Love Live Sunshine!
El deber de familia
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: Bueno ya no lo revise así que disculparan las faltas de ortografía y las palabras que el autocorrector me cambia. Ando cansada y puteada así que, aunque no pude terminar el siguiente capítulo aún.
Debo advertir que esto está como novela mexicana o turca, más cliché no se puede y en parte creo que eso me tiene en bloqueo. Eso y que ya me comen las manos por pasar a la siguiente historia que aún no se cual de todas tomar pero que seguramente será un sobrenatural.
Necesito pasar este bloqueó porque siento que todo sale feo de lo que escribo y eso me desanima.
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—¡Maru-chan! ¡Maru-chan! —oyó a lo lejos la voz de su amiga Yo-chan llamándola pero su cuerpo se sentía pesado y no respondía como ella quería para poder contestarle.
Además de que un dolor punzante parecía estar atormentando su cerebro haciendo que de inmediato se llevará las manos a la cabeza para intentar calmarlo.
—Déjate ahí, tienes un chichón bastante grande así que no lo toques mucho —Yo-chan le agarró las manos antes de que por equivocación presionará el área golpeada.
—¿Qué me pasó ~zura? —quiso saber aún con la confusión presente en ella, no entendía qué es lo que había sucedido.
—¿Dímelo tú, Maru-chan? ¿Qué fue lo que pasó contigo? Sólo te desmayaste de pronto —la ayudó a incorporarse para quedar sentada aún con la mirada perdida y la queja en su rostro.
—Solo… ~zura… solo sé que algo me dió mucho asco, creo que fue el olor de la carne —el recordar eso le hizo revolver el estómago de nuevo y una fuerte arcada la obligó a taparse la boca para no vomitar.
—¡Oh! —fue la escueta reacción de Yohane que puso cara de preocupación.
Se giró para buscar algo y al regresar Maru vio que traía una taza de té en las manos que le ofreció para que bebiera.
—Esto te va a ayudar a controlar las náuseas —le habló con seriedad lo que hizo sonar las alarmas de Maru que pocas veces la oía dirigirse a ella de esa manera.
—Gracias —tomó la taza dándole un largo sorbo.
El aroma y el sabor le recordó algo que en un principio no supo reconocer, no fue conforme el líquido fue descendiendo por su garganta que cayó en la cuenta de lo que era. Muchas veces había ofrecido ese mismo brebaje a mujeres convalecientes para aliviar sus malestares debido al…
—¡Estoy embarazada! —grito de repente espantando a Yo-chan que casi brinco del susto.
—¡Me asustaste! —le reclamó tomando aire—. Y lo otro ya lo sabía —frunció el ceño enojada—, lo había olvidado por completo con todo esto que no pude darte algo para evitarlo, además de que Riri-chan no me dejó hacerlo cuando quise. ¡Maldición Riri-chan!
—¡¿Lo sabías ~zura?! —dijo sorprendida Hanamaru.
—Maru-chan, ¿cuando fue la última vez que… ya sabes —se sonrojó—, pasó eso? ¿No te ha preocupado el que tu periodo se haya atrasado?
La chica medito un poco sus palabras y haciendo sus cuentas supo que era así, estaba embarazada de ese canalla.
—¡Yo-chan! —gimoteo con desesperación—. ¿Qué voy a hacer ahora? ¿Cómo le voy a decir a Dia-san sobre esto? Ella me va a rechazar —se llevó las manos a la cara para romper a llorar.
—Si lo hace la mató —se cruzó de brazos Yohane—. Lo menos que puede hacer es aceptarte así, con tu hijo, después de todo fue por ella.
—¿Y si no lo hace ~zura? —levantó la vista—. No quiero tener un hijo de ese hombre —volvió a sollozar—. Yo-chan, ¿qué hago?
Yohane se quedó callada unos minutos, tenía la idea de lo que podían hacer ahora pero era demasiado malo para proponerlo a estas alturas. Aún así no podía resistir el ver a su amor imposible en este estado. Ya era bastante horrible lo que había tenido que pasar como para que tuviera además que cargar con eso el resto de su vida viendo el fruto de aquel abuso.
—Hay una forma —dijo con algo de temor—, en que puedo hacer que dejes de estar embarazada —lentamente Hanamaru alzó el rostro para ver a su amiga—. Sólo debes estar completamente segura, porque no hay vuelta atrás una vez lo haga y debo advertirte que también que hay un alto riesgo de que sufras en el proceso.
—Lo que sea necesario ~zura, no me importa —se acercó a ella tomándola de las manos con desesperación.
—¿Estás segura? —volvió a preguntar pues era ella la no se sentía segura de hacer eso a su amiga.
—Si ~zura —respondió con convicción aún por encima de sus lágrimas.
—Entonces… —titubeó—, debo conseguir las cosas que voy a necesitar.
Hizo sus cuentas mentales para asegurarse de que tenía todo consigo pero lamentablemente no era así, o más bien afortunadamente. Todos sus brebajes especiales y las plantas exóticas de su huerto se habían quedado atrás en Fuji. Aquí había logrado conseguir algunas pero no eran para ese propósito.
—Tendré que ir al lago al pie de la montaña donde crece la planta que requiero —comentó pensando en cuál sería el tiempo que le demoraría hacer eso sin tener ayuda porque no podía delatarse—. Al menos me demorare día y medio en ir y regresar y después en la preparación por lo menos otro días más.
—¿Tanto tiempo ~zura? —Maru se puso nerviosa, no quería que Dia llegará a enterarse y debían hacer esto antes de que ellos regresaran.
—No puedo apresurarlo a riesgo de hacerte más daño —le dijo preocupada—. Podrías morir si no se hace con cuidado.
—¡Por favor Yo-chan! —suplicó casi de rodillas—. Que sea antes de que Dia regrese.
—Ellos tardarán al menos de cuatro a cinco días, yo estaré lista antes de ese tiempo —de inmediato se levantó recogiendo sus cosas—. Debo partir de inmediato, te dejaré a cargo de alguna de las mujeres que están en la cocina.
—¿Y Riko-chan ? —se dió cuenta de que no la había visto desde esta mañana y era inusual que no estuvieran las dos juntas—. ¿Dónde está Riko-chan?
—Ella… bueno, Riri tuvo que irse —no dio muchas explicaciones y se apresuró a salir.
—¡Yo-chan! —le gritó Hanamaru apurándose también para alcanzarla—. ¿Dónde está Riko-chan? —la alcanzó antes de que se escabullera impidiéndole el paso.
—Pues… —Yohane busco alguna manera de escapar al interrogatorio pero no hubo suerte—, ella… ¡hay bueno! Ella fue a rescatar a You-chan.
—¡¿Qué?! —grito sorprendida—. Pero para eso Hoshizora-san y Dia-san han ido a sacarla de Fuji.
—¡Hazle entender eso! —dijo exasperada—. ¡Es necia y terca como esa mula de You-chan! ¡Le he dicho no tienes porque ir, deja que ellos se hagan cargo pero no, ella tenía que ir personalmente a sacarlo! ¡Cómo si ella fuera a hacer la diferencia! —término resoplando.
—Ama mucho a You-chan —susurro para sí misma pero Yohane la alcanzó a oír.
—El suyo ha sido un amor demasiado trágico —suspiro la chica—. Anda déjame ir que el tiempo apremia, puedes tomar el té todas las mañanas para ayudarte con las molestias, ya sabes, las náuseas matutinas —Hanamaru asintió conociendo muy bien de qué te hablaba.
—Ten mucho cuidado —la abrazo tomándola por sorpresa pero Yohane se repuso rápido y correspondió el abrazo.
—Estaré de vuelta pronto —antes de que la dejara ir, Yohane le dió un beso en la frente y abandonó el lugar poco después.
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Era entrada la noche cuando Riko llegó al pueblo. La vigilancia era estrecha y había tenido que pasar desapercibida metiéndose en un carruaje que llevaba provisiones para los Takami. Conocía bien su estructura y sabía cómo esconderse en ellos para librarse de la guardia. En alguna ocasión antes había tenido que hacer eso, solo que no resultó como esperaba, había recibido un castigo ejemplar por parte de Chika cuando intentó escapar aquella vez.
Pudo colarse después de muchas dificultades y ayudada por las sombras y lo que Leah le había enseñado cuando convivió con ella logró pasar hasta la casa Kurosawa. Una vez allí tuvo que esperar para tener alguna pista sobre el paradero de su querido You-chan. Por lo poco que sabía, los Takami lo tenían preso en algún lugar de sus áreas designadas pero iba a ser trasladado hasta la casa Kurosawa para la ejecución del día de la celebración del inicio de la primavera.
Tuvo que esperar para poderse colar al interior del mismo modo en que antes habían escapado de aquella casa. Sólo que para su mala suerte, aquel sitio de entrada había sido reforzado en vigilancia y fue capturada por un par de sujetos que la sometieron enseguida aún cuando se resistió y les dió batalla, no se rindió hasta que noto el escudo en sus ropas. No los reconoció, no tenían el escudo de los Kurosawa, ni de los Takami, incluso de los Kazuno, este era diferente, se le hizo conocido pero siguió sin identificarlo.
La llevaron con ellos dándose cuenta de que procuraron mantener su identidad oculta al colocarle su capucha sobre la cabeza y caminando por donde no había presencia de otras personas.
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Dia y Rin habían pasado al interior del pueblo cruzando el muro que lo bordeada ayudados por los espías que habían enviado previamente y que se colocaron en puntos estratégicos para la misión de rescate. Lograron pasar tres grupos reducidos, aproximadamente 15 hombres en total, que penetraron por diversos puntos de la ciudad y se reencontraron en un sitio previamente seleccionado, más un cuarto grupo más numeroso que esperaba a las afueras para entrar en acción si era necesario para abrirles una vía de escape.
Tuvieron que esperar a que la noche estuviera entrada, permaneciendo agazapados hasta la madrugada cuando la gente dormía en esa hora perdida que era conocida como la hora de los demonios. Para tal efecto, hicieron uso de las viejas leyendas y aprovecharían el miedo de las personas para disfrazarse de yōkai y asustar a algún curioso o a algún incauto.
La ejecución estaba planeada para primera hora del amanecer, eso era en tres horas, por lo tanto no contaban con mucho tiempo antes de que las calles se llenaran de nuevo con personas madrugando para el espectáculo. Debían apresurarse y sacar a todos en menos de una hora.
Se toparon con un par de obstáculos que sortearon sin mucho problema. Abatieron a algunos guardias que custodiaban las calles escondiendo sus cuerpos inertes en los callejones oscuros. De acuerdo a lo que sus informantes les habían dicho, You y su padre estarían en las celdas de la casa Kurosawa. Día sabía muy bien donde. Mientras que Ruby y Mari estarían en los aposentos en las habitaciones del ala oeste.
Sin embargo conforme avanzaban para llegar, un mal presentimiento vino hasta Rin y Dia lo compartió también. Había guardias pero no los suficientes para lo que debían estar resguardando. Les ponían obstáculos solo que no eran tan difíciles y comenzaba a ser sospechoso. Al llegar a una intersección justo antes de entrar en la casa Kurosawa, Rin hizo el ademán de que se separaran, Dia tomó la mitad del grupo y Hoshizora-san la otra mitad.
Yendo en dos grupos ahora, se dividieron el trabajo. Rin iría por Ruby y Mari mientras Día iría por You y su padre. Dia conocía de pies a cabeza la casa Kurosawa por lo que no fue complicado encontrar el punto donde podían entrar sin ser vistos y que daba justamente hacia uno de los patios aledaños a la zona de las celdas. Los primeros pasos que dieron pasaron desapercibidos, no fue hasta que entraron al patio principal que se toparon con un nutrido grupo de soldados. Estos llevaban el escudo Takami y les cortaron el camino.
Por primera vez en la noche la verdadera pelea dió inicio.
Con habilidad Día logró acabar con sus adversarios, a pesar de estar con un brazo inmovilizado, y con ayuda de los samuráis que la acompañaban pronto lograron contener el ataque, sin embargo la alerta de su presencia fue dada y llegaron más hombres a reforzar a los Takami. Ante la nueva oleada que los superó en número Dia optó por desviar el camino tomando un sendero adyacente que los llevaría al mismo lugar solo que era un poco más largo.
Como pudieron corrieron dejando atrás a sus agresores pero nuevos guerreros saltaron sobre ellos desde la muralla desviándolos aún más de su objetivo. Las cosas no estaban saliendo como esperaba. Aún así decidió ir contra la corriente y haciendo un esfuerzo rompió la formación de los Takami y logró pasar hacia la zona de las celdas.
Sólo que ya estaban esperándola allí.
—Si esperabas encontrar a tu padre o al pequeño traidor lamento decirte que llegas tarde —una mujer de cabello corto y castaño, de característicos ojos rojos la recibió acompañada de una más pequeña que reconoció de inmediato, era la que casi la había matado con su flecha envenenada la última vez.
—¡Mito-san! ¿Dónde está mi padre? ¿Dónde tiene a You-kun? —la interrogó esperando una respuesta mientras Leah le apuntaba con su arco.
—¿Para qué quieres saberlo? —se echó a reír a carcajadas—. De todos modos no queda nada de ellos y pronto los vas a acompañar también.
—¡Tsk! —Dia escupió al suelo—. Lo preguntaré una vez más, ¿dónde está mi padre y You-kun?
—Si tanto quieres saberlo —se encogió de hombros indiferente—, Kanan y Chika se los han llevado. Al norte está Kanan esperando por ti y tu padre y en el sur está Chika y You esperando no te presentes para matar al molesto chico que me ha traído muchos problemas —Mito se cruzó de brazos—. ¿A quién vas a salvar?
Dia se quedó inmóvil unos segundos pensando en qué hacer. Estaba enojada por tener que decidir por quién debía ir, eso no estaba en sus planes, por una parte estaba su deseo de venganza por Kanan y por otro su deber de sacar a You con vida de aquel lugar.
—El tiempo corre Dia-san —la interrumpió Mito que aún esperaba su reacción.
—Maldi… —no termino de hablar pues una flecha surco los cielos hasta casi llegar a ella, la pudo esquivar por escasos centímetros.
Leah había disparado y no dudaba que al igual que aquella que le encajara antes está también estuviera envenenada.
—Más cuidado con sus palabras —se dirigió a ella la chica del arco—. No esperaba que sobreviviera la primera vez pero no fallaré una segunda si tengo la oportunidad.
—Por cierto —intervino de nuevo Mito-san—, Kanan-san me ha pedido que le envíe sus saludos a su esposa, ¿cómo se llama? —lanzó la pregunta al aire.
—Kunikida Hanamaru-san —respondió Leah.
—¡Oh si! Hanamaru-san, linda chica según Kanan-san, muy complaciente en la cama me ha contado —dijo con toda la mala intención de provocar a Dia.
—¡Callate! —grito Dia llena de rabia—. ¡Callete! ¡No tienes ningún derecho de hablar de ese modo de mi esposa!
—No he sido yo quien lo ha dicho —se burló—. Sabes donde encontrarlo si quieres reclamarle algo, no te detendré aquí.
Dicho eso Mito se dió la vuelta teniendo la confianza de que Leah cubría su espalda, la chica en ningún momento bajo su arco y los guerreros bloquearon el paso para no dejar que Dia y compañía los siguieran.
—¿Qué es lo que haremos ahora Dia-san? —uno de los samuráis que conformaban su grupo se aproximó a ella para preguntarle.
—Iremos al norte —exclamó para desconcierto de los presentes que solo se miraron unos a otros.
—¿Está segura? Hoshizora-san dijo que debíamos priorizar la extracción de Watanabe-san no la confrontación con Kanan-san —le recordó el hombre pero Dia no le hizo caso.
—Iremos al norte, voy a acabar con esto de una vez por todas —dio la orden cegada por la rabia y el enojo dando la espalda a lo que sabía debía hacer.
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—Tienes suerte de que haya sido yo quien te atrapó —la rubia dijo encogiéndose de hombros—. Si te hubieran descubierto Kanan te habría mandado a matar de inmediato.
Mari miró a Riko mientras los dos guardias la custodiaban uno de cada lado. La rubia estaba amamantando a su hija que comía ávidamente aún a esa hora de la noche, la niña se había despertado llorando por hambre.
—¿Cómo supo que vendría? —preguntó intrigada Riko y fue allí que cayó en cuenta de que el escudo que el par de guardias llevaban correspondía al de la familia O'hara a la cual pertenecía Mari.
—No lo sabía realmente, pero esperaba que Dia llegará o alguien que quisiera salvar al chico —acarició el rostro de su pequeña que era la viva imagen de Kanan—. Tengo una deuda con él y es tiempo de saldarla.
—¿Dónde está? —solicito saber y Mari sonrió.
—Solo debes recordarle cual es mi petición —meció a su bebé que después de comer del pecho de su madre parecía estar quedándose dormida—. No es por mi, es por ella, Aina debe salir libre de cualquier castigo contra mí o su padre.
Riko miró a Mari y su hija meditando unos segundos su petición. Eso era algo que ya se había discutido con Dia y por lo cual ellos también habían decidido sacarla de allí, así que qué más daba.
—Lo haré, solo debo sacarlo con vida de aquí —dijo, pues si no salían con vida de nada servía la promesa que ella hiciera.
—Muy bien —Mari asintió arrullando a su bebé que ya estaba prácticamente dormida—, debes ir al sur, esa chica loca la tiene consigo. Debo reconocer que You-kun es resistente pero está llegando a su límite.
—Chika lo tiene —aunque eso es algo que ya sabía, todavía se le hacía un nudo en el estómago a Riko de imaginar la clase de cosas a las que Chika la debía estar sometiendo.
—Si —a pesar de que no era una pregunta Mari contestó—, debes apresurarte, Kanan dió la orden de que si al amanecer no se aparecía Dia, Chika podría matarlo.
—Debo irme ahora —Riko reclamó de nuevo sus armas que habían sido arrebatadas por el par de hombres.
—Espera —la detuvo Mari—, ellos irán contigo para asegurarte llegar.
Los dos guardias O'hara saludaron a la rubia y estaban por salir cuando otros hombres irrumpieron en la habitación.
Hoshizora-san venía a la cabeza del grupo y se disgustó mucho cuando vio a Riko allí, sus cejas se encorvaron en señal de desaprobación.
—Sakurauchi-san ~nya, ¿qué hace aquí? Creí haber sido muy específica con la orden de que usted no debería unirse a esta campaña —Rin se aproximó a ella pero la chica se apartó con rapidez.
—Tengo que hacer esto —los dos tipos que la custodiaban la protegieron para evitar que la tomaran.
—No importa ahora, Dia-san debe estar en las celdas sacando a Watanabe-san de aquí —informó Rin pero Mari de inmediato intervino.
—¿Qué Día está dónde? —entre tanto desorden la bebé de Mari se había despertado llorando por el bullicio repentino—. ¡Tranquila mi niña! —trató de volverla a dormir—. Eso está mal, You-chan no está allí, Kanan dió la orden de sacarlo está tarde.
—¿De qué está hablando? —Rin se dirigió a ella y al ver el escudo de los hombres supo y de quién se trataba—. Usted debe ser O'hara Mari, al fin nos conocemos —hizo una reverencia.
—Me alegra poder poner un rostro a la recomendación de mi querida tía —Mari le devolvió la inclinación—. Sólo que estamos perdiendo el tiempo. Si Dia fue a las celdas no va a encontrar nada, Kanan se fue esta tarde llevándose consigo a los prisioneros.
—¿Dónde han ido? —la interrogó.
—You está en el sur, en la plaza —Rin hizo una señal con la cabeza y se dispusieron a irse—. ¡Espere! —los detuvo Mari—. Aún no he terminado, Kanan también se llevó a su padre, ellos deben estar en el otro extremo de la ciudad y si conozco a Dia lo suficiente ella debe haber ido tras él.
Hoshizora-san, meditó sus palabras y llegó a la conclusión de que tenía razón, existía una alta probabilidad de que Dia hubiera ido por Kanan en lugar de hacer lo posible por sacar al chico. Debía solucionar esto rápido.
—En ese caso nos dividiremos, ustedes vendrán conmigo a liberar a Watanabe-san y ustedes irán en búsqueda de Dia-san, únicamente ellos —señaló a tres hombres—, escoltaran a O'hara-san y a Ruby-san hasta el punto de extracción.
Los tipos asintieron pero cuando se disponían a salir fueron interceptados por un grupo de guerreros de la casa que de inmediato dieron la voz de alarma. Con rapidez repelieron a los guardias pero pronto los relevaron nuevos y en mayor cantidad acorralandolos en el interior de la habitación.
—Váyanse ahora —Mari los urgió con ayuda de sus subalternos a escapar por una salida alterna—, no hay tiempo que perder, olvídense de nosotras por ahora, estamos a salvo.
—Pueden venir por nosotros —Riko le pidió pero Mari se negó.
—Estoy más segura aquí que lejos de Kanan, aún necesitan de alguien que los ayude desde dentro —le dijo casi empujándola fuera—. Sólo traten de llevarse a Ruby-chan si es posible. Ella está durmiendo un par de habitaciones más adelante.
Uno a uno fueron dejando la habitación guiados por los hombres de Mari, los que se hubieron sacrificado por darles el tiempo para escapar terminaron sucumbiendo a las afueras del cuarto tratando de retrasar el avance de los guerreros Kurosawa.
—Regresaremos por usted O'hara-san —Rin le hizo la promesa antes de abandonar la habitación.
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— o —
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