36: ¿Qué somos?

Mikan Pov

-¡Mikan! –gritaron varias voces apenas entre al aula, sentí como se me lanzaban encima y me tiraban al piso, envuelta entre miles de brazos

-¿Cómo estás?

-¿Cómo te sientes?

-¿Estas bien?

-¿Cuántos dedos ves?

-¿Dónde estuviste los últimos meses?

-¿Por qué no asististe a clases?

-¡Te extrañe!

-¡No sabes lo aburrida que eran las clases sin ti por aquí, eran silenciosas!

-Natsume y Ruka tampoco estaban viniendo a clases ¿fue tu culpa?

-Y Hotaru a veces faltaba ¿Dónde andaban?

-Necesito… respirar- pedí removiéndome como pescado fuera del agua, deseando que se salieran de encima para poder volverme a parar

-¡A ver, Bakas! –grito Hotaru usando un guante boxeador para alejar al montículo de personas- ella no responderá preguntas, lo tiene prohibido ¿entendido? –cuestiono con firmeza

-¿Eh? ¡No es justo! –se quejaron varios alumnos

-Si responde algo será expulsada ¿quieren eso? –mintió Hotaru, al instante guardaron silencio y bufaron, aceptando el hecho de que no podían preguntar- Arriba –susurro extendiéndome la mano, sonreí mientras la aceptaba, levantándome- ahora deja de hacer idioteces

Rei mientras caminaba hacia mi asiento, al lado de Natsume y Ruka, este sonrió ampliamente mientras me entregaba a colorido, quien se me trepo al cuello al instante, Natsume solo gruño mientras leía su manga con indiferencia, suspire mientras tomaba al pequeño gato entre mis brazos, ya sabía que era lo que sentía por él ¿Qué sentía entonces Natsume por mí? ¿Me había besado por besar o porque gustaba de mí? ¿Si ese era el caso, le gustaba o me amaba? ¿Y si solo me beso por la situación, como haría para soportar el agujero de mi estómago?

-¿Todo bien? –pregunto Ruka viéndome con una cálida sonrisa

-Si –conteste sonrojada- solo tengo algo de sueño

-¿Más sueño? –se burló Natsume girando la página del manga- uno pensaría que estas cansada de dormir y no, miren lo floja que eres.

-¡Kya, no soy floja! –exclame, inflando mis mejillas en un gesto infantil, Ruka soltó una pequeña risa

-Te traje un regalo –me comento el rubio sacándome de mis enfados, lo mire con curiosidad y acerco a mi nariz un howalon

-¡Oh cielos, un Howalon! –grite entusiasmada, dejando al gato sobre mis piernas para mordisquear el delicioso dulce, el rubio rio junto con otros alumnos al verme comer tan emocionada

-Mikan Yukihira, deja de comer –me regaño Jinno entrando al aula- no puedes comer, jugar o dormir en mis clases y lo sabes. ¿Quieres estar castigada?

-¿Eh? ¡Pero si acabo de volver! –me queje, molesta ¿Qué clase de tío castigaba a su sobrina cuando está recién entraba en clases? La mirada que me envió a través de las gafas me congelo. El sería capaz de castigarme de por vida si era necesario, bufe mientras dejaba el howalon de lado, molesta a mas no poder.

-Gracias- sonrió mientras tomaba un fiaron- quiero que todos comiencen a copiar las actividades ¿entendido? Espero que las entreguen mañana a más tardar.

Saque mi carpeta y comencé a copiar, sin embargo mis pensamientos divagaban hacia el gato que tenía a mi lado, y no, no hablaba de colorido.

Natsume, su simple nombre me causaba un cosquilleo, ¿Qué era lo que sentía por mí? Había vuelto a ignorarme, a tratarme de forma indiferente y sarcástica. Me preguntaba si él me amaba, ¿Por qué me había cuidado durante tanto tiempo? ¿Por qué había estado a mi lado? Ese día, cuando desperté y él me abrazo, consolándome, sentí que nuestros corazones latían al mismo ritmo

¿Qué latían al mismo ritmo? Que cursi. ¿Desde cuando yo era alguien tan cursi? Usualmente era tierna, ingenua, idiota como me llamaba Hotaru, no cursi.

-Y eso es todo por hoy –finalizo Jinno- les daré cinco minutos para terminar lo que puedan, quiero que lo entreguen para mostrar que al menos lo intentaron ¿entendido? Y luego irán a almorzar, en una hora vuelven a clases ¡Y los estaré esperando, no quiero que vuelvan a entrar tarde como la última vez!

Almuerzo…

Mi estómago rugió y me sonroje levemente, esperando que nadie lo haya escuchado, pero el chico azabache de mi costado soltó una leve risita, seguro que él si lo había hecho. Malditos sentidos de gato pervertido.

-¿Con hambre, lunares? –susurró con diversión

-No desayune –me queje en el mismo susurro, inflando mis mejillas- Narumi me despertó tarde ¡Y no me llames Lunares!

-Como digas… lunares –rio antes de comenzar a hacer su tarea, no le demoro ni un minuto terminarla y entregarla. Era odioso, maldito gato sabiondo, no dije nada mientras lo veía salir del aula, beneficios de terminar la tarea temprano.

Maldito gato.

Le siguió Hotaru, quien entrego su hoja con indiferencia y se retiró como quien no quiere otra cosa con un robot entre sus manos, maldita robot, escuche un suspiro proveniente de Ruka

-¿Pasa algo? –pregunte viéndolo, él estaba observando la puerta de salida por donde había acabado de desaparecer Hotaru, fruncí levemente el ceño

-¿Qué? No, no, yo… -comenzó, tartamudeando- es que, ya sabes… no… bueno sí

-¿Si qué? –pregunte sorprendida, levantando la ceja, no entendía nada de lo que estaba diciendo

-¿No me preguntabas por Hotaru?

-¿Por qué te preguntaría por…? –comencé, pero algo hizo chip en mi mente- ¡Te gusta Hotaru! –casi grito, él se sonrojo y me tapo la boca al instante

-¡Mikan! –me pidió

-¡Oh cielos, Ruka-Pyon! –grito

-¡Señorita Yukihira! –exclamo el profesor, molesto, dándome otra de sus miradas electrizantes, yo me disculpe y me volví a concentrar en la hoja

-Por favor, no digas nada –susurró el rubio mientras hacia su tarea a velocidad de la luz- te haré la tarea si no dices nada

-No diré nada Ruka –le dije divertido –pero porque eres mi mejor amigo, no por la tarea

-De todas maneras te pasaré la respuesta –susurró con una cálida sonrisa- así salimos juntos de aquí. Pero no copies igual, Jinno nos matará

Unos segundos después, Ruka entrego la hoja y yo espere, intentando completar algunas de las ecuaciones que tenía, eran sencillas, pero yo estaba demasiado confundida como para hacer algo, suspire rendida antes de pararme y entregar, Jinno asintió tomando mi hoja y me fui, Salí del edificio, las hojas de cerezo comenzaban a caer.

Estábamos en época de que florecieran.

Levante mi cabeza para ver el árbol Sakura, sentado bajo este se encontraba Natsume, leyendo, Ruka a su lado. Mi corazón comenzó a latir fuerte contra mi pecho, sentí que comenzaba a enfermarme y lo odie, desee solo desaparecer en ese instante, la duda me consumía y el miedo me ahogaba.

Soporte muchas cosas en mi vida, incluso estar encerrada dos veces en mi vida, sin embargo esto me asustaba más que todo lo anterior. Porque al contrario de las situaciones, yo no podía controlar los pensamientos ni sentimientos de una persona, tampoco podía entenderlos, era lenta, lo sabía. Y nunca desee no serlo más que ahora.

Respire profundo, el nudo de mi garganta se acentuaba cada vez más.

Lo observe sonreír mientras hablaba con Ruka, mis ojos se anegaron de lágrimas ¡Odiaba sentirme así! Yo solo quería ser feliz, jugar, reír ¡¿Por qué tenía que preocuparme por lo que un idiota sentía o no sentía hacia mí?!

-¿Yukihira? –pregunto un chico, me gire para encontrarme con unos ojos esmeraldas, un chico que no conocía me estaba sonriendo cálidamente- ¿Podríamos hablar un instante?

-Seguro –conteste con una sonrisa, al menos serviría para despejar mi mente- ¿aquí?

-Sí, será un momento –explico

-¿Qué sucede?

-Veras, Yukihira, mi nombre es Kanamoto Erín –se presentó con amabilidad- voy a 3°, un grado más avanzado, y te he estado observando. Eres un ejemplo para todos, tan cálida y luminosa… yo… tú me gustas, Yukihira, por favor, acepta mis sentimientos –pidió mientras tomaba mi mano con fuerza, acercándome a él

Trague en seco.

¿Se me estaba confesado un lindo chico superior?