sapphire97: ahahahhahahahah, era un pequeño cap para ver lo que pensó Tom... Hahahaaahahah graciasss, siiii y eso que aun no lees la precuela :x XD. Shiii :3, ehhh ya no hay más XD. Ya la sigo :D
No sabía qué rayos estaba haciendo, se suponía que lo debería evitar, odiar y querer matar como lo he hecho desde hace quince años. Pero el saber que mi hermano no murió por su culpa, y que aun sentía tanto por mí a pesar de quien era, me hacía caer en sus brazos sin pensarlo. Casi olvido el efecto que tenía en mí hace tantos años…
Sin embargo aun así estaba mal, no debería estar con el enemigo, y menos hablar de la casi guerra como si no fuera el culpable de esta. Por lo que estaba en un tremendo lio, y más si Dumbledore se enterara, aunque estoy segura que si lo hace lo único que hará será pedirme que sea su espía, lo cual no estaría segura de hacer.
Primero porque no le haría eso a Tom por más que quiera negarlo, y segundo porque si aceptara y me descubre ahí si es verdad que me manda un avada Kedavra…
Los días siguientes a ese fueron de los más tranquilos en comparación. No supe gracias a Merlín nada más de Tom, ni tampoco había llamado como dijo. Ni siquiera en las noticias se sabía mucho de él, aunque sí de los ataques de los mortífagos, los cuales iban aumentando poco a poco cada día…
El día primero de septiembre llegó más rápido de lo esperado, por lo que ese día temprano me tuve que aparecer en el castillo para darle cuentas a Dumbledore.
— Siéntate Hydra…—me dijo antes de yo hacerle caso y notar que su mano estaba algo negra.
— ¿Qué le ocurrió en su mano? —le pregunté sin poder evitarlo.
— Nada importante— respondió seriamente—. ¿Ha sabido algo de Tom? —preguntó como esperaba que lo hiciera, mientras abría mi mente a falsos recuerdos, de mí aburrida en casa y vagando por el callejón Diagon.
— No profesor— mentí sin pensarlo, lo que sucedió aquella noche solo debemos saberlo los dos…
— Eso imaginé, no creo que se atrevería a arriesgarse a ser visto…—soltó sin saber de que hablaba—. Ahora, creo que está al tanto de que el puesto de profesora de pociones es todo suyo…—comentó cambiando el tema antes de yo asentir.
— Sí, leí su carta— respondí como si nada—. Aunque se me hace extraño, ya que hasta ahora no le dado el puesto de defensas contra artes oscuras a Severus…—solté extrañada—. ¿Por qué ahora?
— Se merece el puesto, ¿no cree? —soltó sin convencerme mucho, pero igual asentí—. Hablando de Severus, tengo entendido que no están por ahora juntos…
— ¿También tengo que discutir mi vida privada señor? —pregunté con sumo sarcasmo.
— No, solo quería recordarle lo importante del papel de Severus como mi espía, y que estar cerca de usted podría arriesgar su puesto…— respondió sin yo poder creer lo que decía.
— Eso lo sé, no se preocupe— le dije levantándome de la silla—. Y si es todo lo que tiene que decir, tengo que terminar de arreglar mis cosas en mi habitaciones…—solté antes de él asentir e irme de allí.
¿Acaso cree que no sé lo arriesgado que fue estar con Severus?, hasta él mismo lo sabía, se lo dije varias veces, aunque ahora dudo mucho que siquiera mencione nuestra rota relación. Pensando en esto, llegué sin percatarme hasta mi habitación, para luego entrar y comenzar a arreglar mi ropa…
Casi justo cuando estaba por terminar escuché que alguien llamando a la puerta, por lo que sin perder tiempo fui a abrir encontrándome justo con quien más debería hablar…
— Pasa— le dije antes de él hacerme caso—. Supongo que vienes a hablar…
— Sí— respondió no sonando muy convencido—. Sé que te di tiempo para que decidieras si seguir con esto, pero creo que lo mejor es dejarlo…—soltó de golpe dejándome fuera de mí, ¿hablaba en serio?
— Por favor dime que no lo haces por Dumbledore— le pedí no porque lamentara esto sino porque odiaba que el barbón se saliera con la suya siempre, pero para mi sorpresa negó.
— Es algo que he estado pensado este tiempo, sigo sintiendo lo mismo por ti que hace meses…— comenzó diciendo haciéndome sentir algo culpable—. Pero sé que tú no, y no te juzgo, ni te exijo nada, pero es mejor que no nos hagamos esto, y menos si mi puesto como espía está en juego…—terminó de explicar sin extrañamente darme alguna emoción, ya que tenía razón.
— Tienes razón— le dije sorprendiéndolo—. Tú eres su mano derecha, y debes parecerlo, y estar conmigo podría arruinar todo…—solté casi fingiendo todo, ya que no era la razón, pero esperaba que se lo creyera.
— Siento que no haya funcionado…—soltó él antes dar la vuelta e irse, haciéndome sentir por primera vez en mucho tiempo, libre. Libre para hacer lo que quería sin dañar a nadie…
Sin embargo por más libre que estuviera, no podía hacer nada, ya que estaría los próximos tres meses encerrada en este castillo, dando clases a todos los renacuajos de aquí. ¿Cómo fue que me metí en esto?, me preguntaba mientras salía de mi habitación con dirección al gran comedor para esperar a que comience el banquete de bienvenida.
Al llegar me senté a unos dos asientos de Severus, para no incomodarlo, mientras que notaba que los estudiantes ya estaban llegando. Pocos minutos después llegaron casi todos los estudiantes, excepto el notable Potter. ¿Dónde estaría ese chico?, ¿le habrá pasado algo?, me cuestionaba antes de un patronus llegar a la mesa del comedor, indicando que fueran a buscar a Harry a la puerta de las afueras de Hogwarts.
Este patronus al parecer era una nueva forma de mandar mensajes entre los miembros de la orden, interesante…. Al tan solo desaparecer miré a Dumbledore y este con un movimiento de su cabeza me mandó a que fuera yo, lo cual acepte sin problemas…
Sin perder tiempo salí del comedor para luego darme prisa para llegar a la puerta, en donde me encontré a Tonks, quien al parecer mandó el patronus, junto con Harry con la nariz rota.
— Potter— solté en forma de saludo al chico al verlo con mi sobrina—. No te preocupes Tonks, yo me encargo a partir de ahora…
— El mensaje se lo he enviado a Hagrid—dijo Tonks con notable desconfianza.
— Dumbledore me mandó— le expliqué cruzándome de brazos sin miedo de lo que creyera de mí luego de la batalla en el ministerio.
— Bien— solo dijo antes de yo bajar las barreras del colegio y Potter entrar para luego las barreras volver a ponerse. Y al hacerlo nos encaminamos al castillo.
— No creí que volviera a enseñar…—comentó Potter mientras caminábamos—. Luego de usted sabe…
— ¿Qué muchos supieran mi secreto? —Pregunté como si nada antes de él asentir—. Fue idea de Dumbledore, además creo que él preparó a los de la orden para que no se sorprendieran cuando lo supieran…
— No le veo la razón, es pasado profesora Black— soltó antes de llegar a la puerta principal, haciéndome verlo extrañada—. Canuto lo sabía y habló conmigo…—agregó pareciendo confesión al fin entendiendo todo por lo que le sonreí antes de sacar mi varita.
— Todo tiene sentido— solté antes de apuntar a su rostro y él verme con desconfianza—. Te arreglaré la nariz Potter— expliqué antes de él asentir—. Episkeyo— solté antes de su nariz arreglarse y bajar mi varita, para luego sacar un pañuelo, y él tomarlo—. ¿Quién fue? —pregunté antes de seguir caminando, pero él no respondió—. ¿Quién te rompió la nariz, y te dejó en el tren…?
— Malfoy— respondió sin sorprenderme, y menos con lo que pasó a su padre, seguro quiere cobrársela con Harry.
— Claro, debí imaginármelo…— solté como si nada—. Aunque no creí que te atacaría, tengo que hablar con ese niño…—dije más para mí misma, parece que darle la constancia de que nada le pasaría a su padre no valió para que dejara a Harry en paz.
— No creo que haga la diferencia, no nos llevamos bien desde que entré al colegio…—comentó como si eso cambiara algo, mientras entrabamos al castillo.
— Draco me escuchará, créeme—solté haciendo que me viera extrañado antes de llegar al comedor—. Tus amigos te deben estar esperando…—dije antes de caminar hacía la mesa de profesores, notando que todos estaban terminando de comer, parece que me perdí gran parte del banquete…
Volví a sentarme antes del banquete desaparecer y aparecer el postre, parece que voy a tener que llamar a algún elfo para poder cenar hoy…. Luego de varios minutos todos terminaron, y comenzó el discurso de Dumbledore. Comenzó con lo mismo de siempre…
—…la profesora Black se encargará de todos los cursos como profesora de pociones— escuché que decía mientras notaba el entusiasmo de muchos, que mal que el sentimiento no sea mutuo—. El profesor Snape, por su parte —prosiguió Dumbledore, elevando la voz para acallar los murmullos—, ocupará el cargo de maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras— dijo antes de escucharse murmuros, y un gran "No" de Potter, lo cual casi me hace reír.
»—. Bien. Como todos los presentes sabemos, Lord Voldemort y sus seguidores vuelven a las andadas y están ganando poder—continuó haciendo que todos se callaran y le vieran con miedo—. No sé qué palabras emplear para enfatizar cuán peligrosa es la actual situación y las grandes precauciones que hemos de tomar en Hogwarts para mantenernos a salvo. Este verano hemos reforzado las fortificaciones mágicas del castillo y estamos protegidos mediante sistemas nuevos y más potentes, pero aun así debemos resguardarnos escrupulosamente contra posibles descuidos por parte de algún alumno o miembro del profesorado. Por tanto, pido que os atengáis a cualquier restricción de seguridad que os impongan vuestros profesores, por muy fastidiosa que os resulte, y en particular a la norma de no levantarse de la cama después de la hora establecida. Os suplico que si advertís algo extraño o sospechoso dentro o fuera del castillo, informéis inmediatamente de ello a un profesor. Confío en que os comportaréis en todo momento pensando en vuestra propia seguridad y en la de los demás. —Dumbledore recorrió la sala con la mirada y sonrió otra vez—. Pero ahora os esperan vuestras camas, cómodas y calentitas, y sé que en este momento vuestra prioridad es estar bien descansados para las clases de mañana. Así pues, digámonos buenas noches. ¡Pip, pip!
Fue lo último que dijo antes de todos levantarse de sus sillas para irse a sus respectivas salas comunes, por lo que poco después también me levanté a ver si alcanzaba a Malfoy. Pero no pude verlo con tanta multitud, por lo que me fui por mi lado a ver si me lo encontraba por el camino, y efectivamente así fue, lo encontré por el pasillo de las mazmorras hablando con un grupo de su curso.
— Señor Malfoy— solté para detenerlo antes de él hacerlo, y sus amigos verme extrañado, para luego él decirles algo que no alcancé a escuchar y seguir sus camino.
— Profesora Black— saludó sonriendo antes de yo llegar hasta él, y hacerle una seña para que me siguiera.
— No es seguro hablar en los pasillos— le dije antes de él con extraña confianza solo asentir mientras me seguía hasta mi despacho, que estaba al lado de mi habitación, para luego entrar—. Es mi despacho, nadie nos escuchará aquí— expliqué antes de él asentir y cerrar la puerta—. ¿Cómo está tu padre?
— Aun en Azkaban— respondió secamente.
— Ya intervine por él, no le pasará nada cuando escape— solté de golpe antes de él sonreír.
— Lo sé— dijo sorprendiéndome por completo—. Y gracias por ello. Mi madre también le agradece aunque no sea en voz alta…
— A Cissy nunca le he agradado así que no me extraña— solté sonriendo—. Supe que atacaste a Potter…—dije de golpe haciendo borrar su sonrisa—. Deberías dejar las viejas riñas Draco…
— Es algo que solo nos compete a nosotros— soltó con seriedad.
—No lo hace, soy tu profesora, y si veo alguna muestra de agresión…
—No son necesarias las amenazas Hydra—me interrumpió haciéndome verlo incrédulamente—. No soy tan estúpido para dejar que me atrapen— agregó sonriendo con orgullo antes de caminar hacia la puerta y detenerse como si recordara algo, para luego sacar un papel de su túnica y estirarse para dármelo—. Es de él— soltó de golpe.
— ¿Disculpa? —Solté antes de tomar el sobre—. Como es que…
— Tengo que irme, sospecharan si me demoro demasiado— dijo cambiando el tema de golpe antes de salir de mi despacho y cerrar la puerta al hacerlo.
Al tan solo Malfoy salir tomé la carta y la abrí con rapidez, sin poder créeme que la haya mandado con Draco. Lo que hacía cuestionarme en que si le confiaba en el chico para mandar esto, era porque ya era un mortífago, sino nunca se hubiera arriesgado tanto…
"He tenido cosas que hacer. Te veo el primer fin de semana de visita a Hogsmeade en M.R.". tan solo decía, ni siquiera lo firmaba. Sin embargo decía mucho, primero se disculpaba a su manera, y además quería que nos volviéramos a ver, lo cual era demasiado riesgoso. Pero era un riesgo que valía la pena correr.
