Kagome y los demás sonreían inmensamente, especialmente InuYasha. Sesshomaru soltó a Eiko quien observó detenidamente el youkai que se encontraba frente a ella y miró a su amiga confundida ya que no sabía por qué estaba pasando todo, incluso llegó a pensar que estaba soñando a pesar de sentirse tan real. Se sentó tratando de comprender. Todos la observaban de manera diferente. Se acomodó en la orilla del sofá mientras Kagome se hincaba frente a ella tomándola de las manos.

-Estás bien Eiko-

Sesshomaru se levantó y tomó a Colmillo Sagrado que había soltado al desaparecer la luz y sonrió al sentir que la espada le había compensado aquella ocasión en la que le había fallado al no haber podido salvar a Rin en el inframundo. InuYasha observaba a su medio hermano satisfecho de haber podido desarrollar un ataque tan poderoso aunque prefería ocultar su sentir.

-¿Alguien me puede explicar… todo esto?- preguntó señalándolos a todos. Kagome se levantó y miró a Sesshomaru comunicándose con la mirada. El youkai comprendió que debía de decirle a la joven lo que estaba pasando. Se acercó hacia ella mirándola fijamente a los ojos.

-Sufriste un ataque mortal- respondió el youkai hincándose para estar a la altura del rostro de la joven –Tu alma fue al inframundo al instante; intenté salvarte con Colmillo Sagrado pero… pero fue imposible por lo que InuYasha…- interrumpió mientras la joven acomodaba su cabeza al ver al orgulloso hanyou cruzado de brazos sonriéndole –InuYasha liberó las fuerzas de Colmillo de Acero, para que Colmillo Sagrado trabajara en sincronía con ella y pudieran traerte a la vida- finalizó Sesshomaru cerrando los ojos ya que por alguna razón no pudo decirle toda la verdad; que ella había muerto en su vida pasada, que ella era Rin, no pudo hacerlo.

-Ay, ya di que trabajaron en equipo, papá- dijo Ren dándole un golpe a su padre en el hombro y al darse cuenta de que había revelado su verdadera identidad se tapó la boca y abrió los ojos de tal manera que sus pobladas cejas casi llegaban a formar parte de su blanca cabellera.

-¡¿QUÉ?- gritaron Eiko, Kagome e InuYasha al unísono concentrando la mirada en padre e hijo.

-O sea, que tú eres su tío- exclamó Kagome saltando de alegría tomando las manos de Ren quien sin pensarlo también comenzó a saltar con ella en un aire infantil.

InuYasha se sintió horrorizado por varios segundos mientras observaba los entusiastas saltos de Ren y Kagome que no paraban de reír. "De seguro ya ni saben por qué saltan, feh" pensó haciendo una mueca y mirando hacia otro lado con arrogancia. Eiko se levantó riendo ante la alegría de sus amigos mientras Sesshomaru la observaba ansioso. Sentía la necesidad de abrazarla y no soltarla pero no quería confundir, no todavía ya que sabía que aún debía esperar un poco más. La joven se dio cuenta de que era observada y se acercó al youkai y llamó a InuYasha quien se acercó muy a su pesar. Tomó las manos de ambos y les sonrió con gratitud.

-Gracias por salvarme- dijo mientras sus ojos se llenaban de alegría y abrazó a ambos hermanos con fuerza. InuYasha se mantenía tieso, algo sonrojado por la súbita muestra de afecto mientras Sesshomaru respondía con afecto, abrazando el cuello de la joven y refugiando su nariz entre su suave cabello.

-Feh. Lo hice para obtener una nueva habilidad- respondió el hanyou fingiendo indiferencia pero la joven hizo caso omiso de esto y apretó con más fuerza.