SRR 2: Phoenix Revenge

Cap. 37: Pasión y Peligro

Castillo Nijó.

Artemis, quien ríe, fuma en el balcón junto al alto ruso mientras recuerdan antiguas aventuras en el automovilismo. Rei al terminar el desayuno, se ha despedido correctamente de Semiónov y se dirige a la oficina del agente de la Interpol en el castillo. Llama a la puerta y recibe permiso para pasar.

-Adelante. -Dijo la voz en inglés del detective. Rei entró.

-Detective, gracias por recibirme. -Declara ella cerrando la puerta detrás de si. -Ayer Yuuto me dio su mensaje pero no pude verlo hasta esta mañana. ¿Aya… consiguió algo?. -Pregunta Rei, sentándose frente al escritorio del joven inglés.

-Siento mucho esto, señorita Hasegawa, pero no logramos buenos avances. Esa mujer es demasiado inteligente. Aya la interrogó, usó la estrategia que quedamos y trató de ofrecerle los servicios de un mejor asesino pero, Chikane Yamada sabe el terreno que pisa y se limitó a dar evasivas. En pocas palabras, no tenemos en esa grabación nada que la pueda acusar. -Desesperado el joven.

-No se angustie, Armand, debemos mantener la calma. Yamada cometió sus crímenes y los planeo por años. Nosotros en menos de siete meses hemos logrado reunir mucha información que la acusa, así que no creo que esté todo perdido. Sabemos por Aya y Nyanko todos los detalles del garaje que oculta en su mansión y de la puerta secreta que da acceso al lugar en donde tiene el Fayrlady, tenemos una fotografía de ella siendo la corredora fantasma en ese auto, y a todas las víctimas y sus familiares dispuesto a hacer una denuncia simultánea. Lo único que nos falta es hacerla caer y eso es una labor que se construye poco a poco. Aunque ella no quiera aceptarlo, sé que se siente cada día que pasa más y más acorralada.

-Créame, señorita Hasegawa, que comprendo sus razones, es que me desespera el no hacerla confesar… ¡Daria lo que fuera porque ella misma se hundiera! únicamente eso nos hace falta para poder girar la orden de arresto y que el caso proceda. -Furioso Armand Adams. Rei mira al abatido joven y cree entender la furia que lo corroe. Sabe, porque ella misma lo ha experimentado lo que cuesta esperar a que el asesino de tus padres pague por sus culpas.

-Creo, detective, que es momento de usar estrategias más agresivas. -Dice la mujer de ojos amatista. Adams la mira asombrado.

-¿A qué se refiere?. -Pregunta el inglés.

-Muy sencillo, detective, de momento, usted ha usado a espías menores, a las mismas cómplices de Yamada, pero no ha utilizado a quien de verdad tiene poder sobre ella porque es la única persona a quien ese demonio teme. -Decide Rei. -A mí. -Adams la mira asombrado. Sabía que ambos habían discutido esa posibilidad pero el mismo Adams la había desechado, sabía que Chikane Yamada era una mujer sumamente peligrosa y Artemis no había querido siquiera escuchar la posibilidad de que Rei intentara aquello.

-Señorita Hasegawa, esto es muy peligroso. No es solo, por su integridad, sino por todo el caso. Si usted no se controla, si por algún motivo pierde la calma con ella y nos descubre, podríamos correr muchos riesgos. -Se atreve Adams.

-Conozco los riesgos, Detective, y créame que los asumo. Si necesitamos que ella misma se ponga la soga al cuello, gustosa me ofrezco como verdugo. -Dice con firmeza la muchacha. El joven duda. –¡Vamos, Adams! Sabe muy bien que soy su mejor arma y que con nadie más Yamada perdería su coraza de fortaleza que con la mujer que regresó de la tumba para hundirla. Yo. Además nadie debe enterarse de esto. Sería algo que haríamos Usted y yo.

-No lo sé, señorita. Si se sale de control y logra hacerle daño, no me perdonaría por nada. -Aún preocupado el joven inglés. Rei se levanta de la silla y sonríe de lado.

-Realmente, Adams, me subestima. Yamada es una mujer terrible, cierto, pero la persona que soy ahora le gana por mucho a las peores artimañas que se le puedan ocurrir a la "Corredora Fantasma", así que… no tema por mí. -Pide ella y se acerca al escritorio de donde toma un pequeño micrófono. -Explíqueme como funciona esto. -Casi ordena ella. El chico inglés la mira primero extrañado pero después toma el aparato y se lo muestra.

-Esta parte es por donde se graba el sonido, puede llevarlo en la chaqueta u oculto en otro lugar que no sea sencillo de detectar… -La explicación de Adams continúa y el rostro de Rei alumbrado por el sol tiene una gran sonrisa, parece que el momento de estrechar la red había llegado.

Mansión Aino.

Los cuatro jóvenes se miran frente a frente detenidamente. Junto a la puerta de entrada, el actor: frente a él los dos rubios y Nataku.

-Pasemos a la sala, estaremos más cómodos. -Opina el heredero Aino.

-No creo que deba pasar a la sala para decirle a este traidor lo que debo decirle. -Se adelanta Nataku furioso, pero Axel y Ciel lo detienen.

-¡Espera Nataku! ¡Contrólate!. -Grita Axel.

-¡Déjenme! -Los trata de empujar el joven de cabello plata.

-Sí. Déjenlo. -Habla Owen al ver a su amigo furioso. -Estoy aquí para aclarar las cosas con los mejores amigos que tengo y si para ello, Nataku necesita darme un golpe, lo asumo. No me defenderé. -Explica el joven Thalassa. Ante estas palabras, sus tres amigos parecen desconcertados. Nataku se calma un poco. -Lo único que deseo es recuperar su confianza y puedan entender algunas cosas de esta situación.

-¿Confianza? ¿Y crees acaso que pueda, YO, tenerte confianza cuando todo este tiempo supiste que mi mujer estaba viva y no me lo dijiste? ¡¡¡TIENES IDEA DEL MALDITO INFIERNO QUE PASÉ CREYENDOLA MUERTA!!! -Se adelanta Nataku y lo sujeta de la camisa. Owen mira a su amigo y baja la vista sin defenderse.

-Espera Nataku. -Lo detiene Ciel.

.No me convencerás de que no lo muela a golpes, Sempai. -Le aclara Nataku.

-No quiero eso. Si pegarle te hace sentir mejor, hazlo. Lo merece. Pero primero deja que nos explique por qué demonios nos traicionó. -Las palabras de Ciel parecen tranquilizar a Nataku, quien lo suelta.

-Vamos, Thalassa. ¡Habla! Primero respóndele a Nataku, porque reconozco que es quien más derecho tiene a pedirte cuentas y después me respondes a mí. -Furioso Axel. -¿Por qué estás con Rei? ¿Porque te compró como a todos? ¿Con un Auto? ¿Información sobre tu manera de correr? ¡Por favor! Con lo que ganas por película, puedes comprarte veinte mejores. -Acusatorio Axel Tenoh.

-Por dos razones. Primero: Porque le tengo lealtad, ella… me ayudó a vencer muchos de mis miedos y gracias a Rei es que soy un clase "SS", y no es sólo por el auto. Rei, independientemente de sus razones, las cuales no soy dueño de revelar ahora sino hasta que ella lo haga, se ha convertido en una corredora magnífica. Su método de entrenamiento es maravilloso y me devolvió algo que perdí desde que me fui de Tokio y que todos Ustedes harían muy bien en recuperar. ¡La pasión por correr! Ese deseo ardiente de superarte día con día, de mejorar tu técnica, de vivir para la velocidad: Eso que teníamos los cuatro desde nuestros días de adolescentes en Italia, cuando robábamos los autos de la embajada del Padre de Ciel, cuando desafiábamos a las lentas patrullas italianas, cuando jugábamos arrancones alrededor del coliseo… ¡Eso! ¡Esa misma sensación mágica Rei me la devolvió!. -Exclama ilusionado Owen con tanta pasión que deja a sus amigos asombrados.

-La pasión por correr… -Balbucea Ciel pensando para sí mismo que quizá en eso Owen y Rei tenían razón. Hacía mucho que para ellos, ensimismados en sus vidas y sus problemas, el amor a la velocidad había quedado en segundo o tercer plano.

-¿Y la otra razón, Thalassa? Dijiste que eran dos. -Sigue Nataku, entre interesado en golpearlo, pero de querer entender más cosas.

-La segunda razón… La segunda razón era por Serena. -Confiesa bajando la vista el joven de cabello aguamarina. Los tres amigos lo miran asombrados, pero de los tres el más asombrado es Nataku…

-¿Serena? ¿Tú no la has olvidado, verdad?. -Infiere este.

-No nada más no la he olvidado, sino que regresé a Japón para llevarla conmigo. -Con valentía y sinceridad Owen. -Antes de todo esto, cuando ella se casó con Chiba, yo confieso que estaba portándome como un cobarde y estaba decidido a huir de Japón y de todo lo que me recordara a Serena, así haya sido mi familia y mis amigos. Pero entonces, Rei apareció en mi vida, luego que nos vimos en Francia, Nataku, y me hizo darme cuenta que era más valiente haberlo intentado al menos a quedarme con la horrible duda de qué habría pasado si tuviera las agallas de hacerlo.

-¿Y? ¡¡¿Por qué no te robaste a Serena y huiste con ella, idiota?!!. -Cuestiona Nataku sacudiendo de los hombros al joven actor a quien aquella revelación acababa de mostrarle una nueva posibilidad de felicidad para su amiga.

-¡Porque ella se negó!¡NO QUISO VENIR CONMIGO! ¡Eligió, después de todo, a Chiba! -Declara Owen tan abatido y triste, que Ciel y Axel parecen conmovidos.

-¡Eso es mentira! ¿Cómo puede elegir a Chiba si no lo ama?. -Ruge Nataku sin comprender.

-Si lo ama. Nadie elige quedarse con quien no ama, Nataku. E Independientemente de todo… está la niña. -Añade Owen. -No soy un canalla y se cuando he perdido. Respetaré su decisión aunque para ello termine de destrozar mi corazón. –Una sonrisa irónica en el aparece en el rostro de Owen. -No se perderá de mucho realmente, hace tiempo que está destrozado. -Balbucea Owen.

Axel y Ciel se miran uno a otro entendiendo en las irónicas palabras de su amigo todo lo que ha sufrido. Nataku permanece callado y pensativo.

-Sentimos que las cosas hayan sido así, Owen. Nunca supe lo mucho que sufrías con esto ni cuanto amabas de verdad a Serena. -Añade conmovido Ciel. –En realidad, nunca supe que tanto pasó entre ustedes cuando comenzaron a salir en las noticias… Creí que sólo era una chica más para intentar olvidarte de Haruka. –Termina Ciel.

-Una sola cosa no me queda clara, Owen. -Inicia Axel Tenoh. -Entiendo tu lealtad a Rei, comprendo que le estés agradecido por tu entrenamiento y por hacerte tener el valor de enfrentarte a Serena pero… ¡¡¿Por qué diablos ser parte de ese equipo de engreídos europeos?!! –Molesto, el joven Tenoh.

-Coincido con Axel. ¿Es que acaso no tienes sentido de la lealtad? ¿Dónde quedó la promesa que hicimos de ser amigos siempre y estar siempre juntos, en el mismo bando? –Ahora reclama Ciel.

-Un momento, Aino. Que yo recuerde no fui el primero en traicionar esa promesa sino que fuiste tú. Cuando Nataku comenzó a formar la "Stars League" Axel y yo nos quedamos con él, tú te fuiste detrás de Rei Hino sólo por Setsuna… -Lanza Owen. Ciel lo mira furioso.

-En eso tiene razón. -Comenta Axel Tenoh.

-¡Axel! ¿Del lado de quien estás?.-ofendido el joven Aino. –Y lo de Setsuna vino después. –Termina delatándose solo.

-Así es, Axel, porque a mí a pesar de lo que ha dicho, no me acaba de convencer. Cierto que el volvió por Serena, entiendo eso, así como sus motivos para estar en esa liga, pero lo que no me queda claro es si era necesario que me ocultara la verdad sobre Rei, que se paseara por el mundo del brazo de mi mujer y que además haya permitido que ese alemán imbécil la cortejara sabiendo que la amo y estamos casados. -Cada vez más molesto, Nataku. -Quiero que me digas ahora mismo Thalassa…¡¡POR QUÉ!!. -Estalla Nataku golpeando una columna de la mansión con su mano hecha puño.

-Porque no soy dueño de lo que ella hace con su vida, Nataku, y porque en cierto modo comprendo por qué lo hace, aunque no lo comparto y siempre he intentado defenderte de lo que ella te acusa…

-¿¡Y de qué demonios me acusa que no entiendo una palabra y estoy a dos pasos de volverme loco!?.-totalmente fuera de sus casillas, el joven de cabello plata grita aquellas palabras que lo torturan, sujetando de los hombros a su amigo y sacudiéndolo con furia. Owen mira los ojos dorados tan lastimados y desesperados de su amigo conmovido. Conoce ese mismo dolor y ese mismo sufrimiento porque lo ha compartido. Pero al mismo tiempo sabe que no es dueño de ese secreto y lo que Rei ha trabajado por atrapar a Chikane Yamada. Decirle a Nataku en ese momento no sería lo correcto.

-No me corresponde hablar sobre ello, amigo. Lo lamento. -Baja la vista Owen. –Es únicamente Rei quien tiene derecho a decírtelo. Entiendo tu ira y tu dolor, entiendo que me reclames, pero créeme que ella tiene fuertes motivos para hacer lo que hace. Lo único que puedo asegurarte es que a pesar de todo, ella te sigue amando. -Nataku lo suelta, levanta sus ojos y mira a su amigo.

-Ya no sé si eso sea verdad, Owen. Cada vez la veo más lejana. En momentos… En momentos siento que de verdad es mi Fénix, la de antes… pero después, se pone ese maldito disfraz de Reiko Hasegawa y me hiere tanto. -Confiesa Nataku. Owen lo sujeta del hombro.

-Así es, Nataku, ella te ama y tanto Meiou como yo se lo hemos dicho siempre, así que no pierdas la esperanza, porque sé que cuando todo se aclare ella misma se dará cuenta y regresará a ti. -Owen mira a Nataku y este clava sus pupilas doradas en las azul verdosa del actor. Aunque no han desaparecido sus resentimientos ni sus dudas, puede leer en ellas algo que fue lo que en primera instancia lo llevó a ser amigo de Owen Thalassa desde sus años de secundaria: ¡Honestidad!

-Gracias, Owen. -Son las palabras de Nataku, quien termina por abrazar a Owen con fuerza. Ciel y Axel al ver aquello, se asombran.

-Vaya. No entiendo a Nataku. -Se queja el joven Tenoh.

-Yo entiendo una cosa, Axel. Si Nataku lo ha aceptado de nuevo siendo de los tres el que más tenía que recriminarle… ¿Por qué nosotros no?. -Cuestiona el joven Aino y se acerca a sus amigos. Owen se separa del abrazo de Nataku y mira a Ciel quien sigue con los brazos cruzados.

-Debería darte una bofetada por esto, Thalassa. Además, aún no olvido que en tu carrera contra Chiba, intentaste coquetear con mi mujer. -Serio el rubio.

-En ese tiempo no era tu mujer. Y no dije nada que no fuera verdad. -sonríe de lado Owen. Ciel mueve la cabeza.

-Parece que nunca cambias. -Añade este y luego alarga su mano a Owen, quien la toma con fuerza. Los dos sonríen. Owen sabe que ha recuperado a su amigo Ciel, al prudente Ciel Aino a quien tanto admiraba y por quien tanto respeto sentía, al que Nataku, Axel y él llamaban SENPAI.

-Arigatou por entender, Senpai. -Sonríe este. Luego mira a Axel, a su hermano, al chico que fue su amigo primero que Nataku y Ciel, cuando ambos eran niños.

-No dejarás de ser parte de esa estúpida Liga… ¿verdad?. -Pregunta el esposo de su prima.

-No. Aunque pudiera, no quiero hacerlo. -Firme Owen.

-Siempre has sido muy obstinado. -declara él y también se acerca y abraza a su amigo de la infancia. Los dos se separan.

-Axel… lo siento por Haruka, de verdad, por ella, por tío Jattab y por ti. -Agrega Owen aquello que necesitaba tanto confesar a su amigo.

-No expliques nada. Haruka hace tiempo que ha perdido nuestra confianza. Papá y yo hablamos con ella sobre lo que le hizo a tu invitada y no quiso escucharnos, tomó el "Geminis" y se largó. No sabemos de ella desde ayer. -Explica Axel.

-Lamento que por mi causa…

-No digas eso jamás. No es por ti. Haruka está donde está porque no ha sabido doblegar su orgullo ni su egoísmo, y no quiero que me pase lo mismo. Por eso Owen, aunque sigo molesto contigo y siempre lo estaré… no quiero cometer esos errores, amigo. -Abatido el rubio.

-Nunca los cometerías. -Asiente Owen. -Lamento no haber estado en tu boda, créeme. Sabes estoy feliz de que Michiru y tú se hayan casado, nadie es mejor para mi prima que tú, Axel, siempre te lo había dicho y lo mantengo. -Opina Owen.

-Bueno, chicos, creo que ya basta de ponerse sentimentales, después de todo debemos festejar que los amigos se han reunido, como en los buenos tiempos en Roma. Hay un desayuno esperando por nosotros y tengo un vino tinto que no he descorchado. -Anima Ciel, palmeando la espalda de sus amigos. Axel y él se alejan hacia el comedor adelante dejando atrás a Owen y a Nataku.

-Owen. -Inicia la charla el peliplateado. -Sobre el tema de Serena, yo…

-Nataku, por favor, amigo. Te pediré algo y a la vez lo prometeré yo ¿Quieres?. -habla el actor. Nataku asiente. -Por nuestro bien y el de nuestra renovada amistad, dejemos a Rei y a Serena fuera de la charla. Al menos hasta que todo haya terminado.

-¿Qué? ¿Qué es lo que debe terminar?. -Insiste Nataku.

-No puedo hablar todavía, amigo. Discúlpame. -Abatido Owen. -Solo confía en mí y por favor, no mencionemos esos nombres que nos lastiman tanto.

-Sí, es lo mejor… -Dudoso aún, Nataku.

En el elegante comedor de la mansión, Ciel ha servido ya las cuatro copas de vino y Axel alarga una a cada uno de ellos.

-Brindo por haber recuperado a mis amigos. -Dice el heredero Aino. -Salud.

-Salud. -Responden los demás y todos beben el contenido de la copa. Parecía que, a pesar de que no se había roto del todo aquella duda que los separaba, los cuatro muchachos parecían estar de acuerdo en que había lazos más fuertes que la distancia, el tiempo y los malos entendidos. Los lazos de la amistad.

Residencia Tsukino.

Tamahome Chiba camina por la sala de la residencia, ha esperado que su hijo baje de su habitación con impaciencia. Ayer intentó hablar con él, pero Darien estaba de muy mal humor y se negó a decir una sola palabra. Tamahome lo vio tan desconcentrado y pensativo que por ir discutiendo casi chocaban, así que decidió dejar las cosas para esa mañana en que esperaba su hijo estaría algo más dispuesto.

El joven de cabello negro bajó las escaleras vestido pulcramente de camisa azul y pantalón gris, pero se detuvo al ver a su Padre.

-Otou san… -Asombrado Darien. -¿Qué haces aquí?.

-Esperarte para hablar. Ayer dejé el tema en paz porque no quería mortificarte y sabía que tu estado anímico era pésimo, pero quiero que me respondas ahora mismo lo que ayer te pregunté o no me iré. -Con tono duro, Tamahome Chiba. Darien se ha quedado parado en los escalones sin bajar, con el ceño fruncido.

-Te dije ayer que no hay nada de qué hablar. Lo de Serena fue un accidente, es todo. -Molesto el chico.

-Darien. Ya basta. No soy estúpido y sé que ella mintió con eso del caballo. Llamé al centro hípico y hablé con Andrew, no sabe nada de ninguna caída. ¡Dime como fue que Serena se lastimó!.-exige furioso el señor Chiba. Darien mira a los ojos a su Padre y sabe que por más que desee, hay cosas que no puede ocultarle.

-Dime tu qué es lo que sospechas. -Añade desafiante el joven.

-Lo que sospecho, hijo, es tan terrible que no me atrevo siquiera a decirlo. -Dolido Tamahome. -Pero si insistes, te lo diré. Creo que tú lastimaste a Serena. -Se atreve el señor. Una sonrisa irónica de Darien.

-No exactamente. Discutimos y las cosas se salieron de control, ella resbaló y se golpeó con el buró, eso es todo.

-¿Todo?... ¿¡Y crees que eso me tranquiliza!?. –furioso, Tamahome Chiba. -¿¡Qué te está pasando, Darien!? ¿¡Por qué te portas así!?

-Vamos, Padre, no es para tanto… ¿Tú y mamá jamás discutieron? Es un simple desacuerdo entre esposos que se arreglará rápidamente. Amo a Serena y ella… ella me ama a mí. -Recalca él las últimas palabras. -Por lo tanto, no tiene importancia. Arreglaré las cosas con mi esposa y te suplico no te metas en esto. -Con tono grosero, Darien, quien de verdad pretendía ocultar con una falsa ironía su miedo y su vergüenza ante aquella situación con su padre.

-Hijo. Tú no eres así. Este hombre que habla con tanta frialdad no es el Darien que yo crié y eduqué. Sé que tú eres incapaz de lastimar a las personas que amas, conozco tu corazón porque soy tu padre y no quiero que sigas con esa actitud. Hoy fue una discusión y un pequeño golpe, pero si nadie te hace ver tus errores puede llegar a más y más hasta que se salga de tu control y no quiero eso para Serena, para mi nieta y para ti. -Suplica Tamahome subiendo los escalones y sujetando de los hombros a su hijo. -Dime que te controlarás, que evitarás que pase de nuevo.

-Te lo prometo Padre. Perdón por tratar de ocultarlo. No entiendo que me pasó, es que… desde que Thalassa regresó mi vida, con Serena es casi imposible, su sola presencia, el saberlo cerca me llena de furia. -Confiesa Darien.

-¿Thalassa? ¿Ese actor que fue novio de Serena?. -Cuestiona Tamahome. El joven piloto se da cuenta de que ha hablado de más pero es muy tarde. Su Padre de ha dado cuenta. -¿Qué tiene que ver ese hombre contigo o con Serena? ¿Por qué provoca discusiones entre Ustedes?. -interroga el señor Chiba.

-Lo lamento, Otou san, pero no puedo responderte eso. Tengo que ir por Serena al hospital. -Se aleja Darien, bajando las escaleras.

-¡Darien! ¡Hijo! -Trata de detenerlo Tamahome, pero este sale de la casa, sube al "Rose Chevalier" y sea leja sin dar tiempo a su Padre de decir una sola palabra más.

Tamahome Chiba parece realmente preocupado, hacía tiempo que venía sospechando que en el matrimonio de su hijo las cosas no iban bien, pero hasta este momento acaba de confirmar sus horribles sospechas. -Hiroko, protege a nuestro hijo, ayúdalo a encontrar el camino correcto. -Es lo único que puede decir el abatido hombre.

Mansión Yamada.

Chikane Yamada va saliendo de su casa aquella mañana, checando desesperada unos números de teléfono. Ha intentado comunicarse con Aya y Nyanko desde ayer y no ha logrado nada, ambos teléfonos apagados y no le gusta nada esa sensación de soledad que presiente en toda la casa. Nataku, fuera todo el tiempo desde que Kakyuu se agravó y sus dos cómplices extrañamente ausentes. Por si eso fuera poco, ella no podía siquiera entrar a su propia empresa y se sentía cada vez más y más acorralada por el maldito fantasma de "Esa mujer". Quizá, lo que más odiaba Chikane Yamada era no poder predecir lo que Rei haría, cuál sería su siguiente paso, y para una mujer acostumbrada a tener todo controlado, eso era demasiado. Distraída, sube al auto y cierra la puerta.

-Al Ministerio de Economía, Isawaro. -dice ella al chofer y el auto arranca saliendo de la mansión y enfilándose hacia las calles de la ciudad. Dentro, el cerebro de Chikane Yamada trabaja a velocidades exorbitantes, quiere encontrar una maldita solución para poder recuperar el control de su empresa pero no encuentra la forma, por eso había pedido una cita con un asesor en el Ministerio para tratar de encontrar una forma legal de hacerlo. Odia confesarse esto, pero cada día que pasa, se siente mucho más insegura y más acorralada. Furiosa, se siente algo sofocada y baja el vidrio de la ventanilla para tomar aire, pero al hacerlo nota que las calles por donde van no son ni remotamente las del conocido edificio de Shinjuku a donde se dirigía sino que han llegado a una zona de bodegas.

-Isawaro… ¿Por qué estamos en este lugar? ¡Acaso no escuchaste la dirección que te dí!. -espeta furiosa ella.

-Claro que la escuché, señora. Pero no soy Isawaro. -Dice una voz femenina que aterroriza a Chikane cuando se percata de quién se trata. -¡Tú! -dice al ver el brillo de los ojos amatista por el retrovisor. El auto se detiene de improviso y la persona en el asiento de adelante suelta la gorra de chofer, dejando que la cascada de cabello negro caiga sobre sus hombros. Yamada siente que una ola de miedo la acomete. Presa del pánico, abre la portezuela y sale del automóvil, la mujer que conducía sale también y la mira con una media sonrisa irónica.

-¡Que maldito juego estás jugando, Rei Hino!. -Estalla Chikane, furiosa, azotando la puerta.

-Uno que me encanta, y que por cierto, tú me enseñaste a jugar. Se llama "El Gato y el Ratón", sólo que ahora me corresponde ser el gato. -Con total aplomo, la chica se retira el saco negro de chofer y camina hacia la mujer de cabello dorado que instintivamente se hace atrás. Rei no puede reprimir una gran carcajada. -¡Vaya, vaya! La Gran Chikane Yamada, ama y señora de vidas y gentes, poderosa, fuerte, ¡Tiene miedo de mí!.

-¡No te temo, maldita! Solamente no te tengo confianza. -Recalca ella. -¡¡Dime de una vez por qué me has traído aquí y que deseas de mí!! -furiosa la mujer de ojos rojizos.

-Muchas preguntas, Yamada, y realmente solo una respuesta. -Decide ella y tomando unas llaves de un bolso en su pantalón las lanza a Chikane quien por reflejo las atrapa en el aire. -Mira detrás de ti. -Añade la chica de ojos morados. La mujer mayor mira detrás y nota dos Nissan 370Z, uno negro y uno blanco estacionados cerca de la entrada de una bodega.

-¿Qué pretendes con eso, Rei Hino?. -lanza Yamada.

-Pretendo que se acabe todo de una vez. Está visto que tú y yo no podemos coexistir vivas en el mismo universo. Una vez intentaste quitarme de en medio, pero encontré la forma de resucitar. -Con burla Rei. -Y ahora creo que es mi turno de hacer lo mismo. Quiero que corramos aquí y ahora, tú y yo como aquel día, a muerte. Sólo que ahora no habrá nada de ventaja para ti, porque lo que puedas decirme sobre las personas que amo no me importa. Ya no amo a nadie. Creo, Yamada, que por primer vez correrás con alguien tan frio y terrible como tú. -Asiente ella. -En tus manos tiene dos llaves, elige una y corramos. Que sobreviva la más fuerte. Simple selección natural.

-¡Estas demente, Hino! -Tratando de ocultar su miedo, Yamada lanza al suelo las llaves a los pies de Rei. -¿¡Qué te hace pensar que aceptaré tu propuesta suicida!?

-Dos cosas. Primero, puedo oler tu miedo y tu desesperación en el aire… si, definitivamente Yamada, has caído en lo más bajo. Estás vilmente derrotada. -Asiente Rei. -Y dos, no tienes otra opción para salir de aquí que dejar de fingir una ignorancia que no posees y conducir, ya sea tu propio auto o un 370, porque Isawaro no va a volver. Deberías ver lo fácil que lo convencí con mi chequera de desaparecer de Tokio. -Con suficiencia ella. Yamada crispa sus puños mientras Rei toma otra llave y la pone sobre el techo del auto. -De modo… "Corredora Fantasma", que está en tus manos la elección.

Chikane, venciendo la repulsión y el miedo de Rei, se acerca y toma las llaves de su propio auto del techo.

-¡No te daré el gusto de verme derrotada, Hino!. -Le lanza ella. -Volveré y encontraré la forma de quitarte de en medio. -Promete Yamada, haciendo acopio de su valor. -Y créeme que no cometeré el error de antes, ahora me cercioraré por mi misma que estés muerta.

-Harás muy bien, Yamada, poner un dispositivo en mi auto para dañar los frenos no es muy honorable que digamos. ¿Por qué lo hiciste?... ¡Oh! ¡Ya lo sé! Fue porque sin ese truco seguramente yo te habría derrotado. -Sonríe Rei.

-No sé de qué me hablas, Hino. Así que ¡Apártate de mi camino!. -furiosa Chikane.

En una camioneta gris, a un lado de la bodega, Adams escucha todo por el micrófono y mira la escena por las pantallas que cámaras ocultas transmiten. A su lado, Carlos Meiou, que se había empeñado en ir con Rei, también lo oía por medio de unos audífonos.

-¡Señorita Hasegawa, no estamos logrando nada! -Desesperado el inglés dice por el micrófono. Carlos toma con su mano el micrófono impidiendo que el chico siga hablando.

-¡Adams, no seas idiota! ¿¡No te das cuenta de que Rei está jugando a la ruleta rusa!? Si la presionas puede ser muy peligroso. -Preocupado el chico japonés. Adams reacciona y se percata que se ha dejado llevar por su desesperación pero parece muy tarde.

-¿Y qué pasa si no me aparto, Yamada?. -Valiente Rei, quien ha escuchado las palabras del policía. -¿Me quitarás de en medio como quitaste a mi Madre, a mis tías, a todas esas personas que lastimaste para volverte una clase "S"? ¿¡O me vas a atropellar como al pobre de tu marido!?. -lanza Rei. La cara de Yamada se demudó.

-¿¡Cómo demonios sabes tú todo eso!?. –Estalla la mujer sin poder controlarse.

-Tengo poderes sobrenaturales, Yamada. -Es la respuesta irónica de Rei. -Y sé que las almas de todos los que has asesinado claman venganza contra ti. Las he escuchado y simplemente seré el instrumento con el cual se cobrarán por haberlos asesinado a sangre fría. -Sigue ella. Chikane la mira como si mirara a un animal venenoso.

-¿Las cruces? ¿Fuiste tú?. -Hila al fin la mujer los hechos.

-¿Vas a negar que lo mereces? ¿¡A cuántos, además de mi Madre, mis tías y tu marido, mataste maldita!? ¿¡A cuantos!?. –Furiosa, Rei la sujeta de la solapa del traje sastre y la acorrala contra el automóvil, estrellándola en este con furia. Chikane se haya desconcertada ante esta repentina pérdida de control de su enemigo y a su pesar está muerta de espanto al ver el brillo malévolo de las pupilas moradas, brillo que ella conoce muy bien. Es la señal de que para esa mujer que ahora la ataca, ya no hay límites.

-¡Detenga esto, Adams! ¡Rei ya perdió el control!. -Estalla asustado, Carlos. -¡Tiene que parar ya!. -El detective Adams duda en bajar de la camioneta. Por las imágenes de las cámaras y lo que escucha sabe que es verdad lo que el joven dice, pero por otro lado, entiende que una oportunidad como esa no la tendrá jamás. Así que poniendo todo en la balanza se decide y toma a Carlos del brazo impidiéndole que abra la puerta de la camioneta.

-No dejaré que lo haga, Meiou. No la detendremos. Dejaremos que haga lo que debe de hacer. -Opina Armand Adams. Carlos lo contempla dudoso y mueve la cabeza negativamente.

-Si lastima a Itoko san, será su culpa. -Molesto el chico. Adams sonríe.

-Mejor debería preocuparse por Chikane Yamada, joven Meiou. -Asiente el policía con ironía.

A fuera, Rei tiene a Yamada sujeta con ambas manos y acorralada en el auto sin permitirle moverse.

-¡Dímelo ya, Yamada! ¿¡A cuántos más has asesinado!?. -Chikane reacciona y entonces empuja lejos a Rei.

-¡Si necesitas saberlo para dejarme tranquila, te lo diré! ¡A muchos! ¡Shun Yamada fue el primero de muchos que debieron morir para ayudarme a vengarme de tu Madre y tus malditas tías! ¡Y aún recuerdo sus nombres porque sus fantasmas no me dejan dormir cada noche!. -Desquiciada Chikane, riendo con fuerza. Rei la mira y entiende que ya ha llegado al límite. -Si quieres saber qué número ocupas en mi lista, serás la número 22. Además de esos corredores basura que no cuentan para nada, de Hino, Chiba y Tsukino, de ese maldito policía inglés que siempre me acosaba y del patético hermano de Ken Meiou y su mujer que no estaban en mis planes, tú serás la número 22. -Con tono sádico Chikane Yamada, creyendo que el asombro de Rei es un signo de que está volviendo a recuperar el control sobre ella y que la asusta. -Siempre he dicho que los números nones son de mala suerte, así que por eso quiero acabar contigo -cínica Yamada caminando hacia Rei

-Eres un monstruo terrible, Chikane Minowara. No puedes pretender que por vengarte de quienes según tú, te quitaron tu empresa, hayas destruido tantas vidas. -Lanza Rei. Los ojos rojos de Yamada destellan de furia al descubrir que la ha llamado por su nombre real.

-¿¡Quién demonios te dio esa información!?. -Estalla furiosa. Rei la mide de arriba abajo.

-Creo, Yamada, que me subestimas demasiado. En este juego tengo muchísima más ventaja. Ahora soy mucho más fuerte y despiadada que tú. -Con tono de superioridad que exaspera a Chikane habla Rei y a la terrible mujer no le queda más remedio que usar la única arma que aún conserva, la intimidación.

-¿De verdad crees, estúpida niña que juega a correr, que alguien como tú puede contra mí? ¿¡Contra mí, que de verdad sé lo que es la maldad y atacar sin remordimiento!? ¿¡Para mí, que soy capaz de ver a la muerte a la cara y burlarme de ella!? ¿¡Para mí, que soy la temida "Corredora Fantasma"!? ¡Tú no puedes conmigo, Rei Hino! Y si te quedan dudas de mis alcances. -Añade Chikane y llegando al lado de Rei saca de entre su saco una navaja, la cual coloca junto al cuello de la chica, quien la mira asombrada. -Tengo como convencerte de lo contrario… me pregunto por qué me he complicado tanto la vida. Pensaba pagarle a alguien para que te quitara de en medio, pero creo que debí haberlo hecho yo misma desde el inicio. -Con brillo maléfico en sus ojos Yamada, hundiendo un poco la navaja en el cuello de Rei. Pero para su desconcierto, la chica comienza a reír. -¡Te ríes! ¡Maldita!

El filo del arma blanca tiembla en manos de Yamada y de improviso Rei alza su mano y comienza a forcejear con Chikane, la punta de la navaja amenaza su cuello pero los brazos fuertes de Rei la alejan más y más hasta que de un movimiento, Rei lanza a Yamada lejos, empujándola, pero esta alcanza a hacer un leve corte en el hombro de Rei rebanando la tela de su chaqueta. Las dos mujeres se miran con flagrante reto. Chikane sonriente y Rei sujetando su hombro, del cual sale ya la sangre.

-Te defiendes bien, Hino. -Sonríe Chikane. -Pero no eres lo suficientemente buena pare escapar de mí. -Furiosa la mujer de cabello dorado, amenaza de nuevo caminando hasta quedar frente a ella con la navaja por delante. -¿¡De verdad crees que me detendría para asesinarte si tú misma me has preparado el escenario perfecto!?

-No. De hecho no lo creo. Te conozco demasiado. Por eso traje esto. -Asiente la chica y de entre su ropa saca una pequeña Magnum 22, la cual coloca en la cabeza de Chikane. Las dos quedan de frente una a la otra. Yamada con el cuchillo en sus manos, Rei con el arma.

-No juegues con eso, Hino. Aunque me dispares, antes de morir te cortaré la yugular. -Amenaza Yamada.

-No me importa. Conozco la forma de regresar de la muerte y volvería a la vida. Tú, en cambio, creo que conocerías lo que es el infierno de vivir atormentada por todos los que has asesinado eternamente. -Con una decisión terrible Rei, sin temblar.

Las dos se miran un momento, como evaluando la decisión de la otra para atacarse en silencio, en medio de esa zona extraña y solitaria. Chikane siente el frio del cañón del arma en la sien y Rei, el cuchillo que se hunde en su cuello, cualquier movimiento en falso sería desastroso. Son como dos fuerzas iguales enfrentadas una a la otra. Chikane trata de encontrar en las odiadas pupilas moradas algo de duda, pero únicamente ve la misma decisión que en las suyas, y al fin, su mano comienza a temblar y baja lentamente el cuchillo del cuello de Rei, pero esta no deja de apuntarle con el arma. La chica de ojos amatista siente el leve cosquilleo de sus manos, mezcladas con el frío del arma. Parecía que el karma le hacía justicia. Allí, delante de ella, a la mínima distancia de un movimiento de su dedo, estaba la asesina de su madre y la causante de todos sus males. Un disparo acabaría con sus pesadillas… Esta es la lucha más terrible que había tenido que enfrentar, disparar o no disparar… vengarse o no vengarse… vivir o morir… todas esas opciones en sus manos.

-Vamos, Yamada. ¡Córtame el cuello!. -La provoca Rei. Esta duda en hacerlo, no quiere confesarlo pero está aterrorizada. -¡Vaya, vaya! Parece que he descubierto la debilidad de la terrible "Corredora Fantasma". -Irónica Rei, bajando también la pistola. Unas gotas de sudor corren por la frente de Yamada y respira agitadamente, jamás pensó que hubiera alguien con los mismos nervios de acero que ella capaz de ponerla en ese terrible trance.

-Realmente has cambiado mucho, Hino. Pero no creas que por eso me has derrotado. No me detendré hasta verte muerta y lejos de mi. -Furiosa Chikane abriendo la puerta de su auto y tratando de entrar en él.

-¿Es eso una amenaza, Chikane Yamada?. -Pregunta Rei.

-Es una promesa, Hino. No voy a matarte ahora, pero lo haré después. ¡Te lo juro!. -Estalla ella y sube al auto, el cual arranca y conduce lejos de aquel sitio entre un rechinar de llantas muy fuerte.

El aire que deja el auto al partir, mueve el cabello de Rei y de repente se queda sola en el lugar, hasta que, de entre las bodegas, surgen los policías uniformados que corren a su lado liderados por Adams y Meiou.

-¡Itoko san! ¿¡Estás bien!? -Aterrado Carlos, al ver su hombro lleno de sangre.

-Estoy bien, Carlos, sólo ha sido un rasguño.

-Llamaré a una ambulancia para que la atienda. -Opina Adams, pero Rei lo sujeta del saco con fuerza.

-Dígame que tenemos la confesión de Chikane Yamada grabada detective… ¡Dígamelo!. -Grita la chica. Armand Adams sonríe de lado.

-La tenemos. Buen trabajo señorita Hasegawa. -Asiente el policía. Rei sonríe también.

-¿Cuánto hay que esperar para arrestarla?. -Sigue ella.

-Por lo trámites de rigor, quizá dos días más, pero con la denuncia simultánea que harán todas las víctimas y sus familias, le puedo decir con toda franqueza que nada ni nadie salvará a esa mujer de enfrentarse a la ley. -Dice el joven inglés. –Ahora, si me disculpa, iré por los paramédicos. -Se despide este enfundando su arma. Rei mira a Carlos que está muy callado.

-¿No me felicitas, Meiou? Al fin la asesina de nuestros padres ha caído. -Sonriente ella.

-No, Rei. No te felicito. No puedo hacerlo, porque esta mujer que no le importa ni siquiera su propia integridad, que desprecia el dolor físico con tal de vengarse, quien ha perdido el respeto por la vida y por todos los principios que antes me enseñó a defender no es mi Itoko san. -Rei lo mira asombrada. -Desde hace tiempo lo he notado, ese día en Melbourne, cuando tomaste el monoplaza, Rei Hino desapareció y dejó su lugar a una mujer fría, vengativa y soberbia que es en todo igual a Chikane Yamada. -Al oír aquello, Rei, molesta, le da una cachetada a Carlos.

-¿¡Cómo te atreves a compararme con ella!?. -Meiou ríe de lado, sobando su mejilla.

-Porque es la verdad, te estás volviendo una copia de ella, Rei. Yamada tenía un sentimiento de odio en su alma, luego obtuvo el dinero y el poder, planeó su venganza y luego ejecutó sus planes sin importarle nada más que su objetivo. No veo que eso difiera mucho de lo que haces ahora, me di cuenta en la carrera de Ami, cuando no te importaba que ellas se accidentaran. Tienes todos los elementos para ser igual a Yamada, solo te falta tomar una vida y creo que hoy estaba a punto de hacerlo. Vi el brillo en tus ojos cuando la amenazabas con el arma. Habrías disparado. -Asegura Carlos. -Y puedes darme todas las bofetadas que quieras, no iba a irme sin decirte lo que creo. Ahora me arrepiento de haber ayudado a volverte esto.

-¡Lo que sucede es que eres un cobarde, incapaz de vengar a la asesina de tus padres!. -Le espeta Rei.

-No, Rei. Lo que pasa es que me he dado cuenta a tiempo de que si mis padres pudieran hablarme ahora, me pedirían que fuera feliz, no que buscara venganza. Creo que si la Akane Hino del diario que leí, pudiera volver de la tumba, te diría lo mismo. Busca tu felicidad, vive la vida que es muy corta y olvídate de odios y venganzas. -Acaba el chico. Rei sonríe con una extraña sonrisa que asusta a Meiou.

-La ofensa es como un buen haikú, puede ignorarse, desconocerse, perdonarse o borrarse, pero nunca ser olvidada. -Responde Rei una frase del "Bushido" Samurái.

-Cierto, Rei, entiendo. Espero que en la búsqueda de esa venganza no termines por destruirte. No en vano la vida te dio una segunda oportunidad, deberías aprovecharla. Siento si te incomodé, entiendo que no querrás verme mas en las carreras ni en cosas de la Liga y creo que yo tampoco deseo estar allí hasta que mi Itoko san regrese. Con su permiso, señorita Hasegawa. -Se inclinó Carlos y se alejó mientras un paramédico llegaba a atender la herida de Rei.

Hospital Central.

Serena camina por los pasillos del hospital hasta llegar a la cafetería. No había querido ir, pero cuando Taichi despertó, se quejó de que la comida del hospital era pésima y le pidió a su hija un café "Decente". Así que, Serena sonriendo, accedió a llevárselo a su papá. Caminó hacia la caja y pago un expresso. Luego, se acercó al lugar en donde se lo darían. A esas horas de la mañana, había algunas personas desayunando en la cafetería, pero la mente de la chica rubia estaba muy lejos de allí. Le dieron el café en una pequeña charola con algo de pan dulce y se alejó en silencio, pero antes de llegar a la puerta de la cafetería, escuchó algo que la petrificó.

-¡Maki, sube el volumen! ¡Están hablando del bombón con crema de Owen Thalassa!. -Palmeo una de las empleadas de la cafetería y al momento el volumen del televisor subió.

-…Y estas son imágenes de lo ocurrido el día de ayer, durante la presentación a los medios de la película "Riesgo Extremo" del astro griego-japonés, Owen Thalassa, el cual llegó a dicho evento de gala muy bien acompañado por la estrella internacional Kathy Thompson. Muchos rumores sobre un posible romance de ambos actores han surgido los últimos días y al cuestionar al actor sobre este tema esta fue su respuesta. -Serena se ha girado totalmente para ver las imágenes de un Owen correctamente vestido de blanco, que baja del auto del brazo de una muy atractiva mujer pelirroja.

-Realmente no tengo mucho que decir al respecto, pero en el caso de que los rumores fueran verdad, no tendría nada de malo. Kathy es una mujer maravillosa y libre y yo por mi parte, no tengo ningún compromiso, sería lo más natural del mundo si ambos decidimos darnos una oportunidad. Mi corazón en estos momentos está totalmente disponible. -Con atractiva sonrisa, Owen besando la mano de la actriz y entrando los dos en el cine entre flashes y algarabía de reporteros. Instintivamente, Serena deja caer la charola con el café y la comida al suelo.

-¡Señorita! ¿Se encuentra bien?. -Pregunta un hombre al verla, pues la chica se ha quedado petrificada, con los ojos llorosos mirando la televisión, pero antes de que el hombre le pregunte algo más, sale corriendo de la cafetería a toda velocidad empujando a algunas personas hasta llegar a un baño para mujeres, en donde entra.

Afortunadamente, a esas horas no había nadie en el baño y Serena se desliza por la pared de este hasta sentarse en el suelo, donde llora libremente, abrazada a sus rodillas ¿¡Cómo podía Owen… su Owen…decir esas palabras!? ¿Era acaso que de verdad tenía un romance con su coestrella? ¿Y Haruka Tenoh? ¿Por qué?... un dolor muy grande oprime el alma de Serena al saber aquello y se repite a si misma que no tiene derecho a estar llorando por haberlo perdido, porque ella lo dejó ir.

-¿Y qué esperabas, Serena tonta? ¿Qué Owen se volviera un monje y te esperara toda la vida?. -Se cuestiona, pero a pesar de todas esas razones no puede evitar que ese intenso dolor y unos horribles celos de saberlo con otra hagan, presa de su corazón.

Minutos después, Taichi Tsukino, que mira un partido de baloncesto por la televisión de su cuarto, ve entrar a su hija con actitud abatida y sus ojos llorosos.

-¿Princesa? ¿Qué ocurrió? ¿Dónde está el café?. -Pregunta el hombre rubio.

-El café… -responde ella como quien baja de una nube. -¡Ah sí!… el café… aún no había servicio en cafetería, papá. Deberás esperar un poco. –Desganada, Serena, sentándose en el sillón al lado de la cama.

-Hija… ¿Está todo bien?. -Duda Taichi. Un largo suspiro de Serena llena el silencio.

-Sí, papá… está todo bien. -Replica la rubia. El Señor Tsukino iba a replicar algo cuando la puerta se abre y entra Darien.

-¡Buenos días, Tío Taichi!... Serena… -Su voz baja de intensidad al referirse a su esposa. -¿Cómo pasaste la noche?. -cuestiona el piloto y rápidamente Taichi comienza a charlar con él. Darien se sienta en el mismo sillón al lado de Serena, quien a pesar de estar sentada al lado de su esposo, tiene su mente en un lugar muy lejano a esa sala de hospital.

Centro de Convenciones Internacionales de Tokio. 7:00 p.m.

En el magno salón de eventos del importante edificio del "Tokyo Big Sight", todo es lujo y festejo, pues ese día es la fiesta de cierre de temporada de la F1, la cual reúne en un baile de gala a todos los pilotos del campeonato, así como a personalidades del automovilismo internacional e importantes funcionarios de la Federación Internacional de Automovilismo. Era el evento magno, en el cual se celebraba a los campeones y además los pilotos tenían oportunidad de visualizar nuevos horizontes para la siguiente temporada, pues muchos de los patrocinadores estaban invitados ese día.

Reiko Hasegawa atraviesa el salón, vestida elegantemente de negro con su cabello rizado y recogido en un peinado de lado del brazo de Sepphir Scwarzmond. Hasta llegar al lugar en donde Dietr estaba siendo asediado por muchos hombres de traje, quienes le hacían propuestas de trabajo. El atractivo piloto vestía un singular saco de terciopelo azul cielo, camisa blanca y corbata también azul con pantalón negro que a pesar de lo excéntrico lo hacían ver realmente atractivo y como siempre destacar entre todos los hombres del salón.

-De verdad, señor Schwarzmond, en estos momentos de su carrera, usted es el amo del mundo, el hombre más veloz del planeta y puede darse el lujo de elegir cualquier escudería para su siguiente temporada. -Habla un hombre canoso. Al atractivo piloto de cabello plateado sonríe.

-Lo pensaré, señor Rainieri, pero quiero que sea de todos conocidos, que mi fidelidad hacia "Camelot Gruppe" es absoluta y sus propuestas, por más millonarias que parezcan, no me interesan.

-¿Tampoco te interesa una nueva propuesta para promocionar tu propio perfume, campeón?.-sigue otro hombre.

-Tampoco, creo que mi vida a partir de ahora dará un giro total. -Informa Dietr. Un murmullo de quienes lo acosan.

-¿Y de que se trata ese giro, campeón?. -Pregunta otro empresario.

-Lo sabrán a su tiempo. –sonríe enigmático. -ahora si me disculpan, mi hermano y la señorita Hasegawa reclaman mi presencia. -Inquiere éste y se aleja junto a Sepphir y Rei.

-Te salvamos de tus acosadores, hermano. -ríe Zafiro.

-Algo así, Sepphir. De verdad, ser el campeón de la F1 es un trabajo difícil. Deberías pagarme más por esto, Reiko. -Burlón Dietr.

-Contemplaremos en tu siguiente contrato aumento de sueldo por recibir adulaciones de medio globo terrestre. -Responde la bella chica. Los tres ríen mientras cruzan el salón rumbo a la mesa en que aguarda Artemis. El atractivo médico pregunta a su novia.

-No veo a Meiou por ningún lado. -Rei baja la vista.

-No vendrá. Dijo que tenía compromiso con su familia y declinó la invitación. -Seca Rei.

-Qué lástima, habría sido buen escaparate para el estar aquí. -añade Dietr.

-¿Que hay, Dietr? ¿Te han convencido de dejar la escudería?. -Pregunta el millonario que está sentado al lado del alto ruso, bebiendo una copa.

-Las ofertas son tentadoras, "Thunder", quizá lo piense. -Ironiza Diamante bebiendo una copa también.

-Disfruta de la fama todo lo que puedas, hijo, porque pocas veces estás como hoy en la cima del mundo. -Palmea su espalda Kolia y luego los hermanos Schwarzmond y el ex campeón charlan animadamente. Artemis se acerca a Rei, que está muy pensativa.

-Un centavo por tus pensamientos. -Dice él. Rei sonríe.

-No gastes tu dinero así, padre. Mis pensamientos son un gran caos. -Replica ella.

-Supe lo que hiciste esta mañana. -Serio el hombre de cabello blanco.

-Supongo Carlos te lo habrá contado. -Adivina Rei.

-No lo malinterpretes, Meiou estuvo hablando conmigo largo y tendido antes de venir a la fiesta. Está muy preocupado por ti, dice que estás llegando a extremos muy peligrosos en esta venganza. -explica Artemis. -¿Es así, Reiko? ¿De verdad está siendo difícil de manejar para ti?. -Preocupado Artemis tomando las manos de su hija. -Reiko, no quiero que nada malo te pase, de ser así yo no podía soportarlo. Eres mi hija y te amo-Firme Artemis. Ella sonríe.

-No es nada que no pueda controlar, Padre. -Es la parca respuesta de Rei.

-¿De verdad?... -ella va a responder pero en ese momento una voz femenina surge de en medio del salón.

-¡REI HINO!¡LADRONA DE VIDAS! ¡SAL DE DONDE ESTES AHORA MISMO! -un pequeño grupo de gente se ha congregado en torno a la mujer pelirroja vestida de lila que grita así.

-¿Quién es esa mujer y por qué busca a Reiko?. -cuestiona Dietr a su hermano.

-Esa mujer, Dietr, es mi hermana. -Añade Rei al reconocer a Kakyuu y se levanta de su silla caminando hacia el lugar con paso firme.

-¿Su hermana, ha dicho? ¿Acaso esa chica es la que va a casarse con…? -Adivina Dietr.

-Sí. -responde furioso Zafiro. Rei llega al lugar y las personas se abren paso al verla aproximarse hasta llegar al lado de la pelirroja que la mira fulminante.

-¡Vaya! hasta que apareces. Pensé que te ocultarías con tu padre millonario, pero al parecer algo de valor tienes aún. ¡Escúchenme todos!.-grita Kakyuu.-¡Esta mujer a quien todos admiran y respetan es una vil farsante!.-un murmullo de los invitados. Rei mira a Kakyuu con furia y la sujeta del brazo.

-Kakyuu, por favor, vamos afuera a arreglar esto. -le dice ella.

-¡A fuera! ¿¡Por qué quieres ir afuera!? ¿¡No quieres que todo el mundo se entere de la clase de impostora que eres!?. -Se deshace la chica de su contacto. -¡No me importa! ¡Todos sabrán ahora mismo que eres la vulgar hija de una sacerdotisa Y QUE además de usar un nombre falso eres una cualquiera que intenta separarme de mi prometido!.-espeta Kakyuu. El círculo de personas en torno a ellas sigue murmurando. Rei está furiosa.

-Kakyuu, por última vez, detén esto y vamos afuera. -insiste Rei tomándola del brazo, pero la chica le lanza una terrible bofetada al rostro dejando petrificado a todo el mundo en la fiesta.

-¡Eso es por intentar quitarme a mi Nataku, maldita!. -le grita Kakyuu.-¡Jamás debiste volver de la tumba en donde todos te habíamos enterrado! ¡Eres una vil ramera como lo fue tu madre!. -Furiosa estalla la señorita Hino, pero sin que se lo espere, la mujer de vestido negro le lanza un terrible golpe en el rostro con el puño, un golpe tan fuerte que consigue lanzar a la mujer pelirroja de espaldas hasta que se estrella en una mesa derribando está entre el escándalo de cristales rotos y gritos de la gente. Rei, con la mirada llena de ira se acerca y tomando a Kakyuu del cabello la levanta del suelo.

-¡Nadie insulta la memoria de mi madre! ¡Lo Oyes! ¡Nadie!. -Va a darle otro golpe cuando Dietr y Sepphir llegan y la detienen.

-¡Reiko, basta ya! ¡Déjala!. -Grita el chico de cabello plateado sujetándola de la mano. Zafiro se lleva a Rei mientras Diamante intenta detener a la mujer pelirroja que se ha desmayado por el golpe. Algunos hombres de seguridad llegan al lugar acompañados del presidente de la FIA.

-Hasegawa… ¿De nuevo tú?... Parece que a tu hija le encanta protagonizar escándalos. -Furioso Max Mosley.

-Lamento esto, Max, de verdad, pero te consta que esa mujer la provocó. -Se inclina Artemis. Diamante ha cargado a Kakyuu en brazos y se las da a unos hombres de seguridad.

-Creo que está inconsciente. Hay que llevarla a un médico. -opina Dietr y estos se alejan del lugar.

-Ya hablaremos de esto, Hasegawa. -furioso Mosley se va con su gente. Diamante se acerca a Artemis.

-¿Qué fue todo eso, "Thunder"?. -cuestiona el piloto. Artemis suspira hondo.

-Eso, Dietr, fue la confirmación de las palabras de Meiou. -Es la respuesta el millonario.

Departamento de Nataku Yamada.

El hombre de cabello plata camina por la sala de su apartamento con la pequeña bebé en brazos dándole su biberón. Sentada en el sillón, Luna termina de hacer un pequeño suéter de tejido con dos agujas y un estambre color amarillo, mientras Serena revisa algo en la computadora de Nataku, que está en la mesa del comedor.

-Vamos, princesita, termínatelo todo… si eso… linda nena. -amoroso Nataku, termina de darle el biberón. Luna sonríe al ver aquella escena. Más cuando Nataku acomoda a la niña rubia sobre su hombro y le da algunas palmaditas en su espalda. -Ahora a sacar su aire, pequeña princesita.

-Creo, joven Nataku, que usted será un gran papá. -dice la señora. Una sonrisa amarga del chico. Serena mira a Luna preocupada y mueve negativamente la cabeza.

-Gracias por eso, Luna, pero no creo que en este momento mi situación sea la mejor para pensar en hijos.

-Lamento de verdad haber dicho eso, joven Nataku. No era mi intensión recordarle nada sobre la señorita Rei. -Se da cuenta Luna de su indiscreción.

-No importa, Luna. Sé que no fue con esa intensión. De verdad, tenía ganas de ver a mi pequeñita, Hacía días que no estábamos juntos. -Dice Nataku. El bebé repite con fuerza provocando las risas de todos. -Creo que esta señorita necesita un cambio de pañal urgente. -Indica Nataku. Luna se levanta y abraza a la bebita, llevándosela hacia el dormitorio de Nataku, donde está su pañalera. El chico se sienta en el sillón suspirando hondo. Serena deja de trabajar y se sienta a su lado.

-Cuando Luna termine de cambiar a la niña nos iremos, gracias por prestarme tu computadora, de verdad debía enviar esos archivos a TK. Con lo de papá no he tenido tiempo de ir a la empresa.

-Lo sé, no te preocupes, si quieres puedes dejar a Serenity conmigo, quiero cuidarla y tenerla a mi lado, no solo la dejes con Kondo sama, soy su padrino y mal trabajo no hago. -Reclama él.

-Lo pensaré… eres un padrino terriblemente consentidor. -Sonríe Serena rozando la mejilla de Nataku. -Y perdón por el comentario de Luna. Fue sin intensión.

-Lo sé. -Responde éste. -No estoy molesto por eso, Serena, de verdad… lo que me preocupa es otra cosa. Amo a Rei más que a nada en el mundo y no logro entender de qué me acusa, por qué se aleja de mí, por qué me odia… ¿Sabes tú por qué?. -Preocupado Nataku. Serena siente la terrible necesidad de ser sincera con este chico, que es el que ha salido más lastimado e injustamente, quiere decirle a su amigo la verdad… pero el sonido del timbre la saca de su abstracción. Nataku se levanta a abrirla puerta y Serena regresa a la computadora hasta que una voz la saca de su abstracción.

-Buenas noches. Pasaba por aquí y decidí venir a ver si deseabas tomar una copa conmigo. -La rubia mira hacia la puerta y ve a Owen Thalassa parado en el dintel. Nataku, asombrado, mira a Serena, pero es muy tarde, los ojos de ambos se han encontrado ya, con sorpresa primero y con algo de miedo después.

-No sabía que tenías visita. Me iré y regresaré otro día. -Dice el actor.

-No es necesario, Owen, puedes quedarte. -Con intensión Nataku lo jala adentro de su apartamento. Un silencio incómodo entre los tres.

-Buenas noches, Serena. -Saluda el chico de cabello azul tímidamente.

-Buenas noches, Owen. -Replica ésta. -No te molestes en irte, Luna y yo ya nos íbamos. -Cortante la rubia a su pesar, herida. En ese momento Luna va saliendo de la habitación de Nataku con la niña en brazos.

-Listo, señora, la princesita está como nueva y podemos irnos. -Luna se queda callada también al notar la presencia del actor y lo tenso del ambiente.

-Sólo iré por mi bolso, ahora regreso. -Serena se aleja del lugar. Owen sin embargo sólo tiene ojos para la pequeña bebita rubia que hace bombitas de saliva y el chico siente que algo dentro de su alma se conmueve mucho al verla. Nataku nota la mirada de su amigo y toma a Serenity de brazos de Luna.

-Es la hija de Serena. Se llama Serenity. ¿Verdad que es la bebita más hermosa del mundo?.-La levanta en sus brazos Nataku y la niña ríe.

-Lo es. -Terminante Owen.

-Soy su Padrino. ¿Quieres cargarla?. -pregunta el chico de cabello plata entusiasmado. Owen aterrado se hace atrás.

-No sé si sea prudente… -Corta, intentando evitarlo.

-Vamos, Owen, sólo cárgala. -La pone Nataku en sus brazos. El actor torpemente alarga los brazos y sujeta a la bebita por la cintura, atrayéndola hacia él. La niña se queda callada de sus balbuceos cuando Owen la abraza y este siente un extraño enternecimiento invadirlo. Primero es una gran felicidad y luego una sensación extraña de paz. Los ojos azules de la niña se clavan en las pupilas azul verdosas del joven Thalassa y luego coloca sus manitas sobre la mejilla del actor, mientras balbucea. Owen siente un terrible nudo en la garganta mientras las lágrimas se forman en sus ojos.

-Serenity… -Repite él el nombre con infinita ternura y no puede impedir que las lágrima caigan por sus mejillas. Confundido, mira a su amigo que también parece muy sorprendido de verlo llorar y le alarga a la niña. -No puedo cargarla más, Nataku. Soy muy torpe con los bebés. -Esquiva él limpiando la lágrima con el dorso de su mano. -Creo que me voy, te llamo después.

-¡Owen! ¡Owen, regresa!. -Lo intenta detener Nataku, pero no lo logra. El actor abre la puerta y sale de repente. Nataku se queda con la niña en sus brazos y está ahora llora también a todo pulmón. Luna llega y la abraza intentando calmarla. Serena sale de la habitación de Nataku con su bolso y mira a su hija llorando pero no ve a Owen.

-¿Qué sucede? -dice ella al llegar mientras toma en brazos a su hija. Nataku va a responderle cuando su celular suena de improviso y este responde alejándose del lugar hacia la concina. -Luna ¿Qué pasa?

-El joven Thalassa tuvo en brazos a Serenity, señora. -Serena siente que una descarga de electricidad la recorre al saber aquello… ¡Owen abrazó a su hija!. -y no sé qué sucedió, pero fue una escena muy conmovedora, la niña lo acarició y él… él lloró… -confiesa Luna. -Luego salió de aquí como si hubiese visto un fantasma y la niña comenzó a llorar de esta forma descontrolada. -Serena está a punto de sufrir un ataque nervioso ante esta sencilla descripción.

-Serena, Luna, siento mucho esto, pero debo irme. Kakyuu tuvo un accidente, al parecer… Rei la atacó. -Confiesa Nataku.

-¿¡Que dices!? ¡Eso no es posible! ¡Mi hermana jamás haría eso!. -ofendida Serena.

-Tu hermana no, Serena, pero Reiko Hasegawa es una mujer muy diferente. -Furioso Nataku. -Tengo que ir ahora mismo a ver a Kakyuu. Las dejo en casa de camino. -Termina el joven Yamada y tomando sus llaves sale del apartamento junto con Serena, Luna y la niña…

C1 y Wagan, centro de Tokio, 9:40 p.m.

La camioneta blanca de la "World League" y la negra de los "Black Crowns" aguardan en la intersección de esa autopista de la ciudad, junto con el Audi rojo de Karmesite y los tres autos de las "Wild Cats". Petzite Müller camina en círculos, mirando el reloj, mientras Akane Karasuma habla por teléfono marcando desesperada. Los de la Liga de Aces esperan afuera de la camioneta. Makoto es la primera en hablar.

-Yo creo que eso de que no pueden localizar a Rei es un truco de estas tipas para evitar correr contra las chicas. -Explica la joven de cabello castaño.

-No lo creo, Mako chan. Rei es la primera interesada en que estas carrera se lleven a cabo, si no está aquí debe ser por algo muy importante que se lo impide. -Asiente Ami.

-Como sea, hace más de 40 minutos que esperamos y yo ya me he cansado. -opina la pelirroja Hikari y camina hacia los retadores.

-¡Hikari, espera!. -La intenta detener Anna Shields, pero no lo logra.

-¡Se agotó mi paciencia! ¡Queremos correr ya con o sin su prepotente líder! -Dice ella al llegar. La alemana de cabello azul la encara furiosa y dice unas palabras que Karasuma traduce.

-La señorita Müller accede a correr, no logramos encontrar a Reiko sama por ningún lado pero ella asume la responsabilidad del reto como acordaron. Un circuito por Wagan de ida y vuelta, si una de ustedes tres llega primero ganan, si llega la señorita Müller ganamos nosotros. -Traduce Akane el burdo alemán de la chica.

-Denlo por hecho. -Asiente Hikari y regresa.

-Hikari… ¿Qué fue lo que hiciste?. -preocupada la rubia bailarina.

-Acordar una carrera muy ventajosa para nosotras, Kaori, somos tres contra una… ¿Qué puede pasar?. -Cuestiona la pelirroja al ver a la alta alemana discutir con sus hermanas y abordar el "Galahad". -¡Vamos Anna, Kaori! Demostrémosles que las "Wild Cats" también tenemos orgullo!. -Propone ella caminando hacia el "Pussy Cat" mientras sus amigas, no muy convencidas, la siguen. Fye se acerca a su esposa y a Alexis Tomoe, que despide a Anna con un beso.

-¿Creen que sea buena idea correr sin Rei?. -pregunta el médico rubio.

-Eso ya no es nuestra decisión, doctor Katsuji. Nada va a detener a esas cuatro. -Opina Tomoe mientras el rugir de los motores se escucha en toda la autopista y la luna llena alumbra el lugar.

Oficinas de "Cemelot Gruppe" día siguiente por la noche.

Rei sigue sentada en las oficinas céntricas de "Camelot Gruppe", trabajando en la computadora con un verdadero afán, tratando de no pensar en todo lo que su cerebro la atormenta.

Estos días, luego de su regreso, habían sido muy intensos, desde la carrera en Hakone hasta su enfrentamiento con todos los que la conocían, con su padre, la misma Serena, su abuelo… y con Nataku… las cosas no había sido sencillas para ella y el intenso trabajo de esa semana con el cierre de temporada en Suzuka, le habían permitido dejar de atormentarse por la guerra de sus sentimientos encontrados… además el trabajo le había dado el pretexto perfecto para alejarse de Nataku, aunque no del todo.

Las escenas de los besos intensos que su esposo y ella vivieron en el laberinto durante la fiesta de máscaras y después en otros momentos de la semana en que ella había querido pero no había tenido la fuerza de evitarlo la atormentaban, sobretodo la última vez en el cementerio, en que las cosas habían estado a punto de llegar a niveles incontrolables si no es que Sepphir la llama…

Y después, la terrible escena del día anterior con Kakyuu… ese nombre basta para poner mal a la chica quien, rompe en sus manos un lápiz. No debía dejar lugar en su corazón y su alma para odiar a alguien más, tenía bastante con los hermanos Yamada y aborrecía confesarse que parte de su reciente odio contra su media hermana era debido a... Nataku.

-¿Por qué, Gran Kami? ¿Por qué no puedo sacarlo de mi vida?. -Se cuestiona ella. -¡¡¿Por qué él no quiere salir de la mía!!?… -es su último reclamo. En su mente atormentada no logra entender por qué Nataku insiste tanto que la sigue amando ¿Es miedo a lo que ella les pueda hacer a su hermana y a él ahora que volvió, lo que lo impulsa a jurarse inocente y tratar de volverla a dominar con su falso cariño?.

-Rei sama, Rubeus y yo nos retiramos, son más de las diez y no queda nadie en la oficina. -Habla Karasuma entrando en el lugar.

-Entiendo ¿Cuándo quedaron de acuerdo para el siguiente reto?. -Pregunta ella a su amiga.

-Luego del triunfo de Karmesite, los mismos miembros de la Liga de Aces acordaron que el joven TK se comunicaría con Usted para reorganizar la fecha del reto de la señorita Kino con Calaverite. -Informa Karasuma, ya que su jefa no estuvo en la carrera que ganó la menor de las Müller contra las "Wild Cats".

-Akane… ¿Sepphir se ha ido ya?. -cuestiona Rei.

-Se fue luego de hablar con Usted y no ha regresado. -Responde ella. -Rei sama ¿No quiere ir ya a casa o que la esperemos?

-No, no he terminado el trabajo, Akane, y no quiero irme hasta acabar. Además, tengo afuera el "Guinevere", dile a papá que llegaré muy tarde y que no se preocupe por mí.

-Tenga cuidado, no quisiéramos que le hicieran daño, con el incidente de la señorita Hino, el señor Hasegawa está preocupado.

-Lo noté, Akane, se que habló con Adams y le pidió que pusiera más policías a vigilarme, así que no se preocupen, nadie se acercará a mi si yo no quiero. -Es la respuesta de Rei.

-Tenga cuidado. Buenas noches. -Termina Akane y cierra la puerta. Rei, al saberse sola, respira mejor e intenta trabajar con más rapidez. Sin embargo, ahora siente mucho frío y se levanta a cerrar las ventanas. Luego camina hacia la pequeña sala que hay en su oficina en donde recibía a los clientes más importantes de la escudería, la cual es alumbrada por una chimenea artificial. Rei se acerca a las falsas flamas producto de las luces y efectos de viento y se hinca mirando las luces rojas, sintiendo la calefacción de ese sitio, mientras frota sus brazos intentando recuperar su calma y sus ojos púrpuras se prenden en la contemplación del falso fuego, tan abstraída que no se da cuenta de que la puerta de su oficina es abierta levemente ni de la sombra que en silencio entra en el lugar y camina hacia ella.

-Gran Kami… ayúdame a encontrar el camino correcto… tengo que sacarlo de mi vida, tengo que olvidarlo o de otra forma no podré continuar con mi venganza. -Rei se levanta y gira hacia su escritorio, pero una mano fuerte la sujeta de la muñeca y de pronto se encuentra justo delante del hombre que provocaba en ella toda esa confusión de sentimientos.

-¿Hasta dónde llevarás tu odio hacia mí, Rei?. -Cuestiona con un tono ronco el hombre de cabello plateado, sujetándola con fuerza. Ella se repone del primer momento de sorpresa, se deshace del contacto de la mano y lo empuja del pecho lejos de ella.

-¿¡QUE HACES EN MI OFICINA!?. -Le cuestiona furiosa.

-¡Tú debes saberlo mejor que yo!. -Le reclama Nataku. -¿Por qué lastimaste a Kakyuu de esa forma tan cruel y ruin?. -le espeta el chico.

-¿¡Cruel y ruin!? ¡Ella me buscó a mí en la fiesta de fin de temporada y delante de todos me dijo cosas horribles! ¡Me insultó y me provocó hasta el extremo! Ella fue la primera en abofetearme y sabes que yo no soy de las que soportan mucho, así que me limité a responderle. -molesta Rei.

-¿Defenderte? ¿Responderle? ¡Le diste un golpe en el ojo! -reclama el joven.

-Ella se lo buscó. Tienes que aprender a controlar a la demente que tienes por prometida porque la próxima vez que se acerque, así sea a cinco metros de distancia de mí para agredirme o insultarme, no será solamente un ojo lo que le lastime. -Termina ella dándole la espalda y caminando hacia el escritorio.

Una chispa de refulgente ira sacude a Nataku, una furia que lo exacerba aún más por la presencia de Rei, siempre que se molesta, siempre que habla de esa forma, siempre que sus ojos morados lo miran con ese rencor que no entiende, en lugar se sentirse amedrentado no puede evitar recordar cuanto le gusta verla furiosa. Odia esta situación, pero, mientras ella mas se empeña en mostrarle cuanto lo detesta a él, más le… enciende su actitud y el cúmulo de sentimientos encontrados se agolpan en su alma, provocándole reacciones inesperadas. De golpe, se planta delante de Rei y tomándola del hombro la obliga a mirarlo de frente.

-¿Nos estas amenazando? -Le pregunta él. Rei siente que una descarga de electricidad terrible la inunda cuando se da cuenta de que la mano de Nataku por la brusquedad de su reacción ha bajado la tela de su saco y la toca directo en el hombro. Sus rostros han quedado muy juntos y ambos se miran con una mezcla de reto y…

-¡Sólo te estoy advirtiendo que controles a tu novia y que los dos se alejen para siempre de mi vida!. -A su pesar, amedrentada por la cercanía de él, pero tampoco hace nada por alejarse. Nataku se ha perdido en la contemplación de las pupilas moradas de Rei. Él sabe que la sigue amando, lo tiene muy claro, pero lo saca de quicio la actitud fría de ella que siempre le reclama cosas que él no comprende, y más que nada el maldito alemán que siempre está a su lado. Así que decidido a todo, juega su última carta.

-Kakyuu y yo nos casaremos en tres semanas Rei… -Dice Nataku mirando ahora los labios rojos de la mujer delante de él, y siente un leve estremecimiento de su piel.

-¡Perfecto! ¡Cásense y váyanse lejos! ¡No me interesa lo que tú y ella hagan mientras sea lejos de mí!. -Le espeta Rei y lo vuelve a empujar lejos de sí.

-¿Así que no te importa que me case? –Desafiante Nataku, mirándola como si quisiera leer todos los sentimientos que atraviesan las pupilas moradas de su esposa.

-Para tu fortuna, Nataku, no estás casado conmigo de forma legal, sino sólo por una ceremonia que, al menos para ti, no significó mucho, ya que sólo la usaste para manipularme, así que no hay impedimento para que te cases con esa pelirroja hipócrita, mentirosa, manipuladora y desquiciada que tengo por hermana. Cásate con quien te dé la gana que a mí no me interesa, porque ya no te amo. -Le espeta Rei molesta. -Si era todo lo que tenías que decir, puedes irte ahora mismo. Mientras tu novia no se meta conmigo, tampoco me meteré con ella. -Insiste ella impasible, dueña de sus nervios, pasando al lado de Nataku. -Ahora déjame trabajar con la poca paz que tu hermana y tu le han dejado a mi vida y lárgate. -lo acusa ella con el ceño fruncido dándole un fuerte empujón.

Los nervios de Nataku estaban a punto de estallar, no entendía por qué ella actuaba de esa forma, su nueva actitud lo sacaba de quicio, pero a la vez lo enardecía y excitaba a niveles insospechados, pues lo único que su mente percibía era el perfume de Rei, y mientras hablaba, los ojos dorados estaban fijos en los labios rojos que lo insultaban sin importarle lo que decían y deseando besarla de nuevo. ¿Era posible que ella lo haya olvidado de verdad?

-¿Me dices eso por ese estúpido alemán?... ¿Lo amas? -tiene que preguntar Nataku. Ella esboza una sonrisa.

-Lo que haga de mi vida no te incumbe. -Molesta Rei, pero él insiste.

-¡Dime si lo amas! dímelo y entonces me iré y te juro que no te molestaré nunca más en mi vida. -Ansioso el chico de cabello plata. Rei da media vuelta y le da la espalda.

-Amo a Sepphir…. -Dice con un hilo de voz y camina hacia el escritorio. Aquellas palabras hacen que al fin Nataku pierda la poca cordura con la que llegó a esa oficina, y de golpe se acerca a ella, la sujeta de la cintura y la gira atrayéndola hacia su cuerpo. Rei tiene tiempo exacto de interponer sus manos entre el pecho de Nataku y ella, mientras él, acercándose a su oído, susurra…

-Si lo amas…¿Entonces por qué sigues temblando cuando estoy cerca de ti y por qué respondes a mis besos?. -Cuestiona él. En un momento, Rei se queda paralizada con sus sentidos al máximo por la cercanía de Nataku y él aprovecha para cerrar los ojos y aspirar el perfume del cuello de ella, abrazando ahora su espalda con más fuerza. -Dime algo, Fénix… ¿A caso has olvidado ya mis besos… -Nataku le da un leve beso en el cuello que provoca una nueva sacudida de electricidad en el cuerpo de Rei y esta comienza a respirar agitadamente. -…Mis caricias…? -sube él la mano pasándola por debajo de la blusa de ella, hasta tocar su espalda, mientras la mujer de cabello negro no sabe si tiembla por lo frío de la mano o por la descarga de sensaciones placenteras que ese toque le produce. -Dime si ese imbécil alemán es capaz de hacerte vibrar de placer como lo hacía yo, dime si sabe exactamente dónde tocarte para llevarte al éxtasis, dime si al menos conoce tu piel centímetro a centímetro como yo… -Y entonces levemente muerde el lóbulo de la oreja de Rei quien ahora es la que se haya desarmada totalmente bajo ese ataque intenso de Nataku y no puede evitar un largo suspiro más parecido a un gemido.

Rei odiaba sentirse vulnerable, odiaba que su mente le dijera que se alejara y ni un solo músculo de su cuerpo respondiera. Odiaba que ese hombre destruyera su seguridad y su fortaleza sólo con tocarla. Nataku levanta la cabeza y se acerca a ella mirándola de nuevo con pasión en sus pupilas doradas.

-Puedes decir que me odias, puedes acusarme de cosas que no comprendo, puedes jurar que amas a ese tipo, pero tu mirada dice lo contrario. -Él junta su frente con la de Rei que ha cerrados los ojos. -Fénix… ¿Por qué nos seguimos haciendo daño?... dime con tu voz lo que me grita tu cuerpo entero, dime que me sigues amando tanto como yo a ti. Pídeme que no me case y dejo todo por ti, nos olvidamos de venganzas y de odios... vámonos tú y yo Fénix, vámonos lejos. -Propone el joven y lentamente se acerca a esos labios que lo tenían esclavizado. Pero sus últimas palabras la hacen abrir los ojos y mirarlo otra vez con las pupilas moradas llenas de fuego y furia.

La magia se ha roto y ella de improviso se revuelve en sus brazos alejándose de él y luego le da una terrible bofetada.

-¡Así que era eso! ¡Toda esta comedia para convencerme de renunciar a mi venganza! Debí saberlo, ella te envió otra vez a lo mismo, pero ¿Sabes una cosa, Nataku Yamada? ¡Los conozco de sobra a ti y a ella como para volver a caer!... –Y abriendo la puerta de la oficina le espeta con furia. -¡¡LARGATE DE UNA BUENA MALDITA VEZ!!. -Pero él, furioso por el golpe con la mejilla enrojecida se acerca, cierra la puerta de golpe, la sujeta de los brazos y la sacude con furia.

-¿¡Por qué me acusas de algo que no entiendo!? ¡Dímelo!.-

-¡¡SUÉLTAME!!!. -Se revuelve Rei golpeando su pecho con fuerza. -¡¡ME LASTIMAS!!

-¡No te soltaré! ¿Sabes algo, Fénix? Me he hartado de ser quien suplica, quien pide perdón, quien lucha por ti. -Le espeta él gritando con una voz ronca que Rei jamás había escuchado y que a su pesar la aterroriza. Él aumenta la presión de sus manos sobre los brazos de la joven. -¡Así que ahora dejaré de ser cortés y amable! ¡Ya no me importa lo que digas, de lo que me acuses, lo mucho que digas odiarme! ¡Vas a hacer lo que yo desee que hagas porque has tensado demasiado la cuerda y ahora sufrirás las consecuencias de llevarme al límite!. -Y de golpe, sin que ella se lo espere, la levanta en brazos.

-¡Déjame! ¡Suéltame! ¡Eres un salvaje!. –Le reclama ella golpeándolo y resistiéndose a que la cargue, pero Nataku recibe los ataques con una sonrisa retorcida y malévola que consigue asustar a Rei, y sigue caminando con ella en sus brazos.

-¿En verdad te lo parezco?... ¡Pues tu ayudaste a volverme así!. -Al fin, Nataku se detiene frente al sofá de la sala y de golpe lanza a la chica de cabello negro sobre este y se coloca sobre ella sujetándola de las muñecas y obligándola a alzarlas arriba de su cabeza. Rei respira agitada por la lucha anterior y mira a Nataku asustada y con los ojos arrasados de lágrimas. Éste la inmoviliza totalmente con el peso de su cuerpo sobre ella, quien lo contempla aterrada…

NOTAS FINALES: El Siguiente capítulo por obvias razones cambiare la categoría a "M" por si no lo encuentran tan fácil…¡gracias y nos vemos la siguiente semana!. ATTE: LEONOR DE ÉBOLI.

PD: Susy alias "Genbu la Tortuga Nadadora" y Malkav Iztli están organizando un club anti Reiko Hasegawa (RH2) el cual me pidieron promocionar, ya que la nueva personalidad de la hija de Artemis no les gusta del todo, así que el que guste pertenecer comuníquese con ellas (hecho chicas, cumplí=)