XXXVIII. Sky

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—A ver Milo… no entiendo… ¿Por qué no te relajas, le das un trago al vaso con agua y me dices que carajo pasó? —Trató de mediar Aioria con su nada de paciencia.

—Ese niño, ese tipo con el que me fui… —encendió otro cigarrillo, el tercero desde que estaba con el ateniense— no era cualquier idiota… ¿me entiendes?, tenía en la espalda el tatuaje… ¡El tatuaje, te digo! ¡El de Shura! ¡Idéntico! Era el amante de Shura… o eso me dijo…

—¿Dónde está? ¿Dónde lo dejaste?

—En el hotel… ¡Carajo! ni siquiera sé si esté vivo, se desmayó, yo pensaba que era un enviado, un enemigo… ¡No sé qué pensé!

—Milo, ¿mataste a un civil y lo dejaste tirado en un hotel de paso?

—¡No! No estaba muerto, solo inconsciente… cuando llegamos él ya no quiso nada, yo me enfurecí, lo arrastré a la cama, murmuraba algo de que yo conocía a alguien, pensé que estaba jugando… ya sabes cómo soy de depravado, pensé que era un teatro… cuando le rompí la ropa vi el tatuaje…

—Jajajaja ¿Violaste al amante de Shura? Milo… estás jodido…

—¡No lo violé! Ni siquiera pude… se me bajó de la impresión… deja de burlarte pedazo de mierda —le increpó con una mirada reprobatoria—, dijo que sólo quería que le diera un mensaje: "que aún lo sigue buscando"…

Aioria se le acercó, le quitó el vaso vacío de las manos para dejarlo en la mesita de noche, luego le quitó el cigarrillo para apagarlo en el cenicero, lo acostó en la cama mientras lo besaba y desnudaba.

—¿Y qué vas a hacer? Yo, por mi parte, te usaré de mi compañera ya que te deshiciste de mi acompañante…

—Es enserio Aioria… ese tipo sabía de nosotros, de ti, de mí, de Death Mask incluso… no es una broma —respondió confundido.

—Ummm… ¿Le vas a decir a Shura? —Susurró mientras deslizaba la ropa de Milo por la orilla de la cama y la sábana que cubría al ateniense dejaba al descubierto su desnudez.