completamente sobre ella. Entró en ella con suavidad; mientras que la besaba con ternura. Ambos gimieron cuando encontraron completamente fusionados.

Nathaly le pasó las piernas por la cintura a Sirius, mientras que él se tendía completamente sobre ella y escondía la cabeza en su cuello.

Ella lo besó en el musculoso hombro con suavidad. Sirius empezó a moverse despacio, pero con fuerza. Y a Nathaly aquello parecía que la estaba partiendo por la mitad. A cada fuerte embestida sentía que se moría, y la hacía gemir, cada vez más alto; pero Sirius no era capaz de seguir aquel ritmo necesitaba ir más rápido; pero no eran capaces; tal y como estaban; de forma que Nathaly se soltó de su cintura, e impulsándose con fuerza, rodaron por la cama, tal y como estaban; acabando Nathaly encima de Sirius.

El chico se incorporó, quedando sentado contra el cabezal. Apretó a Nathaly contra él, rodeándole la cintura con los brazos; rozándose sus cuerpos; besándose frenéticos; mientras le ayudaba a moverse sobre él, cada vez con más velocidad. Un intenso placer, que incluso resultaba doloroso, se adueñó de ellos, que siguieron, adelante, cada vez más rápido. Nathaly se moría… aquello era demasiado. Clavó las uñas en los pectorales de Sirius con fuerza; mientras que un grito ahogado se escapaba de su garganta. Sirius a su vez, dejó caer la cabeza hacia atrás; para dejar escapar aquel gruñido ronco que salió de su garganta.

Notó como el cuerpo de Nathaly se relajaba entre sus brazos, y la recostó contra su pecho con suavidad.

Ella cerró los ojos contra él y respiró, tratando de controlar las pulsaciones aceleradas de su corazón. La miró durante un rato, impregnándose de la dulzura de su aliento contra su pecho; mientras le acariciaba la espalda, suavemente, con una mano. Muy despacio, se metió en la cama; todavía con su novia encima; que cuando la tapó con la manta abrió los ojos y lo miró durante un rato a los ojos, en silencio.

-Sirius… amor…

-Dime, gatita-dijo acariciándole la nariz con un dedo.

-Ven a mi casa… este verano… hasta que yo misma me marche a buscar piso-pidió en voz baja.

Sirius la miró fijamente.

-Tus padres…

-Estarán encantados, ya verás; de todas formas… ¿A dónde vas a ir?

-Tienes razón; hemos vendido la casa de los Potter… hasta que encontremos un piso… me quedaré contigo… ¿De acuerdo?

-¿Y después?

-Después estaremos todo el día juntos… te lo prometo.

Nathaly sonrió, y besó suavemente a Sirius en la mandíbula.

-Sirius…

-Dime, mi niña.

-Tienes que afeitarte… rascas…

La dejó sobre la cama y se inclinó sobre ella.

-Antes no te importó.

-Ni ahora tampoco-dijo ella con una sonrisa.

-¿Estás segura?

-Completamente…

-Tú lo has querido…

oOo

Al día siguiente; en el tren, estaban todos bastante alegres; a pesar de la inminente separación.

-Chicas… el día de mi cumple me vendré para Londres… a buscar el piso; y mientras tanto; estaré con mis padres; preparando las cosas… y… James vendrá conmigo…-dijo Lily.

-Bueno… si queréis… como yo y Sirius estaremos en la ciudad… podremos ir mirando opciones; para vosotros y para nosotras-dijo Nathaly.

-Si… después iremos por separado… si queréis…-dijo Sirius.

-¿Y por qué no vamos a vivir todos juntos?-propuso Emily con una sonrisa.

-Ay, Emy; mis padres… si piensas que voy a vivir con tres chicos… me atan a la pata de la cama y no me dejan salir de casa-dijo Lily.

-Entonces mejor no voy-dijo James.

-No seas tonto… necesitan conocerte… para dejarme vivir sola por el mundo-dijo la pelirroja.

Acababan de llegar a King Cross y se miraron unos a otros.

-Nosotros nos vamos con mis padres-dijo Emily con una sonrisa, tomando a Remus de la mano.

Soltó la mano de su novio, y abrazó a sus dos amigas al mismo tiempo.

-Chicas… sed buenas-les susurró.

-Cuidádmelas-les dijo a James y Sirius guiñándoles un ojo, antes de irse con Remus, que les dijo adiós con la mano.

Nathaly abrazó a Lily con fuerza.

-Lils, te quiero, nena… y te echaré de menos; ¿lo sabes?, verdad.

-Si, peque… nos vemos el catorce… y más te vale tener pisos mirados…

-Que si… que de eso me encargo yo-dijo Sirius abrazando a Lily con un solo brazo.

-Vosotros dos juntos tenéis más peligro que una estufa en las fallas-dijo James con una sonrisa.

-Que si, Cornamenta, que vosotros sois santos-dijo Sirius dándole una palmada en la espalda.

-Sois chicos malos, ¿a que sí?-dijo Nathy abrazando a su amigo.

-Si, peque… muy malos –dijo James mirando a Lily de soslayo.

La pelirroja se ruborizó hasta las orejas.

-Bueno, parejita; nos vamos-dijo con una sonrisa.

Y tras decirles adiós con la mano, se fue con James hacia donde estaban sus padres.

Sirius y Nathaly se miraron.

-Somos mayores, cielo-dijo la rubia con una sonrisa.

El moreno la abrazó.

-Vamos con mi hermano-dijo la rubia.-Mira, es ese de ahí… el rubio no… el que está cachas…

Dan esbozó una sonrisa al ver a su hermano, y corrió hacia él como si fuese una niña.

Su hermano la abrazó con fuerza; y luego miró a Sirius.

-Oh, Dan; te presento a Sirius Black; tu cuñado-dijo la chica con una sonrisa.

Dan alzó una ceja. El parecido con su hermana se hizo más que evidente en esos momentos.

-Más te vale que la trates bien-dijo con un gruñido mientras le estrechaba la mano.


Bueno… espero que os haya gustado. Sólo queda un capítulo más, que se llama 'La verdad sobre Nathaly', y después podemos empezar con la tercera parte. ¿Estáis dispuestas a venir conmigo? Pues eso :3

¡Besotes a todas! Y gracias por leerme :3

Thaly