La mañana había pasado de forma tranquila, Emma había estado jugando con Henry hasta que se quedó dormido y después pasó a preparar el almuerzo con Regina que se había empeñado en cocinar en lugar de pedir la comida como había sugerido Emma.
El móvil de la rubia sonó interrumpiendo el cómodo silencio que había en la cocina. Emma lo recogió del suelo donde lo había dejado después de una sesión de fotos con Henry y más tarde con Regina.
-Detective Swan.- Contestó sin mirar quién la llamaba.
-Hola, cariño. ¿Cómo estás?- Preguntó Mary Margaret al otro lado de la línea.
-Hola, mama. Estoy bien.- Contestó está volviendo a la cocina.
-¿Vienes a comer o prefieres que te llevemos el almuerzo?- Preguntó después.
-No hace falta mama, no como en casa.- Dijo guiñándole un ojo a la morena que sonrió.
-¿Con quién comes?- Preguntó imaginando que su hija estaba con alguien.
-Con Regina.- Contestó Emma que no pensaba ocultar nada.- Estamos preparándolo.
-¿Regina? ¿Tú jefa? ¿La madre de Henry?- Casi gritaba.
-Sí, mama.- Contestó Emma en tono cansado.
-Pero…¿Qué hay entre vosotras?- Preguntó alterada.
-Mama, luego te llamo que se me quema la comida.- Contestó Emma fingiendo estar asustada para que su madre la dejase en paz.
Emma colgó el teléfono y lo dejó sobre la encimera. Regina reía pues había escuchado parte de la conversación.
-¿Se te quema la ensalada?- Preguntó mirando el plato que preparaba Emma.
-Es mi madre… si no le digo algo así me estaría interrogando todo el día.- Contestó está dándole un pequeño golpe en el brazo por su burla.
-Seguro…- Contestó mientras terminaba de sacar el pollo del horno.
-Por cierto… hay algo que necesito saber.- Dijo Emma mirando seriamente a la morena.
-¿Qué sucede?- Preguntó preocupada dejando lo que estaba haciendo.
-¿Qué somos? ¿Y, sobre todo, que quieres que seamos?- Preguntó entonces Emma.
-¿Qué quieres saber exactamente?- Preguntó de nuevo Regina que no sabía que decirle.
-Quiero saber si alguien en la comisaria sabrá de nuestra relación, si puedo presentarte a mis padres, si podemos hacer planes para salir por ahí los fine de semana….- enumeró Emma que no quería presionar a Regina pero que necesitaba saberlo.
-Creó que no quiero ponernos una etiqueta de momento, somos dos mujeres adultas que se están conociendo y que están empezando algo que puede ser increíble.- Explicó Regina que se había acercado a Emma.- Prefiero que de momento en la comisaria no se sepa nada pero sí puedo conocer a tus padres aunque ya los conozca, a su debido momento, y claro que podemos hacer planes para hacer juntas, aunque no debes olvidar que tengo un hijo pequeño que depende al cien por cien de mi.- Contestó la morena dejando sus labios descansar suavemente sobre los de Emma.
-Me parece bien. Nada de etiquetas. Sobre lo de la comisaria casi que lo agradezco, no quiero que piensen que estoy contigo para ascender… - Bromeó pasando sus brazos por las caderas de Regina.
-¿No lo haces por eso?- Preguntó Regina continuando la broma.
-Tal vez un poquito sí…- Contestó mientras mordía los labios de la morena.
-Pues que sepas, detective Swan. Que esos juegos no van conmigo.-Soltó Regina acorralando a la rubia contra la encimera.
-¿Seguro? ¿Ni un poco?- Preguntó pasando sus manos por el cuello de la morena.- ¿Un aumento de sueldo? Así podré llevarte a sitios más exclusivos…- Bromeó de nuevo.
-Lo siento, Swan. Búscate otro trabajo para poder hacerlo.- Contestó Regina que paso su mano por debajo de las bragas negras que llevaba Emma, tocando también su culo.
-Pero si lo hago no tendré el tiempo suficiente para atender a mi adorada morena.- Aseguró Emma mordiendo el cuello de Regina.
Emma estaba dispuesta a quitarle la camiseta del pijama a Regina cuando la puerta de la casa sonó. Emma soltó un quejido frustrada por la situación, era la segunda vez que era interrumpida cuando estaba a punto de desnudar su jefa.
-¿En serio? ¿Otra vez?- Preguntó Emma muy frustrada.
-Ve a ponerte algo de ropa, seguro que son mis padres.- Dijo Regina que se sentía igual de frustrada y alterada.
-Vale, voy.- Soltó entonces la rubia. Dejando su camiseta en su sitio.
-En mi armario tienes todo lo que necesites…- Dijo Regina dándole un beso para después escuchar la puerta de nuevo.
-Me llevo a Henry, creó que le debemos de cambiar los pañales.- Aseguró Emma cogiendo al pequeño en sus brazos.
-Vale.
Regina los miró a los dos y sonrió. Le gustaba ver la relación que tenía Emma con su hijo, y como este parecía estar completamente cómodo y a gusto con ella. Regina se ajustó el pijama y se dirigió hacia la puerta, al abrir se encontró a su padre y a su madre en ropa deportiva, lo cual sorprendió a la morena.
-Hola, mi amor.- Dijo Cora abrazándola para luego entrar.
-Hola, cariño.- Dijo Henry unos segundos después.
-Hola a los dos.- Soltó entonces Regina viéndolos entrar en la casa.
-¿Dónde está Henry?- Preguntó Cora que se había asomado al carro.
Henry sonrió pues había visto aparcado en la puerta otro coche además del de su hija demostraba que la rubia había dormido allí esa noche.
-Emma le está cambiando los pañales.- Contestó y vio como ambos se mordían la lengua para no interrogarla.
-¿Ha dormido aquí?- Preguntó Cora.
-Así es…- Contestó poniéndose roja. Henry sonrió entonces.
-Cariño…- Henry iba a intervenir.
-No hay nada que hablar de momento. Nos estamos dando una oportunidad…- Soltó entonces Regina.- Todo lo iremos viendo con el tiempo.- Explicó.
-Como quieras, cariño.- Dijo entonces ella.
Emma llegó vestida con un pantalón de Regina y una de sus camisetas, llevaba a Henry en sus brazos y una sonrisa dibujada en su cara.
-Creó que tiene hambre…- Dijo Regina que notó como Henry buscaba su pecho.- Hola.- Saludó a la pareja al verla estar allí.
-Hola, Emma.- Soltó Cora dándole dos besos.
Emma los saludó a los dos mientras que Regina le iba calentando la comida a Henry. Cora se acercó la rubia y comenzaron a hablar con una gran sonrisa en su cara, realmente era una mujer muy agradable.
-¿Queréis quedaros a almorzar?- Preguntó entonces Regina terminando de calentarle el biberón.
-No queremos molestar.- Contestó Henry viendo a la rubia un poco incomoda aunque lo disimulaba bien.
-No molestáis.- Aseguró Emma.
-Tranquila, cariño. Tenemos que ir a ducharnos que acabamos de llegar de yoga y después nos iremos a comer fuera.- Explicó Cora aunque Henry no sabía nada de eso.- Sólo pasábamos a ver como se encontraba Junior.
-Claro.- Aseguró entonces Henry.- Pero vemos que estáis de maravilla así que nos vamos.- Dijo él cogiendo la mano de su mujer.
Los dos se marcharon después de despedirse de Henry que comía en brazos de Regina y de Emma que sonrió al verlos irse, aunque estaba algo incómoda con el encuentro con ellos tenía que reconocer también que era muy simpáticos y agradables.
-Ya estamos solas…- Dijo Regina terminando de darle el biberón al pequeño.
-Creó que le he caído bien.- Contestó Emma sentándose al lado de la morena y cogiendo la manito de Henry que chupaba alegremente del biberón.
-Les has caído bien pero no te confíes.- Dijo de broma la morena.
Emma se acercó a ella y le dejó un beso en los labios cariñosamente. Se separó de ella y se dirigió hacia la cocina cuando su móvil sonó sobre la encimera. Al mismo tiempo sonaba el de la morena.
-¡Qué conexión!- Espetó Emma que le acercó al suyo a Regina mientras descolgaba el suyo.
-Detective Swan.- Dijo al mismo tiempo que Regina.
-Capitán Mills.
-¡No puede ser!- Espetaron ambas a la vez mirándose a la cara.
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