.
Naruto © Mashashi Kishimoto
History © Johanna Lindsey
Adaptation by Anaiid
.
.
.
CAPITULO XXXVlll
El ruido que venía del Gran Salón indicaba que la gente del castillo aún estaba cenando. Sakura alcanzó a oírlo mientras subía la escalera que llevaba al salón, de modo que aminoró el paso. Su humor se enfrió también al recordar lo que se disponía a afrontar.
Había pensado ir directamente a la cocina para compensar la escasa cantidad de alimento ingerido durante el día, pero ahora cambió de idea. Pero no podía ir a ningún sitio que no la obligase a atravesar esa sala. Entonces, ¿regresaría afuera? No, las primeras gotas de la tormenta que había amenazado durante tanto tiempo habían comenzado a caer en el momento mismo en que ella ingresaba en la torre. Sakura había conseguido evitar la lluvia todo el día. No pensaba volver al aire libre para recibirla ahora.
Sasuke la encontró sentada sobre los peldaños, en el lugar de más densa sombra proyectada por la luz de las antorchas sobre ambos extremos de la escalera. Hizo un gesto para alejar a los que lo habían acompañado, hasta que él quedó solo con Sakura. La joven no quería mirarlo, aunque él sabía que Sakura tenía conciencia de que allí estaba el señor del castillo. Pero no parecía dispuesta a explicar por qué se encontraba allí.
Finalmente, Sasuke tuvo que preguntar: -¿Qué haces aquí? Había creído que desearías reemplazar esa comida rancia que llevas en el vientre con algo más tentador preparado por el cocinero, algo que probablemente no querrás vomitar.
Tampoco ahora ella lo miró, y se encogió de hombros.
-Yo habría pensado lo mismo, pero para llegar a la cocina debo atravesar el salón.
-¿Entonces?
-Entonces yo... desearía que estés conmigo si tengo que afrontar una acusación.
Sakura no pudo imaginar por qué esa afirmación indujo a Sasuke a abrazarla y besarla, pero eso fue lo que él hizo. Él estaba empapado, pero eso no importó a Sakura. Se aferró a él, y advirtió la falta de pasión en ese beso, y dio la bienvenida a lo que en cambio tenía: calidez, sobriedad, fuerza... y ternura. Ella casi lanzó una exclamación al recibir algo como eso después de lo que había afrontado.
Cuando él la dejó, su mano todavía le acarició la mejilla, y sus ojos tenían cierta calidez.
-Ven -dijo Sasuke, y la ayudó a subir la escalera pasándole un brazo alrededor de la cintura-. No te culparé de nuevo si sientes la necesidad de vaciar tu vientre... ¿o se trata del bebe?
-No... Por lo menos, no lo creo.
-Entonces, ve a comer -dijo Sasuke, empujándola hacia la escalera que llevaba a la cocina.
-¿Y tú?
-Estoy seguro de que por esta vez puedo prescindir de tu ayuda, aunque cuando hayas terminado puedes traerme una botella de mí vino nuevo y ordenar que nos preparen un baño.
El uso de la expresión "nos preparen" no fue un error, y Sakura continuaba sonrojándose cuando entró en la cocina, unos instantes más tarde. Una vez que estuvo allí, todo le pareció normal. El trabajo no se detuvo cuando la vieron. Nadie llamó a los guardias. Pero Anko Mitarashi la vio, y la atacó como un caballo de guerra lanzado a la carga.
-Debería castigarte con una vara, muchacha -fueron sus primeras palabras cuando llegó Sakura a la despensa, lejos de la curiosidad del resto-. ¿Dónde demonios estabas? Revisaron todo el castillo. Incluso enviaron patrullas.
-Ah, ¿ayer sucedió algo que debiera preocuparme?
-De modo que por eso te ocultaste -replicó Anko, con el entrecejo fruncido-. Pero ya hacía horas que te habías escondido. En realidad, te busqué toda la tarde, pero... bien, no dije a nadie que faltabas. Merecías un descanso, porque lord Sasuke te obligó a trabajar muy duro. Y después, cuando lady Karin armó tanto escándalo con las perlas desaparecidas... bien, no me extrañó que no abandonaras tu escondite.
De modo que Karin había comenzado a ejecutar su plan. No había sabido que Sakura no estaba en el castillo, porque Anko la había protegido. La situación merecía un comentario risueño, pero Sakura había sentido una punzada de frío miedo cuando Anko le confirmó que había tenido razones reales que justificaban su actitud.
-¿Encontraron las perlas?
-Sí, en el dormitorio de lord Sasuke. Eso es extraño. El guardia dijo que lady Karin parecía saber perfectamente dónde estaban esas perlas, como si ella misma las hubiera puesto allí. Pero lady Karin afirma que tú fuiste quien las llevó, pues su hermana dice que te vio frente al dormitorio de las dos, poco antes de que fuese hora de cambiarse para cenar
Sakura contuvo una exclamación.
-¿Cuándo?
-Antes de cenar-replicó Anko-. Fue entonces cuando no pudieron hallar las perlas, y sin embargo afirman que las vieron apenas una hora antes.
-¿Es decir que la última vez que las vieron fue bien entrada la tarde? -preguntó Sakura excitada.
-Sí, eso mismo dicen.
Sakura se echó a reír. Casi abrazó a Anko; y después, el sentimiento de alivio la dominó, y en efecto abrazó a la mujer.
-Bien, bien -rezongó Anko, aunque en realidad no sentía desagrado-. ¿Por qué fue eso?
-Porque me permitiste pasar un día de descanso y no lo dijiste a nadie, y eso me permitirá demostrar que soy inocente de la acusación de Karin.
-No veo cómo, pero me alegra mucho saberlo, pues los guardias todavía están buscándote. Es extraordinario que hayas llegado hasta aquí sin que te detengan.
-Tal vez teniendo a mi lado a Sasuke, los guardias creyeron que ahora él se ocupará del asunto.
-¿Ya volvió?
-Sí. –Sakura sonrió-. Y me ordenó que comiese, de modo que será mejor que lo haga. Por Dios, creo que recuperé el apetito. También necesito pedir un baño y una botella de vino de Tanzaku.
-Pues bien, come. Yo me ocuparé del baño y el vino.
-Gracias, señora...
-Anko-dijo la mujer mayor, sonriendo-. Sí, creo que ahora puedes llamarme Anko.
Cuando Sakura entró en la sala, no mucho después, acunaba una botella de vino en sus brazos, como si hubiese sido un niño. Su paso no era en absoluto vacilante, y cuando llegó a donde estaba Sasuke, en sus labios se dibujaba una sonrisa.
El no parecía muy complacido consigo mismo. Había escuchado las acusaciones. Realmente, Karin ni siquiera había esperado que él se acercara a la mesa, y lo había seguido hasta su dormitorio para ofrecerle una versión completa de los hechos, mientras él se cambiaba la túnica húmeda y se secaba los cabellos.
Ahora, la mujer de los cabellos rosaceos parecía dispuesta a contar un secreto muy agradable. El así lo esperaba, porque la acusación contra ella era muy grave.
Sasuke se había acercado al fuego, y sobre la mesa del señor ya no había comida. Karin ocupaba una de las sillas, Tayuya estaba a su lado sentada en un taburete. Sasuke indicó a Sakura con un gesto que ocupase la otra silla.
Karin contuvo una exclamación al ver esto, pero no dijo palabra. Sasuke había estado mirándola con gesto severo desde el momento mismo en que Karin había acusado de robo a Sakura. Eso le complacía. Abrigaba la esperanza de que estuviese enfurecido. Habría preferido que él regresara y descubriese que la mujer estaba golpeada y ya no era deseable; pero quizás él mismo se encargase de mutilarla después de pronunciar su veredicto. En todo caso, no volvería a recibirla en su casa después de declararla culpable. Por lo menos, Karin había conseguido eso.
-Karin -comenzó a decir Sasuke con expresión de disgusto y dirigiéndose a Sakura- ha formulado una grave acusación contra ti. ¿Qué dices ante la acusación de que robaste un collar de perlas?
-¿Ella dijo cuándo desapareció?
-¿Cuándo, Karin?
-Poco antes de la cena-dijo Karin.
-Pregúntale, mi señor, cómo está segura de eso -propuso Sakura.
-¿Cómo, Karin?
Karin apenas pudo evitar un gesto de desagrado. No atinaba a comprender qué importancia tenía ese detalle. Alguien se había apoderado del collar, y este había aparecido en el dormitorio de Sasuke. Seguramente esta mujer no sugeriría que él se había apoderado de la joya.
-Al final de la tarde la vi por última vez y decidí que lo usaría durante la cena. Apenas una hora más tarde desapareció, y ella -apuntó con el dedo a Sakura- fue vista en ese momento frente a mi dormitorio, Tayuya la vio.
Sakura sonrió a Sasuke.
-¿Te dije, mi señor-preguntó como de pasada-, a qué hora escapé ayer?
-¡Escapaste! -exclamó Karin-. ¿Quiere decir que no estuviste oculta en el castillo desde ayer?
-No, mi señora. No podía depender de un mero escondite para lo que habías planeado contra mí.
Las mejillas de Karin se tiñeron de rojo antes de que sus ojos resplandecieran de malicia.
-¿Reconoces que huiste? ¿Sabes cuál es el castigo que se aplica a un siervo fugado?
-Sí, lady Karin. Tengo mis propias tierras, mis propios siervos, y presenciaba la actuación del tribunal de mi padre con bastante frecuencia antes de que muriese. Debería saber a qué atenerme...
-¡Mentirosa! -zumbó Karin-. Sasuke, ¿piensas tolerar que mienta de ese modo?
-Dudo de que ella mienta -replicó Sasuke-. Yo la convertí en sierva, no su cuna. Pero nos apartamos del asunto, Sakura, ¿a qué hora saliste de aquí?
-A mediodía.
-¡De nuevo mientes! -Karin esta vez gritó-. ¿Cómo es posible que escuches ... ?
-No digas una palabra más, Karin -advirtió Sasuke, en un tono helado.
-Esa hora, la de mi partida, puede verificarse, mi señor -propuso Sakura-, La señora Mitarashi te dirá que me buscó, pero no pudo verme en toda la tarde. Y el guardia de la puerta trasera puede decirte exactamente a qué hora Ino lo indujo a conversar con ella, de modo que yo saliera sin ser vista. Abrigo la esperanza de que no lo reprenderás por su descuido, pues si él se hubiese mostrado más diligente, tú me habrías hallado, no a las puertas del castillo, sino en tu mazmorra; por lo menos, habrías encontrado lo que quedaba de mí -concluyó, dirigiendo a Karin una mirada de franco desprecio.
-¿Qué dices, Karin? -preguntó Sasuke.
-Miente -dijo Karin desdeñosamente-. Que vengan los que según ella dice confirmarán sus mentiras. Que lo digan en mi cara.
- ¿Crees que podrás intimidarlos para que callen? -replicó Sasuke, en los labios la sonrisa que Sakura odiaba- No lo creo. Pero contéstame esto, Si ella robó tus perlas, ¿por qué no las llevó con ella cuando fugó?
-¿Cómo puedo saber de qué modo piensa una prostituta?
Este comentario determinó que Sasuke frunciese horriblemente el entrecejo. Karin lo miró impertérrita, demasiado irritada para tener miedo. Pero cuando Sasuke clavó los ojos en Tayuya, esta comenzó a hablar.
-Lo siento Karin, te quiero y lo sabes, pero no puedo continuar así –Dijo con tono quejumbroso Tayuya.- Lo que haces está mal...Muy mal. Yo no deseaba herir a tu amante Sasuke. Lo siento, pero Karin esta tan enojada contigo…
-Sí, conmigo -gruñó en voz baja Sasuke-. Todo esto fue hecho para mí. Bien, lo que hiciste, Karin, será para tu beneficio, y hace rato que lo vienes buscando.
.
.
.
Nota:
¡Hola! ¿Qué te ha parecido este capítulo?
Al parecer Karin por fin tendrá su merecido por sus actos, se viene un castigo al estilo Uchiha :v Mientras tanto, la relación de Sasuke y Sakura claramente mejora. El odio y la venganza ha pasado a un segundo plano, y un sentimiento tierno ha tomado lugar entre ellos dos.
Sin más que decir espero que te haya gustado este capitulo
Recuerda que tu opinión me hace muy feliz :D
Anaid
*huye antes de que le lancen cosas por dejar –de nuevo- el capítulo en suspenso*
Sakura es la unica que llena la vacia existencia de Sasuke
