Hola, bueno, es mi primer fics de VA y realmente espero poder hacerlo bien, aunque no estoy segura de como jeje. La historia es basada después del final de El último sacrificio así que espero que les guste. En esta historia habrán muchas cosas nuevas y viejas, como drama, celos, amor, peligro y sobre todo (el elemento fundamental) sangre, es decir, es de vampiros, ¿no?

Aviso:

.: Vampire Academy :. - POV General

.: (nombre) :. - POV Personaje

~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead


~ Instinto de Sangre ~

Capítulo 38:

El sacrificio

.: Lissa :.

Faltaba poco para que el avión aterrizara en un lugar cercano a la casa en que nos quedaríamos, una pequeña casa en el campo, según dijeron, y la cosa es que apenas recién estaba amaneciendo. Yo estaba preocupada, demasiado, porque ahora nuestro problema más grande es detener a los Strigoi.

Rose estaba sentada frente a mí, con las piernas abrazadas al cuerpo, mirando por la ventana con una expresión vacía. Yo estaba sentada junto a Christian que dormía tranquilamente a mí lado, apenas me había despertado.

– Hey – La llamé. Ella me miro y esbozó una débil sonrisa – Buenos días

– Buenos días – Dijo.

– Te ves cansada, ¿has dormido? – Pregunte sorprendida.

Ella negó con la cabeza y volvió a mirar por la ventana.

– No ha llamado, está amaneciendo – Dijo ella – Espero que esté bien

Sonreí ligeramente. No era de extrañar que estuviera tan preocupada. Dimitri se había quedado en Baia para detener a los Strigoi y al amanecer iba a ir directo a la corte para poder ayudar a Alberta, porque seguro que era un cruel desastre. Rose había estado tan mal desde entonces, creo que efectivamente no quería irse sin él.

– Quizá piensa que estás durmiendo – Me reí ligeramente – Descansa, Rose. Dimitri llamará más tarde probablemente, ahora duerme un poco

Ella me miré preocupada y forzadamente asintió. Yo la mire, esperando a que se quedara dormida y cuando lo hizo volví a dormir también.

Para cuando abrí mis ojos me sentí flotando, quizás porque el avión no había aterrizado aún. Yo desconocía la localización de la casa, pero no importaba. Desperté con una sonrisa ligera, Christian me besó en la frente con la misma sonrisa.

Mire por la ventana y sonreí, era de día, significaba que estaríamos a salvo durante unas horas, bieeen largas.

Sonreí al ver un hermoso celeste teñir el cielo, el sol apenas estaba saliendo. Volteé enfrente para ver a Rose y me tope con al sorpresa de que no estaba, la manta estaba tirada y sus cosas también.

– ¿Dónde está Rose? – Pregunte mirando a Christian. Él me sonrió.

– Dimitri llamo hace un rato, se alejó para poder hablar a solas con él – Dijo tranquilo. Sonreí un poco, me puse en pie para poder ir a ver a Rose. Camine unos cuantos asientos hasta llegar a los de atrás, los sentimientos de Rose estaban todos revueltos y me era imposible distinguir cual era cual, al llegar allí la vi de frente. Tenía la vista puesta en el teléfono y las piernas abrazadas sobre el asiento.

– ¿Estás bien? – Pregunte sentándome frente a ella.

– Sí – Guardó el teléfono y miró a su izquierda por la ventana, estábamos en el asiento que daba al corredor – Dijo que estaba bien y en camino a la corte… Logro deshacerse de la mayoría de ellos

– Eso es bueno, ¿no? Está bien – Dije sonriendo. Ella me sonrió a duras penas – ¿Qué sucede?

– No lo sé – Se pasó una mano por el rostro y bajó las piernas – Me preocupa que algo le suceda. Ya lo perdí una vez y no quiero que vuelva a suceder

La mire con una leve sonrisa, me senté a su lado y la abracé sin decirle nada. Estuvimos así unos cuantos segundos y luego la miré tranquila.

– Va a estar bien, tranquila – Dije sonriendo. Ella suspiró y asintió, más tranquila y con una sonrisa.

– Bien, ahora me preocupa lo que podamos encontrar – Su semblante se tornó duro y peligroso – Ellos desataron su guerra y nosotros…

– Somos parte de ella – Dije.

– No – Miró al vacío por unos segundos y luego a mí, sin quitar su expresión – No seremos parte de ella. Te mantendré con vida y de algún modo buscaré la forma de detenerla

La mire fijamente esperando encontrar algo diferente en ella, pero no fue nada. Entonces suspire pesadamente, Rose estaba decidida y supongo que no podía cambiar su opinión. Yo sabía lo terca que era.

– ¿Te das cuenta de que vamos por ahí recogiendo Morois y Dhamir salvándolos de la guerra? – Me reí. Rose sonrió asintiendo.

– Sí – Asintió tranquila – ¡Bueno! – Se puso en pie y se pegó un estirón – Vamos a ver a los demás

Asentí lentamente. Al llegar a un gran grupo, Rose y yo nos acercamos. Abe estaba sentado frente a Janine revisando las jugadas. Movimientos. Estrategias. Precauciones. Planes de respaldo. Todo lo necesario para una pelea contra Strigoi.

Rose y yo nos recargamos de rodillas en unos asientos, apoyándonos contra el respaldo y mirando a Abe y a Janine intrigadas.

– Eso es todo – Dijo finalmente Abe.

– Nos perdimos todo – Dijo Rose.

– Tú lo único que tienes que saber es que Lissa y Christian están a tu cargo – Dijo Janine – Sin Dimitri aquí Christian necesita un guardián y estoy segura de que es lo mejor. Sé que puedes cuidar de ambos y más porque Christian puede usar su poder de fuego

– Sí, es más fácil decirlo que hacerlo – Dijo Rose rodando los ojos – ¿Qué va a suceder una vez que lleguemos allí? Van a ir a por nosotros en cualquier momento

– Horario vampiro – Dijo Eddie mirando a Rose – Las hermanas de Dimitri se ofrecieron a ayudarnos también, lo que es bueno porque necesitamos toda la ayuda posible. De día harán guardián la guardiana Hathaway, tú no, Viktoria y Mikhail; de noche estaremos tú, yo y Karolina. Sonja, Olena y Yeva se encargarán de los tres pequeños y los Moroi, bueno ellos tienen guardianes, ¿no? Mia, Adrian, Sonya y Abe tienen unos temporales, estaremos bien por un tiempo

– ¿Qué hay de la comida y esas cosas? – Pregunto Rose seria.

– Yo iré a la ciudad acompañado de tu madre, así que no tienes de que preocuparte – Dijo Abe tranquilo – Compraremos para una semana así que cada semana estaremos haciendo viajes. El tema de la guerra queda libre para nosotros, no vamos a entrar, es lo mejor, habla con Dimitri para que te tenga al tanto de lo que sucede en la corte y dile que mantendrás a salvo a Lissa y alejada de la guerra. Sin embargo, los demás allí deben estar al tanto de lo que planeamos: solo protegerla

– Eso no me gusta en nada – Suspiré.

– Como si yo fuera a dejarte pelear – Bufó Rose. Entonces miró a su madre fijamente – No creo que nos podamos mantener mucho tiempo en esa casa

– Solo hasta decidir algo nuevo – Dijo ella – Necesitamos un lugar en que no nos encuentren

– Esa casa es la mejor opción – Dijo Sonya asintiendo – Los strigoi no se acercaban cuando yo estaba allí; sin embargo ellos conocen la localización

– Es verdad – Dijo Syndey – Recuerdas que el Strigoi nos dijo donde estaba, Rose

Ella parecía pensativa. Un par de recuerdos la invadía y por ende a mí también. Parecían ser de Dimitri, un Strigoi y ella misma.

– No hay que llamar la atención – Dijo seria – Abe, hablo enserio

Abe rodó los ojos mirando Rose.

– Tan linda ella, mi hija –

– Viejo, el sarcasmo es lo mío, no lo tuyo – Dijo Rose sonriendo. Se sentó de una forma más cómoda mirando a la ventana.

– Vamos a estar bien, ¿verdad? – Me senté a su lado preocupada – Nada va a suceder…

Ella me miró. Se notaba segura por fuera, por dentro ardía en miedo. Jamás lo vi así y solo porque nuestro vínculo era bidireccional lo sabía, de lo contrario ella jamás me haría saber que es cierto. Sonrió un poco.

– Odio el vínculo en dos direcciones – Se rió – Vamos a estar bien, te lo prometo

– Rose, no quiero ser una carga – Dije preocupada. Ella bufó y coloco una mano en mi brazo.

– No eres una carga y yo soy tu guardiana, eh, así que quiero que te tranquilices – Dijo tranquila.

– ¿Quieres decir "tú tranquila y yo nerviosa"? – Pregunte riendo.

– Básicamente, sí. Tú tranquila y yo nerviosa – Se rió.

Suspiré un poco. Rose me sonrió tranquila y luego miró por la ventana tocando el colgante de su collar. La sentía preocupada por Dimitri, a pesar de que habían hablado hace poco, pero ella confiaba en que todo estaría bien.

No sé cuanto tiempo pasó, pero de la nada aterrizamos. Primeramente bajaron los guardianes solo para asegurarse de que el perímetro estaba a salvo y luego nos hicieron bajar. Piras. No suena tan mal.

– Bien, rentaremos un auto y nos iremos de aquí – Dijo Abe serio.

Asentí lentamente y luego miré a Rose que me daba la espalda. Sentí algo removerse en su interior, algo como rabia e impotencia. Me acerque para ver que estaba mirando y cuando llegue a la esquina de la cuadra me quede de piedra.

Había cuerpos por todos lados, sangre derramada y lo peor de todo… Moroi, Dhampir y humanos.

– París ha sufrido las consecuencias de la guerra también – Dijo Rose sin dejar de mirar. Cubrí mi boca con una mano al observar los cuerpos. Todos en el suelo, tumbados con la mirada perdida en distintas posiciones, sangrando. Debían haber unos diez o un poco más.

– Vamos, chicas – Dijo Christian tomándome de la mano y a Rose del hombro. Me di la vuelta solo para abrazarlo con fuerza mientras Rose comenzó a avanzar a uno de los cuerpos.

¿En especifico? Un hombre de tercera edad, estaba tumbado boca abajo y la mirada perdida en dirección de nosotros, como si nos estuviera mirando realmente. Rose se agachó junto al charco de sangre y luego estiro la mano para é los ojos cuando escuche el cuerpo moverse, no sé que hizo ella pero obviamente no puede ser bueno. Christian le gruñó y luego me alejó de allí. Poco después de unirnos al grupo de espera vi a Rose acercarse.

– ¿Y la sangre de donde? – Preguntó Adrian algo excitado, con ganas de querer beber y no me sorprendía si hemos estado bebiendo de envases.

Rose sacudió la cabeza y luego miró por la calle.

– ¿Qué hacías? – Preguntó Karolina levantando una ceja.

– Solo revisaba algo – Dijo Rose tranquila, intentando quitarse la sangre del brazo, pero solo lo empeoro más.

– Tal vez un paño te sirva – Dijo Jill extendiéndole un pañuelo color rosado.

– Gracias – Dijo Rose sonriendo.

– ¿Qué había en el cuerpo que te llamó la atención? – Preguntó Christian levantando una ceja.

Rose lo miró fijamente y antes de responder un auto se estaciono frente a nosotros. De color negro. La Guardiana Hathaway manejaba. Fruncí el ceño cuando no vi a Abe cerca. Una vez que Janine se bajo apunto a un auto que venía acercándose, era más grande.

– Unos pocos irán allí y otros aquí – Dijo con un tono serio – Rose, Eddie y tú

– Iré contigo en ese. Necesito decirte algo – Dijo Rose seria.

La miró fijamente, una mirada seria. Después de unos minutos me subí en un auto, el primero que apareció, junto con Christian, Jill y Mikhail.

– ¿Qué sucede? – Preguntó la madre de Rose sin apartar la vista de la carretera, siguiendo al auto en que iba Abe.

– Era un Conta – Dijo Rose desviando la mirada – Uno de los que fue asesinado

– Un Conta – Murmuró la madre de Rose. Yo abrí los ojos. Uno de linaje real. No puede ser cierto.

– Creo que es cansador – Dijo Rose de mala gana, recargándose sobre su asiento. En el asiento del copiloto, claro.

– ¿Estaremos bien? – Pregunto Jill asustada.

– Sí, lo vamos a estar – Dijo la madre de Rose seria.

Hice una mueca mirando a Christian que me miraba igual de preocupado. El viaje no tan largo no esperaba, pero si me había quedado dormida la mitad de camino así que eso podía explicar el por qué no fue largo. Para cuando desperté estaba frente a una casa azul en medio de la nada.

– ¿Es aquí? – Pregunté mirando la casa.

– Síp, es aquí – Dijo Rose quitándose el cinturón.

Me baje del auto y nos reunimos con los demás. Sonya miró la casa, con una mueca preocupada y su aura la delataba como preocupada. Supuse que eso guardaba relación con el tema de ser una Strigoi antes.

Poco después entramos. Era sencilla, con un aire desolado.

– Bien, supongo que estaremos bien aquí – Dijo Rose mirando por la ventana – Hm, las flores no se han marchitado, al menos no todas

– ¿Enserio? – Preguntó Sonya con un destello de emoción en sus ojos. La miré confundida y luego la vi salir disparada al jardín.

– Quien iba a decir que saldría disparada – Dijo Rose.

– Te pidió lo mismo cuando la volvieron Moroi – Dijo Sydney acercándose a Rose – Realmente son bonitas, pero se están marchitando

Las miré a ambas confundida, pero antes de poder acercarme, Christian me rodeó por la cintura con fuerza, preocupado.

– Espero que estemos seguros aquí – Dijo Abe.

– No lo estaremos – Dijo Rose seria, mirándolo con fijamente – Al menos no por mucho tiempo. Los Strigoi conocen este lugar así que tendremos que irnos al atardecer porque estoy segura que vendrán al anochecer

– El problema es donde – Dijo Abe.

– Bien, eso déjanoslo a nosotros – Dijo la madre de Rose seria – Tú solo costéalo y listo

– Ok – Dijo confundido.

– ¿Qué sugieres? – Preguntó Eddie mirando a Rose, cruzado de brazos y recargado en la pared.

– Sugiero… comer algo porque muero de hambre – Dijo Rose sacudiendo la cabeza. Solté un suspiro pesado.

– Hay cosas importantes que ver – Dijo Karolina tomando asiento en un sofá – ¿No puedes esperar?

– Ok – Dijo Rose de mala gana.

Unas pocas horas más tarde, estaba acostada en una cama, mirando el techo y dejando mis pies colgados desde el borde, jugando con ellos. No podía creer que ahora estábamos en peligro, no había ningún lugar seguro para ir.

– Seguro que todo acabará pronto – Me incline hacia delante y vi a Christian recargado en el marco de la puerta. Mirándome preocupado.

– Es una guerra. Las guerras suelen durar años – Dije preocupada – Y somos el blanco principal

Christian me miró preocupado, se acercó lentamente y se sentó a mi lado – Nada va a sucederte, te lo prometo – Me besó en la frente – ¿No quieres ir a ver a los guardianes? Están trabajando en un nuevo lugar de escape

– Lo quiero es saber que sucede en la corte – Dije preocupada – Mi pueblo está sufriendo y yo aquí de fugitiva. Me siento terrible e impotente

– ¿Cómo Rose cuando la enviamos lejos para limpiar su nombre? – Preguntó Christian – Sé que sí. Ella se sintió impotente entonces y ahora tú, ambas por igual y como ambas saben… tú comprendes mejor que nadie que es lo mejor. Fue tu idea enviarla lejos para protegerla, y ahora te estamos protegiendo a ti

Suspiré pesadamente y lo abracé con fuerza, preocupada. Christian me besó en la parte superior de la cabeza y me llevó fuera. Me acerque a la mesa viendo a Rose, Eddie y Janine revisar un mapa. Las mujeres Belikova, estaban cerca, pero no hablaban, y los Moroi… creo que estaban fuera.

– ¿Algún lugar seguro? – Pregunté acercándome más y tomando asiento junto a Rose.

– No, por ahora – Dijo ella.

La miré fijamente sin saber como lo hacía. Ella tenía un manojo de emociones revoloteando por dentro y por fuera se mostraba seria, las ocultaba de los demás y de todas las que tenía la que más se destaco fue miedo. No quería que nada nos sucediera, especialmente a mí y a Dimitri.

Entonces con ese pensamiento me acorde. Dimitri está en la corte.

– Rose – La llamé. Ella me miró seria – ¿Crees que podría hablar con Dimitri?

Parpadeó confundida – Ahm, sí, supongo

– Necesito tu celular – Dije al ver que ella no entendía el por qué le preguntaba No tengo su número

– ¡Oh! Claro, tenías que empezar por ahí – Dijo sonriendo. Me entrego su celular.

Tras tomar el celular de Rose salí de la casa, al jardín y sonreí al ver a la mayoría jugar como si nada estuviese sucediendo. Me senté en el pórtico, alejada de los demás y miré la pantalla de Rose, de fondo, por unos segundos.

Ella normalmente tenía una foto de ambas, pero ahora tenía una con Dimitri. Las cosas habían cambiado sin darnos cuentas.

– Al menos es feliz – Dije sintiendo una pequeña punzada de celos. Busque el número de Dimitri, y no me sorprendió encontrarlo como "camarada", fue fácil distinguirlo. Tras marcar espere a que respondiera.

Rose, ¿está todo bien? – Me quede en silencio unos minutos, no sabiendo la razón. La voz de Dimitri se escuchaba seria y a preocupada, si era posible – ¿Rose? ¿Rose?... ¿Roza?

– Ah, no Dimitri, soy yo, Lissa – Dije saliendo de mis pensamientos – Lo siento

Ah Majestad – Dijo con un tono serio y profesional. Quise replicar por la forma en como me llamo, pero pensé que era mejor no hacerlo debido a que quizá estaba en la corte y rodeado de otras personas – ¿Está todo bien? ¿Ha sucedido algo?

– Hm… Sí, por ahora está todo bien – Dije no queriendo recordar los cuerpos que hemos encontrado – Llame para saber como está las cosas en la corte, si es que estás allí, claro

Dimitri tardo en responder, e incluso pensé que él no me estaba prestando atención, luego lo escuche decir algo en ruso.

Llegue hace un par de horas – Me hablo nuevamente, y ahora si entendí – Las cosas aquí no parecen estar mejor que en Siberia, Baia. Básicamente se está protegiendo a los Moroi, pero no puedo negar que hubo muertes. También ya todos en el Consejo y las familias reales saben que usted está a salvo y aunque, algunos pensaron que fue… hm… malo habérnosla llevado y no haber avisado, están contentos de saber que la reina está a salvo

– Hay diferencias de ideas, ¿no? Seguro piensan que soy una irresponsable – Subí mis piernas al asiento y me las abracé con un brazo.

Otro silencio.

No todos piensan así, muchos saben que fue lo mejor porque se niegan a perder a otra reina y mucho menos en un momento como este

– Bien… – Murmuré.

Hey, Lissa, si te consuela… yo creo, pienso y sé que es lo mejor – Susurró suavemente, algo me dice que no quería que alguien escuchase – Tú seguridad es primero y aquí todos lo saben. Quienes no piensen igual… bueno, es su problema. No puedes dejar que ellos te digan que hacer, porque tú eres la reina, no ellos. Nadie ha gobernado mejor…

Sonreí un poco – Gracias

Tardo en responder – Solo recuerda que si quieres, realmente ayudar con el problema, la mejor opción es manteniéndote alejada del peligro. Serás el primer blanco, no tengo dudas de eso… así como sé que hay una chica allá… que está dispuesta a impedirlo con su propia vida. No dejes que sus sacrificios sean en vano

– Rose – Sonreí – Gracias, Dimitri

Al fin alguien que lo agradece y no se queja de las lecciones Zen – Se rió suavemente.

– ¿Qué tan mal están las cosas? – Pregunté intrigada y seria.

Derribaron la barrera. Lo sorprendente es que algunos guardianes afirmaron ver que los Strigoi podían usar magia – Dijo Dimitri serio – No me cabe duda de que era Firedark y es posible que quienes lo usaron pertenezcan a los líderes. Son diez, Abe nos dijo. Habían dos en Baia, no sé cuantos allá aquí, pero presiento que se han dispersado por el mundo para liderar a las camadas de Strigoi y así hacerse con todo. Lo tenían muy bien planeado… – Sonaba serio y pensativo – Es tan extraño porque los Strigoi no son así

– ¿Qué hay de los cuartos de seguridad? – Pregunté seria.

Ya han enviado a todos los Moroi a los cuartos, con cierto número de guardianes, esperando que funcione. Por lo demás, nosotros nos quedaremos impidiendo que sigan entrando – Explico Dimitri tranquilo. Pasaron unos minutos – Hm, lo lamento Majestad, pero ya debo irme, Hans quiere hablar conmigo

Sonreí, usando su tono de guardián alerta dejaba claro que así era – Bien. Ahm, Rose no lo dice tanto… pero realmente ansia verte, así que por favor…

Tranquila, estaré bien. Y sobre ella… por favor haz lo que ella diga, siempre es para protegerte – Dijo tranquilo.

– Solo si tú prometes cuidarte también – Dije sonriendo.

Hecho – Dijo.

Al colgar la llamada miré la pantalla del celular, cortarse y luego mostrar la foto de fondo de pantalla. Sonreí un poco al verla. Había visto a Rose salir con demasiado chicos antes, al igual que coquetear con ellos, pero nunca la había visto con una sonrisa tan sincera de alegría, más que eso, de enamorada.

Ella tenía rodeado el cuello de Dimitri con sus brazos, él los sujetaba con ambas manos, ambos sonreían, y Rose parecía estar sobre él, no apoyaba el mentón en la cabeza de Dimitri, pero lo mantenía suspendido.

– ¿Hablaste? – Miré a la entrada y vi a Rose sonreírme tranquila.

– Ah, sí – Dije sonriendo mientras ella tomaba asiento a mi lado – Las cosas marchan bien, supongo, pero aún así no hay mucho que se pueda hacer. Solo evitar que haya más muerte

– Hm, es lo mismo de siempre – Suspiró ella tranquila.

– ¿Vamos a salir de esto vivas, no? – Pregunté sin dejar de mirar la pantalla del celular – Y volveremos con los demás en la corte

– Por supuesto que sí – Dijo Rose, confiada. Aunque por dentro se estaba matando de culpa. Ella se culpaba por matar a Víctor y porque Robert por venganza organizo todo diciendo lo del Firedark y finalmente, ahora que está muerto, la guerra sigue en pie porque los Strigoi pensaban matarlo.

– No es tu culpa – Dije sonriendo, la miré tranquila, aunque tampoco podía evitar sentirme igual de responsable por dejar que Rose absorbiera mi oscuridad – No, por supuesto que no

– Bien – Bufó – Ambas estamos igual con la culpa

Me reí un poco y le entregue su celular – Linda pantalla

– Gracias, la tomamos cuando iniciamos las vacaciones peligrosas – Dijo riendo.

– Sí – Dije con una ligera sonrisa – No es que este celosa, ni nada, ¿pero no tenías una de nosotras dos?

– ¿Celosa? – Preguntó riendo – ¿Enserio Lissa?

– Hey, intento acostumbrarme a la idea de que tienes novio y me dejas plantada – Dije encogiéndome de hombros.

– Me sentía igual cuando comenzaste a salir con Christian – Dijo riendo, sin dejar de mirar la pantalla con una sonrisa.

– Es horrible sentirse así – Dije riendo. Ella hizo unos cuantos movimientos en la pantalla con el dedo pulgar y luego me mostró una foto de nosotras dos. La foto la habíamos tomado una tarde cuando estábamos de vacaciones y aún teníamos que asistir a la academia. Fue antes de graduarnos y nosotras estábamos en el bosque, nadie lo sabía dado que nos escabullimos – Sí, esa misma era…

– Pues… creo que tienes que hacerte una revisión a la vista – Se rió ligeramente – Porque es mi protector de pantalla

La miré sorprendida y sonreí. También tenía una con ella, pero al revés ya que era el fondo de pantalla y el protector era una que tenía con Christian.

– Vamos a salir de aquí – Cantó Rose levantando la vista al techo del pórtico, luego exhaló con fuerza – Y vamos a acabar con todos los Strigoi… sí… lo haremos…

– Eso espero, quiero volver a la corte – Dije sonriendo.

– Uhg que dolor – Dijo Rose con un falso llanto – Volver a la política

Miré a la puerta que escuche abrirse. Karolina y Viktoria salieron con una sonrisa. Yo le sonreí mientras Rose seguía mortificándose por la política.

– Hey, ¿cuál es el nuevo destino finalmente? – Pregunto Viktoria sonriendo.

– No lo sé, conduciremos hasta que nos quedemos sin gasolina durante toda la noche – Dijo despreocupada.

– ¿No encontraron un lugar? – Pregunté sorprendida.

– Hay un pueblo cerca, así que iremos allí al atardecer, lo más temprano si es necesario. Será un viaje largo aún así no habrá mucho que hacer, primero un descanso largo y finalmente nos vamos – Dijo Rose tranquila.

– NO vamos a llegar antes de que anochezca – Sacudí la cabeza.

– Lo sé – Dijo ella despreocupada – En el camino hay un pequeño hotel en el cual nos alojaremos hasta el amanecer, eso si llegaremos como a mitad de la noche

– Suena... peligroso, pero imagino que ha de ser mejor que quedarnos aquí, ¿no? – Pregunté sonriendo.

– Karolina, ¿quién está con Paul y Zoya? – Preguntó Viktoria. Mire enfrente y vi a un hombre, no podía verlo con claridad debido a que estaban alejados, pero sin duda era un hombre y estaba con ambos.

– No lo sé – Dijo Karolina frunciendo el ceño – ¿No es Adrian o Christian?

– Ellos están allí – Apunte a otro lado, cerca de nosotras.

– Pues no es un Strigoi – Afirmo Rose sonriendo.

El hombre parecía hablar con ellos, nada malo, no había de que preocuparse. Era alto, pero no tanto, creo que sin duda más bajo que Dimitri. Vestía con unos jeans oscuros y una polera roja, o era una camisa, como sea, tenía una mano escondida detrás de la espalda. Lo miraba de perfil, pero aún así me era imposible ver porque escondía la mano en la espalda.

– Esta armado – Salto Rose rápidamente y comenzó a correr hacia ellos. Miré a las hermanas y luego la seguimos. En cosa de segundos Rose se lanzó contra el tipo derribándolo y haciendo que de su mano cayera un cuchillo.

– Santo Dios – Dije sorprendida. Karolina abrazo a sus hijos asustada y yo mire a Rose que estaba sentada a horcajadas sobre el tipo sujetándolo de las muñecas.

– ¿Qué ha pasado? – Preguntó Christian acercándose con los demás.

Miré a Christian y luego a Rose. Ella comenzó a interrogar al hombre, que se rió simplemente y la paciencia de Rose no era grande. Ella tomo el cuchillo y lo acerco al cuello del tipo. Deje escapar un chillido asustada.

– Te dije que me dijeras qué diablos intentabas – Dijo con un tono frío.

Él, era francés, claramente, y si hablaba español o no iba a ser un misterio porque todo lo que decía era en francés. Rose gruñó poniéndose en pie y fulminando al tipo con la mirada.

– ¿Alguien habla francés? – Pregunté Rose levantando una ceja.

– Rose, a mí me parece… – Intento decir Sydney mirando al hombre.

Pero Rose tomo al tipo por el cuello de la camisa, encarándolo. Yo estaba confundida y antes de poder preguntar algo Rose empujo al tipo, con un golpe lo dejo sin aire con y con otro inconsciente.

– ¿Tenías que hacer eso? – Pregunté.

– Hay humanos que trabajan para Strigoi por inmortalidad – Dijo Rose mirándome seria – No sería extraño que él fuera uno de ellos y que haya venido a por una víctima

– Genial, las cosas son más peligrosas – Dije preocupada.

– Viktoria ayúdame, ¿sí? – Dijo Rose. Volví a la casa junto con todos. Rose iba a deshacerse del hombre. Cuando le explicamos la situación a la madre de Rose ella se preocupo enseguida y nos dijo que era lo mejor irnos pronto, o de lo contrario íbamos a estar plagados de humanos y Strigoi al anochecer, y claro, no sería extraño que los humanos nos atacaran antes.

– Necesitaremos un auto más grande – Dijo Eddie mirando el Kia en que subimos cinco personas – Algo más grande con tres hileras de asientos y además…

– Que sirva para viajar – Asintió la madre de Rose – Yo iré a la ciudad a buscar otro. Ustedes vuelvan a empacar

– Mamá pasa a comprar comida, ¿sí? – Pidió Rose.

– Bien – Dijo ella asintiendo.

Mire a Rose.

– ¿Qué? – Pregunto inocentemente ella.

Rodé los ojos sacudiendo la cabeza.

A las horas después volvió la madre de Rose y aún faltaban unas pocas horas, dos de hecho, para el atardecer. En cada auto cabía un máximo de ocho personas, debido a que hay ocho asientos. En el primer auto, con Janine de conductora y Rose de copiloto íbamos Christian, Jill, Eddie, Karolina, Sonya, Sydney y yo. En el segundo auto con Mikhail de conductor y Viktoria de copiloto iban: Mia, Adrian, Abe, Yeva, Olena, Sonja y los tres pequeños, ósea, los hijos de Karolina y el bebé de Sonja. Por supuesto solo dos pequeños iban sentados en el regazo de Yeva y Olena, mientras que el bebé en los brazos con su madre.

Las mujeres Belikova eran guardianes, es decir, Dhampir, ya que no ejercían su profesión como tal, pero eran fuertes y según tengo entendido cuidan de su familia muy bien.

Tras empacar unas pocas cosas (y la comida) subimos partimos rápido, cosa de llegar antes de que oscurezca. Miré por la ventana del asiento, detrás de Rose, ansiosa y preocupada.

– Por desgracia, llegaremos de noche – Dijo la madre de Rose preocupada – Pero al menos hemos escapado de allí. Mejor prevenir que lamentar

– Sí, es posible – dijo Rose distraída. De la nada se giró y me sonrió tranquila – No hay de que preocuparse – Miró a Karolina y le extendió una estaca de plata – Como dijeron, es mejor prevenir que lamentar

Desde un asiento detrás de nosotros ella tomo la estaca asintiendo. Yo estaba sentada en la fila del medio, junto al lado derecho, a mi lado estaba Christian y a su lado Sonya. Atrás estaban Jill, Eddie y Karolina.

– ¿Tienes la tuya, Eddie? – Preguntó Rose.

– Sí. ¿De dónde sacaste la segunda estaca? – Preguntó Eddie confundido – ¿Tenías dos?

– Sí, algo así – Sonrió Rose.

Volvió a sentarse en su anterior posición y al igual que yo miró por la ventana, su sonrisa se desvaneció y se volvió una expresión dura. Yo lo supe al ver su reflejo, además en las emociones de Rose, no había ningún indicio de querer sonreír.

Estuvimos mucho tiempo en el auto, siguiendo al otro en que iban los demás. Todo parecía ir tan bien hasta que comenzamos a acercarnos a una curva en medio de una colina. Trague saliva y comencé a sentirme nerviosa, asustada y preocupada.

– Se está haciendo de noche – dije preocupada – No creo que sea buena idea cruzar las curvas

– Al contrario, es mejor hacerlo ahora que de noche – Dijo la madre de Rose sin dejar de avanzar.

Escuche un celular sonar y no era mío. El sonido fue familiar, porque era el de Rose.

– ¿Quién habla? – Dijo ella. Hubo un silencio, el auto cruzó la primera curva sin problemas y las otras dos iban a estar más lejos. Miré a Rose, sujetando ambos lados del asiento. Ella estaba de perfil a mí – Equivocado, me parece – Corto la llamada.

Las cosas empeoraron cuando todo se volvió negro. La noche cayó y aún no cruzábamos la tercera colina. Yo estaba tranquila, pese a que era de noche y estábamos en unas curvas.

– Mamá – Rose se alarmó. Su respiración se volvió pesada y en sus sentimientos el miedo creció – ¡Acelera!

– Rose es una curva – Dijo Janine confundida.

Rose no respondió, saco la cabeza por la ventana. Yo temí que volviera a saltar de auto en auto, pero en su lugar busco con la mirada apresuradamente hasta que se detuvo enfrente.

– ¡Acelera hay dos Strigoi! – Dijo alarmada.

Abrí los ojos alarmada. Sonya se dio la vuelta y le pidió a Eddie que avisara al otro auto por medio de su teléfono. Rápidamente ambos autos aceleraron un poco para cruzar la curva, pero la pregunta "¿qué iba suceder?" no dejaba de rondar en mi cabeza.

Una vez que logramos cruzar la curva aceleraron a fondo para largarnos de allí, pero algo sucedió. Nuestro auto se sacudió bruscamente y la madre de Rose se vio obligada a frenar justo antes de salir de ella.

Mi respiración se agito pesadamente, hubo un silencio largo. Nadie dijo nada por unos segundos. Levante la mirada a la ventana, jadeando, estábamos cerca del borde.

– Quédate aquí – dijo Rose seria. Abrió la puerta del auto y bajo, pero no fue la única ya que Eddie y Karolina bajaron con ella.

Estuvimos unos minutos esperando a que subieran al auto, inspeccionaban el lugar con estaca en mano y toda la cautela posible. El segundo auto, en que iban los demás logro cruzar la curva, pero se detuvieron casi a un kilómetro. No retrocedían, estaba allí, supongo que esperándonos.

– Tenemos una rueda ponchada – Dijo Eddie serio, desde la ventana del piloto – Debió suceder mientras frenaba

– Genial, habrá que cambiarla – Dijo la madre de Rose – ¿Qué pasa con los Strigoi?

– Nada. Rose dice que no los siente – Explico Eddie.

Me baje del auto, junto a Christian (y los demás) mientras él llamaba a Adrian para explicarle lo que había sucedido. Nos apoyamos de espaldas en el auto mientras Sydney cambiaba la rueda, por suerte ella vino con nosotros en el auto.

– Ya casi termino – Dijo Sydney sonriendo un poco.

Pasaron unos minutos y ella sonrió. Justo cuando me disponía a entrar al auto me fije en Rose, con estaca en mano y la mirada fija en todos lados, moviéndola frenéticamente. Llevaba en la misma posición desde que bajamos del auto, con una expresión tan seria que casi parecía que una mirada misteriosa de mafioso. Abe... se parecen tanto. Parece que estaba buscando algún peligro y yo deseaba que no encontrará nada... pero allí estaba...

– Están aquí – Dijo seria.

– Vamos Rose – La tome de la muñeca y la jale al auto, pero me detuve en seco al ver a un Strigoi sentado sobre el techo. Todos lo miramos sorprendido.

– Tú debes ser Ros, tienes la apariencia que Dekker dijo que tendrías. No pareces peligrosa como todos dicen – Sonrió fríamente. Era una mujer de cabello largo, negro, con ojos rojos. Un vestuario sencillo, negro completo y por extraño que parezca una capa – Supe que esa enana chica te dejo escapar, le gusta jugar con sus presas, pero yo no…

Eddie apretó la estaca, preparado para saltar en cualquier segundo y así lo hizo, pero antes de llegar la Strigoi alzó una mano y lo mando a volar junto a la pared de roca a nuestro lado.

– ¡Eddie! – Jill corrió a él.

La Strigoi hizo un ademan con la cabeza, mirando a un lado y luego a otro. Mire asustada cuando seis Strigoi, tres a cada lado, aparecieron. Rose se puso delante de mí y Christian me tomo de la mano.

– Yo no estoy para juegos – Una vez dicho esto la Strigoi se lanzo contra Rose al suelo. Y como tal, los demás Strigoi se nos acercaron. Karolina y la madre de Rose comenzaron a pelear contra ellos mientras nosotros, los no dhampirs nos juntamos todos en un lugar siendo protegidos por Eddie, y Christian quien usaba su fuego para alejar a los que se acercaban, pero no podía quemarlos por completo. De la nada comenzaron a aparecer más y más.

Me sentí impotente sin saber que hacer, al igual que Jill, Sydney y Sonya. Al parecer todos podían deshacerse de los Strigoi, salvo por Rose ya que aquella le estaba dando serios problemas.

Pose la mirada en mi amiga, preocupada de que algo malo le sucediese debido a que estaban tras ella también. Saltó al auto desde el capo y subió al techo, intento clavarle la estaca, pero la Strigoi la empujo contra el suelo. Una caída dura. Sentí el corazón sobresalirse de mi pecho cuando la Strigoi la acorralo en el suelo, y gracias a Dios que Rose se la quito de encima.

– ¡Suban al auto! – Ordenó Janine tras estacar a uno – Nos largamos de aquí

Christian me tomo de la mano y abrió paso con fuego, nos acercamos al auto y antes de poder subir uno se nos apareció de la nada.

Lo tenía tan cerca que sus ojos rojos prácticamente me atravesaban el alma fríamente. El frío era como una corriente cerca de nosotros, sus colmillos y su expresión hambrienta me asustaron. Christian estaba por incendiarlo cuando Rose se lanzó, empujándolo contra el auto lo estaco y luego lo dejo caer.

– ¡Mamá, Karolina! – Las llamó. Ellas habían terminado de estacar y se nos acercaron. Estábamos por subir al auto cuando la madre de Rose primero reviso con la mirada.

– Vamos, rápido – Dijo alarmada.

– No se irán a ningún lado – La Strigoi que nos apareció cerca de nosotros. Con una ráfaga cargada de energía negativa nos envió lejos a los tres u luego se nos acerco sin vacilar.

– Te vuelves un estorbo – Dijo Rose sin quitarle la mirada a la Strigoi. Rose nos tomo de las manos y corrió con nosotros para alejarnos, acercándonos al auto. De la nada nos miró – ¡Al auto! Christian – Lo tomo de los hombros – Protege a Lissa, ¿sí? No dejes que le hagan nada. Pase lo que pase, cuida de ella, ¿bien? Solo importa ella, cuídala y no dejes que se acerca a la Strigoi ¡Promételo!

– Rose, ¿qué tienes en mente? – Pregunté asustada. No me estaban gustando sus palabras.

Ella no me miró siguió mirando a Christian – No importa nadie más. No importo yo. No importa la Strigoi. Importa Lissa. Ella importa ahora. Protégela…

Christian parecía estupefacto, ya casi todos estaban dentro del auto y solo nosotros tres faltábamos. Antes de que Rose pudiera explicarme algo, una ráfaga la empujo contra el suelo rodando hasta el borde de la curva, donde abajo había un gran acantilado. La Strigoi se acerco a ella a paso lento.

– ¡Rose! – Le grite intentando acercarme, pero Christian me tomo de los brazos para impedírmelo.

– ¡Sácala de aquí Christian! – Dijo Rose intentado ponerse en pie. La estaca estaba tirada a un lado nuestro, yo la tome con la intensión de acercarme, pero pensé que era mejor lanzársela a Rose.

Rodo por el suelo hasta llegar a ella. La Strigoi la miro, su mano estaba encendida en el mismo fuego azul de Rose llamado Firedark y cuando pensé que quizás había una oportunidad de que Rose se librara de ella algo dentro de mí se rompió cuando Rose calvo la estaca en el suelo, justo en una fisura, y le dio una movida. Estaban en el borde así que el suelo se rompió y ambas cayeron por un acantilado.

Abrí los ojos y grite desesperada. Corriendo al borde, pero Christian me tomo del brazo antes de caer. Mire abajo el escombro de rocas rodar, buscando con la mirada por todos lados a ver si Rose estaba sujeta de alguna roca o algo, pero no vi nada. Entonces el escombro se detuvo y una nuble de polvo cubrió todo. No podía ver nada y no sentía nada desde el vínculo. Ella… simplemente no estaba.

– ¡ROSE! – Grité desesperada, las lágrimas comenzaron a caer de mis ojos como un mar de ellas. Yo seguía gritando y Christian me tenía sujeta de los brazos para evitar que hiciera una locura como arrojarme, en su lugar me deje caer de rodillas mirando hacia abajo, nublada por las lágrimas – ¡ROSE! – Sin moverme vi algo atrapado en una roca, no muy abajo, era el chotki de Rose. Me quede mirándolo en shock antes de estirar la mano para tomarlo. Por suerte no estaba muy abajo. Lo miré sorprendida parecía que había sido arrancado de su muñeca al momento de caer con la pila de rocas. Respire pesadamente, dejando caer las lágrimas – ¡ROSEEE!

Llore allí. No podía creer que Rose haya planeado esto en lugar de matarla.

– Vámonos – Dijo Christian arrastrándome dentro del auto, pero me negué a irme sin forcejear un poco. Todo en mi mente era Rose, no podía ver, no la podía sentir. Ella podría estar muerta, claro, nadie sobrevive a una caída así y menos con tantas rocas. Las lágrimas me inundaron de la nada nuevamente.

– ¿Qué paso con Rose? – Preguntó Janine avanzando, al parecer le hizo caso a Christian cuando le dijo que nos fuéramos de allí pronto.

– Ella… rompió el borde de la curva y cayo con la Strigoi – dijo Christian con un tono pesado.

– Podría estar viva, quizás… – Dijo Eddie asustado – Deberíamos volver…

– No – Dijo Christian con firmeza – Vamos adelante… Rose… Ella dijo que no volviéramos por ella, dijo que no nos preocupáramos por lo que sucedería

– No es verdad – Dije – No lo dijo

– Dijo que ella no importaba – Christian me miró a los ojos con una voz ronca, contiendo las lagrimas – Dijo que había que sacarte. Ella ya había planeado la caída…

– Entonces ella… podría estar muerta – Dijo Karolina contiendo el aliento.

– Podría… – Dije sintiendo las lágrimas avecinarse de nuevo – Si me hubieras dejado acercarme…

– Te habrían matado – dijo Christian con firmeza. Lo miré a los ojos y pude ver que no solo estaba preocupado, sino asustado – Ella no lo querría así. Ella quería que te sacara de allí…

El auto se sumió en un silencio. La rabia corría por mi cuerpo y venas, las lágrimas no cesaron y cuando el auto se detuvo, fue a la mitad de la carretera junto al otro. Algunos bajaron, yo me quede allí sentada con Christian. Por la ventanilla vi a Abe y a Janine hablando. Del otro auto todos estaban fuera.

– ¿Está… muerta? – Pregunté mirando el asiento de enfrente – ¿Ella lo está?

– No lo sé – dijo Christian, con pesar – Lissa… yo…

– Pudiste salvarla – Lo mire con rabia.

– ¿Qué querías que hiciera si cuando me di cuenta Rose ya había clavado la estaca y roto el suelo? – Preguntó él, se notaba mal, reprimiendo las lagrimas – Recuerda que Rose dijo que ella no importaba, solo tú… También me duele lo que paso, créeme, si hubiera sabido lo que estaba planeando habría hecho lo posible para salvarla… – Hubo otro silencio. Las lágrimas corrieron nuevamente por mis ojos y Christian me abrazo con fuerza.

– No puede estar muerta… me lo prometió, íbamos a salir de esta y volveríamos a la corte… – Dije con rabia, con la cabeza escondida en el pecho de Christian.

– Enserio lo lamento – Murmuró con un nudo en la garganta – También desearía que nada hubiera sucedido

Después de haber llorado tanto vi a los demás volver al auto. La madre de Rose tenía una expresión bastante devastada en el rostro, apoyó la frente en el volante, pero no avanzó.

– Mejor conduzco yo – Dijo Karolina en el asiento del copiloto, preocupada.

– Bien – Asintió la madre de Rose. Una vez que cambiaron de asiento el auto se puso en marcha.

Mire en mi mano el chotki de Rose… lo apreté con fuerza en mis manos. Rose no podía estar muerta… ella me prometió que volveríamos juntas…

Al mirar por la ventana de mi lado todo lo que fije en mi vista era mi reflejo y no el paisaje oscuro. Mis ojos estaban tan rojos, pesados, y mis mejillas coloradas. Las lágrimas seguían corriendo, pero no eran tan abundantes como antes.

Continuara…


Aquí ha terminado y juro que no sé que es pero... que Rose esté muerta o que la guerra sigue siendo un problema T.T ... ... ¡A 3 capítulos de terminar!

~ Comentarios:

- ginnyluna griffindor: Bueno, parece que las cosas van de mal en peor, me pregunto como va a acabar esta cruel tortura. Quizá ellas no están entrenadas del todo, pero da igual. Quizá sí, hubiera sido mejor que Janine se quedará, pero como es de las mejores... ella tenía que ir. Tranquila... ahora preocupate por la muerte de una guardiana T.T

- Brighi Melo: Que bueno, una nueva lectora, pero aún me queda la otra historia. Lo siento...

Eso es todo por hoy amigos, espero que les haya gustado. Nos veremos en el siguiente capítulo mañana.

Dejen Reviews (y)

Se despide Lira12 (L)