Nota 1: Primero que nada, los capis 37 y 38 no fueron subidos juntos. Hubo un error cuando subi el capi 37, pero luego de revisar vi que aparecia como si nada... aunque no actualizo ciertas cosas, como la fecha de actualizacion por ejemplo. Debido a esto, debo preguntar... se ve el capi 37 sin problemas? Gracias de antemano, si hay algun problema con ese capi haganmelo saber para solucionarlo, gracias.
Nota 2: No me pregunten de donde saque esto XD Y les dejare adivinar quien es el sujeto misterioso XD, suerte~
Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Night`s Games
Capítulo 38
-… Recuérdame porque me trajiste aquí… - Había estado disfrutando su sesión de postres cuando cierto vampiro lo tomo en sus manos y lo próximo que sabía era que estaban en medio de la ciudad.
- Estoy aburrido. – Fue la respuesta tranquila del vampiro, quien andaba mirando las calles con una cara de pocos amigos. – Eso y… no hay mucha gente en la calle…
- Déjame adivinar, tienes hambre, no hay gente… y pensaste que yo podría ayudarte a encontrar algo de comer… - Reborn quería golpearse la frente, pero se contuvo.
- Eres un asesino profesional. – Fue la simple respuesta de Tsuna, quien ni siquiera lo miro, como si solo eso significara que era un hecho que Reborn podría ayudarlo.
- ¿Y no pudiste habérmelo dicho en casa? - ¿En lugar de alejarlo de sus incontables dulces, vinos y demás?
- Reborn-nii-chan, llevo más de tres días sin una buena comida… - Reborn pestañeo, ¿a qué se debía esa cara tan fúnebre? – Con todos quejándose… - Ah, no se le podía culpar a nadie ni queriendo… - Y no solo eso…
- ¿Y? – Incentivo Reborn, temiendo la respuesta, al ver que Tsuna no continuo.
- Me diste envidia. – Esto fue dicho como si se hablara del clima, y como si eso no bastara, Tsuna no parecía para nada interesado en la conversación.
-… El hecho de que estuviera comiendo no quiere decir que-Espera… ¿tienes envía de que estaba-
- ¿Comiendo lo que quieres en paz?, pues sí. – Tsuna paso sus garras suavemente sobre la madera, más interesado en su nueva víctima que en la conversación.
- Estas bien hambriento entonces… - Aunque… - A ti lo que te dieron fueron celos Tsu-chan. – Eso era lo más razonable. – Además, envidiar es algo muy feo… - Y bueno, Reborn termino dándole una pequeña charla a Tsuna acerca de la envidia, a sabiendas que Tsuna le estaba dando solo la mitad de su atención.
- No puedes culparme, ¡nadie me ha dejado en paz los últimos días! – Ni siquiera para ir al baño…
- Lo estas mal interpretando… - Reborn sonrió un poco de forma burlona. – No es que no te dejen en paz… es que estas asustando a todos, y ellos solo quieren cuidar de ti… - Como si eso fuera necesario. – Como si hiciera falta, eres un vampiro poderoso, no necesitas que te estén cuidando de ese modo…
- ¿Asustando? – Reborn sonrió de medio lado.
- Si, ¿no te has dado cuenta? – Que se iba a dar cuenta, él no lo sentía…
- Pues… la verdad es que no.
Tsuna era el único que no sentía nada de nada… Quien fuera quien se acercará a Tsuna, por cualquier razón o incluso por simple accidente, comenzaría a sentirse muy inquieto y como si algo lo estuviera observando. Mientras más tiempo estuvieran cerca de él, comenzarían los escalofríos y la sensación de ser observado iría aumentando hasta llegar al punto de sentir que estaban en la mira de un asesino. Claro, personas como él no se verían afectadas tan fácilmente, pero los más normales… El ilusionista y Hibari eran los que más podían soportar esa sensación, por al menos una hora. No era fácil, la sensación simplemente se hacía más intensa y pesada, había visto a los niños salir corriendo del miedo, y había visto a Gokudera desmayarse sin razón aparente.
Por supuesto, Tsuna no sentía nada de nada, ni entendía que pasaba, solo se molestaba ante la atención, las reacciones extrañas, y las constantes preguntas de cómo se sentía, o que, si estaba molesto, y demás… Para Tsuna, todo era como siempre, pero para quienes se acercarán a él, no. De todos, quien la había pasado peor y mejor era el beisbolista. ¿La razón?, pues Yamamoto había tratado lo mejor posible por ignorar esa sensación tan inquietante y perturbadora, y actuar como siempre con Tsuna, lo cual podría haber sido una de sus más cuestionables decisiones desde que conoció a Tsuna y decidió hacerse su amigo. En un principio, cuando Yamamoto comenzó a tocar a Tsuna, ya sea para tomarlo de la mano y llevarlo a algún sitio o simplemente unas palmadas en la espalda… solo hizo que sintiera peligro inminente hacia su persona a tal punto de entrar en estado de shock y llegar al punto del desmayo.
No obstante, eso no duro mucho… la sensación desapareció casi inmediatamente cuando Tsuna se asustó, y sin saber qué hacer y muy preocupado empezó a tratar de reanimar a su amigo y preguntar qué demonios le pasaba o que podía hacer. Desde ese momento… lo único que Yamamoto sentía era que alguien lo miraba fijamente, con molestia y… celos, muchos celos. Claro, Yamamoto comento este nuevo desarrollo con Reborn y los otros, pero ninguno podía discernir de donde provenía todo el problema. Al menos ahora Yamamoto no sufría la "sensación" de que alguien quisiera asesinarlo lo más sádicamente posible. Los demás no tuvieron tanta suerte, al menos los pocos que lo intentaron… probablemente debido a que Tsuna en verdad, en ese punto, estaba irritado con su comportamiento y no hizo nada para ayudar, excepto llamar a alguien más para que se encargaran.
Lo peor era que solo habían pasado tres días… tres días en eso, y solo un día había bastando para que Tsuna se irritara con ellos… Lo único bueno de eso, es que Tsuna se alejó de la casa, y por petición de Yamamoto tampoco fue a la otra casa… Honestamente Reborn pensaba que lo último era algo casi innecesario… Tsuyoshi tenía bastante resistencia a esa clase de cosas, y no se la pasaba tanto tiempo al lado de Tsuna. Aunque era mejor prevenir que lamentar, o así decían. Giotto… el fantasma o no sentía nada, o ignoraba totalmente fuera lo que fuera, aunque les sonreía a ellos de forma muy burlesca y los molestaba aquí y allá… sin realmente ayudar.
- No, no y no. – Reborn se apresuró a agarrarlo de la franela. – No lo mates.
-… Si tú lo dices Reborn-nii-chan… - Dicho esto, Tsuna desapareció de la vista con un gran suspiro.
-… ¿Qué hace el aquí de todos los lugares…? – Por no hablar la hora.
- Hola bebé, ¿cómo has estado? – Dijo una voz demasiado conocida para Reborn, quien sentía que una vena estallaría solo con oírla.
- ¿Qué quieres fantasma de pacotilla? – Señor, como odiaba a ese fantasma…
- ¿Yo?, nada, ¿cómo crees? – Giotto sonrió un poco engreído, apoyándose contra el muro y mirándolo con suficiencia. – La pregunta es, mi querido amigo, ¿ya has dado con la respuesta a la problemática actual? – La forma en la que hablo claramente daba a entender que sabía que la respuesta era un no.
- Maldi-
- No, no, no… - Lo regano como si de un bebé se tratase, con una sonrisa burlona y poniendo un dedo sobre su boca, incrementando la ira del Arcobaleno exponencialmente. – Hay niños presentes, no debes decir malas palabras, ¿de acuerdo?, eres un buen chico, ¿no es así amigo mío?
¿Pacman serviría para matar al fantasma que tenía en frente o al menos espantarlo?, no le molestaría comenzar a probar. Incluso tampoco le molestaría ir a unas cuantas iglesias para hacer exorcismos, o quizás incluso mandaría una gran parte de su dinero en desarrollar armas contra fantasma rubios. ¡Estaba más que arto de este fantasma!
- Dejando las bromas, ¿aún no lo has descubierto? – El rubio dejo de sonreír, toda burla se fue, reemplazada solo por seriedad.
- No, pero sé que tú sabes. – Estaba totalmente seguro de eso.
- Si, lo sé, pero, aunque te dijera, no hay nada que puedas hacer... – El rubio suspiro profundamente, mirando al cielo esta vez. – Lo único que recomiendo es que siguán tratando a Tsuna como siempre, la… "sensación" será menos intensa cuando se dé cuenta que Tsuna los aprecia… - Agrego al ver la mirada curiosa del otro: - Solo digamos que hay alguien que es muy sobre protector con Tsu-chan, y a la vez está bastante celoso de todos ustedes. – Se rio un poco. – No hará nada malo, no con lo posesivo que es Tsuna.
-… Alguien… - Interesante, pero eso no explicaba cómo era que aún no lo había visto… o localizado.
- Bueno, mi trabajo aquí está hecho, has alcanzado la iluminación mi gran amigo. - ¡Iba a matar a ese rubio así fuera lo último que hiciera! – Que la fuerza te acompañe pequeño bebé lindo~
Giotto desapareció justo a tiempo para no ver ni oír como un bosque entero se fue al otro mundo, solo oía sus propias risas. Mientras tanto, en otro lugar cercano…
-… estúpido jefe… - Mascullo un bebé flotante, de muy mal humor. -… haciéndome perder dinero… ¿uh?
Sin pensarlo realmente, extendió una mano a la lluvia… solo para ver un rojo carmesí, y sentir un líquido espeso y caliente, de olor nauseabundo. Por un momento, solo pudo contemplar el espectáculo, sin saber que pensar de la extraña situación. No era normal que lloviera sangre, tampoco era normal quedarse tan tranquilo mientras era bañado en esa sustancia… Luego de casi un minuto, reacciono:
- ¡Mi hermosa ropa! – Se metió debajo del primer techo que vio. – Todo el dinero que me va costar conseguir otra igual a esta… - Se lamentó con furia apenas contenida.
No obstante, toda su furia y todas sus quejas se esfumaron cuando un ojo cayo justo en frente de él, golpeando el suelo con un sonido sordo, y chispeando sangre en el suelo. El iris era de un hermoso verde… o debería de haber sido, con todo ese rojo no se veía para nada hermoso. El Arcobaleno no reacciono cuando cayó una mano desmembrada en varios sitios, los huesos perfectamente visibles… ni cuando comenzó a llover partes humanas, y no solo humanas, se dio cuenta con casi sorpresa al ver colas, pelaje, garras y demás… Todo fue increíble hasta que vio a una lechuza hecha pedacitos caer, ya que fue allí cuando reacciono:
- Esto es el sueño hecho realidad del estúpido príncipe… - Comento, admirando lo que pasaba. No había sonrisa, pero tampoco había ceño fruncido o lágrimas.
Al otro día, luego de la escuela…
- Ma Ma, Tsu-chan, ¿vamos a-
- Centro comercial. – Corto Tsuna, sin sonreír ni nada, haciendo pestañar al otro.
- ¿Eh?, ¿no era que no te gustaba…? – Eso era lo de menos, a Tsuna solo le disgustaba que lo abrazara todo el mundo y de paso lo confundieran por chica. Aunque no lo oías quejarse cuando le estaban regalando cosas.
- Necesito que me ayudes en algo. – Yamamoto pestañeo, pero acepto. Menos trabajo para el en mantener ocupado a Tsuna… los chicos podrían terminar las preparaciones para la fiesta sin problemas… o eso esperaba.
- Muy bien-¿de dónde sacaste eso? – Eso era-
- Es un secreto. – Se limitó a decir Tsuna con una sonrisa muy linda, tomando de la mano para que no se le escapara. - ¿Sabes cómo se usa?, necesito que me ayudes a…
En otro lugar, cierto bebé flotante estaba hablando por teléfono acerca de un negocio. Al terminar, se sentó a ver un poco de televisión, estaba irritada, estaba perdiendo dinero, y francamente no sabía que rayos estaban haciendo allí perdiendo el tiempo en lugar de buscar a quien debían de estar buscando. Su jefe era un verdadero idiota, aunque no le diría eso en su cara por obvias razo-¡Piririririririri!
- ¿Hmmm? – Casi con pereza tomo el teléfono, lo desbloqueo y fue a ver el mensaje:
"Estimado cliente, la transacción número 175891 ha sido realizado con éxito bajo el valor de 19000$. Saldo dispo-
- ¡¿QUEEEEEEEEE?! – Y como si eso solo no fuera suficiente para que le diera un ataque al corazón, llego otro mensaje en ese preciso momento:
"Estimado cliente, la transacción número 175891 ha sido realizado con éxito bajo el valor de 5864$. Saldo disponible: 85690"
- ¡MI DINERO! – Le iba a dar el infarto de un momento a otro. - ¡MI PRECIOSO DINERO!
Con el desespero digno de una damisela a punto de morir, la Arcobaleno se lanzó a máxima velocidad a revisar su cartera… su ropa, su mochila de viaje, la habitación… Y durante todo ese tiempo su teléfono seguía sonando.
- ¡Ya llegamos Mammon! – Tiro la puerta.
- ¡VOOOOOOIIIIIIII-¿Qué demonios…? – Squalo trago. - ¿Estas… bien?
- ¿Uh?, ¿sucede algo-¡OH SANTO CIELO!
Mammon solo los miro con la cara más deprimida que habían vistos en sus vidas. Claro, quizás ellos eran las únicas personas que habían visto a un bebé zombi, arrugado, con los ojos rojos, pálido hasta el punto de parecer una tiza, y aun llorando con un aura muy deprimente a su alrededor… Como un Arcobaleno podía verse como un muerto o tan mal no lo sabían, y tampoco querían saberlo.
-… ¿De dónde sacaste esto Tsuna? – La tarjeta aparentemente tenia fondos infinitos…
- Se lo robe a un ladrón, asesino, mafioso que Reborn no me dejo matar anoche. – Respondió algo divertido Tsuna, comiendo una cesta de helado.
-… No lo mataste… - Eso era… extraño. - ¿pero le robaste su tarjeta de crédito?
- Sip. – Yamamoto no estaba seguro si debía de sentirse bien o mal al ver esa cara de orgullo de su amigo… o siquiera que pensar del asunto.
- ¿Por qué la tarjeta…? – Puedo haberle robado-
- Era su posesión más valiosa, además… - Yamamoto casi se levante y mueve la silla lejos de Tsuna, esos ojos chispeantes no eran de fiar. - ¡Es brillante!
-… Espera… ¿Qué? - ¿Qué tenía que ver lo brillante en todo el…? - ¿Es por eso que te vives robando las piedras de los peces de la sala?
- ¡Es brillante!
Sin poderlo evitar, Yamamoto se hecho a reír, confundiendo a Tsuna. En su cabeza solo resonaba el siguiente pensamiento: "Lo siento pa, pero tus decoraciones favoritas para los peces ya no se podrán usar para lo que quieres, es oficial, Tsu-chan no te dejara." Los peces tendrán que conformarse con soldaditos de juguete o cualquier cosa que no brille, porque Tsuna seguiría robando las piedras cuando menos se lo esperaran y francamente no sabía que hacia Tsuna con ellas… otro día le preguntaría, en ese momento no podía respirar de solo imaginarse la reacción de su padre cuando le dijera que no había forma de detener a Tsuna de robarse las piedras.
- Okey, okey… - Cielos, que buena risa. – Le robaste la tarjeta, perfecto… ¿pero era necesario gastarle el dinero?
- ¿Un dinero que mayormente ni siquiera es propio del? – Tsuna arqueo una ceja, como si la pregunta le hubiera ofendido de algún modo. - ¿Qué mejor lección para un ladrón que perder su tan amado tesoro?, aunque supongo que eso es mejor que perder la vida… - Tsuna hizo una mueca. – Estúpido Reborn, aunque no entiendo porque no debía matarlo…
- Hay Santo Cielo… - Señor, perdón por reír tanto… - Eres demasiado inocente Tsu-chan. – Para bien, para mal, o para ambos.
En un lugar muy sofisticado, Reborn estaba sentado, la taza de café olvidada, y un León riéndose a no más poder. Reborn solo miraba la pantalla sin saber cómo reaccionar… Poco a poco una sonrisa sádica y burlona se abrió paso a sus características.
- Bueno… supongo que… - No te rías, no te rías… - te han dado de probar tu propia medicina, Viper… - No te rías, no te-¡Olvídalo!
Oh Tsuna, si tan solo supieras lo que en verdad has hecho…
