Ok

Veamos que paso esta vez… con…. Ninguno! Hoy no tienen capítulo Jajajajajajaja!

Mentira… empezaremos con el cielo nocturno hoy y porque soy cruel, les dejare este capítulo solo a él.

POV Tsuna

-dejen de escalarme! – les grite a los niños que no dejaban de subirse a mi cuerpo y que también me mantenían atrapado, por mantenerse fuertemente abrazados a mis piernas, imposibilitándome moverme… igual que los dos niños en mis dos brazos.

-ATAQUEN! – grito una niña de pelo café oscuro con una sonrisa en su cara… luego me las pagarías María.

Después de ese corto aviso fui literalmente tacleado por un grupo de niños menores a los diez años, logrando tirarme al piso, siendo aplastado en el piso por los revoltosos críos que me había propuesto cuidar.

… empezaba a arrepentirme de mi decisión.

-pensar que un grupo de niños son suficientes para dejarte indefenso… es realmente sorprendente – dijo el intento de asesino que estaba viéndome desde mi costado derecho.

-cállate… si no se quitan de encima mío no podre hacerles de comer – les dije en tono tranquilo, pero era una clara amenaza de que se quedarían sin cenar si no me soltaban.

Al segundo siguiente de escuchar mi amenaza los niños me soltaron y se alejaron de mi como si tuviera la peste… sonreí ante la simpleza de los niños.

-bien, ahora… donde están los mayores? – les pregunte a los diez niños.

-en sus cuartos, llegaron el otro día de su misión! – dijo un niño de ojos azules y cabello castaño claro.

-gracias Alan – dije mientras me dirigía a la casa de niños y niñas grandes… explico, mayores a los doce años.

-salgan de una vez! – les grite desde afuera de la casa de tres pisos – la comida estará dentro de una hora! – grite al cielo sabiendo que todos estaban escuchándome.

Al terminar me fui de ahí y me dirigí a la casa que había vuelto una gran cocina y almacén… me tarde exactamente una hora en terminar la comida para las quince personas del lugar, incluyéndome a mí y al intento de asesino.

Cuando toque la pequeña campana que estaba en una de las ventanas de la gran cocina, rápidamente el grupo de trece niños y niñas llegaron corriendo y se pusieron a acomodar la improvisada mesa (que eran como tres mesas juntas y con varias reparaciones), junto con sus sillas, platos y vasos… al final los tres mas grandes me ayudaron a llevar toda la comida a la mesa.

-Itadakymas! – dijeron todos al mismo tiempo (los obligue a aprender a decirlo) y empezamos a comer.

Durante la comida tengo que admitir que la palabra caos no sería la más apropiada para nombrar al evento que pasaba frente a mis ojos… seria más bien… una guerra?... suena tonto, pero sus tontas discusiones y su infantilismo me hacia recordar a mi familia.

Me sentía feliz por estar ahí… por poderlos recordar.

-cuando terminen, les toca limpiar a los menores – dije mientras me levantaba y me dirigía a lo que era mi cuarto… una casa que estaba en el fondo de la calle.

Y si es que no me entienden, déjenme explicarles.

Yo, el intento de asesino y todo este grupito de niños vimos en lo que fue un pueblo abandonado, conformado por cinco casas que rodeaban una pequeña fuente inservible.

La casa de al fondo era mía, del lado contrario estaba la del intento de asesino, después en mido de estas dos, estaba la gran cocina y comedor común… y las otras dos casas más grandes eran la de los revoltosos niños.

La casa en donde yo vía es de un solo piso y cuenta con tres cuartos, un baño al estilo japonés que me tarde en fabricar casi medio año y un cuarto y una diminuta sala con una mesa, cuatro sellas y un librero.

Al cabo de una hora de irme a mi casa y acomodar la información que había adquirido en mi anterior mision en el estante de un librero con toda la demás información, llegaron los tres niños más grandes.

Los chicos se sentaron en los lados y dejaron a la niña enfrente de mí.

-encontraron algo? – les pregunte con tranquilidad.

-nadie sabe nada de un tal Talbot en el sur-este de Italia – dijo el más grande, con trece años, Mario.

-en el sur nada – dijo la chica, Alma.

-eso es porque está en el sur-oeste – dijo Ren.

-bien… nadie los siguió o pregunto por ustedes?

-no – dijeron los tres y supe que por intuición que era una verdad a medias.

-porque mienten si saben que no sirve?... me conocen desde hace un año y aun lo intentan… no sé si llamarlos tontos o tercos – les dije con diversión.

-tienes 21… como es que no podemos engañarte? – me pregunto Ren un poco irritado.

-en realidad tengo aun 20 años, no me agregues mas… pero no me cambies de tema niño, que fue exactamente lo que paso? – les dije con seriedad.

-nadie pregunto por nosotros ni nada, pero alguien más está preguntando por ti – dijo Alma confundida.

-el mismo grupo de personas? – les cuestione… era mejor no meterse con los Varia.

-no… eran personas normales, pero parecían muy preocupados por ti… decían algo de llevarte con tu familia – dijo Mario – pero eso es imposible, puesto que tu dijiste que no tenias familia… al menos no de sangre.

… eso significa que estaban usando a personas ajenas para encontrarme… muy listos, habían mejorado en estos dos años y medio desde que me fui de la base Varia.

O al menos eso me decía mi intuición… que esas personas eran de Varia… aunque bueno, aparte de ellos y los Vongola con sus familias aliadas, quien me buscaría?

Razón lógica, pero de alguna forma incompleta, mi intuición me decía que más personas me estaban buscando.

-notaron algo más? Tuvieron problemas? – les mire detenidamente, pero no veía gran cambio en ellos.

-nada interesante – dijo Ren.

-demasiado aburrido – dijo Mario.

-para mí no lo fue – dijo Alma mientras sacaba un sobre de papel de entre su ropa y me la extendía – me encontré con esto afuera del cuarto que estaba tomando durante mi tiempo de investigación.

El sobre era normal para la época, pero cuando le di la vuelta, tuve que hacer esfuerzos para no saltar de la silla y alejarme lo más que podía de dicho sobre.

Si se preguntan el porqué… bueno es que el sobre tenia escrito en tinta mi nombre.

Y es que nadie sabe mi nombre!

Los Vongola, los Varia, los Cavallone y el intento de asesino eran los únicos que sabían de mi nombre real, las demás personas habían empezado a llamarme Yoru… extraño, porque es nombre japonés y no italiano, pero así me llaman.

Pero regresando al sobre.

El sobre no solo tenía mi verdadero nombre sino que también el de Alma.

-vez, dice de Alma R. a Tsunayoshi – dijo Alma confundida – yo no conozco a ningún Tsunayoshi.

-déjame dárselo yo – le dije con una sonrisa cálida.

Después de discutir algunos planes a futuro y su enseñanza en defensa del día de mañana, los chicos se fueron y yo mire con sospecha y duda al maldito sobre.

Maldito… bueno, no podría describirlo de otra forma después de ver su contenido.

Puesto que adentro solo había una hoja que tenia escrito.

"misión arcoíris, reúnete conmigo en ***** dentro de tres días cuando el sol este en lo mas alto, no es posible faltar o rechazar esta misión Tsunayoshi Sawada.

Atentamente: Checker Face"