Capítulo final
Dos años después.
I love you baby and if it's quite all right,
I need you baby to warm the lonely night
I love you baby trust in me when I say…
Las palabras del buen Frank Sinatra salen de mi pecho mientras abotono mi camisa, mi corazón está de fiesta y llevo lo que va del día cantando a todo pulmón las canciones de amor que he memorizado desde mi infancia.
Oh pretty baby don't bring me down I pray
Oh pretty baby now that I found you, stay
And let me love you baby, let me love you
Hoy es uno de los días más felices de mi vida, por fin ha llegado la tan esperada fecha en la que mi hermano y yo podremos desposar a nuestras parejas. Todavía me parece difícil de creer que ambos vayamos a compartir este día, si alguien me lo hubiera dicho cuando estaba en Dalton o cuando recién me mudé a Nueva York seguro lo tomaría a loco pero no cabe duda que la vida da muchas vueltas y aunque casi nunca estamos preparados para esos giros, estoy muy contento de que Cooper y yo podamos ser parte de nuestras vidas nuevamente.
La espera ha sido larga ya que nuestros proyectos profesionales no han ayudado mucho para encontrar una fecha más cercana: Cooper recién comenzó una nueva serie aquí en Nueva York mientras Seb ha estado poniéndose al día para convertirse en su representante, Kurt colaboró en una exclusiva línea de ropa en Milán después de haber diseñado el vestuario de la película de Jeremiah, misma que le llevó algo de tiempo ya que era para la Fashion Week y también participó en algunos sencillos de mi primer álbum que han sido un éxito total. Por mi parte, ya estoy preparando mi segundo álbum y acabo de terminar mi gira por el país con el musical que he protagonizado por ya casi tres años. ¿No es asombroso?
Por fortuna, a pesar del trabajo y después de mucho planear, los cuatro coincidimos en esta fecha para celebrar nuestras bodas y cada vez que lo pienso mi entusiasmo alienta a mi corazón para que lata con la misma fuerza con la que latía el día que supe que Kurt sería el amor de mi vida.
L is for the way you look at me
O is for the only one I see…
Una nueva canción ha comenzado y sigo pensando que mi soundtrack prematrimonial es perfecto. Claro que todo sería mejor si hubiera podido ver a mi prometido o, al menos, comunicarme con él pero Jeff ha decidido que los cuatro estaríamos mejor separados hasta que comenzara el gran momento. Ayer tuvimos una especie de despedida de solteros pero a las doce en punto fuimos separados de los brazos de nuestras parejas para dirigirnos a las habitaciones que estaban destinadas para nuestra estancia, sin celulares.
…Two in love can make it
Take my heart and please don't break it
Love was made for me and you
Canto con fervor sin poder evitarlo e imagino que Kurt aplaudiría si se encontrara a mi lado. Tomo el corbatín que se encuentra frente a mí y la sonrisa que tengo en el rostro se ensancha un poco más porque sé que mi casi-esposo lo va a amar tanto como yo. Como se imaginarán ninguno sabe cómo irá vestido el otro, "reglas de bodas" decía Jeff cada vez que intentábamos conocer algún detalle sobre lo que nuestra pareja había elegido para nuestro gran día, pero he elegido cada pieza pensando en lo mucho que le gustará verme vestido así y seguramente yo amaré lo que él elija.
Mi atención se desvía del espejo que tengo en frente de mí en cuanto me doy cuenta que está vibrando mi celular. Un mensaje de nuestro organizador estrella.
Más vale que estén todos listos en diez minutos. – Jeff
Siento que mi corazón está a punto de escapar de su lugar. Sólo diez minutos y podré verlo al fin, en diez minutos nuestro show comenzará y en menos de hora y media ambos estaremos interpretando el mejor papel de nuestras vidas: el de esposos.
– ¿Blaine? – Escucho la voz de mi hermano detrás de la puerta.
– Adelante.
– ¿Recibiste el mensaje? – Pregunta nervioso.
– Sí, ya casi estoy listo. – Respondo acomodándome el cuello del saco y él me mira de pies a cabeza.
– Vaya… – Dice colocándose junto a mí frente al espejo. – De un Anderson a otro Anderson, esos chicos son un par de afortunados. – Suelta con petulancia y yo le doy un ligero codazo en las costillas.
– Los cuatro somos afortunados Coop. – Le recuerdo con una sonrisa.
– Lo sé… ¿Puedes creerlo? ¡Estamos a punto de casarnos Blaine! – Grita emocionado.
– Espero que sea normal tener nauseas… – Pienso en voz alta.
– No te estarás arrepintiendo, ¿verdad? – Pregunta alarmado.
– Eso jamás. – Lo tranquilizo. – Es sólo que siempre soñé con compartir este momento con ellos… – Sigo diciendo y sé que no es necesario que aclare de quiénes estoy hablando.
– Mamá estaría muy orgullosa de nosotros hermanito. – Dice con ternura tomando mis manos entre las suyas.
– ¿Y papá? – Pregunto con un hilo de voz.
– No hay forma de saber eso Blainey pero quiero creer que también estaría feliz de vernos cumplir uno de nuestros más grandes sueños. – Responde con sinceridad y una lágrima rueda por mi mejilla.
– ¿Recuerdas cuando éramos pequeños y nos contaban su historia de amor?
– En la azotea con nuestra improvisada fogata para azar bombones, ¿cómo olvidarlo? – Dice avivando el recuerdo en nuestros corazones.
– Siempre con la promesa de que algún día encontraríamos nosotros a alguien a quien amar el resto de nuestras vidas. – Pienso en voz alta una vez más, haciendo presentes las palabras de mamá.
– Mamá tenía razón después de todo. Los encontramos justo a tiempo, como si una luz nos guiara hacia ellos desde el comienzo… – Comenta Coop con lágrimas en los ojos.
– Como si mamá se esforzara en cumplir su promesa. – Suelto al aire dejando correr las lágrimas que había estado reteniendo hasta el momento.
– Ella siempre ha estado con nosotros Blaine, nos ha cuidado desde donde está y especialmente hoy te puedo asegurar que los dos están más vivos que nunca en nuestros corazones. – Me dice mi hermano después de rodearme entre sus brazos y sé que él también está llorando.
– Lo sé, ellos están con nosotros…
– Sí y por eso es que debemos dejar a un lado las tristezas porque hoy es un día feliz, ¿no es cierto? – Sigue diciendo mientras nos separamos y ambos limpiamos nuestros rostros.
– El más feliz de nuestras vidas. – Respondo con una amplia sonrisa.
– ¿Estás listo para caminar hacia el altar? – Pregunta tomando aire profundamente y yo lo imito.
– Estoy más que listo… – Contesto con emoción y nos unimos en un abrazo lleno de felicidad antes de salir de la habitación para dirigirnos a nuestros lugares.
El pianista está amenizando el ambiente con la lista de canciones que hemos elegido entre los cuatro anteriormente. La ceremonia se va a llevar a cabo en un salón del Hotel Plaza de Nueva York ya que han sido invitados distintos medios de comunicación y posteriormente nos trasladaremos a una recepción más íntima en las instalaciones de la reciente adquisición de mi hermano.
Cooper se ha empeñado en llamarla la Mansión Anderson porque es una mansión y porque insiste en que deberíamos compartirla porque es muy amplia, tiene grandes espacios y hay habitaciones tanto a la derecha como a la izquierda por lo que no habría problemas de privacidad pero todavía no damos una respuesta definitiva a esa propuesta. Lo que sí es definitivo es que en el jardín de esa propiedad se realizará la recepción de nuestras bodas con nuestras familias solamente, adiós a los medios de comunicación al fin.
Por lo pronto, ni los medios de comunicación me pueden arruinar el mejor día de mi vida porque detrás de esas puertas de madera se encuentra Kurt esperando el momento de verme entrar para poder unir nuestras vidas oficialmente. Y hablando de Kurt, se supone que él y Seb nos tienen una sorpresa pero no he obtenido ni una pista de lo que se traen entre manos. – Coop, ¿tienes idea de cuál será nuestra sorpresa? – Me veo obligado a preguntar a mi hermano con un poco de ansiedad.
– Sebastian no ha querido decirme nada pero no creo que pueda superar la nuestra. – Dice con seguridad y escucho a Rachel y a Mercedes reír.
– Yo no estaría tan segura… – Comenta Rach con diversión y ambos las miramos.
– No lo entiendo, ¿ustedes si pueden saberlo? – Se queja mi hermano.
– Claro, somos la mano derecha de los organizadores… – Responde Mercedes tranquilamente y ahora miramos al rubio que nos ha dado la espalda a propósito.
– Jeff, ¿me darás un adelanto de nuestra sorpresa? – Le pregunto abrazándolo con cariño.
– Por supuesto que no. – Contesta deshaciéndose de mi abrazo con facilidad.
– Pero Jeff yo daría lo que fuera por ti y Coop, Coop te va a conseguir un recorrido exclusivo en Hollywood. – Intento persuadirlo.
– Lo siento, los dos novios que están adentro podrían desollarme vivo si abro la boca y la verdad aprecio este cuerpecito. – Explica con tranquilidad.
– ¿Desde cuándo tu lealtad está con ellos? – Le pregunta mi hermano con molestia.
– Desde que descubrí que ellos no se andan con rodeos, por no decir que son unas perras…
– ¡Jeffrey! – Gritamos Coop y yo al unísono y él nos mira inocentemente.
– ¿Qué? ¿No querían una respuesta? – Dice con una sonrisa en el rostro.
– Olvídalo amigo, mejor dinos dónde están las madrinas. – Decide cambiar de tema mi hermano.
– ¡Aquí! – Escucho la voz de Brittany y ambos miramos hacia la dirección de donde vienen. – Lamentamos la tardanza pero Santy quería decirme algo antes de que todo empezara. – Se disculpa mi amiga.
– Me pregunto qué podría ser tan importante… – Se queja por lo bajo Jeff y yo miro detenidamente la mano de mi amiga.
– ¡Oh, Dios Mío! ¡Brittany! – Grito al ver el anillo en su dedo.
– ¡Bien hecho Santana! – Me secunda mi hermano y abraza a Santana. – Felicitaciones para las dos.
– Gracias Cooper, pronto nos tocará invertir papeles. – Responde la morena con una sonrisa y ambos la miramos un poco confundidos.
– Eso significa que Santana ha pasado mucho tiempo contigo Coop y quiere que tú seas quien la entregue el día de nuestra boda. – Explica Britt.
– ¡Wow! ¡Claro que sí! Será todo un honor para mí… – Le hace saber Coop.
– Muy bien, yo también estoy emocionado porque parece que hay fiebre de bodas pero necesitamos ponernos serios y tomar nuestros lugares ahora. – Comenta Jeff señalando el orden en el que entraremos.
– Jeff, amor… – Escuchamos decir a Nick desde otra puerta y sabemos que es hora.
– Gracias. – Contesta Jeff antes de mirarnos. – Chicos voy a abrir la puerta y les voy a suplicar que hagan lo que hagan no se queden congelados, ¿de acuerdo? – Pide con cautela.
– ¿Por qué nos quedaríamos congelados? – Pregunta mi hermano confundido.
– Sólo no lo hagan y recuerden que Blaine va primero. – Es lo único que dice mi amigo en respuesta y se dirige hacia las puertas frente a nosotros. – Entonces… Tres, dos, uno, al altar… – Dice al abrirlas totalmente.
El sonido del piano comienza a inundar nuestros oídos de repente pero no se trata de la marcha nupcial que ambos esperábamos sino de una melodía más suave y delicada acompañada de un violín que por alguna razón hace que mi corazón se detenga entre tanto alboroto. En cuestión de segundos tengo que moverme del brazo de mi madrina hacia el altar pero mis pies se detienen en seco al escuchar esa voz tan familiar que anhelo tener a mi lado el resto de mi vida.
It wakes me up at night
Needs to share it's light
It doesn't get how dark it is outside
Su voz es tan perfecta como la recordaba, sólo han pasado poco más de doce horas y yo de verdad anhelaba escuchar su voz pero escucharla de esta forma, con esas palabras me ha dejado paralizado. Afortunadamente mi madrina me ha regresado a la realidad y me ha ayudado a continuar mientras mis ojos se clavan directamente en la mirada azul del hombre que se encuentra al frente cantando con todo el corazón.
Warms the rising sun
It kisses everyone
It doesn't remember the hate of yesterday
Oh, can't you hear it in my voice?
Oh, can't you see it in my eyes?
Love
Love is alive in me
Una lágrima resbala por mi mejilla en cuanto llego a su lado y él la atrapa hábilmente sin dejar de cantar. Su mano se entrelaza con la mía y sé que he encontrado el lugar al que pertenezco.
La melodía continúa y esta vez otra voz a la izquierda nos sorprende a todos al comenzar a cantar mientras mi hermano camina hacia el altar para encontrarse con el amor de su vida.
When my golden crown
Becomes a cup of doubt
I try to remember all I need is all around
Oh, can't you hear it in my voice?
Oh, can't you see it in my eyes?
Love
Love is alive in me
Mi hermano no se paraliza, por el contrario avanza a pasos agigantados y en segundos ya se encuentra tomando la mano de su prometido. En ese momento los dos se colocan frente a nosotros y cantan al unísono sin soltarnos de la mano.
Oh, can't you hear it in my voice?
Oh, can't you see it in my eyes?
Love
Love is alive
Oh, can't you feel it in my touch?
Know that I'll always have enough?
Love
Love is alive in me
En cuanto la canción termina quisiera jalarlo hacia mí y besarlo pero sé que debo esperar para llegar a ese punto. Por su parte, el juez comienza a agradecer la presencia de todos los invitados y yo me pierdo de inmediato al mirar a mi novio justo al lado de mí vestido de negro con detalles brillantes en el saco que lo hacen lucir elegante, el nudo de su corbata alrededor del cuello de su camisa blanca es perfecto y mi sonrisa se ensancha al pensar en que más tarde disfrutaré deshaciéndolo por completo.
Del otro lado veo a mi hermano y a Seb que se contemplan con ternura el uno al otro, mi amigo ha elegido un saco blanco con cuello y botones negros que van a juego con su pantalón haciéndolo lucir elegante también. Sin duda ha sido una grata sorpresa para Cooper pero estoy seguro que nada supera el hecho de que nuestros prometidos hayan cantado esa hermosa canción en lugar de la marcha nupcial, memorable.
La ceremonia continúa y yo no estoy seguro de cuánto tiempo pasa mientras todo esto ocurre porque cuando menos me lo espero lo siguiente que sé es que el juez está mirándonos fijamente y lo escucho aclararse la garganta. – Blaine Anderson, ¿aceptas a Kurt Hummel como tu único y legítimo esposo? – Dice con voz fuerte y yo sonrío.
– Acepto. – Respondo de inmediato.
– Kurt Hummel, ¿aceptas a Blaine Anderson como tu único y legítimo esposo? – Pregunta esta vez mirando a mi novio.
– Acepto. – Contesta Kurt regresándome la sonrisa.
– Ahora, Cooper Anderson, ¿aceptas a Sebastian Smythe como tu único y legítimo esposo? – Es turno de mi hermano.
– Claro que lo hago señor juez, acepto. – Afirma Cooper mirando al que está a punto de convertirse en su esposo.
– Y Sebastian Smythe, ¿aceptas a Cooper Anderson como…? – Comienza a decir el juez pero mi amigo no lo deja terminar.
– Sí, todos conocemos esa respuesta: acepto señor juez. – Interviene el ojiverde con suficiencia y causa la risa de algunos de los presentes.
– Muy bien, siendo así… – Continúa el juez. – Les pido que firmen donde están sus nombres. – Dice acercándonos el libro a cada uno. – Ahora los testigos… – Pide llamando a nuestros familiares y amigos. – Perfecto, con el poder que me confiere el estado yo los declaro esposos. – Anuncia finalmente. – Pueden besarse ahora. – Atina a decir al notar que cada pareja ya está frente a frente y sin dudarlo lo obedecemos.
– Sabes mejor de lo que recordaba… – Pienso en voz alta y la sonrisa de mi esposo se hace más grande antes de atrapar mis labios en otro beso.
– Te amo. – Lo escucho decir antes de que Jeff nos separe para que comencemos con las felicitaciones.
– ¡Hey! Bienvenido a la familia amigo… – Me dice Finn de inmediato mientras me envuelve en un abrazo y yo río.
– Gracias.
– Por fin podrás conocerlos a todos. – Señala mi esposo al notar que su padre viene acompañado esta vez.
– Hijo, ella es mi esposa Carole. – Nos presenta mi suegro y yo la recibo con un abrazo.
– Oh, Blaine eres adorable y tu hermano también… – Dice la mujer emocionada.
– Ya recuerdo, mucho gusto Carole y a propósito de mi hermano… – Comento mientras llamo la atención del susodicho. – Cooper, te presento a Carole, mi nueva mamá. – Los presento de una vez.
– Oh, en ese caso espero que pueda adoptar un hijo más… – Dice mi hermano mientras la toma de la mano.
– Y-yo, ¿adoptarte a ti? Debe ser un sueño… – Suelta ella al aire.
– Ella te adora. – Le hace saber mi esposo y ambos reímos.
– Puedo verlo… – Responde Coop. – ¿Qué tal un abrazo? – Pide con alegría y ambos se unen por un momento.
– Bueno, no quiero arruinar la diversión pero tenemos que irnos a la Mansión para la recepción. ¿Están listos? – Dice Jeff intentando dar por terminadas las felicitaciones.
– No arruines el momento Jeffrey, anímate y tomémonos algunas fotos antes de irnos. – Le contesta mi hermano mientras algunos medios se acercan para las fotos y así es como logramos quedarnos unos minutos más en el salón.
Más tarde las limusinas se hacen presentes y las fotografías se tienen que dejar para otro momento, los cuatro nos dirigimos hacia la salida agradeciendo a los medios por su presencia y subimos a la que nos corresponde de acuerdo con Coop. – Yo creí que era una limusina por pareja… – Escucho a Seb quejarse una vez que comenzamos el camino.
– En realidad lo era pero tu familia y la de Kurt no tienen por qué no disfrutar de esto, ¿no crees? – Responde mi hermano con tranquilidad.
– Claro, técnicamente ahora todos somos familia. – Digo en voz alta.
– Seguro… – Suelta rodando los ojos y después un suspiro escapa de sus labios. – Lo siento, yo quería un poco de privacidad con Coop… – Dice intentando sonar apenado.
– Pervertido, ¿no puedes esperar a la luna de miel? – Le reprocho con un ligero codazo.
– Si supiera que vamos a tener una, lo haría…
– Lo siento cariño, en cuanto termine de grabar la nueva temporada… – Intenta tranquilizarlo Cooper.
– Al menos tú te divertirás Hummel. – Espeta con coraje mi cuñado.
– Si lo dices por la noche de bodas, seguro que sí. – Responde mi esposo siendo positivo.
– ¿Tampoco tendrán luna de miel? – Casi grita el ojiverde.
– Pronto. – Le digo con una sonrisa y él rueda los ojos.
– Bueno, ¿y qué han pensado de mi propuesta? – Pregunta mi hermano en un intento de cambiar el tema.
– ¿De qué propuesta? – Quiero saber.
– Ya saben, la Mansión Anderson.
– Es hermosa pero no estamos seguros de poder costear algo así… – Digo con sinceridad.
– Saben que ya está pagada, podemos arreglarnos para que nos paguen en unos años su parte. – Me tranquiliza Coop. – ¿No quieren vivir con nosotros? – Pregunta con tristeza.
– No es eso pero saben que no siempre estamos en el país y… – Contesta mi esposo pero no puede terminar.
– Por favor, no tienen pretexto porque Cooper cambia de ciudad como de calcetines. Lo único que quiere es tener un hogar en común en el que podamos pasar tiempo en familia. – Explica mi amigo.
– Eso es cierto, después de tantos años separado de Blainey lo último que quiero es dejarlo solo una navidad más. – Acepta mi hermano.
– Yo siempre he creído en mantener unida a la familia. – Dice finalmente Kurt.
– ¿Eso significa lo que creo que significa? – Pregunto confundido.
– Aceptemos Blaine, tendremos la habitación más apartada de tu hermano para no escuchar las perversiones de Sebastian y a la vez estaremos cerca de la familia. – Responde divertido pero con sinceridad.
– No sólo eso, seremos una familia. – Nos hace saber mi hermano y Seb nos pasa una copa a todos.
– ¿Todos de acuerdo? – Pregunta alzando su copa mientras los tres lo imitamos. – Salud.
– ¡Salud!
– Pero en cuanto a la noche de bodas… – Comenta Seb aclarándose la garganta.
– La Mansión es toda suya. – Declaro de inmediato.
– ¡Gracias! – Grita emocionado y todos reímos.
Unos minutos más tarde quedamos frente a la casa que de ahora en adelante será nuestro hogar, Cooper anuncia nuestra llegada a la Mansión Anderson con una amplia sonrisa y al contemplar la fachada del lugar es imposible no sonreír igual que él.
Todo luce espectacular, simplemente no hay otra palabra que pueda describir lo que veo. Anteriormente Jeff había estado cuestionándonos a los cuatro sobre un montón de cosas pero ahora que veo lo que ha creado siento que merece recibir un premio. Prácticamente él ha sido el organizador principal en todo este proceso, nosotros hemos dado nuestra opinión pero él fue quien logró concretar las fechas, el banquete, la decoración que ha quedado perfecta con el color de las mesas… Un suspiro escapa de mis labios y Kurt se acerca para darme un beso. – No pude haber imaginado un mejor escenario para nuestra noche. – Dice después de rosar sus labios con los míos.
– Debo reconocer que Jeff ha tomado en cuenta todas nuestras opiniones. – Comenta Sebastian mientras contempla minuciosamente el jardín.
– Y vaya que no me la pusieron fácil pero me alegra que les guste. – Escucho detrás de mí y todos volteamos de inmediato.
– Eres el mejor organizador de bodas amigo, quizá te equivocaste de carrera… – Digo en broma y él ríe.
– Para nada, amo lo que hago pero alguien tenía que ayudarles porque si por ustedes fuera se casarían en el 2050. – Responde divertido y todos reímos.
– Además ustedes le ayudaron mucho. Kurt con las mesas, Blaine con la música, Cooper con los contactos para el salón y el lugar de la recepción, las chicas con la decoración… Fue un gran trabajo en equipo. – Señala Nick a su lado.
– ¿Disculpa? ¿Y yo no hice nada? – Se queja Seb con molestia.
– ¡Claro! Te la pasaste gritándome por todo lo que pensabas que podría salir mal, la iluminación, la pista de baile, el acomodo de las mesas y… – Contesta mi amigo haciendo una lista y todos tratamos de contener nuestra risa.
– Bueno, basta. Quizá me porté un poco exigente pero gracias a eso hoy todo está perfecto, ¿no? – Se defiende mi cuñado.
– Sí, es broma Sebby. Además tú elegiste las limusinas. – Reconoce Jeff. – Y si de verdad quieren que todo salga perfecto, ¿por qué seguimos aquí afuera? Vamos, adentro jovencitos. – Continúa diciendo y nosotros lo obedecemos.
Los invitados han comenzado a llegar y se organizan para ocupar sus lugares, ya no somos demasiados como en la ceremonia pero debo reconocer que hay muchos que Cooper dice que son de nuestra familia pero yo ni siquiera recuerdo haberlos visto en fotos. Nuestra mesa está ubicada frente a la pista de baile y a su lado está un piano negro que mi hermano me ha regalado hace unos meses pero Kurt no lo sabe, aunque debe sospechar que está involucrado con la sorpresa que les preparamos mi hermano y yo para más tarde.
En cuanto todos los asientos son ocupados, nosotros hacemos nuestra entrada oficial e indicamos que se comience a servir el banquete. No puedo quejarme porque nuestra cena en particular ha sido organizada al gusto de cada quien así que todo me parece delicioso, los invitados parecen estar pasándola bien y de vez en cuando alguien se acerca a felicitarnos por algún detalle de la recepción.
Una vez terminada la cena es nuestro turno de ir personalmente a cada mesa a agradecer que hayan venido a la boda y con ese pretexto Cooper y yo nos desaparecemos por un momento sin que nuestros esposos se den cuenta. – Muy bien, damas y caballeros me gustaría llamar su atención después de esta maravillosa cena porque los hermanos Anderson tienen una sorpresa para sus esposos por lo que pido a Kurt y a Sebastian que pasen al centro de la pista por favor y tomen asiento. – Dice Jeff al micrófono en cuanto le indicamos que estamos listos y vemos a nuestros esposos dirigirse a sus lugares cerca del piano.
– Personalmente creo que nada se compara con que hayan cambiado la marcha nupcial por esa canción tan hermosa en la tarde pero nosotros también queremos cantar hoy para ustedes y esperamos que les guste. – Inicia Coop robando las palabras de mi boca y enseguida comienzo a tocar el piano mirando de frente al amor de mi vida mientras es el turno de mi hermano de cantar.
Every day I wake up next to an Angel
More beautiful than words could say
They said it wouldn´t work but what did they know?
Cause years passed and we're still here today
Never in my dreams did I think that this would happen to me
Una lágrima rueda por la mejilla de Sebastian y mi hermano se acerca para atraparla justo a tiempo mientras ambos nos unimos en el coro.
As I stand here before my man
I can't fight back the tears in my eyes
Oh how could I be so lucky?
I must've done something right
And I promise to love him
For the rest of my life
Siento cómo late mi corazón al saber que es mi turno de cantar para Kurt y me siento tan emocionado como la primera vez que canté con él en "The other side" pero cuando llega el momento mi voz se integra perfectamente a la melodía que producen mis manos, esa melodía que he practicado desde hace meses atrás…
Seems like yesterday when he first said "hello"
Funny how time flies when you're in love
It took us a lifetime to find each other
It was worth the wait 'cause I finally found the one
Never in my dreams did I think that this would happen to me
As I stand here before my man
I can't fight back the tears in my eyes
Oh how could I be so lucky?
I must've done something right
And I promise to love him
For the rest of my life
Mi hermano termina conmigo el coro de la canción y veo que él ya tiene tomado de la mano a su esposo mientras Kurt se dirige hacia mí para darme un beso. – Aplausos para los recién casados, por favor. – Pide Jeff al micrófono. – Muy bien y ya que están en la pista de baile, ¿qué les parece si nos conceden el primer baile para poder dar inicio a esta fiesta? – Pregunta emocionado a los invitados.
– ¡Sí! – Gritan varios provocando nuestras risas y los cuatro nos dirigimos al centro de la pista.
– Perfecto, con ustedes los señores Anderson. – Nos presenta dando inicio a un vals que desconozco pero aún así comienzo a bailar con mi esposo.
– ¿Esa canción será parte del nuevo álbum? – Pregunta Kurt a mi oído.
– Me conoces bien…
– Es hermosa. – Dice con una sonrisa.
– Estábamos inspirados pero quiero saber quién escribió la canción que ustedes cantaron. – Repongo con tranquilidad y su sonrisa se hace más amplia.
– ¿No lo imaginas? – Me pregunta divertido.
– No sabía que ustedes podían componer. – Tengo que decir.
– Sólo dejamos que nuestros corazones hablaran...
– Hablan de una manera muy hermosa. – Le hago saber antes de besarlo suavemente.
– ¿Oigan quién eligió el vals? – Nos pregunta Seb interrumpiendo nuestro momento.
– Pensamos que habían sido ustedes. – Responde mi esposo y los cuatro nos vemos un poco contrariados.
– Jeff. – Concluimos de la nada y nos detenemos un momento.
– Denme un segundo y lo arreglo. – Dice mi esposo mientras se dirige al hombre que coordina la música y en cuanto regresa ya está sonando What a Feeling de Irene Cara incitando a varios a unirse a la pista de baile.
– A eso llamo yo poner ambiente. – Le hago saber a mi esposo dándole una vuelta y él ríe.
– Lo sé, además quiero robarme a mi esposo unos minutos… – Dice jalándome hacia el lado contrario de la pista.
– ¿En qué está pensando señor Anderson-Hummel? – Tengo que preguntar.
– Nada malo, sólo quiero ser egoísta por un momento. – Responde besándome rápidamente y ambos comenzamos a caminar hacia la entrada principal.
– ¡Blaine! ¡Hijo! – Escucho a mis espaldas y tengo que detenerme.
– ¿Hijo? – Pregunto confundido al ver al hombre que me llama.
– Soy tu tío Arthur, seguro no me recuerdas. – Dice él con decepción.
– El hermano de papá. – Interviene Cooper llegando con su esposo.
– ¡Cooper! ¡Son todos unos hombres! – Grita el tío Anderson abrazando a mi hermano.
– Disculpa tío, no recuerdo a muchos familiares. – Reconozco apenado.
– Lo sé hijo pero ven y dame un abrazo. – Me pide con tranquilidad y no dudo en obedecerlo.
– Gracias por venir tío, significa mucho para nosotros.
– Sus padres estarían muy orgullosos de ustedes, aunque no lo crean. – Nos hace saber. – De hecho, les tengo noticias de ellos. – Dice haciendo que lo veamos sorprendidos.
– ¿Qué? – Casi gritamos los dos al unísono.
– Bueno, sé que ellos ya no están en este mundo pero se las arreglaron para estar presentes en este día tan especial para ustedes. – Comienza a explicar. – Primero que nada, su mamá les dejó este sobre a cada uno, no tengo idea del contenido pero ustedes podrán abrirlo cuando crean que están listos porque la única condición que yo tenía era que se los entregara el día de su boda. – Sigue diciendo. – Y por parte del cabeza hueca de mi hermano les tengo otro regalo, la compañía Anderson se deshizo cuando él falleció ya que cada uno de ustedes tiene sus propios intereses y yo me he retirado, así que como regalo de bodas les traigo estos cheques con el valor de las acciones que les correspondían a cada uno.
– ¿Cheques? – Pregunto confundido.
– As í es Blaine, se vendieron las acciones y ustedes podrán disponer de su dinero cuando ustedes quieran. – Contesta mi tío mientras nos entrega a cada uno un pedazo de papel que al parecer vale miles de dólares.
– Pero nosotros no lo necesitamos tío… – Tengo que decir al darme cuenta que ya lo tengo en la mano.
– En ese caso hagan algo por alguien que lo necesite hijo, ese dinero es tuyo y no pienso regresar el cheque a mi billetera.
– Gracias tío Arthur… – Comienza a decir mi hermano pero él no lo deja terminar.
– Esperen, eso no es todo. Sus padres siempre habían soñado con el día de sus bodas y por eso me han dejado otro encargo por ahí, éstos también son para ustedes… – Nos hace saber entregándonos otro sobre a cada uno. – Adentro de cada sobre hay dos boletos con todo pagado para un crucero que zarpa esta noche a la 1:00 am hacia el Caribe, tienen tiempo suficiente para disfrutar un poco más de la fiesta y hacer sus maletas pero los quiero a bordo de ese crucero para olvidarse de todos los proyectos que traen en la cabeza porque no crean que no sé en qué andan… – Señala felizmente y yo no sé qué decir.
– Pero… ¿Cómo es eso posible? – Pregunta Cooper confundido.
– Bueno, digamos que siempre fui compinche de sus padres y estoy siguiendo sus instrucciones. Ojalá les guste el crucero que elegí, aceptan mascotas… – Responde con tranquilidad guiñándonos un ojo.
– Yo… Yo en verdad no sé qué decir. – Pienso en voz alta.
– Sólo pregúntale a tu esposo dónde está la cámara fotográfica y disfruten sus regalos. – Me anima mi tío.
– Es que esto es demasiado tío Arthur… – Insisto.
– ¿Qué puedo hacer yo contra la voluntad de sus padres? Acepten sus regalos y siempre lleven a mi hermano y a mi cuñada en su corazón, es lo único que puedo pedirles. – Dice de pronto un poco triste pero lo veo menear la cabeza y mirar a nuestros esposos. – Y en cuanto a Kurt y Sebastian, en nombre de mi hermano me gustaría darles la bienvenida a la familia Anderson.
– Gracias. – Responden ellos al unísono.
– No tienen nada que agradecer pero… ¿Y mi abrazo? – Pide mi tío emocionado. – Espero verlos pronto por la casa muchachos, quizá no tengan suegros a quienes visitar pero me tienen a mí. – Escucho que les dice por lo bajo.
– Tenga por seguro que lo visitaremos y gracias por todo. – Le asegura mi esposo.
– Muy bien, una vez finalizada mi encomienda creo que puedo retirarme. Gracias por la invitación Cooper y lamento no quedarme a la fiesta pero mi familia no pudo venir así que… – Comenta mi tío sin terminar la frase.
– Comprendo tío, espero verlos pronto. – Lo tranquiliza mi hermano.
– No tan pronto… – Dice entre risas guiñándonos un ojo. – Que sean muy felices y toda esa sarta de cosas que dicen en las películas, nos vemos luego. – Es lo último que lo escucho decir y antes de que podamos responder algo él ya se ha alejado de nosotros.
– Yo no esperaba esto cuando decidí invitarlo a la boda… – Confiesa Cooper ante lo que ha pasado.
– Ni siquiera recordaba que papá tuviera un hermano. – Pienso en voz alta una vez más.
– Bueno parece que ese hombre es nuestro nuevo ángel de la guarda y… – Comienza a decir Sebastian antes de mirar su reloj. – Tenemos cuatro horas y media para seguir en la fiesta y organizar nuestras cosas para el viaje. – Continúa emocionado hasta que nos mira con detenimiento. – ¿Por qué nadie está brincando de felicidad? – Pregunta finalmente.
– Amm… Nosotros tenemos que valorar lo del crucero y todo eso… – Responde mi esposo.
– ¿Qué hay que valorar? Es un regalo y no pueden desperdiciarlo. – Insiste Seb.
– Quizá se pueda cambiar de fecha, ¿no? – Digo intentando tranquilizarlo pero no funciona.
– Cooper Anderson-Smythe, ¿no piensas decir nada al respecto?
– Eh, yo… Creo que tendré que hacer una llamada, si me disculpan… – Responde mi hermano mientras lo vemos moverse seguido de su esposo y nosotros nos alejamos un momento de la gente.
– Me alegra que al menos tú y yo podamos estar de acuerdo en posponer nuestra luna de miel. – Agradezco jalando a mi esposo hacia mí.
– Pues aunque siempre he querido conocer el Caribe sé que todavía tene… – Comienza a decir pero noto algo de decepción en su mirada así que decido interrumpirlo.
– No es cierto, ¿tú también quieres tomar ese crucero? – Le pregunto divertido.
– Nunca he rechazado un regalo… – Responde inocentemente y yo río.
– ¿Hablas en serio?
– Cálmate cariño, yo no voy a obligarte a nada. Pero no puedo negar que sí estoy considerando qué tan importantes son las cosas que tengo que hacer esta semana… – Reconoce con tranquilidad y recuerdo por qué es que lo amo tanto.
– ¿Sabes algo? El equipo de grabación puede tomarse unos días de descanso si tus cosas no son tan importantes… – Le digo con ternura y él abre mucho los ojos.
– ¿De verdad? – Lo escucho preguntar.
– No pueden grabar si no está el cantante, ¿cierto?
– Eso es cierto… Pero, ¿a ti te gustaría tomar un crucero? – Quiere saber.
– Veamos, un crucero a través del Caribe a lado del amor de mi vida… ¿Podría pedir algo mejor? – Digo en voz alta y lo veo acercarse a mí para besarme.
– ¿Quizá un baile con tu mejor amigo el día de tu boda? – Escucho una voz detrás de mí y siento mi sangre hervir.
– ¡Jeffrey! Te adoro pero acabas de arruinarme la oportunidad de besar a mi esposo… – Me quejo con mi amigo.
– Tienes toda la vida para hacerlo y yo sólo tengo esta noche para bailar contigo como recién casado así que mueve tu trasero a la pista de baile. – Dice seriamente y yo miro a mi esposo esperando que me salve.
– Adelante. – Le dice a Jeff y no tengo más opción que separarme de él.
La fiesta continúa y entre baile y baile nadie se da cuenta que mi hermano y su esposo desaparecen por unos minutos para ir a acomodar sus maletas mientras nosotros entretenemos a los invitados. Más tarde es nuestro turno de desaparecer para guardar nuestras cosas y para dejar listas las cosas de Max porque, aunque el crucero es petfriendly, Jeff ha insistido en quedárselo mientras nos vamos de viaje y estoy seguro que el pequeño también está emocionado de jugar con nuestros amigos.
Mi maleta queda lista unos instantes después pero Kurt sigue buscando algo en el clóset, yo decido sentarme a esperarlo unos minutos en la sala con dos sobres en mis manos y el cheque que me ha entregado el tío Arthur. No puedo creer que mis padres hayan pensado en esto, parece sacado de una película y todavía tengo miedo de que sólo sea un sueño o una broma y que ese dichoso crucero no exista, que no haya luna de miel y que mi padre jamás haya pensado en darnos un regalo así el día de nuestra boda.
– ¿Estás bien cariño? – Pregunta mi esposo al ver que estoy perdido mirando los papeles que hay en mis manos.
– Sí amor, sólo estoy conmovido. – Confieso con un intento de sonrisa y él se sienta a mi lado.
– Quizá quieras ir a hablar con tu papá cuando regresemos. – Sugiere comprendiendo a lo que me refiero.
– Sí, eso bastará. ¿Estás listo? – Digo respirando hondo e intento levantarme pero él me lo impide.
– Esperemos un poco más, ya no quiero compartirte con nadie… – Lo escucho decir mientras me abraza y decido que vale la pena estar juntos un poco más sin nadie que pueda interrumpirnos, a excepción de Max.
Unos minutos después, ya que todo está listo y nos hemos despedido de nuestro cachorro regresamos a nuestra fiesta de bodas. Todos se ven felices por nosotros, nuestros familiares, nuestros amigos e incluso los del servicio de meseros parecen estar bien con el ambiente. Grabo por un momento todos esos detalles en mi cabeza, no sé cuándo voy a volver a ver a esta gente tan contenta otra vez. Una parte de mí ni siquiera está convencido de que esto sea real, antes de Kurt llegué a pensar que jamás encontraría una pareja porque creía tener todo controlado pero cuando él llegó me di cuenta que los planes necesitan un poco de flexibilidad y ahora estoy aquí, disfrutando del momento más importante de mi vida.
No puedo explicar con palabras lo que siento justo ahora pero a veces es mejor así.
Al cabo de un rato Jeff nos pide que nos acerquemos para partir el pastel y despedirnos de los invitados para dirigirnos al muelle. Nuestra familia y amigos todavía seguirán un rato más con la fiesta, incluso algunos de ellos podrán quedarse en la casa pero ya es hora de que los recién casados disfruten un poco de su privacidad y sé que los cuatro estamos ansiosos porque eso pase.
En cuanto terminamos con los protocolos correspondientes las limusinas nos llevan a nuestro destino con rapidez y mi hermano se dirige hacia la sede del registro en compañía de su esposo. Por nuestra parte Kurt es el que se encarga de nuestro registro y yo me quedo contemplando el enorme barco que se encuentra frente a nosotros, sus luces ayudan a la luna a iluminar el océano y el viento simplemente me recuerda que estoy a punto de comenzar mi luna de miel.
De repente siento que algo se me cae y veo en el suelo el sobre que me dejó mi madre para el día de mi boda, al ver que tengo algo de tiempo mis manos deciden abrirlo y en su interior encuentro una hoja en la que identifico la caligrafía de mi mamá. Mi corazón se acelera y mis ojos se llenan de lágrimas al instante pero decido que es momento de leer su contenido.
Querido Blaine.
Hoy te escribo esta carta porque quiero asegurarme de estar presente de una u otra forma el día más feliz de tu vida. Si la estás leyendo es porque, en efecto, algo sucedió y no pude estar físicamente contigo pero no llores mi pequeño porque sé que estoy en tu corazón.
Desde que estaba embarazada de ti supe que ibas a ser alguien especial, alguien diferente y con un enorme corazón, tu padre soñaba con que administraras la empresa junto a tu hermano pero él desconocía los dones que la vida les había regalado. Sé que para este entonces tú ya habrás explotado al máximo tus talentos y quiero decirte que estoy muy orgullosa de eso, ten por seguro que donde quiera que me encuentre estoy al pendiente de ustedes y nada me hace más feliz que su felicidad.
Esa felicidad que se reflejó en tu rostro cuando el juez te preguntó si aceptabas al hombre frente a ti como tu único y legítimo esposo, ese hombre que ha logrado conquistar tu corazón y que seguirá sorprendiéndote cada uno de los días del resto de tu vida. Conociéndote debes estar conteniendo las lágrimas al igual que yo en este momento, tú eres el que más se parece a mí en muchos sentidos pero no se lo digas a tu hermano porque sé cuán insoportable se puede poner cuando los celos se apoderan de él.
Mi bebé Blainey…
Ya eres todo un hombre, me cuesta creer que los años hayan pasado tan rápido pero así es la vida cuando te dedicas a vivirla.
A partir de ahora no estarás solo nunca más, tu esposo se encargará de acompañarte en los buenos y en los malos momentos. Jamás menosprecies su apoyo por insignificante que parezca, háblale siempre con la verdad y nunca pero nunca digas lo que piensas cuando estás sumamente enojado porque podrías arrepentirte a los dos segundos. El matrimonio no siempre será fácil, en ocasiones habrá problemas y tendrás que aprender a aceptar únicamente la mitad de la responsabilidad, no más (te conozco cariño) porque ahora son una pareja.
Ya he recorrido ese camino y créeme, es mejor como te digo.
Ustedes ya han comenzado una hermosa historia de amor, su trabajo es seguir escribiéndola sin dejar de lado esos detalles que los llevaron al altar. Estoy segura que su amor está lleno de luz porque si no fuera así no se hubieran encontrado jamás, no cuestiones el cómo lo sé porque mi corazón simplemente sabe esas cosas.
A estas alturas seguramente él ya se dio cuenta que estás llorando con un trozo de papel en las manos y si no es así significa que te escondiste muy bien o que ese hombre no es para ti, lo digo porque después de nuestra boda tu padre y yo no nos separábamos más de dos minutos pero no me hagas caso, los tiempos cambian, ¿no es así?
De cualquier forma, si estás leyendo esto mi querido yerno quiero decirte que acabas de casarte con el mejor hombre que podrías encontrar, mi pequeño es un tesoro que no cualquiera sabe buscar y si has llegado hasta este punto mereces mi respeto. Confío en que mi hijo ha elegido bien al decidir ser tu esposo y quiero darles mi bendición, aunque esté pasado de moda. También quiero decirles que durante este camino recuerden que hay que hacer el amor y no la guerra porque en algún momento tendrán que separarse, lamentablemente la vida no es eterna.
Aunque no sé quién eres te quiero como si fueras de mi familia y te agradezco que hagas tan feliz a mi pequeño con tu amor y tu compañía.
Creo que ya no tengo nada más que decirles porque el resto lo aprenderán juntos en esta aventura que llamamos matrimonio. Les deseo con todo mi corazón que sean felices, compartan siempre sus éxitos y no olviden ser agradecidos por lo que tienen.
Te amo mi Blainey, siempre estaré contigo.
Con amor, mamá.
– Eres justo lo que ella esperaba de ti. – Le hago saber a Kurt que me abraza desde hace un rato.
– Me alegra haber llegado a tiempo, parecía como si necesitaras que alguien te sostuviera… – Dice alarmado.
– Fue impactante darme cuenta de lo bien que me conocía mi mamá. – Reconozco con emoción.
– Estoy seguro de que fue una gran mujer y me alegra haber encontrado su tesoro más preciado, ahora tenemos su bendición para estar juntos.
– Ella te hubiera adorado. – Le aseguro y siento sus labios en mi frente.
– Te amo cariño, ¿quieres tomar un poco de aire antes de abordar? – Dice con tranquilidad.
– ¿Quedó listo el registro? – Pregunto limpiando un poco mi rostro.
– Sí, tu hermano y Seb ya abordaron. – Me informa.
– Les urge llegar a la habitación. – Digo divertido pero él no ríe.
– Pues yo también tengo algunas ideas tomando en cuenta que tenemos una suite nupcial… – Susurra a mi oído con un tono en particular y mi sonrisa se hace más amplia.
– Vamos, como dijo mamá, es tiempo de seguir escribiendo nuestra historia. – Respondo tomando su mano.
– Seguro la luna de miel será mi favorita. – Piensa en voz alta y antes de avanzar lo jalo hacia mí una vez más.
– Te amo Kurt Anderson-Hummel.
– Y yo lo amo a usted señor Anderson-Hummel. – Contesta acercando su boca a la mía.
– Me encanta cómo se oye eso… – Alcanzo a decir antes de que nuestros labios se envuelvan en beso apasionado. – Definitivamente declaro que es tiempo de comenzar con nuestra noche de bodas. – Concluyo al separarnos en busca de aire.
– Concuerdo con eso, vamos. – Es lo único que puede decir y ambos nos dirigimos al crucero que será testigo del amor que tanto nos hemos profesado en estos años, un amor que pudo ser gracias a una luz en nuestro camino.
Fin.
¡Hola! La emoción me desborda, lamento haber tardado con el final pero espero que les haya gustado tanto como a mí.
Muchas gracias a todos los que me acompañaron en esta historia, especialmente a los que me hicieron saber sus comentarios porque fueron muy importantes en este proceso. Espero que puedan acompañarme en otra historia Klaine cuando esté un poco más desahogada con mis obligaciones, les mando un fuerte abrazo y les deseo que haya mucha felicidad en sus vidas como en las de Coopbastian y Klaine. ¡Un beso! ;)
*Canciones originales:
Love is alive – Lea Michele interpretada por Kurt y Sebastian.
Rest of my life – Bruno Mars interpretada por los hermanos Anderson.
