Por: Mangaanime15.

Traductora: Nyanko1827.

Disclaimer: KHR! pertenece a Akira Amano-sensei y la historia a mangaanime15.

Y dar las gracias a xanyxhi por corregir toda la traducción y mejorarla.


Disclaimer: Hitman Reborn no me pertenece.

N/A: Me gustaría agradecer y darle crédito a Darkned Fire Dragon por corregir mi historia. Por favor no os olvidéis de comentar. Para xanyxhi, el (punto) que no debía estar allí. Pero, se me olvidó quitarlo. (^^) ya lo he arreglado. De todas formas, no os olvidéis de comentar. Los comentarios siempre me hacen feliz.


Capítulo XXXVIII

La legendaria guerra de lanzamientos.


~Extracto del libro titulado Historia de Vongola: 8 Momentos locos que te dejaran riendo, llorando y/o francamente estupefacto~

La gente dice a menudo que las discusiones harán a los amantes más unidos entre ellos, y el Guardián de la Niebla de Vongola Primo y su prometida, sin duda tomaron este dicho en serio. Es más, lo llevaron a un nivel extremo. Una de sus peleas de pareja ha logrado dejar una huella en la historia de Vongola, y fue considerada como el cuarto momento más loco de la historia de Vongola. A día de hoy, nadie ha podido igualar la gran destrucción que habían hecho durante su lucha. Los testigos dijeron que el comedor fue casi demolido y la pareja de hecho rompió su relación.

Y todo empezó por una estúpida pregunta de cierto chico conocido como Mini Primo.


—¿Podemos empezar el juego ahora? No creo que pueda soportar más vuestro esponjoso momento de amistad —dijo Mukuro, ganando la afirmación de todos.

—Supongo que es mi turno ahora, —Giotto sonrió tímidamente y se volvió hacia Tsuna—. Tsuna, ¿verdad o prenda?

Los ojos de Tsuna se abrieron de sorpresa antes de que tartamudeara.

—P-Prenda, por favor —mentalmente se abofeteó en la cara cuando se dio cuenta de que había hecho.

«Genial Tsuna. Muy genial. Ahora, Giotto–san definitivamente pensara que eres un idiota y que no sirves», Tsuna se regañó internamente a sí mismo. «Y, ¿por qué elegí prenda? ¿Y si él te hace hacer algo vergonzoso?»

Al parecer, Giotto no se dio cuenta de la tartamudez de Tsuna o simplemente prefirió ignorarlo.

—Te reto a decirme más sobre un miembro de tu familia que no sean tus guardianes —preguntó directamente.

—¿Alguien que no sean mis guardianes? —Repitió Tsuna lentamente.

—Sí, con excepción de tus guardianes, —Giotto asintió con entusiasmo—. Estoy seguro que tu familia no sólo se compone de los Guardianes.

—Bueno, tengo un tutor —dijo Tsuna lentamente, contemplando que debía decir sobre Reborn—. Él me ha enseñado muchas cosas. —Tsuna sonrió con cariño a esto.

«Eso es cierto. Él te ha enseñado las formas efectivas para chantajear, engañar, mentir y jugar sucio. De hecho, parece como si hubiera sido ayer cuando él te enseñó a coquetear con una chica. Sin él, no creo que puedas sobrevivir como un jefe de la mafia.» El Tsuna Interno asintió sabiamente.

Tsuna continuó mientras todos escuchaban tentativamente.

—Él siempre encuentra la forma de motivarme.

«Al meterte en situaciones de vida o muerte. Oh, no te olvides de sus amenazas de muerte cuando no terminas tu papeleo.» El Tsuna Interno añadió amablemente a lo que Tsuna palideció ligeramente.

—Tsuna, ¿estás bien? —preguntó Giotto cuando notó la palidez de Tsuna.

—No, no, no hay nada de qué preocuparse. Ahora, ¿dónde estaba? —Tsuna negó con la cabeza antes de que recordara algo—. Oh, sí, y los miembros de mi familia siempre son útiles.

«En aumentar la cantidad de papeleo» Tsuna Interno suspiró cansinamente. «Juro que lo hacen a propósito. Te sorprenderías la gran cantidad de papeleo que Varia crea en un ratito.»

—Y siempre se preocupan y se llevan bien con los demás. —dijo Tsuna, ignorando al Tsuna Interno sin importar qué tan cierto fuera.

«Sí, claro, el infierno se congelara cuando eso suceda.» Murmuró el Tsuna Interno. «De hecho, no me sorprendería si Reborn y Varia estuvieran intentando matarse unos a otros en estos momentos.»


~En el presente~

¡KABOOM!

—¡Muere basura estúpida!

—En tus sueños.

¡CRASH!

—VOOOIIII, ¿Quién ensució mis papeles?

—Tranquilo, tranquilo Squalo-chan, no te enojes. No es bueno para tu salud.

Mientras la batalla se convertía de peor en peor, dos técnicos optaron sabiamente el ir a esconderse. Definitivamente no querían meterse en medio de la batalla.

—Shoichi, ¿está bien que no los detengamos? —preguntó Spanner preocupado.

—No te preocupes, van a parar eventualmente —respondió Shoichi nerviosamente.

Ciertamente lo esperaba, porque Tsuna no estará feliz cuando vuelva a casa, si es que vuelve.


«Sí, eso es sin duda lo que están haciendo en este momento.» Reflexionó el Tsuna Interior.

Una vez más, Tsuna ignoró al Tsuna Interior.

—Supongo que eso es todo de mi familia. No puedo decir mucho sin afectar el futuro. Y, ya conoces a mis guardianes, así que no voy a hablar de ellos.

—Está bien —Giotto asintió con satisfacción antes de sonreír—. Ahora es tu turno. Elige tu persona.

—Bueno, quiero preguntar a Elena-san —Tsuna movió sus piernas—. Entonces, Elena-san, ¿verdad o prenda?

—Hmm, creo que verdad. No tengo nada que ocultar a diferencia de cierta persona. —Dijo Elena mientras miraba a un ilusionista cabeza de melón.

—¿Por qué rompiste con Daemon-san, Elena-san? —preguntó Tsuna.

Al instante, toda la sala se quedó en un silencio absoluto. Era como si alguien hubiera dejado caer una bomba nuclear en la habitación. Todos dieron una mirada sutil a las reacciones de Elena y Daemon. Elena estaba sorprendida mientras que Daemon estaba petrificado en su silla. Ellos totalmente no esperaban esa pregunta. Tsuna, por otra parte, se preguntaba si era la decisión correcta de hacer tal cuestión. Tenía la sensación de que el verdadero deseo de Daemon no era ver a Vongola convertirse en la Famiglia más poderosa en el futuro, sino hacer las paces con Elena y quitársela a Cozart.

Al demostrar que la familia Vongola era superior.

Tsuna pensó que si podía encontrar la razón de su pelea, podría ayudar a Daemon a hacer las paces con Elena. Por eso es que hizo la pregunta. Pero ante las caras de Elena y Daemon, Tsuna se preguntó si fue una buena idea hacer la pregunta directamente como Gokudera había hecho con anterioridad.

—Urmm Elena-san, está bien si no quieres contestar. Podría elegir otra pregunta —dijo Tsuna.

—Kufufufu, eso sería injusto Tsunayoshi. Primo no tuvo ningún problema en contestar a la pregunta de Gokudera. ¿Por qué debemos hacer una excepción con ella? —preguntó Mukuro inocentemente—. Al fin y al cabo, yo también quiero saber el por qué se separaron.

—Nosotros no estamos separamos —exclamó Daemon, golpeando las manos sobre la mesa del comedor.

—Bueno, eso no es lo que dijiste cuando estabas atado en la silla y siendo interrogado por mi querida Chrome —respondió Mukuro fluidamente.

Tsuna maldijo a su Guardián de la Niebla internamente. Confía en Mukuro para empeorar las cosas. Ahora, nunca sabrán lo que sucedió realmente entre los dos amantes.

—No me sorprende si Elena rompió con Daemon, —resopló G—. Él se lo merece.

Antes que Daemon pudiese explotar, Giotto intervino.

—Ya es suficiente. Estamos aquí para pasar un buen tiempo para llegar a conocernos los unos a los otros. No para iniciar una nueva pelea. Ahora, callaos para que podamos escuchar la respuesta de Elena.

Todos miraron a Elena, a la espera de su respuesta. Se hizo el silencio en el comedor. No hacía falta mencionar que el silencio estaba matándoles a todos. Estaban ansiosos por saber la respuesta de Elena.

—Él es un idiota.

—Uh. —Fue la única respuesta inteligente que Tsuna pudo pensar.

—Él es un idiota —continuó Elena como si no oyera nada—. Siempre está engañándome con otras mujeres. De hecho, tiene el descaro de hacerlo delante de mí.

—Espera un minuto, nunca te he engañado con nadie. —Protestó Daemon, levantándose de su asiento.

—¡Sí, lo hiciste! —gritó Elena, levantándose bruscamente de su silla.

—¿Cuándo? —gruñó Daemon. No le gustaba ser acusado como novio infiel cuando él era cualquier cosa menos eso.

A estas alturas, todos fueron lo suficientemente sabios para saber que deberían de distanciarse de la pareja. Por supuesto, dicha pareja no se dio cuenta porque estaban demasiado ocupados tratando de superarse el uno al otro. Tsuna miró el evento desenvolverse preocupadamente desde una distancia muy segura la cual era al final del comedor y cerca de la salida.

—¿Está bien que no los detengamos? —Preguntó Tsuna—. Podrían matarse el uno al otro.

—No, está bien. Creo que es mejor así, —Giotto se encogió de hombros—. Además, ya era hora de que explotasen y se enfrentaran entre sí en lugar de mantenerlo dentro. Quién sabe… tal vez se junten una vez más. —Luego hizo una pausa y suspiró—. Para ser honesto, estoy bastante harto de su pequeño drama.

La Familia de Primo y Cozart asintieron con la cabeza ante el razonamiento de Giotto. Para ser honestos, se estaba haciendo demasiado viejo. Claro, era divertido al principio al ver a Daemon todo deprimido a causa de su difícil relación con Elena, pero estaba volviéndose molesto para ellos al ser los consejeros de Daemon cada vez que tenía una pelea con Elena.

Tsuna asintió y siguió observando la pelea de la pareja.

—¿Cuándo? —Exclamó Elena, repitiendo a Daemon—. ¡Cuando estabas coqueteando con esa chica de Estraneo!

Daemon gimió antes de mirar a Elena y gritarle.

—Oh, por el amor de dios, ¿todavía no lo has superado? ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? No coqueteé con esa chica. Estaba negociando los términos del tratado con ella.

—¿Mientras bailaban juntos? —Se mofó Elena, cruzando los brazos y desafiando con la mirada a Daemon—. Me cuesta creer que tuvieras que bailar con ella para hablar de los términos del tratado.

—Era una fiesta Elena, por supuesto que iba a haber un baile —Siseó Daemon—. ¿Qué esperabas que hiciera? ¿Rechazarla cuando ella me invitó a bailar?

—Sí, —dijo Elena sin expresión—. Podrías haber hecho una excusa, diciéndole que querías bailar conmigo.

—Salvo que tú no quieres bailar conmigo —murmuró Daemon—. A diferencia de otras chicas…

—Disculpa, ¿qué se supone que significa eso? —Elena entrecerró los ojos con las manos en las caderas—. ¿Quieres decir que no soy lo suficientemente femenina?

—¿Qué? ¡No! —Exclamó Daemon antes de murmurar—. Es sólo que otras chicas acuden a mí para bailar.

Desafortunadamente, Elena tomó esa declaración por el camino equivocado.

—Yo puedo ser como las otras chicas. ¡Estúpido, cabeza de melón, ilusionista de segunda! —Gritó Elena, agarrando un tenedor y lanzándolo con precisión mortal a Daemon.

Daemon esquivó el tenedor al rozarle en la mejilla y siseando en dolor e ira. Elena realmente había cabreado a Daemon. Si había algo por lo que Daemon fuera sensible, era sin duda su peinado y su habilidad como ilusionista. Y Elena había insultado a su estilo de peinado y a su destreza al mismo tiempo. Sería quedarse corto al decir que Daemon estaba enojado.

—Oh sí, ¿qué tipo de chica tiene la fuerza de un gorila? —Exclamó Daemon mientras se vengaba lanzándole un plato a Elena.

Elena lo esquivó y el plato se hizo añicos. Ella miró el plato roto con ojos incrédulos. No podía creer que Daemon, su amado novio, le había tirado un plato a ella. Esto hizo que Elena se enojara más.

—¡NO SOY UN GORILA! —Gritó Elena, agarrando un vaso y lanzándolo a Daemon.

Y así, empezó la guerra de lanzamientos.

Primero, empezó con pequeñas cosas como cucharas, tenedores, platos y vasos. Luego empezaron a moverse con los objetos más grandes, como floreros, sillas y retratos. Para cuando ambos estaban jadeando de cansancio, el comedor estaba totalmente destrozado.

—No creas que esto se ha terminado, traidor —susurró Elena.

—¿Yo, un traidor? ¿Y tú? No parecías tener ningún problema saliendo con Cozart a mis espaldas —despreció Daemon. Ante la mirada muda de Elena, Daemon continuó—: No es que sea realmente sorprendente, ya que eres una desesperada buscadora de atención que nunca será reconocida por su padre.

Toda la sala se quedó en silencio ante las palabras de Daemon. Los ojos de Daemon se abrieron cuando se dio cuenta de lo que acababa de decir a Elena. Elena le miró como si estuviera haciendo un gran esfuerzo por no llorar en el acto. En ese momento, Daemon supo que había pasado de la raya. Así que no hizo nada cuando Elena se le acercó y le dio una bofetada muy, muy, fuerte. Que él había previsto mucho después de lo que había dicho. Pero, él no esperó lo que siguió.

—¡TE ODIO, DAEMON SPADE! —Gritó Elena a todo pulmón antes de irrumpir fuera del comedor.

Daemon estaba clavado en el suelo. De alguna manera, tenía la sensación de que él y Elena no estarían juntos nunca más.


OMAKE: La venganza de Giotto.

N/A: Por favor, fingid que nunca leísteis el capítulo 17 para el humor adicional.

Capítulo 4: El caso del café desaparecido.

Como jefe de CEDEF, una organización de inteligencia, Alaude tenía que leer muchos informes de sus subordinados. Como tal, era natural para él quedarse hasta tarde para leerlos. Esto le hizo un poco gruñón y con sueño por la mañana. Era un problema para Alaude, ya que un Alaude gruñón y con sueño era igual a un Alaude torpe. No había manera que él fuese a dejar que alguien viera su torpeza. Él tenía una reputación que mantener.

Es por eso que una taza de café caliente era una necesidad cada mañana para Alaude.

Sin embargo, alguien tuvo el valor para ocultar toda su despensa de café. ¿Cómo demonios iba a funcionar adecuadamente por la mañana sin su café? Había buscado por todas partes en la mansión pero no encontró nada. La mente detectivesca de Alaude intentó deducir quién fue el responsable de la desaparición de su amado café. Tenía a tres sospechosos en mente.

Sospechoso Nº 1: Daemon.

Un estúpido ilusionista cabeza de melón, que siempre intentaba meterse bajo su piel en cada oportunidad. Era posible que ese ilusionista lo hiciese para fastidiarle. Pero, Daemon estaba demasiado ocupado llorando por Elena. Por tanto, no había posibilidad que él lo hiciese, ya que estaba demasiado distraído con Elena.

Sospechoso Nº 2: Giotto.

Un jefe de la mafia que tenía un gran deseo por la comida dulce, especialmente los pasteles. Alaude era muy consciente que Giotto podía guardar rencor si quería, sobre todo si estaba relacionado con sus pasteles. Por tanto, Giotto tenía un motivo para ocultar toda su despensa de café. Después de todo, Alaude se había comido el pastel de Giotto en frente de él. Pero Giotto estaba ocupado con su papeleo. Era imposible para él encontrar y ocultar el café de Alaude en un corto período de tiempo, especialmente, mientras G le observaba como un halcón.

Sospechoso Nº 3: Lampo.

El residente bromista que no tenía nada que hacer en su tiempo libre, excepto jugarle bromas a otras personas. Existía la posibilidad de que todo este fiasco fuera otra broma de Lampo. Pero, Alaude nunca pensó que Lampo sería lo suficientemente suicida como para hacerle una broma a él. Ese mocoso sabía que no debía bromear con él.

A excepción de ellos, él no creía que realmente hubiese otras personas que tuviesen los motivos suficientes para ocultar su despensa secreta.

Así que, en resumen, tenía tres sospechosos.

Pero, sólo había un culpable.

¿Quién podría ser el culpable?

Parecía que tenía que hacer un poco de trabajo de detective en este momento si quería que su provisión de café volviera.