GINNY P.V.O
Cuando me desperté no sabía donde estaba. Giré la cabeza y ¡Cielos! me topé con Draco, que dormía profundamente. De la impresión me caí al suelo. Me asomé por el borde la cama, por si se había despertado, pero no. Me acerqué un poco a él y le sacudí suavemente del hombro. Murmuró algo pero no habrío los ojos. Le puse la mano en la frente. Tenía fiebre. No me extraña. Seguro que la quemadura estaba infectada o algo por el estilo. Me coloqué a su espalda y levanté con muchísimo cuidado la camisa. Justo lo que yo pensaba. Estaba roja e hinchadísima. Fuí al baño a por agua fresca y varias toallas. Refresqué la quemadura y la cubrí con pomada y gasa. Cuando terminé, lo recogí todo y salí de su cuarto.
-¿Qué demonios te crees que estás haciendo, Ginevra Weasley?
¡Mierda! ¿Por qué me tenía que topar con ella? La miré directamente a los ojos. Herm estaba blanca, los ojos brillando por la furia. Intenté no ser muy brusca con ella.
-Nada malo, eso tenlo por seguro. -intenté pasar, pero me bloqueó con un brazo.
-¿A qué estás jugando?
-A nada, te repito. Simplemente vine a hablar de unas cosas con el huroncito y se me hizo tarde. Nos quedamos dormidos. Eso es todo.
-¿Te crees que soy estúpida? -se acercó unos pasos hacia mí y levantó la mano.
-Ni se te ocurra, Herm. Sólo hablamos y luego nos pudo el cansancio. Si quieres compruébalo tú misma -Abrí la puerta del dormitorio de Draco y me hice a un lado, para que pudiera verlo con sus propios ojos. Draco seguía en la misma postura, dormido.- Como ves, está completamente vestido.
Se limitó a mirarlo fijamente. Por su cara cruzaron sentimientos encontrados: dolor, ira, miedo, pena, anhelo...
-¿Por qué eres tan tonta, Herm?
-Encima me insultas.
-No, constato un hecho. Le quieres. Le quieres más que a tu propia vida. Pero te empeñas en negarlo, en ir pregonando por todas partes que lo odias a muerte.
-Porque es así. ¿Tengo que recordarte que me dejó? ¿Que jugó conmigo para salvar el pellejo y luego, cuando estuvo a salvo, volvió con esas sanguijuelas? ¿Tengo que recordarte cómo me trata cada vez que se cruza conmigo?
-Si sólo eres capaz de ver eso, quizá no te lo merezcas -me sentí mal por decir aquello, pero era la verdad- ¿Crees que una persona que arriesgó su vida al límite por tí sería capaz de fingir todo eso? Tendría que ser un actor buenísimo para poder hacer eso.
-Es el rey de las mentiras, como lo fue su padre.
-Su padre... ¿ese al que mató por haber acabado con la vida de su madre? ¿Ese monstruo al que se enfrentó por tí? Sí, es verdad... es clavadito a Lucius.
-Parece que tú le conoces muy bien.. -Su tono de voz estaba cargado de veneno.
-Quizá mejor que tú, porque yo sé ver a las personas más allá de sus actos, Hermione. Y tú ahora mismo estás actuando como una cría de tres años.
Sin darle tiempo a responder, salí de allí casi a la carrera, con los ojos llenos de lágrimas. ¿Por qué alguien con tan buen corazón como Draco tenía que estar sufriendo por errores pasados o por culpa de los actos de su padre? La vida no es justa.
HERMIONE P.V.O
Ginny me dejó pasmada. ¿Por qué le defendía con tanto ahínco? Volví a mirar a Draco, que continuaba durmiendo. ¿Durmiendo él tan profundamente? Algo no iba bien. Entré en su cuarto y me acerqué con miedo a él. ¿Y si despertaba de pronto y me montaba el numero? O peor, ¿y si me atacaba? Alargué el brazo y puse mi mano en su frente. ¡Estaba ardiendo!. Dejé caer mis libros y me senté a su lado. Saqué mi varita y realicé varios conjuros sanadores para bajar la fiebre. No se le quitaría del todo pero se sentiría mejor. Sonrió un poquito, aún dormido.
-Debo protegerla, Ginny. Debo ... -hablaba en sueños. ¿Estaría pensando que yo era ella?- Es mi vida, mi todo... debe odiarme para salvarse...
¡Cielos! Ginny tenía razón. Soy una verdadera estúpida. ¿Cómo no me dí cuenta antes? La historia se está repitiendo. Algo malo va a suceder, lo sé por Harry, que anda como gato escaldado por el colegio. Y Draco también lo eso me apartó de su lado... ¿Cómo puede pensar que es egoista, taimado y traidor?. Le dí un beso en la frente y salí de su cuarto tras recojer mis cosas. Si quiere protegerme alejándome de él, cumpliré sus deseos, pero no le odiaré más. Siempre sabe lo que hace. Aunque eso me duela más que nada en el mundo.
HARRY P.V.P
Busqué a Herm durante el desayuno. No era normal que tardara tanto en bajar. La que sí apareció fue Ginny. Ahora que no estamos juntos me he dado cuenta de lo bobo que he sido. ¿Por qué me cuesta tanto mantener una relación con una chica? Cho huyó de mí despavorida, pero eso no fue culpa mía del todo. El fantasma de Cedric planeaba a nuestro alrededor las veinticuatro horas del día. Luego mis escarceos con algunas chicas de otros cursos y casas, pero nada serio porque enseguida me dejaban o las espantaba... Aunque ahora las entiendo, ¿quién querría salir con alguien que tenía una diana pintada en la frente y a quien todos los mortífagos del mundo querían liquidar? Y luego estaba Ginny. Loca por mí desde su primer día en Hogwarts, y yo la fastidio por no prestarle demasiada atención.
Pasó por mi lado sin dirigirme la palabra. Tenía los ojos rojos. ¿Habría estado llorando? Espero que no, por lo menos por mi no. ¡Me moriría si le causo más dolor!. Al final Herm apareció. Otra que traía mala cara. ¿Y si se habían vuelto a pelear? últimamente, ellas dos habían andado a la gresca cada vez que pasaban más de cinco minutos juntas. Se sentó a mi lado.
-¿Va todo bien, Herm?
-Ahora ya sí. Creo que le debo una disculpa a alguien -miró hacia Ginny- ¿Crees que querrá hablar conmigo?
-Sois las mejores amigas del mundo. Pues claro que sí -busqué a alguien con quien hablar. ¡Mierda! El único que parecía dispuesto a darme conversación era Finch!. Ese chico habla a toda pastilla y muchas veces me suelta cosas en gaélico y no me entero de la misa la media. Pero qué remedio. Miré a Herm y sonreí- Ve ahora. Antes de que aparezca alguien y no os deje hablar.
GINNY P.V.O
Lo medité mucho mientras bajaba al comedor. Ya he tomado una decisión. No le voy a dejar hacer esto sólo. Si hay que arriesgar la vida, lo haremos los dos. Es lo justo. Me senté entre Daphne y Annete. Me saludaron con un escueto hola y siguieron a lo suyo. Mi hermano ni me habló. Mejor, porque no estoy para escuchar sus tonterías. Iba a coger un trozo de tarta cuando Herm me susurró:
-¿Puedo hablar un momento contigo mientras desayunamos? -me moví a un lado, empujando a Annete. Herm se sentó a mi lado sonriendo un poquito- Quería pedirte disculpas. Ahora comprendo por qué me decías todas esas cosas.
-¿Por fín he conseguido meter algo de sentido común en esa cabecita? -sonreí un poquito yo también.- No hay nada que disculpar. Las dos hemos sido unas zopencas.
-¿Entonces volvemos a ser amigas?
-Nunca he dejado de serlo, Herm -me dió un abrazo que casi me ahoga- Pero no me axfisies..
-Lo siento.
Charlamos de los últimos cotilleos. Annete y Daphne nos miraron, sorprendidas. Sé que me estaban haciendo el vacío porque creían que había dejado de ser amiga de Herm. ¡Pero qué poco me conoce la gente.! Después del desayuno, me disculpé.
-Nos vemos a cuarta hora, en pociones.
-Hasta luego.
Salí pitando del comedor. Montague y compañía me miraban atentamente. Mejor. Saben quién soy. Fuí hasta la nueva torre y subí hasta las habitaciones de los prefectos. Draco estaba sentado en el sillón de su sala común. Parecía un poco mejor. Sonrió al verme.
-Pelirroja, ¿me extrañabas?
-No seas tan presumido, huroncito. -Me senté a su lado.- He tomado una decisión. Y no es negociable, ni cuestionable, ni podrás impedírmelo, ni prohibirmelo. Nada. Júrame por la memoria de tu madre que me apoyarás en esto y que harás todo lo posible para que sea creible.
-¿Qué...?
-Hazlo.
-Te juro por la memoria de mi madre que haré todo eso que has dicho -Lo bueno que tienen los Malfoy es que siempre cumplen sus juramentos.- ¿Qué locura acabo de respaldar?
-Voy a convencer a Montague que creo en sus ideas y que me quiero unir a vuestro grupo.
Se quedó blanco como la cal. Por un momento pensé que había muerto por la impresión. Luego se puso rojo como la grana y comenzó a vocearme. Le dejé que se desahogara y luego le tapé la boca.
-Lo siento, huroncito. Pero debes cumplir tu juramento. Prefiero hacer esto con tu apoyo, pero si no me queda más remedio, lo haré sola.
-¿Sabes que eso implica que tendrás que dejar de lado a todos tus amigos, a Potter, a tus hermanos y a tu familia? -Sus ojos plateados brillaban intensamente. Ahora entiendo la pasión de Herm por él... Es tan intenso en todo lo que hace, dice y siente...
-Lo sé. Pero considero que es más justo si tú no eres el único que arriesga todo. Yo también tengo a gente que quiero en peligro por culpa de esos estúpidos mortis.
-¿Te has vuelto loca y nadie se ha dado cuenta?
-Pero que guapo te pones cuando te enfadas..
Le dejé noqueado con mi respuesta. Le dí un beso en la punta de la nariz y me fuí de allí antes de que comenzara de nuevo a discutirme las cosas. Está decidido. Lo voy a hacer. Y me alegro de que él me ayude.
