¡CIAOSSU!
Proseguimos con los avances nuestros jóvenes guardianes y su Décimo, encarando este arduo y complicado futuro. Dandolo todo para ser los mejores, y triunfar. Para poder conseguir su deseada familia.
CAPITULO 38: A REORGANIZARSE
Finalmente habían vuelto al futuro.
Era una sensación extraña para Tsuna. Felicidad con un deje de amargura. Le gustaba su vida allí, pero por obvias razones la odiaba al mismo tiempo. ¿Sería cierto lo que algunas personas decían, que era en el máximo punto de miedo donde a su vez se hallaba el punto a la felicidad? Lo que sí que estaba claro, sería siempre el hecho de que la vida es dura, e injusta. Y que jamás se podría tener todo.
Él tenía a su familia, a sus amigos, a Kyoko…
Y al mismo tiempo su espalda cargaba con una responsabilidad a la que todavía solo le veía la sombra de lo inmensa que era. Del peligro que suponía conllevarla.
Una decisión tras otra. Todavía seguía sin explicarse por qué era él quien debía tomar todas esas decisiones.
Ni enfrentarse a los compugnidos rostros, con ojos de decepción de Kyoko y Haru. Ni a la fiera mirada enfurecida de Adrya. Porque había vuelto a pasar, había tenido que volver a pedirles que se marchasen sin exigirle una explicación, porque no podía dársela.
Por su bien.
Por ahora debía de volver a concentrarse, no todo era malo, acaban de descubrir que su "yo" futuro no había dejado únicamente una caja vongola para él solo, sino que también la había para cada uno de los guardianes. Incluido Lambo.
Caja que únicamente podía abrirse con sus anillos.
Aunque si se detenía a pensar en la razón por la cual habían adquirido esas cajas… Un enorme escalofrío le recorrió el cuerpo.
Seis nuevas Coronas Fúnebres.
Habían otras seis, totalmente monstruosas y fuertes, Coronas Fúnebres.
De solo pensar en las imágenes que acababan de ver de uno de ellos… Ese loco había destruido su pueblo natal, en cuestión de segundos, para después ¡bañarse en magma!
Y tendrían que enfrentarse a ellos en 10 días.
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Por otra parte en la cocina de la base Vongola de Japón…
Las chicas organizaban un festín hyper nutritivo. Habían llegado sumamente cargadas, así que tras descargar todas las nuevas adquisiciones para la base Haru propuso organizar una gran comida para todos. No sin antes ser estrujadas en un increíble abrazo/apresador de Giannini, para quien tan solo había pasado una hora desde que todos los jóvenes pertenecientes a la familia se habían marchado a su época, pero había sido la peor hora de su vida.
Adrya no lo entendía, habían vuelto a dejarlas fuera. No era algo que le sorprendiese de los chicos, ¿pero ahora encima hacerles una súper comida?
- Adrya-chan no está pensando con la mente fría como ella misma nos indicó. – puntualizó Kyoko mientras pelaba y cortadas varias verduras.
- ¿Huh?
- Sabemos que dentro de poco se acerca una batalla, y que necesitamos saber la verdad, ¿pero no es por esa misma razón que también deberíamos pasar desapercibidas-desu? –empezó a divagar Haru mientras la oji-plata la observaba asintiendo queriendo saber más. Sus ojos viraron rápidamente hacia Kyoko, ya que al parecer esas dos habían tenido una conversación telepática sin incluirla a ella o algo por el estilo. ¿Si no como era posible que ambas supieran "su plan"?
- Si los chicos están preocupados porque estamos enfadadas, no se concentrarán y buscarán darnos más atención.
- Y si nos prestan más atención no rendirán en sus entrenamientos.
- Además… - Era asombroso como la una terminaba las frases de la otra. Adrya solo podía virar la cabeza como en un partido de tenis mientras escuchaba lo que ambas mujeres le decían.- Si están muy pendientes de nosotras, no podremos entrenar adecuadamente por el miedo a ser descubiertas.
- Por eso Haru cree que lo mejor será preparar una gran cena –exclamó la castaña haciendo hincapié con sus brazos en el "gran"- y después continuar como siempre-desu.
La Superbia entrecerró los ojos con sospecha y suspicacia.
En serio…
Esas dos aprendían demasiado rápido.
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Tras descubrir la suculenta y abundante comida, que maravilló e hizo a babear a todos, con las manos ya sobre los platos a una milésima de hincar el diente, ocurrió algo que los dejó completamente descolocados. La alarma de un nuevo anillo rondando Namimori inundó la base.
¿Un nuevo enemigo?
Esperaban que no. Desde el anuncio del futuro "Choice" diez días en adelante, habían ido desapareciendo todas las fuerzas de Millefiore que habían hostigado Namimori. Pero lo más intrigante era que la alarma había aparecido en casa de Tsuna.
No les quedó más remedio que salir a investigar.
- Esta es mi casa diez años en el futuro… - se sorprendió Tsuna al verla. Finalmente Ryohei, Gokudera, Yamamoto y él habían salido a investigar.
Chrome se había escondido en su nueva habitación, aislándose por completo, cosa que inquietaba al joven castaño. Mientras que Hibari había desaparecido nada más salir de la base Millefiore en dirección a su antigua escuela, con Kusakabe corriendo tras él para vigilar que no le ocurriese nada.
- No ha cambiado mucho. ¿Nah? – mencionó Yamamoto con tranquilidad.
Tsuna por su parte solo podía pensar en sus padres en ese instante. ¿Se encontrarían bien? ¿Estarían a salvo en Italia?
Comenzaron a buscar con cuidado en los alrededores de la casa, hasta que Giannini les llamó la atención.
- ¡Juudaime! Sumimasen, demo, la señal del anillo ha desaparecido.
Tras buscar por los alrededores, y no hallar nada, volvieron a la base con la imagen de ese delicioso festín que les esperaba sobre la mesa.
Nuevamente sentados en la mesa junto a las chicas, y muy dispuestos a degustar todos los platillos, la alarma volvió a sonar
A partir de ese momento todo fue un caos durante el siguiente par de horas.
El anillo aparecía y desaparecía alrededor de Namimori mientras los chicos, cada vez más nerviosos, y exasperados como era el caso de cierto peli-gris, corrían persiguiendo su pista.
- De acuerdo con la información de Giannini, debe de estar por aquí.
- ¿No nos dirá que volvió a perder la señal? – rugió Hayato hastiado ya con la situación.
Entonces notaron como alguien pasaba velozmente sobre sus cabezas, saltando de rama en rama, por lo que Yamamoto cortó un árbol para frenar el paso al supuesto atacante quien cayó sobre Tsuna.
Sorprendiendo a todos al descubrir su identidad.
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Por su parte Reborn se mantenía atento a los quehaceres de las chicas. Situado en la cocina, colgando en su saco de dormir, las observaba. Pensativo.
Debía de sopesar con cuidado la situación de ellas, casi habían sido más cautas y astutas que él. Quería que ellas fueran capaces de protegerse a sí mismas, de ser fuertes, pero no imaginaba hasta qué punto ellas habían querido serlo. Lo habían sorprendido, incluso desencajado, cuando la tarde anterior a la vuelta al pasado ellas le confesaron lo que tenían entre manos. Y la ayuda que querían pedir.
Descubrió que el Tsuna de diez años en el futuro, sería una de las personas con la mente más analítica y estratégica que él jamás había conocido. Y que siempre se movía inducido por su fuerte sentimiento de sobreprotección hacia los suyos. Sería un capo increíble.
Y él iba a estar para verlo.
Sabía que las jóvenes estaban actualmente estancadas en su entrenamiento, las cosas dejadas por Hibari no eran suficientes para que ellas aprendiesen solas. Era demasiado difícil, por lo menos, demasiado difícil a ese nivel. Porque sorprendentemente ellas habían aprendido mucho más de lo que cualquiera de los guardianes habría aprendido en esas circunstancias.
Ahora tocaba decidir qué hacer. Ayudarlas a dar un paso más allá y concretar su entrenamiento, exponiéndolas a más peligros al adquirir esas habilidades que tanto deseaban. O detenerlas en ese punto.
Por una parte, Tsuna ya se enfadaría cuando descubriese todo lo que ellas conocen y saben hacer. Enseñarlas más supondría un gran shock para el joven castaño quien solo quería mantenerlas alejadas, y era indiscutible que si ellas llegaban al punto que tanto ansiaban… Nunca más podrían dejarlas fuera.
Pero por otra parte ellas se expondrían al mismo grado, incluso uno mayor, que ellos. Porque siempre, las mentes perversas, retorcidas, y en búsqueda de dolor, no iban directamente a por sus objetivos. Si no a por su bien más preciado.
Este futuro era la prueba.
Por lo que podía saber gracias a Giannini, Fuuta y Bianchi, no eran los guardianes los principales buscados, si no Yamamoto Adryanna, Gokudera Haru y Sawada Kyoko.
Porque el plande Byakuran no había sido exterminar al capo y los guardianes de la familia Vongola, si no hacer un truque entre ellas y sus anillos.
Entonces cayó en la cuenta. En ese futuro, Tsuna las había querido proteger tanto que no les había permitido crecer en la familia de la mafia. Debían ser protegidas todo el tiempo, incluso Adrya había sido relegada únicamente al ámbito médico. Y mira como estaban las cosas. El mismo lo supo cuando preparó ese cofre y se lo entregó a Hibari. Sawada Tsunayoshi comprendió su error y preparó la solución para su "yo" más joven.
Así que estaba claro. Esa era su misión.
- Kyoko, Haru, Adrya. – las llamó entonces, todas se detuvieron al instante para girarse y mirar a los ojos a un increíblemente serio y determinado Reborn.- A partir de hoy supervisaré vuestro entrenamiento, es hora de ir un paso más allá.
Y el fuego que vio en sus miradas le confirmó que no se equivocaba.
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Esa noche, tras la cena, Tsuna seguía sin poder creerlo todavía.
Basil.
Basil-kun era la persona a la que habían estado persiguiendo todo ese día. El Basil-kun de hace diez años, al que ellos conocían, no el Basil que debía de estar en esa época.
En esos momentos el joven italiano, tan conocido por ser ayudante de su padre y Lal Mirch, yacía dormido en una de las habitaciones del cuarto piso. Había caído prácticamente inconsciente tras devorar todo el festín organizado por las chicas. Pero pudo contarles brevemente lo sucedido.
Hacía una semana que había aparecido en España, dormido sobre la paja seca de un establo. Junto a él solo había una pequeña libreta llena de anotaciones e indicaciones, un anillo con una cadena, y una pequeña caja azul. Sus armas. A partir de ese momento solo supo que debía de seguir las indicaciones del pequeño diario, firmado por el Tsuna de esa época. Aprendió a utilizar el anillo y la caja, y fue combatiendo hasta lograr llegar de algún modo a Japón. Su objetivo.
Él únicamente sabía que debía encontrar la base Vongola de Japón y reunirse con su amigo, Tsuna.
Por una parte se alegraba de tenerlo allí con ellos, era un aliado y un amigo más junto a él. Pero por otra, no pudo evitar pensar en todo lo que realmente abarcaba ese conflicto con la familia Millefiore. Toda la gente que se había visto envuelta en ello.
Eran demasiadas cosas en la cabeza. Y ahora se le sumaba otra más.
Reborn les había dado permiso para salir a la superficie con libertad e ir a dónde quisieran en Namimori. A él no le parecía buena idea. No sabían si era realmente seguro, y no sabían que cosas podrían descubrir accidentalmente que no deberían saber. Era demasiada la ilusión que sabía tenían Kyoko y Haru por visitar sus hogares, y demasiado el riesgo.
Tras unos años de tanta crueldad y con tantas dificultades, como saber si no serían malas noticias lo único que encontrarían. Él mismo, su casa estaba vacía y sus padres desaparecidos, supuestamente a salvo en algún lugar de Italia. Yamamoto no sabía si tenía un hogar al que volver o si todavía existía el restaurante de su padre.
¿Cómo saber, cómo protegerlas, de lo que aún no sabían?
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- Supuse que Tsuna aprendería algo tras ver a Kyoko y Haru.
Sentados alrededor de la mesa de reuniones, en la sala de vigilancia. Reborn, Giannini y Fuuta rastreaban el rumbo de los jóvenes quienes habían salido a visitar la ciudad, pendientes de que no hubiese riesgo alguno. Finalmente no fueron todos, Basil todavía no se había repuesto de su largo viaje y continuaba dormido, Chrome seguía encerrada en su habitación sin querer salir, y Adrya había tenido que quedarse para analizar junto a Giannini que materiales, medicamentos e instrumentos sería mejor adquirir para mejorar las enfermerías. Y de ser necesario, montar un pequeño quirófano por si se daba una situación de riesgo extremo.
Pero esto en parte había sido una pequeña tapadera. Ese pequeño trabajo ya lo habían realizado hacia unos días, y sin que lo supieran, Bianchi estaba encargada de en un momento dado ir a encargar dichos suministros ya anotados en una lista.
Reborn le había pedido a la joven italiana que se quedase, ya que según él, era la que más entrenamiento necesitaba. En el cofre, habían descubierto dos pertenencias para Haru, dos más para Kyoko, y tres para Adrya. Esa tercera era la que más entrenamiento a ojos de Reborn necesitaban, la más compleja y la que en un futuro próximo más podría ayudarles.
Volviendo a su conversación actual, Reborn conocía mejor que nadie las preocupaciones de Tsuna, y por ello mismo había insistido en que fuera él quien acompañase a sus amigas a Namimori.
- ¿A qué se refiere?- en muchas ocasiones, nadie entendía las decisiones y movimiento del pequeño arcobaleno, pese a que ninguno dudaba de su fiabilidad. Si Reborn había decidido hacer algo, era porque lo consideraba necesario para el bien de la misión, y sobretodo, para el bien del Décimo Vongola.
- No habrá marcha atrás de las peleas que nos esperan, así que él tiene que ver la línea de salida por su cuenta.
- ¿Línea de salida?
- Espero que él pueda ver la razón por la que está luchando, y por la que tomó la decisión en el futuro de enviarlos aquí, al ver lo que el futuro depara.
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Ese día, cada uno de ellos descubrió alguno que les ayudaría a determinar sus vidas y su lucha por el futuro.
Tras la visita a su casa, y la falta de sus padres en ella, Haru descubrió lo diferente que todo sería. Como ni tan siquiera reconocía a su yo futura, la frialdad que notó en la carta dejaba por sus amorosos padres. El miedo que supuso vivían, aún sin saber realmente nada.
Kyoko regresó a un hogar en el que se vio completamente reflejada. Ella ya conocía muchas cosas que los demás no, así que cuando encontró unos patucos a mitad tejer supo que serían para el pequeño Renji. Supo también que su madre mantenía su habitación tal cual era en el pasado para que ella se sintiera reconfortada cada vez que volviera. Y supo que era lo que su hermano había descubierto tras salir de su habitación, cubierta de grandes trofeos de boxeo, cuando vio la fotografía de esa persona que ella también conocía en su buró y a él completamente sonrojado por la sorpresa.
Yamamoto simplemente se llevó a los niños a jugar a un parque, el sabía que en ese futuro su hogar se había perdido. No quería descubrir que ya no estaría el restaurante de sushi de su padre donde debía de estar. No quería ver otra familia ocupando su actual casa. Quería proteger todo eso, y si es posible, formar un hogar mucho mayor con las personas que ahora tenía.
Gokuera vio como el hallarse solo hacía que la incertidumbre de no saber si todavía tenía o no un hogar ahí en el futuro, le acechaba. Porque él, a pesar de ser huraño y no decir nunca nada, era el que más ansiaba convivir como lo hacía con su Juudaime y todas sus personas preciadas para él en la base. Como una familia.
Y Tsuna tras todo ese día, rememoró y comprendió el verdadero lazo que los unía a todos, y lo importante que era su hogar. Porque sin darse cuenta, cada uno de ellos había vuelto a un mismo sitio. Al instituto de Namimori, aquel lugar que los unió.
Porque Sasagawa Ryohei lo había expresado muy bien, a pesar de su tartamudeo, nerviosismo e increíble sonrojo que nadie entendía.
- ¡AL EXTREMO! ¡Por un futuro brillante! ¡Por quienes podríamos posiblemente amar! ¡Peleemos y protejámoslos al extremo!
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Por adelantado anuncio que estoy todavía ubicándome de nuevo en este universo nuestro, y que puede que sin querer tras tanto tiempo haya olvidado alguno de vuestros nombres. Pero que sepáis que vuestras palabras han sido lo que me ha vuelto a dar vida para escribir.
Agradecimientos a:
-Nikopelucas: Pues sorpresa! Aquí tienes ya el siguiente ^^
- ¡KUSHI-CHAN! : Qué alegría saber de ti T-T Quiero que sepas, que dentro de poquito, retornaremos a esas fogosas y emocionales escenas románticas con nuestros chicos,.
- Violeta-chaan!: El tema de las chicas es más complejo de lo que os esperáis todos, yo creo que de verdad no imagináis hasta que punto he provocado un giro radical con ellas jijiji Obviamente tendrán x habilidades nuevas. ¿Cuáles? Debereis esperar un poquiiiiito más para saberlo… Pero lo sabréis antes de lo que os imagináis…
- Tsuna-chaaan!: Que me digas de verdad de corazón, que esperarás el tiempo necesario y seguirás aquí conmigo y mi fic hasta el final, con esas simples pero plenas palabras para mi es… pufff… Pideme algo que quiera ver aquí en el fic que te haga especial ilusión, y prometo intentar por todos los medios ponerlo para devolverte el como me siento con tu afecto y tu apoyo.
A todos los demás nos seguimos leyendo, se que estáis ahí aunque no comentéis, me haría ilusión tener más noticias de lectores, pero aún así yo estoy muy contenta con el apoyo al fic. Sigo abierta a sugerencias, gustos, opiniones y críticas.
Mi objetivo principal: Hacer que os enamoréis y gocéis de esta historia.
Un abrazo enorme para todos.
Ja-ne! ^^
