Era 14 de febrero y Rose se levantó de la cama con una sonrisa para encontrarse con una montaña de regalos a los pies de su cama. Sus compañeras la felicitaron y la animaron a abrirlos. Chocolates, ropa, colonia, surtidos Weasley, libros, todo de parte de su familia, pero ese año recibió un paquete más de lo habitual, era plateado y llevaba una nota: "Weasley, espero que te guste porque no había otra cosa en la tienda" ¡Era la letra de Scorpius! Abrió el paquete, ¡era un colgante en forma de corazón!
- ¡Es precioso!- le decían sus compañeras de cuarto.- ¿Quién te regaló eso?
- Malfoy, Scorpius Malfoy.- dijo sin creérselo todavía, si, ahora se llevaban mejor, pero de ahí a regalarse cosas...
- ¡Vaya es un precioso regalo de San Valentín!- dijo otra compañera.- ¡No sabía que Malfoy y tu fueseis novios!
Las chicas salieron por la puerta cuchicheando sobre la nueva relación Weasley-Malfoy dejando helada a Rose, -¡SE PENSABAN QUE ERAN NOVIOS! ¡Ella! ¡Novia de Malfoy! ¡NOOO! ¡Nunca caería tan bajo!- Bajó las escaleras corriendo para aclarárselo todo a esas chicas pero sus primos la frenaron para felicitarla. Más tarde salió a desayunar con Lily, todavía no sabía que le iba a decir a Malfoy, tuvo suerte, no le encontró hasta después del desayuno.
- ¡Eiih que os chocáis!- dijo Scorpius con una sonrisa cuando se lo cruzaron.
- ¡Hola!- dijo Lily sonriendo y Rose como si ese momento fuera un..."¡tierra trágame!"
- Oye Lily... Me dejas a solas con Malfoy...- dijo Rose, Lily se fue, estaba raramente atontada.
- Veo que te ha gustado mi regalo...- señaló Scorpius al collar, Rose se lo había puesto.
- Es… Bonito.- dijo ella, ¡ojala pudiera odiarlo como lo hacía antes! Pero no, ¡le había ayudado con esas chicas! ¡Había demostrado no ser tan malo como el resto de los Malfoy!
- ¿Tu no me vas a regalar nada por mi cumple?- dijo él, aunque sabía que la Weasley seguramente se le olvidaría o no fuera tan detallista como él.
- ¡Pues claro que te voy a regalar algo, no soy tan desconsiderada!- dicho esto Rose se acercó a la mejilla de Malfoy y lo besó.- ¡conserva bien tu regalo Malfoy!- dijo mientras se ponía a andar de espaldas a él.- No creo que se vuelva a repetir.- ¡DIOS QUÉ HABÍA HECHO! ¿A quién se le había ocurrido semejante estupidez? Su paso era cada vez más rápido hasta que terminó por salir corriendo y dejando a Scorpius Malfoy embobado en medio del pasillo sin saber muy bien lo que había ocurrido.
