Conversaciones nocturnas

Después de pasar una semana en Grimmauld Place, volver a Hogwarts parecía un retroceso en su vida. Entre tener a Harry en el mismo techo, pasar tiempo con Ron como amigos y estar con Remus, Grimmauld Place parecía el siguiente paso a seguir en su vida, un nuevo desafío después de todo lo que habían vivido. Volver al castillo, sin Harry y Ron, parecía un mal recuerdo de todos los años que pasó luchando por una guerra.

En septiembre había vuelto a Hogwarts por el amor a su educación, pero también porque no tenía su futuro tan claro con Ron y Harry que estaban felices de recibir sus E.X.T.A.S.I.S. honorarios y convertirse en Aurores. Ellos querían seguir en el frente de la lucha contra los magos tenebrosos, pero ella sentía (y seguía sintiendo) que había cubierto su dosis de peligros por una vida o quizás dos.

En ese tiempo estaba perdida, con pesadillas constantes de los traumas de la guerra, el duelo personal que tenía por personas que murieron, la poca aceptación que tenía de sus cicatrices de guerra, dudas morales sobre lo que ella hizo en la guerra y el dolor de enterarse que no podía devolverle la memoria a sus padres sin arriesgar fundirles la cabeza.

Si no hubiese vuelto a Hogwarts hubiese empezado a trabajar con un desequilibrio mental que la hubiese destrozado en algún punto del año. Ahora, en cambio, se sentía lista. Aun tenía pesadillas, pero eran menos frecuentes. Aceptaba su cuerpo, con todas las heridas y cicatrices, así como las decisiones que había tomado durante la guerra y ahora por lo menos tenía ofertas de trabajo que le interesaba, además de un Ministerio de Magia que aunque poco actualizado estaba más abierto a los cambios que ella quería hacer.

La semana en Grimmauld Place le hizo ver que estaba lista para algo más que Hogwarts. Algo había cambiado en ella y no era que ahora era una adulta y hace una semana antes no, sino que era un reconocimiento de a donde había llegado desde que había pisado por primera vez el castillo, a los once años y que estaba completamente satisfecha con la persona que era.

No importaba si se iba a trabajar al ministerio o con George Weasley, estaba lista.

Pero lamentablemente en ese momento de claridad, estaba mirando el techo de su cama con doseles, en la torre de Gryffindor, sabiendo que aun quedaban un par de meses para los E.X.T.A.S.I.S. y tenía que esperar para salir del castillo, para cerrar el ciclo académico, para poder estar en Grimmauld Place con Harry y...

¡Como extrañaba dormir con Remus!

Tres días en el castillo y cada noche pensaba en lo sola que se sentía sin un cuerpo que la cubriera por la espalda. Sin una voz susurrándole , sin ese aroma a leña seca y hojas de libros, un toque de cacao, canela y otras especias. Estaba en una especie de abstinencia, tanto, que estaba considerando molestar a Ginny para que la dejara dormir con ella o incluso, buscar el mapa del merodeador y descaradamente ir donde Remus para poder dormir tranquila.

Pero se contuvo, porque sabía que estaba siendo una caprichosa y no le gustaba serlo. Decidida, cerró los ojos y empezar a contar hipogrifos, uno a uno, hasta que sintió que las criaturas imaginarias que saltaban el campo de calabazas se empezaban a colocar borrosas, que los números ya no seguían un orden y ...

Los gritos comenzaron.

Hermione los conocía bien, abrió los ojos de inmediato, corrió el cobertor de su cama y se puso de pie, corrió a la cama de Ginny, comprobó que los hechizos silenciadores que tenían entre las camas de ellas y las de sus otras compañeras, estuvieran en pie. Los gritos seguían, casi desgarrando la garganta de la pelirroja y aunque ya los había escuchado, Hermione no dejaba de asustarse.

- Ginny, despierta, Ginny es solo un sueño.

La pelirroja tenía los ojos asustados, estaba respirando con dificultad y sudaba. Se demoró en darse cuenta de lo que ocurría, de que lo que había soñado era, en efecto, solo un sueño. Las lágrimas empezaron a salir de sus ojos con desesperación y se aferró de Hermione con fuerza. Ninguna dijo ninguna palabra, Hermione movía sus manos por su espalda tratando de calmarla y le susurraba que solo se trataba de un sueño, un muy mal sueño.

No era la primera vez que Ginny tenía una pesadilla, es más, era algo que ocurría hace años. Las tenía desde el incidente en la Cámara Secreta y nadie podía culparla. El verano antes de entrar a tercer año, Molly Weasley tuvo una conversación con ella, le explicó que la pelirroja despertaba gritando recordando lo que había hecho en su primer año en el castillo, recordando como había sido poseída, sintiendo que volvía a serlo. Molly estaba extremadamente preocupada de que su hija volviera a Hogwarts, de que pasara por otra situación traumática, así que le pidió a Hermione que estuviera atenta, que hablara con ella.

Hermione se tomó el pedido muy a pecho y aunque su tercer año fue especialmente complicado, en especial por su relación con el tiempo, se encargó de siempre estar para Ginny, de que no se quedará callada y que supiera que podía confiar en ella. Le enseñó a utilizar el hechizo silenciador cuando le dijo que temía que sus compañeras la oyeran gritar, le permitió dormir con ella cuando las pesadillas no la dejaban volver a dormir y sin darse cuenta ella también empezó a abrirse con ella, empezaron a hablar de temas más irrelevantes y se volvieron confidentes y amigas.

Ginny empezó a tener menos pesadillas, pero siguieron ayudándose y Hermione lo agradecía porque ella nunca se había sentido cien por ciento cómoda con sus compañeras de generación y era reconfortante hablar con otra mujer. No era que Harry y Ron eran malos amigos, pero no se sentía cómoda hablando con ellos sobre Viktor Krum o pidiéndoles ayuda para arreglar su cabello.

Y así, a pesar de ser muy diferentes, se convirtieron amigas.

- Era tan real, Hermione, se sentía tan real, la sangre en mis manos mientras escribía en la pared - sollozó Ginny con su cabeza apoyada en el pecho de su amiga - pensé que ya no tendría pesadillas, pero siempre vuelven, Tom siempre vuelve...

- Lo sé - le susurró Hermione pasando los dedos por los cabellos de la pelirroja - lo sé.

Antes le decía que ella era más fuerte que Tom Riddle, que había sobrevivido a ser poseída, que todo iba a estar bien porque todo había acabado, pero ahora que Hermione tenía sus propias pesadillas, entendía que no se acaba, que siempre quedan los recuerdos.

Después de algunas palabras y un poco más de llanto, Ginny se calmó y como cada vez que ella tenía pesadillas, Hermione se metió en la cama para conversar y distraerla hasta que el sueño las invadiera. Una parte de ella agradecía que tuviera una excusa para dormir acompañada y otra se maldecía por alegrarse por lo que había pasado.

- No le digas a Harry de esto - le pidió Ginny y Hermione la miró preocupada - no quiero preocuparlo, está muy ocupado con la academia y es la primera vez en años que puede enfocarse solo en él.

- Es Harry - rió Hermione - siempre se va a preocupar.

- Lo sé, pero está tan feliz - siguió Ginny - lo hubieses escuchado cuando me dijo que no ha tenido pesadillas y está empezando a convencerse de que la cicatriz nunca volverá a dolerle. Si le hablo de esto, si se entera que Tom sigue en mi cabeza...

- Algún día se va a dar cuenta de que sigues con pesadillas - le recordó Hermione, intentando omitir el hecho de que Ginny llamara a Lord Voldemort, Tom - en algún momento él estará al lado tuyo cuando tengas una.

- Por ahora me conformo con tenerte a ti a mi lado - bromeó la pelirroja.

Ginny se colocó de lado y apoyó su cabeza en el hombro de su amiga, se quedaron en silencio y luego de un suspiro contenido de la pelirroja, Hermione sintió que algo ocurría. Algo más que las pesadillas.

- ¿Pasa algo con Harry? - preguntó Hermione.

- No pasa nada malo - respondió su amiga de manera defensiva - es solo que últimamente pienso en Harry, en lo que pasará cuando salga Hogwarts.

- El futuro - repitió Hermione más para si misma que para la pelirroja.

- Es aterrador - comentó Ginny - cuando empezamos a salir con Harry tuvimos que separarnos porque todos querían matarlo, cuando la guerra terminó tuvimos que separarnos porque yo debía volver a Hogwarts - explicó Ginny - nunca hemos estado juntos más de dos meses. Aunque en teoría vivimos juntos, fue bajo el mismo techo que toda mi familia, incluyendo a mi madre sobreprotectora - Ginny miró a su amiga - ¿Y si no resulta cuando estemos juntos?

- Harry te adora, Ginny - se apresuró a decir Hermione - estoy segura que van a haber discusiones y situaciones difíciles, pero que al final, ambos se las arreglaran para seguir adelante, juntos.

- Lo amo - susurró la pelirroja - de verdad lo amo, no es como cuando te hablaba de él en cuarto año, de verdad lo amo y solo una palabra, pero me aterra.

Hermione no dijo nada, entendía ese miedo, ella y Ron se habían atrevido a amar, a sentirlo y a decirlo en voz alta y al final ambos salieron lastimados. Sabía que habían tenido suerte de poder retomar de alguna forma su amistad y que ya no tenía sentimientos románticos hacía él, pero eso no quitaba lo difícil que fue haber terminado con él, darse cuenta que el amor que sentiste, no duró.

- Y todos están tan atentos a nosotros - siguió Ginny - No podemos salir juntos sin que alguien nos persiga y esos comentarios sobre mi posible embarazo no ayudan a que me tranquilice. Además el fin de semana mis padres nos dieron una charla, ya sabes, la charla.

- ¿La charla? - repitió Hermione preocupada, ni Harry ni Ginny le habían hablado de una charla con los Weasley - ¿sobre qué?

- Sobre lo que va a pasar cuando salga de Hogwarts - respondió Ginny y aunque no la veía a la cara, Hermione sabía que la chica estaba rodando sus ojos - Harry aun pasa la mayoría del tiempo en la academia o en la Madriguera, pero después de ver que Grimmauld Place está habitable mis padres nos dejaron muy en claro que no íbamos a vivir juntos - la pelirroja movió sus manos exasperada - ¡Fue tan vergonzoso, Hermione! Ni siquiera lo habíamos discutido antes y luego ellos empezaron a explicarle a Harry que en el mundo mágico no es bien visto que una bruja conviva con un mago si no hubiese cierto tipo de compromiso. Harry casi se desmaya, ¡Yo casi me desmayo! Con Harry apenas planeamos si me va a venir a ver a una de las prácticas con las Arpías y ellos nos hablan de ... - Ginny temía decir la palabra - ... matrimonio.

Matrimonio, otra palabra aterradora.

- La verdad, no sé que decirte - confesó Hermione intentando no pensar en la palabra matrimonio - sé que en el mundo mágico la gente generalmente se casa muy joven, que tus padres simplemente están preocupados porque saben lo que es ser joven y estar enamorados, pero honestamente, yo creo que ustedes deberían hacer oídos sordos y simplemente disfrutar lo que están viviendo - Hermione bajó su mirada y le dio a su amiga un gesto de severidad - disfrutar de manera responsable, Ginny.

- Ya me diste esa charla, Hermione - se quejó Ginny - y mi madre casi vuelve a dármela delante de Harry.

La imagen de Molly Weasley hablando de sexo apareció en su mente, sintió como las mejillas se le sonrojaban, imaginándose sentada junto a Ron, escuchando como le hablaban sobre como se hacen los bebés o peor, como fue que siete bebés brotaron de su cuerpo.

Pobre Harry.

- No necesitamos pensar en el futuro - siguió Ginny - creo que somos incapaces de hacerlo.

- Por ahora - sugirió Hermione con una sonrisa.

- Por ahora, me es suficiente - insistió la pelirroja - sabiendo que nos queremos y que en cualquier momento puedo usar el espejo para hablar con él, me basta por ahora.

- Son el uno para el otro - sonrió Hermione.

Se quedaron en silencio por un momento y Ginny levantó el rostro para mirar a Hermione.

- Sé que no resultó con Ron - comenzó con una timidez impropia de ella - pero me gustaría verte feliz.

- Soy feliz, Ginny - respondió Hermione sabiendo el tema que iba a tocar su amiga - con Ron logramos volver a tener una extraña especie de amistad y aunque no sé lo que me depara el futuro, disfruto esto, ya sabes, no estar en guerra, tener a mis amigos y ... eso, todo eso me hacer feliz, no necesito nada más.

- Por ahora - sugirió Ginny, imitándola en medio de un bostezo.

No dijeron nada más, se quedaron en silencio esperando a que sus parpados les pesaras y pronto la respiración de Ginny le indicó a Hermione que la pelirroja se había quedado dormida. Sentía envidia por lo rápido que Ginny había caído en el mundo de los sueños, mientras ella tenía la cabeza llena de pensamientos, preocupaciones y teorías. Sabía que tenía que hacerle caso a su propio consejo, pero era difícil disfrutar lo que estaba viviendo, sin pensar en el futuro.

¿Estaba dispuesta a simplemente aprovecharse de lo que estaba viviendo con Remus, para luego simplemente dejarlo de lado para encontrar a alguien con quien pudiera tener un futuro? Porque por mucho que Remus y ella sintieran algo y hubiesen incluso formado una rutina en Grimmauld Place, ¿Había un futuro para ellos?

No podía esperar un futuro con él, porque lo afectaría personal y profesionalmente, porque le podía hacer daño a Teddy, porque Nymphadora Tonks había muerto hace menos de un año, porque aunque no le gustaba ella era famosa y siempre iban a estar pendiente de ellas, porque...

Hermione meneó la cabeza y se acurrucó contra Ginny para olvidar lo que estaba pensando, mejor seguir simplemente disfrutando lo que estaba viviendo.


Lo sé, no es mucho, pero es algo que tenía escrito hace bastante. Espero me disculpen por la tardanza pero tuve semanas de vacaciones, tuve además pequeños accidentes (como chocar contra un alambre pua, ¡auch!) y tengo que avisarles que al parecer me mudo de porvida a Europa con mi esposo, así que he estado ocupada con todo el papeleo y viendo si me inscribo a un master o si trabajare o qué haré con mi vida. ¡Grandes desiciones! Quisiera darme el lujo de Hermione y Ginny y simplemente seguir disfrutando del presente. Debo decir que me encanta la imagen de Molly hablando temas incómodos con sus hijos y imaginarme a Harry que por muy vencedor de la guerra, nunca ha podido tomar bien estos tópicos. Muchas gracias por seguirme, escribirme y espero comenten para saber su opinión. Recuerden que cualquier cosa, siempre pueden escribir por PM o tumblr!

Pongan su música en aleatorio, descubran un lugar nuevo y compren una nueva taza para su chocolate caliente.

Simona Polle