Continúo, por que vienen momentos difíciles (parcial de física y de matemática) y pues; disminuiré considerablemente mis apariciones. Espero les guste; saludos y besos. No me odien si es muy cursi, pero una primera vez; no puede ser relatada de otra forma ¿O sí? (Death por el chapeo cursi xD)
M*S
Capítulo 37: Necesitas más
Había estado leyéndole por unas cuantas horas; observándola acomodarse en aquella cama. Pronto terminó dormida, así que; supuso que su trabajo estaba hecho. No arriesgaría más, no se permitiría romper con su promesa; aunque en realidad no lo hubiese prometido formalmente. Dejó el libro sobre la mesa, y encendiendo su varita; comenzó a caminar hacia el exterior.
Su cama, se sintió mucho mejor de lo que esperaba. Su vida se sintió mucho mejor de lo que esperaba. Se quitó la camisa, imaginándose que las cosas comenzarían a caer en su "sitio". Al final de cuentas.
Amanecía nuevamente, y le pareció que Remus les vigilaba con cierta inquina. Parecía pensar que él trataba de hacerle daño. Bien, cualquiera con sesos lo pensaría. Aunque poco era lo que le importaba.
Volvió a la enfermería, y ella seguía allí; sonriente. Aún frente a él; ella lograba sonreír. No lo entendía, pero era poco lo que quería hacerlo. Ya se dejaría llevar, y apartaría a la fría conciencia. Sin más, entró allí.
Le mantuvo la vista por largo rato, allí mientras jugaban ajedrez. Ella había pedido expresamente, que se lo trajera. ¿Por qué? ¿No que no quería comprometerse? Pues Bien entonces su regalo no pasaría desapercibido.
- Necesitas más- musitaba él, con una suave sonrisa.
- Pero es que yo no quiero más- indicó ella, con sus manos alrededor de su cintura; allí sentada en la cama de la enfermería.
Sus labios, se unieron a los suyos; no pudieron estar mucho tiempo separados. Un beso en su frente, le indicó que; su fiebre había bajado.
- ¡Un simple resfriado, y armaste todo un caso!- chistaba ella, aún riendo.
- ¿Y si era peor Hermione?- suspiró, con su cabeza en sus hombros; su suave cabello en su rostro.
- Bueno, eso te haría valorarme un poco más. Parece.
- Yo ya te valoraba, tenía miedo de dañar eso que tanto vales.
- Jaque mate Severus- musitó ella, dándole un golpe a su rey con la pieza- Gané.
- Sí, creo que ganaste.
Volvió a besarla, con una suavidad; que emulaba a la seda misma. La tumbó sobre la cama, y simplemente la observó. Qué placentero era dejar de pensar y sólo hacer. La chica le sonrió con candidez, bien pudiendo morir por aquella sonrisa; él se separó de ella. Sustrajo de sus bolsillos, una pequeña botella con un líquido azul.
- ¿No tengo que decir para qué es esto o sí?
- Severus tú.
- Sí Hermione, creo que no hay mejor forma de pedírtelo. ¿Quieres, hacer el amor conmigo esta noche?
- Pues, yo no sé; yo nunca.
Admiró la pequeña botella, y sin motivos; sonrió tomándola entre sus manos. Ya sabía, que esa era una solución que evitaría su embarazo. Bien, era lo suficientemente bochornoso como para hacerlo; y él aún así lo había hecho. ¿Qué tan malo podía ser?
- Lo pensaré- resolvió ella, mirando el líquido azul oscuro que flotaba en suspensión.
- Bien, pero tendrías que tomártela unos veinte minutos antes. Una respuesta anticipada no me molestaría.
Asintió, dejándola sola. En realidad, no sabía ya ni como pensar; se sentía abrumada ante lo que había escuchado. Su profesor la amaba tanto, que era capaz de pedírselo abiertamente.
Brincó de la cama, ¡Ese era un tema que debía contarle a alguien! ¿Pero a quien? Ginny se escandalizaría terriblemente. Bueno, no tenía muchas opciones. Se mordía los labios, y necesitaba decidir.
Entonces pensó en un nombre, ella a quien nada le preocupaba; y con quien podías contar por si necesitabas ayuda. No había interactuado lo suficiente con ella; pero sentía que valía la pena.
Luna Luvegood. Corrió, tomando sus cosas y casi llevándose a unos estudiantes por delante. Protegía la pequeña botella para evitar que se quebrase ante su ajetreo. Al llegar al comedor; la buscó con la vista. La encontró al final, leyendo el quisquilloso.
- Luna- indicó, sosteniéndose el pecho intentando respirar- necesito preguntarte algo.
- ¿Ah sí? ¿Has leído sobre la gripe de gnomos verdes? ¡Yo sé todo sobre ella!
- No es sobre eso- dijo, mirando a su alrededor con cierto nerviosismo- Verás, una persona que me gusta mucho, y él gusta de mí; me ha hecho una oferta pero yo no.
- ¿Matrimonio?- preguntó la joven pasando las páginas sin atender.
- No, no "esa" propuesta- se mordió el labio nuevamente- la "otra"
- ¿Sexo?
- Sí- asintió ella exhalando una gran bocanada de aire- Espera un momento, ¿Cómo lo sabes?
- Por la botella que reposa en tus manos. Buen punto, el no querer embarazarte. ¿Y qué necesitas saber? Yo desconozco el tema sobre el sexo, por si quisieras que te enseñase algo.
- ¡No!- exclamó ella, con un ligero rubor en las mejillas- Sólo me gustaría saber, si debería intentarlo.
- Pues, no lo sé. Si ambos se gustan mucho, no veo lo malo. Bueno sí, que te pillase alguien como el profesor Snape.
- ¿Qué irónico no?
- ¿Y puedo saber, quién es el afortunado? ¿Ronald Weasly?
- Eh, bueno- alzó la cabeza y fingió mirar el reloj- ¡Oh rayos; tengo clase de astronomía!
La observó correr por el pasillo, y le mantuvo la vista con una expresión de confusión. Bajó la cabeza hacia su revista; y negó varias veces.
- Hoy es domingo Hermione. Sí, seguramente sigues enferma.
Se mantuvo la mitad de la tarde pensativa; mirando la pequeña botella. Nunca había tenido relaciones con nadie, y no sabía como actuar ante tal petición. Además, jamás se había desnudado frente a alguien. ¿Qué pensaría él de eso? Seguramente era todo un experto en el tema; y ella sólo una pobre niña. Bueno, eso era.
Sin embargo, un cosquilleo la llenaba totalmente. Se preguntaba como sería, ya que evidentemente ya había oído del sexo. ¿Cómo sería su profesor totalmente desnudo? Ya se estaba sintiendo cursi, así que tomó la botella y la introdujo en la mochila. Tenía que pensarlo, antes del anochecer. Aunque él, no hubiese dicho una hora exacta.
Entró nuevamente en el comedor para el almuerzo, y reparó que el hombre no estaba allí. Se preguntaba qué estaba haciendo; pero en realidad no tenía cabeza para otra cosa. Colocó sus cosas en la mesa y se sentó junto a sus amigos.
- Practicaremos Quiddicth- indicó Harry- a las seis en punto. ¿Vienes?
Hermione se mantuvo en silencio. No había tomado una decisión, pero realmente; ansiaba verle desde que habían decidido separarse. O bueno, él que había decidido. Negó con la cabeza, dubitativa. Tenía que inventarse una excusa coherente.
- No puedo Harry. El profesor, se ha sentido mal nuevamente; he iré a verlo.
- ¡Pero voy a incursionar como guardameta Hermione!- se quejó Ron a lo lejos- Tienes que venir.
- Lo siento, la enfermera me dio instrucciones.
- Entonces iremos a verla para quejarnos. Que lo haga ella.
- ¡No! Ya yo he aceptado, además es parte de mi entrenamiento.
Hermione sonrió, tranquilizadoramente aunque; en realidad moría de nervios. Colocó la pequeña botella sobre la mesa. Ya sabía que sus amigos no tenían ni idea sobre las pociones así que; estaba segura.
- ¿Qué es eso?- preguntó Ginny.
- Poción para el catarro- musitó ella, observándola.
El almuerzo concluyó rápidamente. Ella corrió hasta su sala común y colocó la botellita en el alfeizar mientras; contemplaba la puesta de sol. No le había hecho llegar ningún mensaje así que; no sabía a qué hora presentarse. O si debía hacerlo.
Mientras meditaba, una hermosa lechuza negra llegó hasta su ventana. Traía en su pico una carta y ululaba altivamente. Ella no tardó en tomarla, mucho menos al leer la nota.
- Es una sorpresa, y por eso; desearía no hacer acuerdos. Ponte lo que desees.
Sus manos siguieron temblando, ante algo que se hacía realidad. Emitió un suspiro y observando la entrada de la luna; tomó la poción. La destapó, y la colocó sobre sus labios; dando las últimas cavilaciones; antes de tomársela.
El resto, fue una locura para ella. Elegir la ropa ¿Qué demonios se ponían las mujeres en momentos como ese? ¿Cómo debía peinarse? Pues, lo sencillo pareció gustarle. Un vestido blanco, aunque se imaginaba que luego prescindirían de ello.
Esperó hasta que los prefectos bajaran las escaleras, y con los zapatos en sus manos; comenzó a bajar las escaleras. Una vez en las mazmorras; continuó descalza hasta estar frente a su puerta. Quiso devolverse, pero algo en su interior se lo prohibía. Su cuerpo, sentiría.
Quiso llamar a su puerta, pero estaba entre abierta; totalmente a oscuras. Por un momento sintió miedo, se sintió insegura. Cerró la puerta, e iba a llamarlo; pero unas débiles luces le aliviaron. Luces de velas.
No había nadie dentro de la habitación, sólo estaba ella. Se preguntó si debía desvestirse o algo parecido; o si estaba jugando con ella. Bien, su incertidumbre duró muy poco.
Era él, quien rodeaba la habitación y se sentaba en la cama; admirándola. Sonrió al verla tan aprehensiva ante su entorno.
- Veo que te tomaste la poción- susurró- ¿Quieres empezar?
- Pero yo no sé como.
- No necesitas saberlo, no es un examen Hermione- sonrió levantándose para acercarse a ella- Sólo déjame.
La besó, como si ese fuera su primer beso en años. Sus manos la hicieron retroceder hasta una pared y allí se mantuvieron para luego; recorrer sus caderas. Las manos de Snape se movían con gran perfección y suavidad. Hermione no pudo evitar jadear, y ambos se observaron.
Jadeó más aún, cuando las manos de hombre; la tocaron debajo de su vestido. Tuvo miedo, y se evidenció en sus manos; que se cerraron con fuerza en sus caderas. Snape sonrió acariciando su cabello. Lentamente, Hermione se dejó tocar.
Gimió suavemente, cuando su mano se acercaba a su pecho; inexplorado. Sus dedos apenas rozaron sus pezones bajo la tela del sujetador. Hermione arqueó su cabeza acercándose más a él.
Volvió a retroceder, hasta estar cerca de la cama. Le mantuvo la vista e hizo un amago de desear quitarle el vestido. Hermione sin embargo no se dejó.
- Es muy simple- le dijo Snape, en una respiración entrecortada. Colocó sus manos sobre su camisa; y comenzó a desabotonársela. Expuso su pecho ante ella- Pero puedo hacerlo, sin desvestirte.
Hermione suspiró, y lentamente fue quitando las manos del vestido. Sin esperar demasiado; lo levantó y lo sacó por encima de su cabeza. Sí, Hermione era tal cual se la imaginaba.
Sus pocas pero definidas curvas; eran mucho más de lo que deseaba. Un sollozo provino de ella, cuando ambos caían en la cama y él; exponía su cuerpo quitándole el sujetador que no tardó en hacerle juego al vestido. Sus labios la buscaron una vez más antes de deslizarse por toda su piel expuesta. Su lengua, la lamió enteramente; mientras ella inconcientemente reposaba sus manos sobre su cabello.
Sus manos, se cernieron en su ropa interior; Hermione contrajo las piernas con cierta incomodidad. Bien, estaba nerviosa y sonrojada; apenada.
- ¿Quieres quitártelo tú?- preguntó alzando la cabeza- Yo no te veré.
La esperó, mientras se desvestía. La observó, completamente desnuda sobre su cama. Sí Hermione Granger, era hermosa. No perdió mucho tiempo, debía actuar rápido antes de que la poción perdiese sus efectos. Procedió a desvestirse él también; admirando el rostro de Hermione. Sí, podía notarse fácilmente; que era su primera vez.
- Bésame Hermione- dijo, en un jadeo- Bésame.
- Pero, ¿Por qué, qué vas a hacer?
- Sólo bésame.
La chica asintió, levantándose un poco para besarle. Sin previo aviso, la tomó entre sus brazos y cuando estuvo seguro de sostenerla bien; simplemente la penetró. Hermione soltó un grito de dolor, y mordió sus labios. Lo bastante fuerte, como para rompérselos; y así continuó.
Dolía, pero pronto pasaría. Se aferró a él, clavándole las uñas, mordiéndole los labios y el cuello. Ya pronto lo disfrutaría, ya pronto podría relajarse.
Y sucedió, había traspasado esa barrera con un gruñido. Hermione se dejó caer hacia atrás; mientras gemía con fuerza. Agradeció haber pensado en el hechizo silenciador.
Gimió con ella, cuando necesariamente; tuvo que aumentar el ritmo. Se inclinó, para lamer uno de sus senos, mientras alcanzaba el clímax. El cuerpo de Hermione amenazaba con quitarle la poca "conciencia" que le quedaba.
Sus movimientos disminuyeron, cuando estaba por morir en ella. En un grito y un golpe en la pared; ambos alcanzaron un último orgasmo. Sin poderse sostener, vino a reposar a su lado.
- ¿Estás bien?- susurró, intentando hallar su voz.
- Sí- inspiró la chica.
Se movió para abrazarla, y reposar su cabeza sobre su hombro. No había podido hacer mucho, pero esperaba no estarse equivocando. Hermione ladeó la cabeza en cuanto una gota cayó en su hombro.
- Estás sangrando.
- No es mayor cosa- dijo, limpiándose el labio- Son sólo tus dientes.
Mucho más tarde, casi al amanecer; ambos dormían en la habitación. Pero tenían un visitante, uno que imprudentemente; había decido entrar en aquel despacho. Sus ojos viajaron desde Hermione quien; sin algo más que sábanas dormía bajo los brazos de Snape. Traía una carta, pero quizás era mejor dejarlo para después.
Y así, lentamente; Remus Lupin cerraba la puerta.
TBC.
Ya lo dije, me maté con lo cursi. Espero igual, que les guste. Saludos.
