Konichiwa! Aquí les traigo una nueva actualización de este bello fic que hasta a mí me ha sacado suspiros, lástima que ya esté a punto de terminar demo, con eso quiere decir que puedo empezar a subir alguna nueva historia loca que tenga en mi pequeña cabecita loca.
Kishimoto-san es desde el inicio de los tiempos amo y señor de los personajes de Naruto, todo personaje adicional es de mi creación y que no estoy dispuesta a prestar así como así…
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Cap. XXXVI. Tu Inocencia y Mi Pecado.
Sonrió infantilmente al ver aparecer aquella silueta tan ausente a través de su puerta, vio como respondió a su sonrisa y recogió su cabello detrás de una de sus orejas, un brillo extraño se reflejaba en esos ojos dorados, un brillo que no había visto antes en ella.
-Hinata!- Dijo a modo de saludo acercándose hasta poder abrazarla por el cuello, no sabía en qué momento se había vuelto tan cercana con aquella delicada chica. –Gomene… No he podido venir tanto como quisiera- Se disculpó sentándose muy cerca del torso de la ojiblanca esta negó lentamente tocando la mano que estaba más cerca de sí.
-Sasuke me dijo porque no has venido- Confeso sintiendo un sonrojo subir hasta su rostro, ahora entendía un poco la molestia que aquella pelinegra había sentido cuando se enteró que estaba embarazada.
-Eso me ha tenido sumamente ocupada, son demasiados exámenes!- Dijo abiertamente reflejando un cansancio exagerado en sus facciones, vio como la ojiblanca se puso nerviosa y empezó a reír. –No te asustes, lo dije jugando- Murmuro tomando unos cuantos mechones que caían por el rostro de la joven mujer y los dejo caer sobre el hombro de la chica.
-Arigatou…- Murmuro por lo debajo juntando sus manos sobre las sabanas de seda verde claro, sintió un nudo subir desde la boca de su estómago hasta la garganta, sintió las manos de la mujer obligándola a mirarla sintiendo como sus lágrimas se abrían camino desde sus ojos hasta esas suaves manos que la sujetaban.
-No tienes que agradecerme Hinata… No fue en ningún momento una molestia- Susurro dándose cuenta de porque la ojiblanca estaba reaccionando así, llevo su cuerpo un poco más cerca de aquel frágil que empezaba a temblar levemente para darle un abrazo maternal.
-Prometí que no lloraría más demo… Demo es muy difícil- Gimió escondiendo su rostro en el pecho de la mayor que acariciaba lentamente su largo cabello, cerró los ojos intentando controlar su tristeza y revivió nuevamente la noche anterior.
Flash Back.
Su corazón todavía intentaba controlarse de la emoción que sentía, vio nuevamente el hermoso zafiro en forma de corazón brillar desde su pálida mano y el calor volvió a sus mejillas, ese anillo lo hacía todo oficial, ese anillo era lo que debía entregarle el pelinegro para cerrar el trato.
"Baka… El anillo estaba en el plan" Pensó intentando controlar su respiración, no podía evitar avergonzarse de saber que a partir de ese momento tendría ese bello anillo adornando su mano hasta que tuvieran su primer hijo.
-Hinata…- La ronca voz del pelinegro la saco de sus fantasías, unas donde su felicidad le dio paso a una tristeza que consumía lentamente su corazón. Vio como el tenía un abrigo grueso negro y la miraba preocupado.
-Nani?...- Logro pronunciar intentando no hacer notar el nudo que se había hecho en su garganta. –Sasuke… Vas… Vas a salir?- Interrogo sintiéndose nerviosa, era ya muy tarde como para que saliera por algo de la empresa.
-Crees que puedas soportar un poco el dolor?- Interrogo abriendo el gran closet de la habitación, una luz se encendió en el interior sorprendiéndola un poco, cuán grande podía ser como para necesitar una luz interior?. –Hinata…- Volvió a llamar sacándola de sus pensamientos, llevaba un abrigo morado en los brazos y lo coloco justo a los pies de la cama viendo la confusión cubrir aquel hermoso rostro.
-No siento ninguna molestia en este momento demo…- Se cortó la ver como el pelinegro se acercaba a ella y con cuidado empezaba a sacar las frías sabanas dejando su cuerpo expuesto. –Donde vamos Sasuke?- Interrogo apoyándose en sus codos intentando enderesarse lo más que le daba aquel fastidioso yeso.
-Debemos hacer algo…- Susurro sentándola totalmente en la cama, su piel estaba cálida al contacto por lo que aguanto un ronco gemido que amenazaba con dejar el fondo de su garganta. –Puedes ponerte de pie?- Interrogo alejándose un poco, la ojiblanca asintió y con un poco de esfuerzo consiguió sostenerse sobre sus delgadas piernas.
El pelinegro suspiro haciéndola sonrojar y le coloco un delicado vestido azul manga larga, la tela de algodón suelta se sentía bien sobre su piel, las manos del Uchiha trabajaban rápido y en menos de lo que imaginaba ya tenía el grueso abrigo morado amarrado a su cintura, justo sobre el yeso.
-Que está sucediendo Sasuke?- Interrogo al sentir los brazos del pelinegro tomarla de las piernas y la cintura al mismo tiempo obligándola a sujetarse firmemente de su cuello, sus ojos se encontraron con los inexpresivos del pelinegro y entendió que debía guardar silencio, que el todavía no estaba preparado para darle explicaciones.
Sus pasos lentos fueron avanzando con sigilo por el amplio pasillo del segundo piso, todo el lugar estaba a oscuras, excepto el recibidor, la entrada principal estaba totalmente iluminada, la luz le incomodaba un poco, no entendía que era lo que estaba sucediendo.
-Espero esto no te cause ningún daño- Susurro contra su cabello, el cálido aliento del pelinegro atravesó sus mechones chocando contra su mejilla haciéndola sonrojar débilmente. –Solo serán unos minutos, nada más- Dijo como intentando converse a si mismo de lo próximo que haría.
Iba a decir algo pero sintió como el pelinegro se agachaba para colocarla de pie en el recibidor, sus ojos se encontraron con los de él y sus finos labios rozaron los suyos de manera rápida, cerró los ojos al contacto soltando un gemido justo cuando sus manos guiadas por el pelinegro rodearon algo rectangular.
-Espérame aquí- Murmuro sobre los labios de la ojiblanca, sus ojos brillaban con una emoción que no había visto nunca antes en él, haciendo que un vacío se abriera rápidamente un espacio en todo el centro de su pecho.
-Hai- Logro articular viendo como una triste sonrisa adornaba aquellas perfectas facciones, lo vio salir de la casa a paso rápido y teniendo miedo de lo que encontraría en sus manos bajo su mirada, sintiendo el malestar aumentar en su pecho, su cabeza dio vueltas obligándola a apoyarse totalmente en la pared donde el la había dejado.
"Mi… Mi… Bebe" Pensó intentando controlar su respiración, las lágrimas salieron en silencio calentando todo su rostro, la pequeña caja entre sus manos todavía tenía la delicada tela con las iniciales de la clínica.
Sus manos temblorosas retiraron aquella blanca cubierta dejando ver una caja rectangular de madera tallada, las iniciales de su apellido y del de Sasuke junto con los emblemas de las familias le daban nauseas, abrió el pequeño compartimiento encontrándose con una bolsita mediana de seda y gamuza perfectamente cerrada, una bolsita azul opaco separada por una delgada división que estaba justo en medio del pequeño espacio.
-Hinata?- La grave voz del pelinegro la obligo a subir la mirada, el frio dio de lleno en su rostro congelando instantáneamente sus lágrimas que se clavaron fuertemente en sus mejillas haciéndola gemir. –Creo que no es una buena idea-
-Iie…- Gimió asustada, negándose a la posibilidad de que él quisiera devolverla a su habitación. –Vamos Sasuke… Quiero… Quiero hacerlo- Dijo de manera entrecortada, cerro la cajita colocándola a nivel de su corazón y como pudo empezó a dar pequeños pasos separándose de la pared que había sido su soporte.
-Donde quieres ir?- Interrogo aquella grave voz, se sorprendió al reconocer el dolor atravesar aquella siempre inexpresiva voz, busco el rostro del pelinegro que seguía sin demostrar nada más sus ojos, sus ojos brillaban de esa manera extraña que al fin descifro como tristeza, la misma tristeza que ella sentía en lo más profundo de su corazón.
-Quiero ir al parque- Murmuro apoyándose en el antebrazo del hombre, lo sintió tensarse en su lugar obligándola a sonreír, sabía que sería la única vez en la vida que lo vería de aquella manera tan vulnerable. –Quiero que este donde nos conocimos- Completo bajando su rostro, los fuertes brazos la apretaron contra su pecho, dejando a la pequeña cajita en medio, las lágrimas volvieron a amenazar sus ojos sintiendo pequeñas puntadas donde se deslizaban hasta caer como pequeños puñales sobre sus senos.
-Hai- Su voz sonó mas ronca, la separo lentamente obligándola a sentir el frio de la noche, abrió la puerta de la gran camioneta blanca y la cargo hasta dejarla sentada en el asiento del copiloto, una puntada ardió en su bajo vientre obligándola a jadear, una de sus manos bajo intentando así detener aquel creciente dolor.
Sintió el cuerpo del pelinegro caer sobre el asiento del piloto mientras arrancaba el vehículo lo más suave posible, no era un recorrido demasiado largo por lo que permaneció en silencio, intentando calmar el dolor que su cuerpo malherido le recriminaba por no estar descansando.
"Se ve diferente" Pensó dibujando el camino hacia aquel lugar, los arboles ahora secos y cubiertos de nieve dejaban ver de manera nítida aquel camino hacia una colina, la colina donde ella había conocido al pelinegro, suspiro sintiendo nuevamente un nudo cerrar su garganta cuando el pelinegro decidió que estaba lo suficientemente cerca para detenerse.
-Te cargare, no hagas ningún esfuerzo- Las palabras firmes del pelinegro la detuvieron de su acción de intentar bajarse de aquella fortaleza, era realmente alta ahora que notaba la distancia entre ella y el suelo, su rostro sonrojado se calentó aún más al ver como el pelinegro nuevamente la tomaba en brazos y empezaba a caminar lentamente por aquel frio ambiente.
-Crees que… Que el haya sentido miedo?- Pregunto apoyando su rostro en el hombro del pelinegro, llevaba la cajita apoyada en su pecho, que también descansaba en el fuerte pecho del Uchiha. –Crees que… No se sienta abandonado?- Murmuro intentando liberar el nudo que le estaba haciendo tan difícil sacar el habla.
-Creo que…- Se cortó soltando un suspiro, lo vio cerrar los ojos y tragar grueso, apretó aún más su delicado cuerpo contra el de él y volvió a mirarla intentando atravesarla. –Nuestro hijo no se sentirá abandonado y sé que tuvo miedo demo… Espero sepa que no fue nuestra decisión lo que le sucedió- Una débil lagrima bajo por su mejilla dejando un camino brillante.
-Creo que se encuentra feliz de saber que lo quieres de esta manera- Susurro la ojiblanca, limpio la lagrima rápidamente para volver a sujetar la cajita, sonrió tiernamente intentando disipar el dolor que nuevamente la amenazaba con romperla en dos. –Sé que hubiera sido tan arrogante como tú- Comento dejando libre unas nuevas lágrimas, escucho una simple carcajada salir de los delgados labios del pelinegro.
-Yo creo todo lo contrario- Se defendió rozando con su nariz la barbilla de la mujer. –Creo que habría sido más como tu… Eres la más fuerte de los dos- Dijo al tiempo que volvía a agacharse para colocarla sentada sobre la nieve, Hinata se giró confundida viendo frente a si el gran paisaje que le otorgaba aquella colina, suspiro y bajo sus manos colocando la cajita en su regazo.
-Ayúdame- Pidió empezando a mover la nieve dejando a la vista la tierra húmeda bajo la misma, sus delicados dedos ardieron un poco al sentir el frio chocar directo como su piel, los firmes dedos del pelinegro se movieron con más destreza agrandando aquel pequeño agujero que ella estaba intentando hacer.
Unos cuantos minutos pasaron cuando ella decidió que estaba lo suficientemente profundo, sonrió tristemente sintiendo como las manos del pelinegro tomaban las suyas mientras abría lentamente la bolsa azul dejando brillar unas pequeñas semillas, las coloco entre los dedos del pelinegro y las giro colocándolas dentro del agujero que habían hecho.
Un camino de lágrimas quemaba continuamente su rostro, sabía que debía ser fuerte, sabía que debía despedir a su pequeño hijo para poder honrar su memoria y ser feliz junto al hombre que entendía exactamente como se sentía.
-Arigatou…- Murmuro el pelinegro entrelazando sus dedos con los delgados y fríos de la ojiblanca. –Eres el fruto del amor incondicional que siento por tu Okasan y… Me hubiera gustado poder verte crecer- Dijo besando suavemente aquellos frágiles dedos, la luz hacia centellear el zafiro marcando el ligero camino húmedo que se dejaba ver en sus pálidas mejillas.
-Mi bebe…- Murmuro entrecortadamente tomando con su mano libre la bolsita de seda, dio un delicado beso a la pequeña bolsa y colocándola en la mano que tenía unida al pelinegro empezó a girarla, una cálida brisa impropia de la temporada bailo a su alrededor llevándose consigo las cenizas del primer hijo de ambos, Hinata lloro abiertamente dejándose caer sobre el amplio pecho que se movía irregularmente, aquella perdida sería algo que nunca olvidarían.
Fin del Flash Back.
-Hinata…- Una suave voz la hizo mover lentamente su cabeza de un lado a otro. –Hinata…- Volvió a llamar haciéndola enfocar difícilmente aquel rostro deformado por la preocupación, los ojos dorados brillaron al ver que le estaba devolviendo la mirada.
-Nani?- Interrogo sintiendo una presión en ambos costados de su cabeza. –Que sucedió?- Interrogo al notarse acostada en medio de la gran cama, se giró al escuchar un suspiro de alivio escapar de entre los labios de su acompañante.
-Ya me empezaba a preocupar- Dijo cruzándose de brazos y sentándose nuevamente al borde de la cama. –Estabas llorando y de la nada te desmayaste- Explico viendo cómo se relajaban las facciones de la ojiblanca.
-Es que… No he dormido muy bien- Confeso frotándose lentamente su frente, intentando con esto desaparecer el creciente dolor que se repartía por toda su cabeza. –Seguro tuve una baja de algo- Se quejó moviendo su mano hacia la mesa de noche, con dificultad abrió el cajoncito y empezó a revolver las cajas que ahí se encontraban.
-Dime que busco!- Se apresuró a decir retirando la delgada mano de la chica y empezando a mover por ella misma las cajas, la ojiblanca suspiro y cerró los ojos justo cuando sus manos daban con una caja negra gamuzada. "No puede ser" Pensó sintiendo el nerviosismo recorrer su cuerpo, vio de reojo a la ojiblanca que yacía con los ojos cerrados y con cuidado abrió la caja dejando al descubierto el gran zafiro en forma de corazón.
Un grito apagado lleno la habitación haciendo que su corazón chocara frenéticamente con sus costillas, gimió de dolor al tiempo que abría los ojos encontrándose con una pelinegra azorada temblando con la cajita entre las manos, la rozo suavemente haciéndola brincar en su posición.
-Kuso!- Maldijo cerrando la caja y colocándola nuevamente en su lugar. –Sasuke-kun me matara!- Gimió girándose totalmente hacia la ojiblanca y con unas lagrimillas amenazando con escapar de sus ojos apretó la mano de la chica que estaba más cerca de ella. –No debes decirle que viste eso! Es más cuando él te lo de finge sorpresa! Por Kami ahora sí que la he…- Una melodiosa risa inundo la habitación cortando en seco su ataque de pánico, sus ojos buscaron el rostro de la ojiblanca viendo como un adorable rosado cubría sus mejillas al tiempo que ella empezaba a negar tranquilamente.
-Lo volví a colocar en el estuche para no aplastarlo- Explico viendo como poco a poco la expresión de terror de la mujer se relajaba. –Como siempre estoy acostada me daba miedo aplastarlo si llegaba a moverse demasiado, Sasuke ya me lo entrego- Completo lo último con un tono más bajo y sintiendo como el calor aumentaba en sus mejillas.
-Gracias a Kami!- Dijo aliviada la pelinegra mientras se doblaba un poco para abrazar a la ojiblanca por el cuello. –No me habría perdonado arruinar así la bella proposición de Sasuke-kun!- Comento exagerando su tono meloso haciendo reír nuevamente a la ojiblanca.
-Él te lo comento?- Pregunto intentando separarse de aquella extraña pero adorable mujer, desde que la había conocido solo se había preocupado por su bienestar y la había cuidado más de lo que podría haber esperado que lo haría su familia política.
-Iie… Escuche como se lo comentaba a Itachi… El no habla mucho conmigo y se avergüenza con facilidad además…- Se cortó cambiando su expresión a una más solemne, sujeto nuevamente la mano de la ojiblanca mientras sonreía de manera maternal. –Además ese anillo no es para cualquier futura esposa- Dijo sin dejar de sonreír, la ojiblanca comprendió que ese debía ser el anillo que debía darle Itachi a su esposa, si esta hubiera sido lo suficientemente buena.
"Aiko-san… Cuanto más habrás aguantado con los Uchiha?" Se preguntó sin dejar de sonreír, vio como la pelinegra se paró de la cama y empezó a balbucear algunas cosas, realmente no entendía como pero algo en su interior le decía que aquella era la mejor mujer que pudo haber conseguido el mayor de los Uchiha.
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Cerro sus puños sobre la gruesa mesa, tenía un ligero pero constante dolor de cabeza que no lo dejaba concentrarse totalmente, escucho caer justo entre sus manos empuñadas una carpeta, abrió los ojos para mirar de manera asesina a su hermano mayor que había dejado caer aquello.
-Concéntrate- Dijo firmemente cruzando sus brazos sobre su pecho, hacía mucho tiempo que no lo veía tan irritado, un gruñido llamo su atención al otro lado de la gran mesa podía apreciar el ceño fruncido de su próximo socio.
-Uchiha no pensé que esta simple ceremonia sería difícil para ti- La grave y burlona voz resonó por toda la sala haciendo que el aludido gruñera y se recostara en su sillón intentando no levantarse y golpear al Hyuuga.
-Veo que no has cambiado tu forma de hablar- Murmuro mirando fijamente al castaño, este frunció aún más el ceño y se giró hacia donde entraba la castaña, traía consigo unas cuantas carpetas y las coloco justo delante del castaño.
-Sasuke- Llamo el mayor, se encontró con una mirada mucho más profunda, parecía cansado pero prefirió ignorar aquello, debía prepararse para la ceremonia. –Que es lo que te impide concentrarte?- Pregunto sentándose a su lado, el menor gruño y cerró los ojos intentando ordenar sus ideas.
-Esta ceremonia no se puede atrasar?- Interrogo por lo debajo, sus manos empezaron a cosquillear, hacia demasiada presión al cerrarlas por lo que tuvo que aflojar sus puños lentamente. –No me gusta estar mucho tiempo fuera- Confeso lanzando una mirada de reojo al castaño, lo vio suspirar y apoyarse en el gran asiento, la castaña vio a su alrededor preocupada haciéndolo fruncir aún más el ceño.
-Ella está bien- Murmuro dándose cuenta de que la distracción no era otra sino la ojiblanca. –Aiko esta con ella, además Tsunade-sensei dijo que estaba avanzando bien, concéntrate- Volvió a exigir poniéndose de pie, abrió la carpeta que estaba justo frente al pelinegro menor dejándole ver unas cuantas imágenes.
Tomo entre sus manos la primera fotografía, estaba su padre mucho más joven recibiendo del que era su abuelo una placa negra con la insignia de la familia, con kanjis en dorado con su nombre, placa que colgaría hasta la próxima ceremonia en el centro de la oficina central de la Corporación.
La segunda estaba su padre firmando el documento que lo hacia el presidente legal de la compañía desplazando a su abuelo a estar entre los accionistas mayoritarios de su gran Corporación, en segundo plano pudo notar la figura de su madre mucho más joven, tenía una expresión tensa y no veía hacia la cámara.
-Itachi…- Lo llamo viendo de reojo como su hermano caminaba tranquilamente hacia él, sintió la ansiedad hacer retroceder un poco su dolor de cabeza, la foto todavía estaba frente a si, podía sentirla bajo sus dedos, fría como la mirada de su madre.
El mayor frunció el ceño mientras se cruzaba nuevamente de brazos, sus ojos se encontraron por un segundo y soltando un ligero bufido se sentó nuevamente junto a Sasuke intentando relajarse de aquella presión que sentía.
-Que sucede ahora?- Interrogo viendo como entre las manos de su hermano yacía una fotografía de su padre, suspiro retirando la imagen para colocar un documento que estaba dentro de la carpeta todavía sin siquiera ser tomado en cuenta. –Debes leer esto- Mastico las palabras haciendo que el menor fijara su vista en las hojas que ahora estaban entre sus manos.
-Okasan…- Murmuro tomando nuevamente la foto de entre las manos del mayor, la coloco delante de su rostro escuchando un silbido amenazante salir de los labios de su hermano. –Porque ella parece incomoda en esta fotografía?- Interrogo sin separar su mirada de la siempre impasible de Itachi.
-Recuerda que antes los compromisos se arreglaban- Dio como simple explicación tomando nuevamente la foto y colocando en el gran escritorio. –Sasuke concéntrate, recuerda que es solo una ceremonia, mientras más rápido termine más rápido volverás a tu casa- Explico intentando que su hermano menor dejara ya de divagar en temas que no venían al caso.
Dos pares de ojos idénticos se miraban desafiantes, el menor tenía un brillo de curiosidad adornar sus facciones cansadas mientras el mayor no dejaba escapar nada a través de sus intensos ojos negros, el sabía que no había nada más que discutir.
-Uchiha- Una grave voz al otro lado de la gran sala los hizo salir de su lucha silenciosa obligándolos a girarse hacia el castaño, estaba erguido en su posición apoyado en un par de muletas. –Debo atender otros asuntos- Explico empezando a girarse hacia la salida.
-Hai- Murmuro el mayor poniéndose de pie y avanzo a paso rápido para poder sostenerle la puerta al castaño, su delgada acompañante no se encontraba en ningún lugar por lo que suponía se había adelantado.
-Hyuuga…- La ronca voz del pelinegro hizo que el aludido detuviera su marcha, unos vendajes se dejaban ver por todo su brazo derecho y el gran yeso opaco cubría su pierna izquierda, todavía su rostro tenia ligeros amarillos y rosados de los hematomas del accidente.
Un bufido de inconformidad hizo que el menor desviara su vista y poniéndose de pie empezó a caminar hacia donde se encontraban los mayores, sentía una incomodidad anticipar lo que diría pero apretó sus puños intentando alejar esa sensación.
-No has ido a ver a Hinata…- La frase sonó muy baja, casi masticada pero el castaño logro escucharla con claridad, sus ojos perlados dejaron ver la sorpresa al tiempo que giraba su cuerpo hacia el pelinegro menor totalmente descolocado por aquella irreal situación. –Ella está preocupada por ti- Explico clavando su mirada en la gran puerta de madera tallada.
Una fugaz sonrisa broto de los labios del castaño que cerro sus ojos y soltó el aliento que había estado conteniendo, avanzo con dificultad dos pasos y coloco su mano buena sobre el hombro del pelinegro, sintiendo la tensión recorrer aquel punto de contacto.
-Iré a verla pronto- Dio como simple respuesta encontrando su mirada con una opuesta y desconfiada, no podía negar que era por encima de todo un hombre inteligente. –Arigatou- Agradeció haciendo una ligera reverencia y retomo su camino justo cuando la delgada castaña se acercaba a él para ayudarlo dejando un aire de confusión a su espalda.
-Pensé que él te molestaba- Soltó el mayor justo cuando cerro aquella pesada puerta, vio de reojo como el menor se relajaba en su posición y suspirando le dio unas palmaditas en la espalda. –Antes no lo hubieras permitido- Recordó burlonamente mientras se sentaba cerca de la puerta.
-Es su familia- Mastico intentando convencerse de que aquello no había sido una locura. –Además, debo confiar en ella- Dijo derrotado sentándose junto al mayor, sus ojos se fijaron en el anillo de oro blanco que tenía en su dedo anular, una delgada y casi invisible línea zafiros brillaban tintineantes como el suave movimiento que él le daba a su mano.
El mayor noto aquel accesorio en la mano de su hermano menor y una sensación de ahogo lo hizo tragar fuerte, no pensaba que Sasuke tuviera el valor de entregar aquel casi legendario anillo.
-Ella será tu esposa así es como debe ser- Dijo suavemente, el pelinegro a su lado se puso rígido al escucharlo hablar, era un tono de voz que no había empleado en años y los sorprendió a ambos de igual manera. –Además… Ella dejo claro lo que siente por ti- Completo soltando un suspiro y apoyándose totalmente en el espaldar clavo sus ojos en el blanco techo de la gran sala de reunión.
-Lo sé- Sintió el suave y pesado latir de su corazón, una calidez inundaba todo su pecho cada vez que recordaba a su pequeña prometida sonreírle. "Ella siempre ha sido mía" Un pensamiento posesivo escapo de su inconsciente obligándolo a sonreír con suficiencia, esa era la realidad y el Hyuuga debía aceptar que había perdido.
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El cielo termino de oscurecerse al momento que vio el auto estacionarse justo frente a la gran entrada, sonrió acomodando su cabello, empujo su aliento contra sus manos y las froto dándose un poco de calor, se estiro en su posición y se puso de pie de un salto.
Se detuvo de golpe al ver salir a un pelinegro de coleta baja del lado del conductor mientras del otro lado bajaba la delgada pelinegra de dorada mirada, estaba sonriendo por lo que asumió el también estaría igual.
-Gonbawa Aiko-chan- Saludo al quedar a unos pasos del pelinegro, vio como la aludida se congelaba en su posición mientras el pelinegro se giraba para mirarla fríamente, sus facciones no mostraban ningún tipo de emoción y eso la puso nerviosa.
-Ohayo Natsuko-chan- Su voz salió como un murmullo haciendo que la rubia se girara levemente hacia ella, intento relajarse y empezó a caminar hacia la gran casa. –Vamos dentro está haciendo mucho frio- Dijo abriendo la puerta de la mansión, sus ojos dorados no dejaban de ver el rostro de la rubia que asintió con nerviosismo y empezó a caminar hacia el interior.
-Megumi se fue…- Soltó al aire el pelinegro, más que una pregunta era una afirmación, vio a la rubia apretar sus puños que lo hizo hacer una mueca con la boca. –Estas sola Natsuko?- Interrogo tomando a la rubia del hombro, la giro para ver el rostro de la mujer sonrojado y sus ojos violeta cristalizados.
-Natsuko…- Susurro la pelinegra al ver que esposo se había quedado perplejo ante aquella cara, no pensaba que ella empezaría a llorar de buenas a primeras, en realidad suponía que el hombre no imaginaba que ella lloraría en absoluto.
-Siempre te has burlado de mi…- Murmuro separando suavemente la mano del hombre de su hombro, podía sentir la vergüenza correr por sus mejillas haciendo que su impotencia fuera más grande. –Obligaste a Megumi a irse y sí, estoy sola en esta maldita ciudad- Dijo con rabia mirando fijamente al pelinegro, el sonrojo no hacía sino aumentar en todo su rostro y las lágrimas bailaban libremente sobre sus mejillas.
-Megumi decidió irse sola…- Corrigió al tiempo que hacia una seña a la pelinegra para que terminara de entrar a la mansión, esta lo miro dudosa nerviosa de lo que pudiera pasar. –Que te retiene a este lugar?- Interrogo empezando a caminar tomo a la rubia del brazo y la empezó a arrastrar hacia su estudio.
-De alguna manera chantajeaste a Megumi… Yo lo sé, ella no dejaría así como así a Sasuke-kun- Decía intentando resistirse al agarre, se sintió insegura al ver como la poca claridad iba quedando atrás y clavo sus uñas en el brazo del hombre que no se inmuto al contacto.
-Debes dejar de suponer- Hablo firmemente empujando a la rubia dentro de una habitación y cerrando la puerta detrás de sí, la escucho emitir un gemido bajo, su respiración nerviosa lo relajo totalmente, ella solo estaba molesta. –Hace cuanto que hacemos esto Natsuko?- Interrogo apoyándose en la puerta y encendiendo la luz para iluminar completamente el rostro rojo de la mujer.
-Desde el momento que tú lo alejaste de mi- Murmuro dejándose caer en el asiento que estaba justo frente al pelinegro mayor. –Si me hubieras dejado venir la primera vez nada de esto estuviera sucediendo- Confeso limpiando torpemente sus propias lágrimas, subió su mirada para fijarla en aquella oscura que la miraba curiosa acelerando su respiración.
-Para ti él siempre fue un capricho por eso nunca hacías demasiado esfuerzo- Dijo como recordando, sus ojos pasearon por todo el estudio siempre cayendo en el mismo lugar, la silla donde temblaba levemente su invitada sorpresa. –Es que acaso no te das cuenta de eso?- Interrogo avanzando hacia la mujer.
-Iie…- Negó moviendo su cabeza, podía sentir el fuerte aroma del pelinegro e inconscientemente sonrió, cerro sus ojos y subió su rostro sintiendo el aliento sorprendido del hombre chocar contra su cara. –Sasuke-kun lo es todo para mí, lo es desde el día que lo conocí- Confeso abriendo lentamente sus ojos estaba tan cerca del rostro del pelinegro que no pudo evitar liberar un jadeo y echo su cabeza hacia atrás intentando hacerse de una mínima distancia.
-Porque?- Logro preguntar, el aroma dulce de la mujer lo perturbo haciendo que retrocediera unos centímetros con su rostro, tenía muchos años sin tener tan cerca a la que fue alguna vez su mejor amiga. –Porque decidiste jugar con el precisamente?- Termino viendo como la rubia se volvía a tensar en su lugar, una sonrisa triste se dibujó en su boca y ella solo pudo girar su mirada hacia otra dirección.
-Es que no te has dado cuenta verdad?- Soltó viendo como la confusión brillo en medio de aquellas facciones siempre serias, amplio un poco su sonrisa y sintió como su rostro volvía a acalorarse. –Realmente siempre fuiste el más despistado de los dos- Confeso sintiendo nuevamente un nudo en la garganta, su corazón empezó a latir rápidamente dejando correr por su cuerpo la verdad que hasta de ella misma había logrado ocultar.
-Que tiene que ver esto conmigo?- Murmuro viendo como la mujer centraba toda su atención en él, sus ojos cristalizados dejaban escapar lo que ella parecía estar sintiendo y no entendía porque aquella tristeza se asomaba por su mirada. –Siempre he sabido que él fue un capricho demo, porque tanta insistencia con él? Porque no ves que el está feliz con la chica Hyuuga- Explico tomando a la rubia de los brazos y obligándola a ponerse de pie, pocas veces había perdido la paciencia y su antigua amiga ya había logrado que la rebasara hace muchas semanas atrás.
-Itachi… Nunca te has fijado…- Dijo sintiendo su corazón golpear fuertemente contra su pecho, podía sentir la irregular respiración del pelinegro contra su rostro, sabía que estaba haciendo un esfuerzo para no regañarla como cuando eran más jóvenes. –Que tú y Sasuke son… Exactamente iguales?- Confeso, vio un fugaz entendimiento reflejarse en aquellos oscuros ojos, sus manos se aflojaron sobre sus brazos dejándola totalmente sobre el piso.
-Nani…- Logro pronunciar al ver como la rubia lo miraba fijamente, su rostro encendido de la vergüenza y las lágrimas corrían libremente por sus mejillas, se congelo en su lugar al sentir un suspiro escapar de aquel delgado cuerpo.
-Hai…- Murmuro intentando contener su palpitar, el pelinegro se había quedado congelado por lo que avanzo los dos pasos que los separaban y tomo el rostro del hombre entre sus manos, el contacto fue cálido contra su piel y sonrió tristemente, -Siempre has sido tu- Gimió subiendo sus labios hasta los del pelinegro mayor, sonrió contra aquellos delgados labios, había esperado muchos años para tener aquel arranque de valor.
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Que tal quedo? Bien? Mal? Horrible? Debo dejar de escribir? En fin, este capítulo me dio mucha tristeza porque ya solo quedan dos actualizaciones más para poner un fin a esta historia!
Quiero agradecer a quienes se molestan en dejarme un review, no toma demasiado tiempo y ayudan mucho a una autora a seguir incansablemente con los fics, gracias chicas:
Hinatacris
Hinashy
Dark Amy-chan
Ahome Uchiha-Hiuga
Flordezereso
Cl4vIb4
Espada de Cristal
Angel perdido
Hago su mención chicas porque así acostumbraba yo hacer las actualizaciones, por cuestiones de tiempo no respondo cada review pero si los veo y me hacen sentir muy feliz, también le agradezco a mis lectores silenciosos, igual alegran mi día cuando veo un fav nuevo de alguno de ustedes!
Bueno, bueno nos leeremos en la próxima actualización, estaré esperando sus review con ansias! Se les quiere un montón! Kissus! Matta ne!
