Enero 14, 11:00 AM

Ya se habían acabado las vacaciones de Navidad y Año Nuevo. Leandro había vuelto a trabajar tres días antes, y aunque era bueno mantenerse ocupado el hecho de encontrarse con Merlina de nuevo le recordaba que no había resuelto el problema que ella le había dado.

Él seguía llevando consigo el relicario que Escudo había tomado como su posesión temporal. En ese momento Leandro estaba en su escritorio, escribiendo en su cuaderno. Aunque no había escrito alguna pregunta nueva, sí había hecho un relato detallado del sueño profético que estaba teniendo.

Había logrado ya recordar gran parte del sueño. Comenzaba igual que como había recordado la primera vez, la noche que Sueño había sido sellada. El anuncio de que él había sido expulsado de la universidad, los estudiantes dormidos...parte de lo que seguía después estaba bastante brumoso, pero recordaba que había mucha agua.

Esa parte del sueño siempre le daba bastantes nervios. Su latente hidrofobia le hacía temer lo que fuera a suceder. Después de todo si había Viento, Tierra y Fuego entonces debía haber Agua, ¿no? Tal vez Agua iba a ser la última carta que sellaría.

También recordaba un árbol gigante, pero no estaba seguro de cuál era la relación de ese árbol con todo lo que pasaba. Podía ser que ese era el lugar donde sellar Agua, pero aunque había preguntado a muchas personas nadie podía decirle dónde estaba ese árbol. Lidiaré con eso cuando sea hora.

Una vez que todas las cartas eran selladas Leandro volaba con Kero hacia el viaducto. Recordaba que Kero estaba transformado y bastante, bastante preocupado. Habían hablado durante el trayecto pero no tenía de qué. Debía ser sobre Yue. Ahora que había sellado todas las cartas...por fin iba a saber quién era el segundo guardián.

Habían algunas personas reunidas al comienzo del viaducto. Estaban sus amigos. Joelle, Catarina, Julian, Mario y Daniel. Nakuru estaba cerca, escondida, con una pantera negra que Leandro no reconocía.

El Comandante Narváez, el juez Perogrullo, el decano Mantilla, el abogado Vitriola y Tomoyo también estaban allí. Cerca estaba el político...Cabrera, era que se llamaba.

Una de todas esas personas era Yue. Diez sospechosos en total. Claro que Leandro ya estaba seguro de que era Julian.

Su sueño no mostraba la transformación de Yue, pero Leandro recordaba ver a una persona alta. Por algún motivo lo asociaba al color plateado, el Cardcaptor suponía que era porque era el guardián de la luna. La luna, estaba llena esa noche. Predecible.

Y por último...ambos estaban en medio del viaducto. Los extremos del viaducto se derrumbaban, aislándolos de todos. Leandro activaba Espada y...ahí se acababa su sueño, normalmente.

Por un lado era bastante reconfortante que fuera un sueño profético. ¡Era prácticamente una garantía de que iba a cumplir su misión exitosamente! Por otro lado...era casi una sentencia. El sueño no revelaba si derrotaba a Yue, o qué pasaba. Bien podía ser que lo iba a arruinar todo y el año y medio que pasó sellando las cartas fue en vano. ¿Qué le harían si fracasaba? ¿Qué pasaría con Kero, con las cartas? Tengo que preguntarle a Kero. Creo que...que tengo miedo.

-"Chico mágico, ¿me estás escuchando?"- una mano apareció en su campo de visión, entre la pantalla del computador y él. Leandro apartó la vista de los diagramas que había estado estudiantes antes de perderse en lo que tenía en el cuaderno.

-"¿Qué pasa Merlina?"-

-"Preguntaba si ya pudiste señalar los puntos apropiados para los receptores del sistema inalámbrico"-

-"Oh"- Leandro señaló los círculos que había dibujado hacía media hora –"Ya terminé eso"-

-"Es bueno ver que logras ser útil para la empresa"- Desde que habían ido al Museo Infantil Merlina ya no lo trataba tan duramente como lo había hecho al comienzo, pero seguía con la costumbre de burlarse un poco de él –"Eso era todo lo que tenías que hacer hoy, ¿no?"-

-"Eso creo"- ya había terminado la labor del día.

-"Ya que has terminado tengo un favor para pedirte"- Merlina acercó una silla –"Sé que tienes que salir esta tarde para ir a ver algo, pero quería pedirte que cuidaras a Laura también"-

Laura. Claro, la hija de Vera, su jefa. No la había visto desde hacía ya un tiempo, aunque Vera decía que ella preguntaba por Leandro seguido. –"Supongo que puedo, después de ir a hacer ese recado que tengo que hacer"-

Victor le había dado a Leandro la tarjeta de presentación de esa joyería donde estaba Catarina. Habían pasado ya muchos días pero Leandro esperaba que a ella no le importara. –"Claro, gracias. Por cierto, sobre mi relicario..."-

-"Sigo trabajando en eso. Es magia, no es algo que pueda manejar fácilmente"- Merlina preguntaba una vez por semana. Era claro que estaba ansiosa por recuperar el relicario y lo que sea que tuviera dentro.

-"Vale. No voy a presionarte"- Merlina se alejó –"Envía los archivos, chico mágico. Avisaré a Vera para que deje a Laura contigo"-

Otra tarde para cuidar a Laura. No era mal plan, por lo menos iba a pasar una tarde relajada.

-ooooo-

-"¡Señor Leandro!"- una voz infantil lo llamó con clara alegría. Leandro se agachó para que Laura pudiera acercársele, la niña se le aferró al cuello –"¿Dónde está el leopardo?"-

-"...Kero está en casa. Lo siento"- Ahora es un leopardo. Huh. Merlina estaba junto a la pared del vestíbulo, riendo para sí. Una vez Leandro se logró apartar de Laura un momento se le acercó a Merlina, susurrando.

-"Creí que iba a ser cuando volviera"-

-"Vera la trajo antes. Perdón, chico mágico, no lo esperaba"- la sonrisa de Merlina mostraba que no estaba exactamente molesta por el inconveniente que se le presentaba a Leandro –"Llévala contigo a donde sea que tienes que ir, ¿bien?"-

Leandro asintió. No era molestia, le agradaba Laura. –"Perdóname, Andro"- Vera dijo desde la puerta.

-"No pasa nada"-

-"Toma las llaves de mi casa"- Vera le lanzó unas llaves a Leandro, quien las recibió –"La plateada es la de la entrada. Creo que llegaré cerca de las nueve"-

-"No lo arruines, Andro"- Merlina dijo secamente

-"Se te dará el pago de una tarde de trabajo. ¿Alguna pregunta?"-

Leandro no tenía ninguna pregunta, así que Laura y él se fueron del edificio. Apenas comenzaba la tarde. –"¿A dónde vamos, señor?"- preguntó ella, mirando alrededor.

-"Tengo que ir al centro, a una joyería. No tardaremos"- Leandro sacó la tarjeta. Había intentado llamar a la joyería antes, pero Catarina nunca contestaba. Siempre parecía estar fuera cuando él llamaba. Comenzaba a inquietarle que ella se rehusara a hablar con él.

-"¿Vas a comprarle algo a tía Merlina?"-

Leandro creyó escuchar mal. Laura continuó, sonriendo inocentemente pero algo en sus ojos mostraba que sabía bien lo que hacía –"¿Un anillo?"-

-"N-No, no voy a comprar nada. Voy a verme con una amiga"-

Laura asintió secamente. –"¿Ya te gusta tía Merlina? Ella te dio su relicario"-

-"Es cierto que Merlina ya no es tan mala pero realmente dudo que vayamos a ser pareja. No deberías pensar en esas cosas, niña"-

Laura no estaba enteramente satisfecha con tal respuesta pero no presionó más. No hablaron más hasta que llegaron a la joyería. La joyería 'Platino y Rubí' era un establecimiento bastante lujoso, casi estereotipada. En el interior varios mostradores exhibían llamativos anillos, collares y broches mientras los clientes caminaban por el recinto hablando con un par de vendedores. Leandro y Laura entraron, el joven buscando a Catarina. –"¡Andro! ¡Por aquí!"- una muchacha saludó desde el extremo de la tienda, en la caja registradora. Sin duda era Catarina.

Leandro no estaba acostumbrado a verla tan arreglada. No significaba que normalmente se viera desaliñada, pero con su ropa de buen corte y el maquillaje cuidadosamente aplicado que usaba en ese momento daba una sensación de éxito que él no podía asociar por completo a ella. Laura saludó sin timidez –"¡Qué bonita! Señor, ¿quién es ella?"- Leandro hizo las presentaciones pertinentes. Laura y Catarina se parecieron llevar bien, por lo menos hablaban con calidez.

-"¿Para qué me llamabas?"- Finalmente preguntó Leandro. Victor nunca le dijo qué era lo que Vitriola había mandado a decir, se le había olvidado. Catarina se frotó un poco del polvo del maquillaje, quitándoselo. No parecía enteramente cómoda con eso. Alejándose con Leandro a un rincón de la tienda con Leandro para que Laura no escuchara Catarina fue al punto de la cita,

-"Tenemos que hablar. ¿Recuerdas el broche que Joelle te había intentado dar?"- ¿Cómo olvidar eso? Había sido una carta, estaba seguro de eso, y alguien se la había robado. Era la Espada, si la forma que Joelle había descrito era una indicación.

-"Lo recuerdo"-

-"Está aquí"- Catarina señaló al mostrador. Leandro se puso pálido.

-"¡¿Lo tienes a la vista de todos?!"-

-"¡Por supuesto que no! Está detrás"-

Leandro soltó un suspiro de alivio. Bien. Al menos nadie intentaría comprarlo o algo así. Tranquilizándose y manteniendo los ojos puestos en Laura, quien en ese momento miraba embelesada una fila de collares, Leandro susurró la pregunta que más le acuciaba en esos momentos. –"¿Cómo llegó ese broche aquí?"-

Catarina tiro del cuello de su traje. –"No debería decírtelo pero...lo trajo Julian hace meses"-

-"¡¿Meses?! ¡Debiste habérmelo dicho antes!"- Leandro gritó. Catarina se encogió ligeramente, Leandro supo que se había sobrepasado en su regaño y se disculpó apresuradamente. Catarina sonrió nerviosamente.

-"Sólo supe del robo recientemente. Por suerte nadie compró el broche o habría un problema aún mayor. En fin, deberías llevarlo"-

Leandro y Catarina volvieron al mostrador, donde Catarina sacó una caja pequeña. Al abrirla el Cardcaptor por fin vio la carta que lo había estado eludiendo desde hacía ya bastante tiempo. El broche era pequeño, pero tenía bastantes detalles. Indudablemente Espada parecía poderosa, aún con un tamaño tan pequeño. Leandro consideró sacar el báculo ahí mismo y sellarla, pero no quería causar un escándalo en la joyería. Será mejor llevarla a otra parte. No debe de ser problema mientras nadie se la ponga. –"Esa es. Gracias Catarina"-

Catarina cerró la caja y se la pasó a Leandro. Laura miró con curiosidad la caja. –"¿Es para tía Merlina?"-

-"No, es para mí"-

-"No creo que te quede bien esa joya, señor"- Catarina rio ante el comentario de Laura, despidiéndose. Ya había cumplido con su labor.

Leandro salió de la joyería, preocupado. Conque Julian. Todo regresa a él. Debe de haber forma de detenerlo, ¿pero cómo? ¿Cómo detiene uno a un guardián? –"Vamos a casa, Laura"-

No tardaron mucho en llegar a casa de Vera. Leandro abrió la puerta y ambos entraron, Laura inmediatamente corriendo a su habitación. Leandro se dejó caer en un sillón de la sala, sacando la cajita que Catarina le había entregado. Por fin iba a sellarla. Leandro cuidadosamente dejó el broche sobre la mesa, esperando que fuera a atacarlo en cualquier momento. Kero le había dicho alguna vez que Espada era una carta agresiva, las precauciones valían la pena.

-"Veamos..."- la llave estuvo fuera al instante –"Llave que guardas los poderes de la estrella, muestra tu verdadera forma ante Leandro, quien aceptó la misión contigo. ¡Libérate!"-

Laura, oyendo que Leandro iba a sellar una carta, se asomó desde la puerta. La niña no podía ver lo que Leandro intentaba sellar, el joven estaba directamente en su campo de visión.

Leandro lentamente tocó el broche con el extremo del báculo, esperando que saltara e inmediatamente intentara atravesarlo. Nada ocurrió. –"Huh. Bueno, en fin. Regresa a la..."-

Un repentino estruendo proveniente de la habitación de Laura estremeció la casa. Leandro prácticamente dio un salto, inmediatamente corriendo hacia ese lugar. Laura estaba de pie en la entrada de su habitación, igual de sorprendida que Leandro. –"¡¿Qué pasa aquí?!"- Leandro exclamó, blandiendo el báculo.

-"¡Yo…no sé!"- Laura estaba igual de confundida que Leandro. Una estantería que normalmente iba adosada a la pared se había desplomado, regando un montón de libros y juguetes por el suelo. Leandro gentilmente empujó a Laura hacia el pasillo con el báculo.

-"Espera aquí afuera mientras verifico que sea seguro. Podría ser que algo más se caiga"-

-"Gracias señor"- Laura, aún un poco sacudida por el derrumbe de sus cosas, caminó hacia la sala.

Leandro examinó la estantería que se había caído. Aún tenía los clavos y tornillos puestos, y la pared mostraba los agujeros donde normalmente iban puestos. Extrañamente no parecía que la estantería hubiera sido arrancada, o como si se hubiera roto. Era más bien como si alguien hubiera empujado la estantería desde la pared y la madera de ese objeto. ...eso no es natural. Concentrándose por un momento Leandro examinó su entorno para ver si había carta Sakura alguna en la habitación de Laura. Para su alivio la única presencia era la de Espada. Aun así le daba un poco de preocupación ver el estado de la estantería.

Recoger las cosas tomó sólo un par de minutos y Leandro dejó la estantería sobre el escritorio de plástico de Laura, tomando nota mental de contarle a Vera sobre lo que había pasado. Sacudiéndose las manos de polvo Leandro volvió a la sala, habiéndose tranquilizado al confirmar que Laura estaría segura en su habitación. Lo último que quería era que algo le pasara mientras él estaba a cargo de ella.

Por eso al volver a la sala su corazón pegó el segundo salto del día.

El broche ya no estaba sobre la mesita de café de la sala. –"¡Pero qué...!"- Presa del pánico Leandro prácticamente se lanzó sobre la mesita, buscando el broche por todas partes e ignorando a Laura, quien estaba parada junto a la pared.

Leandro buscó por el suelo, al otro lado de la mesita, incluso entre los cojines de los sillones, pero Espada no se encontraba en ninguna parte. –"¿Dónde está? ¿Se cayó? ¿Qué pasó aquí?"- Por un momento Leandro pensó que lo que sea que había causado que la estantería de la habitación de Laura se cayera había tomado a Espada. Tal vez había sido Julian. Ese chico se había colado en la residencia de Vera para robar la carta otra vez, seguramente.

-"¿...señor?"- la voz de Laura sonó desde la pared.

-"Ahora no, Laura"- Leandro dijo sin levantar la vista de desde donde estaba mirando debajo de los muebles. Solo cuando escuchó lo que parecía ser un silbido en el aire el Cardcaptor se dignó a levantar la vista.

Laura estaba junto a la pared, con la mirada extrañamente ausente. –"Señor, yo..."- dijo ella antes de lentamente llevar su mano a su pecho sobre su corazón. Leandro solo tuvo un par de segundos para notar el broche prendido al overol de Laura antes de que su mano lo cubriera.

-"Laura, no me digas que..."- Leandro comenzó a retroceder hacia la habitación de Laura en su descuido el Cardcaptor notó que había dejado el báculo allá mientras examinaba la estantería. Ese era un error que podía resultar fatal si iba a suceder lo que él creía.

Por supuesto como era lo que temía eso fue lo que pasó justo después. La mano de Laura se cerró sobre el broche y Leandro vio cómo un resplandor emergía de la mano de la niña. Ese resplandor se alargó hasta convertirse en la espada que él esperaba ver.

-"...odio cuando pasa esto"- Leandro musitó antes de correr hacia la habitación de Laura. La niña dio un salto, superando el sillón, y se lanzó como un bólido hacia Leandro. Leandro cerró la puerta de un golpe, como si eso pudiera detenerla. –"¿Dónde dejé el dichoso báculo?"- Leandro miró alrededor, localizándolo cerca de la cama. Apenas lo cogió la puerta saltó de sus goznes, revelando a Laura cogiendo Espada expertamente. Era bastante extraño ver a alguien de la edad de Laura en tal posición, era dolorosamente obvio que la carta estaba poseyéndola o algo similar. Podría haber evitado esto si hubiera guardado el broche. Sentía que una vez más había sido su culpa, aunque en el fondo sabía que el repentino casi-desastre de la estantería lo había tomado por sorpresa.

Dejando para después los usuales insultos que se dedicaba a sí mismo cuando hacía algo que terminaba con una carta causando problemas, Leandro buscó una manera de salir de la habitación. Era un lugar demasiado pequeño como para moverse libremente, la prioridad era salir de ahí. Luego podría intentar pensar una forma de detener a Laura y Espada. Por supuesto no podía ni arriesgarse a lastimar a la niña, nunca se perdonaría si todo terminaba con Laura herida o peor.

Laura levantó la espada con una sola mano y la movió por el aire. Si Leandro se hubiera quedado quieto la espada habría atravesado su pecho de lado a lado, él no lo dudaba. Leandro saltó sobre la cama, apretándose contra la pared. Poniendo un pie contra la superficie de la pared Leandro esperó a que Laura se lanzara sobre él. Si lo hacía bien podría pasar por encima de Laura hacia la sala, aunque tendría que arriesgar el báculo. No tenía idea de si el báculo resistiría un golpe de Espada, pero en esa situación ¿qué otra cosa podía hacer?

Bueno, había otra forma de facilitar un escape. Pensando rápido Leandro usó el báculo para bloquear Espada, forzando a Laura a retroceder. Estaba bastante aliviado de ver que el báculo resistió, tal vez sus propiedades mágicas eran lo que le habían dado resistencia. Era difícil manejarlo con una sola mano mientras con la otra buscaba la cara que necesitaba. Espada arremetió una y otra vez y cada vez Leandro apenas podía contenerla, estaba arrinconado sobre la cama y contra la pared. Finalmente encontró la carta que buscaba y después de lanzarla al aire Leandro empujó con ambas manos el báculo, esperando ganar por lo menos un segundo de tiempo.

Fue apenas suficiente.

-"¡Salto!"- Apenas Leandro activó la carta y saltó, llegando hasta el techo, Espada golpeó el sitio donde el joven había estado hacía apenas medio segundo antes, dejando un hueco bastante notorio en la pared. Laura no pareció afectada en lo más mínimo por haber golpeado el material a pesar de su edad o su poca resistencia física. Casi cualquier otra persona habría quedado adolorida por el golpe. Aprovechando ese momento Leandro corrió al pasillo, buscando una forma de salir de la casa. Aún tenía que pensar una forma de detener a Laura. Dudaba que atacar a Espada misma fuera a funcionar.

¿Cómo detener a una niña de seis años poseída por una carta sin lastimarla en lo más mínimo?

Para ganar tiempo Leandro salió al patio, mirando alrededor. Necesitaba un lugar donde pudiera mantenerse alejado de Laura y sólo había uno que pudiera funcionar, por lo que veía. Aprovechando que había activado Salto antes Leandro fue hacia el único lugar que suponía funcionaría.

El tejado.

Laura salió de la casa justo a tiempo para ver a Leandro saltar hacia el techo. Sin expresión alguna ella caminó por el espacioso jardín, buscando una forma de subir hasta el techo. Leandro, agachado al borde de las tejas, comenzó a mirar las cartas que había sellado hasta ahora. Alguna debía servir, lo sabía. Apenas había tenido tiempo de ver la mitad cuando un ruido repentino llamó su atención.

Laura había usado Espada para ayudarse a subir el único árbol en el patio, y ahora estaba entre las ramas de la copa. La niña sin dudar corrió por la rama de forma perfecta y saltó con Espada hacia adelante, clavándola casi que en el borde del tejado. La niña colgó de Espada pero de forma que le resultaría imposible a cualquier otra persona de esa edad logró subir al techo con una pirueta. –"¡Debe ser una broma!"- Leandro musitó, subiendo hasta la cima del tejado.

Laura avanzó amenazante, llegando hasta donde estaba Leandro, y reanudó su ataque. Leandro continuó bloqueando, pero sabía que se le acababa el tiempo. En algún momento haría un movimiento en falso y ahí terminaría todo. ¿Por qué no tengo una carta que pare el tiempo? ¿O una forma de aprisionarla sin peligro alguno? Nada de lo que tengo sirve...

...a menos que...

-"¿Por qué no lo pensé antes?"- Leandro musitó. Rezando porque Espada no fuera a dejar que la persona que controlaba se lastimara, Leandro saltó del tejado hasta el patio. Ya tenía un plan y la verdad le decepcionaba un poco no haberlo pensado antes. Era perfecto, nadie salía herido y neutralizaba a Espada de forma definitiva.

Por suerte Salto también ayudaba a amortiguar los aterrizajes, saltar desde el tejado hasta el patio no fue diferente a haber saltado desde la cama hasta el suelo. Apenas los pies de Leandro tocaron el suelo él se lanzó hacia el interior de la casa, rompiendo una de las ventanas. Necesitaba todo el tiempo que podía conseguir. Pagaré eso después pensó él mientras desactivaba Salto y sacaba las dos que necesitaría para su recién pensado plan.

Laura bajó del tejado de la misma forma que había subido, por medio del árbol. Laura logró detener su caída a medio camino clavando la Espada en el tronco y dejando un surco bastante profundo en la madera, llegando al suelo ilesa. Empuñando Espada con fuerza Laura entró a la casa. De uno de los pasillos laterales salió Leandro, quien apenas vio a Laura corrió de vuelta por donde vino. Laura corrió hacia ese pasillo, el cual iba una vez más de vuelta a su habitación.

Leandro estaba pegado a la pared del fondo, completamente desarmado. El báculo había caído al suelo cerca de la puerta, Laura tenía la ventaja definitiva. La niña levantó Espada y avanzó, Leandro se apretujó contra la pared aunque no parecía asustado.

...eso es...continúa...

Espada atacó. De un sólo tajo atravesó el cuerpo de Leandro de lado a lado, formando un corte que resultaría fatal, pero Leandro no se partió a la mitad ni nada parecido. En vez apenas Espada terminó de cruzarlo comenzó a titilar, mostrando un extraño diseño geométrico de varios colores. Laura se detuvo, confundida, mientras Leandro prácticamente estallaba y desaparecía. Jaquemate.

Leandro salió de su escondite en el pasillo y levantó el báculo, listo para dar punto final al plan, ya que Laura y Espada estaban al otro lado de la habitación. –"Termina con este problema de una vez por todas. ¡Dormir!"-

Laura apenas tuvo tiempo de dar un solo paso antes de que la carta Dormir brillara y emergiera, la hada cruzando rápidamente la habitación, esparciendo su polvo y su efecto por la habitación. Laura levantó a Espada e intentó caminar pero en poco tiempo la niña cayó al suelo, profundamente dormida. Leandro avanzó con determinación hasta llegar junto a ella.

Como la persona que controlaba ya no tenía posibilidad alguna de luchar Espada simplemente yació en el suelo, aún empuñada por la mano de Laura. Leandro apuntó con el báculo. –"¡Regresa a la forma que mereces! ¡Carta Sakura!"- Espada fue rápidamente asimilada pero Laura no despertó y era mejor que fuera así. Leandro no tenía idea de cómo reaccionaría Laura si supiera que había estado atacando a Leandro. Una vez Espada fue firmada y guardada Leandro recogió a Laura del suelo delicadamente y la dejó sobre la cama, como si la niña simplemente hubiera estado cansada y hubiera ido a tomar una siesta.

Los daños parecían ser relativamente leves. La ventana rota, el agujero de la pared, la estantería, eso se arreglaba fácilmente. Leandro estaba dispuesto a pagar por esos daños, aunque le quitaría una buena parte del salario de ese mes. También estaba ese surco en el árbol, pero eso no era algo que nadie pudiera reparar. Leandro no vio el agujero del techo porque ni siquiera se notaba. Lo que más le preocupaba era Laura, esperaba que no hubiera sufrido o estado consciente mientras había estado poseída. Sólo podía esperar a que ella se despertara y a ver cómo se sentía ella.

Sonó el timbre de la puerta, haciendo que Leandro se tensara. ¿Había llegado Vera? No iba a ser fácil explicar lo que había pasado. Después de haber vuelto a convertir el báculo en llave Leandro abrió la puerta principal, encontrándose con alguien que no era Vera pero tampoco quería ver en un momento como este.

-"Buenas tardes, Andro"- dijo el comandante Narváez. El hombre parecía agobiado, como si también deseara estar en cualquier otra parte.

-"Comandante, no me diga que han recibido llamadas relacionadas conmigo"-

-"Me temo que sí. Recibimos un par de reportes acerca de que tú y una niña estaban peleando con espadas en el tejado de esta casa"-

-"¿Que estaban qué?"- Para empeorar las cosas Vera y Merlina se habían acercado sin que Leandro lo notara. La mujer estaba horrorizada, como era de esperarse. Leandro tragó saliva, reuniendo su coraje para la difícil situación que venía.

-"Pasen y siéntense, por favor"- Leandro guio a Vera, Merlina y al comandante a la sala, donde ellos se sentaron a esperar la explicación que Leandro iba a darles.

-"¿Es todo como parece, Andro?"- Narváez se enjugó la frente.

-"...me temo que lo es. Siento mucho todo lo que pasó pero esto fue...mi culpa..."- Leandro comenzó a relatar todo lo ocurrido esa tarde. Contó cómo una amiga suya había encontrado una carta y se la había entregado sin sellar. Dijo con detalle cómo mientras estaba sellándola un repentino estruendo había sonado en la habitación de Laura y había encontrado la estantería arrancada de forma sospechosa. Expresó su consternación al volver y encontrarse con que Laura había cogido Espada y había sido poseída. Señaló todos los daños que habían causado y cómo finalmente había logrado sellar la carta sin que Laura saliera lastimada.

Las expresiones de todos los presentes fueron graves durante todo el relato, aunque la de Vera cambió de 'consternada' a 'horrorizada'. Cuando Leandro terminó, respirando profundo, esperó el veredicto. Eso no se hizo esperar.

-"¿...dejaste algo tan peligroso al alcance de mi niña...?"- Vera preguntó con un hilo de voz.

-"...podría decirse que sí. Perdónenme..."-

Vera no replicó. Ella temblaba, pero no decía nada. Merlina la abrazó, susurrándole algo. Narváez se puso de pie, aclarándose la garganta. –"Conque eso fue lo que pasó. Andro, creo que deberíamos salir de aquí"-

-"...creo que sí. ¿Merlina?"- Al no recibir contestación Leandro cerró los ojos, adolorido, pero continuó –"Te agradecería si me avisas cómo está Laura. Allá está durmiendo pero no sé cómo reaccionará cuando despierte. Por favor, perdónenme"-

Una vez más Leandro salía de un lugar escoltado por Narváez. –"¿Quisieras que te lleve a casa, Andro?"- preguntó él amablemente. Leandro asintió, agradecido.

-"Me vendría bien. Esta fue una tarde horrible"-

-"No sonó divertida, es cierto. Además se involucró una persona inocente, una niña pequeña"- ambos hombres entraron a la patrulla.

-"Eso no me ayuda a quitarme el sentimiento de culpa"-

-"La verdad no fue todo tu culpa. Esa estantería que se cayó parece haber sido manipulada por alguien para alejarte de Espada"-

-"Creo que debes tener razón, pero me preocupa más que, bueno, Laura haya sido afectada por esto. Si le pasó algo no creo que yo pueda mostrar mi cara cerca de ellos de nuevo"-

-"Si ellos no te informan entonces yo lo haré. Espero que no vuelva a pasar algo como esto, Andro"-

-"No dejaré que vuelva a pasar"-

Leandro definitivamente no iba a contarle a Kero o a nadie más lo que había pasado esa tarde. Ya era demasiado feo como para recordar.

Al llegar al apartamento y haberse despedido de Narváez Leandro fue directo a su habitación. Kero, quien había estado enfrascado en un videojuego hasta que Leandro entró, levantó la vista. El Cardcaptor hizo su mejor esfuerzo para parecer alegre. –"Kero, por fin lo he hecho. La he sellad"-

-"¿Qué carta tienes?"- Leandro sacó la carta Espada, sosteniéndola con orgullo. Kero dejó el videojuego, celebrando.

-"¡Espada! ¿Dónde estaba?"-

-"Es una larga historia. En fin, es hora de dar punto final a ese otro problema que hemos tenido desde hace meses"- Leandro sacó el relicario de Merlina, dejándolo en el escritorio –"¿Entonceeeees...cómo hago esto?"-

-"El báculo se transformará en Espada y podrás manejarla"- instruyó Kero. Leandro asintió, preparándose, y finalmente activó la carta recién sellada. –"¡Espada!"- Tal como Kero había dicho, el báculo se transformó, convirtiéndose en un objeto que Leandro consideró impresionante. Sintiéndose extraño al tener una espada en mano Leandro apuntó hacia el relicario. –"No se romperá el relicario, ¿verdad? Ni tampoco el escritorio, ¿cierto?"-

-"Deja que Espada te guie"-

-"Dejar que me guie..."- Si destruía el relicario ya podía considerarse persona non grata para Vera y Merlina. Era lo último que necesitaba en un momento como ese. Retrocediendo un par de pasos, Leandro dejó que Espada le indicara instintivamente cómo mover la nueva arma. Sentía como si desde siempre hubiera sido capaz de manejar una espada con gran habilidad. El recordatorio de que Laura tal vez habría sentido lo mismo le causó un retorcijón, aunque ella no había tenido control alguno sobre sí misma.

Leandro levantó Espada y la bajó en un rápido movimiento, sin tocar ni siquiera el escritorio. Un arco de aire recorrió el espacio entre la espada y el relicario, tocando solamente el campo de fuerza que rodeaba el objeto. Por un momento el aire alrededor del relicario se estremeció hasta que una niebla plateada apareció y se solidificó rápidamente, formando un objeto sólido extraño. –"Escudo"- Leandro dijo para sí, dejando que Espada volviera a ser el báculo. Escudo no se movió, así que Leandro simplemente apuntó con el báculo. –"¡Regresa a la forma que mereces! ¡Carta Sakura!"-

Escudo no dio resistencia alguna a ser sellado. Pronto Leandro tuvo esa nueva carta firmada, así terminando con otro problema más que le había afectado desde el año pasado. –"Estas dos cartas habrían sido muy útiles si hubieran aparecido antes"- comentó Leandro, acercándose para echar un vistazo al relicario.

Aliviado halló que estaba intacto. Leandro lo tomó en su mano, dándole vueltas para asegurarse de que no tuviera ni un rasguño. –"¿Por qué Escudo se apropió de esta cosa?"-

-"Escudo protege las cosas que son importantes para las personas. Lo que está dentro del relicario debe ser importante para su dueño"- replicó Kero. Leandro cuidadosamente tomó la tapa del relicario y lo abrió, finalmente echando un vistazo al interior. Un poco anonadado el Cardcaptor se sentó al borde de la cama, observando la fotografía que estaba dentro.

-"Recuerdo esto...fue hace ya varios meses..."-

La foto era de él en su escritorio. Recordaba que había sido poco después de que Vera le había contratado para la empresa. Leandro estaba concentrado en algún plano, parecía una persona intensa e interesante. Casi no había notado en ese momento que le habían sacado una foto. –"Pero había sido Vera quien..."- detrás de la foto había una nota muy delgada. Leandro la sacó y la extendió para poder leerla.

'Merlina. Te entrego esta copia de la foto de nuestro nuevo integrante. Él es un buen chico y yo apruebo que te guste. Te deseo la mejor de las suertes con él.

Vera'

Había una fecha en la nota, de tan solo dos semanas antes de que Merlina le entregara el relicario a Leandro. –"¿Entonces esto es lo más importante para Merlina?"-

-"Debe serlo"-

La verdad es que le daba tristeza saber que Merlina se había interesado en él. Vera ya no va a aprobar nada conmigo. Proponiéndose en llamarla al día siguiente Leandro guardó la fotografía y la nota en el relicario, pensativo. ¿Qué voy a hacer ahora?

-ooooo-

Sakura se mordió el labio, sintiéndose muy culpable. Las cosas no habían salido como habían planeado. Leandro se había metido en muchos problemas con su intermisión.

El plan era que tan pronto Leandro fuera a la habitación de Laura a ver qué había pasado Sakura entraría a la casa y cogería Espada, fingiendo que era poseída y que alguien le había entregado el broche. El objetivo era convencer a Espada que se dejara sellar sin hacer daño a nadie. Todo se había arruinado cuando Laura, en vez de quedarse con Leandro, fue a la sala y terminó siendo poseída de verdad. Para empeorar las cosas Leandro llegó un par de segundos después y como Sakura no debía mostrarse ante él debido a que despertaría serias sospechas sólo pudieron dejar que todo continuara de esa forma.

Tomoyo, cerrando el círculo mágico del suelo, suspiró. –"Nunca volvamos a hacer algo como esto"-

-"Debe haber una forma de que podamos arreglar lo que pasó"- Sakura murmuró.

-"Podríamos hacerles olvidar lo que pasó pero Andro podría sospechar"-

-"Es que esto no debía resultar así"-

-"Lo sé, y yo también me siento culpable, pero ni Merlina ni Vera nos conocen. No podemos simplemente ir a hablar con ellas"-

-"Deberíamos intentarlo"-

Tomoyo se frotó las sienes. Definitivamente era la última vez que intentaba manipular las cosas para que Leandro tuviera un reto para que mejorara como mago. –"Está bien. Ve allá y habla con ellas, pero no te decepciones si no termina bien"-

Sakura se levantó de su asiento, saliendo de la habitación. Ambas le debían una disculpa a Leandro, pero tampoco era como si pudieran ir a su apartamento a decirle lo que habían causado.

De verdad que lo sentimos, Andro. Todo sería mucho más fácil si Yue estuviera completamente consciente y vigilando a Leandro. Hasta que Agua no fuera sellada Yue seguiría latente en el interior de la identidad que había asumido por órdenes de Sakura hacía bastantes años. Mientras tanto todo lo que Yue podría hacer es influenciar hasta cierto punto los efectos de las cartas bajo su jurisdicción. Ya había pasado cuando el político había recordado varias cosas aun cuando Leandro le había borrado la memoria con Borrar.

Suspirando para sí Tomoyo sacó papel para escribir una carta. Le había prometido a alguien que le escribiría cuando Leandro estuviera cerca de completar su misión para así saber qué debía hacer. Ya sabía lo que su abuela había hecho hacía ya casi cien años y cómo la persona a la que le iba a escribir había causado problemas para incentivarla, pero lo más seguro ahora no iban a suceder las mismas cosas. Ella estaba a cargo ahora. Quedaban nueve cartas, era el momento de hacerlo.

Querido Eriol. Faltan pocos meses para que el nuevo maestro de las cartas termine su misión. ¿Qué debería hacer cuando él termine?

Ruby Moon y Spinel Sun estan bien. Ha sido divertido tenerlos conmigo.

Por favor responder pronto.

Tomoyo.


25. Pequeño

26. Candado

27. Tormenta

28. Aro

29. Laberinto

30. Espejo

31. Niebla

32. Poder

33. Lluvia

34. Retorno

35. Arena

36. Sombra

37. Disparo

38. Silencio

39. Dormir

40. Nieve

41. Dulce

42. Espada

43. Escudo