CAPÍTULO 36
Llegaba el final de sus vacaciones. Nueve días que habían pasado volando, pero a las chicas se les acababa el tiempo de descanso. Al día siguiente debían coger el vuelo de vuelta a Los Angeles y volver a lo de siempre, a esconderse, a no poder expresarse como les apetecía. Pero al menos, les quedaba una noche más en aquella isla, dispuestas a aprovecharla, empezando por la cena en el restaurante.
L: Creo que nunca te he visto tan morena. – le comentó cuando ya había terminado con su plato. – De hecho, creo que nunca te había visto en un tono que no fuera el blanco leche. – dijo burlándose.
D: ¿Qué le pasa a mi blanco leche? – se quejó limpiándose con una servilleta. – Hasta ahora no te habías quejado de mi tono de piel.
L: Ni me quejo, pero estás guapa así.
D: O sea que antes no estaba guapa… - dijo bromeando.
L: Deja de decir cosas que no han salido de mi boca. Siempre estás guapa, pero con el moreno te resalta más el verde de tus ojos y sabes que es una de mis debilidades… - dijo sonriéndole.
D: Sabes cómo tenerme contenta… - dijo inclinando su cabeza y sonriendo, consiguiendo media sonrisa de una Lea divertida, la cual sabía muy bien que aquello era cierto.
L: ¿Te lo has pasado bien? – le preguntó cuándo el camarero retiró los platos.
D: Como nunca. – dijo con una sonrisa. – Necesitaba este tiempo contigo… Ha sido el mejor regalo de cumpleaños. – dijo cogiendo su mano y dejando un beso en ella, provocando una sonrisa coqueta de Lea.
L: Me alegro que sea así. Parece que estamos en otro mundo ¿verdad?
D: Si… - dijo sonriéndole tiernamente. – Tengo algo que darte. – le informó metiendo una mano en el pequeño bolsillo de su vestido.
L: ¿El qué?
D: Dame tu mano. – le pidió extendiendo la suya.
L: ¿Me vas a pedir matrimonio, mi amor? Ponte de rodillas al menos. – le dijo divertida mientras ponía su mano junto con la de su novia encima de la mesa.
D: No, eso te toca hacerlo a ti… - dijo riéndose suavemente al tiempo que negaba con la cabeza.
L: Entonces no nos casaremos nunca…
D: Una pena… - dijo encogiéndose de hombros con fingida resignación, haciendo reír a Lea.
Dianna aprovechó para sujetar la mano de Lea con una y con la otra colocar en uno de sus dedos algo que debería haber estado ahí siempre. La morena se quedó viendo aquel pequeño detalle unos segundos con un brillo en los ojos especial, para luego dirigir su vista a Dianna, que la miraba tiernamente y con media sonrisa.
L: ¿Cómo lo has encontrado? – preguntó volviendo a mirar el anillo, aquel que le regaló la rubia años atrás como símbolo de su amor.
D: Bueno… No eres muy buena escondiendo cosas. – dijo acariciando su pelo. – Unos días antes de venir, abrí el cajón para coger una camiseta y estaba ahí, en el fondo, pero visible. – explicó recordando cómo fue. – Y viendo que tú no te decides a ponértelo otra vez, he pensado que podría ponértelo yo…
L: No sabía si era correcto que me lo volviera a poner… No quería incomodarte poniéndomelo cuando no he respetado ese "Tuya para siempre"…
D: Quiero que lo lleves, no me incomoda. Fue un regalo y lo hice para que lo utilizaras… - dijo acariciando su mano para tranquilizarla.
L: ¿Tu no…? ¿Tiraste el tuyo? – preguntó insegura, mirando la mano de la rubia, comprobando que no estaba su anillo como llevaba pasando más de un año.
D: Faltó poco para que enterrara el anillo y a ti detrás, debajo de tierra… - bromeó con una sonrisa. – Pero por muy cabreada o decepcionada que estuviera, te quiero y nunca he dejado de tener esperanza en nosotras incluso de forma inconsciente… Así que… aquí está mi anillo de vuelta a su lugar. – dijo mientras volvía a meter su mano en el bolsillo y se colocaba el anillo.
L: Me encanta volver a ver el anillo en tu dedo… - dijo sonriendo feliz, besando a la rubia con todo el amor que era capaz de expresar en un beso.
Después de aquello, estuvieron conversando un rato más antes de dirigirse a su habitación, donde ya las esperaban sus maletas medio hechas para salir a la mañana siguiente.
L: No me quiero ir… - dijo soltando un suspiro al ver las maletas.
D: Todavía nos queda esta noche… - dijo dándole un pequeño beso y abrazándola, sintiendo como solo por estar rodeándola se podía sentir más segura que en ningún sitio. – Además, tengo un regalo para ti. – dijo separándose de ella.
L: ¿Otro? Pero si ya me has dado el anillo.
D: El anillo no es un regalo, los compré hace años. – dijo dirigiéndose a un cajón y sacando una caja cuadrada.
L: No es mi cumpleaños, los regalos en agosto. – se quejó.
D: En agosto tendrás tu regalo. Me apetecía tener un detalle contigo después de todo lo que has hecho por mí. No has parado de tener detalles conmigo como este viaje o estar conmigo el día de mi cumpleaños.
L: Lo hice porque me apetecía, porque quiero hacerte feliz.
D: Pues yo igual. – dijo sonriendo al verla con el ceño fruncido, dándole un beso en la nariz para contentarla.- Así que abre el regalo. – dijo dándole la caja.
Lea le hizo caso y la cogió, quitando el papel que la envolvía y que dejaba ver que aquella caja venía de una joyería. Cuando finalmente lo abrió, pudo ver un pequeño colgante, medio corazón de oro blanco con un diminuto diamante, acompañado de una fina cadena del mismo material. La morena se quedó con la boca abierta bajo la atenta mirada de Dianna, que veía como sacaba el colgante de la caja y descubría así una simple "D" en la parte trasera de aquel medio corazón como grabación.
L: Es… es precioso, Di… - dijo sin quitar la vista del colgante en sus manos.
D: ¿Te gusta? – preguntó no muy convencida.
L: Me encanta. – dijo sonriéndole, acercándose y regalándole un beso. – Ahora te tendré que comprar yo el otro medio corazón. – dijo al separarse de ella.
D: No va a hacer falta… Ya lo tengo. – dijo mostrándole el colgante que ella llevaba puesto, idéntico al que llevaba la morena, con la única diferencia de que en su grabación se podía ver una "L".
L: ¿Y cómo es que no me he dado cuenta? – dijo tocando el colgante de su novia, comprobando que fueran iguales.
D: Porque me lo he puesto antes de la cena y porque las cadenas son lo suficientemente largas como para poder esconderlas con la ropa… Mucha gente se ha dado cuenta de los anillos, si llevamos también un colgante idéntico, será mucha casualidad… Sé que acabará viéndose, pero bueno, podemos ganar un poco de tiempo…
L: Piensas en todo… - dijo con un amago de sonrisa. - ¿Por qué has esperado hasta hoy para dármelo? Lo podría haber lucido aquí. Pónmelo. – le pidió pasándole el colgante.
D: Antes de ponértelo tengo que explicarte el porqué de esto. Si luego decides que quieres llevarlo puesto, te lo pondré. – le explicó a una extrañada Lea. – Te lo he dado hoy porque quiero que tengas presente lo que te voy a decir una vez que lleguemos mañana a Los Angeles, a toda la rutina… Tenemos los anillos que simbolizan que siempre vamos a estar juntas… pero se ha demostrado que eso no lo podemos saber… - dijo tomando aire. – No sabemos qué puede pasar mañana…
L: ¿No quieres pasar toda tu vida conmigo? – preguntó algo dolida.
D: Es lo que más deseo, mi amor. – dijo acariciándole la mejilla. – No me imagino al lado de nadie que no seas tú… Pero no es tan fácil conseguir eso, no es fácil conseguir el para siempre, Lea. Por eso he comprado los colgantes…
L: No te entiendo… - dijo un poco desconcertada, haciendo sonreír a Dianna por su actitud.
D: A lo mejor esto te parece una tontería, ya sabes que soy una friki. – dijo haciendo reír a Lea. – Los colgantes son un recordatorio de que el "para siempre" no viene solo, sino que tenemos que esforzarnos para conseguirlo. Para eso sirven, para poder conseguir que lo que pone en nuestros anillos se cumpla. Cada vez que vea el colgante, pensaré que llevo conmigo parte de tu corazón y que cada decisión que tome, cada vez que tenga una mínima posibilidad de hacer algo que no deba, puede afectarte. Me servirá para recordarme que debo protegerte y no hacerte daño… Además, ahora cuando lleguemos a Los Angeles vamos a pasar tiempo separadas con tu gira y la película… Y va a ser difícil, porque quiero estar siempre contigo, pero esto me ayudará. – dijo señalando el colgante. – Sabré que tú también me estarás echando de menos, pero que eres feliz porque estás haciendo lo que te gusta… Y cuando estemos juntas, vamos a querernos y a mimarnos, a recuperar el tiempo. Llevo parte de tu corazón conmigo, Lea y estoy dispuesta a cuidarlo y a hacerte feliz, a esforzarme en hacer bien las cosas en nuestra relación. – dijo para luego tragar saliva por todo lo que había dicho en aquel discurso. – No sé si me he explicado muy bien…
L: Perfectamente.
D: Entonces, si tú estás dispuesta a hacer lo mismo conmigo te pondré el colgante, si no, pues…
L: Estoy dispuesta, Di. – dijo antes de que terminara. – Y quiero que sepas que en ese colgante, no solo está medio corazón, tienes mi corazón entero…
D: Me alegra escuchar eso… - dijo sonriendo un poco nerviosa. – Porque no quería decírtelo, pero en tu colgante, no solo está todo mi corazón, si no que están puestas todas mis ilusiones y mi felicidad. Así que, cuídalo… - le pidió con un hilo de voz.
L: Lo haré, te lo prometo. Te prometo que vamos a conseguir ese para siempre. Merece la pena esforzarse si voy a conseguir ver una sonrisa como esa toda mi vida. – dijo agarrándose a su cuello para darle un beso, profundizándolo con el paso de los segundos y dejándolas sin aliento.
Cuando se separaron, Dianna con una sonrisa de oreja a oreja, se puso detrás de la morena y le colocó el colgante, dejando un beso lleno de ternura en su cabeza.
D: Ya es tuyo.
L: Gracias… Por todo… - dijo girándose para volver a quedar cara a cara, pasando sus manos por el cuello de la rubia para quedar pegada a ella. – No eres ninguna friki. Bueno, si lo eres… - dijo riéndose junto a la rubia. – Pero ahora, lo que has hecho no es nada friki, ha sido el discurso más bonito que he escuchado nunca. Me gusta cuando te pones romántica… - dijo dejando que Dianna dejara un beso en su frente.
D: Puedo ser todavía un poco más romántica. – dijo sujetando su cintura con sus manos, pegando su frente a la de la morena.
L: ¿A qué se debe tanto romanticismo?
D: A ti. Te lo mereces todo. Ves preparando el jacuzzi, en dos minutos estoy ahí. – dijo dándole un beso y separándose de ella.
Lea le hizo caso, entrando en el baño y mirándola con una sonrisa traviesa, provocando a la rubia antes de que saliera por la puerta de la habitación. No tardó más de cinco minutos en volver con dos copas de champagne y el móvil de Lea en la mano.
D: Veo que no pierdes el tiempo… - dijo al entrar al baño y ver a la morena totalmente desnuda, disfrutando ya del jacuzzi.
L: Tenemos que aprovechar lo máximo… - dijo cogiendo el vaso con una sonrisa coqueta y dando un sorbo a la copa.
Dianna había dejado su copa a un lado del jacuzzi después de beber de ella para buscar algo en el móvil de Lea. Una vez que lo encontró, sonrió victoriosa y dejó el móvil apartado para no mojarlo.
L: Pensaba que no te gustaba… - dijo acercándose a ella al escuchar como los primeros acordes del tema "Kiss me" de Ed Sheeran salían a través de su móvil.
D: Cariño, has estado todas las vacaciones escuchando a ese hombre. Me se la discografía entera…
L: Que exagerada eres. – dijo riéndose.
Pero no volvió a hablar más. Dejó que la canción inundara el ambiente mientras rompía la distancia entre ellas y la besó lentamente, sujetenado su cara con sus manos.
Settle down with me (Quédate conmigo)
Cover me up (Cúbreme)
Cuddle me in (Abrázame)
Lie down with me (Acuéstate conmigo)
And hold me in your arms (Y sostenme en tus brazos)
Lea llenaba de besos a Dianna, que totalmente conforme, dejaba que Lea fuera haciendo y deshaciendo como quisiera, sintiendo cada caricia que dejaba en su piel mientras bajaba la cremallera de su vestido, desnudándola.
And your heart's against my chest, your lips pressed in my neck (Y tu corazón contra mi pecho, tus labios presionados en mi cuello)
Mientras deslizaba el vestido de la rubia, dejándolo caer hasta el suelo, Lea dejó un beso en el cuello de Dianna, tal y como indicaba la canción y sacándole una sonrisa a la rubia por eso.
I'm falling for your eyes, but they don't know me yet (Estoy cayendo port us ojos, pero ellos no me conocen todavía)
And with a feeling i'll forget, i'm in love now (Y con la sensación de que voy a olvidar, estoy enamorado ahora)
Kiss me like you wanna be loved (Bésame como si quisieras ser amada)
You wanna be loved (Quisieras ser amada)
You wanna be loved (Quisieras ser amada)
This feels like falling in love (Se siente como si me enamorara)
Falling in love (Enamorara)
We're falling in love (Estamos enamorándonos)
A esas alturas, Lea se había alejado de Dianna, volviendo a tomar asiento en el jacuzzi y sin perder detalle de cómo la rubia se deshacía de la ropa interior para ir a su encuentro. Tomó su copa y sin pensarlo fue junto a su novia, sentándose delante, quedando pegada a ella con su cabeza echada para atrás sobre uno de sus hombros y sintiendo los brazos de Lea rodearla, quedándose así, disfrutando de estar la una con la otra.
Settle down with me (Quédate conmigo)
And i'll be your safety (Y seré tu guardian)
You'll be my lady (Tú serás mi princesa)
Dianna no pudo evitar reírse al escuchar como la morena le cantaba esa estrofa en el oído mientras dejaba caricias distraídas sobre su abdomen.
D: Está canción está hecha para ti. – dijo haciendo que Lea sonriera.
L: Desde luego… No me quiero ir, Di. Quiero quedarme aquí para siempre… - dijo echando su cabeza a un lado para apoyarla sobre la de la rubia.
D: Ni yo… Pero nos espera el mundo real y tenemos que volver… - dijo con tono resignado.
L: Quiero continuar como aquí en el mundo real… Estos días han sido los mejores de mi vida… Sin tener que escondernos, sin tener que fingir, solo siendo nosotras mismas, viendo que a la gente no tiene por qué importarle con quien estamos…
D: Pero les importa… A lo mejor a los que han estado aquí no, la mayoría ni siquiera sabía quiénes éramos, pero hay un puñado de periodistas que darían lo que fuera por esa información…
L: Me da igual… Me gustaría seguir así, sin escondernos y sin tener que contenerme si me apetece darte un beso en mitad de la calle.
D: ¿Quieres que lo hagamos público? – preguntó un poco asustada, girando la cara para poder mirarla, pero sin separarse de ella.
L: No me importaría, la verdad… Dijimos que esperaríamos y han pasado unos meses. Yo… yo estoy lista… - le confesó un poco dubitativa por lo que dijera Dianna.
D: Yo… No lo sé… Estoy dispuesta y creo que preparada, ya te dije que llevo dándole vueltas mucho tiempo. Vamos a comentárselo a nuestros managers para que nos guíen un poco…
L: ¿En serio estás dispuesta a decirlo ya? – preguntó incrédula.
D: Si… Pensaba esperar un poco más por el agobio y eso, pero si tú quieres hacerlo ya, lo vamos a hacer, no me importa.
L: Me gusta que estés de acuerdo conmigo y me quieras dar el gusto en las decisiones… - dijo dándole un beso. - ¿Entonces? ¿Vamos para adelante?
D: Vamos para adelante. – dijo segura. – En cuanto le informemos a los managers, dejaremos de escondernos. – dijo con una sonrisa.
L: No me lo creo… - dijo riéndose, con un hormigueo en el estómago, producto de los nervios de saber lo que podría avecinarse en poco tiempo. – Oye, voy a aprovechar para pedirte más cosas, que esta noche estás muy facilona. Deja de fumar…
D: Que graciosa eres, cariño… - dijo riendo sin gracia.
L: No es broma, te lo digo en serio. Yo ya como perfectamente, de hecho me estoy poniendo enorme…
D: No digas tonterías. Estás perfecta. – dijo dándose la vuelta para quedar encima de ella y mirándola de frente. - No quiero un saco de huesos a mi lado. Eres preciosa tal y como estás. – dijo dándole un beso.
L: Pues ahora deja de fumar, porque yo no quiero a alguien oliendo a tabaco y pegada a un cigarro todo el día.
D: Pero si ya no fumo tanto… - dijo poniendo cara de perro abandonado, haciendo sonreír a Lea.
L: No vas a convencerme.
D: Pero si tú también fumas.
L: De forma esporádica, puedo vivir perfectamente sin tabaco. Me fumo uno de vez en cuando…
D: Bueno… Lo dejo… - dijo rindiéndose. – Pero yo también puedo fumar de forma esporádica como dices… - le advirtió.
L: Me parece bien. – dijo con una sonrisa llena de felicidad. - ¿Sabes que es lo más bonito que tengo en mi vida? – le preguntó, viendo como Dianna sonreía por la pregunta mientras negaba con la cabeza. – Ven, mírame fijamente. – dijo sujetando su cara con una mano, viendo como Dianna la miraba a los ojos, unos ojos que gritaban amor y que brillaban radiantes. - ¿Qué ves?
D: A mi reflejada…
L: Pues ya lo sabes… Lo más bonito de mi vida eres tu…
D: Que cursi, cariño… ¿Celosa de que la romántica de la relación sea yo? – preguntó divertida.
L: Cállate. – dijo riéndose, atrapándola con sus brazos para iniciar un beso que derivaría en algo más.
Ese algo más, iba acompañado por una nueva canción que se dejaba escuchar desde el móvil de la morena, "Everything" de Michael Buble envolvía el baño con su melodía, aunque ellas no lo oyeran por estar concentradas la una en la otra, por estar demostrando con hechos, cada una de las palabras de aquella canción.
Bueno, pues hasta aquí las vacaciones de las chicas. Espero que os hayan gustado estos capítulos, porque a veces se me hace un poco difícil plasmar la idea que tengo y no se si queda del todo bien.
En fin, muchas gracias por todas las reviews (aunque últimamente no son tantas como antes...) y espero vuestras opiniones del fic!
Un besazo a todos!
