La última esperanza

Capítulo 36

Rey caminó por la isla principal de Ach-to, rodeada de pequeños porgs que no pararon de graznar en rededor.

Se dirigió hacia el más antiguo de los Templos Jedi, aunque estaba destruido. En su saco portaba los antiguos libros. Estos ya nada podían enseñarle.

Los dejó en su interior, junto a lo que fue un pequeño altar. Recodó de memoria el código Jedi.

No existe emoción, sólo existe paz.

No existe ignorancia, sólo existe conocimiento.

No existe pasión, sólo existe serenidad.

No existe caos, sólo existe armonía.

No existe muerte, sólo existe la Fuerza.

Luego recitó en un susurro el código Sith.

La paz es una mentira, solo hay pasión.
Con la pasión, obtengo fuerza.
Con la fuerza, obtengo poder.
Con el poder, obtengo victoria.
Con la victoria, mis cadenas se rompen.
La Fuerza me liberará.

Ella ya no era una Jedi, si es que alguna vez lo fue, pero tampoco abrazaba el Lado Oscuro. No después de que le quitara a su hijo y fuera la consecuencia de perder a quien más amaba del mundo y a sus amigos.

Estaba sola de nuevo y tenía que renunciar a la Fuerza, como hizo en una ocasión Luke Skywalker. En el mismo lugar. Solo cambió Jakku por Ach-to para pasar el resto de su existencia solitaria.

Caminó hacia la casita de Luke y entró, encendiendo el fuego de la chimenea para no pasar frío.

Hizo una cuarta muesca en la vieja piedra de la pared.

Antes de despertar en el Crucero de Lando, tras haberse desmayado, soñó con Ben. Le recordó alto y oscuro siendo muy niña. Se enamoró de él en su adolescencia. Se reencontraron y unieron sus manos en aquella misma isla. Finalmente, él la correspondió en el Supremacía, obligándola a alejarse para siempre.

Y no lo volvió a ver.

El Halcón Milenario desapareció de la Galaxia, probablemente destruido por la honda expansiva de Arkanis al estallar.

Poe, Shyla, Finn, Chewbacca y Ben murieron entonces.

Su mundo se desmoronó al saberlo, matándola por dentro. No solo había perdido a su futura descendencia, sino también a su esposo y amigos.

La Resistencia le dio un golpe mortal a la Primera Orden. Un gran paso para restablecer el mandato en la Galaxia, pero no para ella. A ella no le importaba ya en absoluto lo que sucediera.

Le dijo adiós a Lando y a Rose, que también estaba derrumbada, y partió a Ach-to. Para no volver, nunca.

No le quedaron lágrimas que derramar, mientras observaba el fuego crepitando.

Buscó en el saco la espada de Ben, que apretó con fuerza. Al otro lado de su cuerpo estaba la lanza láser.

Jamás volverían a ser utilizadas. Las tiraría al lago de la cueva al día siguiente.

Adiós a la luz, adiós a la oscuridad.

Durmió muy poco, despertando enseguida al despuntar el alba.

Se puso la capa y se fue a la cueva marina, para dejarse absorber por el agujero oscuro y húmedo.

Cayó hasta la laguna y emergió. Se impulsó para salir, totalmente mojada, chorreando.

Se quitó la capa, cogió las dos armas y caminó hasta el espejo. Las dejó en el suelo y tocó con las manos la superficie. La Fuerza la llevó de nuevo a aquel extraño lugar, donde se veía ella por delante y detrás.

Observó que otra figura se iba acercando, imagen tras imagen, hasta hacerse nítida y colocarse a su espalda.

La miró asombrada; eran Ben. Este la estrechó alrededor de los brazos y hundió su rostro en el cuello.

—Perdóname, Rey, por dejarte sola de nuevo —habló.

La joven cerró los ojos sin dejar de sentir su presencia, su piel, sus besos en la mejilla.

La Fuerza se comportó con ella de forma cruel, enseñándole a alguien que no volvería.

—¡No! —chilló con frustración.

Ben desapareció y ella salió de aquel lugar. Cayó de nalgas, clavándose la dura piedra en la espalda.

Unos brazos la levantaron de pronto y le dieron la vuelta.

—Rey… Perdóname por dejarse sola de nuevo.

Esta no pudo articular palabra al principio.

—¿Eres un Fantasma de la Fuerza?

—No, soy yo de verdad…

—¡Ben! —exclamó, colgándose de su cuello. Este la rodeó por la cintura, levantándola del suelo. También estaba empapado de pies a cabeza.

Se besaron con extrema pasión, de forma voraz, quitándose la ropa el uno al otro.

El frío no les importó, tan solo estar juntos, yacer juntos como si aquella fuese su última oportunidad.

El hombre la asió por las caderas, poniéndose de rodillas, y la penetró.

Rey lo sujetó por el rostro, lo agarró del cabello mojado para que no se le escapara, mientras Ben besaba sus pechos fríos y húmedos.

Él hundió los dedos en su carne, en sus nalgas, en su espalda curvada.

—Te amo —susurró ella, entre gemidos de placer.

—Y yo, mi chatarrera preciosa.

No dijeron nada más, solo se abrazaron dejándose llevar por el placer mutuo hasta alcanzar el éxtasis.

Ambos caminaron de vuelta al poblado, cogidos de la mano. Rey estornudó varias veces y Ben rio.

—¿Están todos?

—Sí, se empeñaron en venir. Pero les dije que quería intimidad contigo primero. Que me dejaran buscarte, que nos dieran tiempo juntos.

—Tengo ganas de verlos —sonrió de oreja a oreja.

Toda aquella tristeza y peso inmensos desaparecieron de un plumazo.

El Halcón Milenario se divisó más abajo, en la explanada donde estuvo posado cuando fue a ver a Luke.

Un montón de porgs se echaron sobre ellos, como si salieran espantados.

Los bramidos de Chewbacca fueron la explicación. El enorme wookiee los abrazó a ambos, rodeándolos con sus largas y peludas extremidades.

—¡No puedo respirar! —se quejó Rey.

—¡Rey! —Finn, seguido de Rose, subió la colina con la lengua fuera.

La joven salió a su encuentro, llorando al verlos bien.

Dos figuras caminaron juntas en la lejanía.

—Me extraña que hayas querido venir, Shyla…

—Puedes llamarme Shyri.

—¿En qué quedamos? —se quejó Poe.

Ella no dijo nada, solo caminó a su vera.

—Supongo que no es fácil para ti ver a Ben con Rey —se sinceró el piloto.

La mujer se detuvo y lo miró con cara de pocos amigos. Lo agarró de la camisa y lo besó largamente. Poe la sujetó por el rostro y le devolvió el beso, ansioso. Sus labios se separaron y ambos antagonistas se miraron a los ojos.

—Eres idiota, Poe.

Se separó de él y siguió caminando colina arriba.

—Pero… ¿eso qué significa? ¡Shyri!

Corrió tras ella, que no le hizo caso.

BB8 y BB9-E se quedaron en silencio, petrificados. Luego se miraron el uno al otro y comentaron algo en binario.

Rodaron tras sus amos, sin pelearse, cogiéndose de sus manitas mecánicas.

La noche la pasaron alrededor del fuego, contándole a Rey lo sucedido jornadas antes.

—Los hiper propulsores no cargaban con suficiente rapidez. Gracias a los droides conseguimos salir —explicó Finn.

—Manipularon la nave rápidamente y, justo un segundo antes de que nos arrasara la honda expansiva, cogimos velocidad —siguió Poe.

—Pero aparecimos en cualquier parte, de ningún lugar.

Chewie se quejó ante aquella apreciación de Ben.

—Perdona, pero has de reconocer que fueron las primeras coordenadas que te salieron.

El wookiee gruñó.

—Vale, tienes razón. No había tiempo… El caso —volvió a hablarle a su esposa—, es que nos costó ubicar dónde habíamos acabado. Cuando por fin lo supimos, de nuevo nos fallaron los hiper propulsores. ¡Menuda chatarra ese cascajo de mi padre!

—Entonces, has pilotado el Halcón… —Rey lo miró con los ojos brillantes por la emoción.

—Sí, lo he pilotado.

—Han estaría orgulloso de ti.

Ben tragó saliva y bajó la mirada.

Nadie dijo palabra.

—He hecho cosas terribles en mi vida… La peor, de la que más me arrepiento, es la de haber matado a mi padre… De hecho, me avergüenza llevar su apellido porque no me lo merezco.

—Creo que has pagado por ello lo suficiente —dijo Finn—. Ya no podría volver a llamarte monstruo.

Ben dejó rodar por su rostro lágrimas de alivio. La mano de Rey sujetó las suyas.

—Cuando conseguimos llegar a D'Qar ya no estabas, Rey —continuó Poe—. Lando nos dijo que te hallabas aquí. Todos nos dieron por muertos, es normal que tú también lo pensaras.

—¿Por qué no te conectaste conmigo a través de la Fuerza? —le preguntó la joven a Ben.

—Porque habías renunciado a ella…

—Es cierto…

—¡Pero ya estamos aquí! —Rose abrazó a su amiga con sumo cariño—. No estarás sola nunca más.

Rey suspiró con alivio y cerró los ojos sin dejar de tocar a Ben.

Finn y Rose ocuparon una de las chozas, mientras Chewbacca volvió al Halcón. Por su parte, Shyla se dirigió a otra y, cuando Poe la siguió, BB9-E se interpuso en su camino sacando su bracito mecánico en señal de protección.

—Oh, venga ya…

—BB9-E, puedes dejarle.

El hombre puso una de sus sonrisas de suficiencia, y se adentró en la casita.

BB9-E se quejó largo rato, en desacuerdo con su ama. El otro droide se quedó con él, dándole la razón.

En el estrecho catre, Ben rodeó a Rey, observándola ensimismado, tocando con sus dedos cada forma de su rostro.

Ella lo imitó, pasándole el cabello por detrás de la oreja.

—Me da vergüenza…

—Lo sé —dijo acariciando sus sensuales labios primero y el vello facial después—. Te está creciendo mucho la barba. Me gusta.

Un beso lento y profundo acalló las palabras de Rey. Esta no pudo sentirse más feliz de haberlo recuperado.

La mano aún herida de Ben se posó en el vientre de su esposa.

—Me siento culpable —musitó ella.

—No tenía que ser, Rey. No te tortures.

—¿Y si vuelve a pasarme? ¿Y si el Lado Oscuro de la Fuerza me llama de nuevo?

—Eso jamás sucederá. No lo permitiré.

—¿Y si te llama a ti?

—Nunca pertenecí del todo a ese lado, y nunca fui del luminoso. No pienso volver a basar mi vida en lo que se espera de mí, ni haré caso a nadie más. Ya he elegido mi camino en la Fuerza. Y es junto a ti.

Rey lo asió con delicadeza del rostro y lo besó. Se entrelazaron sus cuerpos en un estrecho y largo abrazo que duró toda la noche.

Otro nuevo amanecer se dio en Ach-to. Todos dormían aún, menos Rey y Ben, que anduvieron hacia un acantilado, cada uno con su arma láser.

—Le digo adiós al Lado Oscuro. Kylo Ren ha muerto.

Ben lanzó con fuerza la espada, que se perdió entre las rocas y el oleaje.

—Le digo adiós al cristal Kyber que está dentro de la lanza. Se acabó que el linaje de los Skywalker lo herede.

La lanza también de precipitó por la recta pared, desapareciendo en el bravío mar.

Se cogieron de la mano y observaron cómo los dos soles subieron poco a poco, sintiéndose en paz, como Luke cuando los vio ponerse antes de desaparecer.

Varios fantasmas de la Fuerza los observaron.

Obi Wan Kenobi miró a su aprendiz, Anakin, que observó a sus hijos; Leia y Luke, que a su vez miraron a Ben y a Rey con una sonrisa en los labios.

Yoda, un poco más lejos, dijo unas últimas y sabias palabras antes de desaparecer, junto al resto:

—El código Jedi Gris es. Una nueva era comenzará. Abrazado ya la han.

La paz y la pasión me dan fortaleza.

La fortaleza y el conocimiento me dan poder.

El poder y la serenidad me dan armonía.

Con la armonía, obtengo victoria.

Con su Balance, la Fuerza me liberará.

La última esperanza

Nota de la Autora

He escrito esta historia en un momento malo de mi vida. Me ha ayudado a seguir adelante y tener una ilusión cada día. No solo por escribir, sino también por vuestras lecturas, votos y comentarios. Lo he pasado francamente bien.

Os contaré que mi primer amor platónico fue Luke Skywalker. No tendría yo más de 6 añitos allá a mediados de los años 80. Star Wars me dejó alucinada ya siendo pequeña. Obviamente he visto todos los episodios de la saga Skywalker.

Nunca he sido una experta, pero sí una fan, por lo que escribí esta historia con cariño y respeto, sin otro propósito que divertirme y compartirla con otros fans.

Para seguir el Canon he buscado mucha información, también he usado la Leyendas (al fin y al cabo es un fan fic). Si me preguntáis cómo he desarrollado la historia hasta llegar hasta aquí, ha sido a la marcha. Sí, sí, a la marcha. O sea, que no tenía idea de cómo iba a desarrollarse y mucho menos terminar cuando la empecé. Leer datos de Canon me dieron ideas que apliqué a posteriori, entrelazándolas. Lo demás lo han hecho los propios personajes, jajaja.

No soy nueva escribiendo, no soy la mejor ni lo pretendo, pero pongo todo mi entusiasmo en ello.

Si la historia os ha gustado lo suficiente, compartidla, recomendadla, votadla… Ayudadme a que la pueda compartir con muchas más personas.

Si queréis seguir leyendo otra historia REYLO, buscad Amor entre radares en mi perfil.

Si os apetece leer otros fics míos, tenéis:

-Prejuicio y Orgullo.

-Cómo has cambiado mi mundo (Labyrinth), coescrito con mi amiga Nut.

Si os atrevéis con mis originales:

Temática yaoi:

-Ángeles y Vampiros (Vampiros)

-Razas (Fantasía épica) * Mi favorita.

-Susurro de besos (temática realista)

-No te escondas (temática realista)

Otros:

-La Flor del Mal (juvenil de fantasía y viajes temporales)

-Confesiones (romántica adulta heterosexual).

¡GRACIAS Y HASTA PRONTO!

Laura Isabel Bartolomé Carpena

Alias Isavella Carpe