Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.

Disclaimers: La historia no me pertenece, es una adaptación de la cuál tengo autorización para hacer.

Notas de la Autora: Ésta historia en lo personal es una de mis favoritas, son dos partes o dos temporadas, no sé como se maneje, y bueno, tengo que admitir que tengo la esperanza de que a aquellos quienes quieran darle una oportunidad les guste tanto como a mí. Al ser ADAPTACIÓN está plagado de OoC.

Hola, bueno, aquí, de nuevo con un nuevo capítulo sólo espero que la historia siga siendo de su agrado; la autora y yo agradecemos mucho por su apoyo, significa mucho, gracias por sus follows, favoritos, lecturas y reviews.

Guest; La historia que estoy adaptado es de un fanfic homónimo, por lo tanto se llama Smile Even If It Hurts; y el nombre de la autora es Larissa; está publicado en el Hotel Bella Muerte, pero lo está subiendo a Wattpad; esto de adaptar es algo realmente nuevo para mí, así que desconocía que tenía que poner el nombre del fic/libro que adaptara, mil disculpas, por cualquier cosa, ya también he editado el primer capítulo y colocado la información.

Cualquier cosa que no deba estar en el capítulo, no duden en hacérmelo saber, gracias por todo.

Nos leemos mañana.


— ¿Dónde estaban? –curioseó Catherine.

—Espera un momento –sonrió.

Caminó hasta el micrófono y llamó la atención de todos.

—Gracias por venir a la boda de la hermana de mi mejor amiga –sonrió –la hermosa chica que estaba cantando tuvo que irse por que se sintió un poco mal de ver tanta farsa dentro de un joven matrimonio donde ninguno se ama, así que por favor, denle un hermoso aplauso a los novios que sólo se casaron por que la novia está embarazada.

Edward se bajó del escenario y rodeo mi cuello, todos se quedaron callados y sólo uno que otro aplaudió.

—Vámonos de este maldito lugar –me dijo.

—Si ustedes se van yo también –indicó Audrey.

—Y bueno, si ella se va yo igual –expresó Lyall.

—Por cierto –gritó Edward –fiesta en mi casa por el cumpleaños de mi chica Lily –gritó y le sonrió a Scorpius caminando hasta la mesa de los novios –comenzamos con la revancha el día de hoy –les dijo y se alejó, rodeó mi cuello y caminamos hasta el auto.

No me sentía muy feliz de haber arruinado la recepción de mi hermana, después de todo, se estaba comportando como una persona normal, la casa de Edward se llenó casi y todos eran invitados de la fiesta.

— ¿Por qué demonios lo hiciste? –investigué.

—Lo merecía por haber dicho eso de Jade –acarició mi mejilla –y por hacerte sufrir a ti.

—Edward –le dije.

—Sé que te metí en problemas, pero lo solucionaré, hablaré con tu abuelo, te lo juro que no te regañará.

Duré una semana en el apartamento de Edward, no quería volver tan pronto, mi abuelo había ido a verlo a causa de lo que estaban haciendo de un proyecto, y creo que estaba menos enojado conmigo, ya que me habló dos veces, y regresé con él a casa.

—Pensé que te irías a vivir con Edward –me dijo Victoire y Scorpius levantó la vista para verme.

—De hecho en eso estamos –sonrió mi abuelo –Ted me comentó que hablara con tu padre de la posibilidad de casarse con Lily.

— ¿Qué? –investigó Scorpius.

—Así es Scorpius –le explicó el abuelo –pero… eso no te molesta ¿cierto? –inquirió.

—Para nada –expresó como si nada.

Subí a mi cuarto, con la pérdida de Jade, ya casi no salía de casa, salvo con Edward y a veces con el abuelo.

—Hola –abracé a Edward que me sonrió.

—Hola linda –besó mi mejilla.

— ¿Qué haces aquí?

—Vine a ver a tu abuelo por algunos asuntos –me explicó.

—Pensé que venías a verme y… –me quedé callada, Scorpius se recargó en la barda.

—En este momento no, hablaré con tu abuelo y después te llevo a donde quieras.

—Quiero ir al cine –le dije –hace mucho que no voy al cine.

—El cine es para las parejitas –expresó acariciando mi nariz –tu y yo no somos una parejita –musitó tan cerca de mi rostro que su aliento se escurrió un poco entre mis labios separados –pero vamos, iré a tu cuarto cuando termine de hablar con tu padre.

—Edward –señaló Victoire entrando a la casa –justo contigo necesitaba hablar.

—Toma un turno y espera a que me importe –le expuso –iré por ti arriba cuando termine de hablar con tu abuelo.

—Necesitamos hablar antes que eso –le dijo Victoire –te conviene.

—No me importa, ve arriba.

—Bien –le dije y subí corriendo.

Esperé a Edward el resto de la tarde, pero nunca subió, Shana me habló para que bajara a cenar, mi abuelo no estaba, eso me obligaba a sentarme junto a mi familia.

—Te dije que te comunicaría mis planes cuando Scorpius y Victoire se casaran –me expresó mi padre.

— ¿Y bien? –lo observé.

—Tu hermana y yo estuvimos hablando sobre lo que le conviene a esta familia.

— ¿Planeas darme en adopción? –investigué.

—No seas tonta –me apuntó mi madre molesta –eres una Potter, la peor de todas, pero una Potter al fin de cuentas –mi padre le sonrió.

—Creo que lo mejor es que te cases con Krum el próximo año –me comentó.

— ¿Qué? –Inquirió Scorpius sorprendido — ¿no es muy pronto? –inquirió.

—Claro que no amor –le expresó Victoire –Krum ha tenido en la mira a mi hermana desde que Edward los presentó en ese evento –le dijo –y cuando logré comunicarme con él, me preguntó si mi padre estaría dispuesto a permitir el matrimonio, hablamos después de eso, y pensé que se le olvidaría, por eso no se lo mencioné a mi padre, pero cuando se enteró de nuestro compromiso, dijo que si mi padre había dicho que sí, y le dije que había olvidado hablarle de eso.

—Entonces él me marcó directamente a mí.

—Papá –le dije –no creo que…

—Le conviene a la familia –expresó y dudó –como sea que te llames.

Scorpius me observó al ver que mi propio padre olvidaba mi nombre.

—No pienso casarme con Krum –le dije –y no puedes obligarme.

—Si no te casas con él, haré que vivas en unión libre con él –me dijo molesto –deberías pensar en la familia más que en ti.

—Si pensara en mí más que en mi familia las cosas ahora serían diferentes –observé a Scorpius que bajo la mirada.

—Krum terminará hartándose de ella –explicó Scorpius.

—Por eso me agradas –sonrió mi padre –sé que todos los hombres se hartan de ella, pero es mejor que por lo menos digan que una vez en su vida un hombre pensó que era lo suficiente valiosa y se casó con ella, no que pasó su vida como solterona amargada.

—Pero…

—Perdón la tardanza –indicó mi abuelo y se sentó junto a Scorpius.

—Qué bueno que llegas –le expresó mi padre –convence a tu nieta que es una buena opción casarse con Krum.

— ¿Pero qué dices? –Investigó mi abuelo –si apenas se casaron –indicó mi abuelo — ¿es acaso que te aburriste de Victoire? –indagó con Scorpius y lo hizo sonreír.

—Hablo de ella –me señaló.

—Lily –me observó — ¿estás de acuerdo en casarte con Krum? –preguntó.

—Por supuesto que no –le dije –no pienso casarme con él, es… horrible –fruncí el ceño.

—Es atractivo de hecho –me expuso Victoire.

—Pues entonces te hubieses casado con él –sonreí.

—Lo siento, pero Scorpius es el hombre de mi vida.

—Puedo verlo –le dije.

—Sigo insistiendo que no es la mejor solución para la vida de Lily Señor Potter –insistió Scorpius.

—Lo siento Scorpius –explicó mi padre –las cosas están decididas, Lily y Krum se casarán para el próximo año.

Al día siguiente, fui al apartamento de Edward, él estaba con su parte de la maqueta.

— ¿Cómo vas? –inquirí sentándome junto a él.

—No logro hacer que coincida con la parte de tu abuelo –comentó anotando medidas y borrando las pasadas.

—Ya veo –le dije.

—Perdón que no regresara, pero tu abuelo me dijo que lo acompañara y no me dejó ir por ti.

—No te preocupes –lo disculpé.

— ¿Por qué estás tan rara? –curioseó.

—Mi padre quiere que me case con Krum el próximo año –informé.

— ¿Qué? –me observó y no le importó que se le cayera la mitad de la maqueta al suelo.

—Me lo dijo ayer durante la cena –me recargué en el respaldo del sillón.

— ¿Y todos estaban de acuerdo a parte de ti? –curioseó.

—Scorpius le dijo que era una solución apresurada –le dije.

—Bueno, ese imbécil te prefiere de su amante que como la mujer de Krum –me observó –y para ser honestos no sé cuál opción es más absurda.

—Las dos –le dije.

—Tienes razón.

—Estoy planeando irme de casa, pero me detengo por mi abuelo –suspiré.

—Dile a tu abuelo que se muden, creo que mientras estés con él, no le importara a donde.

—No creo que sea una opción –hice una mueca.

—Entonces, huye conmigo –me sonrió y sostuvo mi mano.

Pasaron exactamente tres meses desde la boda de mi hermana y Scorpius, y las cosas no se habían hecho en ningún momento más fáciles, a pesar de que Edward se había dedicado a hacerles la vida imposible a ambos, Scorpius era el único en molestarse, Victoire nunca dijo nada al respecto de lo que Ted hacía, y tengo que admitir que en ese cambio, Scorpius tenía mucho que ver, la hacía feliz, y bueno, a pesar de todos los problemas que solíamos tener por nuestras diferentes personalidades, me gustaba verla feliz, y Scorpius… bueno, tengo que suponer que también era feliz.

—Edward –le hablé cuándo entre a su departamento –traje sushi –indiqué con una sonrisa.

Lo busque por todo el departamento y no estaba, me senté a esperarlo, y cuando me fije que había pasado una hora, decidí comer sin él, moría de hambre.

—Tranquila –escuche la voz de Edward por el corredor –tranquila, tranquila, camina –dijo de nuevo, no te haré nada, lo prometo –explicó y se abrió la puerta.

Ted sostenía a una chica que por un instante no distinguí ya que el cabello castaño le cubría el rostro, la depositó suavemente sobre el sillón.

— ¿Quieres agua? –Investigó –lo que sea.

—Estoy bien –le explicó y se quitó el cabello de la cara y fue cuando la reconocí.

— ¿Sheryl? –curioseé y observé a Edward.

—Hola –me sonrió.

— ¿Qué te ocurrió? –averigüé.

—Un accidente en su moto –me indicó Edward.

— ¿Quién te golpeo? –examine y Edward la observó sorprendido.

—Mi novio –contestó.

— ¿Tienes novio? –curioseó incrédulo.

—Tienes que denunciarlo –aconsejé.

—No, no lo haré –me observó.

Edward ayudó a Sheryl a curarse la herida del labio, los observé, lucían realmente lindos y aunque ella lo negara, sabía que mi amigo le gustaba, ¿quién no se sentiría atraída por un hombre así? Jade lo había cambiado tanto, que ahora podría ser el hombre perfecto para cualquier mujer.

—Listo –le indicó y cerró el botiquín de primeros auxilios.

—Te lo agradezco –sonrió.

—Fue un milagro que fuera yo el que casi te arrolla –le dijo sonriendo.

—Creo que sí, no todos tienen buenos reflejos y frenan a tan pocos centímetros.

Ellos se dedicaron a hablar de algunas cosas, tengo que admitir que aunque yo se lo había pedido, y ya habían pasado casi un año de lo de Jade, me molestaba verlos, la ira salió de repente, al recordar el temor de mi amiga a perderlo, de recordar sus lágrimas sobre su tonta teoría, y ahora, aunque ella no estaba físicamente, lo estaba perdiendo, porque lo había visto hablar con varias mujeres después de unos meses de la perdida de Jade, y a ninguna le sonreía, con ninguna se sentía tan tranquilo al hablar, y con Sheryl era todo lo contrario.

—Tal vez tienes miedo a perderlo –me explicó el abuelo –porque es de notarse que Ted está un poco ocupado en otras cosas –me señaló –desde que Jade murió ha intentado sacarse el dolor con todo lo posible, y se dedicó a trabajar y dejo a todos de lado, tu amiga Audrey se la pasa trabajando, en la escuela y con Lyall y bueno –me observó –no puedo ni continuar con lo demás.

—Dilo –le animé –mi novio me dejó por mi hermana, todos me dejaron de lado para hacer una vida en donde yo no estoy incluida.

Observé a mi padre sonreír antes de sentarse a la mesa, observó a todos los presentes y luego a mí.

—Tengo que decirles que Lily aceptó casarse con Krum el 15 de Abril del próximo año.

—Faltan escasos 6 meses –explicó James.

— ¿A qué se debe esa decisión? –curioseó Scorpius un poco molesto.

—Que después de todo, ya no tengo nada que perder que duela –le expliqué.

— ¿Segura? –preguntó Victoire con una sonrisa en los labios, esa clase de sonrisa que te hacían pensar que sabía algo más que tú no.

—Demasiado –aseguré, no iba a dejarme intimidar por mi hermana.

Observé como las estrellas brillaban sobre el cielo ennegrecido, sonreí y no pude evitar las lágrimas, era el pasatiempo preferido de Jade y con el tiempo se hizo mi pasatiempo favorito también, ahora era de suponerse que veía las estrellas desde otro ángulo, uno más cercano, y me di cuenta de que todo lo fui perdiendo poco a poco, lentamente, que era imposible saber desde que momento comencé a perderlo.

—Hace mucho que no te veía llorar –indicó Scorpius y se sentó junto a mí.

—Hace mucho que no formas parte de mi vida –le recordé y me senté.

— ¿Eso quiere decir que me olvidaste tan pronto? –inquirió.

—Eso quiere decir que tú me olvidaste muy pronto y te alejaste de mi vida.

—Lily, eso no es cierto, si estoy aquí es porque me preocupas –me explicó.

—Perdón si no te creo –le dije.

—Dijiste que jamás volverías a creer una sola palabra mía.

—Y así es –acepté.

—Me enamoré de Victoire –me dijo –fue tan de repente, que no supe en que momento –explicó –jamás ha sido la mujer de la que tu tanto te quejabas, y siempre se ha preocupado por ti, es sólo que jamás has querido verlo.

—Se ha preocupado por mí, y ha cuidado tanto, que aprovecho un momento para hacer que mi padre me comprometiera con Krum.

—Tú fuiste la que aceptó, no ella.

—Dime Scorpius –Lo observé — ¿alguna vez realmente deseaste formar algo de lo que tanto me juraste que formaríamos?

—No –comentó –sólo fueron palabras bonitas dedicadas a alguien bonito, que jamás se harían realidad, es como el sueño del hombre de pisar marte –me explicó –puedes soñar la aventura pero jamás tocar la realidad.

—Bien –le sonreí –era todo lo que quería saber.

Me puse de pie y caminé hasta mi cuarto, por fin había dejado de mentir y me había dicho la verdad, observé a Victoire cruzar el vestíbulo.

— ¿Te encuentras bien? –inquirió.

—Jamás te ha importado ¿Por qué comenzaría a importarte ahora Victoire? –curioseé.

— ¿Es acaso que jamás podrás dejar esa maldita guerra entre nosotras? –me preguntó y Scorpius entro en ese momento.

—Victoire por Dios –le dije –siempre has sido tú la que no ha permitido que esa guerra termine.

—He tratado de ser tu hermana y no una bruja desde que me casé con Scorpius, pero tú enviaste a Edward a arruinar mi recepción y no te dije nada –me observó –hice que papá no te gritara o que mamá te echara de la casa, ¿crees que no me he hartado de ser la mala del cuento? A veces eres tú y jamás te has detenido a ver el daño colateral hermanita –me dijo –pero sigue viéndome como la mala del cuento, que no hay problema.