38. KINGSLEY

Sus labios eran veneno puro, si eso es lo que eran, veneno puro que le invitaba a beberlos a tragos desesperados como un naufrago bebe agua después de días de no hacerlo, como un niño bebe del vaso que le ofrece la madre después de un día de juegos bajo el sol o como cuando se disfruta de un enorme vaso de agua helada en un día soleado.

No había otra cosa en su cabeza que esos labios y la firme y loca idea de que tenía que probarlos, probar el veneno que destilaban y morir o vivir solo por ellos. No le importaba el hecho de arruinar toda una vida o todas las que estaban a su alrededor, podía vivir sabiendo que es el culpable de muchas desgracias pero no podía vivir sabiendo que nunca los había probado; no le importaba morir inmediatamente después de que ese veneno se pusiera en contacto con sus labios, no le importaba morir si lo hacía besándola.

Sus labios eran veneno puro y sin embargo él estaba dispuesto a probarlo.

Kingsley despertó dando un sobresalto. Ese sueño y ese pensamiento lo acosaban a cada segundo y no es le desagradaran pero la verdad es que ya quería tener una noche de sueño decente.

Este estaba resultado ser el peor verano de toda la historia o por lo menos eso es lo que pensaba Kingsley en sus cortos 16 años. Los T.I.M.O.s aún no llegaban, su madre y la madre de Leanne se habían puesto de acuerdo para prohibirle a Moody que se enterara antes de tiempo y les avisara a pesar de que sus respectivos padres si querían saberlo pero no era de gente cuerda no hacerle caso a esas dos mujeres.

Candence estaba en Francia de vacaciones con sus padres, así que tampoco podía ver a su novia y para colmo hacia dos días que Leanne no se reportaba ¿Cómo era posible que su verano se hubiera visto reducido a eso? A esperar.

A esperar la llegada de los resultados de sus T.I.M.O.s, el regreso de Candence y que Leanne y sus labios venenosos se dignaran a pasarse por su casa.

Se le había vuelto obsesión pensar en Leanne y en el sabor que tenían sus labios, incluso aún más que lo anteriormente mencionado; siempre había pensado que un día de estos le robaría un beso y continuaría con su vida, sabía que Leanne no se molestaría, que incluso lo disfrutaría pero ahora sentía que delante suyo había un camino que estaba llegando a su fin y que esos labios se encontraban un milímetro antes de que se terminara el camino y que si no los probaba antes de que se terminara el camino, nunca lo haría.

Un reloj imaginario le marcaba el tiempo y cada vez avanzaba más rápido pero el se había quedado congelado y a pesar de sus mejores esfuerzos no avanzaba nada.

Leanne iba a morir y a pesar de que estaba empeñado en salvarla esa nueva obsesión le estaba dificultando las cosas.

¿En verdad estaba dispuesto a dejar las cosas de esa forma? ¿En verdad era tanta su obsesión qué se consideraba capaz de destrozarle la vida a Sirius, a Candence, a Leanne y la propia? ¿Todo por un beso?

En que momento se había vuelto ese ser tan mezquino, un ser tan poco moralista y humanista para convertirse en algo menos que humano, una bestia que con tal de saciar sus ansias era capaz de tan vil acto.

Tenía derechos, después de todo él había estado a su lado durante toda su vida, la había protegido, la había puesto ante todo y todos, había curado sus heridas a base de las propias, había abandonado su propia piel para meterse en la de ella y liberarla de un sufrimiento aún mayor, se había entregado por completo a ella, había llorado sus lágrimas y reído sus risas; había odiado, perdonado, olvidado y amado a todos aquellos que ella había sentido, nunca la había lastimado, nunca le había causado dolor alguno…

Ese era el meollo del asunto. Todos la habían lastimado de alguna forma: Sirius, James, Remus y sin embargo él nunca le había causado dolor y ahora estaba dispuesto a hacerlo ¿Y todo para qué?

Para probar el veneno que destilaban sus labios.

Se quedo quieto, su mente se tranquilizo, después de todo no era menos que un humano. Ella no era para él; Leanne y Kingsley nunca irían juntos en una oración, en un sentimiento llamado amor. Simplemente eran Le y King, dos amigos que nunca irían más allá.

Se tumbo boca arriba y respiro, su conciencia se tranquilizo y entendió que por más que quisiera probar el veneno de sus labios podía más su afán de protegerla y saberse incapaz de dañarla de forma irreversible lo que termino llevándolo a comprender que no moriría si no la besaba.

---Señor--- la voz de su secretaria lo sacó de sus pensamientos

---Si--- contesto Kingsley volviendo su silla para verla de frente

---La señora Love le ha enviado una lechuza urgente--- le dijo mirando su bloc de notas--- Dice que le gustaría verlo en la mansión para cenar, que ya ha enviado la invitación a la señorita Candence y que no es necesario que usted se moleste en hacerlo

---Gracias--- le contesto Kingsley y ella salió no sin antes dedicarle una sonrisa.

Leanne era la culpable de todo y sin embargo no podía dejar de pensar en ella y ese recuerdo en particular lo había atormentado ya desde hace mucho tiempo. Leanne y su continuo remover del pasado estaba acabando con su capacidad de ignorar aquello de lo que no se quería acordar.

Cuando llegó, Candence ya estaba ahí y Leanne lo miraba con una sonrisa burlona.

"Si, búrlate"--- le dijo Kingsley mientras saludaba a los demás--- "Pero no podía confiar en que le enviarías la invitación a Candence"

"No soy un completo demonio"--- le contesto sonriente Leanne--- King, que bueno que llegas

---Me retracé un poco por algunos asuntos con los Trols--- le dijo mientras abrazaba y besaba a Candence, sólo para molestarla

La cena transcurrió con increíble tranquilidad o solo para los invitados que no respondían al nombre de Kingsley; Leanne se había pasado toda la cena retándolo a que le armara bronca pero este hizo acopio de infinidades de paciencia mientras soportaba los embates de Leanne. Hasta que ya no pudo más

"El embarazo te esta poniendo verdaderamente gruñona"--- le dijo en todo de burla y malicia--- "Estoy seguro que Candence no se pondrá así"

"¡¿Está embarazada?!"--- Leanne se atraganto al escuchar ese pensamiento de Kingsley--- Estoy bien--- les contesto a todos--- "¡Contéstame!--- le ordenó a Kingsley pero por respuesta sólo obtuvo una sonrisa burlona--- "Me pondré a gritar como una loca si no me contestas"

"No"--- le contesto Kingsley con gran satisfacción--- "Pero no sabes como me gustaría que lo estuviera"--- Leanne se puso blanca como un fantasma--- "Me encanta la forma tan sencilla en la que te puedo molestar"

Leanne lo miró furiosa lo que dura un latido de corazón y después volvió a sonreír como si nada hubiera pasado; tarde o temprano Candence y Kingsley se casarían y tendrían un hijo, ¿Por qué hacerse la tonta?

--- ¿Qué es lo que nos vas a contar hoy?--- le preguntó interesado Ron

---Lo que hice durante mis vacaciones de verano--- le contestó sonriente Leanne--- Mi madre le había prohibido a Moody informarse antes de tiempo sobre nuestros resultados en los T.I.M.O.s por lo que estaba bastante desesperada, así que fui a visitar a Kingsley.

Y él recordaba muy bien ese recuerdo, era la continuación del mismo que él había estado revisando temprano ese día.

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--- ¿Qué haces?--- le preguntó Leanne a Kingsley mientras saltaba dentro de la cama de este

---Intentado estudiar--- le contestó molesto

Leanne podía llegar a ser verdaderamente irritante cuando quería y esa era una de esas ocasiones. Lo había interrumpido mientras él intentaba incansablemente salvarla de ella misma.

---Defensa Contra las Artes Oscuras Avanzadas--- leyó la portada del libro que se había incrustado en su espalda cuando había saltado en la cama--- ¡Es verano, King!--- le dijo mientras arrojaba el libro y los demás fuera de la cama para tener más espacio--- Ni que no supieras todas esas cosas ya

---No todos tenemos la vida resulta--- le dijo saliendo de la cama y evitando que Leanne lo abrazara, ella hizo un puchero pero él lo ignoró olímpicamente

--- ¿Por qué te pones así?--- le preguntó dolida--- ¿Es qué a caso no te alegra verme?--- le dijo poniendo un puchero, el cual sabía que no se podría resistir

--- ¿Cómo estuvo la feria?--- le preguntó ignorando de nuevo sus intentos de llamar su atención

--- ¡Oh, eso!--- le dijo desviando la mirada--- Así que te enteraste

---Digamos que no eres la persona más discreta a la hora de realizar tus pequeñas travesuras y que las personas en general las premian en lugar de ponerle un alto--- le aseguró Kingsley

--- ¿También te enteraste de eso?--- Leanne sonrió divertida

---Aquí fue el primer lugar al que vinieron a buscar cuando no te encontraban--- le contesto Kingsley para nada divertido

--- ¿Verdad qué estuvo genial que me hayan encarcelado?--- Leanne estaba totalmente divertida

--- ¿Es verdad qué casi matas a Walburga?--- le preguntó Kingsley completamente desarmado ante la idea de estar con Leanne y sonreír con ella

---No fue para tanto--- le dijo Leanne quitándole importancia y después se lo dijo todo, aún cuando él no se lo había pedido

---No te agrada la idea de que Sirius haya abandonado a su familia--- le dijo Kingsley seguro

---No--- se mostró de acuerdo Leanne--- Fueran como fueran, ellos son su familia y Sirius ya esta lo bastante lastimado como para que ahora se quede sin nada

---Los Potter serán buenos con él--- intentó animarla

---Sirius ya no la considera su madre--- le dijo tristemente Leanne--- Y eso me lastima porque yo se las ansias que tenía él de que ella cambiara y se convirtiera en la idea de amor materno que siempre a tenido--- le aseguró Leanne--- Por muy buena que sea Dorea, ella nunca podrá llenar el vacío que siente Sirius por no tener a su madre y si a eso le sumamos lo culpable que se sentirá por "robarle" su cariño a James pues…

--- ¿Es por eso qué estas decidida a dejar de llamar a Walburga "Walburga" y decirle "tú madre"?--- le preguntó razonando un poco más lo que ya le había dicho

---Si, por lo menos de esa forma él recordara que ella continua siendo su madre--- le contestó Leanne

---Tú vida es demasiado complicada--- le dijo Kingsley mientras le acariciaba el cabello

---Ni que lo digas

---Lo lamento--- se disculpo sinceramente Kingsley

---No es tú culpa, no tienes porque disculparte--- le aseguró Leanne

---Se que lo querías escuchar--- la corrigió Kingsley--- Necesitas escuchar que alguien lamenta el hecho de que Sirius no sea tan feliz ni tenga la familia que nosotros tenemos

---Es solo… no se lo que…--- Leanne no supo que contestar a eso--- Me gustaría que Sirius hubiera sido tan feliz como yo, que su vida fuera color rosa y no gris, que su madre se preocupara por él y lo quisiera tanto o más que a su propia vida

--Tal vez si lo hubieras encontrado antes hubiera sido más feliz

---Tal vez…

--- ¿Y qué hay de su padre?

---Sirius suele pensar muy poco en él--- le contesto Leanne--- Y yo solamente lo he visto una vez, en una cena que ofreció el Ministerio a sus miembros respetables

---A los que les dan oro como si fueran golosinas--- le dijo en complicidad Kingsley

---Exacto, mi madre dice que Orión es de los que más oro da al Ministerio--- se mostró de acuerdo Leanne--- En fin, como su padre siempre esta encerrado en su oficina, supongo que Sirius suele pensar en él como un mueble u otro objeto decorativo de la mansión y por eso no repara mucho en él.

--- ¿Qué te ha dicho Melinda?--- le preguntó interesado Kingsley

---Que no quiere volver a verme cerca de Walburga y que si alguna vez me acerco a ella me castigara por el resto de mi vida

--- ¿Dónde están?--- le preguntó Kingsley

--- ¿Es qué a caso no crees que vengo a verte sólo porque quiero?--- le preguntó Leanne ofendida; Kingsley le puso cara de contéstamelo o márchate, Leanne habló derrotada--- Sirius y James se han marchado a acampar con Charlus y Sebastián le consiguió un curso avanzado a Remus con un maestro para que lo prepare; estoy segura que mi madre si que le a permitido a Sebastián ver los resultados de Remus y por eso lo ha enviado a clases--- Leanne se mostró molesta por la actitud de su madre--- Además Frank y Alice están en Italia en la casa de veraneo de las padres del primero

---Lo se--- se limitó a contestar Kingsley

---Recibí carta de la abuela--- le dijo Leanne intentando distraer a Kingsley de su tristeza; en verdad extrañaba a Candence

--- ¡Oh si! ¿Y qué decía?--- le preguntó aún sin muchos ánimos

---Que me extraña mucho, que le gustaría pasar unos días aquí en Londres pero que el clima en Francia es de lo más acogedor que no quería moverse de ahí--- le dijo Leanne sonriendo--- Y que se quedaría un par semanas

--- ¿Semanas?--- preguntó sorprendido Kingsley--- Más bien estaba pensando que dirías uno o dos días

---Si, yo también me sorprendí mucho--- le contesto sonriente Leanne--- Me aseguró que ya no es tan joven como solía serlo y que le vendría bien descansar de sus largos viajes por algunas semanas

---Genial--- Kingsley volvió a su estado de depresión y fue a juntar uno de los libros que Leanne le había tirado

--- ¿Por qué no vamos a visitarla?--- le pidió Leanne--- Siempre nos la hemos pasado espectacular en nuestra casa de veraneo en Francia; el mar estará de lo más agradable y podríamos olvidarnos de nuestros problemas

---No lo se--- le contesto Kingsley mientras continuaba recogiendo sus libros

--- ¡Anda!--- le pidió Leanne--- ¡Cúmpleme ese capricho!--- le dijo levantándose de la cama y yendo a abrazarlo--- ¡Por favor!--- Leanne quería ver a su abuela pero sabía que Candence también estaba en Francia y no le importaba el hecho de la dejara y se fuera con su novia con tal de que Kingsley fuera feliz--- ¿Si?--- Leanne se le subió hasta el cuello

--- ¡Vale pues! Que nos vamos a Francia--- le contestó algo molesto y Leanne ni siquiera sabía porque

--- ¡Gracias!--- Leanne sonrío radiante de alegría y lo lleno de besos a pesar del mal humor de su amigo

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--- ¿Por qué estabas de tan mal humor ese día?--- quiso saber Leanne--- Ya se que no te lo pregunte, pero ahora me gustaría saberlo

---Extrañaba a Candence--- le contesto mientras miraba a su prometida--- Y la espera de los T.I.M.O.s no ayudaba en nada

---Oh--- la tristeza en la contestación de Leanne sólo llego a los oídos de Kingsley, para los demás sonó más bien sin mucha importancia

Kingsley se maldijo a si mismo, nunca le había gustado ver triste a Leanne pero tampoco iba a decirle que se había molestado con ella en aquella ocasión porque lo único que quería hacer era besarla

--- ¿Y qué hicieron en Francia?--- quiso saber Harry

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La mansión era exquisita, aún más grande que la de Inglaterra ¡si es que eso era posible! De grandes ventanas y espacios abiertos, la luz entraba a mares y los jardines estaban llenos de las más hermosas flores del mundo; el mar se extendía delante de ellos y una enorme alberca les invitaba a darse un chapuzón pero Leanne estaba sentada dentro de la oscura biblioteca leyendo un grueso libro en latín

---Pero, ¿Qué haces niña?--- le preguntó Antonella al entrar y ver a su nieta más pálida que cuando había llegado hace una semana

---Poniéndome al día con mi lectura--- le contesto Leanne con indiferencia

--- ¡Pero si el día esta maravilloso!--- Antonella abrió una ventana y se sentó mirando inquisitivamente a su nieta--- ¿Por qué no van tú y Kingsley a dar un paseo por la playa antes de la cena?

---No, estoy muy atrasada con mi lectura y quiero recuperar el tiempo perdido--- le dijo Leanne volviendo a su lectura

---Ya tendrás tiempo de ponerte al día con tú lectura cuando seas tan vieja como yo--- le dijo quitándole el libro de las manos--- Y no una hermosa jovencita como lo eres a ahora ¿Dónde está Kingsley? ¿Por qué te ha permitido pasar toda esta semana aquí encerrada?

Leanne miró sorprendida a su abuela; la verdad es que apenas si la había visto en toda esa semana, ella se la había pasado fuera haciendo solo Merlín sabe que cosa y ahora venia a pedirle explicaciones

---Candence nos invitó a comer con ella y su familia porque hoy regresan a Inglaterra pero yo pensé que ellos querían pasarlo solos así que me excuse diciendo que tenía dolor de cabeza y Kingsley se marchó muy contento--- le contestó Leanne como sin no fuera nada importante pero no logró engañar a su abuela

--- ¡Mi niña!--- Antonella abrazó a Leanne--- ¿A pasado toda la semana con ella?--- Leanne simplemente asintió--- ¡Venga! ¡Que no digan que las mujeres de nuestra familia son unas sufridas!--- después la levantó de un jalón--- Nos iremos de compras al mundo muggle y te compraremos los vestidos más hermosos y cenaremos en el mejor restaurante de toda Francia

Leanne se fue directamente a la cama después de un agotador día de compras con su abuela y es que pasar una semana entera encerrada en una biblioteca sin hacer nada y después correr un maratón de compras, bueno, basta decir que Leanne agradecía poder irse a dormir

Antonella, en cambió, se quedó en la sala leyendo un libro mientras esperaba

---Buenas noches--- saludo Kingsley entrando a la sala--- No esperaba encontrarla despierta

---En cambio yo esperaba encontrarte a ti--- le dijo sonriente mientras le ofrecía asiento--- ¿Se han marchado ya los Cameron?

---Si, los acompañe hasta que tomaron el trasladador internacional--- le contesto Kingsley

---Me alegro--- Antonella lo miró unos segundos y después continuo--- Algo le sucede a mi nieta--- le dijo sin esperar confirmación--- Y siempre eres tú el que la saca de sus apuros pero ahora eres precisamente tú el que la ha metido en uno--- Kingsley la miró sin comprender--- Te has pasado toda esta semana con Candence y se que ella te pidió venir aquí precisamente para que estuvieras con ella pero no creo que esperara que tú te olvidaras por completo de ella y todo tú tiempo se lo dieras a Candence

---Yo…

---Ahora no importa más--- le sonrío Antonella--- Estoy segura que no lo hiciste a propósito porque se que tú nunca la dañarías pero ahora me gustaría que le dedicaras toda tú atención

---Lo haré--- le aseguró Kingsley arrepentido de sus acciones

---Y King--- le llamó Antonella antes de que Kingsley saliera de la sala--- Gracias por protegerla aún a pesar de ti, se que algo va a suceder y que ella se siente responsable de evitarlo

--- ¿Cómo…?

---Sólo basta saber que lo se--- le dijo Antonella--- Pero si no la puedes salvar… sálvate tú, Leanne no soportaría saber que por su culpa tú dejas de existir

A Kingsley no le gustaba nada que Antonella supiera más de lo que él mismo sabía y mucho menos que sospechara lo que se traía en manos su nieta pero por lo menos era algo saber que no todos estaban tan ciegos como para ver lo que habían hecho con ella y las responsabilidades que le habían dado

---Es una amenaza aún mayor de lo que muchos quieren aceptar, pero por lo menos Dumbledore se lo toma en serio--- le dijo Antonella--- No debería decírtelo, pero se acercan momentos oscuros y muchos piensan que Leanne podría ser esa luz que nos guiara en la oscuridad

--- ¿Aún a costa de ella?--- le preguntó furioso Kingsley

---Ella misma se ofreció y es por eso mismo que te pido que si puedes hacer algo, lo hagas pero que no te cueste también la vida

---Lo intentare--- Kingsley se marchó a descansar algo más tranquilo, de seguro Antonella intervendría a favor de Leanne y él tendría una poderosa aliada

El día estaba maravilloso y Leanne aún más radiante que el mismo sol. El enterarse que Candence ya se había marchado le había puesto de un humor tan alegre que contagiaba y ella y Kingsley habían decidido pasarse el día asoleándose en la alberca y por la tarde ir a nadar un poco al mar; Antonella había tenido que salir por una junta con el Ministro de Magia francés

--- ¿Hasta cuándo crees que vamos a poder estar así?--- le preguntó Kingsley haciendo un alto a su nado

---Hasta que finalice el varano--- le contestó Leanne, quien estaba recostada en una hamaca bronceándose al sol--- Porque dudo mucho que nuestras madres nos permitan quedarnos para siempre aquí en nuestro pequeño paraíso terrenal

---No me refería a eso--- le dijo plantándose delante de ella y charpeándola--- Sino a cuánto tiempo va a tener que pasar para que volvamos a ser simplemente Leanne y Kingsley y no la esperanza del mundo mágico y yo la esperanza de la esperanza del mundo mágico

---Tengo calor--- le dijo Leanne saliéndose por la tangente y haciéndole señas para que la abrazara y la mojara un poco más

---Contéstame--- le dijo Kingsley después de acostarse a su lado

---Espero que no demasiado--- le contesto Leanne--- Aún quiero verme bien en bikini--- agregó sonriente

--- ¡Ay Leanne!--- Kingsley no pudo evitar sonreír también--- ¿No puedes darme una pista de cómo podría ayudarte?

---Eso solo le quitaría el misterio a todo el asunto de que seas mi caballero en armadura brillante, misterioso e invencible que viene a rescatarme cuando más lo necesito--- le contestó sonriente--- Tal vez uno de estos días le diga a mi héroe eterno como salvarme

---Tú abuela lo sabe--- le dijo Kingsley

---Lo sospecha--- lo corrigió Leanne--- Dumbledore le ha pedido que en sus múltiples viajes comente con sus amistades lo que se avecina sobre nosotros y ella misma a investigado alguno de los pasos que se rumoran que he hecho en el extranjero ese tal Voldemort…

Kingsley se sorprendió; nunca lo habían llamado por su nombre, en parte porque nadie más que los muy allegados a Dumbledore lo sabían y otra porque le quitaba importancia el llamarlo "ese loco" "maniático" "demente", etc. Pero el hecho de que Leanne lo hiciera en verdad lo preocupo

---Se nos está acabando el tiempo, el plazo de 6 años que nos diste está llegando a su fin

---Dime King, si pudiera concederte un deseo, ¿Cuál sería?--- le preguntó Leanne

---Que vivieras tanto como yo, que no me abandonaras nunca--- le respondió muy seriamente Kingsley

---Pero si no te voy a abandonar--- le aseguró Leanne--- Siempre has dicho que soy más esencia que materia

---Eso es por lo despistada que eres, no porque otra cosa--- le dijo sonriente

---Ojala pudiera hacerte tan feliz como me haces tú a mi y no causarte el dolor que voy a causarte

--- Aún no sabemos si eso va a suceder--- intento infundirle ánimos Kingsley

--- ¿En verdad eso es todo lo que quieres? ¿No anhelas nada más?--- le preguntó Leanne sin poder creerlo

--- ¿Más qué tu vida?--- le preguntó aún más incrédulo King

---Algún día descubriré que hay detrás de ti--- le dijo casi quedándose dormida--- Algún día descubriré que es lo que en verdad anhelas que te de

El suave vaivén de la hamaca, el sonido del mar y las caricias de Kingsley la fueron sumiendo en un profundo sueño. Amaba Francia por la simple razón de que era el lugar al que escapaba con Kingsley cuando se sentía presionada, sentía que flotaba y el suave murmullo de una canción en francés la llevaron a un lugar donde nadie podía lastimarla, aún menos con Kingsley a su lado.

Si había aprendido a hablar en francés no era porque tenía que hacerlo, ni porque su madre se lo había pedido hasta el cansancio sino porque Kingsley le había dicho que a él le encantaba el francés y ella quería hablarlo para que lo escuchara cada que quisiera. Kingsley cantaba maravillosamente y se escuchaba aún mejor en esa suave canción que con tanto cariño susurraba a su oído.

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Leanne disfrutaba torturándolo, era definitivo.

Eran más de las tres de la mañana y él aún no conseguía poder pegar un ojo, ¡por supuesto que lo sabía! Era ella y él era un tonto por creer que le podía ocultar las cosas.

Kingsley se paseo por su habitación. Leanne lo sabía y no le importaba no habérselo dicho nunca sino que ahora también lo ocultaba como si fuera la peor de las bajezas cometidas. Pero en fin, para que echar más leña al fuego y eso es lo que hubiera pasado si Leanne hubiera contado las cosas como habían pasado.

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--- ¿Aún a costa de ella?--- le preguntó furioso Kingsley

---Ella misma se ofreció y es por eso mismo que te pido que si puedes hacer algo, lo hagas pero que no te cueste también la vida

---No se si quiera vivir mi vida sin ella--- le dijo sinceramente Kingsley; sabía que era una tontería decírselo, bien podría ir a contárselo inmediatamente después a Leanne y él estaba seguro que ella no soportaría saber que él estaba tonteando con el suicidio

---Leanne puede vivir sin su corazón, pero no sin su alma--- le aseguro Antonella---A veces me imagino que el alma de Leanne se partió en dos en el exacto momento en que ella nació; una parte, la que es dependiente, se quedo con ella y la otra, la que es libre, se unió a la tuya para poder vivir en libertad contigo

---Sirius…

---Por más que amé a Sirius y por mucho que le dolió cuando… cuando…--- Antonella se detuvo bruscamente--- Cuando sucedió lo que sucedió--- nadie nombraba lo pasado la primavera pasada, se había convertido en un tema prohibido para todos. Sólo Peter había cometido la estupidez de nombrarlo y Leanne casi lo había matado con un silencius. En fin, Antonella continuo--- Tú la mantuviste a flote y con un poco más de tiempo ella lo hubiera olvidado y a pesar de que sabía que nunca la llegarías a amar, Leanne te hubiera amado en silencio, tal y como lo hace ahora

¡Pero si él ya sabía todo eso! ¿Por qué restregárselo en la cara de esa forma tan barbárica? ¿Acaso no pensaban que él lo sabía pero prefería guardan el mismo silencio que guardaba Leanne?

Un silencio tan sepulcral que lastimaba tan profundo y tan agresivo como imposible era… ¿su amor?

Siempre se había cuestionado ese apelativo, "amor", siempre lo había rodeado de dudas y sentimientos de imposibilidad que había quedado muy bien disfrazado en necesidad.

Para todos era más sencillo aceptar la palabra "necesidad" a la palabra "amor", porque todos sabían que una necesidad tarde o temprano era satisfecha pero el amor siempre pedía más, siempre "necesitaba" más.

Leanne "amaba" la droga que le ofrecía Kingsley y Kingsley "necesitaba" la droga que le ofrecía Leanne. Esto se había convertido en un círculo vicioso imposible de romper ahora y muy pronto Leanne lo rompería de la forma más cruel del mundo: negándole su dosis diaria de ella y ¿Qué haría él cuando ya no pudiera dar toda la droga que llevaba consigo? ¿Terminaría consumiéndose a si mismo? ¿O buscaría a alguien más que pudiera imitar el efecto que ella tenía en él?

---Sólo…--- Antonella pareció descifrar los pensamientos de Kingsley--- Sólo no cometas una tontería

---Lo intentare--- Kingsley se marchó a descansar o por lo menos intentar descansar; esa conversación lo había dejado aún más intranquilo de lo que ya estaba.

Era verdad que amaba más allá de si mismo a Candence, pero Leanne era… era todo y era nada, era él y era ella, eran uno mismo a pesar de que ninguno de los dos lo pensara admitir aunque la vida se les fuera en ello.

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Kingsley suspiró. Leanne en verdad disfrutaba torturándolo