Advertencia: Los personajes de Candy Candy son propiedad de Misuki e Igarashi, usados en este fic sin fines de lucro.

Historia Ficticia. Todos los personajes nuevos son de exclusiva invención de esta autora.

Notas de la autora: Es miércoles... capítulo 38... Marcegrandchester, si quieres lo puedes leer el 31...

Capítulo XXXVIII

Navidad y Año Nuevo

No quedaba nada del mes de diciembre, la vida de nuestros rebeldes había tomado un giro inesperado para muchos y muy esperado por todos quienes queremos verlos felices.

Iniciando con el accidente en el teatro, donde Harry y Susana habían resultado heridos, y luego agregando la situación de la actriz, que estando en coma no dejaba vivir a Terry con la culpa que cargaba, y despertando, la muy descarada se hiso pasar como inválida y trató de tirarse por la ventana… el actor decidió pedir un permiso especial, actuando solo en el estreno de Romeo y Julieta, junto a Karen, que también se había comprometido a tomar el papel por el día del estreno, luego se tomaría unos días. El señor Hathaway, entendiendo la situación, no se opuso, pero dejó claro que Terry debía volver al espectáculo a mediados de enero de 1915, cosa que el joven aceptó de muy buena gana, ya que durante los días libres que obtendría, estaba su boda religiosa.

Después de todo el alboroto en el hospital, la madre de Susana no aceptó la ayuda que el matrimonio Grandchester Andrew le ofrecía para tratar a su hija en Chicago. Entonces, ese tema, los jóvenes lo dejaron en mano de la doctora Kelly y el Hospital Monte Sinaí. Candy, alcanzó a trabajar cinco días en el mencionado hospital, había sido integrada a la sección de cirugía ya que sus conocimientos, las calificaciones obtenidas y las cartas de recomendación del director del Hospital de Chicago y el doctor Mayer, no dejaban lugar a dudas en cuanto a la capacidad de la enfermera.

Cuando fueron repartidas las vacaciones de fiestas de fin de año, como Kelly Tyler, sabía de los planes de la pecosa enfermera que contraería matrimonio en día de año nuevo, movió por ahí ciertas influencias junto a una jugosa donación "anónima" de Sir Richard, para que a Candy le dieran los días que necesitaba para ir a Lakewood y contraer nupcias.

Todos viajaron a Lakewood. Eleonor y Richard, fueron invitados por Candy, y a Claire la invitaron los Cornwell. Candy había enviado una carta a Cristina en Chicago invitándola a su boda en el Hogar de Pony, eso significaba que también sería recibida en la mansión de las rosas, ella tenía planes junto a Tom de pasar las fiestas con su familia en Riley, así es que se aseguró de explicar muy bien a sus padres los porqués de volverse tan pronto a Chicago.

La navidad en Lakewood fue tranquila, aun con la presencia de la familia Leagan. Obviamente, Elisa estaba con su prometido James Adams, pero Neal no estaba presente ya que festejaba con Annabeth en la casa Britter.

La tía abuela y su habitual mal humor, ya que no había forma en que aceptara a Karen como esposa de Williams, ni menos a Candy, aún con toda y su amarga existencia estaba en Lakewood para pasar la navidad, ella quería mucho a Williams, pero las decisiones del cabeza de la familia, dejaban mucho que desear, según la anciana. Como no se iba a celebrar ningún tipo de fiesta de fin de año en la mansión por el próximo matrimonio de Terry y Candy, la tía abuela encontró la oportunidad de sentirse enferma alegando que por culpa de la huérfana recogida, no despedirían el año como era digno de los Andrew, hiso su berrinche y no participó del almuerzo, solo cenó con la familia. Además se sentía desplazada porque Karen era quien llevaba la casa en esos días. La nueva señora Andrew, trató por todos los medios que la tía abuela aportara con su experiencia en la casa, pero fue inútil, la anciana no daba su brazo a torcer.

Cuando la tía no bajó a almorzar, realmente era porque se había sentido indispuesta al no poder influir en las decisiones de su sobrino y el matrimonio Leagan había encontrado la oportunidad perfecta para conversar con ella sin que nadie osara interrumpirlos

-Tía Elroy—saludaba Sarah- ¿Qué le sucede que no bajó a almorzar?- preguntó la mujer, como si realmente estuviera preocupada de la dama que la había criado como a una nieta

-Es solo que no soporto la presencia de Candy ni sus amiguitas

-Es algo a lo que tendremos que acostumbrarnos- dijo Daniel Leagan

-Por lo menos una vez que Candice se case, ya no la veré mas- Elroy daba un suspiro de cansancio al hablar del tema

-Tremenda suerte la de esa huérfana- soltó Sarah

-¿Por qué lo dices?- preguntó realmente inocente la tía

-Le parece poco tía- decía Sarah con amargo semblante- se casa con un futuro Duque

-En eso tienes razón, la muy casquivana debe haberlo tramado muy bien, para que el joven cayera en su juego- decía Elroy

-Pasando a otro tema- decía Daniel- nosotros veníamos a hablar con usted, acerca de la mala economía que nos ha venido encima

-Pero…ahora que Annie se casa con Neal, y Elisa con el señor Adams, ¿Cuál es el problema?- cuestionaba la anciana

-Es que sucede…- comenzó a hablar Sarah- que las cosas no se han dado como las habíamos planeado tía

-¿Qué quieres decir?

-Tía abuela, los Britter ya no quieren hacer negocios con nosotros, y eso nos deja sin el dinero que pensábamos nos pasarían para la sociedad- dijo Daniel

-Pero Neal igual se casa con Annabeth y…

-Los Britter, prepararon un Contrato Pre-Nupcial

-¿Cómo?, ¿Por qué harían eso?- la anciana no cabía de la sorpresa

-Dicen que así protegerán el futuro de Annabeth- dijo Sarah con rabia, su rostro se transformó en ese microsegundo

-Pero… ¿Por qué tanta desconfianza?- decía Elroy, olvidando que ella misma preguntó a Williams por un Contrato Pre-Nupcial cuando se casó con Karen

-No lo sabemos- el matrimonio se miró a los ojos en complicidad, ellos sabían perfectamente bien el porqué del resguardo de los Britter, pero no le dirían a la anciana

-Bueno, pero te queda el señor Adams- volvió a poner el dedo en la herida la anciana mujer

-Tampoco podemos contar con él, dijo que como gran ayuda no nos obligaría a pagar la dote de Elisa

-Entonces… rompan el compromiso, que Elisa no se case con él y busquen un mejor partido- la solución era muy simple para Elroy

-¡No!- exclamaron a unísono- es que vemos tan feliz a Elisa, que no queremos arrastrarla a nuestros problemas- terminó la oración Sarah

-Entonces ¿Cuál es su idea?

-Que usted nos ayude… tía- dijo Sarah, haciendo creer a la tía con su actitud, como que estuvieran muy avergonzados de ir a pedirle su ayuda

-¡Que yo les ayude!- exclamó la anciana- ¿de dónde voy a sacar tanto dinero?

-Pero usted todavía tiene su herencia, tía- atacó Sarah- ¿o no?, por favor tía, por el amor que una vez le tuvo a mi abuelo

-Mi herencia prácticamente no existe Sarah- sentenció la anciana con sus palabras al matrimonio Leagan, ella era su última oportunidad de salir del embrollo del dinero que le debían al banco de Chicago- Lo que me queda está en manos del consorcio que maneja la familia Andrew, pero es tan poco en comparación a lo que ustedes necesitan… lo siento, no puedo ayudarles

Una vez que los Leagan salieron de la habitación de la tía abuela, la anciana volvió a sentir esos agudos dolores de cabeza, llamó a su doncella para que trajera las aspirinas, y después de tomarlas, se durmió, siendo despertada por Juliana, justo para la cena.

En Europa, la guerra se tomaba una tregua

Algo de historia, 24 de diciembre de 1914

Noche de paz: la tregua navideña que detuvo la Primera Guerra Mundial durante algunas horas. En medio de los constantes enfrentamientos, batallones alemanes e ingleses se abrazaron por algunas horas en medio de cantos alusivos a la festividad.

24 de diciembre de 1914.

El ejército alemán se enfrenta cara a cara con el inglés en la Primera Guerra Mundial. Ambos batallones se disputan el frente occidental con varios heridos a cuestas desde temprano, hasta que llegó el momento de la Noche Buena.

Los alemanes comenzaron desde temprano a decorar sus trincheras. Más tarde cantarían villancicos en medio de la oscuridad. "Noche de Paz", precisamente, fue la canción que entonaron en su idioma. Al escuchar a sus enemigos, los ingleses respondieron con una versión de la misma canción, pero en inglés. De pronto, ambos cantos se silencian y comienzan los gritos de "feliz navidad" de lado y lado. En medio del campo de batalla, comenzaron abrazos e intercambios de regalos como whisky o cigarrillos entre los soldados de cada país.

No hubo disparos esa noche, solo recuperación de los heridos, ceremonias de entierro para los caídos en medio de la guerra y lo más emocionante: en medio de una improvisada ceremonia funeraria, los soldados de ambos países leyeron el salmo 23.

Salmo 23

David declara: Jehová es mi pastor.

Salmo de David.

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.

2 En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.

3 Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.

La conocida hoy como "tregua de Navidad" en algunas partes duró hasta el año nuevo y enfureció a los generales a cargo de los batallones ingleses John French y Sir Horace Smith-Dorrien por Inglaterra, quienes al enterarse prohibieron de ahí en más cualquier detención al conflicto bélico.

La leyenda del "armisticio informal" ya era real y comenzó a imitarse en los años venideros a la guerra, con distintos resultados. (Hasta aquí el reportaje)

Dios envió a su Hijo al mundo para darnos salvación a todos nosotros. Es un claro ejemplo que el mismo Dios en el que creían los alemanes también era el de los ingleses. Si John French y Sir Horace Smith-Dorrien, generales a cargo de los batallones, hubiesen compartido con sus soldados en las trincheras esa noche buena, quien sabe, quizás la guerra no hubiese durado hasta el año 1918, y muchos de los soldados caídos hubiesen podido regresar a sus hogares, a sus esposas, madres, hijos. (Palabras de la autora)

En los días que siguieron entre navidad y año nuevo, Williams A. Andrew, con la ayuda de su secretario George Johnson, llevó hasta las autoridades todo el mal manejo de los dineros y los negocios del Banco de Chicago, poniendo así en evidencia el robo o desfalco que Daniel Leagan, hasta ese año presidente del banco más importante de la ciudad, había echo

-Señor Daniel Leagan- lo llamó un policía que había llegado hasta la oficina del banco, acompañado de tres funcionarios mas

-Sí- dijo Daniel- ¿en qué puedo ayudarle?

-¡Está usted arrestado!, por desfalco al banco que ha representado por diez años- respondió el policía que con un gesto, mandó a otro de los oficiales a esposar a Daniel Leagan, mientras decía los derechos del arrestado

-Esto debe ser un error- decía el muy cínico

-No hay ningún error Daniel- se escuchó la voz de Williams

-Pero Williams... no creerás…

-Tenemos pruebas contundentes Daniel

-Esto no puede ser Williams… están cometiendo un error

-Convérselo con su abogado señor Leagan- dijo el policía y se llevaron a Daniel Leagan

Sarah, fue informada una hora más tarde, del arresto de su esposo, y haciéndolo saber a sus hijos, los tres se dirigieron hasta la delegación a donde lo habían llevado.

Albert, no quería que nada empañara la felicidad de su pequeña, así es que no le contaron lo del arresto. Terry estuvo de acuerdo en hacerle saber a su pecosa lo sucedido, una vez que estuvieran en Nueva York. Los días siguieron pasando hasta que llegó el momento tan esperado por los rebeldes.

Nadie estaba preparado para la sorpresa de fin de año que tenían planeada Candy y Terry, en su matrimonio religioso. Estando en la mansión de Lakewood…

-¡Cómo se van a casar en la noche de año nuevo!- decía Eleonor

-Para nosotros es una fecha muy significativa, madre. Nos conocimos en medio de la noche de año nuevo de 1911 a 1912. Ese encuentro cambió nuestras vidas- decía Terry mirando a su pecosa- y lo de casarnos en el lugar donde creció Candy, es algo que tampoco vamos a transar

-Pero… pero- trataba de hablar Eleonor

-Yo estoy de acuerdo- dijo Richard- si así es como quieren recordar su enlace frente a Dios, yo les apoyo

-Nosotros también- dijo el matrimonio Andrew Kleys

-Entonces…- dijo Eleonor en medio de un suspiro de rendición- estoy con ustedes. Pero y el reverendo… ¿de dónde vamos a sacar un reverendo que los quiera casar en esa fecha y en medio de la noche?

-El Rev. Matthew McFearchair, está dispuesto a casarnos. Él es quien lleva la palabra de Dios al hogar cada domingo- decía Candy llena de vida

-Ya hablamos con él, y tenemos todo listo- dijo Terry- será una boda en familia, solo con quienes nos quieren y desean lo mejor para nosotros

Cuando llegó el día tan esperado para nuestros rebeldes, nos encontramos con una Candy nerviosa a más no poder

-Si sigues mordiéndote las uñas, se verá horrible el anillo en tu dedo- decía Patty, al momento en que terminaba de colocar una fina tiara de diamantes que le había regalado Albert a Candy para su tocado el día especial del matrimonio

Todo estaba preparado en el salón que fungía como comedor en el hogar de la señorita Pony. Candy, Patty, Cristina, Karen, Eleonor, Kelly y las madres de la novia, decoraron el lugar con flores traídas del invernadero de Lakewood, las que ocupaban el lugar de honor frente al improvisado altar, eran las Dulce Candy, que alguna vez Anthony le había regalado a Candy, cuando aún era sirvienta en casa de los Leagan.

La recepción como tal, era solo un brindis seguido de un coctel para agasajar a sus invitados y compartir con ellos la gran alegría que llenaba el corazón de ambos jóvenes

Como Candy, era enfermera, todas las mujeres que podrían haber conversado con ella acerca de lo que sucedería en la noche de bodas, (secreto que Candy ya conocía) dejaron pasar esa responsabilidad, asumiendo que la chica sabía de que se trataba, ya que en la escuela de enfermeras se lo debían haber enseñado

-Terius, hijo necesitamos conversar- dijo Richard muy seriamente, presentándose en la habitación donde se preparaba su hijo para el gran evento. En el lugar también estaban los hermanos Cornwell, Tom y Albert

-¿De qué se trata, padre?- preguntó inocentemente Terry

-Bueno, como estamos en confianza, sé que puedo hablar contigo frente a todos estos muchachos y a Albert- dijo Richard muy parsimonioso guiñando un ojo a Albert en complicidad, y viendo que todos los jóvenes estaban atentos a lo que diría- Es necesario que sepas que es lo que sucederá ahora que estarás casado y como debes tratar a tú bella mujer

-Padre…- dijo Terry muy avergonzado de la conversación que traía entre manos su "papito"- no creo que sea necesario

-Por supuesto que sí hijo- la cara de Terry era un poema- debes saber…

-No padre, no sigas… me estás avergonzando… y si quieres saber, yo ya sé como tratar a una mujer- se defendió Terry, y Albert no pudiendo aguantar mas, soltó la carcajada más grande jamás vista en ojitos azules

-Jajaja… jajaja… jajaja- reía Albert, contagiando así a todos en la habitación incluido Terry

-Estabas bromeando padre- reía Terry algo avergonzado de haber caído en la broma de su padre

-¡Ay hijo!... jajaja… jajaja… si hubieses visto tu cara- Richard y los jóvenes se doblaban de la risa

-Sí Terry… jajaja… jajaja- dijo Archie- tu cara de no poder creer que tu padre venía a darte la charla de tu vida

-Ya los quiero ver cuando les toque a ustedes- decía el novio

Una vez llegó la hora del enlace, que para muchos era inadecuada, comenzarían a las 23:40 horas, para que los votos coincidieran con la llegada del año nuevo. Terry fue llamado por su madre, quien llegó a la habitación, cuando todos estaban contagiados con la risa que había logrado la broma de Richard

-¿Qué es tan gracioso?- preguntó la mujer con inocente curiosidad

-Nada madre- decía Terry tratando de contener la risa

-Ya es hora. Debemos ir al salón- dijo Eleonor, y mirando a Albert agregó- La novia debe estar esperando a su padre-hermano

-¡Oh! Es verdad, voy yendo- dijo Albert y muy rápido salió de la habitación

-Bien amigo mío- dijo Stear abrazando a Terry- llegó la hora

-Estoy muy nervioso- dijo Terry respondiendo al abrazo de su amigo

-Terius Grandchester… el rebelde del Colegio San Pablo… el que le sacaba canas verdes a la hermana Grey… ¿nervioso?- decía divertido Archie, también prodigando un fraternal abrazo al novio

-Cuando les toque a ustedes, llegará el momento en que yo también ría- dijo el castaño viendo salir a los Cornwell de la habitación

-Ha llegado el día tan esperado hijo- dijo Richard a su primogénito- gracias por permitirme compartir estos momentos contigo Terius

-Recuperé a mi padre- dijo Terry y al ver que su padre no entendía agregó- mi mejor recuerdo… es de cuando era pequeño y ustedes estando juntos me daban todo lo que un pequeño niño necesitaba de sus padres. No quiero que me mal interpreten, el que ahora cada uno tenga una vida que no cruza sus caminos, no los hace extraños para mi, siguen siendo mis padres, aquellos que mi corazón ha amado todos los días de mi vida- y abrazando a sus progenitores- mi padre y mi madre, están conmigo en el día más feliz de mi vida, ¿Qué más puedo pedir?

La felicidad brotaba por los poros del joven novio. Cuando llegaron al salón, vio los rostros de todos aquellos que amaban a su pecosa, Albert, Tom, Cristina, Stear, Patty, Archie, Claire, los padres de los Cornwell, las madres de Candy, George, Eleonor y Richard, que aunque eran los padres de él, habían visto en Candy lo que muchos antes que ellos, la bondad, empatía, lealtad, y porque no decirlo, la belleza física de la que en unos momentos sería su esposa para toda la vida… porque eso sí, se lo prometía a el mismo, nunca dejaría que las tempestades de la vida hicieran mella en lo que comenzarían a construir.

Antes de que llegara este día, el Rev. McFearchair les había llamado para una charla pre-matrimonial

-Buena tarde jóvenes- saludó el reverendo

-Buenas tardes- saludaron los novios

-Como les mencioné cuando me pidieron les casara, debemos tener una charla antes de que ese día llegue- comenzó el reverendo- no es nada del otro mundo, sino más bien asegurarnos de que de verdad quieran dar este paso tan importante en la vida de los hombres

-Nosotros estamos muy seguros reverendo- dijo Terry

-Eso está bien muchacho. Si en sus corazones hay seguridad, es un primer paso dado con firmeza en este camino que comenzarán en forma conjunta- seguía el reverendo- Dios nos hiso del polvo y creó ayuda idónea para el hombre, en este caso la ayuda que Dios creó para Terry es Candy- los novios sonrieron pensando en que habían sido creados seres individuales y que al encontrarse en el camino de la vida, lograrían ser uno ante Dios

-Es hermoso eso de la ayuda idónea- decía Candy, siempre romántica

-También Dios al crearnos y unirnos, nos llama a crecer como familia- los chicos se miraron a los ojos y se dijeron cuanto se amaban- ¿piensan tener familia?

-Sí- respondieron al unísono y sin titubeos- pero no todavía, tenemos planes antes de que eso suceda

-Muy bien- dijo el reverendo- tienen un futuro planeado. Además, Dios nos insta a que la vida en pareja debe ser con respeto y solos, es decir, vivir solos para poder complementarse y así superar las tormentas de la vida, aprendiendo de la experiencia de vivir juntos- y así fue como facilito pasaron tres horas conversando con el reverendo Matthew McFearchair.

Cuando se escucho que la novia ya venía, Terry salió de su recuerdo para centrar la vista en el lugar por donde habría de entrar Candy. Comenzó la marcha nupcial, interpretada por la hermana María, en un viejo piano que tenían en el hogar, y que Albert había logrado que un experto reparara aquellas fallas que no dejaban sonar algunas notas. Al lado de Terry, estaba su padre, acompañándolo y siendo ese padre tan añorado por el joven actor. Al comenzar la marcha nupcial, aparecieron dos pequeñas niñas del orfanato, con canastos llenos de pétalos de flores que fueron lanzando al suelo, formando así una alfombra de colores que embellecían aún más el lugar de la ceremonia, en eso aparece Candy, enfundada en un largo vestido de satén de seda blanco, sin mangas, con un suave chiffon bordado con hilo de plata y pedrería sobrepuesto, y un largo velo con sus filos bordados al igual que el chiffon, sostenido por la tiara de diamantes que adornaba el cabello que a gusto del novio, lo llevaba suelto pero muy bien acomodado. A los ojos de Terry ella se veía sublime. El velo no tapaba el rostro de la novia, que podía ver con libertad a su apuesto novio

-Está hermoso, soberbio, magnífico- se decía Candy, no encontraba mejores palabras para definir como se veía su novio de pie en el altar, con su traje gris, y camisa azul, sus ojos, tormentosos ojos color mar embravecido que la miraban como si ella fuera lo más hermoso en toda la habitación. Una vez se encontraron sus miradas, nada más existió

-Terius- escuchó el novio- te entrego a mi hermana para que la cuides y la ames con todo lo que tu representas para ella- dijo Albert, dejando la mano de Candy en la de Terry

-Con mi vida Albert. La cuidaré y amaré con mi vida- dijo Terry no dejando de ver a su hermosa novia de maravillosos ojos verdes, rebelde y suave cabello rizado, y pecas que lo tenían embobado, toda ella, sí, toda ella era perfecta - estás hermosa Candy

-Tú eres el novio más atractivo que mis ojos hayan visto jamás- dijo ella y colocándose frente al altar, vieron al reverendo sonreír y comenzó la ceremonia.

- Amados y amadas nos hemos reunido aquí como pueblo de Dios para ser testigos de la unión de Terius G. Grandchester Baker y Candice W. Andrew. El matrimonio es un regalo de Dios, sellado por un compromiso sagrado. Dios da el amor humano. A través de ese amor el esposo y la esposa se entregan uno al otro prometiéndose cuidado mutuo y compañía armoniosa. La unión del esposo y la esposa en cuerpo, alma y mente es la intención de Dios para su mutuo gozo, así como la ayuda y el cuidado que se dan uno al otro en la prosperidad y la adversidad. Si es la voluntad de Dios esta unión permite la procreación de hijos e hijas y su instrucción en el conocimiento y amor del Señor. Por lo tanto, el matrimonio no debe ser tomado con ligereza, sino reverente y deliberadamente de acuerdo con el propósito con que fue establecido por Dios.

Todos los presentes escuchaban con mucha atención las palabras de reverendo. Richard pensaba en que si él hubiese tomado el matrimonio como lo estaba presentando el hombre de Dios allí presente, quizás su vida con Eleonor hubiese sido otra. Tampoco con Claudina le había ido bien, pero cuando miró a Kelly, hermosamente vestida a su lado, se prometió que si ella aceptaba, todo sería diferente

-Si hay alguien presente que sepa alguna causa justa o impedimento por el cual esta pareja no deba unirse en santo matrimonio, dígalo ahora o de aquí en adelante guarde silencio para siempre

Cuando el reverendo dijo estas palabras, todos se quedaron mudos esperando que nada fuera a suceder, no fuera a aparecer Susana o Elisa o…pero nada sucedió y la ceremonia continuó

-¿Quién presenta a Candice W. Andrew para ser unida en matrimonio con Terius G. Grandchester Baker?

-Yo, su padre la presento- responde Albert con voz firme, pero emocionado de ver como su pequeña, estaba dando este paso tan importante en su vida y junto a su amigo

ORACION

-Dios de gracia, siempre fiel en tu amor por nosotros. Creaste el amor y nos unes en una sola familia humana. Nos ofreces tu palabra y nos guías a la luz. Bendice toda la creación a través del signo de tu amor mostrado en el amor de Terius y Candice. Por Jesús lo pedimos. Amén

-Delante de Dios y de esta congregación- continuó el reverendo- ¿afirman ustedes su deseo de entrar en este pacto matrimonial y compartir todas las alegrías y tristezas de esta nueva relación y todo lo que el futuro les depare?

-¡Sí!- contestaron los novios a una voz, provocando la sonrisa de los presentes

-Terius, ¿recibes a Candice por tu esposa, para vivir con ella según la ordenanza de Dios? ¿La amarás, honrarás y consolarás, en salud, en enfermedad, en prosperidad y en adversidad y renunciando a todas las otras te conservarás para ella solamente, mientras vivan?

-Sí, lo haré con la ayuda de Dios- responde Terry mirando a su amada pecosa

-Candice, ¿recibes a Terius por tu esposo, para vivir con él según la ordenanza de Dios? ¿Lo amarás, honrarás y consolarás, en salud, en enfermedad, en prosperidad y en adversidad y renunciando a todos los otros te conservarás para él solamente, mientras vivan?

-Sí, lo haré con la ayuda de Dios- dice Candy con los ojitos llenos de amor

ORACIÓN

-Dios nuestro escucha nuestras oraciones de apoyo a la unión de Terius y Candice y sostén a este matrimonio. Bendíceles en el nuevo compromiso que se hacen el uno al otro. Permite que esta pareja siempre pueda testificar sobre el amor verdadero que hoy se profesan y del cual somos testigos. Que su amor continúe creciendo y que sea un reflejo real de Tu amor por nosotros. Por Cristo Jesús. Amén

Una vez terminaron la oración, el reverendo le dice que se giren y puedan quedar mirándose de frente para decir los Votos Matrimoniales. Terry al girar, piensa que Candy está aún más hermosa que cuando entró al salón y dice

-Yo Terius, me doy a ti Candice, para ser tu esposo. Prometo amarte, honrarte y sostenerte en gozo y en tristeza, en salud y en enfermedad, en prosperidad y adversidad desde este día en adelante y hasta que la muerte nos separe- Candy no pudo con la mirada y la voz algo quebrada por la emoción de su amado rebelde y soltó sus lagrimitas

-Yo Candice, me doy a ti Terius, para ser tu esposa. Prometo amarte, honrarte y sostenerte en gozo y en tristeza, en salud y en enfermedad, en prosperidad y adversidad desde este día en adelante y hasta que la muerte nos separe.

Cuando los jóvenes terminaron de decir los votos, el reverendo tomó los anillos y dijo

-Un pequeño anillo de metal precioso era considerado por los antiguos como un emblema de eternidad ya que está hecho en tal forma que no tiene principio ni fin, mientras que el metal precioso del cual está hecho este anillo se dice que es de tal modo incorruptible que ni el tiempo ni el uso pueden dañarlo. Permitan que esta unión solemnizada en esta ocasión y sellada por este emblema, sea incorruptible en su pureza y tan duradera como el tiempo mismo.

-Candice, te ofrezco este anillo como señal de mi amor y fidelidad- dijo Terry, colocando el anillo en el anular de la mano izquierda de su novia

-Terius, te ofrezco este anillo como señal de mi amor y fidelidad- dice Candy colocando el anillo en el dedo de Terry

- Aquellos a quien Dios ha unido no los separe otro ser humano- dijo el reverendo

-Terius y Candice, ustedes son ahora esposo y esposa con la bendición de Cristo y la iglesia. Sean misericordiosos, bondadosos de corazón y humildes en pensamiento. Acepten la vida y sean pacientes y tolerantes el uno con el otro. Perdónense así como Dios les ha perdonado, y sobre todas las cosas, ámense verdaderamente. Permitan que la paz de Cristo permanezca en sus corazones, recuerden que como miembros de un solo cuerpo ustedes están llamados a vivir en armonía y nunca olviden ser agradecidos por lo que Dios ha hecho por ustedes

A estas alturas de la ceremonia, por la cabeza de Eleonor pasaron muchos buenos y hermosos recuerdos de su propio casamiento, y al igual que Richard, se lamentaba de que lo de ellos no pudiera terminar en un final feliz, pero el moreno de fino bigote, tomó su mano y acariciándola le dijo

-No todas las cosas se vuelven a repetir Eleonor, la próxima vez que te cases, resultará… te lo prometo

El reverendo comienza a dar la bendición final- La gracia de Cristo permanezca con ustedes, el amor de Dios les guarde y el Espíritu Santo les sostenga de tal manera que puedan crecer en amor santo, encuentren la luz y sostén el uno en el otro siempre, y permanezcan fieles hasta que la muerte los separe.

-He aquí la nueva familia Grandchester Andrew, que Dios les prospere y les de muchos años de felicidad… puede besar a la novia- terminó diciendo el reverendo. Terry toma a Candy de la cintura y acercándolo a él la besa, y le dice

-Nuestro primer beso como matrimonio, señora pecas- y sonrió a su mujer con toda la picardía de la que era capaz- te amo

-Te amo Terry

Al otro extremo del salón, estaba preparada la recepción. Era algo muy humilde, preparado por las damas encargadas del orfelinato para agasajar a los novios. Ellas no podían darse el lujo de un gran regalo para Candy y Terry, pero sí quisieron ser parte de este acontecimiento en la vida de su hija más querida, y esta fue su manera de decirles cuanto les querían. Albert, había cooperado con la música, contratando a un quinteto que amenizaba muy bien el lugar, eran reconocidos por tocar una melodía muy sensual llamada Tango. Terry y Candy amaron este nuevo baile cuando Albert les contó sobre el grupo que estaría en la recepción, entonces los novios quisieron hacer las cosas diferentes (muy a su estilo), queriendo bailar el tango en vez de un vals a inicio de la recepción. Dicho y hecho, tomaron unas clases rápidas e iniciaron el baile con un… tango

Los jóvenes esposos, saludaron a todos sus invitados y luego abrieron la pista de baile con el que sería su interpretación de un baile nuevo y muy sensual, el tango. Comenzaron a bailar al son de las notas, dejando a más de uno con la boca abierta, ya que habían aprendido lo básico del baile, pero poniendo toda su pasión en él, lograron contagiar a sus invitados, primero Candy se acercó a Albert, y Terry bailó con su madre, luego Richard bailó con su nuera y la señorita Pony totalmente apenada, hiso lo suyo bailando con Terry, y así comenzaron a intercambiar parejas, hasta que todos bailaron con todos

-Que bella música Albert- decía Karen en los brazos de su esposo

-Me los recomendó un amigo que es latino. ¿Sabías que el tango nació en un país de América del Sur llamado Argentina?- Karen puso cara de que le hablaban chino- no te preocupes, yo tampoco lo sabía

-Esta sí que es música tío abuelo- dijo Archie cuando pasaba con Claire junto a Albert

-Sí tío abuelo Williams, bailar esta melodía es especial- afirmaba Stear con Patricia en sus brazos, mientras que Terry y Candy, en su burbuja

-No puedo creer que ya estemos casados

-Pues créalo señora Grandchester- decía Terry apegándola a él, como si el mañana no existiera

-Es como un sueño- dijo la pecosa y colocándose de puntillas besó a su marido, sintiendo la inmediata respuesta por parte de él

Cuando la pieza de baile terminó, pasaron todos a degustar las ricas preparaciones de las madres de Candy y en forma espontánea comenzaron los brindis

-Brindo por que sean muy felices- decía Albert

-Brindo por mis futuros nietos- Richard no pudo aguantarse las ganas de pedir nietos pronto, secundado por Eleonor- Sí… muchos nietos

-Brindo por su felicidad en esta nueva etapa de la vida gatita junto al rebelde más reconocido - Archie y su brindis

-Brindo porque sus vidas nunca se aparten del amor de Dios- la hermana María

-Muchas gracias por lo que nos desean, también esperamos vivir un largo matrimonio lleno de amor y llegar a viejitos… juntos- dijo Terry abrazando a Candy por la cintura

-Yo también quiero brindar- dijo Candy, con un vaso de refresco en sus manos- brindo por el regalo maravilloso de la vida que llegará a nosotros en… si no me equivoco la primera quincena de julio- dijo Candy de un tirón mirando a los ojos de su marido. Cuando terminó su brindis, sonrió con tanta dulzura a Terry que este sintió como si su corazón fuese acariciado por las palabras de su pecosa

-¿Voy a ser papá?- preguntó Terry en voz bajita a su mujer

-¡Sí!... vas a ser papá- respondió Candy siempre bajito, solo para ellos dos, y él la abrazó con el alma

Los invitados habían quedado de una pieza, pero como todos sabemos, Terry y Candy, llevaban casados poco más de dos meses, habiendo quedado embarazada el primer día que estuvieron juntos, el mismo 19 de octubre.

-¡Felicidades!- exclamó Richard abrazando a los chicos en forma conjunta, siendo el primero en entender lo que sucedía

-¡Felicidades!- dijeron todos y uno a uno fueron saludando a los futuros padres

-¿No pudiste esperar un poquito más para embarazar a mi gatita Grandchester?- cuestionó Archie en medio del abrazo cuando felicitaba a Terry

-Imposible Archie… imposible- fueron las palabras del novio, a la pregunta del elegante

Cuando todos terminaron de felicitar a los "recién casados futuros padres", Candy se acercó a conversar algo con Karen, y Terry miraba fijamente a las dos mujeres pensando… que se traían entre manos esas dos cuando oyeron decir a Janice

-¡Solteras al centro!... ha llegado el momento de tirar el ramo- dijo la mujer con su mejor sonrisa, y todas las solteras hicieron como ella pedía, ninguna se hiso de rogar… en el centro estaban Patty, Claire, Cristina. Eleonor y Kelly. Candy con la ayuda de Terry, subió a una silla para quedar más alta que las demás, y dijo

-Uno, dos… tres- y lanzó el ramo armado de dulce Candy que yendo en el aire se dividió, cayendo en las manos de dos solteras

-¡George!- dijo Albert a su secretario- ¿tengo que prepararme para otra boda?- uno de los ramos en manos de Eleonor había dejado a un secretario de fino bigote, sin colores y según comprobó Albert, sin habla también. Eleonor miró hacia George y mostrándole su ramo se acercó a él y dijo

-¿Qué te parece?- la sonrisa en su cara decía como se sentía la mujer en ese momento- es un maravilloso ramo- George se acercó a ella y ante muchos ojos la abrazó, él que siempre era tan serio y poco demostrativo, ahora abrazaba frente a todos a la mujer que seducía a su corazón

-Me parece hermoso y significativo- fueron sus palabras

Unos pasos más allá, un hijo decía a su padre

-¡Ufff!... voy a pedir muchos hermanitos a ti y a mamá que también tiene un ramito- Terry embromaba a su padre al ver la otra parte del ramo en manos de Kelly. Richard en cambio estaba embobado mirando a la mujer que estaba llegando poco a poco, día con día a su corazón dormido por tantos años

-Espero que cuando se lo pida, ella diga que sí- se confesó el Duque con su hijo

-Es una buena mujer. Candy me ha hablado mucho de ella como profesional y se han hecho muy buenas amigas. También espero que diga sí- dijo Terry y se alejó al ver llegar a Kelly al lado de su padre mostrándole el hermoso trofeo que traía en las manos

-Son realmente hermosas estas rosas

-La más hermosa de las estirpes del jardín de Lakewood- respondió Richard, tratando de no darle mucha importancia al hecho de que ella recibió las flores del ramo de la novia…

-Ahora es el turno de los solteros- se oyó la voz de Arthur, y todos los aludidos ocuparon el lugar donde minutos antes estuvieran las solteras. Candy se había acomodado sentándose en la misma silla en que se había subido para lanzar el ramo y Terry inclinándose dijo

-Hermosa dama- miraba a Candy con esa sonrisa torcida que no auguraba nada bueno- necesito buscar algo que me pertenece- y malicioso agrego en voz bajita- y está entre sus ropas- Candy no podía aguantar la risa que le provocaba su hermoso marido, y el rubor en su rostro pensando en la travesura que él haría. En eso Terry se coloca en cuclillas y literalmente se esconde bajo el vestido de su esposa (no le dio ninguna pena, estaban en familia), y cuando salió de ahí, traía la liga entre sus dientes… y se paseó con su trofeo en son de victoria

Eleonor al ver lo que su hijo hacía, se tapó la cara con sus manos, mientras que Albert, Richard y Arthur, reían a más no poder, los solteros vitoreaban la audacia del novio, las chicas reían nerviosas al ver que Terry estaba colocando una vara muy alta al próximo que se casara

-Uno, dos… tres- la liga voló por los aires y fue a dar a las manos del Duque. El ganador tomó fuertemente el trofeo en sus manos y se dirigió a Kelly, la abrazó con dulzura y dijo al oído de la mujer

-Espero que no te quieras escapar

-Nunca- respondió ella de igual forma

En el momento en que la liga volaba por los aires, Karen acercándose melosamente a su amado esposo ojos de cielo le dice

-Tú también serás padre

-Aha!- fue la respuesta de Albert, que al parecer no había escuchado a su mujer

-Llegará a fines de junio- continuó Karen

-¿Quién llegará a fines de junio?...- preguntó el hombre mirando a su mujer. Albert todavía no asimilaba las palabras de Karen

-Tú hijo- dijo Karen en un suspiro

-¿Estás embarazada?- dijo el hombre tratando de entender

-Sí, cielo… estamos embarazados- Albert la siguió mirando sin reacción alguna, llegando a asustar a Karen- ¿no te gusta la idea?- se animó a preguntar

-Claro que me gusta Karen- dijo Albert abrazando a su mujer, estampándole el mejor beso que Karen haya recibido esa noche y acercándose a la mesa de las bebidas, tomó una copa de espumante champaña y alzando la voz dijo- Familia… amigos… tengo algo que celebrar con ustedes- y cuando recibió la atención de los asistentes habló- brindo junto a ustedes, porque en junio llegará un hijo Andrew Kleys a nuestras vidas- y volviéndose a Karen- gracias amor mío, me siento tan feliz que no sé como explicártelo

-¡Salud!- dijeron todos los presentes, celebrando la felicidad de los futuros padres. De esto era que hablaban Karen y Candy antes de tirar el ramo. Candy le decía

-¿Cómo te has sentido?

-Igual que tú, las nauseas y ese deseo de devolver, no quieren dejarme

-Supongo que todavía no se lo has dicho a Albert

-Tengo miedo de que no le agrade que me haya embarazado tan rápido

-¡Rápido!... esa palabra déjamela a mí- rio Candy- anímate, hoy es un buen momento para decírselo

-Pero hoy es tu día Candy, no te voy a quitar protagonismo

-No te preocupes, mi momento ya pasó

-Gracias Candy- finalizaron la conversación y Karen buscó el momento para decir su secreto.

Así pasó la noche, tomaron fotos de todo tipo, con la familia, con los padres, los primos, el pastel, las amigas, etc, etc, etc. La celebración duró hasta la madrugada, volviendo todos al otro día para ayudar a ordenar el Hogar de Pony y que su funcionamiento fuera el más normal. La mayoría de los niños, se habían acostado a eso de las dos de la madrugada, así es que no habían podido levantarse temprano ese uno de enero. Cuando los Andrew y sus invitados llegaron al hogar a prestar ayuda, también iban cargados de cosas para comer, haciendo de ese día, inolvidable para los niños del hogar, y ellos mismos, disfrutaron como no lo habían hecho en años.

El matrimonio Grandchester Andrew, tuvo que regresar a Nueva York, ya que Candy comenzaba su semestre en la Universidad y los turnos del hospital. Terry no quiso aceptar la ayuda de sus padres, llevando a Candy a su nuevo departamento, el cual no había sido nunca visitado por la pecosa. Antes de viajar, Terry había preparado una sorpresa para su ahora esposa, acondicionando el pequeño departamento para una vida juntos. Una vez llegaron desde Lakewood, almorzaron en familia en un restaurant muy cotizado en el centro de Broadway, enviando el equipaje al departamento que habitarían en sus inicios del matrimonio, ya que los planes eran de buscar una casa que tuviera al menos tres dormitorios, y sumando a eso la pronta llegada de un hijo, no perderían tiempo en buscar algo más grande. Terminando el almuerzo nuestro recién casados se dirigieron al departamento

-Esposa mía- dice Terry mirando a Candy, y tomándola en sus brazos- este será nuestro hogar desde hoy y durante el tiempo que sea necesario, según la tradición, debemos cruzar el umbral de esta forma- habló a Candy lleno de amor y esperanza en su futuro juntos, ella reía en sus brazos y llenaba el hermoso rostro de él de húmedos besos… al entrar, Terry y Candy quedaron en shock…

Continuará

Más notitas: ¡Ya está! mi sueño cumplido.

Gracias a todos quienes me han acompañado hasta hoy. Bienvenidos todos quienes posteaaron en estos último capítulos, de verdad, muchas gracias. No olviden dejar sus mensajitos, son los que me dicen que por aquí pasaron. Nos leemos pronto.