Consecuencias

House, Cuddy y Lis salieron al parque ese día domingo. Necesitaban relajarse y pasar más tiempo juntos, olvidando todos los problemas que tenían y los que vendrían por delante también. Era primavera, uno de esos días de primavera absolutamente agradables para salir. No hacía calor, incluso estaba un poco helado, pero despejado y con sol.

Cuddy llevaba un ancho poleron color gris y unos delgados pantalones color verde que evidenciaban todo el peso que había perdido desde que tuvo a Tyler. Aún así, lucía mucho mejor que los días pasados. No se había maquillado demasiado y llevaba el pelo suelto sin peinar, por lo que los rulos se veían mucho más naturales que antes. Desde el incidente en la conferencia, que fue un día miércoles, Cuddy se vio obligada a descansar lo que quedaba de semana y enfrentarse a sus problemas el día lunes. House decidió quedarse con ella y acompañarla, por lo que en vez de deprimirse Cuddy lo pasó muy bien esos días. Seguían sin tener sexo, pero veían películas, comían comida preparada y jugaban con juegos de mesa el tiempo que no estaban durmiendo.

Lis, quien usaba una jardinera y una polera naranja, caminaba de la mano con ella mientras chupaba una paleta. No necesitó de mucho para darse cuenta que su mamá estaba tocando fondo y le brindaba todo el apoyo que pudiese.

Llegaron y no había muchas personas, el día estaba increíblemente tranquilo. Se sentaron junto a un árbol los tres, pero a los pocos minutos Lis se levantó emocionada:

-Mamá, es mi amigo Ben ¿Puedo jugar con él? –Le indicó a un chico colorín que pateaba una pelota hasta un árbol.

-Sí cariño, ve.

Lis salió corriendo a jugar con el chico señalado. Cuddy se quedó mirando a un gato corretear a un pajarito y rió, respiró una vez el agradable aroma a primavera y comentó:

-Es un día increíble ¿No?

-Ajam… -House ya se estaba quedando dormido en el césped.

Un hombre pasó vendiendo fruta fresca y Cuddy decidió comprarle un tuttifrutti. House ya estaba profundamente dormido y tenía la boca un poco abierta. Cuddy tomó un trocito de naranja y lo apretó en su garganta, cayéndole gotas de la ácida fruta, despertándolo de golpe:

-¡Cuddy!

-Perdón –Cuddy se excusó riendo- No pude evitarlo. ¿Quieres?

-No –House volvió a cerrar los ojos con la boca muy cerrada. Cuddy tomó un trozo de melón y lo puse entre sus dientes, haciendo pequeños ruidos para que House abriera los ojos. Éste lo hizo y rodó los ojos sin dejar de sonreír, abrió la boca y Cuddy depositó el melón con delicadeza. House no perdió el tiempo y antes de que Cuddy se separara de él, la tomó de la nuca e hizo que ambos comieran de la fruta mientras jugueteaban con sus lenguas- ¿Te han dicho que puedes ser increíblemente convincente cuando usas tu lengua para algo mejor que gritar?

-Qué romántico –Cuddy sonrió y puso una guinda entre sus dientes esta vez. House se la quitó con el mínimo contacto y se la comió. Cuddy se extraño pero no alcanzó a preguntar, House la estaba besando sin ninguna fruta y tan sólo jugueteando con su lengua. Cuddy sintió que realmente extrañaba esas caricias y no puso ninguna objeción; todo lo contrario, se acercó un poco más y prolongó el beso. Pero House lentamente bajó su mano desde su espalda hasta tocar su trasero, lo que hizo que ésta se alejara enseguida- No Greg, ya hablamos de esto –House cerró los ojos arrugando la frente, como diciendo algo para sus adentros, y se alejó. Cuddy bajó la mirada un poco apenada- Te juro que esto pasará y seremos los mismos de antes.

-Me encantaría que pasara pronto –House se acostó en el césped nuevamente, con los ojos cerrados.

Cuddy no dijo ni hizo nada más. Le entristecía ver así de frustrado a su marido, pero sobre todo pensar que la solución estaba en sus manos y sin embargo no podía hacer nada. La realidad era que desde que toma las pastillas, no tiene ningún deseo sexual. No es justo para él y lo sabe, pero tampoco puede dejarlo ilusionarse con roces que no podrán llegar más allá. No sabía cuánto tiempo esto funcionaría así, tarde o temprano traería consecuencias. Pero mientras eso no pasaba…

Se levantó y fue hasta los columpios, sentándose en uno de ellos mientras observaba a su hija jugar con el chico colorín. Comenzó a sentirse muy melancólica y el ambiente tan silencioso no ayudaba demasiado. Pero sintió como alguien empujaba su columpio y eso la hizo reaccionar:

-Hola –Sonrió. House no dijo nada y siguió empujándola levemente. Cuddy sintió esa impotencia en House y se sintió muy mal- Sé que te pido demasiado, pero por favor no te enojes conmigo.

-Ya olvídalo.

-No, no. Debemos hablar de esto Greg, tarde o temprano nos hará daño.

-¿Y de qué quieres hablar?

-Esto… no lo hago para molestarte ni porque me guste, es sólo que…

-Ya lo sé –House no quería hablar ni darle más vueltas al tema.

-Si no te dejo tocarme… es porque no quiero que te entusiasmes –Volteó a verlo con los ojos vidriosos- Porque a veces siento ganas, pero luego me siento como mierda. No lo sé… son efectos secundarios.

-Lo sé –Cuddy volvió a voltearse y entonces House la abrazó por atrás- Es sólo que muero por tocarte –Cuddy sintió la erección de su marido, pero decidió no separarse porque se notaba que éste hacía un gran esfuerzo por sólo abrazarla de la cintura- Muero por que tengamos sexo igual que antes, pero me basta con tocarte –Cuddy se abrazó más fuertemente a sus brazos y apoyó su cabeza en su tórax, escuchando la sinceridad de su marido- Sé que suena algo enfermo, pero eso me ocurre. No soporto verte todos los días y pensar que ni siquiera te puedo tocar. Y Dios… ¿A quién no le gustaría tocarte?

-Tal vez… deba reducir las dosis –House se interesó- Si consumo menos, tal vez… no sé… -Cuddy notó lo esperanzado que estaba House, aunque tratara de ocultarlo- ¿Sabes? Un beso en mi lóbulo no me vendría mal…

House no esperó. Abrazándola más fuerte comenzó a besar su lóbulo izquierdo mientras que con sus manos acariciaba su vientre y cintura. Cuddy reía ante tales caricias y masajeaba su cuero cabelludo. El nefrólogo bajó delicadamente con su boca y comenzó a besarle el cuello mientras Cuddy acariciaba su mejilla. Transcurridos unos minutos la propia Cuddy lo tomó de la mano, y luego de avisarle a Lis, se dirigieron a casa solos.

Entraron sin decir una palabra. Cuddy lo condujo hasta su habitación tomando de su mano y cerró la puerta con llave. House prefirió no hacer nada, dándole a Cuddy la libertad de elegir su propio ritmo. Cuddy por un momento lo miró, en sus ojos se veía mucha pena, pero también mucho amor. Recorrió el rostro del nefrólogo con su nariz, como sintiendo su olor y embriagándose con él. Muy lentamente comenzó a desabotonar su camisa mientras House sólo acariciaba sus manos, incitándola a seguir. La camisa de House ya estaba en el suelo y éste no hizo más que abrazarla al ver que ésta dudaba si seguir o no. Se besaron muy lentamente, sintiendo muy bien el sabor del otro en sus labios. Se separaron para tomar aire y entonces Cuddy se sacó el poleron quedando con una camiseta blanca.

Se miraron por pocos segundos, tenían que saber si estaban en la misma sintonía y al parecer sí. Cuddy le rodeó la cadera con una pierna y House la empujó hacia la cama. Se subió encima y ambos aumentaron la intensidad de las caricias. Juntos sacaron la camiseta de Cuddy quedando desnuda pues no usaba sostén. House comenzó a besarle el cuello y lentamente fue bajando hasta encontrarse con sus pechos, los que luego de suaves besos comenzó a succionar mientras Cuddy cerraba los ojos y apretaba las sábanas, ahogando un grito de dolor. House se sacó el cinturón y se bajó los pantalones rápidamente, pero el de Cuddy lo quitó con mucho cuidado para no asustarla. Cuando era el turno de su braga, House miró a Cuddy como preguntando si acaso seguir y ésta sonrió en sentido de aprobación.

Haciendo hasta lo imposible por no producirle algún daño, House coló su miembro entre sus piernas y la penetró de un tirón, escuchando claramente un gemido de dolor por parte de Cuddy. La miró preocupado y ésta tenía lágrimas en los ojos y una expresión terrible, pero por alguna razón que House en ese minuto no entendió, le pidió que siguiese. House dudó al ver su evidente sufrimiento al sentirlo adentro, pero era tanto su deseo que hundió la cabeza en su cuello y comenzó a embestir, tratando de olvidar sus aprensiones.

Comenzó con un movimiento lento, pero enseguida notó como las uñas de Cuddy se clavaban en su espalda y se esforzaba por no emitir algún ruido que la delatara. Se notaba que Cuddy sólo quería complacer a House, pero ella no estaba nada feliz en la situación.

El ritmo comenzó a aumentar y el cuerpo de Cuddy cada vez se tensaba más, pero se rehusaba a decir algo. Sin embargo, antes de concluir el minuto de embestidas el dolor pareció superarle:

-Ayyy –Agarró las sábanas con fuerza, pero el dolor era insoportable- Ayy… -Sentía como su interior se despedazaba. Necesitaba que parara, no podía aguantar- Dios…aaahh… -No, tenía que hacerlo por él, sólo un pequeño esfuerzo- ¡¡AYYYY!!

-Voy a…

-¡No, sigue, sigue!

Cuddy abrazó a House y éste continuó con las penetraciones, pero cada vez parecían ser más débiles hasta que llegado un momento House se separó de ella. Cuddy vociferó otro grito al sentir como el miembro de su marido salía de su interior tan rápidamente y entonces sus ojos se llenaron de lágrimas, incapaz de moverse. Temblaba pero no se movió un centímetro, aguantando todo para su interior. House se levantó y dirigió al baño, incapaz de verle la cara a Cuddy, y allí lanzó los objetos de aseo personal a la pared, desahogándose. Cuddy, desde su lugar en la cama, sólo suplicó ser capaz de pararse e ir a acompañarlo, sintiéndose totalmente culpable por lo que pasó.

Unas horas después

House se daba un baño en el jacuzzi cuando Cuddy entró al baño vistiendo otra vez los pantalones verdes y la camiseta blanca. House no le dirigió la palabra, ni siquiera la mirada. Cuddy se sentó en el retrete con las piernas en el pecho y se quedó viéndolo pensativa. Luego le dijo:

-¿No quieres hablar de lo que pasó?

-No se me ocurre nada interesante que comentar de eso –House se enjabonó los brazos, con el ceño fruncido.

-¿Por qué estás molesto?

-¡Porque te lastimé Cuddy! –Casi le gritó- ¡Créeme, lastimarte físicamente jamás estuvo en mi lista de defectos!

-¿Qué te molesta? –Cuddy lucía muy pacífica e imperturbable. Había pensando mucho durante esas horas.

-¡Si te estaba dañando debiste decírmelo, no quedarte callada mordiéndote la lengua para no suplicarme que parara!

Cuddy no respondió nada. Se acercó lentamente al jacuzzi y se metió en él junto a House, aún vestida, mojando toda su ropa. Se tapó la nariz y hundió totalmente el cuerpo en el agua, haciendo burbujas con ella. Salió a respirar y sonrió, logrando en House una pequeña sonrisa también.

-¿Qué pretendes? –Preguntó House observando como éste se recostaba junto a él y lo abrazaba.

-Nada –Cuddy besó su mejilla y hundió de nuevo su cabeza en el agua. Se quedó casi un minuto abajo, House comenzaba a preocuparse cuando ésta salió otra vez.

-¿Qué haces?

-Me gustar estar bajo el agua, me relaja. Podríamos ir a bucear algún día.

-Claro, justo después de que mi pierna de arregle milagrosamente.

-¿Sabes? Tengo un amigo que se dedica a hacer investigaciones y tiene un submarino pequeño, como para 3 personas. Podríamos pedírselo cuando salgamos de vacaciones ¿No?

-¿Por qué quieres ir?

-Desde que nos casamos no he buceado. Tendría que renovar mi licencia, claro, pero me encantaría hacerlo.

House por fin notó que Cuddy tenía deseos de salir adelante. Se subió encima con mucho cuidado y la besó en los labios. Cuddy, aún besándolo, se hundió en el agua y lo hundió a él también. Se besaron por varios segundos, pero House alcanzó el botón del hidromasaje y un potente chorro les dio de lleno en la cara. Cuddy salió asustada a respirar:

-¿¡Qué pasó!?

-¡Jajajajajajaja!

-¡Tonto! –Pero Cuddy se esforzaba por no reír también. Tomó un shampoo y se lo echó encima de la cabeza en gran cantidad. House se quejó y ahora fue Cuddy quién se largó a reír.

-¿Quieres guerra Lisa Cuddy? –House alcanzó el frasco de sales minerales y lo vació en todo el cabello y rostro de Cuddy- ¡No luches contra Gregory House!

-¿¡A no!? –Cuddy se subió encima del tórax de House hundiéndolo completamente- ¡Mírame luchar cariño! –House parecía decir algo pero no se escuchaba nada más que burbujas bajo el agua- ¿Qué dices querido? No te escucho ¿Qué me amas? ¡Sí yo también!

-¡Bruja! –Dijo con dificultad cuando pudo tomar aire, pero Cuddy lo volvió a hundir sin parar de reír.

La puerta se abrió y Lis entró al baño de sus padres, tapándose enseguida los ojos al verlos juntos en el agua:

-¡Oigaaaan! –Se quejó. Cuddy se bajó y volvió a su lugar mientras House se sentaba en el jacuzzi respirando con dificultad- ¡Dijeron que no harían esas cosas cuando estuviera yo!

-No sabíamos que habías llegado –Se excusó Cuddy con una sonrisa imborrable- No estábamos haciendo nada, además.

-¡Estabas encima de él! –Lis la miró nuevamente- ¿Con ropa? ¿El sexo se hace con ropa?

Cuddy rodó los ojos mientras House hacía lo posible por no reír demasiado.

-No sé por qué tuviste que explicarle lo del sexo –Le dijo la endocrina al nefrólogo- Sería una chica más normal.

-Tiene que saber lo que hacen sus padres cada vez que dicen que "saldrán solos".

-¡Oigaaaan! –Lis los interrumpió- ¿No estaban teniendo sexo?

-¡No! –Dijeron sus padres al unísono.

-Estábamos jugando –Cuddy sonrió- ¿Quieres venir?

-Eh… ¿Enserio?

-Sí, ven –Cuddy estiró su brazo llamándola. House le recordó con unos movimientos que seguía desnudo, por lo que Cuddy tomó su calzoncillo rápidamente y lo metió al agua para que éste pudiera ponérselo. Lis se sacaba las zapatillas.

-¿Tengo que desnudarme mamá?

-No, si quieres puedes meterte con ropa.

Lis entró al jacuzzi junto a sus padres y House para molestarla accionó nuevamente el hidromasaje. Lis se asustó y comenzó a salpicar agua por todos lados. Ninguno paró de reír.

Día lunes

-Estamos aquí para discutir lo ocurrido en la conferencia del miércoles –Comenzó a hablar un hombre entrado en edad, el doctor McFarlan, a todos los presentes en el comité. En la cabeza de la mesa estaba Cuddy con su mejor traje, mucho más arreglada que los pasados días, escuchando atenta y con una expresión de seguridad, aunque por dentro se muriera de miedo- Que como todos concordamos, fue una vergüenza de ver para todos los que asistimos ahí –El hombre se levantó de su asiento, indignado, subiendo la voz- En todos mis años de carrera en este hospital y en este comité nunca había visto un comportamiento así de parte de algún doctor, menos aún del decano o decana de medicina. Me pregunto yo ¿Cuántas cosas debe perdonarle este comité, Dra. Cuddy?

-¿Disculpe? –Cuddy no se iba a dejar intimidad- Dr. McFarlan no le voy a permitir…

-Primero, debemos soportar al malnacido de su marido, que no es más que un agujero negro para este hospital…

-Dr. McFarlan, esta reunión es para hablar de mí no de mi marido –Cuddy se levantó, molestísima- Y déjeme decirle, que si por algo es reconocido este hospital a nivel nacional y mundial, no es precisamente por usted sino por él, así que le pido que lo trate con respeto.

-¡House es un…!

-Doctores –La Dra. Leighton, una mujer en sus cuarenta con aspecto pacífico, los callo- No nos desviemos del tema por favor, House es harina de otro costal. El motivo de la reunión es para decidir qué acciones tomar basándonos en el bochornoso episodio del día miércoles, empezando claro, por la explicación que nos tiene la Dra. Cuddy para excusar lo que ocurrió –La doctora levantó un papel de la mesa- Este examen dice que se encontró una sobredosis de desipramina en su sangre ¿Qué tiene que decir ante esto?

-Unas semanas después de la muerte de mi hijo, decidí hablar con la Dra. Buffay y ella me recetó desipramina. Los estoy tomando desde entonces.

-¿¡Eso es todo!? ¿¡No piensa explicarnos cómo es que terminó con sobredosis y haciendo el ridículo frente a cientos de colegas!?

Cuddy dudó. Respiró profundamente y comenzó a hablar:

-Fue mi culpa –Wilson y Cameron, quienes se había mantenido muy atentos, se miraron entre sí sin entender de qué demonios hablaba- Me equivoqué en las dosis. Estaba tan preocupada de la conferencia que olvidé que me ya había tomado una pastilla y me tomé otra. Las consecuencias, ya las saben muy bien.

-¡No le crean a esta vil mentirosa! –Dijo House al entrar de sorpresa. Cuddy se quedó helada al verlo- Toda la historia que les inventó es falsa.

-¡House no estás invitado a esta reunión! –Habló enseguida el Dr. McFarlan.

-Verás Mcito, la reunión es para todos los jefes de departamento, como siempre, así que aunque no te guste, tengo un puesto que me corresponde.

-¡De todas maneras…!

-Ya cállate –House fue cortante- No le crean ni una sola palabra a Cuddy, es mentira todo lo que dijo.

-Greg ya hablamos de esto –Dijo Cuddy entre dientes, avergonzada, sintiendo como todos la observaban.

-¿Tiene algo que aportar Dr. House? –Preguntó la Dra. Leighton tratando de calmar las cosas- ¿Por qué dice que la Dra. Cuddy nos está mintiendo?

-Porque me está protegiendo a mí –House se oyó muy sincero. Cuddy trató de negarlo pero éste insistió- La sobredosis de Lisa fue mi culpa, pero ella cree que tenerme en el hospital es más importante que tenerla a ella.

-¿Por qué fue su culpa Dr. House? –Continuó la mujer, interesada.

-Greg… -Cuddy tiraba chispa por los ojos- Greg por favor cállate.

-Lisa tampoco me dijo a mí que tomaba antidepresivos –Comenzó a hablar House. Cuddy sintió pánico al escuchar esas palabras- Yo pensaba que no los tomaba por orgullo pero sentí que de verdad los necesitaba –Wilson, Cameron y Cuddy se sorprendieron- Averigüé cuál era la dosis recomendada para los casos de depresión como el que ella tenía, disolví la pastilla en un jugo y se lo di, ignorante de que Cuddy ya tomaba las pastillas. Esto ocurrió el día miércoles, ese mismo día me enteré de todo y tuvimos muchos problemas por eso. Pero les repito, esto no tiene nada que ver con Cuddy.

-¿¡Pretende que le creamos eso!? ¿¡A usted!?

-No lo sé Mcito, veamos… Por un lado ¿Gregory House haciendo cosas sin avisarle a su esposa y que medicamente son inmorales? Dios pero qué mentira. Por otro lado ¿Lisa Cuddy responsable e incapaz de equivocarse en algo tan importante como una pastilla así, siendo que durante meses las consumió sin que nadie se diera cuenta? No lo sé doctor, ayúdeme usted a averiguar la verdad.

-Hijo de…

-O claro, siempre podemos creer el chisme de los pasillos que se le pasaron los porros. No tengo como negar eso, exceptuando claro que en el examen de sangre no apareciera ni una droga que no estuviera previamente medicada por Buffay. No lo sé… Dios…

-¿Es verdad todo esto, Lisa? –Le preguntó la Dra. Leighton mirando directamente a Cuddy. Ésta aún asimilando la mentira de House, asintió- ¿Por qué preferiste echarte la culpa?

-Su trabajo es más importante que el mío –Cuddy miró a House esperando una aprobación de su parte y la tuvo- Digo… para los pacientes. House salva cientos de vidas, prioricé eso.

-De todas maneras debemos hacer algo –McFarlan seguía indignado- Disculpe la sinceridad Dra. Cuddy, pero su imagen está por los suelos tanto en el hospital como en la universidad.

-¿Hacer algo? –Wilson por fin tomó la palabra- ¿Y qué propones, tomar las mentes de todos los que supieron el incidente y borrarlo? No fue culpa de Cuddy, no tenemos derecho a castigarla.

-¡Fue drogada a una conferencia!

-Fue un error, Dios cometemos errores todos los días en nuestro trabajo ¿Por qué no podemos pasar por alto esto?

-Yo creo –Habló el Dr. Geller, de unos cincuenta años- que la Dra. Cuddy no se encuentra en condiciones para llevar el cargo en este momento.

A Cuddy eso le vino como un balde de agua fría. Fue como si toda su fortaleza se hubiera derrumbado.

-Todos lamentamos mucho la tragedia ocurrida hace algunos meses y comprendemos su situación Dra. Cuddy, pero eso no significa que debamos dejar la administración de un hospital en manos de una persona emocionalmente afectada como usted.

-¿¡Qué quiere decir con eso!? –Cuddy sentía terror- ¿¡Cree que no puedo hacer mi trabajo bien, que dejaré en la ruina a este hospital!?

-Digo que en estos momentos usted está en un tratamiento y someterla al estrés del puesto no hará más que empeorarlo todo.

-¿Y cuál es su solución doctor, despedirme? –Cuddy sentía como los ojos se le ponían vidriosos, pero no iba a ceder.

-Seguramente la Dra. Buffay no le dio una licencia médica porque usted se lo pidió –Cuddy bajó la mirada, culpable. El Dr. Geller continuó:- Ahora se la dará. Se le harán controles mensuales y usted podrá volver a su cargo cuando se considere conveniente.

-¿Realmente cree Dr. Geller que en 2, 3, 6 meses, será menos difícil la muerte de mi hijo? –Cuddy perdía su fortaleza tan sólo mencionar a Tyler- Pensé que era el mejor psiquiatra de este hospital, debería saber que las cosas no funcionan así.

-No he dicho que esto se pasará Lisa –El Dr. Geller no se inmutó, de hecho su tono fue mucho más amable- Pero tal vez en 2 meses, sepas manejarlo mejor que ahora.

-¡Lo he manejado perfectamente hasta ahora!

-Lisa –Cameron habló- Creo que tienen razón, necesitas descansar. Estás bajo mucho estrés.

-Yo también estoy de acuerdo con la medida –Dijo la Dra. Leighton, mirando a los otros doctores- ¿Hay alguien en desacuerdo?

Cuddy miró a Wilson, esperando que éste se negase. Pero no fue así, Wilson también estaba de acuerdo con la medida, aunque optó por no mirar directamente a Cuddy. Cuddy sintió como se desmoronaba, como le quitaban algo de demasiado valor.

-Entonces –Volvió a tomar la palabra McFarlan- Se suspenden todos los cargos administrativos y médicos de la Dra. Cuddy, hasta nuevo aviso.

Cuddy guardaba silencio, sin nada de seguridad y sólo luchando por no llorar. Se levantó lentamente y con la voz quebrada dijo:

-Voy… a buscar mis cosas. Tendrán la oficina a su disposición por la tarde.

Y sin decir más caminó hasta la entrada, donde seguía House observando todo en silencio, lo tomó de la mano y juntos salieron de la sala.

En el pasillo se mantuvieron callados un largo trayecto, House sentía como Cuddy de esforzaba por no llorar. Dudó un poco, pero le dijo:

-¿Sabes? No estaría mal ir a bucear un día de estos.

Cuddy asintió mientras una pequeña lágrima recorría su rostro. Llegaron hasta la oficina de Cuddy y comenzaron a sacar sus cosas… juntos.


No hice ningún comentario previo, estoy un poco enferma y no se me ocurrió nada jejeje :)

Chicos, les tengo que avisar que su escritora se tomará unas merecidas vacaciones! (Bueno, tal vez no las merezco, ustedes verán u__u) y creo que no publicaré capítulos por lo que queda de mes. En marzo espero poder continuar, aunque todo dependerá de mis horarios en el colegio y en el instituto.

En todo caso, ya he comenzado el otro capítulo y probablemente se llamará Cancún.Eso por ahora :D

Ah sii.. lo habia olvidado! COMENTEN! :)