CLASIFICACIÓN: T-M


Traición

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Italia, año desconocido.

Talbot es un joven artesano con una peculiar habilidad que ni él mismo sabe con exactitud de qué trata. Sus ojos curiosos ven más allá que la persona promedio y sus creaciones son mágicas, por así decirlo. Y ese misterio en él fue lo que cautivó a Vongola Primo al momento en que lo salvó de las calles.

Sin haber tenido contacto alguno con el Don con anterioridad y sin saber sobre el poder que recientemente había adquirido, Talbot logró decir que había algo extraño con su Anillo y con los de sus Guardianes. No se trataba de poder, no se trataba de fuerza, el cual no negaba que tenían. Era algo más... misterioso.

Vongola Primo, conocido sólo como Giotto por sus cercanos, se ha cuestionado de estos Anillos desde el momento en que esa extraña mujer se los entregó, y tener a Talbot cerca le ha dado unas pocas respuestas y al mismo tiempo más preguntas.

―No sé más de lo que tú sabes―fue lo que le dijo Talbot en una ocasión.

Como el artesano que es, Talbot se encontraba fascinado por la rareza de los Anillos y aunque su conocimiento es poco, él estaba dispuesto a saber más de ellos. Y Primo se lo permitía. Ambos fueron aprendiendo sobre los Anillos al paso del tiempo, sobre las armas en las que se podían convertir y en todo lo que podían hacer.

En manos -literal- de los Guardianes de Vongola, los Anillos no representaban una amenaza pública, pues éstos hombres defienden lo correcto.

Pero esto no significaba que los Anillos no podían ser una amenaza para sus usuarios.

Una vez, Giotto estaba sentado frente al ventanal de su oficina mirando perdidamente el cielo y con una copa de vino a su lado. En apariencia, Giotto lucía tranquilo. Para personas perceptivas como Talbot, sabían que había algo más profundo.

―¿Qué sucede? ―preguntó Talbot de manera tranquila.

A pesar de ser unos años más joven que Primo y de tenerle un respeto incuestionable, Talbot tenía la costumbre de hablarle a todos por igual y a veces eso frustraba a ciertas personas (sobre todo al Guardián de la Tormenta), porque creían que su modo de hablar no era el adecuado para dirigirse a Primo, aunque a éste no le importaba.

―¿Cómo sabes que algo pasa? ―le preguntó ahora Primo sin verlo.

―Tengo mis medios―contestó el artesano.

Giotto soltó una leve risita.

―Por supuesto. Sabes, a veces pienso que si llegaras a quedar ciego en un futuro, eso no sería impedimento para ti de continuar viendo.

Giotto se puso de pie, dejando la copa de vino sobre el escritorio y luego se puso frente al mueble para recargarse.

―¿Soy un mal Jefe?

Talbot parpadeó confuso ante la pregunta de Primo.

―Para nada―respondió Talbot sin duda alguna.

―¿Y por qué las personas a mi alrededor parecen traicionarme o abandonarme?

No era común que Vongola Primo mostrase algún tipo de debilidad o impotencia. Verlo en ese estado era muy raro, el hombre siempre lucía sereno en todo momento.

―Me temo que no comprendo a lo que te refieres.

―Daemon―dijo Giotto con cierta amargura―Luego de la muerte de Elena, Daemon no ha sido el mismo y cree que no me he dado cuenta, que ninguno se ha dado cuenta.

Giotto se llevó una mano hacia su cabello algo frustrado.

―La situación con Daemon obligó a Cozart a marcharse, y entiendo perfectamente el por qué decidió eso, pero...

Talbot no podía estar seguro, pero percibía algo extraño emergiendo de Giotto. Era como una sombra naranja que parecía provenir del Anillo.

―No es justo.

Giotto estrelló su puño contra la copa de vino y luego contra la botella, provocando que su mano comenzara a sangrar. Talbot no sabía si debía quitar los fragmentos incrustados o esperar a que llamaran al Guardián del Sol y que su flama hiciera su sanación.

―Esta es una sentencia―continuó Giotto―¿Es este el modo en que me pagan? Pensé... pensé que todo marchaba bien...

La mano de Giotto temblaba y continuaba sangrando, aunque no parecía importarle mucho.

―¿Por qué no inmortalizamos este momento?

Giotto miró confuso a Talbot, quien ahora había sacado uno de sus extraños tubos, extrajo el vidrio más grande y luego llenó el tubo con la sangre que salió. Una vez lleno, Talbot colocó un pañuelo sobre el lugar donde quitó el vidrio. No era como si fuera a morir desangrado.

―Si esta es tu sentencia, entonces déjala aquí encerrada―dijo Talbot mostrando el tubo―Las traiciones y las despedidas suceden todo el tiempo, solo hay que aprender de ellas. Y eso no significa que seas un mal Jefe.

Giotto miró a Talbot y luego sonrió.

―Estoy molesto―confesó Primo

―Lo sé

―Daemon era mi amigo, al igual que Cozart.

―Lo sé.

―No creo que haya estado tan molesto en mi vida como ahora.

―No tienes un rostro molesto―continuo Talbot―Luces muy tranquilo.

Efectivamente, el rostro de Giotto era suave y luego sonrió débilmente.

―No me gusta mostrar mis emociones, pero por dentro estoy que muero.

No podía saberlo en ese momento, después de todo él también estaba aprendiendo de los anillos a la marcha junto con Primo.

Talbot no podía saber que la conexión entre Giotto y el Anillo acababa de ser más profunda de lo que tenía pensado.


Italia, año desconocido.

Talbot ya no era tan joven como antes pero a pesar de eso, llevaba su agenda de trabajo como si se tratara de otro joven cualquiera trabajando para Vongola. Vongola Primo ya no estaba a cargo, pasando el mandato de la famiglia a su salvaje primo (como le gustaba llamarlo) y a sus desordenados Guardianes.

Talbot, sin embargo, fue uno de los que permanecía en Vongola a pesar de ser de la primera generación. Y esto se debía a los Anillos.

Porque en este momento, los Anillos sufrían.

No había esa armonía entre usuario y Anillo como con Giotto y sus Guardianes. Esta segunda generación era temeraria y ruda, contaminaban los Anillos con su violencia y su deseo de poder y Talbot no podía dejarlos solos.

―¿Estás seguro que puedes oír estas cosas?

Talbot estaba frente a Ricardo con una sonrisa sin preocupaciones, mientras que Vongola Secondo tenía una expresión molesta en su rostro.

―Ciertamente. Primo sabía de esta habilidad mía y fue gracias a eso que logramos averiguar lo que sabemos de los anillos hasta hoy.

―Bueno, pues Primo ya no está a cargo y no soy él como para creer toda esta mierda tuya.

―Oh, de eso me puedo dar cuenta, mi ignorante amigo.

―¿Cómo me llamaste? ―dijo Ricardo peligrosamente―Soy el Jefe de esta famiglia y puedo deshacerme de ti cuando quiera.

―Soy viejo pero no tanto, hijo. As que me sé todos los trucos y todas las amenazas, no puedes deshacerme de mi tan fácilmente.

Ricardo le sostuvo la mirada.

―Sí, ya se. Pero me fastidias―dijo el joven Capo cruzándose de brazos―¿Cómo puedes hacer más fuertes a los Anillos?

―Me temo que eso no se va a poder.

―¿Y por qué?

―Porque tu llama es muy agresiva, los Anillos no necesitan agresión, lo que necesitan es armonía.

―... No puedo esperar la hora en que mueras.

Nuevamente, Talbot notó esa sombra naranja como aquel día en que Giotto llegó a su punto de frustración.

¿Qué era exactamente lo que eso se significaba?


Italia, año 1980

Las generaciones van y vienen, y Talbot es el mismo.

El artesano está sorprendido de él mismo por haber sobrevivido hasta la novena generación. Y tal como Giotto había predicho, su falta de vista no era un impedimento para él en no poder ver.

Sus años de vida le han permitido ganar sabiduría y ahora puede decir con seguridad que es un experto en los Anillos Vongola. Tomó muchísimos años, pero ahora sabe los secretos que no le ha dicho a ningún Capo.

―¿Estás listo para la sucesión, Timoteo?

Timoteo y su madre Daniela han sido las generaciones más ligeras desde Giotto. Talbot comienza a pensar que aún hay esperanza para Vongola y para que los anillos logren encontrar nuevamente esa armonía que tanto los hacía especiales en aquellos años olvidados.

―Eso creo―le contestó un joven Timoteo algo nervioso―Mamá aún puede continuar con Vongola, no sé porque quiere retirarse.

―Un buen Jefe sabe el momento adecuado para retirarse. No te preocupes, harás un buen trabajo.

―Gracias.

Talbot sabía que hoy, cuando Timoteo y sus Guardianes ocupen los anillos, esa chispa naranja sería especial.

El anciano tenía la esperanza de que la la Décima Generación sin duda alguna sería todavía mejor.


Lugar desconocido, año 2014

Su caparazón fue destruido. Esas fueron las palabras que dijo Talbot al momento en que vio los Anillos destruidos, y supuestamente las almas que residen en éstos estaban bien. Entonces, ¿por qué sentía que su alma también fue destruida en pequeños pedazos?

No tenía un cuerpo físico, pero era inevitable no sentir dolor. Y era un sentimiento terrible.

―Primo, el enemigo es Shimon. ¿Cómo te sientes?*

Oh, no se sentía nada bien.

En realidad, sentía mucha... molestia. No. Molestia se quedaba corto con lo que en realidad estaba sintiendo. Y de algún modo, él sabía que las almas de sus pobres Guardianes estaban igual que él.

Ninguno de los sucesores han hecho un buen trabajo con Vongola. Todos quieren poder, todos quieren que las personas se doblen ante ellos y que los alaben y les teman. Todos asesinan, trafican y destruyen.

Él no creó Vongola para que se convirtiera en una mafia. Él creó Vongola para cuidar a las personas que lo necesitaban. Su meta era terminar con la corrupción, ayudar al prójimo y a servir en algo positivo.

Él nunca deseó una mafia.

No, no estaba molesto.

Primo estaba rabioso.

Por primera vez en muchos años, sintió su sangre recorrer un inexistente cuerpo.

La ira creció aún más.

Nadie era los suficientemente bueno para ocupar el puesto de Jefe de Vongola, ni siquiera Sawada Tsunayoshi tenía lo necesario.

Y si no había nadie más, entonces él será quien tomará las riendas el asunto.


Namimori, año 2018

Sawada Tsunayoshi sabía que algo andaba mal con él.

Él ha sentido que últimamente ha estado perdiendo más rápido la paciencia con todo y con todos, su humor era pésimo y a veces tenía deseos de agarrar agolpes a alguien por puro placer, sea hombre o mujer o niño.

Como ejemplo tenía su desquite con el pobre de Lambo**. El niño sólo derramó jugo por estar jugando y Tsuna perdió el control de sus emociones, y terminó pegándole y luego gritándole como si hubiera hecho algo terrible. Y aunque se disculpó muchísimas veces con él, Tsuna no pudo haber evitado pensar en ese momento en otra cosa que no fuera patearlo o continuar gritándole y eso lo asustaba.

Esto estaba muy mal en muchos aspectos, principalmente porque todo lo anterior mencionado es todo lo contrario a su personalidad. Pero había momentos en que Tsuna juraba que podía oír una pequeña voz diciéndole qué hacer y alentándolo a esos negativos pensamientos.

A veces esa voz se calmaba y otras veces no se callaba.

Tsuna hizo lo posible para que este cambio no fuera muy notorio, porque esto no es ahora. Esto tiene años y nunca dijo nada. Tenía la tonta creencia de que se trataba de la tan infame pubertad, con todo eso de los cambios de humor. Aunque ahora Tsuna tenía ya diecinueve años, ya no estaba tan seguro si continuaba tratándose de la pubertad.

Destruye.

¿Tal vez estaba loco?

La voz estaba molestándolo de nuevo. Tsuna apostaba que oír voces no era una de las etapas de la pubertad.

El chico estaba acostado en la cama de su cuarto en Italia, era uno de esos raros momentos en los que podía estar solo y tranquilo. Alzó su mano donde traía puesto el Anillo y lo miró perdidamente por unos momentos.

Él no era tan estúpido como la mayoría de las personas creían. Tsuna sabía que de algún modo todo esto estaba ligado con el Vongola Gear desde el momento en que Talbot los arregló.

Su Anillo estaba...diferente.

Y no sólo se trataba de lo físico, obviamente.

Él no era Talbot como para decir que escuchaba a los espíritus que residían (si es que los había) en el Anillo, pero su hyper intuición le decía que había algo extraño. ¿Qué era exactamente? No lo sabe.

¡Roar!

Tsuna dejó de mirar su mano y pasó a ver al pobre de Natsu, quien nuevamente se estaba quejando. Natsu era el peor que sufría lo que fuera que sea esto. El cachorro de león a veces estaba bien y otras veces parecía no saber qué hacer y se restregaba en el suelo o se daba de golpes contra la pared. Era triste verlo así, pero nada de lo que dijera o hiciera lo detenía.

No sirven para nada

Tsuna se mordió el labio inferior.

La voz estaba más molesta de lo normal.

Reborn le había enseñado a Tsuna a meditar en un intento de entrar a modo hyper sin la necesidad de las pastillas, y aunque ese entrenamiento nunca dio frutos, lograba relajar a Tsuna y había momentos en que eso también calmaba esa extraña sensación.

Así que Tsuna se incorporo en la cama, se cruzo de piernas y respiro profundamente

―Inhala, exhala... inhala, exhala...

Tsuna estuvo meditando por unos minutos e ignorante para él, la llama de la última voluntad apareció en su frente. El Vongola Gear comenzó a brillar de un tono naranja suave. Cuando Tsuna abrió sus ojos naranja, Vongola Primo estaba frente a él en la misma posición en que se encontraba sobre la cama.

―Primo―dijo Tsuna sorprendido de verlo pero aliviado. Giotto siempre aparece cuando más lo necesitaba y lo ayudaba del modo que pudiera. Si Primo estaba aquí, esto quería decir que Tsuna había logrado encontrar una solución a todo esto.

Tsuna no había notado que algo en Giotto lucia diferente. Su rostro de seriedad no era el mismo de siempre y sus ojos lucían de un tono naranja más fuerte y opaco de lo normal.

―Decimo―dijo Giotto tranquilamente―Estoy aquí para ayudar

Tsuna sonrió suavemente.

―Gracias. Y lamento tener que molestar tu, uh, descanso eterno, pero esto...

―Voy a tomar control de Vongola―interrumpió el Primer Capo.

Tsuna parpadeó confuso.

Las quejas de Natsu se incrementaron más que comenzó tallarse la cara con sus propias garras.

―¿Cómo?

―Tú y todas las generaciones anteriores son unos inútiles, corrompiendo Vongola como si no fuera nada más que un simple negocio... ¡Yo dediqué mi vida a Vongola para hacer el bien!

Este no era el mismo sereno Giotto con el que Tsuna ha tratado anteriormente. Este hombre lucia molesto, traicionado y triste.

―Mi plan es regresar a Vongola a su idea original.

―¡Mentiras! ―gritó el espíritu molesto―Todos ustedes han manchado esta famiglia, y si así quieren que sean recordados, bien. Pero a mis términos.

Cuando Giotto elevó su mano donde traía puesto la primera versión del Anillo Vongola hacia su barbilla, la misma mano de Tsuna la imitó. El castaño se asustó un poco por eso, pues cuando quiso bajarla su mano no le correspondió.

―¿Qué está pasando?

―Ustedes sucesores han hecho de Vongola una mafia fuerte como ustedes lo han deseado, pero no es suficiente. Vongola se convertirá en la más fuerte de todas porque será la única que quedará.

El estómago de Tsuna comenzó a dolerle al igual que su cabeza. No sabía por qué, pero comenzó a pensar en todas las cosas malas que le han ocurrido en su vida hasta ahora, pero también había otras cosas en su mente que no eran de él. Recuerdos de personas gritando, sangre por doquier y un sentimiento de traición opresivo.

¿Qué eran estos sentimientos?

El cuerpo de Natsu comenzaba a distorsionarse. Sus llamas estaban sin ningún control alguno y aunque continuaba pequeño, ya no tenía su misma forma de león.

―Yo, Vongola Primo, tomaré el control de ti en el momento en que seas nombrado oficialmente Décimo porque es en ese momento que el Anillo recibe su máximo poder. Y todos ustedes serán testigos de cómo se debe manejar una famiglia como Vongola.

Detrás de Giotto, todos los anteriores capos, a excepción de Nono, aparecieron. Todos tenían esa misma expresión seria y sus llamas eran más oscuras de lo normal.

―Has que se detenga―rogó Tsuna al no poder contener más los sentimientos.

Tsuna quería gritar y tenía la necesidad de destruir cosas o personas.

―Tú y todos a los que conoces van a sufrir.

―¿P-por qué?

Giotto se rió con sarna.

―Porque tus propios sentimientos de rencor son tan potentes como los míos o los de ellos―señaló a los capos detrás de él―Puede que siempre digas que los perdonas, pero tu sentencia es eso mismo: fingir que nada sucedió cuando la verdad es que solo acumulas ese rencor.

Tsuna dio un pequeño grito y la flama de su frente se extinguió al igual que Giotto y el resto de los Jefes. El castaño se quitó el Vongola Gear y lo aventó sobre la misma cama.

Rápidamente, el chico miró a su acompañante animal, quien ahora estaba desplomado en el suelo. Tsuna se levantó de su cama y cargó a Natsu. El pequeño león lucía cansado.

O por Dios.

De esto se trataba ese sentimiento que había estado teniendo. La ira de Primo que residía en el Anillo. Tenía que llevar el anillo con Talbot, si el anciano logró repararlos una vez, podrá hacerlo de nuevo.

Pero antes de volver a tomar el anillo e ir con Talbot, Tsuna se quedó pensando unos momentos.

Él podía hacer esto.

De cierto modo, Tsuna conoce a Giotto y sabe que el hombre nunca diría ni haría este tipo de cosas, Primo es un buen hombre y de cierta forma era igual que él. Además, Tsuna ya estaba lo suficientemente grande como para lidiar con esto.

―Te voy a ayudar, Primo―prometió en vano el chico―Juntos vamos a resolver esto.


Italia, año nuevo 2019

―¡Vamos Tsuna, sólo un trago! ―animó Iemitsu con un vaso de whiskey y dándoselo a su hijo.

La fiesta de Vongola para celebrar año nuevo era ridículamente exagerada. Todos debían asistir para comenzar a darse a conocer como la nueva Generación de Vongola. Y hasta el momento, todos los Guardianes han estado disfrutando la fiesta.

Todos menos Tsuna, quien estaba lidiando con un dolor de cabeza insoportable.

Indirectamente, Tsuna le preguntó a Nono cómo se sentía y al oír la respuesta positiva del anciano, supuso que todo este asunto de Primo sólo le afectaba a él solamente.

―Tsuna...

El castaño no estaba de buen humor para seguir soportando las borracheras de Iemitsu, por lo que tomó el vaso de whiskey y lo alzó en un falso brindis.

―Está bien, está bien. Ya tomo algo.

Tsuna odiaba el sabor del alcohol.

Todos van a sufrir.

Ignorando la voz de Giotto, Tsuna bebió el whiskey e hizo una mueca de desagrado. Iemitsu rió tontamente.

―¡Únete a la fiesta, Tsuna! ―continuó Iemitsu―No te quedes solo y amargado, ¡éste es tu año! Serás finalmente nombrado Décimo.

Tsuna volvió a alzar el vaso y sonrió forzadamente.

―Seguro, en un momento voy.

Con eso, Iemitsu se fue.

Tsuna entonces suspiró cansado y antes de que dejara el vaso sobre la mesa, Mukuro llegó hasta él.

―Arg, mi cabeza me está matando―se quejó el Guardián de la Niebla.

Tsuna sonrió débilmente con sinceridad.

―Eso te pasa por beber más de lo normal.

Mukuro lo miró con ofensa.

―Sabes que no he vuelvo a beber desde la fiesta de Cavallone, no quiero volver a despertarme en un lugar desconocido de otra ciudad. Sigo preguntándome, ¿cómo es que nadie se dio cuenta que logré irme a otra ciudad?

Tsuna se encogió de hombros y su sonrisa creció.

―Todos estábamos más ocupados cuidando de Yamamoto, supongo.

Mukuro rodó sus ojos y luego se llevó una mano sobre su cabeza. Luego, el joven Guardián se quitó el Arete de la Niebla

―Al menos soy yo y no Chrome está vez―masculló Mukuro para sí mismo mirando su Vongola Gear.

La sonrisa de Tsuna desapareció.

―¿Cómo?

―Ah, no. No me hagas caso―dijo rápidamente Mukuro cerrando la mano donde traía el arete.

Entre sus pensamientos sobre Mukuro y la molestia que Giotto daba, Tsuna olvidó que el vaso traía whiskey y bebió de lleno. Se vería muy mal si escupiera el licor enfrente de tantas famiglias , así que tuvo que aguantar y dio lo tragó con fuerza.

―Cuidado, Tsunayoshi. No queremos que ahora seas tú quien despierte en otra ciudad, dudo que a la buena y dulce de Kyoko le guste.

Mukuro se alejó riéndose y Tsuna bajó el vaso y lo puso sobre la mesa.

Esto le iba a provocar un dolor de cabeza aún más fuerte.

Pero entonces, por primera vez en meses, la voz de Giotto comenzó a disminuir.

―El alcohol lo calma... ―dijo Tsuna en voz baja.

El castaño miró el casi vacío vaso y suspiró resignado. Un mesero iba de paso cuando Tsuna lo detuvo.

―¿Me puede traer otro? ―pidió señalando su bebida.

Si el precio por tener unos momentos de paz era tomar, estaba con gusto dispuesto a pagarlo.


Italia, año 2019

Hoy era el día en que finalmente Vongola dará inicio a la Décima generación y Tsuna se moría del miedo. Al final, Tsuna fue un inútil como siempre. Intentó esconderse en el baño*** en un vano intento de pensar que nada esto era real, que él no se estaba volviendo loco.

Claramente cometió un error y no podía alargar más el plazo.

Porque él ya no quería alargarlo.

Esa mentalidad oscura de Giotto poco a poco iba comiendo su mente y había pequeños momentos en que pensaba como él y estaba de acuerdo en muchas cosas. Y aunque tenía miedo, al mismo tiempo quería que todo esto terminara ya.

Y aquí estaba él, a un paso de cometer el más grande error de toda su vida.

Nono hablaba y hablaba sobre algo que no estaba poniendo atención, suponía que debía ser algo importante. Pero Tsuna sólo pensaba en lo que sucedería a partir de hoy. Giotto dijo que es en este momento en que tomaría más poder y que todo sucederá como se supone que debe ocurrir.

―...Sawada Tsunayoshi, a partir de hoy te nombro oficialmente Décimo de la famiglia Vongola.

Tsuna sonrió maliciosamente.

No lo admitía, pero una parte de él también estaba curiosa por ver cómo se desarrollará todo esto.


*Capítulo 300 del manga

**Capítulo 22 de esta historia

***Capítulo 19 de esta historia

Comentarios: Oh my... Puedo ver que de verdad aventé una bomba sobre ustedes, jaja~ Qué tal a todos! Noviembre fue el mes de no dormir, de proyectos y exposiciones y de tener una intravenosa de café todos los días (aunque el café me da agruras). ¡Oh! Y no olvidemos que mis ojeras de mapache/panda crecieron de manera alarmante. Pero bueno, mi tortura está a una semana ya de terminar... espero.

¿Y qué les pareció esto? Fue mi intento de recuerdos para que entiendan un poco más la situación de Tsuna y Giotto, ¿hice un buen trabajo? A veces me comentan mis amigos que en lugar de aclarar las cosas, los dejo peor, jaja... Oh, espero y este no sea el caso.

Para los que estén confundidos tal vez con las edades y años, esto está así:

*Lo sucedido con la famiglia Shimon fue durante el año 2014, Tsuna aquí tenía 15 años.

*Los chicos del futuro (que ñoño se oye eso) que están en el pasado, lo están en el año 2014, unos pocos meses después de lo sucedido con Shimon.

*Entre los años 2014-2018 Tsuna tenía pequeños cambios de personalidad que nadie creyó relevante.

*Tsuna tuvo su primera "locura" a los 19 años, que fue el evento con Lambo, en el año 2018. Desde entonces que poco a poco se notaba diferente.

*Tsuna le propuso a Kyoko en el año 2019, a la edad de 20.

*Dos meses después de la propuesta, Tsuna fue ascendido a Décimo. Un día antes fue cuando le hizo prometer a Soichi que no dejaría a sus Guardianes indefensos.

*Año 2020, Tsuna destruyó los Vongola Gear.

*Entre los años 2020-2024 Tsuna hizo la mayoría de las cosas que se han estado mencionando en esta historia (si gustan preguntar en qué año se hizo tal cosa, con toda confianza)

*Como a mitades del año 2022, Gokudera y Soichi comenzaron a planear la bazooka.

Okay, esto es todo en lo que puedo pensar por el momento como lo relevante, espero que más o menos tengan una mejor claridad de los años. Y esto es todo por mi parte.

Muchísimas gracias por continuar leyendo, me dio algo de gusto que les agradara el giro que tomó (:!

Tengan bonita semana y cuídense.

Saludos~