Perdonad la tardanza, una personita tuvo que ponerme las pilas, pero ahí va la continuación. Ya me direís que os parece.
Abrazados como dos huérfanos en mitad de una tormenta, durmieron hasta bien tarde. Ambos cayeron en coma profundo, hacía muchos días que ninguno de los dos conciliaba bien el sueño. Era curioso como, hasta durmiendo, sus cuerpos se echaban de menos.
En algún momento indeterminado, a Kakashi lo despertaron. Él no hizo ni él intento de abrir los ojos. El chacra de Naruto y Sasuke se acercaba a la puerta. Buscando a la niña que tenía entre sus brazos. El peligris la meció un poco y ella se quejó. Ese leve despunte de energía sirvió para que el chico kyubi la detectara desde la calle. Al poco se dieron la vuelta y se marcharon. No pudo oír lo que decían y hubiera pagado dinero por ver la cara del Uchija, pero al instante se volvió a dormir.
…...
A Sakura le despertaron las ganas de orinar. Con mucha fuerza de voluntad entreabrió los ojos y pasó la mano por el colchón. Él no estaba pero su lado de la cama se mantenía aun tibio. Se sentó en la cama. El apartamento estaba en silencio y no detectaba su chacra ¿Dónde se había metido? Así que desistiendo de recibir sus buenos días, se fue al baño. Al entrar la embargó su olor, a hombre y a jabón. La ducha aun estaba húmeda.
Abrió el grifo y dejó que el agua caliente la fuera empapando poco a poco, y al ir a coger el champú se dio cuenta que él había conservado todas sus cosas en su mismo lugar. Sobre el lavabo, un vasito con dos cepillos de dientes. Dejó descansar la frente en el azulejo. Tenía que mantener la cabeza fría. Centrarse en lo realmente importante, y a pesar de que lo quería con toda su alma, no podía dejarse tragar de nuevo por la relación. Quería ser su mujer, pero no suya. Todos sus esfuerzos tenían que ir destinados a entrenar para el duelo. A penas quedaban cinco días. Y si sobrevivía, sería el momento de establecer algunas reglas entre Kakashi y ella.
- Estás muy pensativa.
- ¡Uaghhh!- del susto la kunoichi casi estrella sus posaderas pero el peligris la alcanzó sospechosamente rápido por la cintura. Y la atrajo a él. Con una maraña rosa chorreándole sobre los ojos Sakura alargó la mano y cerró el grifo. Después levantó la cara.- ¿Quieres matarme de un susto?
Él le apartó el pelo mojado y la miró de esa manera que a ella le revolucionaba las arterías ¿Estaba pensando de no dejarse tragar por no sé qué...? Sakura se enganchó a su cuello y lo besó apasionada. Era tontería engañarse. Su piel buscaba la boca y las manos de Kakashi como el árbol el sol y la lluvia.
- Ummm.- paladeó él en sus labios. Las manos enguantadas bajaron por la cintura mojada hasta llegar al trasero y apretó las nalgas.- Esto va a ser muy difícil...- Y de repente la soltó y salió del baño. Sakura quedó perpleja, se lió en una toalla y fue tras él.
- ¿Qué va a ser difícil?
Cuando salió, reconoció lo que había sobre el sofá. Su mochila de viaje, su uniforme y a Chokuto. También estaban los guantes de Sasuke.
- ¿Qué es todo esto?- preguntó ella de repente algo nerviosa.
- Nos vamos.- dijo él en tono misterioso.
- ¿A dónde?
- Si quieres que te entrene no hagas tantas preguntas. Ahora vístete.- Terminó de decir, entrando en la cocina y dejándola con la palabra en la boca. Sakura chistó frustrada, aun no habían empezado y ya empezaba a dar ordenes. Pero no pudo evitar que una sonrisa comenzara a asomar en su rostro enfurruñado. Entrenar, con Kakashi.
Miró sus cosas ¿Había ido a casa de Ino? ¿Qué le habría dicho a su amiga? Era raro que a esas alturas, Naruto no estuviera golpeando la puerta. Finalmente se alzó de hombros y tras coger su ropa, se dispuso a prepararse para el viaje.
…...
Cinco días después, en la frontera de Konoha, Tsunade se tiraba de los pelos.
- ¡Lo voy a matar! ¡Hijo de Colmillo Blanco o de Muela Podrida lo voy a matar, después lo resucitaré y lo volveré a matar!
Junto a ella Shizune, Shikaku, Genma y el resto de su guardia mantenían una distancia prudencial. No sería raro que alguno recibiera un golpe si se acercaba demasiado.
Al otro lado Naruto y Sasuke no estaban mucho mejor. El rubio, mucho mas expresivo, iba del Kuso al Hijo de $%&\ . Se tiraba de los pelos, se mordía las uñas, y no paraba quieto en un sitio. El moreno contenía la ira mirando con el Sharingan entre lo árboles vigilando los caminos. No tardarían en llegar. Pero su furia no era resultado de la ausencia de Sakura el día del duelo, si no por el motivo de su ausencia. Al final, después de dejarla poco menos que hecha una piltrafa, se lo había perdonado todo y se había ido con él.
Hinata e Ino los observaban y se miraban entre ellas. No iba a ser una recepción muy acogedora si seguían sin controlar los nervios. Si la Hokage y Naruto estaban así ¿quién iba a hablar con los del Hierro? Ino miró a Shikamaru. Junto a Choji, Neji y Lee aguardaban con paciencia los acontecimientos. Al llegar se habían acercado a Naruto y habían intercambiado algunas palabras. La rubia vio a Yamato, Sai y a Gai-sensei. También estaban Kurenai, Anko y el resto de jounin de la Hoja. Incluso Iruka-sensei había dejado las clases ese día. La chica se entretuvo en imaginar al mejor mediador. De lo que se trataba era de ganar tiempo. Porque estaba segura de que su amiga aparecería pero conociendo la puntualidad de su compañero habría que entretener o sostener a los del Hierro mientras tanto.
En esto que dijo Neji:
- Ya vienen.- con su ojo blanco los había visto venir antes que Sasuke y el gruñido posterior no auguraba nada bueno.
- ¿Cuántos son?- preguntó Shikamaru.
- Cuento lo que parecen treinta y cinco guerreros, y un grupo de civiles. Algunos vienen a caballo.
Nara miró a Naruto, y éste asintió. Tsunade respiró hondo y sujetó los nervios. De momento habría que echar mano de la diplomacia.
Efectivamente, al poco tiempo aparecieron los primeros guerreros, montados a caballo, apartando las ramas bajas de los árboles del País del Fuego. Vestían el uniforme negro y sus armaduras eran mas completas, de guerra. Largas capas oscuras ocultaban las armas y la grupa de los caballos, posiblemente donde escondían el resto de armamento.
Cuando vieron a los ninja de la Hoja esperándolos en el claro no se inmutaron. Ellos también tenían métodos de localización. Rokuta había determinado el punto exacto de encuentro al sentir la presencia del último Uchija. El rubio y su hermano Sohryu iban en cabeza. Detrás, varias kunoichi. Yamato y Sai reconocieron a las que trajeron la famosa katana. Y por fin tras el grupo de avance, la dueña de la espada. Sasuke y Naruto se miraron. No era lo que esperaban.
Tardó varios minutos en arribar toda la comitiva, y muchos no desmotaron. Pero lo que mas sorprendió a los de la Hoja es que, lo que a Neji le había parecido un grupo de civiles no era sino el séquito de los señores feudales del Fuego y el Hierro. Tsunade abrió la boca cuando los vio bajar de sus carruajes.
- ¿Pero que demonios..?- murmuró. Y acercó a su Daimyo.- Señor...- dijo la rubia inclinando un poco la cabeza. Hizo lo mismo con el del Hierro que se acercaba también.
- Buenos días, Tsunade-sama.- dijo el primero.
- ¿A qué se debe vuestra visita?- dijo ella con fingida cortesía, se imaginaba los motivos y no le hacían ni pizca de gracia.
- El señor del Hierro y yo nos pusimos de acuerdo para asistir a este evento. No todos los días se puede ser testigo de una buena pelea entre dos kunoichi legendarias.- afirmó con pose reverente.
La Hokage asintió por inercia y tras un leve gesto regreso con su gente. Manada de prepotentes machistas. Si Sakura no aparecía aquello se iba a complicar mucho. Echó un vistazo hacia el grupo de guerreros del Hierro. Desde luego venían preparados por si llegara ese caso.
- ¡Hokage!
Tsunade se giró. Una kunoichi la llamaba desde lo alto del caballo. Una anciana.
- ¿Dónde está Sakura?
- Supongo que eres Mariko-sama.- dijo la rubia ignorando su pregunta. La mujer mayor frunció el ceño y desmontó. La Quinta alzó una ceja. Era menuda , tan mayor que ya no cumplía años, podría tener setenta o ciento setenta. Al descabalgar sus movimientos fueron tan ligeros como una pluma pero al poner los pies en la tierra delató una gran fuerza concentrada, muy concentrada. El pelo negro recogido en un moño y el uniforme le daban la apariencia de un insecto, pero sus ojos eran pequeños y observadores como los de un ratón. Y escudriñaba entre la gente de la Hoja inquisitiva. Al no encontrar lo que buscaba su rostro se arrugó mas aun.
- ¿No habrá huido?
La que habló fue otra mujer. Una civil que se había acercado a su derecha. Por las ropas y los andares era de clase alta. Un miembro importante del Clan.
La anciana no dijo nada pero lanzó una mirada a su sobrino. Sohryu entendió y se acercó a la Hokage, Rokuta era su sombra. De inmediato la guardia de Tsunade y Shizune se adelantaron también. El ambiente no podía ser mas tenso.
- Mis respetos, Quinta Hokage.- dijo Sohryu inclinándose respetuosamente. Su hermano hizo lo mismo y la rubia se cruzó de brazos subiendo sus grandes pechos de líder matriarcal.
- Habla.
- ¿Dónde está Sakura Haruno?
Eso quisiera saber yo, pero no lo dijo.
- Aparecerá en cualquier momento. -fue lo que dijo la mujer y se giró dándoles la espalda. Shizune añadió en tono mas cordial.
- En estos últimos días ha estado entrenando con su sensei, pero éste no se caracteriza por su puntualidad. Estoy segura que no tardarán mucho mas.- terminó diciendo con una sonrisa nerviosa. Genma la miró. Conociendo a Kakashi, no faltarían pero no sería fácil sostener a los del Hierro. Sin embargo se sorprendió ante la respuesta amable del guerrero.
- No hay problema, esperaremos aquí.- y tras un leve gesto de cabeza regresó con su grupo.
Al llegar al lado del Hierro, la señora del Clan lo asaltó.
- ¿Se ha ido a entrenar? ¿Es que va a haber duelo?
- Eso parece.- dijo Sohryu con satisfacción.
- ¿Pero no estaba indispuesta?
- No, Sakura se encuentra muy bien.- dijo y dejó a la mujer de lado. Miró a su tía. Una pequeña sonrisa empezaba a dibujarse en su rostro surcado de arrugas.
Pasaron un par de horas. Los dos Daimyo se habían acomodado con sus sillones de paseo y sus asistentes. Los miembros del Clan se habían reunido y hablaban entre murmullos. Los guerreros habían atendido a los caballos, y muchos se habían quitado las armaduras y descansaban en la hierba. Salvo los sobrinos de Mariko-sama eran todas kunoichi. Había de todas las edades y de todas las razas pero Tsunade reconoció en algunas los ojos azules de los dos hombres. Tenían lazos de parentesco con el Clan. Tsunade empezó a comprender la insistencia de su alumna por entrar en esa organización. Eran una unidad fuerte, y el vínculo entre ellos era tan duro como el de sangre. Sakura estaba acostumbrada a ese tipo de unión y era posible que en el Hierro la hubiera echado de menos. Pero eso hacía que la sensación de agravio fuera mayor.
Los del Clan no tenían reparos en mostrar su desagrado a los de Konoha por haber tenido que desplazarse hasta tan lejos, por hacerlos esperar, por el calor, por la humedad, ect, ect... Sin embargo la anciana, sentada en una roca meditaba, o dormitaba porque de vez en cuando se le caía la cabeza hacia delante. Los compañeros de equipo de Sakura también estaban relajados. El mas joven hablaba sin parar muy animado, excitado por la situación. Y el mayor asentía de vez en cuando sin perder de vista a los de la Hoja. Tsunade se dio cuenta de que sus ojos de vez en cuando se cruzaban con los de Sasuke y Naruto. La rubia miró al chico kyubi. Estaba mas comedido de lo que había esperado. Sasuke también parecía haberse tranquilizado un poco. Quizás se había dejado engañar por la apariencia frágil de la maestra de Sakura.
Entonces el aire comenzó a removerse, y Naruto sonrió . A su lado un remolino de hojas giró de repente y un ninja peliplateado apareció. Y una rubia loca lo cogió del cuello del chaleco.
- ¡Maldito irresponsable!¿Dónde te habías metido?¿Dónde está Sakura?
Shizune y Genma intentaron detenerla sujetándola de los hombros.
- Tsunade, Tsunade, contente que nos están mirando.- pero la mujer no dejaba de sacudirlo e increparlo.
Kakashi alejaba la cara todo lo que podía de la leona y sonreía con su ojito feliz.
- Ahí la tienes. - dijo intentando hacerse el simpático mientras paraba el puño amenazador. Tsunade levantó una ceja y miró en la dirección indicada.
Sakura estaba en medio del claro. Aun flotaban en el aire algunas hojas verdes y se retiraba el flequillo de los ojos. La rubia soltó a su presa y bajó el puño. Tras respirar aliviada, sonrió con satisfacción. De inmediato los del Hierro empezaron a levantarse y ponerse en guardia. La anciana abrió un ojo.
- Hasta que apareces.
- Siento la espera.- dijo la joven kunoichi con una gran sonrisa.
Genma miró a Kakashi. Tras colocarse la ropa arrugada, metió las manos en los bolsillos con actitud relajada y se dedicó a observar a la chica de pelo rosa. Maestro y alumna parecían muy seguros de si mismos.
- Por un momento pensé que ibas a hacer la misma aparición que hiciste con Sasuke en el examen de Chunnin.
- Se me ocurrió una entrada mas espectacular pero ella se negó.- dijo el Copyninja rascándose la nuca sonriente. Genma miró a la chica y removió el senbon en la boca.
- Mejor así.- dijo el jounin.
De repente la señora del Clan se acercó a las contrincantes.
- ¡Sakura Haruno! Exigimos una compensación por el agravio a nuestra familia.- dijo señalándola con el dedo.
Un pequeño revuelo se empezó a generar entre la gente de la Hoja. La anciana cerró de nuevo los ojos y frunció el ceño. Sakura rió entre dientes. Su maestra sería capaz de dormirse.
- Tu deber como prometida del heredero al Clan es regresar a la aldea y cumplir con tus funciones.- siguió desgañitándose la señora.
- No voy a volver.- dijo Sakura. Su voz sonó firme y baja, mirando al frente, a su maestra, solo a ella. - Lo siento, pero mi lugar está aquí.
El rostro de Mariko no se perturbó, como si no la hubiera oído, pero el de la señora se descompuso.
- ¡Qué desfachatez! Jamás se ha visto que se mancille el honor de un Clan de una forma tan descarada.
Sakura parecía no prestarle atención y aguardaba estoica, pero no podía evitar pensar que parecía que esa mujer le reclamaba la virginidad de Sohryu. Intentó no reírse.
- Mariko-sama, - reclamó impaciente la señora a la anciana -, esto no puede quedar así. Debes obligarla a cumplir con el pacto.
La kunoichi mayor no respondió, y no lo hizo en un rato. La señora aguardaba confundida y el sudor le comenzó a correr por la sien. Miró a su alrededor. Si se había quedado dormida harían un ridículo estrepitoso.
De repente Mariko desapareció de la roca y se plantó frente a su alumna. Sakura ni se inmutó.
- ¿ No vas a volver?- preguntó la anciana con aparente desinterés.
Sakura negó con la cabeza.
- Pues entonces no queda mas que matarte.- sentenció la pequeña mujer como quién da la hora.
Los de Konoha se tensaron como la cuerda de un arco. Kakashi y Tsunade cruzaron las miradas. No podían imaginar como podía hablarle así a una discípula.
Entonces cuatro kunoichi salieron del grupo principal y saltaron en medio del campo rodeando a las dos oponentes. Mientras una le entregaba una katana a su líder, las demás se repartieron dejando bastante distancia con las contrincantes. Una quedó frente a los de la Hoja. Echó un vistazo a su espalda y tras ver a Sharingan Kakashi y a Sasuke Uchija se bajó la máscara de hierro cubriéndose la cara. El ninjacopia sonrió de medio lado. Qué desconfiada. Pero no le faltaba razón.
La cuarta se unió a ellas y tras hacer unos sellos, de sus manos surgieron una nervadura de chacra hacia el cielo. Los cuatro nervios se unieron en una cúspide, y entre ellas se generaron las paredes de energía que formarían una cúpula gigantesca. Habían establecido el ring. A Kakashi no le gustó. Era una ratonera. Ademas presuponía que en algún momento Sakura podía huir o los de Konoha intervenir. Lo segundo sería mas probable que lo primero. El ninja captó una mirada de Naruto a Shikamaru. Era una señal. Kakashi sonrió, sabía que el hijo de Minato no lo defraudaría. Entonces su atención volvió al claro. Sakura desenvainaba y la anciana agarraba la katana con mas fuerza. Mariko era tan alta como su espada pero por ello no dejaba de trasmitir poder, el poder de la que ha sobrevivido a mil batallas.
- Veamos entonces lo que has aprendido en estos tres meses.- y saltando sobre ella golpeó con su espada.
Sakura alcanzó a cruzar la suya frente a ella para detenerla pero el choque fue tan duro que tuvo que esforzarse en no perder el equilibrio. La joven empujó apartándola y balanceó el estoque de lado a lado pero la pequeña kunoichi saltó sobre su cabeza y la atacó por la espalda. Sakura se giró sobre si misma y la detuvo de nuevo atravesando su katana. Y entonces comenzó un pequeño baile retrocediendo y alejando la cabeza de los estoques de su rival . Una de las veces la pelirrosa pudo contraatacar pero Mariko la esquivó. Le acercó tanto la cara que Sakura se echó hacia atrás.
- Veo que has mejorado.- dijo la anciana con voz sibilina.- Pero te queda mucho que aprender, niña.
Sakura chasqueó la lengua y al intentar alcanzarla partió con la espada la tierra en dos. La mujer mas mayor aterrizó de pie en lo alto de una de las rocas destrozadas. Miró a la mas joven y al agujero y sacudió la cabeza.
- Que perdida de energía mas tonta.
La pelirrosa gruñó y se arrojó a por ella.
Kakashi apretó los puños, era demasiado pronto para caer en provocaciones.
Entonces las dos kunoichi se enzarzaron en una lucha de hierros ensordecedora. El ruido que provenía de la cúpula comenzó a ser tan estruendoso que la gente del Clan, no tan acostumbrada al sonido de la guerra se cubrían los oídos. El movimiento de las espadas era tan vertiginoso que apenas se veía relámpagos de plata estallando frente a las dos mujeres.
- Son unos monstruos.- dijo Genma apretando el senbon entre los dientes.
Kakashi asintió sin darse cuenta. Sakura era muy fuerte, y su espada podría partir una roca en mil pedazos pero la anciana era muy rápida y no la dejaba ni respirar. Una y otra vez aparecía a su espalda como una exhalación buscando cogerla un segundo con la guardia baja.
- ¿Cómo va?
El peligris se giró. Tenzou había llegado.
- Acaban de empezar.- dijo el peligris.
De repente hubo un movimiento extraño en el ring y ambos miraron con atención. Sakura que aparentemente se había limitado a atacar con desesperación había aprovechado para pasar la mano libre sobre la katana de su maestra para agarrarla de la Tsuba, la hoja quedó enganchada en las cuchillas. La pelirrosa se echó hacia atrás, desarmandola. La anciana frunció el ceño al verse con las manos vacías y a su alumna con una espada en cada mano.
Sasuke sonrió. El movimiento había sido perfecto. Pero entonces vio algo, al mismo tiempo que Sakura lo sintió en su mano. Un fino hilo de chacra unía la espada a Mariko, y la mujer tiró. A la mas joven se le escapó de la mano pero fue lo suficiente rápida para lanzar dos kunai, uno cortó el hilo y otro golpeó la hoja mandandola la katana lejos. Mariko gruñó.
- Bien, se acabó el jugar.
Sakura entrecerró la mirada. Por la serie de sellos que estaba haciendo, su maestra iba a desistir de la espada por el momento.
Kakashi levantó el hitake. Desconocía el jutsu que iba a realizar la anciana pero por la sucesión de sellos iba a ser algo muy grande. En cambio, Sakura si la conocía, y no le iba a permitir terminarla. Sacó de los bolsillos de atrás cuatro rollos , y con un movimiento entrenado los lanzó. Tras los rollos volaron los kunai que los clavaron en el suelo rodeando a su maestra. Mientras Mariko centraba su chacra en sus manos generando electricidad, la mas joven hizo una señal rápida y los cuatro leones de chacra surgieron. Directamente atacaron a la anciana. Ella que los vio venir sorprendida empezó a esquivar los ataques sincronizados de los felinos. Durante un rato los evadió, pero los gatos eran mas rápidos que la pelirrosa y en cualquier momento la iban a alcanzar. Así que probó a contraatacar. El primero recibió una patada explosiva de la vieja kunoichi y reventó. Mariko sonrió de medio lado, si mantenía la distancia con sus zarpas no eran difíciles de vencer. El segundo y el tercero cayeron bajo un jutsu ígneo. Y el cuarto iba a hacer lo mismo de un puñetazo en los hocicos, bueno, eso podría haber ocurrido. Pero en su lugar el león se agachó y una kunoichi pelirrosa, que se había mantenido oculta tras el gran volumen azul, apoyó el pie en su lomo de tinta y saltó sobre su enemiga blandiendo la katana con ambas manos. Mariko apenas tuvo tiempo de echarse hacia atrás y su alumna cruzó su armadura de arriba a abajo abriéndola como una manzana. Ver caer los dos pedazos de la coraza no le debió satisfacer a la mas joven porque continuó atacando con velocidad buscando acabar el trabajo. La mas mayor se sujetaba la herida con una mano mientras que con la otra se cubría de los golpes. Con el rabillo del ojo atisbó una luz azul que se le abalanzaba por un lado y optó por desaparecer, literalmente.
Sakura y el león quedaron confusos en medio de llano. El animal rugió y la kunoichi miró. Al otro lado, todo lo lejos que el ring de chacra le había permitido, Mariko jadeaba con una rodilla incada en el suelo. La pelirrosa había oído hablar de la técnica de teletrasportación pero no tenía ni idea de que su maestra la dominara. Lo único bueno era que había agotado sus reservas de chacra, era evidente. Sakura sonrió. No tendría una mejor ocasión. Y corrió hacia ella. La anciana que la vio venir se puso en pie con gran esfuerzo y continuo con la sucesión de sellos que habían interrumpido los leones. La joven aceleró, no debía dejarla terminar. Pero en esta ocasión Mariko fue rápida. Un gran rayo blanco surgió de su cuerpo hacia el cielo verde y se expandió a los lados tomando la forma un gran oso, un enorme oso polar furioso. Su cuerpo reprimía tal cantidad de electricidad que en los alrededores el aire restallaba. El vello de los espectadores se puso de punta y a Kakashi un escalofrío le recorrió la espalda. Esa bestia era absolutamente letal. El oso dio con la cabeza en el techo de la cúpula, rugió y las paredes vibraron. La maestra kunoichi parecía un pequeño ratón negro entre sus patas y tras un grito de guerra el animal se lanzó a por su presa. Los de la Hoja se estremecieron y miraron a su compañera. Sakura se había pasado a Chokuto a una mano y esperaba. Kakashi cruzó por un segundo una mirada con Sasuke. Ambos se preguntaron si esa katana resistiría.
Sakura se sorprendió de que su maestra pudiera terminar ese tipo de técnica tras quedarse sin chacra. Sabía que era pequeña solo en apariencia pero la cantidad de energía requerida era abrumadora. Apretó los dientes y sujetó con fuerza a Chokuto. Era hora de demostrar de que material estaban hechas ambas, kunoichi y katana.
El gigante corrió hacia ella, en tres zancadas lo tendría encima. Ante semejante monstruo no había donde esconderse cuando ocupaba casi todo el ring con sus patas. Tendría una sola oportunidad. Ordenó al león adelantarse y mientras estallaba en las fauces del úrsido, a Sakura le dio tiempo de hacer unos sellos. Columnas de piedra empezaron a surgir de la tierra y la kunoichi empezó a saltar sobre ellas, ganando cada vez mas altura y cuando el animal abrió la boca, Sakura se lanzó a su interior cruzando a Chokuto frente a ella. La katana empezó a brillar emitiendo su propia electricidad, vestigios del chacra de Sasuke y Sakura refrenó el suyo todo lo que pudo. Sujetándola con su propia fuerza física, tendría que mantener el corte firme y el hierro resistiría, en teoría.
Los que aguardaban fuera de la cúpula quedaron estupefactos. La joven se lanzaba directamente al interior del aquel gigante blanco sin mas protección que una espada. Sasuke apretó los puños. Eso era un acto de fe. Él confiaba en su espada pero aventurarse en esa enorme masa eléctrica parecía una locura visto como espectador. Entonces abrió los ojos sorprendido. Todos lo hicieron. Un espíritu guiaba a la joven en las alturas, el espectro de un gran halcón blanco la empujaba por la espalda hacia el interior de la bestia. Sasuke oyó gritar a Kakashi llamándola, y supo que no había sido una alucinación. El oso cerró la boca y Sakura desapareció. Durante el primer segundo no se oyó respirar a nadie, un segundo despues se empezaron a cruzar las primeras miradas. Y cuando algunos dieron los primeros pasos hacia la cúpula el oso bramó. Levantó la cabeza al cielo como un pez buscando aire y se tensó. Entonces su vientre comenzó a brillar y la bestia rugió de nuevo. Dos labios se abrieron en su panza y una mancha negra y rosa salió. Kakashi exhaló la respiración contenida y contuvo una carcajada. Con un lamento gutural el oso cayó a la tierra. Sakura se alejó de un salto. Al deshacerse el jutsu la electricidad escapó sin control. La joven se protegió de los rayos en desbandada con Chokuto, que había respondido tan bien. Sakura rió satisfecha. Al final la espada y ella habían conseguido una conexión mejor que con su dueño. Una simbiosis perfecta. Desde luego Sasuke había perdido su espada, asintió para si divertida. Pero ese momento de relax le costó caro.
Mariko apareció de repente frente a ella y agarró a Chokuto entre sus manos. Sakura no tuvo tiempo de reaccionar cuando la vieja la quebró y se alejó. La joven aun no lo podía creer, ni cuando la mitad de la katana caía sorda sobre la hierba. Miró a su maestra. La retaba. Sin chacra, sin fuerzas y sin espada, ese viejo demonio la retaba con la mirada. A Sakura se le nubló la vista. Algo dentro de ella se rompió y tirando la empuñadura de Chokuto se lanzó a reventarla con sus puños. La vieja la esquivaba pero ya no con tanta agilidad, y al poco recibió el primer golpe. El cuerpo de la mas mayor salió disparado como un proyectil, chocando con la pared de chacra. Pero la mas joven no iba darle tregua. De repente a ambas les llamó la atención al mismo tiempo algo en el suelo, algo brillante, la katana de Mariko. Sakura acumuló chacra en sus piernas y corrió todo lo que pudo. Quien cogiera la espada tendría la victoria. Mariko hizo lo mismo y estaba mas cerca. Los de la Hoja y los del Hierro que casi sin darse cuenta se habían acercado a ras de la pared de energía, vieron correr a las dos mujeres con desesperación hacia el único hierro que quedaba en el ring.
Corre, corre, gritaba en silencio Kakashi. Naruto gritó a pleno pulmón. Sasuke rechinaba los dientes y Tsunade se clavaba las uñas en las palmas de las manos. Pero Sakura estaba demasiado lejos y cuando se abalanzó sobre la vieja con el puño azul, Mariko empuñaba ya la espada. El estruendo llegó y el cráter se abrió. Sakura había logrado golpearla, y una y otra vez, sin descanso, la machacaba sujetándola por el cuello, y el cráter se hacía cada vez mas profundo. Tsunade gritó.
- ¡Revientala, revientala, Sakura!
Pero la joven no la oyó, ni oía los gritos de su victima que se mezclaban con los suyos. Solo escuchaba los huesos romperse, la carne desgarrarse. No sabía si era la suya o la de Mariko, pero no cejaría hasta que dejarla hecha un amasijo sanguinolento, y siguió golpeando.
Las kunoichi que mantenían la cúpula comenzaron a ponerse nerviosas y cruzaron las miradas. Naruto lo vio, y tras una señal, Shikamaru, Choji, Neji y Lee colocaron un kunai en la espalda de las ninjas del Hierro. Si Tsunade lo vio, se hizo la desentendida, solo miraba al interior del cráter cada vez mas hondo. Los golpes de su discípula retumbaban como truenos demoledores y se sintió tan orgullosa que se le saltaron las lágrimas. Entonces el ruido cesó. Vieron a la joven pelirrosa ponerse en pie. Se veía muy mal. Con la cara manchada de sangre y el pelo revuelto, tenía ojos de demonio. Temblaba reprimiendo la adrenalina que amenazaba con descontrolarla totalmente. Respiraba con dificultad y miraba a sus pies. Murmullos de victoria comenzaron a escucharse entre los de la Hoja. Kakashi se acercó y puso la mano sobre la maldita pared verde. A pesar del aspecto lamentable y la mirada diabólica, lo vio claro como la luz del día. Sakura comenzaba a romperse ante sus ojos. De repente sus ojos verdes se abrieron de par en par y dio un paso atrás. Resbaló y cayó de espaldas, y la bruja negra se dejó caer sobre ella empuñando la espada.
Sakura se asustó, era vergonzoso reconocerlo, pero era la primera vez que veía levantarse a un muerto. La había golpeado hasta que no quedó ni un hueso en su sitio y su rostro era irreconocible, y aun así abrió los ojos, esos ojos negros de inmortal. Debió haberlo sospechado viendo que la vieja no había soltado la espada en ningún momento. Pero lo achacó a un agarre involuntario. Y se asustó, y resbaló con la sangre de su enemiga. Y vio venir la punta de la espada.
Quizás fueron reminiscencias del ataque en la villa del Sonido pero Sakura reaccionó apartándose lo suficiente para que la katana se clavara en el hombro y no en el pecho. Ese miedo subconsciente la mantuvo con vida, al menos un instante mas, porque si Mariko giraba la muñeca la circunferencia se haría completa y seccionaría la carótida. Entonces ni la propia Tsunade podría salvarla. Le dolía pero verse sujeta de nuevo por una espada, esta vez al suelo, la hizo entrar en un estado de hiperactividad cerebral, buscando una escapatoria como el hamster en el laberinto. La vieja se cernía sobre ella empujando con todo su peso, quería clavarla hasta la empuñadura. Sakura no pudo evitar que se le escapara un alarido y se mordió los labios reprimiendo el siguiente. Mariko acercó la cara.
- Demuéstrame que no me equivoque contigo.- murmuró.
Sakura vio que le daba una oportunidad. Un brazo inmovilizado, sin armas y sin fuerzas, no se le ocurría nada. Y buscó ayuda. Buscó con la mirada a Kakashi. Afuera, la miraba aterrorizado. A un lado y a otro, Yamato y Gai lo sujetaban. Buscó a Naruto, no estaba mucho mejor y Sasuke junto a él parecía furioso con ella. Entonces algo apareció en su cerebro. Su vista volvió a Yamato y de Yamato pasó a Sasuke, y de Sasuke a su maestra. Y las piezas encajaron solas y a gran velocidad. Con un grito que era mas de ira que de dolor golpeó con el puño herido el suelo, desviando la atención de la vieja. El tiempo suficiente para realizar unos sellos con la mano del brazo sano. Nadie se dio cuenta de la sonrisa que se dibujó en el rostro de Tenzou.
Sakura rugió como un animal cuando se levantó empujado a la katana y a su maestra. La punta de la espada se desclavó de la tierra. Agarró a su sorprendida enemiga del hombro sujetándola y con otra la hoja. La zona del hierro en contacto con la carne de la pelirrosa se fue volviendo piedra. Mariko no reaccionó a tiempo y al soltar la empuñadura el jutsu alcanzó una de sus manos volviéndola de piedra hasta el codo. Entonces la mas joven volvió a gritar y la golpeó en el brazo pétreo con todas sus fuerzas. La anciana salió del cráter de un salto mientras a su brazo se lo llevaba el viento hecho polvo gris.
Sakura intentó ponerse en pie esperando un contraataque pero las fuerzas le fallaron y cayó de rodillas. Miró en dirección a la kunoichi mayor. De pie, desde lo alto se sujetaba el brazo herido. Su rostro era indescifrable. De repente vio como hacía un gesto a alguien afuera. Entonces las paredes del ring comenzaron a desmoronarse. Al momento, varias personas rodearon a las dos contrincantes. Sakura sintió el brazo protector de Kakashi rodeándola por la espalda y las manos frías de Ino en la herida del hombro. Los pies de Naruto y Sasuke a cada lado. La presencia de la Hoja a su espalda era abrumadora y a Sakura se le empañaron los ojos.
La joven levantó la vista. Tsunade se había plantado frente a ella, dándole la espalda.
- Sé lo que acordamos, pero esto se acabó. Si no aceptáis la victoria de Sakura, Konoha intervendrá.
Los del Hierro, que habían formado también una barrera protectora frente a la jefa del Clan, la miraron esperando una respuesta.
- Sakura, ven aquí.- fue lo que dijo la vieja kunoichi.
La joven sintió el agarre de Kakashi y los hombros de Tsunade se tensaron. Pero la pelirrosa miró a los ojos de su última maestra, y tuvo que obedecer. Sin mirar al peligris y haciendo fuerza para que la soltara, se puso en pie y avanzó a paso lento. Al pasar junto a la Hokage tampoco se miraron pero la sintió con ella todo el tiempo mientras se alejaba. Ni los ojos inquietos de su mejor amigo ni la rigidez depredadora del ultimo Uchija la turbaron. Cruzar la barrera de kunoichis del Hierro solo sirvió para sentir la fuerza de su aldea, de Konoha. Ninguna de esas guerreras osaba mirarla a la cara. Solo al llegar frente a frente a la anciana y ver que seguía sin poder leerle las intenciones, empezó a ponerse nerviosa. Mariko hizo un gesto con la cabeza y Sohryu se acercó a ambas. El joven le guiñó un ojo, y todo el temor desapareció.
- Levanta tu brazo, niña.- ordenó la kunoichi mayor. Sohryu la ayudó levantando el brazo herido.
Tsunade dio un paso al frente. Pensó que iban a rebanarselo , en una especie de venganza equitativa. Pero entonces el chico de los ojos azules le sacó el guante y comenzó a subirle la manga. El tatuaje del Hierro. Sakura miró a su maestra confundida cuando la anciana puso la palma de la mano sobre la marca de tinta. Y empezó a emitir luz. Al poco retiró la mano.
- ¿Qué es?- dijo la joven con un hilo de voz.
- Un hierro con forma de hoja, o una hoja de hierro. Lo que prefieras.- dijo la mujer sonriente.
- A mi me parece un kunai.- dijo Sohryu rascándose la barbilla.
- ¿Qué quieres?¡Es el primero que hago!- refunfuñó la anciana.
Sakura sintió la mano de Tsunade en el otro hombro.
- ¿Significa lo que creo?- preguntó la rubia.
La mas mayor las miró a ambas y asintió.
- No estoy dispuesta a perder a esta kunoichi pero puedo compartirla con Konoha. Si ella quiere tener aquí su residencia no me importa, pero tendrá que trabajar para el Hierro.
Sakura abrió la boca pero las palabras no salían. Buscó a Kakashi y lo encontró detrás, a solo unos pasos. Ni la máscara podía disimular la cara de felicidad.
Mariko continuó.
- Eso en cuanto a la organización. Respecto al Clan, ya encontraré a otra tonta que quiera cargar con éste.- dijo señalando a Sohryu. Él solo carraspeó y después miró a la pelirrosa con cariño.- Así que te libero del pacto.
A Sakura le comenzaron a zumbar los oídos y las rodillas le fallaron. Tsunade alcanzó a cogerla por la cintura. Miró a su discípula. Con los ojos de par en par y el rostro cubierto de lagrimas la joven no sabía que decir. Optó por ayudarla.
- Por mi parte no hay problema. Será de cuestión de ponerse de acuerdo con el numero de misiones que haga para cada aldea.
- Sí, sí, pero eso otro día.- dijo la anciana sacudiendo la cabeza.- Ahora solo quiero encontrar a alguien que me repare esto.- dijo levantando el muñón de piedra. Sakura levantó la cara y por fin reaccionó. Con un gemido ahogado se agarró al cuello de la kunoichi mas mayor. Ésta, intentando no conmoverse, le frotaba la espalda con aparente apatía.
- Vamos, vamos, niña. - dijo con voz cálida.- Sería yo la que tendría que estar llorando con la que me has dado.
Sakura de rió sobre ella. Y por fin la soltó, mas tranquila.
- Gracias.- dijo la pelirrosa con una sonrisa radiante. Miró a Sohryu.
- No sé como tomarme verte tan feliz por no casarte conmigo.- dijo el moreno con humor. A cambio recibió un puñetazo en el hombro por parte de su ex.
- En fin, - dijo la kunoichi mayor -, es hora de irse. - Y se alejó un poco del grupo. Ya nos pondremos en contacto para confirmar la primera misión para el Hierro, Hokage.
Tsunade asintió. Alguien acercó un caballo y la anciana montó. La señora del Clan se arrimó y murmuró algo, pero Mariko azuzó al animal, y empezó a trotar dejándola con la palabra en la boca. Sakura rió entre dientes. Su maestra tendría problemas seguro.
Uno a uno, el resto de ninjas montaron también, y junto con la comitiva del Clan fueron adentrándose en el bosque. El Daymio del Hierro y del Fuego se acercaban a la kunoichi vencedora, pero a Sakura, a estas alturas solo le apetecía una cosa. Girándose sobre sus talones, corrió hacia Kakashi. Él la recibió entre sus brazos y tras bajarse la tela azul y la besó con pasión. Los vítores y las risas estallaron alrededor de la pareja. En la primera ocasión que tenían de verle el rostro al ninjacopia todo el mundo parecía demasiado avergonzado para mirar. Y mientras Sakura se derretía en sus labios, los de la Hoja decidieron regresar a la aldea y empezar la celebración sin ellos.
…...
Un mes después el equipo siete se despedía de Lare. Habían ido a visitar a su hermano y a su abuela, y ambos estaban bien. Los ataques del Sonido habían cesado por completo y el País del Arrozal comenzaba a prosperar.
Acariciando las letras de la lápida, Sakura le decía hasta pronto a la niña. Kakashi sin soltarla de la mano, miraba a su amada con devoción. La herida parecía estar curando finalmente. Sasuke dijo algo sobre que iba a empezar a llover, y Naruto y Sai comenzaron otra discusión tonta acerca del tiempo, o lo que fuera.
La chica del grupo suspiró sonoramente, los chicos guardaron silencio de forma abrupta y todos comenzaron a regresar. Mientras se marchaban, Sakura lanzó una última mirada al lugar donde yacía su amiga. Kakashi la rodeó por la cintura y le murmuró algo en el pelo. La joven rió bajito y asintió. Al instante, el grupo desapareció entre los árboles.
Poco después, tras la lápida, Zetsu salió de la tierra. No tardaría mucho en volver a sumergirse.
Por fín, he podido ponerle punto y final. Espero que os haya gustado la historia y ya me direis si quereis que sea un punto y a parte. Gracías a todas las que me habeis acompañado y habeis colaborado en esta Love Story, jijiji. Muchos besitos, y con penitas os digo hasta pronto.
