Bueno, a peticion de mi amiga Mao y otros lectores aquí les traigo la conti
Capítulo 37 El primer asalto
A la mañana siguiente, Lia entreabrió sus ojos oscuros y sintió la hierba sobre la que dormía y los cálidos brazos que la rodeaban. Sonriente, miró a su acompañante, que seguía dormido. Le tocó suavemente la mejilla con un dedo y susurró su nombre: -Kai...- miró al joven con dulzura, hasta que este abrió sus ojos color ocre que no tardaron en posarse sobre las dos estelas negras de la chica.
El joven se dejó caer de espaldas sobre el pasto y se tapó los ojos con una mano -¿Porqué tenía que ser hoy?- se lamentó con cierta desesperación. La chica lo miró desconcertada.
-¿Qué pasa?- preguntó con preocupación.
Él sonrió –Nada, hoy me toca estar en el torneo. Se hace tarde y ya me tengo que ir- respondió tranquilamente. Se levantó y guardó todo el desastre que tenía antes de salir de ahí, tomando la mano de la chica suavemente. Ella sonrió, un poco decepcionada por no poder estar el resto del día con él.
Llegaron al estadio justo a tiempo para escuchar cómo anunciaban la victoria de Yuli sobre los demás participantes del grupo F. Kai se fue corriendo a camerinos y Lia se sentó junto a su hermana Lin, quien le dedicó una mirada pícara -¿Y bien? ¿Qué se siente no ser virgen?- preguntó discretamente, para que sólo ella la oyera.
Esta miró a su hermana ofendida y le dio un zape –Aún lo soy loca- le reprimió mirando el estadio, donde ya Kai estaba listo para el enfrentamiento. Al grito de Let it Rip!, los diez competidores lanzaron sus blades con fuerza. Además de Kai, en el grupo también estaba Dunga, quien parecía dispuesto a pulverizar a sus oponentes. Claro que no contaba con que Kai estaba de tan buen humor esa mañana, que quería salir del estadio lo más pronto posible.
-¡Vortex Ape Ataca y acábalo!- exclamó Dunga. Su blade color rojo se precipitó contra Dranzer, pensando que sería mejor eliminarlo antes de que tomara fuerza. Pero como ya se dijo, Kai venía inspirado.
-Este juego es mío. ¡Dranzer! ¡Liquídalos y vámonos de una buena vez! ¡Plumas del Ave Fénix!- gritó mientras su bestia bit se liberaba, imponente y hermosa, brillando de forma espectacular. El enorme fénix batió sus alas de las cuales brotaron plumas incandescentes, que enseguida eliminaron a todos los contrincantes. Todos miraban maravillados la escena, pues no todos los días se veía a alguien pelear con la lucidez con que Kai lo hacía ese día.
-Y pues... ¡Kai gana!- exclamó Jazzman sin acabar de asimilar lo que había pasado.
No era el único sorprendido, en las graderías, los BBA Revolution miraban atónitos la escena. –Kai sí que ha mejorado- comentó Tyson impresionado
-¿Mejorado?- saltó Kenny indignado hasta el límite -¿Has visto sus estadísticas? Su fuerza, velocidad, potencia, resistencia y capacidad de daño aumentaron cien veces. Dranzer nunca había sido tan fuerte. Y no decir de Kai, nunca lo había visto en mejor condición. Física y mentalmente. Se ve renovado el día de hoy.- Kenny debió decir "se veía" porque para cuando terminó de hablar, Kai ya había abandonado el estadio sin decir ni jota a nadie. Tyson, notando esto más que los otros, salió corriendo hacia la salida. Su compañero ya iba bastante lejos, acompañado por los otros tres que compartían techo con él. Tyson los alcanzó a duras penas, pero de que pudo, pudo, aunque nadie se explica cómo.
-¡Kai! ¿A dónde vas?- preguntó el japonés plantándose frente a ellos.
-A mi casa. Es el único lugar donde tú no puedes entrar sin permiso, Tyson- replicó este siguiendo su camino, prácticamente ignorando al otro chico
-¡Kai, espera! ¿Qué fue eso? ¿Cómo te volviste tan fuerte? No me digas que te metiste otra vez con Boris y sus basuras- lo acusó seriamente, atravesándose nuevamente en su camino.
Kai rió estruendosamente -¿Yo? ¿Con ellos? No, esta vez tengo incentivos distintos- y rodeó a Lia por la cintura disimuladamente –Pero yo no me "volví" fuerte. Siempre lo he sido, solo que no me había molestado en mostrarlo. Ya te dije, no tenía los incentivos adecuados.- sonrió y siguió su camino, dejando al chico japonés absolutamente desconcertado, aturdido, confundido, y todos los sinónimos.
Nuevamente alguien se interpuso en el camino de los cuatro rusos -¿Ahora qué?- se quejó Tala de mala gana, tratando de esquivar los obstáculos.
-Gran pelea Kai. Nunca te vi tan espléndido como hoy- lo felicitó el chico Zagart acompañado de la quinta en la familia Osaka, Yuli.
-Ah, gracias Zeo- replicó Hiwatari calmadamente
-Tú también diste una gran pelea, yo la vi- dijo Lin con cierto orgullo y emoción al recordar la excitante batalla que había presenciado el día anterior.
-Gracias, bueno sólo era eso. Ya nos vamos- se despidió Yuli y los dos dieron la vuelta para otro lado y se fueron.
Los dos chicos siguieron caminando un rato. Era bastante temprano, apenas sería la hora del almuerzo, por lo que se dirigieron a un restaurante, y, cabe decirlo, no era precisamente un puesto de salchichas ni mucho menos. –Zeo, sabes que no me agradan estos lugares. Siento que traiciono mis principios.- le reprochó Yuli, mirando de reojo a la gente de alta categoría que se reunía en sitios como esos, donde un vaso de agua costaba más o menos lo mismo que costaría una motocicleta en el mundo exterior.
-Lo sé. Por eso te traje.- replicó el chico Zagart riendo ligeramente, ganándose con esto un doloroso pisotón por debajo de la mesa –Es que... me gusta mucho la cara que pone cuando te enojas. Te ves muy linda- y con esto se hizo merecedor de una patada en la espinilla. -¿Porqué me golpeas si te digo cosas lindas?- se quejó haciendo una mueca de dolor.
Yuli rió ligeramente –Porque te ves muy lindo cuando sufres- Zeo no pudo evitar reír también. Comieron, aunque no muy pacíficamente, dado que Yuli no paró de decir que los precios y todo lo demás. Yuli, a diferencia de Zeo, había crecido en la pobreza, en un orfanatorio infestado de cucarachas y ratas, de enfermedades y muerte. Había huido de ahí teniendo solo seis años y bueno... su historia se contará un poco más adelante.
La discusión mayor fue quién pagaría la cuenta. Zeo insistía en que Yuli carecía de capital por lo que no podía pagar, con lo que ella estaba de acuerdo. Con lo que no estaba de acuerdo era la asquerosa cantidad de dinero que les costó esa comida. Al final, la chica estuvo a punto de asesinar al chef, pero supo controlarse hasta que ya estuvieron bien lejos.
-Vamos a casa y relájate, linda- sugirió Zeo sin contener la risa por tan curioso episodio.
-Tu padre se enojará de verme, como de costumbre- replicó la chica apretando los puños con muchísima rabia. El padre de Zeo tenía una predilección por Yuli, pero no predilección de cariño, sino que tenía lugar preferente en la lista de las personas que el Doctor Zagart no deseaba ver, y esto lo demostró abiertamente con el resoplido que emitieron sus labios al ver a su hijo entrar a la casa abrazando a esa "mocosa irrespetuosa".
Por supuesto que el doctor Zagart no odiaba en vano y he aquí, en memoria del propio Zagart, la razón que presidía su rechazo hacia su cuñada.
FLASHBACK
Todo había comenzado en un oscuro callejón de Tokio, mientras el científico caminaba rumbo a su hogar tomando a su hijo de la mano. Como ya se dijo, el callejón estaba oscuro. No tenía salida, puesto que al final de este se extendía una pared de unos treinta metros de ladrillos. Siendo así ¿qué hacía un poderoso empresario en ese callejón? Fácil, su pequeño hijo, de cortos diez años, había pateado su balón de futbol y este había aterrizado en ese tétrico callejón. Y sin de por sí era tétrico, las luces del atardecer lo hacían parecer aterrador. Pronto la disminuida familia se daría cuenta de que había cosas más aterradoras que ese callejón, y una de ellas estaba parada frente a ellos bloqueándoles el paso de salida.
Este pequeño obstáculo era un ser humano. No quedaba muy bien definida su edad, pues bien podía ser una niña muy joven, o un hombre rarito. Esta niña (hemos concluido que lo es) era de media estatura, incluso más alta que el pequeño Zeo. Sus cabellos negros eran muy cortos, llegando apenas hasta arriba de su pálidos hombros que en ese momento no se veían, pues se hallaban cubiertos por una chaqueta de cuero negro. Su rostro era afilado pero infantil, y la piel que lo cubría era del color más pálido que pudiese uno imaginar. Un par de ojos púrpura, como las luces del cielo que ya oscurecía, se ocultaban tras un antifaz de tonos negros. Las blancas mejillas estaban decoradas con siniestras líneas horizontales color rojo sangre. En el cuello llevaba una correa con cabezas de leones plateados dibujados. Sus pantalones eran color púrpura pero caminaba descalza. Esta niña de aspecto amenazador se hallaba ahora entre los dos Zagart y la salida de aquel siniestro callejón.
La niña extendió una de sus blancas palmas y, de manera sobrenatural, flotó sobre ella una especie de bola de fuego, que apuntaba directamente al pequeño Zeo -¡No se muevan!- bramó con la voz ronca -¡Denme todo lo que traigan o sino esto se pondrá feo!- amenazó mirando al científico directamente a los ojos -¡Ahora!-
CONTINUARÁ
Bueno, a partir de aquí contaremos la historia de esta niña asaltante. Esta historia abarcara los próximos dos o tres capitulos. Bueno, espero sus reviews.
SAYONARA!
