Buenas tardes, días o noches a todos!
El capítulo de hoy nos acerca al final de muchas cuestiones; Y también saldrán muchas más preguntas xd
Ojalá les guste; Y cualquier anotación y/o corrección que quieran hacer es bienvenida como siempre :)
Nos leemos!
Capítulo 38: La búsqueda.
Suele decirse que después de la tempestad llega la calma, pero en éste caso había sido al contrario; Al parecer los tiempos de paz habían terminado.
Ese día lo recuerdo perfectamente como ningún otro. Cada parte de esa historia se grabó en mi memoria de forma aleatoria sí, pero me quedó bien incrustada; casi tanto como el dolor que llegó con la más grande de las heridas que he sentido en la vida… al menos en ésta.
También he escuchado que, no deberías hacer preguntas de las que muy probablemente no te guste la respuesta; Pues esa frase describe mi estado actual. Las semanas pasan y las cosas siguen sin avanzar a nada nuevo desde ese día en el hospital, el día en que mi mejor amigo murió.
Lo que sí es digno de mencionarse (por decirlo de alguna manera), es que desde ese día estoy residiendo en una casa para mí solo; Cortesía del Consejo. Es extraño si lo pienso, pero después de que Jiraiya me explicara algunas cosas, me queda más claro todo.
Las razones que me dieron no fueron suficientes para entender el porqué de mi repentina independencia, y en el fondo sé que hay algo mucho más grande de lo que imagino. Por ahora lo único que se me ha informado es que debo continuar con mi entrenamiento, guiado ésta vez por Jiraiya Sama.
Si algo tengo claro es que tiene que ver directamente con el legado del Sharingan, que es lo que la aldea ha procurado desde que nací. La diferencia de antes a ahora es que en estos últimos años, concretamente desde que cumpliera los 6 años, muchas incógnitas se me han ido revelando.
Aunque ya sé mucho más de mi vida y lo que me rodea, la pregunta más importante sigue sin ser contestada; Reconozco que si bien la gente se ha esforzado en ocultármelo, parte de la culpa ha sido mía por desistir tan rápido en búsqueda de la respuesta. La fase uno de mi plan era descubrir la identidad de mi padre, como comenzó todo.
Quien diría que esa sencilla o complicada cuestión me traería tantos y tantos problemas; Que comenzarían el día de mi cumpleaños número seis y me arrastrarían hasta la actualidad. Contestar una interrogante, irónicamente me llevaría a otras más grandes.
Ahora mismo solo estoy seguro de una cosa, llegaré al final de todo esto, sin importar a donde me lleve, cuánto tiempo y lo que tenga que hacer para lograrlo; Y esa decisión es irrevocable.
¡Ya despertaste niño, que sorpresa!
No es ninguna sorpresa.
Bueno si, lo he notado.
¿Por qué todas las mañanas dice lo mismo?
¿Ehh?- se rascó la nuca con confusión.
Siempre me levanto temprano, de hecho antes que usted. Y sin importar eso se sorprende.
¡Oh!- exclamó entendiéndole- pues no lo sé, puede que solo eres muy diferente a tus padres.
Y de nuevo la misma rutina de todos los días.
¿Ah sí?... ¿Y en qué me diferencio con ellos?
La pregunta que más odiara el hombre de cabellos blancos en todo lo que llevaban viviendo juntos.
¡Ah!, pues…
Kenji le siguió intimidando con la mirada, no cedería.
Pues ya sabes… la forma de ser, los hábitos, y esas cosas.
¿Y también en el físico?
El hombre tragó grueso, pensando muy bien que contestar.
Tienes la desconfianza de tu madre y la suspicacia de tu padre- se desvió del tema.
¿En serio?, eso es nuevo.
El sannin se lamentó de ver que, poco a poco el niño le sacaba información; Aún si no le contestaba nada. La verdad es que sabía que no era un niño cualquiera, ahora entendía perfectamente a lo que se referiría Tsunade cuando le advirtió que no lo subestimara.
Por hoy se acabaron las preguntas. ¡Vamos!, vístete ya para marcharnos.
Y esa era la señal que indicaba que Kenji había ganado el encuentro; Y no había perdido ninguno hasta la fecha, al menos no con Jiraiya.
Si si… ya voy.
Así comenzaban todos sus días ahora. Según le habían explicado, no podía ir a misiones momentáneamente hasta que completara ese "entrenamiento especial"; El cual le daría el derecho a poder realizar misiones individuales, aunque con todo el que había preguntado no le habían hablando de nada parecido.
Jiraiya- le llamó.
¿Umm?
Contestó desde la sombra de un árbol, en donde se dedicaba a escribir mientras él se mataba bajo el rayo del sol.
¿Es verdad que tú entrenaste personalmente a mi tío?
¿Ehh?- le miró distraído- pues sí, durante bastante tiempo.
¿Y cómo es que no te había conocido?
Jiraiya dejó lo que hacía para mirarle cuidadosamente.
Es raro, mi tío si me ha platicado alguna vez de un maestro que tuvo hace muchos años, pero nunca me dijo de quién se trataba; De hecho es curioso porque parece ser que no le ha vuelto a ver jamás.
Éste niño es mejor de lo que creía- pensaba el Sannin ya un poco serio.
Y creo recordar que ese mismo hombre fue quien entrenó también al Cuarto Hokage, ¿no?- le miró con determinación y curiosidad.
Si, es verdad.
¿Y no conociste a ese hombre?, por las fechas sucede que según mis cálculos serían contemporáneos.
Muy bien. Ese es un tema del que no podemos hablar por ahora.
Había acertado. Sonrió internamente, había conseguido su objetivo.
¿Entonces de qué podemos hablar?, nunca me cuentas nada sobre ti y en cambio tú conoces todo sobre mí.
Eso es porque conocí a tus padres desde muy jóvenes. A tu madre nunca le traté más allá de algún saludo ocasional, pero con tu padre fue diferente.
¿Por qué?
A él tuve la oportunidad de conocerle desde que era un niño, e incluso le entrené durante algún tiempo.
¿En serio?- realmente estaba sorprendido.
Ahora el Sannin estaba ganando terreno. O eso parecía.
Por eso es que su estilo de pelea me recuerda mucho al tuyo, lo conocí lo suficiente.
¿Lo suficiente para qué?
Lo suficiente para saber que aún te falta mucho para llegar a su nivel.
¿Umm?
Eso sí que fue inesperado.
Así que a entrenar ya.
Kenji decidió dejar su ronda de preguntas por ahora, y dedicarse a entrenar; Ya tendrían más tiempo después para seguir indagando en su historia. Fuera como fuera sabía que le sería útil el ser entrenado por una persona con tanto conocimiento como el Sannin.
La tarde pasó rápidamente, entre el entrenamiento suyo y los escritos del hombre; De tanto en tanto se miraban de reojo el uno al otro, probablemente con curiosidad hacia el otro. Kenji siempre había sido de la idea de que una persona mayor guardaba un conocimiento enorme e invaluable, y la idea era aprovecharlo.
Hoy cenaremos en un lugar diferente si no te importa.
¿Umm?, ¿No cenaremos en casa?- preguntaba recogiendo sus cosas del césped.
Me temo que por ésta vez tendremos que acudir a un evento.
Y… ¿Qué clase de evento es?
Comenzaron a caminar de regreso a la aldea.
Es uno muy formal, por lo que pasaremos por casa para vestirnos como se debe. Y no pongas esa cara que a mí tampoco me gusta.
Yo no tengo ropa tan formal.
Bueno, pues ya es hora de que la tengas ¿no crees?
¿Ehh?
Y le llevó al extremo opuesto de la aldea, pasando justo por el medio y siguiendo hasta la parte más alta y despoblada.
¿Qué es éste lugar?
Es donde nos haremos de lo necesario para ésta noche.
Y según entraron le quedó claro a qué se refería. No es que la tienda fuese muy de su agrado, pero debía reconocer que era elegante, grande y bien surtida; Tal vez después pasara a comprarse alguna ropa más… casual.
Es la primera vez que veo éste sitio.
¡Eso está mal!
¿Por qué?
Porque quiere decir que no has conocido lo suficiente el mundo.
Kenji le restó importancia y dio prisa a la tarea, obedeciendo (en su mayoría) al Sannin, y terminar rápidamente con las incómodas compras. Además según le había dicho tendrían que pasar a casa todavía, por lo que sería una noche larga.
¿Y por qué es tan formal si solo es una cena?- le interrogaba ya saliendo de la tienda.
Porque el mismo Hokage nos ha invitado.
Kenji paró su andar.
¿Qué ocurre?- el hombre también se detuvo.
¿Por qué el hombre más importante de la aldea quería cenar con nosotros?- clamaba con el ceño bien fruncido.
Umm… eso es una buena pregunta. Resulta ser que él también formó parte de mi selecto grupo de aprendices- presumía a manera de broma.
¿Ehh?, si tuvo a media aldea de alumno entonces ya no es tan selecto- obvió.
¿Siempre eres tan amargado niño?
Si, y mi madre dice que ya se acostumbró.
¿En serio?... pues claro, con un padre como el tuyo no me extraña que sea tan amargada. Veo que lo suyo es de familia.
Jajajaja…
Y por primera vez en todo lo que llevaba con el niño, le escuchaba reír con sinceridad y tan abiertamente.
Ya sabía yo que aún eras muy joven para ser tan serio- y le sonrió con sinceridad.
No se acostumbre mucho- negó Kenji regresando a la neutralidad.
Al cabo de un rato más ya se encontraban en casa, bañándose y preparándose para la cena; Así pues, una vez terminado todo se dirigieron al lugar de la cita. Al final resultó que no era un lugar tan desconocido.
¡Es la casa de mis tíos Naruto y Hinata!
Sí, eso parece- le restó importancia y siguió caminando.
Fueron hasta la puerta y el mayor tocó el timbre. La puerta tardó unos segundo en abrirse.
Buenas noches- era Hinata quien les recibía, con su característica sonrisa discreta- pasen por favor.
Gracias- y se hicieron paso en la casona.
Buenas noches- le saludaban Yamato y Shizune.
¡Miren quién está aquí!- era la melodiosa voz de Gai.
¡Kenji!- gritó a todo pulmón Iroki, corriendo a abrazarle.
Era tan confuso todo lo que estaba pasando, no entendía nada de nada… ¿Qué hacían todos allí?
¡Qué bueno que ya llegaste!, me muero por partir el pastel- explicó ya más serio, dejándole de abrazar.
¡Iroki!- le llamó la atención su mamá.
Lo siento madre- se encogió en seguida.
Temari, no seas tan estricta con el- sugería su papá.
Si no fuera tan estricta con él, terminaría igual de vago que su padre- Shikamaru suspiró audiblemente, resignado ante la autoridad de su mujer.
¡Ven a saludarnos Kenji!- rogaba la atención cierta joven rubia- saluda Sai- y le pegó un codazo en las costillas.
Cada vez era más extraño, estaban Iroki y sus padres, sus tíos Ino y Sai, Shizune y Yamato, Gai Sensei y los anfitriones Naruto y Hinata; Todos ellos eran personas muy queridas, pero igual seguía sin entender porqué estaban todos. ¿Qué ameritaba tal reunión?, ¿Qué podía ser tan importante para reunirlos a todos ellos allí?
Y cuando creyó que ya no se podía poner más raro, apareció su madre desde la cocina con platos de la cena en las manos.
¿Madre?
¡Bienvenido hijo!- y le sonrió ampliamente.
¿Qué hacen todos en la reunión del Hokage?
No es mi reunión- y apareció el nombrado.
¡Kakashi Sensei!, digo… Hok…
Está bien así- le cortó el Hatake- ya tengo suficiente con que todo el mundo en la oficina me llame de ese modo- externó fastidiado.
Siéntense- ofreció Sakura.
Ahora ya perecía más una reunión, pero no una convencional.
¿Quiénes faltan?
Konohamaru, la princesa, su mono y el bufón- contestó Kakashi.
¡Kakashi!- le regañó Sakura.
Bueno, el equipo de Kenji y el dueño de la casa.
¿Tsunade no va a venir?
No lo sabemos, no nos confirmó.
¿Porqué ellos?, no lo entiendo.
Todos los presentes le miraron, con una especie de curiosidad extraña.
Amor- se le acercó Sakura- es tu cumpleaños.
Ahora todo tenía sentido.
Intentamos contactar con tu nuevo equipo, pero parece ser que están de misión y no podían asistir- explicó el Hokage.
Ya veo- reaccionó más tranquilo aunque todavía sorprendido.
Esperaron muy un tiempo más mientras Sakura con ayuda de Hinata, Temari y Shizune servían la cena.
¿Y tú no nos piensas ayudar Ino cerda?- le llamó Sakura muy molesta desde la cocina.
¿Y arruinar mi manicure?
Yo ayudaré- se ofreció Sai, extrañamente.
¿En serio?- le miraron su esposa y Sakura incrédulas.
Si, y él también- y jaló a Tenzou del brazo.
¡Ah!, pero…
¡Esa es la actitud!, ¡Yo también soy joven!- declaró el hombre de verdes mallas.
Y en su afán por ayudar, se golpeó contra la mesa, haciendo tambalear todos los platos, vasos y cubiertos en ella.
¡Shanaroooo!...
Mejor ya no te muevas, déjalo así- recomendó Yamato.
Luego de aquel circo se sentaron a cenar con total tranquilidad; Siendo que en el transcurso de la cena, fueron llegando uno a uno los invitados faltantes. Los primeros en llegar fueron Yuriko y Konohamaru.
Hola pasen, buenas noches- espetó Hinata cortésmente.
Gracias- agradecieron juntos.
Hola Kenji- saludó Yuriko, dándole un abrazo asfixiante. El Sensei simplemente con un gesto de mano.
Por favor siéntense, enseguida les sirvo- ofreció Sakura desapareciendo por la cocina.
¿Cómo has estado Kenji?- pregunto su compañera con entusiasmo, sentándose a su lado.
Bien gracias.
¿Cómo te va en tu nuevo trabajo?- indagó el Sensei con curiosidad, sentándose a un lado de la niña.
Bien, todos son muy profesionales; Y también me ayudan dándome consejos sobre el manejo de la política y esa clase de cosas.
Ya veo, no es algo que yo te pueda enseñar- rió tontamente el hombre.
¿Y Eivin?- preguntó Kenji.
¡Oh!, pues ya no debe tardar en llegar.
Creía que vendrían juntos- hiso cara de confusión.
Umm no, solo venimos el Sensei y yo- respondía dubitativa.
Entiendo- contestó sin realmente entender.
La noche siguió avanzando y la fiesta animándose, la cena terminó y comenzaron las pláticas y bailes de los adultos, mientras los niños se aburrían.
¿Qué de divertido hay por hacer aquí?- preguntó Iroki con cara de total fastidio; Sentado en uno de los sillones.
Umm…- Kenji se lo pensó un poco.
Podemos leer algún libro- sugirió Yuriko, y ambos le miraron extraño- o no.
¡Ya llegó el rey de la fiesta!
¡Eivin!- corrió su compañera hacia él.
¿Se aburren sin mi?- decía vanidoso.
No te lo creas, estábamos mejor sin ti.
Todos guardaron silencio.
A mí también me da gusto verte- entonó su compañero con una sonrisa a medio salir.
Gracias por venir- dedicó Kenji muy formalmente, extendiéndole la mano.
Eivin se lo pensó un poco porque era raro, pero le regresó el saludo.
Ya avanzada la noche, los invitados se empezaron a dispersar por toda la casa, hasta que Kenji quedó solo por un momento.
Yo también creo que es demasiada gente- entonó Kakashi parándose a su lado, recargado en la pared; Mirando a los invitados hacer cosas extrañas.
Solo quería un poco de espacio, pero está bien- se justificó; También mirando la fiesta.
Supongo, mientras no sea muy seguido- acompletó el Hatake.
¿Sensei?
¿Umm?- obtuvo su atención.
¿Le puedo preguntar algo?
Ya lo estás haciendo.
Bueno, otra cosa.
Pues sí, supongo- le restó importancia alzando los hombros.
¿Tuvo miedo cuando supo que se convertiría en Hokage?
Kakashi se quedó callado analizando la situación.
Umm… veamos.
Hiso pose de pensar, mirando a la pared del frente.
No lo sé- dijo después de un rato.
¿Cómo que no lo sabe?
No. Nunca me detuve a pensarlo, puede que se deba a eso.
¿Ehh?, ¿Qué no lo pensó?- preguntaba más para sí.
No. Resulta que tenía una razón muy poderosa para hacerlo, así que no lo dude- afirmó con seguridad.
Kenji le observó detenidamente.
¿Y puedo saber cuál era esa razón?
Kakashi le miró de vuelta.
El amor.
¿Eh?...
El menor le miraba sin entender por completo.
Ven conmigo- pidió.
El niño le siguió a través de la casa hasta llegar a un cuarto obscuro; El Hatake le pidió sentarse y prendió la luz. Se trataba de un pequeño cuarto de estudio, con libros, pergaminos y más y más papeles de estudio.
¿De dónde crees que nace toda la fuerza de una persona para lograr diversos objetivos?- preguntó una vez se encontraban sentados.
¿Umm?... no entiendo.
Piénsalo un poco antes de contestar.
Y así lo hiso, durante algunos minutos, observando todo a su alrededor.
¿Sus estudios?- dijo no muy convencido.
Kakashi sonrió con nostalgia en el semblante, y se levantó de la silla yendo a buscar entre los enormes pergaminos de una esquina del salón. Sacó uno de ellos y lo llevó hasta donde Kenji.
Es mi regalo para ti- aseveró- ábrelo.
¿Ehh?- estaba muy sorprendido- ¿No se supone que los regalos no se abren frente a la persona que lo regaló?
Si, normalmente; Pero ésta es una excepción necesaria.
¿Es alguna clase de soborno?- dudó.
¿Soborno?- ladeó la cabeza sin entender.
Si, para que le deje salir con mi madre.
¿Eh?- se sorprendió inicialmente- me ofendes. Yo no necesito el permiso de nadie.
Sí si, ya sé que para salir y follar no necesitan mi permiso; Pero habrán cosas en las que sí que será necesario… ¿No cree?
Casi se iba de espaldas por la seguridad de sus palabras.
No se supone que un niño de tu edad deba saber sobre eso.
¿Niño dice?- le miró con una ceja en alto.
Si, aunque seas Chunnin aún eres un niño.
Pues Jiraiya Sama no piensa lo mismo que usted.
¿EHHH?- se alertó- No me digas que…
Y el menor se sacó un libro del bolsillo.
Me dijo que era mi primer regalo adulto, por mi ascenso y mi cumpleaños.
El Hatake frunció el seño, contemplado una copia de su preciado libro Icha Icha.
Olvídate de eso y abre mi regalo- indicó quitándole dicho libro y poniéndolo en una mesa alejada de ellos.
¿Es otra lectura adulta de la que deba saber?
Ya lo verás.
Y con un poco de dificultad, desenrrolló el pergamino sobre la mesa de centro.
¿Ehh?... ¿Qué… es… esto?...
Es un contrato.
¿Contrato?, ¿De qué tipo?
Uno de por vida.
¿Umm?
Y lo miró con atención. Sabía lo que era, pero no entendía el porqué se lo daba.
El amor es la fuente de la voluntad y la fuerza, aquello que te impulsa a hacer cosas que parecen imposibles de realizar.
Era en apariencia un contrato personal; En donde solo había unos seis nombres escritos.
Sin amor, solo eres una hoja seca llevada por la corriente; Que recorrerá cierta distancia antes de caer al suelo y ser pisada por alguien más.
Por la forma de las huellas de los animales debían ser perros o algún canino. Y eran al menos siete diferentes marcas de patitas; Tal vez ocho.
¿Son suyos?- dedujo.
No. Son tuyos.
¿Ehhhh?...
Kakashi le estaba regalando sus perros ninja a… ¿él?
Pero… ¡Son suyos!
Eran míos, pero a partir de ahora serán tuyos. Solo tienes que firmar aquí.
Era lo más extraño que se pudo haber imaginado. Quería aceptar, pero al mismo tiempo algo muy dentro de si se lo impedía; No sabría explicarlo, pero al ver aquella muestra de afecto, no pudo evitar dejar a un lado el poco rencor que aún guardara.
Kakashi simplemente correspondió al emotivo abrazo, sin querer hablar por no arruinar el momento.
/
Mientras en algún lejano lugar…
La obscuridad de la noche estaba por devorar el bosque, y normalmente eso sería malo para la misión, pero el fulgor de luna les invitaba a continuar; Estarían cobijados bajo su manto plateado de luces contrastantes.
Jefe, nos encontramos casi encima del punto.
De acuerdo. Estén preparados.
Sí
Acataron los subordinados, descendiendo a tierra firme.
No ha pasado nada- exclamó extrañado Horik; Mirando en todas direcciones.
En cualquier momento sucederá. No bajen la guardia- ordenó el capitán.
¿Qué es eso de allá?- señaló número dos.
Sus compañeros miraron hacia dentro del bosque y lograron vislumbrar algo.
Bien hecho dos. Procedamos con cautela.
¿Será seguro acercarnos?- preguntaba Horik.
Es obvio que es una trampa- apoyó Sagishi.
Pues con más razón debemos hacerlo- remendó número dos.
Y el jefe seguido por su fiel mano derecha avanzó, abriéndose camino hacia la trampa, la cual espero pero nunca llegó. De hecho todos pudieron avanzar con tranquilidad hasta estar a unos metros ya muy cerca de dicha entrada.
No parece que sea una cueva natural- propuso Horik.
Y no lo es.
No creo que debamos entrar, es demasiado sospecho- propuso Sagishi más seria de lo normal.
Es justamente para lo que nacimos. Quitar los riesgos de éste mundo, aún si ello nos pone en peligro.
Dos asintió convencido. Entonces no les quedó más que aceptar.
¡Jefe!- alertó Horik, arrodillado en el piso tomando un poco del polvo en sus manos.
Parece ser que no estaba equivocado- dijo más serio.
Eran marcas de sangre seca, y a juzgar por lo que se veía había bastante de ella.
Capitán…
Lo sé.
¿A cuántos habrán matado en éste lugar para generar tal cantidad de sangre?- Horik estaba más que horrorizado.
Las paredes de la cueva se ven rojas, pero no uniformemente; Parece que la sangre es de muy distintos periodos de tiempo.
Así es dos- concedió Noburo- no fuimos los primeros aventureros. Y si no lo clausuramos, no seremos los últimos.
Parece ser que llevan ya varios años operando aquí- añadió el cinco.
Y repentinamente algo los atacó, fue dos quien lo vio venir; Era veloz, por no invisible ante el Byakugan. Los demás le asistieron enseguida.
¿Qué es?
Es…
¡El Sello Maldito!
En efecto lo era.
¿Cómo es posible?
Deja de hacerte preguntas estúpidas y concéntrate- sugirió dos en medio de la pelea.
A pesar de que podría parecer que entre cuatro sería fácil derrotar a uno solo, realmente ese uno equivalía tres por lo menos. Noburo fue rápido poniendo a su equipo de acuerdo.
No lo maten, tenemos que interrogarle- ordenó.
Lo intentaré- fanfarroneó dos.
La batalla se extendió por varios minutos, lo suficiente para que las paredes del recinto empezaran a sufrir un daño por la pelea. Horik se esforzó en que fuera así, para derrumbar ese lugar si era posible.
Ten más cuidado o nos sepultaras a todos aquí necio- le advirtió dos, molesto.
¿Qué pasa?, ¿No te gusta que te hagan competencia?- respondía con burla.
Dejen de tontear y acabemos ya, que todavía nos falta terreno por explorar- les regañaba el capitán.
Unos cuantos combos más y la pelea dio por finalizada, derribando a su contrincante.
Esto va para el Hokage directamente- entonó Noburo mirando a su mano derecha, y éste como siempre asistió.
Preparó el cuerpo, el pergamino, y en cuestión de unos minutos pudieron continuar.
Niños. Hay que ir recogiendo la basura, porque si no podríamos dejar un camino de migas que otros aprovechen.
Ellos entendieron perfectamente, y a su paso recogieron todos los cadáveres; Para evitar dejar rastro.
Creo que sin duda alguien notará lo de las paredes ¿no?- acusó Sagishi, irónica como siempre.
Y esa será nuestra advertencia- anunció el capitán, muy seguro de lo que hacía.
¡Miren nada más que tenemos allí!- gritoneó Horik.
Era otro de los hombres de Orochimaru, pero éste era incluso más joven y pequeño que todos los anteriores.
No te confíes idiota, o te darán una paliza- le advirtió dos, una vez más.
Jaja, claro. Lo tendré en cuenta.
El hablador salió al ataque con presunción, y más pronto fue devuelto por su adversario; Lo cual no hablaba muy bien de él.
Lo siento jefe- se disculpó, apenado.
Menos lloriqueos y más acción- añadió dos, con sorna.
Y probó suerte, pero igual fue despachado. La siguiente en intentarlo fue Sagishi, corriendo con la misma suerte.
Parece ser que no nos dejará pasar- adivinó Noburo- Entonces tendré que intervenir un poco.
Y a diferencia de sus pupilos, con unos cuantos golpes bastó para dejarlo noqueado en el piso.
Prepáralo- ordenó dándole el cuerpo a su ayudante.
Aún seguía impresionándoles la fuerza y maestría con la que se manejaba su superior, pero igual ya no era tan difícil de entender. Dos se preparó para hacer su encomienda, pero en el instante en que quiso guardar el cuerpo éste se esfumó en una nube de humo.
¿Cómo es posible?- se admiró- pero realmente estaba aquí…
¡Mira!- señaló su fastidioso rival.
El hombre en cuestión estaba parado de nuevo a unos metros frente a ellos; Y no estaba solo. Al menos unos cuarenta hombres del doble de su tamaño le acompañaban.
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La noche pegaba ya de lleno con una ventisca fría, augurando una noche larga. Y aunque todo pareciese estar en calma, había algo dentro de sí que le decía que esa noche sería única, especial, irrepetible. Y así la recordaba hasta el día de hoy.
Las voces animadas de las personas allí, contrastaron con el repique del timbre; Constante y sonante. Y aunque eso pasó desapercibido para la mayoría, algunos poco estuvieron al pendiente de lo que pasaba en la puerta.
Hinata fue quien se dirigió a abrir la puerta, era su esposo al parecer; No había motivo para preocuparse. La fiesta continuó, ésta vez más animada con el rubio allí, y sin embargo ese agridulce sabor en su boca no se fue.
El segundo repique se trataba de un ANBU, y como asustó a la joven Hyuga al abrir la puerta; Inclusive el mismo Naruto se acercó para ver que ocurría, puede que en defensa de su mujer. El ANBU en cuestión parecía venir exclusivamente a ver a Sai, porque una vez el pálido salió a su encuentro, ambos se fueron.
Ino lucía molesta, pero nada que pareciese grave o fuera de lo normal. Lo que si llamó su atención, fue el hecho de que desde la llegada de Naruto, éste parecía ya saber que aquel hombre de apariencia "desconocida" era ni más ni menos que su mentor, Jiraiya.
Ella hace unas semanas que lo sabía, el mismo Kakashi se lo tuvo que decir cuando le arrebataron a Kenji y el hombre quedó en su custodia; Al principio claro que le sorprendió, y aunque tenía muchas preguntas, la Ex Hokage se esforzó en dejarle muy claro que hacer con todas ellas.
También pensó en Naruto, en que tenía derecho a saber, más que nadie; Y por supuesto que abogó por ello, y de igual forma Tsunade le hiso ver su opinión al respecto. Si no podía hacer nada para conservara a su hijo con ella, menos aún abogar por causas ajenas.
El tercer repique del timbre, que supuso sería Sai de regreso. Ésta vez fue Naruto quien abrió la puerta en pro de la tranquilidad de su esposa; Realmente no era tan importante, o eso pensó en aquel entonces.
Pasó un tiempo considerable, en el que no solo Naruto no regresó, sino que Hinata le acompañó; Después de ellos Shikamaru se levantó de su asiento, dejando a su esposa refunfuñando; Y a eso le siguieron Yamato, Shizune y hasta el mismo Jiraiya (aún con el jutsu para guardar su apariencia).
Su corazón comenzó a acelerarse, alcanzaba a escuchar muy poco o nada desde aquel rincón de la habitación; Y fue Ino quien decidió en ese preciso momento subir el volumen de la música, lo que empeoró su audición. Se aferró a la silla con fuerza.
Unos segundos después, pasó…
Buenas noches. Disculpen la intromisión, pero estamos buscando al Hokage.
Y entró un hombre, hablando con la voz sombría que caracterizara a cualquier ANBU. Kakashi les miró desde el fondo de la habitación, sin expresión alguna o ánimos de levantarse; Parecía tan tranquilo que por un momento le hiso creer que no se trataba de nada grave.
Ya les dije que lo que sea lo podemos hablar por la mañana- insistía Naruto, intentando tomar al líder de un brazo.
La situación empeoró; En segundos ya se armaba una contienda en la sala de los Uzumaki. La mayoría listos para intervenir ante cualquier movimiento.
Por favor, no empeoren las cosas- sugirió Tsunade, haciendo aparición por primera vez en toda la noche.
No hacía falta decir que los cuatro niños eran los más sorprendidos y hasta asustados se podría decir; Konohamaru se acercó a ellos con la intención de tranquilizarles.
¡Vieja Tsunade!, díganos de qué se trata éste malentendido.
No es ningún malentendido Naruto- ésta vez habló el paliducho, en su faceta inexpresiva.
Es un arresto, cualquiera que intervenga será detenido- Acompletó otro de los ANBU.
En cuestión de nada ya tenían a un grupo de al menos diez ANBU dentro de casa, y otros quince esperando en el jardín.
¿Quiero saber los cargos?- objetó el rubio.
Es verdad, no pueden detenerlo sin algo comprobable- le apoyó Gai.
Naruto, no te metas- le advirtió Shikamaru- además tú no eres quien tendría que hacer las preguntas.
¿Pero cómo?...- Hinata también estaba consternada.
¿Qué es lo que está pasando Shikamaru?- preguntó Temari muy seria a su esposo.
No responderemos a más preguntas- musitó el capitán de los ANBU.
Kakashi finalmente se levantó de su asiento, parecía de lo más tranquilo; No se veía con intención de oponer resistencia. Hasta ese momento fue que Sakura despertó de su letargo y reaccionó.
¡Esperen!...
Todos los presentes le miraron con atención. Sabía que Kenji también le observaba, pero no podía dejar que se llevaran a Kakashi así como así.
¡Él es el Hokage!, ¡No le pueden hacer esto!... ¿Con qué autoridad?
Los ANBU simplemente le vieron un segundo y después continuaron con su labor. Kakashi ofreció las manos y en ningún momento hiso ademán de querer defenderse, lo cual era bastante impresionante para alguien en sus condiciones; Después de todo se trataba del primer arrestó a un Hokage.
Mientras le llevaban escoltado en todo momento, Sakura les siguió desde la casa de los Uzumaki hasta la vieja Torre del Hokage, olvidándose de Kenji; Quien miraba lo acontecido desde una de las ventanas, sin poder decir nada o moverse de sitio.
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El gran lago que se había formado en el centro, se hallaba calmo después de un buen tiempo, Y los primeros rayos del sol ya se veían venir, pero no lo suficiente para tener luz de día.
Terminamos…ah…- suspiraba agitado Horik.
No lo creo- exclamó dos, mirando a su capitán.
Noburo sabía que si ya habían llegado hasta ese punto, muy probablemente encontrarían ese algo que llevaban tanto buscando.
¡Escuchen!- habló con fuerza.
Todos le prestaron su atención, aún recuperándose de la batalla anterior; Tirados en el pasto mojado.
A partir de éste punto se termina la misión.
¿Ehh?
Pero… ¿no se supone que debíamos asegurarnos de que no hubiese ningún informante por aquí?- preguntaba el Hyuga, confundido.
Y no los hay.
Entonces…
Así es. Lo que encontraremos más adelante es el nido de la serpiente.
¿Cómo lo sabe?- inquirió Horik.
Y Noburo se limitó a mostrarles un pergamino casi incinerado; Por lo que se podía apreciar, era de algún ANBU de Konoha.
Esas siglas son…
Sí, dos. Es la advertencia que necesitábamos.
Todos se miraban nerviosos, en especial número cinco.
Yo iré con usted.
Afirmó su mano derecha, sabiendo lo que pretendía.
No. Tú serás quien les guie de regreso e informarán sobre éste lugar.
¿Y usted?- preguntó Horik innecesariamente.
Ahora él es su capitán. Harán lo que les diga.
Estaba claro que no había oportunidad de objetar.
¿Porqué suena a una despedida?- insistió el cinco.
Vengan- ordenó dos con semblante inconforme.
Los subordinados le dirigieron una última y detallada mirada a su capitán. Pero justo cuando estaban por partir, una sensación helada, seguida de escalofríos en todo el cuerpo les detuvieron en su lugar.
No… me puedo… mover- logró articular Horik.
¡Demonios!, ¡Maldito bastardo!- vociferó dos, intentando moverse, sin mucho éxito.
Veo que tenemos visitas… ¿Se iban a ir sin saludar?
¡Esa voz!, era él.
Hasta que te presentas… Orochimaru- le enfrentó Noburo.
Jeje…- reía con sorna y malicia en el rostro.
El silencio se produjo tan solo unos instantes, los cuales eran aprovechados por cada uno de ellos para pensar muy bien cómo proceder.
Disculpen mis modales, pero les mandé algunos de mis sirvientes para darles la bienvenida- siseó lentamente- espero que se hayan comportado complacientes con ustedes.
Nadie contestó a sus provocaciones, pero sin embargo la molestia y hasta miedo en algunos era notable.
Ahora mismo no puedo quedarme más tiempo.
Todos se alertaron con sus palabras, poniéndose a la defensiva. Aún sin poder moverse.
Justo nos encontrábamos por salir. ¿Verdad muchachos?...
Detrás suyo salieron más de los hombres que ya habían derrotado antes, sumados a muchos otros. Ahora era más claro que no podrían salir de allí.
Pero antes de que te vayas me gustaría charlar un poco.
Entonó Noburo, deteniendo por un momento los bríos de ataque.
¿Cómo es que alguien como tú, regresa a lo de antes? Si ya ha comprobado que no funciona.
Orochimaru siguió sonriente, pero ésta vez parecía nostálgico.
¿No es verdad entonces que ayudaste en la guerra?
Jajaja… - rió abiertamente.
Los ánimos se encendieron aún más, y un ataque repentino por la espalda a Orochimaru fue el detonador. El cadáver cayó en el suelo, y dos quedó parado sobre él.
Te equivocas…
Pero del mismo suelo surgió una vez más, aprisionando al Hyuga; Con un kunai en su garganta, alertando a sus compañeros.
Si esperas que algo cambie, siempre siguiendo el mismo método… te podrías encontrar sin salida.
Siseaba clavando la punta del kunai, bajo las atentas miradas de todos.
¿Porqué lo haces?, ¿No entendiste nada a caso?
Increíble. Noburo buscaba redimirle, aún en una situación como aquella. O tal vez…
No. Ustedes son los que no entendieron nada.
¿Ehh?...
¡Ya no queremos escuchar tus excusas!- gritoneó Horik furioso.
¡Cállate!- ordenó el capitán violetamente.
Sus subordinados le miraron sin entender.
¿Qué aprendiste Orochimaru?
Continuó con el interrogatorio.
Que suele pasar, que con los humanos; Nada es lo que parece.
Noburo a diferencia del resto intentaba entender dichas palabras, tan confusas y aparentemente sin sentido.
El equilibrio natural ha sido alterado, y debe volver a su cauce para que todo funcione.
¿El… equilibrio?
Así es. Y para eso es necesario el sacrificio de unos cuantos por la causa.
¿Cuál sacrificio?- vociferó Horik una vez más.
No será en vano, no deben temer. Yo solo soy una pieza más que tendrá su merecido a su debido tiempo…
Le miraban atónitos.
¿Dices que también tú recibirás tu castigo?- blofeó dos, muy altivo a pesar de su situación- No me hagas reír.
Si, por todo lo que he hecho; Pero más aún por lo que haré…
Callaron presas del miedo a saber. Pero el capitán era diferente a ellos.
Sabemos que Kenji Haruno es la pieza más importante de tu juego, y como sus compañeros que somos no te permitiremos acercarte a él.
Es un pensamiento muy bonito, pero él tampoco es la pieza final.
Esperaron a que continuara.
Ni la aldea, ni ese mocoso son mi objetivo. Serán simples herramientas para llegar hasta él.
¿Él?
Y me temo que también su querida aldea debe ser sacrificada; pero no estarán ahí para verlo.
Sin dejarle pronunciar más, los tres subordinados atacaron al mismo tiempo, desde sus distintas posiciones; Dándoles espacio para liberar a dos y escapar todos juntos.
¿Eh?... ¿Cómo lo hicieron?
El capitán estaba sorprendido de las habilidades mostradas por sus discípulos. Habían logrado escapar, y ahora podrían llevar toda esa información a Konoha, justo como el Hyuga lo planeó.
Durante los entrenamientos logramos desarrollar ésta formación, pero es deficiente, pues le falta un elemento- explicó Sagishi.
Y a pesar de eso funcionó- sonreía Horik.
Solo la modificamos un poco.
Ya veo.
Y esbozó una sonrisa triste que solo dos pudo notar.
Me siento tan orgulloso de todo lo que hemos logrado juntos.
¿Ehh?, ¿De qué habla?- inquirió Horik nervioso por su forma de hablar.
Por favor despídanme de Haruno.
¿Qué?
En instantes un inmenso fuego violeta cubrió todo el lugar; Separándoles de su Capitán por la enorme barrera.
Protejan la Aldea de Konoha con sus vidas…
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La humedad, la obscuridad, el frío y la incertidumbre le ayudaban a pensar; Por muy increíble que pareciese. Y es que muy probablemente, en tales circunstancias toda banalidad desaparecía, perdía el sentido.
Allá en los viejos calabozos de la aldea, todo lucía muy diferente; No solo la aldea como tal, sino la vida misma. El desasosiego al intentar imaginar lo que sería su destino ahora, o muy seguramente no tanto.
Sabías las consecuencias…
El Hatake se levantó de su asiento.
… Y de todas formas elegiste éste camino.
¿Qué haces aquí?
Se alarmó. Mirándole a través de los barrotes que le separaban de la libertad.
Ya es hora entonces. Espero que hayas tenido tiempo para despedirte.
¿Despedirme?
Le miró unos instantes, a través de los barrotes que el hombre creía le quitaban la libertad.
Por tu propia elección has decidido meterte de lleno en esto. Ya no se pude darle marcha atrás.
¿Te refieres a mi condición?
Tu honor será de lo menos que tengas que preocuparte cuando estemos allá afuera; Desprotegidos.
¿De Orochimaru?
El hombre suspiró cansado.
Creía que ya lo habías entendido.
Deja de darle tantas vueltas Itachi.
Fue un duelo de miradas, que duró muy poco; En el que ambos exigían respuestas.
Me dijiste que si hacíamos las cosas bien la aldea y mi familia estaría seguras.
Sí, pero me temo que has cometido un error. También te mencioné lo que pasaría de ser así.
Kakashi frunció el seño, sabiendo de lo que le hablaba.
No tengo miedo a morir, pero todavía tengo cosas que resolver antes de irme.
Te equivocas Hatake.
¿Ehh?
Tu muerte sería lo menos lamentable de todo esto. Precisamente por eso es que debes venir conmigo.
No lo entiendo.
Mientras te quedes aquí… ni la aldea, ni tu familia o tú estarán seguros.
El peliblanco no supo que decir.
"Él" los está observado.
Se suponía que yo te ayudaría desde mi cargo para llegar hasta él.
Exactamente.
¿Estás diciendo que fue culpa mía que me descubrieran?
Yo solo digo que te advertí.
¿De qué hablas?
El Hokage estaba ya realmente molesto, pero no podía acercarse al Uchiha.
Te advertí que esa mujer era peligrosa.
¿Ehh?... ¿Qué tiene que ver Sakura en todo esto?
Tú deberías saberlo mejor que yo.
¿Debería?...
El Hokage tenía muchas preguntas, pero no tenían tiempo de responderlas; No era el momento ni el lugar.
Ya hablaremos de esto con calma, ahora lo que debes saber es que Orochimaru se aproxima hacia acá con cientos de sus hombres para atacar la aldea.
¿QUÉ?...
No debemos permitir que eso pase.
Pues explícame entonces que debemos hacer.
Yo nada. Pero tú tienes la opción de ayudar.
¿Cómo?
Previniendo que pase.
¿Qué pase qué?...
Kakashi estaba más que harto de esperar por respuestas; No era lo suficientemente claro y además ya le había metido en muchos problemas.
Que todos mueran.
¿Y cómo?
Asesinando a Sakura y Naruto.
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El día comenzaba, y su jornada del día de hoy era muy larga; Pero algo se tenía que hacer para cambiar las cosas. Realmente no quería estar allí, en el puesto de vigía con tanto calor, y por si no fuera poco, solo.
Su compañero no había llegado, por lo que no tenía nadie con quien platicar; Al menos por hoy. Era muy fastidioso todo el asunto, tenía que aguantarse en ese lugar, pues era su nuevo trabajo.
Él mismo había escogido ese, de entre todos los trabajos posibles; Y es que como no, solo ese puesto podía pagar la vida de lujos que llevasen desde hacía unos años.
Nunca debí aceptar ese trabajo, para empezar.
¿Cuál trabajo?
¡Mori!
Jeje… ¡hola!
Era su compañero de puesto, llegando tarde por tercera vez en la semana. Konohamaru le fulminó con la mirada.
No te enojes. Mejor dime, ¿Cuál trabajo?
¡Ahh…!- suspiró dramáticamente.
¡Oh!, debe ser un problemón para suspirar así…
Pues lo es.
¿Dinero?
Sí.
Como a todos.
Y mujeres.
Sí, como a todos.
El ex Sensei se reclinó hacia atrás en la incómoda silla de madera.
Odio éste trabajo- dejó salir con el seño fruncido.
¿Y entonces qué haces aquí?
Tengo una novia a la cual complacer.
Ah… ya veo. Es mucho dinero ¿no?
Sí, pero eso no es todo.
¿Hay más?
Sí, mucho más.
Su compañero le miró expectante, y él a su vez enfocó la vista en el cielo despejado; Auguraba un buen día soleado, como cualquier otro.
¿Y qué pasó con tus mocosos esos de la realeza?, ¿Ya no les entrenas?
Um…- hiso mueca de pesadez, pensando un poco- a decir verdad solo Eivin y Yuriko son de la realeza.
Pero el chiquillo hijo del Hokage ahora también es de la realeza. ¿no?
¿Ehh?... ¿Cómo sabes eso?
¡Todo el mundo lo sabe!, pero ahora él es el Hokage; Además es un tipo de ley, nuestro héroe. La verdad a nadie le importa ya que se haya acostado con su alumna.
¡Shhhh!- le calló Konohamaru, avergonzado por su actitud.
Contemplaron las hojas de los árboles mecerse.
¿Entonces ya no trabajas como Sensei?
Um… pues se puede decir que no.
¿Cómo?, ¿Sí o no?
Pues, digamos que en teoría sí; Pero desde que Kenji se volvió Chunnin, el Hokage ya no nos asigna misiones muy complicadas, y se ha vuelto realmente un tedio estarme dividiendo entre entrenarlos, cuidarlos yo solo en las misiones y además que el Señor Feudal me esté presionando.
¡Oh!, suena problemático.
Lo es.
Entonces, básicamente te cansaste de hacerla de niñera ¿no?
Bueno…
Ya no quería hablar mucho del tema.
Los de la nobleza son todos unos imbéciles, inútiles y además unos creídos.
Yo no lo diría tan así, pero…
Que se creen que por tener todo el dinero del mundo, pueden manejar la vida de los demás.
Eh, sí… aunque…
Pero me imagino que tu novia ya se había acostumbrado a las pagas.
Pues sí. Y eso es lo que me tiene aquí.
Dime… ¿era mucho dinero?
Pues… la verdad sí.
¿Como cuánto?- y le brillaron los ojos.
Le incomodaba hablar de eso.
En realidad quien me pagaba era la Hokage directamente, pero desde que cambió el Administrador a Feudal del País del Fuego, ya no tiene tiempo de cuidar a su hija; Por eso cambió mi contrato, y ahora él es quien me paga.
¿El Feudal?
Sí.
¿Entonces debe ser una millonada?
Umm, sí un poco- se rascó la mejilla incómodo.
¿Y nada más por cuidar a su hija?
Básicamente.
¡Ya está!- declaró levantándose de su lugar.
¿Ehh?
¡A partir de mañana seré el guardia personal de la hija del Señor Feudal!
Konohamaru torció la boca en automático.
¿Qué?, ¿Por qué me miras así?
Pues que no cualquiera puede llegar a ese cargo.
¿A no?
No. Yo estuve a prueba durante dos años, y llegué allí por recomendación de Naruto.
Ahh…- se desinfló, deprimido- Parece ser que hay trabajos que solo están hechos para una persona- exclamó después de un rato.
El Sensei no entendía mucho, pero ahora mismo se sentía culpable por dejar a sus alumnos solo por el capricho de querer algo diferente. ¿Se estaba equivocando?
Su situación era complicada, pero no tanto como le había hecho creer a su joven compañero; Solo estaba siendo egoísta, no quería compartir su tiempo con nadie más.
Como Sensei y guardia personal de Yuriko todo era muy sencillo, tenía mucho dinero y tiempo para comprar y hacer lo que deseara; También para pasarla con Moegi y complacerla en todo. La triste realidad era que quería estar solo, tener tiempo a solas sin que nadie necesitase de él, al menos por un tiempo.
Pensaba en su libertad, en salir por el mundo y conocer nuevos lugares y personas; No quería atarse a una casa y una sola mujer. Era aún muy joven para resignarse al sedentarismo, para quedarse en un solo lugar y morir de aburrimiento.
¡Konohamaru!
Fue su compañero, quien interrumpía sus pensamientos.
¿Ehh?
Mira eso… parece que es en el Palacio del Feudal.
Una enorme fumarola de humo negro se extendía en una columna por los aires, saliendo de entre las copas de los árboles en el bosque, fuera de la aldea. Y sí, seguramente venía de allí.
Hay que alertar a la Hokage para que mande a alguien. ¡Espera!, ¿Qué haces?
Konohamaru saltó de la torre, justo a las puertas de la aldea.
Me adelantaré a ver qué pasa, tú manda el mensaje.
Pero no puedes dejar tu puesto. Es nuestro deber.
Lo siento pero, mi deber me está esperando.
Y se perdió entre los árboles corriendo a toda velocidad.
Mientras en otra parte de la aldea…
De entre las montañas se alzaba impotente un enorme monumento de piedra, uno tras otro frente a cada una de las puertas de la aldea.
¿Qué es eso?
Parecen hechos de tierra.
¿De dónde han salido?
Los aldeanos murmuraban asustados, mirando en todas direcciones fuera de su aldea; Sin saber exactamente lo que eran o porqué habían aparecido.
¡Eso es!
Pero algunos pocos sabían lo que eso significaba. Tal era el caso de Tenzou.
¡Kakashi!
¿Qué ocurre Gai Sensei?
Y la unión de aquellos monumentos, con una muralla gigantesca de tierra solo podía significar una cosa.
¡Tsunade!
Lo sé Jiraiya…
Pero también daba el caso de los que sospechaban algo.
Eso es como…
Kenji observaba con atención las grades barreras, podía estar seguro de haberlas visto antes; Pero no de donde. Lo que si sabía, era que esa señal significaba peligro, un peligro grande.
Así que tú eres Kenji. Al fin nos conocemos.
¿Ehh?...- se puso a la defensiva- ¿Quién eres?
Soy solo un viejo amigo de tu padre.
Eres…
Mucho gusto. Soy Orochimaru, y creo que hay mucho de que platicar.
