Capítulo 37.
Genzo, después de pensarlo un poco, había decidido ir al aeropuerto por su abuelo, después de que James le avisó que día a qué hora llegarían; lo único que el mayordomo olvidó decir fue que Daisuke viajaría con Jean Lacoste, y por consiguiente, con Lily... El caso es que Karl le había aconsejado a Genzo que fuese al aeropuerto por su abuelo, ya que si de verdad a Daisuke le quedaban poco tiempo de vida, mientras más tiempo pasara él con su nieto, mucho mejor. Al llegar al aeropuerto, Genzo pensó que había sido una mala idea el ir, como Daisuke no lo estaba esperando quizás tomaría un taxi y se iría sin darse cuenta de que Genzo estaba ahí. Sin embargo, al ver a Lily ahí, Genzo pensó que ya eran dos las ocasiones en el mismo día en el que él tuvo ganas de darle las gracias a Schneider.
El joven pensó que debía verse y oler como un camionero, ya que Genzo, después de tomar cerveza con sus compañeros, se habían puesto a jugar billar y debía apestar al humo del cigarro que invadió el bar, a cerveza y a su propio sudor. Pensando en que su abuelo llegaría solo en compañía de Mine y James, Genzo no se había preocupado por su apariencia ni por su aroma y se presentó así al aeropuerto, por lo que al ver a Lily se lamentó por un brevísimo momento, aunque la preocupación por su apariencia no le duró mucho después de darse cuenta de que ella estaba ahí, frente a él, después de tanto tiempo, y Wakabayashi no pudo evitar darse cuenta de que Lily se había convertido en una mujer hermosa. Ella traía el cabello más largo que como cuando la dejó de ver y se veía más alta pero quizás era debido al hecho de que su cuerpo era un poco más fuerte y curvilíneo, pero sobre esas cosas, lo que más había impresionado a Genzo era la piel bronceada de la chica, que le daba un aire mucho más sensual. Lily usaba además una playera de tirantes y un short diminuto y ajustado, dejando descubierta más parte de su cuerpo de lo que se podía esperar para un clima como el de Alemania.
"Sí que ha pasado el tiempo", pensó Genzo, maravillado.
Daisuke y Jean se habían quedado mirando a Genzo y a Lily durante los momentos que estos dos se miraron el uno a la otra. Era como si los adultos esperaran a que cualquiera de los dos dijera algo que rompiese el encanto, pero no sucedía nada. Genzo no se atrevía ni a respirar, por temor a que Lily resultase ser solo un invento de su imaginación y se desvaneciera en cuanto él se moviera, y Lily a su vez se quedó paralizada al verlo a él. De momento, sin embargo, ella se dio la vuelta y echó a andar.
Te veré en casa, tío.- replicó Lily.- Me iré a Hamburgo en tren, espero que puedan llevar mi equipaje.
Eh, claro.- Jean no sabía muy bien qué decir.
Lily, espera por favor.- Genzo al fin se atrevió a hablar.- Tenemos que hablar.
Él estaba muy seguro de que ella lo había escuchado, pero Lily pareció no inmutarse ni tantito; la chica continuaba caminando como si nada, y Genzo echó a andar tras ella. Lily, al escuchar los pasos de él, comenzó a andar más rápido, comenzando a trotar y después a correr, al ver que Genzo le seguía el paso. Jean intentó ir tras ellos, pero Daisuke los detuvo.
Déjalos un momento a solas.- pidió el señor Wakabayashi.- Necesitan hablar, después de tanto tiempo. Hay demasiada historia entre ellos como para ignorarla.
Jean, a regañadientes, los dejó solos, mientras Lily corría a todo lo que daba por las pistas del aeropuerto, como si no fuese una zona de aterrizaje de aviones sino por una pista de atletismo. Genzo, que la seguía de muy cerca, se sorprendió de lo veloz que se había vuelto Lily, como si hubiese estado practicando o algo similar. Lily estaba tan preocupada por escapar de Genzo que no se dio cuenta que pasó a un lado de Elieth, Deb, Tabatha y Rika, la cual esperaba a Jean para irse con él a París. Ésta enarcó mucho las cejas al ver a Genzo pasar, pero las otras dos, que no conocían al portero, no terminaron de comprender qué estaba sucediendo.
¿Qué hace Genzo aquí?.- preguntó Rika, más para sí misma que para alguien más.
¿Ése es el ex de Lily?.- cuestionó Deb, sorprendida.
Ni más ni menos.- suspiró Elieth.- No sabía que él iba venir.
Vaya que no tiene malos gustos.- opinó Tabatha, mirando a Genzo con cierta lujuria.
Uhm.- gruñó Rika, dudando en ir o no tras Lily.
Ni se te ocurra.- dijo Tabatha, leyendo las intenciones en ojos verdes de la rubia.
¿Qué cosa?.- se sorprendió la aludida.
En ir tras Lily.- replicó Tabatha.- Ya déjala, sabe cuidarse sola, está bastante grandecita.
En eso tiene razón Tabit.- opinó Eli.- No por llevarte la contraria, pero Lily ya sabrá que hacer con Genzo.
Rika ya no respondió, molesta por la intromisión de Elieth y Tabatha, aunque sabiendo en el fondo que ellas tenían razón. Lily era fuerte, sabría defenderse sola y no la necesitaba. Lily, mientras tanto, seguía corriendo, sin importarle que hubiese otros aviones privados por despegar.
¿Qué no piensas detenerte?.- le gritó Genzo.- ¡Es peligroso!
¿Qué te importa?.- gruñó Lily.- ¡Deja de perseguirme!
¡Pues deja de correr!.- replicó Genzo.
Lily no le respondió pero no se detuvo; en ese entonces Genzo escuchó el ruido que hacían los motores de un avión que estaba por aterrizar y, dándose cuenta de que estaban en una zona demasiado peligrosa y corrió más rápido para dejarse ir sobre Lily y tumbarla al suelo, mientras un avión pasaba volando muy cerca de ellos. Genzo se recostó sobre Lily y la repegó contra el suelo, en un acto innecesario ya que de cualquier manera el avión no pasó tan cerca de ellos, pero a Genzo le gustó la cercanía. Después de un rato, Lily comenzó a removerse cual culebra y Wakabayashi se levantó un poco para dejarla a ella respirar; Lily se dio la vuelta y quedó acostada boca arriba, con Genzo sobre ella, mirándola fijamente.
Déjame ir.- gruñó Lily, intentando incorporarse.
¿Sabías que te ves linda cuando te enojas?.- preguntó Genzo, sonriendo levemente.
Déjate de pendejadas y quítate de en medio o te doy una buena patada en donde no te pega el sol.- replicó Lily, enojada.
Vaya que te volviste una fiera.- Genzo no pudo evitar reírse.- Eso me gusta, como me gusta cómo te ves bronceada.
¡Que me dejes!.- protestó Lily, intentando patear a Genzo.
Él entonces sujetó a Lily por las muñecas y la miró fijamente, aspirando su perfume y mirándose en esos ojos color chocolate. Muy a pesar de lo que Lily dijera, ella estaba comenzando a ruborizarse.
He esperado demasiado tiempo por este momento.- murmuró Genzo, acercándose a ella.- Me pregunté miles de veces qué pasaría cuando volviera a verte, si sentiría aun lo mismo por ti, y ahora que te veo, no me queda ya ninguna duda.
¿Sí?.- replicó Lily.- Pues que bueno, ahora que yo te veo, me he dado cuenta de que te desprecio. ¿Quieres hacerme el favor de dejarme ir ya? Ve a ver si ya puso la marrana.
Genzo no pudo evitar reírse de nuevo, de felicidad, de alegría, de admiración, de todo a la vez. Lily había cambiado pero seguía siendo la misma Yuri que él conoció y que continuaba amando. Lily, por su parte, no quería reconocer que estaba derritiéndose al estar así, con Genzo tan cerca de ella, tan guapo y masculino como siempre (yaaaaaaaaa), como ella lo recordaba; Lily quería huir simplemente, aunque tuviese que dejar en coma a Genzo por un rato.
Déjame o te arrepientes.- gruñó Lily.- Eres un abusivo, un idiota, un tarado, un baboso, un...
Genzo decidió callarle la boca con un buen beso, algo demasiado fuera de lo usual para una pista de aeropuerto acostumbrada a ver pasar aviones. Lily intentó concentrarse para detestar ese beso dado a la fuerza, para sentir asco y repulsión, pero en vez de eso su cuerpo comenzó a relajarse, su corazón a latir más rápido y sus labios corresponder a ese delicioso beso que le estaban dando. Genzo, por su parte, sintió que al fin había recobrado lo que le hacía falta, y que el besar a Lily resultaba más delicioso de cómo él lo recordaba... Genzo y Lily se besaron por un buen rato, hasta que él se quedó sin aliento. Ella lo miró a los ojos por unos momentos y Genzo no pudo entonces descifrar el sentimiento que tenía ella en sus ojos chocolate derretido, hasta que Lily le dio un buen rodillazo en sus partes nobles. Wakabayashi, presa del dolor, soltó a Lily y cayó al suelo, mientras ella se levantaba y se largaba a todo correr.
Genzo, después de recuperar el aliento, comenzó a darse cuenta de que alguien se reía a carcajadas muy cerca de él, como si le hubiese resultado muy divertido todo el asunto. El hombre se puso de pie con mucha dificultad y vio entonces a Elieth, Tabatha y Débora cerca de él, y las dos últimas se reían a carcajadas.
¿Necesitas ayuda?.- preguntó Eli, acercándose a Genzo.
Eso es a lo que yo llamo un golpe bajo.- Tabatha no podía dejar de reírse.
Se pasó de salvaje, pero algo me dice que te lo merecías.- comentó Débora.
¿Quiénes son ustedes?.- quiso saber Wakabayashi.- ¿El Comité de Bienvenida?
Si lo fuéramos, te daríamos otro par de patadas, pero en el trasero.- replicó Tabatha, mirándole a Genzo su bien formada parte posterior.
Ya contrólate.- rió Deb, golpeando a su amiga.
Wakabayashi miró desconcertada a las dos muchachas que no conocía, pensando en que ellas debían ser amigas de Lily, o de lo contrario no estarían riéndose tan divertidas. Elieth sintió un poco de lástima por su amigo, Lily no le había dado tan buena bienvenida, aunque la comprendía, ya que Eli le hubiese hecho algo similar o peor a Karl...
Ellas son Tabatha Suez y Débora Cortés.- dijo Elieth a Genzo.- Amigas mías, y de la pateadora estrella.
Hola.- a Genzo no le hizo gracia el asunto.- Genzo Wakabayashi, mucho gusto.
Hola, me llamo Tabatha, soy soltera y sin compromiso y me gustan los hombres guapos, altos y fuertes con un carro.- se presentó Tabatha, coqueta.- Mis amigos y mis amantes me llaman Tabit, tú elige qué quieres ser.
No le hagas caso.- Débora le dio a su amiga un codazo.- Soy Deb, mucho gusto, y si yo fuera tú, iría a un hospital.
Gracias por el consejo.- bufó Genzo.- Nunca pensé que Lily reaccionaría así al verme...
Todo puede suceder, tratándose de una mujer despechada.- sonrió Elieth.- Ven, mejor será que nos vayamos de aquí.
Genzo procuró ignorar la mirada concupiscente de Tabatha y comenzó a responder las miles de preguntas que Débora le comenzó a hacer. El portero aun estaba adolorido por el golpe, pero pesar de eso se dijo que tenía mucho tiempo de no sentirse tan feliz...
(Para los que no lo sepan, "concupiscente" significa libidinoso. ¡Ja! Me pasé con esta escena del aeropuerto xD).
Daisuke, James, Mine, Genzo, Elieth, Tabatha y Débora iban saliendo del aeropuerto cuando se encontraron con Leonardo (Jean y Rika se habían marchado ya a Francia). El joven miraba a Genzo con cierta burla en los ojos, y parecía que en cualquier momento iba a burlarse de él. El portero optó por ignorar esto y decidió preguntarle si había visto para donde se había ido Lily.
Agarró un taxi y se largó a la estación de trenes, dejándome con sus maletas.- respondió Leo, divertido.- ¿Qué le hiciste, eh?
Mejor deberías preguntarme qué me hizo ella a mí.- replicó Genzo, con un gruñido.- Por poco nos deja sin descendencia.
Algo así me dijo.- Leonardo no pudo evitar reírse a carcajadas.
¿Dejaste que Lily se fuera sola?.- cuestionó Daisuke, sorprendido.
No es la gran cosa, va a volver al rato.- replicó Leonardo.
¿Cómo es que estás tan seguro?.- cuestionó Genzo.
Porque no le di dinero europeo, y dudo mucho que ella traiga.- contestó Leonardo, satisfecho.
Genzo, después de reírse un rato, presentó a Leonardo formalmente con los demás (con excepción de Eli, quien ya lo conocía) y Tabatha volvió a repetirle la cantaleta que le había dicho a Genzo cuando lo conoció, pero Deb la tomó por un brazo y se la llevó con ella. Genzo entonces se dedicó a su abuelo, y Leonardo se quedó a ayudarle a Elieth con su equipaje.
No quiero molestarte.- dijo Eli.
No es molestia.- sonrió Leo, levemente.- Además, las maletas de mi hermana ya están en la cajuela de mi automóvil, así que puedo ayudarte con las tuyas.
Ella se puso un tanto nerviosa ante la mirada de esos ojos color miel y sonrió, un tanto coqueta. Leonardo entonces ayudó a Elieth con su equipaje y correspondió a la sonrisa, poniéndose a platicar con ella sobre África. Los se enfrascaron pronto en una grata conversación, tan era así que ninguno se dio cuenta de que había alguien que los vigilaba.
Karl, sin decirle a Genzo, había ido por su propia cuenta al aeropuerto, con el motivo secreto de encontrarse con Elieth. El alemán se había dicho que necesitaba verla de nuevo, porque de lo contrario iba a volverse loco si no comprobaba con sus propios ojos si Elieth ya lo había olvidado. Sin embargo, él no estaba preparado para lo que vio, nunca pensó que de entre todos los hombre del planeta, él fuese el que estuviese al lado de Elieth en esos momentos... Schneider vio, con rabia, cómo Leonardo y Elieth salían del aeropuerto platicando muy amenamente y riéndose como si se tuviesen mucha confianza. A Karl le parecía cosa de burla, que Eli hubiese escogido al único hombre que Karl realmente detestaba. Si ella quería darle en toda la torre, lo había logrado bastante bien...
Ni se te ocurra.- gruñó Karl, al ver a los otros dos.- Ella no.
Karl se bajó de su automóvil, lugar desde donde había estado espiando a la que él consideraba su mujer, y se dirigió a Elieth y a Leonardo. Fue éste quien vio primero al alemán, y se puso a la defensiva, aunque esbozó una sonrisa bastante burlona. Eli solo sintió que Leo la tomaba del brazo y que le susurraba muy bajito en su oído:
No voltees, pero justo a tu derecha está Karl.- dijo él.
¿Cómo?.- Elieth respingó.
Que tu ex viene hacia nosotros.- repitió Leonardo.- ¿Quieres verlo o seguimos de largo?
¿Hay alguna manera de evitarlo?.- a Eli se le revolvió el estómago de solo pensar que Karl estaba a pocos metros de ella.
Si lo deseas, solo dímelo y lo evitamos.- ofreció Leo.
Por favor, ayúdame.- pidió Elieth.
Leonardo se preguntó qué diría Rika si llegaba a enterarse de que estaba ayudando a la chica marcada por el destino a escapar del rey de Sombras, pero el ángel del amor podía presentir la rabia que Karl tenía en esos momentos y Omar supo que no era conveniente que Schatten viese a su mujer por ahora. De lo contrario, podría ocurrir una confrontación que bien podría acabar lastimando a demasiadas personas inocentes, más que nada por el hecho de que los celos el rey lo harían perder el control de sus poderes. Así pues, cuando Karl llegó justo hasta ellos, Leonardo creó una barrera que hizo imposible que Karl se acercara. Éste, sorprendido por no poder acercarse, vio cómo Elieth se marchaba sin voltear a verlo, mientras Leonardo lo miraba a él fijamente. Karl supo entonces que algo había hecho él para alejar a Eli, y aun cuando estaba muy enojado, se dijo que debía calmarse o causaría una desgracia. Sin embargo, Karl se dijo que no dejaría que nadie, mucho menos Leonardo Del Valle, le quitase el amor de Elieth…
