Capítulo trigesimo octavo: En el que todos vuelven a casa y Francia e Inglaterra se reconcilian.

En ese momento, Inglaterra y Austria vuelven por el pasillo. Francia se ríe sin que venga mucho a cuento y cuando ve a Inglaterra deja de reírse y le mira con desagrado.

España le mira con agresividad también. Él los mira de reojo un segundo, se sonroja y se vuelve a Austria como si no existieran, entrando los dos a la cocina. Francia hace los ojos en blanco.

—Está avergonzado... Ridículamente.

—Eso he visto, es una buena señal... no hay para menos con lo que ha hecho.

Francia vacila un poco y hace un gesto a España para que entren a la cocina, así que le sigue. Suiza se levanta en cuanto entra Austria nervioso.

—¿Nos vamos? —pregunta Austria a Suiza y Alemania—. Por cierto, England, hay no-sé-qué problema con el coche de Schweiz. Soluciónalo, ¿quieres? —suelta desinteresadamente como si acabara de acordarse de ello.

—Ah... yes, yes —responde el inglés fastidiado.

—¿No hablaron de eso? —pregunta Suiza mirándole a uno y luego al otro pero nadie le contesta.

—Ja, vámonos —asiente Alemania mirando la hora—. Podemos ir en tren mejor.

—¿De qué hablaban? —insiste suiza.

—Te lo contaré luego —responde Austria dispuesto para irse Suiza se acerca a Inglaterra, incómodo.

—England... Thank you... —le extiende la mano sin mirarle.

—Ehm... you are welcome, buen viaje —sin mirarle tampoco.

—Mi coche.. Si lo encuentras...

—Yes —insiste intentando que le suelte la mano cuanto antes. Suiza le suelta la mano de golpe y se la guarda en el bolsillo.

—Guten morgen —responde.

—Goodbye —saluda de vuelta yendo a recoger algo sin cruzar su mirada. España niega con la cabeza por la actitud del inglés.

Suiza se guarda las manos en los bolsillos y se da la media vuelta mirando a España de reojo y luego a Francia.

—Bonjour... —murmura con un gesto de cabeza antes de acercarse a Austria y sacar una de las manos del bolsillo, tomándole del brazo y tirando hacia la puerta. Austria se deja, mirando a Alemania de reojo.

—Auf Wiedersehen, England —se despide Alemania llevando su taza al fregadero —. Dankeschön por la hospitalidad.

Austria se despide igualmente, del inglés, del español y del francés, educadamente.

Alemania se despide de España y Francia, indicándole a este último que le hablará por teléfono un par de días más tarde para que revisen a detalle la causa de sus errores y eviten la posibilidad de que vuelvan a pasar. Francia accede de mala gana.

Prusia vuelve a la cocina colgando el teléfono y se topa a Alemania en la puerta

—Preussen, despídete que ya nos vamos.

—¿Ah? ¿Nos vamos? Un momento —entra a la cocina—. Tíos, ¿vosotros qué hacéis? —les pregunta a Francia y España.

—Puedes ir por mi cartera y teléfono, cher? —pide Francia a Prusia señalando hacia arriba—. Están en la mesita de noche.

—Ah... ja, ¿os venís a casa? —pregunta yendo a la puerta de nuevo. Inglaterra les mira de reojo y se muerde el labio.

Francia mira a Inglaterra de reojo y luego a España en un claro "¿tú qué dices?"

—¿Cómo está Hungría? —pregunta España a Prusia y este asiente sonriendo—. Entonces vuelvo a mi casa.

—Bien —asiente Francia a España y a Prusia.

—¿Bien qué? —pregunta Prusia

—Pues... —vacila porque no quería pronunciarse con una decisión aún. Suspira—, yo también vuelvo a casa entonces.

Inglaterra traga saliva y se revuelve en su sitio, sin mirarle. Prusia sale de la cocina yendo a buscar lo que le ha pedido.

Francia parpadea lentamente y se gira a mirar a Inglaterra, pasándose una mano por el cabello y recordando una vez más que es corto y feo. El británico, que aun no se atreve a mirar nadie se va a hacer té en silencio, y España le fulmina

—Bien, Angleterre —murmura Francia fastidiado sin acercarsele, él le mira solo un instante antes de volver a sonrojarse y mirar la tetera con mucha intensidad, recordando de hecho el asunto de España y el menage

Francia aprieta los dientes y le espera, unos instantes más, mirándole intensamente.

—Yes? —pregunta él muy suavemente sin mirarle. El galo se le acerca un poco frunciendo el ceño y bajando el tono.

—Hay una línea delgada entre ser un idiota avergonzado y ser un patán... —indica con bastante suavidad.

Inglaterra frunce el ceño, Francia se cruza de brazos.

—Puedo entender que te avergüences con algunas cosas, pero ni siquiera por un segundo piensas ni un poco en nadie más que en ti —agrega y niega con la cabeza mirando al suelo—. Dieu, si hasta soy yo el que tiene que venir a hablar de ello.

—¿Y tú? ¿A caso piensas tú en nadie más que no seas tú? Por la reina, ¡si siempre tengo que acabar siendo yo el que pone orden!

—¿Que entiendes por poner orden? ¿Echarme de tu cama enfrente del hombre con el que te acostaste hace cinco minutos? ¡Ja! Perdóname por intentar aclarar quién era quién en el orden del universo.

—No, please, mejor tu forma. Dejemosles que entren, ¿por qué no se meten también en la cama? Ah, espera. Ya lo han hecho — francés pone los ojos en blanco.

—Espagne y yo somos dos personas con cerebro y poder de decisión propios, te lo recuerdo —entrecierra los ojos—. Y no parecías nada triste de que te estuviera toqueteando... ¿Querías tirártelo a él también?

—Sorry? —se sonroja un poco porque además, de hecho, él no sabía que era España quien le estaba tocando—. ¿Así que vas a enfadarte conmigo por poner orden y por no ponerlo? Anda ya y vete a tu bloody casa y déjame en paz. Si lo que quieres es una escusa para enfadarte conmigo y tirartelo tú, no la necesitas.

—Mira que conveniente, Angleterre... ¿Qué pretendes? ¿Que te de un premio por echarme de tu cama en lo que convenientemente llamas "poner orden"? ¿Qué quieres también? ¿Que me tire a Espagne para que seas tú el que pueda hacer un escándalo con eso? Pobrecita víctima Angleterre de los énfasis injustificados de France! —se le acerca—, ¿sabes? Y una mierda. TÚ no tienes NI UNA razón real para enfadarte conmigo y si te quieres hacer el muy reina inventándotelas, a ver quien demonios te escucha. Passe une bonne journée.

—Of course, porque el señorito es el único que puede decir que está bien y que está mal y como todo lo que hace él es perfecto y todo lo que hago yo está mal... ¿Sabes? Que te den, si solo quieres ver las cosas como a ti te convienen, no sé a qué estás esperando aquí aun.

Francia frunce el ceño y suspira. Traga saliva mirándole a la cara, él le sostiene la mirada, agresivo.

—Siento haberte avergonzado —indica con voz clara y suave, mirándole con el ceño fruncido y levantando la barbilla.

Inglaterra parpadea, descolocado. Francia sonríe maligno. El inglés frunce el ceño otra vez y mira a España de reojo. El francés le sigue mirando

—Que te den —repite enfadado

—Vaya...

—No es verdad que lo sientes, solo lo dices para que yo tenga que disculparme contigo por la reciprocidad.

—Lo que creo es que acostarte con alguien más y luego echarme de tu cama tiene un impacto mucho más serio que... ¿Que hice YO para avergonzarte? ¿No cubrirme? ¿No avergonzarme contigo? —cambia el tono a uno más racional y sereno.

—Lo que creo es que tú no tienes motivos para enfadarte conmigo, ya te conté sobre lo de ayer noche y ya lo hablamos y si pretendes sacar eso nuevamente, permíteme que vaya a por una silla para ponerme cómodo sacando las cosas de ti —replica aun agresivo—. Y lo que hiciste fue no ayudarme a echar a la gente de ahí en el momento en que entraron. No, a ti ya te parecía bien, pongámonos a hablar con Prussia, charlemos amablemente con Spain... Querías eso, así que te eché para que lo hicieras fuera y no pienso disculparme por ello.

Francia se humedece los labios y le mira a la cara, inclinando la cabeza

—Bien. Nada que reclamarte entonces —asiente dándose la vuelta a la puerta.

Cuando Prusia vuelve, Inglaterra le mira sin decir nada

—Los argumentos así, cher... Van a ganarte discusiones, y no van a conservarte ninguna relación —agrega al final Francia, mirando a Inglaterra encima del hombro.

—What? —se queda sin aliento.

—¡Detén esto! —pide volteando hacia él.

—Me? ¡Tú eres quién está rompiendo conmigo! —responde nervioso, sonrojándose al mirar a Prusia y España de reojo.

—Was!? —exclama Prusia que no sabe lo que pasa porque acaba de llegar

—Si piensas que no me debes ninguna disculpa por echarme de tu cama así, es que no te interesa en lo absoluto lo que yo sienta al respecto —traga saliva—, si y solo si no te interesa, no quiero estar contigo.

—¿Y a ti te interesa lo que yo siento? ¡Porque parece que no entiendes porque lo hice para que vengas a pedirme que no lo repita!

—Si me interesa —responde cansado de todo esto, porque en gran parte todo este asunto tiene que ver con España azuzándole. Se le acerca y baja el tono—. Sólo me rompes el corazón cada vez que lo haces, sea la causa que sea.

—¡Y tú no paras de obligarme a hacerlo! —se sorbe los mocos.

—Oh... —le mira, sorprendido con ese argumento. Parpadea y se le acerca más con el corazón acelerado.

España pone los ojos en blanco y hace un gesto a Prusia para que salgan de la cocina, Inglaterra se encoge un poco en plan "abrázame"

Francia le abraza, claro que le abraza, mientras todos hacemos awwww menos los amargados como España.

—Mehasdichoquenoquieresestarconmigoyyonoquieroquetevayasperotodosestabanahíviendomecuandoyoteestababesandoytodosseburlandemiyyoteodio —lloriquea Inglaterra en sus brazos, hecho bolita.

Francia sonrie un poquito, relajándose y dándole besos en la cabeza.

—Ytúsiempreteenfadasconmigoperoesquetodossonmalosyseríenynoquieroquesepanquetequieroporqueseburlanaunmásycantancosasfeascomoayer.

—Se burlan por molestarte... No es porque me quieras. Je... Je t'aime aussi—resume abrazándole más—. Y yo sé que no quieres que lo sepan..

—¡YyonoquieroaSwitzerlandyAustriamehametidolabroncayyonohicenada!

Francia le pasa la mano por el cabello y levanta las cejas dándole un beso en la frente.

—¿Cómo que te echó la bronca? ¿Qué te dijo?

—¡Sihastalosbloodycondonesteníandibujadalatoureiffel! —sigue sin oirle. El galo levanta más las cejas y sonríe con esto, divertido.

—La tour eiffel... mira en lo que piensas mientras haces cositas malas —se ríe un poco dándole otro beso, esta vez en el oído—. ¿Quién se tiró a quién, por cierto?

—Eh? —se desconcentra ahora.

—Sigue, sigue —le da golpecitos en la espalda, cariñosos.

—¿Que siga qué? —se limpia los ojos un poco.

—Me estabas diciendo cosas lindas —le limpia los ojos y se le acerca, dándole un beso en la mejilla.

—No! —se sonroja sin apartarse demasiado.

—Oui...cosas lindas que a mi me gustan mucho —beso, beso.

—No! NO! —Intenta apartarse un poco para que no le bese, como de pequeño.

Francia sonríe sin dejar que se le aparte, apretándole contra si. Inglaterra le pone las manos en la cara apartándosela para que no le bese, aunque no se le separa.

El francés deja que le aparte un poquito la cara, pero no demasiado, cerrando los ojos y sonriendo.

—¡No te sonrías tanto, tonto!

—¿Y eso poor? —sonríe más aún.

—Por que pareces tonto —se rie un poco y ya estan otra vez como cuando les han interrumpido en la cama.


El FrUK que se cuela por las costuras...