Invader Zim es propiedad de Jhonen Vasquez y Nickelodeon. Esta obra es sin ánimos de lucro.

Espero les haya gustado el capitulo anterior y bueno este capítulo espero les guste y recuerden comentar.


—Una particular cena—

Las calles del pequeño pueblo de "Sandy Rock" Arizona están desoladas, el sol es bloqueado por las nubes grises del cercano invierno y el sonido del viento moviendo las copas de los arboles es más que común.

El pueblo rebosaba de vida antes de la purga biológica inicial, los niños jugaban en los parques ahora vacios y abandonados, las mujeres compraban en las pequeñas y humildes tiendas y los padres se divertían en los campos de beisbol donde se llevaban a cabo los partidos locales. Sandy Rock solía ser un pueblo tranquilo, pero ahora está casi abandonado.

Cerca del centro de la ciudad hay una pequeña casa, la típica casa de pueblo pequeño, de un solo piso, con ático y sótano, nada fuera de lo normal. Pero los inquilinos no son tan comunes.

La mujer que está en la cocina es Beth, ha vivido en este pueblo desde que era una niña, su cabello corto y de risos de plata demuestran su edad un sonrisa amigable se dibuja en su rostro mientras se pone los guantes de cocina y mira el horno de la estufa. La anciana mujer lleva un vestido blanco con un suéter café y zapatillas.

Dos hombres preparan la mesa, son jóvenes, de no más de 20 años, uno es de cabello negro y ojos cafés, lleva un abrigo de cazador café, un suéter verde de cuello de tortuga y vaqueros negros con botas cafés, su nombre es Jeff. Su hermano Fred de cabello rubio lleva una chaqueta de cuero café con una sudadera negra de cierre con capucha debajo, vaqueros azules y zapatos cafés.

En la sala hay un hombre de cabello negro con patillas canosas preparándose para salir al frio exterior, el fuego de la chimenea que hay frente a él y los tres mueves de la sala lo ah mantenido caliente, su edad no le impide salir de su casa, 60 años es solo un numero para Gerald, se pone su abrigo de piel sobre su suéter de cuello de tortuga negro y sus botas cafés y esta listo para salir, sus pantalones de lana café siempre han sido abrigadores y los usa en verano o invierno

-Ya regreso cariño, saldré por algunas cosas- exclama el hombre mientras abre la puerta delantera.

-Eh papá, se te olvida algo- dice una vos detrás el hombre.

Gerald se gira para ver a Jeff sosteniendo un rifle de caza con mira en sus manos, el muchacho se le entrega con sumo cuidado, se le enseño desde chico a ser cuidadoso con las armas.

-Gracias, casi lo olvidaba- dice el hombre un poco divertido por su despiste y se marcha.

Las calles están vacías, el trayecto desde su hogar hasta la tienda más cercana es corto, no tarda ni 10 minutos en llegar, la tienda es pequeña, solía ser de uno de sus amigos, pero se marcho como todos los demás, al acercarse se da cuenta de que la puerta esta forzada, alguien entro.

El hombre prepara su arma y entra lentamente, las luces apenas iluminan el lugar, algo normal desde que el generador local dejo de funcionar a falta de mantenimiento.

-¿Hola?... ¿Hay alguien aquí?- pregunta con algo de nervios antes de que el sonio de una lata cayendo de un estante exalta al hombre.

La respiración de Gerald comienza a agitarse mientras mira a la obscuridad con terror, el sonido de un arma cargándose y la sensación de un cañón contra su nuca hace que tire su arma al suelo.

-No dispare- ruega Gerald.

-¿Quién eres?- pregunta una vos femenina.

-Yo… em… yo…- Balbucea Gerald por el terror.

-¡Habla!- exige la voz.

-Mi nombre es Harold, tengo familia, por favor no dispares- suplica.

-¿Familia?- exclama extrañada la voz.

-Sí, mi esposa y mis dos hijos, por favor no…-

-No disparare- asegura la vos retirando el arma de la nuca del hombre.

Gerald suspira antes de girarse y ver a Gaz bajando su rifle, el hombre se queda algo pasmado al ver la compañía de la chica, dos mujeres, una niña y en el fondo un hombre de cabello ceniza que sostiene un rifle.

-¿Quiénes son?- Pregunta Gerald mientras recoge su arma.

-Solo pasábamos por el pueblo- dice Gaz.

Gerald se reincorpora y ve como al pequeña Sally tose mientras Verónica intenta mantenerla caliente en sus brazos.

-*Suspiro* escuche, no vivo muy lejos de aquí, tal vez les gustaría venir- exclama Gerald.

-¿Y por qué arias eso?- pregunta Gaz de manera incrédula.

-Escuchen no se ustedes, pero prefiero estar en una casa junto a la chimenea que en los caminos a la intemperie. Además mi esposa siempre cocina más comida de la que necesitamos y me vendría bien algo de ayuda para llevar suministros a la casa- explica Gerald con una ligera sonrisa en el rostro.

Gaz mira al hombre unos segundos antes de poner su mirada en la pequeña Sally y en el resto de su grupo.

-Desacuerdo, iremos- exclama Gaz algo molesta.

-Eso es fantástico- solo tomare algunas cosas y nos iremos- exclama Gerald.

En la última casa habitada de la ciudad, los hijos del Gerald ya se sienten inquietos por la tardanza de su padre, pero intentan continuar con sus tareas para no preocupar a su madre. El sonido de la puerta principal abriéndose hace que los muchachos se apresuren a mirara si se trata de su padre, pero se sorprenden al ver que este se halla acompañado.

-Emm… chicos, ellos son nuestros invitaos- exclama Gerald mientras le entrega una bolsa e papel llena de víveres a Jeff.

-Eh… este…- balbucea Jeff algo entorpecido por la visión de la chica rubia.

-Yo llevare esto- dice Fred al ver el rostro atontado de su hermano y tomando la bolsa para llevarla a la cocina.

Jeff agita su cabeza y se marcha algo apresurado, Gerald se extraña por la actitud de su hijo pero decide ignorarlo por ahora. El hombre de canosas patillas se gira para ver a Gaz y su grupo.

-Bueno, emm… siéntanse como en casa, la cena estar lista en poco, mi esposa cocina de lo mejor- dice con una sonrisa antes de retirarse.

Gaz se queda muy confusa durante unos momentos antes de reaccionar y tomar asiento en el sofá junto a Alice y Bonnie. D y Verónica se sientan en un segundo sofá un poco más pequeño, la chica de cabello negro deja a Sally para que esta se estire un poco y disfrute del calor de la chimenea que resulta de lo más agradable.

Gaz no puede evitar sentirse bien por el calor abrigador y nostálgico de la chimenea, Gaz se sobresalta un poco al sentir la mano de Bonnie sobre la suya, la chica de cabello castaño se había sentado justo a su izquierda para estar cerca de Gaz. Bonnie sonríe un poco logrando que Gaz se sienta algo nerviosa, pero eso no el impide apretar con delicadeza la mano de Bonnie.

-¡Valla!- dice de manera jovial una voz femenina y mayor.

El grupo se gira para ver a una anciana con una bandeja llena de galletas calientes y tasas de chocolate.

-Hace mucho que no tenemos visitas, hehehehe- exclama la mujer de cabello plateado.

La pequeña Sally no duda en acercarse a la anciana que baja la bandeja para que la niñita pueda tomar algunas galletas y una tasa de chocolate.

-Sally no…- dice D. pero es interrumpido por la risa amigable de la anciana.

-Hahahaha, no te preocupes, la pequeña puede tomar todo lo que quiera, hay más en la cocina- menciona la anciana con una sonrisa.

D. mira como Sally toma dos galletas y se acerca a él y Verónica para entregarles una a cada uno. Verónica sonríe mientras abrasa a la pequeña en sus brazos, D. no dice nada. La vos en su cabeza le ah comenzado a molestar desde hace días.

-Tengo que usar el baño- Exclama D.

-Claro, es en el pasillo al fondo- dice la anciana con mucha amabilidad.

D. sonríe un poco antes de levantarse y caminar de manera algo torpe hasta el pasillo. El camino está lleno de decorados en las paredes de papel tapis azul, apenas logra llegar a la puerta del baño y entrara para poder recargarse con el lavamanos. Al abrir el grifo el sonido del agua logra tapar el zumbido de su cabeza, con su manos toma algo de agua helada y se frota el rostro, al verse en el espejo nota que sus ojos se ven cansados.

-Te ves acabado muchacho- dice la vos en su cabeza.

-¿Por qué no te callas?- pregunta D con mucha molestia.

-Te perdí el rastro después del incidente en Nuevo México, pero ahora ya se donde estas y soy paciente- exclama de manera burlona la voz.

-Cállate, solo cállate- dice D.

El silencio que invade su cabeza es más que agradable para D. que seca su cara con una toalla y sale para reunirse con el resto en la sala.

El frio viento sopla con fuerza en el patio trasero donde el joven Jeff corta algo de leña con una enorme hacha por ordenes de su hermano mayor. Por unos segundos Jeff se detiene y mira el viejo cobertizo al cual su padre no le deja entrar.

-Emm… Hola- dice una voz femenina detrás suyo.

El joven chico se gira para ver a Alice a unos metros, la presencia de la chica hace que Jeff se sienta nerviosa y paraliza sus pensamientos.

-Eh… ¿Te encuentras bien?- pregunta Alice al ver la falta de reacciones de parte del muchacho.

La chica se acerca tanto a Jeff que este se sonroja al tener el rostro de Alice a solo centímetros del suyo. Pero esto logra espabilar al chico.

-Sí, estoy bien… solo cortaba algo de leña- responde algo nervioso.

-Espero no te importe, solo que es algo… incomodo- dice Alice con la mirada baja.

-No es ningún problema- responde Jeff algo más tranquilo.

La chica mira el suelo durante uno minutos, cada día es mas difícil para ella no preocuparse por Dib, el sentimiento de incertidumbre es lo que la carcome y el joven Jeff nota la preocupación en el rostro de Alice.

-Emm… Tal vez deberíamos entrar, vamos- dice Jeff dejando el hacha y tomando la leña.

El chico le sonríe a Alice para tratar de animarla y entran a la casa, ninguno se percata de que Gaz les observaba desde unos helechos, la chica gótica siempre tuvo la capacidad de pasar inadvertida ante la gente.

Gaz espera a que Jeff y Alice entren en la casa antes de poner su atención en el viejo cobertizo que yace algo abandonado al fondo el patio. Pero el sonido de herramientas dentro le indica lo contrario.

La chica de pelo morado se acerca con cautela al cobertizo, la puerta rechina mientras ella la abre, lo que ve dentro hace que desenfunde su revólver al instante y apunte a laca besa de Gerald que esta descuartizando una pierna que sin ninguna duda es humana.

-¡¿Qué mierda sucede aquí?!- pregunta Gaz exigiendo una respuesta.

Gerald suelta la pequeña cierra de hueso mientras mira el cañón del arma de Gaz. La chcia mira al hombre de patillas canosas esperando una explicación.

-Yo… solo…- balbucea el hombre.

-Habla- exige Gaz.

Los ojos de Gerald se mueven buscando una salida, pero al no encontrarla se fijan en Gaz y muestran un sentimiento distinto al que mostraba antes.

-No puedes juzgarme niña, este es el nuevo mundo que nos toca vivir, es matar o morir. ¿Entiendes? Ya no importa lo demás, mi familia hubiera muerta si no lo hubiera hecho- asegura el hombre.

-Esto está mal, ¡estás enfermo!- dice Gaz con molestia en su voz.

-No, solo hago lo necesario para sobrevivir, nosotros le demostramos a el que somos capases de sobrevivir- Exclama Gerald con un tono muy fuerte.

-¿De qué hablas?, ¿Quién está detrás de esto?- exige Gaz.

La chica mira como Gerald le mira con algo de molestia y como una sonrisa se esboza en su rostro.

-El vendrá y hará un nuevo mundo- Dice Gerald con seguridad.

Gaz mira la sonrisa enferma del hombre cuando se percata de el reflejo en una de las herramientas, al girarse logra disparar a la anciana que se acercaba con cuchillo en mano. La mujer cae al suelo con una bala entre las cejas.

-¿Qué has hecho?- exclama Gerald mientras corre hacia el cadáver de su esposa.

-No sé que les sucedió, pero lo que hacen está mal- Asegura Gaz con seriedad en su tono de voz.

Gerald mira a su esposa que yace en un charco de su propia sangre, el hombre de patillas canosas puede sentir un nudo en su garganta mientras sostiene a su muerta esposa en sus brazos.

-Hicimos lo necesario para sobrevivir- dice entre sollozos y lagrimas -mis hijos no saben nada de esto, ellos no han hecho nada malo-

Gaz mira en silencio al destrozado hombre antes de salir del cobertizo, la chica de cabello morado se detiene a unos pasos y gira un poco su cabeza para ver como Gerald se levanta del suelo y toma una pequeña caja metálica. El anciano hombre limpia sus lágrimas y toma el contenido de la caja. Gaz continúa su caminar pero se detiene al escuchar el estruendo inconfundible de un disparo.

De la casa salen los dos hermanos y el grupo de Gaz. El mayor de los hermanos entra dejando a Jeff con el grupo. Gaz observa como Fred emerge del cobertizo un arma en mano y con la mirada confusa y llena de ira.

-¿Qué le hiciste a mi padre?- pregunta Fred a la peli morado.

-Yo no le hice nada, lo que vite allí es obra suya- Responde Gaz con mucha frialdad.

-¡Mientas! Tú le mataste- asegura Fred apuntando el arma.

-Fred no hagas esto- ruega Jeff intentando detener una locura.

-¡Cállate! Eres débil, siempre lo fuiste, ellos mataron a papá y tu intentas ponerte de su lado, eres repugnante- exclama Fred con ira y odio.

-Yo…- las palabras de Jeff son interrumpidas cuando un disparo resueña en el area.

Antes de poder hacer algo, Jeff mira como una bala atraviesa la cabeza de hermano y esta se desploma en el suelo.

-¡Oh Dios!- Exclama Jeff antes de girarse y ver a D. con el cañón de su arma aun humeando.

-iba a disparar- dice D. mientras enfunda su arma.

Jeff se desploma de rodillas en el suelo mirando asía la nada, su mente ah dejado de trabajar, demasiadas cosas han sucedido como para asimilarlas, solo un pensamiento logra formularse "auto preservación"

-No me dejen aquí, no… no sobreviviré aquí- exclama Jeff con un tono distante.

Gaz mira al desmoronado muchacho, nota lo que el reto del grupo ya ah notado, no es ni la más mínima amenaza para ninguno de ellos.

-Bienes con nosotros, toma un arma y munición y nos largamos- ice Gaz con frialdad mientras se acerca a D -Limpia esto, quémalos, entiérralos, como sea, pero no los dejaremos así-

D. asiente con la cabeza antes de cumplir con sus órdenes. Alice ayuda a Jeff a levantarse, la chica de cabello rubio puede sentir la energía del chico, que solo parece volverse más distante.

-Vamos, todo estará mejor ahora- dice Alice en un intento de animar al muchacho.

Jeff solo mira a la chica rubia antes de reincorporarse por completo y entrara para tomar uno de los rifles de su padre.

Los minutos se convierten en horas cuando una hoguera se enciende en el patio trasero, Gaz y su grupo han sentido ese olor antes, el de la carne humana quemándose, para el joven Jeff el olor es casi insoportable, pero aun se encuentra en une estado catatónico. De pie observando cómo su familia es consumida por el fuego.

-Es hora de irnos- Exclama Gaz antes de encaminar su camino.

El grupo mira unos segundos más la hoguera antes de seguir a la chica de cabello morado y de indiferente semblante.

Fin.


Espero les haya gustado y nos vemos luego. Y recuerden comentar :D