Forever
Capitulo 36
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La ceremonia había durado tan solo un poco, les entregaron sus papeles y ahora todos se encontraban terminando de cenar, la música comenzaba a ser mas movida, invitando a los alumnos a levantarse y bailar.
-¿estás bien Zoro? – Pregunto Nami en la mesa que todos sus amigos compartían, la chica había notado la seriedad del peli verde y el cómo apretaba con fuerza el vaso de vidrio - ¿es por Robín? ¿Por qué no llega?
Ante la pregunta el vaso de vidrio se cuartea a consecuencia de su fuerza.
-¡yo que sé! Ni siquiera me contesta el celular…
-¿y si le paso algo? – pregunto a la pelirroja preocupada, Zoro pareció preocuparse y Kuina se mordió el labio, ella respondió:
-yo creo que ya debe venir para acá, seguramente se le olvido el celular – dijo inocentemente, entonces sintió las manos sudarle cuando noto que Nami la miraba con ojos entrecerrados, la chica la conocía y Kuina supo que ya sabía que algo ocultaba.
-pues yo me preocuparía – continuo Nami – pudo pasarle algo grave. – Zoro apretó dientes y puños con fuerza.
-¡qué importa! ¡Lo único que hizo fue dejarme plantado, cierra la boca de una vez! – la pelirroja al igual que Sanji iban a contestar pero el golpe de la mano de Luffy sobre la mesa se los impidió.
-¡no vuelvas a hablarle así! – Respondió con la mirada llena de furia – ella no tiene la culpa.
Zoro miraba molesto al morocho, pero no contesto, sabía que tenía razón, se había desquitado con Nami, y es que realmente estaba enojado de que la mujer más importante de su vida no estuviera ahí. No quería admitirlo pero esa noche era importante para él, era su graduación y ella era a la única que podía importarle… aunque claro ahora mismo parecía lo contrario.
Al no contestar el morocho vuelve a su asiento y en cuanto ponen otro pedazo de carne sobre su plato, la sonrisa vuelve a él, como si nada hubiera pasado.
Un par de minutos después Kuina nota a alguien acercándose, frunce el ceño al notar a la chica, muy parecida a ella; Tashigui llevaba un vestido azul marino largo, llevaba unas gafas mas bonitas que las que solía usar y su cabello lo tenía peinado en un lindo moño.
-¿Qué quieres? – pregunta la espadachín en tono mordaz, pero la chica con gafas la ignora por completo lo que hace que la rabia suba a su rostro.
-hola Zoro – saluda con su voz tímida, a Kuina le parece demasiado chillona - ¿estás solo? – ahora era Kuina quien apretaba su vaso ¿Cómo se atrevía esa mosca muerta a aprovecharse de la situación?
Zoro hace un ruido que podría interpretarse como un "si" por lo que ella le tiende la mano - ¿bailas conmigo entonces?
Zoro mira la mano y después a Tashigui.
-no lo hagas – Kuina llama su atención – tienes novia ¿recuerdas? A ella no le hará muy feliz.
La chica se regaña a sí misma, no debería estarse metiendo, pero no puede permitir que el chico se vaya con ella, simplemente no. Zoro no contesta y mira nuevamente a Tashigui, estaba enojado y si Robín llegaba y lo veía con ella se enojaría, eso era seguro, pero el también lo estaba y mucho mas, además necesitaba distraerse.
-ella ni siquiera va a venir – le contesta a su casi hermana – y si lo hace le dices que vaya a hablar conmigo – y sin más toma la mano de Tashigui y se va con ella a la pista de baile.
Kuina azota el vaso en la mesa con furia, trata de calmarse cuando nota las miradas de todos sus amigos sobre ella.
-lo siento… ya vuelvo. – y se levanta para salir de ahí, necesitaba tomar aire.
Cuando sale a la terraza no se percata que Nami va detrás de ella, hasta que la pelirroja la voltea del hombro, tiene una mirada seria.
-¿Qué sucede?
-¿de qué hablas?
- estas muy rara, además se que sabes algo de Robín.
-¿Qué? Nami estás loca, ¿Qué voy a saber yo de esa mujer? – desvía la mirada casi de inmediato se golpea mentalmente, sabe que con ese gesto Nami ya sabe que está mintiendo.
-se que sabes por qué no ha llegado ¿Qué pasa? – Kuina suspira, de verdad quería decirle, para dejar de cargar con el peso del secreto ella sola, pero había hecho una promesa.
- no puedo decirte Nami, no me obligues por favor.
-¿es malo? – pregunta y Kuina no sabe que responder. - ¿Robín está bien?
- sí, lo está – Nami suspira aliviada, por un momento se había imaginado a la mujer en un accidente. – Escucha Kuina – la peli negra la mira. – no te voy a obligar a que me lo digas, tus razones debes tener… pero si es algo que ponga en peligro la relación de esos dos… deberías pensarlo bien, el amor que se tienen no es un juego.
Y sin más la pelirroja sale de ahí, hace rato que se había dado cuenta que su mejor amiga ocultaba algo y le preocupaba, no quería pensar que Kuina hubiera hecho algo para que esos dos rompieran, ella no era mala pero los celos podrían hacerla enfurecer; eso pensó justo cuando vio como la rectora estaba en la barra bebiendo con el profesor Brook, claramente no le ponía atención al flacucho profesor pues su mirada era de pura lujuria y claro estaba dirigida a nada más ni nada menos que su novio… Nami apretó los dientes y se dirigió a donde estaba sentado el morocho, cuando llego lo abrazo por atrás y le dio un beso en la mejilla, todo esto de manera que la mujer peli negra se diera cuenta... que es mujer entendiera de una buena vez que Luffy era suyo.
Kuina se pasa la mano por el cabello cuando ve a Nami alejarse, se siente demasiado presionada; ella lo sabe, lo había entendido tarde pero ahora lo sabia… que su amor era real, lo doliera o no. Cierra los ojos con fuerza, sabe que se aman, Zoro la ama al punto de abandonar todo por ella y Robín lo ama hasta renunciar a el por su bien.
¿Por qué ella se empeñaba en querer separarlos?
¿Por qué? Si en ese momento sentía que Zoro estaba bailando con la persona equivocada, no era con Tashigui con quien debía estar y aunque le doliera tampoco ella… la indicada era Robín, siempre seria Robín.
Y por eso… no debían separarse.
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Estaba sentada cuando el reloj le indico que era hora de entrar a la zona de abordar, Law apareció ofreciéndole un café que ella acepto sin rechistar.
-ya casi es hora – le dice y ella le da un sorbo a su bebida.
-ya debo irme – le dice, porque sabe que hasta ahí es lo más lejos que él puede acompañarla.
-¿de verdad no puedo ir contigo?
-no, ya te lo había dicho – Law suspira y toma la mano de ella con ternura.
- puedo enamorarte, sé que puedo… podrás decir que no pero, me amabas.
- Law… no me hagas repetirte lo que ya sabes, no quiero lastimarte. – el peli negro quiere decirle que ya es demasiado tarde, pues verla irse sin él y saber que en la mente de esa mujer solo está un hombre y no es él… si, le duele, bastante.
Pero no piensa insistir, ante todo la conoce y sabe que no podrá hacerla cambiar de opinión, lamentablemente él también se había dado cuenta de que la mujer estaba diferente a como la recordaba, su sonrisa y el brillo de sus ojos eran tan diferentes, ella estaba tan llena de vida y todo eso se debía claramente a la presencia de aquel chico de cabello verde; Y aunque dolía lo aceptaba, tampoco es que tuviera derecho a reclamarle nada pues hace un tiempo atrás él la había abandonado y no es que se arrepintiera pero realmente a veces lamentaba no haber luchado un poco mas por aquel amor que habían vivido.
-bien… no insistiré mas.
Robín sonríe y está a punto de tomar la pequeña maleta de mano que está en el asiento de al lado, pero antes de hacerlo su teléfono suena y lo saca del bolsillo de su chaqueta.
El nombre de Kuina está en la pantalla y ella piensa si contestarlo o no, se tarda lo suficiente como para que la llamada desaparezca y decide volver a guardarlo, pero antes vuelve a sonar, y esta vez decide contestar.
-¿Kuina? – pregunta esperando que sea ella y no el peli verde por alguna razón.
-¡Robín! Qué bueno que contestas ¿Dónde estás?
-en el aeropuerto, estoy por entrar a zona de abordar.
-¡pero tu vuelo sale en una hora!
-cuarenta minutos para ser exactos ¿Qué sucede? Te escuchas alterada ¿Chopper está bien?
-¡olvídate del perro! Tienes que escucharme.
-bien… ¿Qué pasa? – dice divertida, era gracioso, nunca había escuchado a Kuina perdiera aquel tono agresivo con ella, pero realmente parecía un poco alterada.
-no puedes irte – Robín abre los ojos sorprendida. – no puedes irte por que el realmente te ama.
-Kuina…
-y tu lo amas a él, no pueden separarse, por favor detente, no te vayas.
-Kuina…
-le romperás el corazón si te vas.
-¡Kuina! Deja esto, la decisión ya está tomada, el estará mejor sin mí, le dolerá al principio pero es joven y tiene mucha vida por delante, me superara y tu lo ayudaras ¿recuerdas?
-¡te equivocas! El te ama, y no de manera normal, el no te olvidara por mas años que pasen.
-Lo hará… - la peli negra del otro lado del teléfono se harta.
-¡el te va a pedir matrimonio maldita sea!
Robín abre ojos y boca asombrada y siente una lagrima correr por su mejilla, esta sombrada, triste y… emocionada, la sonrisa que aparece en los labios es sincera y Law la mira estupefacto.
-¿en serio? – pregunta feliz. La calidez abunda en su corazón y por un momento puede imaginarse al chico que tanto ama arrodillado frente a ella ofreciéndole un anillo… es la imagen más hermosa del mundo.
-sí, enserio, me lo dijo hace rato.
-yo… ¿Cómo esta? – pregunta en un vano intento por calmar su emoción.
-enojado porque lo dejaste plantado… Robín vuelve, por favor, ven aquí y dile la verdad, dile que estabas a punto de irte pero decidiste no hacerlo.
-Kuina… - estaba feliz lo admitía y en esos momentos las ganas de salir corriendo a los brazos de su amado eran demasiado fuertes.
-puedes llevarlo contigo. – aquello la sorprendió.
-creí que eso era lo que menos querías.
-y lo es, pero eso es lo que él quiere, y prefiero no verlo pero saber que está feliz a verlo cada día con el corazón roto, reamente te odiare si te vas sin él.
Robín sonríe enternecida, Kuina pudo haber sido un monstruo con ella desde que la conoció pero justo ahora estaba demostrando que nada le importaba con tal de que Zoro fuera feliz y eso solo podía ser, porque realmente lo quería.
-Gracias Kuina – la nombrada sonrió con calma, lo había logrado.
-bien, ahora ven acá, Zoro estaba esperando esta noche para pedirte matrimonio, y aunque sé que esta de mas… mas te vale decir que sí.
-…
-¿Robín?
-lo siento, pero no puedo hacerlo. – le dijo casi en un susurro mientras apretaba sus ojos azules y una lagrima caía por su mejilla.
-¿Qué?
-no puedo Kuina, no importa que tan feliz este por la noticia, no puedo hacerlo.
-¡no lo entiendes!
-gracias por todo y… cuídalo.
-Robín, espera no me cuelgues.
Y lo que escucho Kuina fue el sonido de la llamada terminada.
Robín se queda viendo el celular, Kuina vuelve a llamar una, dos, tres veces… es en esa cuando la mujer decide apagar el teléfono.
-¿todo bien? – pregunta el hombre a su lado.
-si – dice mientras se levanta y toma su maleta de mano, las demás ya deberían estar en el avión.
Va sumida en sus pensamientos, imaginando esa proposición que no pasara esa noche, imaginándose a ella de blanco y a él de negro, en una boda que no sucederá, se imagina a ella en una casa con él entrenando a lo lejos con un niño pequeño… en una vida que no llegara.
Cuando llega a la puerta Law la detiene, ella se da cuenta de que iba tan metida que ni siquiera se iba a despedir del cirujano. El chico la abraza con fuerza y ella le corresponde de igual manera, le quiere y agradece que el chico este ahí para ella, aunque su aroma y su presencia ya no le causen ningun sentimiento romántico... el cariño sigue ahí.
-puedes arrepentirte aun.
- no… estoy lista.
- puedes llevarme aun, o al menos decirme a dónde vas, para alcanzarte después. - Robin sonríe un poco ante la actitud aniñada de su ahora amigo.
-dijiste que no volverías a insistir.
- entonces te diré otra cosa – Law tomo la cara de ella entre sus manos y miro sus ojos azules – se que antes dije que no te entregaría a nadie, pero ya no pienso igual.
-no te entiendo.
-creo que por fin eh aceptado que realmente lo amas, y por eso debes saber que estas cometiendo una equivocación Robín.
-Law…
-lo que va a pasar… será que llegaras a tu destino con ese vacío en tu pecho y ese dolor en tu corazón al haber dejado atrás a la persona que amas y entonces pasaras cada día y cada noche, cada momento pensando ¿y si hubiera luchado por nosotros? – Robín miraba los ojos negros del hombre, cada palabra se incrustaba en sus pensamientos, ¿era eso lo que él había sentido cuando la dejo? – Robín… ¿que pasara cuando vuelvas y encuentres a Zoro, enamorado de alguien más?
-yo… -¿Qué haría? ¿Podría soportarlo? Lo dudaba, probablemente saldría huyendo de su presencia.
-te sentirás la persona más estúpida del mundo y a partir de ese momento te preguntaras ¿valió la pena?
-¿eso es lo que tú sientes Law? – se animo a preguntar, una sonrisa cálida apareció en el rostro del doctor.
-no te estaría diciendo esto si no fuera así Robín, te quiero mucho y por eso no quiero que cometas el mismo error que yo.
-si sabes que fue un error irte… ¿Por qué no regresaste? – Law se encogió de hombros.
-supongo que cuando lo hiciera quería que vieras en mi al hombre exitoso que una mujer como tu merece.
-Law… - ella también sonrió, había muchas cosas que ella no sabía al parecer; en ese momento realmente agradecía que ese chico la hubiera acompañado. – gracias por esto.
-no es nada, sé que no podre hacerte cambiar de opinión, te conozco y sé que eres la mujer más testaruda del mundo… de todas formas, espero que lo pienses y que no te des cuenta demasiado tarde del error que estas cometiendo… como yo. – Y sin más el doctor le dio un tierno beso en la frente – aquí estaré cuando regreses Robín, estaré siempre que me necesites.
-Law… de hecho hay un favor que quiero pedirte.
-claro, hare lo que tú quieras Robín – ella le sonrió y le ofreció la carta que esa misma mañana había escrito.
-¿podrías dársela a Zoro?- Law miro el sobre blanco y lo tomo lentamente, después soltó un suspiro.
-realmente creo que debiste pedírselo a otra persona, pero… como no hay de otra y además te adoro, lo hare, aunque el chico querrá golpearme – Robín soltó una risita.
-el no es tan salvaje – y después comenzó a caminar hacia las puertas que la llevarían al avión, antes de eso volteo nuevamente hacia su amigo – pero… dáselo donde haya mucha gente, eso hará que se contenga un poco. – dijo guiñándole un ojo.
Law sonrió nervioso.
-genial – pronuncio con sarcasmo y Robín soltó una carcajada – oye.
-¿si?
-¿realmente es diferente lo que sentiste por a lo que sentías por mi? – era un último intento, tan solo quería asegurarse una vez más, tenía una última esperanza de que le dijera que si le había amado, aunque eso no cambiara nada.
- Me enamore de su personalidad y de su alma; y todo es diferente cuando te enamoras de esa forma.
Lo último que vio Law de ella fue su cabellera negra pasando entre las puertas.
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Cuando llama por cuarta vez y solo escucha la contestadora se enoja y golpea el celular con la pared. Se siente frustrada y su respiración esta agitada.
-¿Qué hago?
Pero así como se hace la pregunta entra corriendo al salón; su mirada va a su mesa donde están sus amigos todavía, pero no encuentra a quien está buscando, mira a todos lados y comienza a enojarse cuando no lo encuentra.
Pero se relaja cuando lo ve a lo lejos. La canción que está sonando es lenta y por eso la chica de las gafas está colgada de su cuello, el la tiene de la cintura. Tashigui parece disfrutarlo mientras se recarga en su fuerte pecho, pero el parece solo mirar hacia arriba resignado.
Kuina aprieta los puños y se dirige con paso firme hacia ellos, se mete entre la multitud y va tan rápido y decidida que comienza a empujar sin piedad a todo el que se le interpone, entre ellos su amiga pelirroja y Luffy. Cuando llega hasta la pareja ya tiene varias miradas enojadas sobre ella, pero Kuina aun no se da cuenta y de todas formas no le importa.
Toma con fuerza el brazo de ella, tanta como para lastimarla y marcarle sus dedos en la piel blanca, después la jala para que soltara al peli verde quien esta tan sorprendido que no hace nada, Tashigui cae al suelo con un sonoro golpe mientras le grita insultos a Kuina.
-¿Por qué hiciste eso? – Pregunta Zoro a punto de agacharse para ayudar a la chica, pero Kuina lo detiene empujándolo hacia atrás - ¡Kuina estas yendo demasiado lejos!
-¿Qué diablos te pasa? – Grita Tashigui quien ya se encuentra de pie gracias a Vivi y Violet - ¿estás celosa porque aunque no esté Robín el sigue sin hacerte caso? – Kuina la mira y levanta el puño dispuesta a romperle la cara pero es detenida por el peli verde.
-¿es por eso? ¿Haces un escándalo por eso? – Kuina no sabe si reír o llorar ante semejante acusación.
-no, ahora tenemos que irnos – le dice mientras toma su mano y comienza a jalarlo para salir de ahí, pero Zoro no se deja y se suelta, sospecha que es lo que quiere Kuina pero no sabe porque y de todas formas el no quiere – ella me dejo plantado, hablare con ella mañana, no es para tanto.
- no lo entiendes.
- tú eres la que no entiende – se entromete nuevamente Tashigui – deja de molestarlo pareces su madre.
- deja de entrometerte cuatro ojos – le grita Kuina y la chica aprieta los dientes – Zoro debes escucharme, no debes estar aquí.
-¿Qué pasa contigo? Por qué tanta insistencia.
- no tengo tiempo para explicarte, debes venir conmigo. – dice tomándolo nuevamente de la mano, pero otra vez, él se suelta y va con Tashigui.
-estoy bien aquí Kuina, hablare con Robín mañana, no te preocupes. - su tono calmado hacen que la espadachín comience a alterarse.
Kuina lo miro molesta, sabía que el chico no estaba pensando con claridad, de hacerlo se habría dado cuenta que ella no se lo estaría pidiendo de no ser importante, en primera por que ella no haría ese tipo de escenas por nada y en segunda por que se supone que odiaba a Robín…
-¡no podrás hacerlo mañana! – el grito por fin capta la atención de Zoro. - ¡ella está tomando un maldito vuelo en este momento!
-¿Qué?
-¡está a punto de irse Zoro! Nunca más la volverás a ver si no corres al aeropuerto. – Zoro al mira y se dice a si mismo que eso no puede ser cierto… pero los nervios comienzan a aparecer.
-ella y yo viajaremos en un mes, deja de mentir. – le dijo en tono serio; quiere que Kuina le diga que es broma, que le diga que solo esta celosa pero de alguna forma sabe que no es así y cada momento de los últimos días con Robín aparecen en su mente, su rostro triste y sonrisas falsas.
-¡no! Nunca estuvo en sus planes llevarte con ella, por eso decidió irse hoy, sin decirte nada ¿Por qué crees que no vino? ¿Por qué crees que no contesta? Ella esta aferrada con que irse es lo mejor para ti. – le decía, se lo estaba diciendo pero por más que lo hacía no veía reacción en el peli verde.
-¡Reacciona maldita sea, la vas a perder! – aquel grito resuena en los oídos de Zoro y por fin parece entender, el te amo inesperado de la noche anterior cobra sentido, al igual que negarse a decirle a dónde irían.
El chico toma de los hombros a su amiga y la agita.
-¡¿es verdad?! ¿No me mientes? – Kuina lo mira, de alguna manera entiende la dificultad que tiene él para creerle.
-es tu felicidad lo que está en juego, no mentiría con eso. – el detecta verdad en sus palabras y su mirada, la conoce y por eso sabe que no miente.
-¡vámonos! – dice tomándola de la mano y saliendo de ahí, pero otra mano lo jala del hombro.
-Estás conmigo – le dice Tashigui en tono temido, Zoro quiere gritarle que no tiene tiempo pero no es necesario porque nuevamente Kuina la empuja bruscamente al suelo, después sonríe divertida.
-Bye, bye – se despide con la mano y jala a Zoro, para salir apresuradamente del auditorio del colegio. Bien fue inmaduro e innecesario, pero al menos había hecho lo que tanto tiempo había querido.
Cuando salen lo primero que hacen es buscar un Taxi, lamentablemente ninguno pasa por ahí.
-¿Qué hacemos? – pregunta Kuina preocupada.
-correr… - le dice el peli verde dispuesto a hacerlo.
-Marimo – la voz de Sanji le detiene.
- no tengo tiempo pervertido – pero entonces mira que él le lanza algo y las atrapa sin dudar, son unas llaves y alza la ceja.
-son del auto del profesor Franky, no ha puesto muchos peros, dijo algo como que luchar por amor era algo super, como sea solo devuélvelo sano y salvo. – Zoro sonrió, asintió y fue directo al auto con Kuina de copiloto.
Sanji miro el coche alejarse a toda velocidad. Saco un cigarrillo y se lo llevo a la boca. El rubio apenas y había escuchado los primero gritos de Kuina en medio de la pista supo que necesitarían ayuda, por eso había buscado al único hombre que siempre estaría dispuesto a hacerlo.
-mas te vale que no la dejes ir… - le susurro al viento.
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Nami solo vio como Kuina y Zoro salían a toda velocidad del lugar, no entendía nada más que lo que había escuchado… ¿Por qué Robín se iría? Había muchas cosas que no lograba comprender.
Un ruido de enojo le llamo la atención, Tashigui se había levantado nuevamente y pasado muy cerca de ella, refunfuñando y maldiciendo… "si, definitivamente tiene doble personalidad" pensó la pelirroja, después sonrió al recordar como Kuina la había empujado, ella también estaría furiosa, casi suelta una carcajada, sabía que su mejor amiga lo había hecho para que la de gafas dejara ir al pobre Zoro, pero la verdad era que la chica desde cuando tenía ganas de hacerlo y probablemente lo había disfrutado bastante.
-Nami – la voz de Luffy a sus espaldas interrumpe sus pensamientos - ¿de qué te ríes?
-nada, solo me burlaba de alguien – lo dice suficientemente alto como para que Tashigui que se encuentra sentada no muy lejos de ahí, aun insultando a medio mundo, la escuchara, se sintió satisfecha cuando mando una mirada asesina ante tal comentario.
-¿de la chica a la que empujo Kuina? ¡Ha sido graciosísimo! Ussop dice que se le han visto las bragas – dijo el chico riendo a carcajada escandalosa.
Esta vez Tashigui se levanta totalmente furiosa y sonrojada y sale del lugar. Nami ríe divertida, sabe que Luffy no lo ha hecho por maldad pero aun así se siente orgullosa de él, por lo que le da un beso en la mejilla.
-¿y eso por qué?
- porque te quiero… ¿Por qué más?
-shishishshi que bueno que estés feliz.
-¿de qué hablas?
- es que has estado un poco extraña toda la noche. – Nami sabe que su novio tiene razón, no ha dejado de pensar que a partir de esa noche él se alejara, así que no ha podido disfrutar del todo la graduación. – Nami… puedes decirme lo que sea.
Luffy pega su frente con la de ella y un sentimiento de seguridad la llena, sonríe realmente feliz ¿Por qué se preocupaba? Conociendo a Luffy habría alguna solución, y si no… harían que las cosas funcionaran, le había dicho a Kuina hace poco que el amor de Zoro y Robín no era un juego… bien, pues el de Luffy y ella tampoco lo era.
-tengo miedo.
-¿eh? ¿Por qué?
- porque te irás lejos de mi.
-¿Quién te ha dicho semejante estupidez?
-Luffy, quieres irte con Ace, y el tiene la compañía de videojuegos a cuatro horas de aquí.
-¿y? – Nami suspiro, definitivamente su novio no había pensado en nada.
-que yo debo quedarme aquí, a estudiar ¿recuerdas?
-sí, lo sé. – a pesar de decir eso Nami no creía que Luffy supiera lo que eso significaba, soltó otro suspiro resignada, al parecer tendría que explicárselo con manzanitas.
-Luffy… eso significa que tu estarás trabajando en otra ciudad y yo me quedare a estudiar aquí – el chico pestañeo calmadamente – estaremos lejos – nuevamente no había reacción – a muchos kilómetros de distancia… - aun nada, aquello le harto un poco por lo que golpeo sus mejillas con ambas manos, apretándole fuertemente la cara - ¡¿es que no lo entiendes?!
-fi fo esfendo. –intento decir el morocho pero al estar su cara apretada no podía hablar con claridad, la pelirroja lo soltó para que repitiera.
-¿Qué?
-que si lo entiendo Nami.
- pues no parece – entonces su gesto se nublo - ¿o es que acaso no te importa?
-¡claro que sí! – Entonces su característica enorme sonrisa aparece – planeo llevarte conmigo.
Nami abre los ojos sorprendida.
-¿eh?
-planeaba raptarte, ya estando haya no podrías hacer nada. – una venia sale en la frente de la pelirroja.
-¡¿Cómo se te ha podido ocurrir algo así?!
-shishsihsishishsishi – el chico reía mientras la abrazo con fuerza de la cintura, la tenia atrapada y ella no podía ni siquiera sacar sus brazos para defenderse, el se acerco a su rostro y ellas se sonrojo. – se que no tenemos mucho tiempo juntos como novios Nami, pero eso me ha bastado para saber que yo no soy nada sin ti, lo descubrí con tu accidente. – Nami miraba los ojos negros de él, esos que tanto le encantaban, y en ellos encontró puro amor y emoción. – quiero llevarte conmigo.
-Luffy, pero yo…
- se que quieres estudiar – le dijo y ella sintió su aliento sobre sus labios - pero también existen universidades allá y me tome la libertad de checar los datos de unas cuantas, todas con la licenciatura que tu quieres.
Nami se sorprendió nuevamente ¡lo tenía todo calculado! Sonrió, al parecer lo había subestimado.
-Nami… - ella lo miro ante el llamado – vivamos juntos.
Una sonrisa casi tan grande como la de el apareció en su rostro, empujo sus pies con fuerza saltando sobre él y por fin liberando sus brazos lo abrazo con todas las fuerzas que tenia.
-¡si! Jamás soportaría que me dejaras…
-yo jamás lo haría Nami – dijo cuando otra vez se miraban. – Vivamos juntos… para siempre – le dijo mientras le ponía su sombrero a ella. Nami sonrió con ternura.
-si...para siempre – y sin más le beso. Un beso con todo el amor que ambos compartían, ansiosos por vivir cada nueva experiencia de la mejor manera… juntos.
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En cuanto se baja del auto comienza a correr, Kuina lo sigue por detrás, va descalza y con los tacones en la mano. Se los ha quitado en el carro, justo antes de bajar, supuso era lo mejor. Corren por un buen rato, empujando a cuanta gente se pone enfrente, ella tropieza un par de veces pero no cae así que siguen, no saben cuánto pero simplemente no paran… hasta que Zoro se da cuenta que ni siquiera sabe a dónde ir.
-¿Dónde es Kuina?
- no lo sé.
-¿Cómo que no lo sabes? Ella te conto todo ¿no?
-omitió la parte de decirme a donde iría, no me culpes por eso – Kuina incluso llego a sospechar que Robín no había confiado completamente en ella, no la culpaba la verdad pues amigas no eran, pero ahora podía casi estar segura que la verdadera razón por la que no le dijo cual era su destino era… claramente por que terminaría diciéndoselo al peli verde – es muy astuta.
Zoro se paso la mano por el cabello con exasperación ¿Qué hacia? ¿A dónde iba?
-¿ustedes? – una voz conocida y que el odiaba hizo que ambos voltearan. Law se encontraba ahí con semblante sereno y con su maleta en la mano.
-¿Qué haces tú aquí? – fue agresivo y lo sabía, pero aparte de que no soportaba al tipo ahora mismo no estaba de humor, tenía que alcanzar a su fugitiva novia y ni siquiera sabía por dónde empezar.
-eso debería preguntar yo.
-no, yo soy su novio, tú no tienes derecho a preguntar nada. – Law frunció el ceño y después soltó un suspiro, había empezado mal la conversación pero es que ni siquiera esperaba encontrárselo tampoco.
Zoro lo miro con rabia, ¿Por qué ese mal nacido estaba ahí? ¿Y por qué diablos llevaba una maleta? ¿Acaso se irían juntos?
-¿sabes donde esta Robín? – Kuina pregunto ignorando la rivalidad, saber donde estaba Robín era más importante que esos dos se partieran a golpes.
-se fue – directo y fuerte, así había sido lo pronunciado.
-¿Qué?– Law suspiro nuevamente y miro la hora en su reloj.
-sí, han llegado justamente trece minutos tarde. – Kuina se deja caer al piso aun no creyendo lo que escuchaba, habían llegado tarde.
Sintió las piernas algo acalambradas consecuencia de la carrera que habían hecho para llegar ahí, se tapo la cara con frustración, si tan solo hubiera tomado la decisión de decirle a Zoro antes… tal vez hubieran llegado a tiempo.
-¿estás seguro? – la voz ronca y fría de Zoro hizo la pregunta, y Law solo asintió. - ¿Por qué estas tu aquí? – a diferencia de hace rato ahora su voz era menos agresiva.
-vine a despedirla – dijo el cirujano sosteniéndole la mirada – tenía la esperanza de que decidiera llevarme con ella – noto que la mandíbula del peli verde se tensaba ante las palabras – pero… no te preocupes, ella no siente nada por mí, ni siquiera me ha dado oportunidad de demostrarle lo contrario.
- no hay nada que demostrar, Robín es mía.
-sí, lo sé… relájate ya me ha quedado claro.
-tal vez aun no se ha ido, ella podría haber… – menciono Zoro, intentando creerse sus propias palabras.
-no, ella no se ha detenido a último momento y no ha detenido el vuelo por que pensara que tu vendrías por ella, Robín se fue, deberías saber que nada la detiene cuando toma una decisión.
Zoro apretó sus puños con fuerza, él tenía razón, por más que le doliera él lo sabía desde el momento en que Kuina se lo dijo… ella había decidido irse, y lo haría… lo hizo.
-de verdad lo siento – Zoro miro al hombre, y sintió que decía la verdad – incluso yo le pedí que se quedara… está cometiendo un error.
-¿Cómo lo sabes?
- porque yo también lo hice, y me arrepiento, no vale la pena cumplir tus sueños si estas cada instante lamentando no estar con la persona que quieres… se lo dije, pero no me escucho.
-¿Por qué lo hiciste? Creí que querías…
-¿robártela? – Law soltó una pequeña risita que hizo que Zoro se enojara – eh de admitir que lo intente, llegue a pensar que podría recuperarla, porque ella me amaba a mi antes que a ti… pero ella me dijo algo, algo que me dolió pero lo entendí… - ambos se miraron – ella me dijo que hasta que te conoció entendió… que contigo era la primera vez que se sentía realmente enamorada.
Esas palabras hicieron que se sintiera feliz, pero al mismo tiempo se sentía enojado y triste, si realmente lo amaba ¿Por qué se fue? ¿Por qué no lo espero?
-ella me dio esto para ti… - el hombre se encontraba extendiéndole un sobre blanco y con cautela la tomo.
-¿Por qué te la dio a ti? – la voz de Kuina hizo que ambos se dieran cuenta de que la chica seguía tirada en el suelo, con las mejillas sonrojadas por sentirse acalorada, su respiración era agitada y se sobaba una pierna.
Law miro a Zoro quien parecía prestarle más atención a la carta que a su amiga; le tendió la mano a la chica y ella lo miro confundida, Law le regalo una sonrisa.
-¿te sientes bien?
-sí, solo estoy cansada – frustrada y enojada serian mas correctas; aun así tomo la mano del hombre y se levanto con su ayuda. – Gracias – le dijo y el sonrió.
-por alguna extraña razón que aun no entiendo me dio la carta, tal vez no pensaba realmente en dármela a mí, tal vez se le olvido encargársela a alguien más – antes su palabras le mando una mirada sospechosa a Kuina.
La peli negra se sintió encogerse ante la misteriosa, fría y negra mirada del doctor, la profundidad de sus ojos le llamo la atención. ¿Él sabía que Robín había hablado con ella de todos sus planes? La sonrisa enigmática que él puso a continuación le dio la respuesta, si, lo sabía.
-de todas formas ya eh cumplido con lo que ella me pidió – dijo con la intención de marcharse.
-asegúrame que no sabes a donde fue. – Law miro al peli verde ante aquella oración.
-si lo supiera… te lo diría – Zoro soltó una risa burlona.
-¿lo harías?
- el cariño que siento por ella no es un juego, la quiero y por eso su felicidad es lo más importante para mí, a pesar de que me duela que no se yo quien pueda dársela.
Kuina lo miro cuando el doctor había pronunciado aquellas palabras, cada letra de aquella oración se había marcado en su piel como tatuaje, después de todo, no era la única que había renunciado al ser amado, poniendo la felicidad de esa persona sobre la de ella. Eran relativamente iguales, él había renunciado a Robín y ella a Zoro.
-Gracias – fue lo último que pronuncio el peli verde, y después comenzó a caminar alejándose de ahí.
-Zoro ¡espera! – Kuina intento correr al ver que el chico partía sin ella, pero entonces un profundo dolor la hizo caer. La chica apretó los dientes ante el dolor ¿Cuándo se había lastimado? Al parecer no solo habían sido calambres, realmente haber corrido descalza por todo el aeropuerto había hecho que en algún momento se lastimara, recuerda haberse tropezado un par de veces pero mientras lo hacia la adrenalina había hecho que no sintiera ningún dolor… sin embargo eso había cambiado cuando por fin pudo descansar.
-¿estás bien? – Law se agacho a su lado y ella asintió. Zoro la miraba y lo que Kuina vio en los ojos del peli verde la asusto, tanta frialdad, tanto vacio…
-Kuina yo… debo irme, debo estar solo un momento.
Su voz era la de siempre pero ella sabía que ocultaba tanto dolor como nunca antes.
-pe…
-yo puedo llevarte a casa – la voz de Law hizo que observara al médico a su lado; noto que Zoro aun los miraba de reojo, al parecer había aprobado esa idea y sin más salió de su vista perdiéndose entre todas esa gente que caminaba con destinos diferente.
Kuina se mordió el labio tan fuerte que no tardo en probar el sabor de su propia sangre.
-es mejor que lo dejemos solo por ahora... te ayudare a levantarte, parece que tienes el tobillo bastante lastimado – dijo y nuevamente la ayudo a levantarse.
Cuando estuvo de pie Law poso su brazo en la cintura de ella y pasó un brazo de Kuina sobre sus hombros para ayudarla a caminar; sin embargo en todo este procedimiento Law había notado que la chica tenía la mirada un poco perdida y el labio había comenzado a sangrarle.
-oye… ¿estás bien? – la chica lo miro y sin si quiera saber porque, hablo.
-si tan solo se lo hubiera dicho antes el hubiera llegado a tiempo, todo esto es mi culpa.
-no es cierto – la voz de él fue seria, parecía más un regaño – es culpa de Robín por pensar de manera errónea y también es culpa de tu amigo…
-¿de Zoro?
-debió luchar más por ella si me lo preguntas.
-¡él no lo sabía! – le grito enojada, ese hombre no tenía derecho a hablar mal de Zoro. Law sonrió divertido y eso la puso aun de peor humor.
-bien, tranquila, olvida lo que dije, ahora hay que llevarte al auto, tengo mis cosas ahí, creo que tendré vendártelo. – Kuina seguía mirándolo con el ceño fruncido ¿ahora cambiaba de tema? ¿Qué rayos pasaba con ese hombre?
Así que ambos comenzaron a caminar, ella medio cojeando y apoyada en el. Law la miro de reojo, la chica parecía ir pensando en cualquier cosa menos en el camino, lo supo porque ni siquiera se había empeñado mucho en esquivar a las personas que pasaban a su lado; y tenía razón la peli negra solo podía pensar en el peli verde ¿A dónde habría ido? Y ¿estará bien? Eran las preguntas que se hacía…
-lo lamento – Kuina miro al cirujano confundida y él le regalo una sonrisa – lamento que te hayas enamorado de alguien que ya ama a otra persona – la peli negra abrió los ojos sorprendidas y un sonrojo apareció en sus mejillas.
-¿co…como? – Law sonrió de lado.
-no pude evitar notarlo, yo también siento lo mismo… y no se lo deseo a nadie, pero parece que tu llevas cargando con esos sentimientos bastante tiempo, es admirable la manera en la que también luchaste por que ellos estuvieran juntos.
-tú también lo hiciste.
- yo no hice nada.
-lo intentaste, a pesar de que realmente la amabas. – Law no contesto, en cambio se miraron y después de unos segundos sonrieron.
-parece que somos unos desafortunados en el amor – el dijo él.
-si… lo somos. – respondió ella.
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Tomo el tarro de sake y se lo empino sin pensar, no sabía cuánto había bebido, solo sabía que las cosas a su alrededor se comenzaban a mover, ya no podía mantener la vista fija en un solo objeto… soltó una risita.
Robín va a matarme cuando sepa que eh gastado todo mi dinero en sake…
Pero dejo de reír cuando se dio cuenta de lo que había pensado, las venas de sus manos se hicieron más notorias gracias a la fuerza que ponía sobre el tarro, entonces lo aventó contra la pared de su habitación rompiéndose en miles de pedazos.
Una vez más tomo aquella hoja de papel ya bastante arrugada, mojada en algunas partes y en la esquina levemente rota…
Zoro.
No creo que explicarte mis razones sea suficiente para que me entiendas; se que estas furioso y que a partir de la primera vez que leas esta carta dirás que me odias, te lo dirás miles de veces… pero no te lo creerás; me amas lo sé y quisiera realmente que no lo hicieras.
La carta no es para excusarme ni para pedirte que me perdones, tan solo es para que sepas que te amo… realmente lograste enamorarme hasta el punto de sentirme con la necesidad de quedarme a tu lado para siempre... eso me dio un poco de miedo.
Realmente espero volverte a ver, no sé en qué condiciones y no estoy segura de en cuanto tiempo pero lo haré, nos volveremos a ver y sé que seguirás siendo el hombre maravilloso al que tanto llegue a amar.
Robín.
¡La carta no le decía nada maldita sea! No eran mas que palabras vacías que no significaban anda realmente, era como si ella se hubiera sentido obligada a escribirla, obligada a decirle que lo ama,y si probablemente había sido eso y no le agradaba la idea, hubiera preferido que lo dijese en persona.
Ya había perdido cuenta de cuantas veces la había leído, de lo único que se daba cuenta es de que cada vez que lo hacía le dolía más que la anterior.
No lo entendía, simplemente no entraba en su cabeza que ella se fuera tan tranquila, si realmente le amaba… ¿Por qué no esperarlo? El ya lo había decidido, nunca le pidió abandonar ni sus sueños, ni sus metas… la amaba lo suficiente como para ser él quien se sacrificara, ni siquiera lo sentía así, no era un sacrificio si se trataba de estar con ella.
Una vez más esa noche lagrimas amargas cayeron de sus ojos, lagrimas de tristeza combinadas con coraje y furia… y es que entre más lo pensaba… más preguntas se hacía.
¡¿Por qué diablos apareció en mi vida si de todas formas me iba a dejar?!
Esa era la más dolorosa ¿Por qué ella se había empeñado tanto en enamorarlo de esa manera para después dejarlo atrás? Con el corazón destrozado.
Y nuevamente apretaba la hoja con fuerza ¡¿Por qué rayos estaba así?! El no lloraba por nadie, si la mujer había querido irse entonces estaba bien… no la necesitaba.
Cuando quiso repetirse aquello recordó cierto objeto guardado envidiosamente.
Aventó la carta ya arrugada sobre la mesa y metió su mano, ahí en su saco, ese que no se había dignado a quitarse. La cajita negra jugo entre sus dedos y la abrió con cuidado.
Saco el anillo de oro blanco con aquel diamante en forma de corazón que tanto le había gustado, era una lástima que nunca se lo pudiera ver puesto a la mujer que ama.
Miro el anillo y sonrió melancólicamente, mientras miraba las letras grabadas con fina caligrafía "Forever" él suelta una risa, casi burlona – si claro – piensa con sarcasmo.
Robín se había ido, y con ella se había llevado las ilusiones que él había puesto sobre su relación, se había ido… y con ella se llevo el "para siempre"
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Fin.
A no es verdad jajaja resulta que me quedo demasiado largo así que tendrán un capitulo mas... ¿ya saben lo que pasara? apuesto a que si, es realmente predecible ¿no?
Bueno actualizare pronto el capitulo final, muchas gracias a todos los que han comentado, nos leemos pronto.
