Hola cariñines!
Aquí estoy de nuevo.
Este capi me encanta jijiji
¿conseguiran lo que se proponen de una vez? jajajaj
Ya lo vereis!
Esta contado por Edward este capi, para ver de nuevo su punto de vista!
Espero que os guste!
Capitulo 37
POV Edward
Cuatro semanas al lado de Bella. Cuatro semanas perfectas para mí. A su lado en cada momento que podía. Era salir del instituto y con ella todo el rato.
No quería perderme ni un momento para estar juntos, lo único que me obligaba a separarme de ella era el tener que ir a estudiar, y esas horas allí se me hacían eternas.
Nadie en el instituto sabía de lo nuestro, aunque tampoco quería que lo supieran. Pero podría ser una ventaja por el tema del embarazo.
Teníamos aun que planear muchas cosas, porque a Bella cada vez se le notaba más el vientre y ya iba a ser muy difícil de esconder porque iba saliendo mas a la calle, ya que los dolores estaban casi desaparecidos.
El problema sería el día que Bella ya no lo pudiera ocultar para nada y la gente del pueblo la viera…aquí las noticias volaban demasiado deprisa, y si corría el rumor de que Bella estaba embarazada, Mike se enteraría y allí podría a ver un serio problema. Así que estábamos empezando a pensar en algo para evitar todo eso… Pero no sabíamos aun el que.
Teníamos varías posibilidades.
La primer era…hablar con Alice en voz alta delante de todos disimuladamente y nombrar el tema del embarazo de Bella para que corra la noticia, alegando que yo soy el padre, por supuesto, porque esa es una de las partes, Mike no tiene que enterarse de que es de él…
Nada más recordar que el hijo que lleva Bella en su vientre es de ese mal nacido la ira se apoderaba de mí. Ojala fuera mío y no de él, aunque cuando naciera yo sería su padre a efectos prácticos, por que para mí ya era mi hijo. Amaba a ese pequeño bebé el cual veía casi todas las semanas en las ecografías y me emocionaba ver como cada vez estaba más y más grande en el vientre de Bella.
El segundo plan era que la gente se diera cuenta cuando se notase y entonces ya poner mi escusa. Pero creo que ese levantaría más rumores y sospechas y las cosas se complicarían más. Así que estábamos optando por hacer lo primero. Pero primero queríamos consultarlo con Bella ya que ella era la perjudicada y la que podría salir mal parada en todo esto, cosa que no quería que ocurriera, bastante había pasado ya con todo.
-Lo hablaré otro día con Bella, Alice, por ahora no quiero agobiarla con esto, últimamente esta demasiado bien como para fastidiarlo con este tema…aun no se le nota demasiado así que nos queda un poco de tiempo…-murmuré
-Vale hermanito.
-Yo me voy que tengo que acompañar a Bella a una consulta con papá- murmuré.
Me encantaba acompañarla a las ecografías, me encantaba ver al bebé en aquella pantalla. Cuando lo hacía, sentía como si fuera mío, y eso me llenaba demasiado, aunque no lo fuese en realidad, pero me gustaba imaginarlo así.
Los dos éramos demasiado jóvenes, pero Bella decidió aquello y había que apoyarla y yo quería hacerlo, a parte de porque era mi novia, porque era una persona que había sufrido mucho y merecía tener un poco de paz en su vida.
Cuando llegué a su casa subí directamente a su habitación, después de saludar a mi madre y a Charlie, y nada más entrar por la puerta se tiró a mis brazos a darme un enorme beso apasionado que me había puesto a cien.
Los dos ansiábamos el estar juntos en cuerpo y alma, pero yo no quería lastimarla y tenía pensado en comentárselo a mi padre para ver si podíamos o no.
-Bella, cálmate- dije con una sonrisa mientras apartaba su mano de mi miembro abultado.
-¡Es que ya no puedo más Edward!- murmuró haciendo un tierno puchero que me ponía aun más...
-Lo sé, pero…creo que deberíamos consultarlo con mi padre…el es tu medico…- dije seriamente.
-Claro Edward…nos presentamos allí y le decimos…Oye Carlisle, resulta que tu hijo y yo queremos echar un kiki, ¿podemos?- dijo poniendo una mueca rara que me hizo estallar en carcajadas.
La verdad sonaba algo descabellado aquella propuesta, pero era lo que se tenía que hacer, y era mi padre, yo tenía mucha confianza con el, aunque Bella iba a pasar una tremenda vergüenza. Estaba seguro…
Las hormonas de Bella cada día estaban más revolucionadas, y con eso me revolucionaba a mi también. Los dos estábamos desesperados por desfogarnos de una vez, pero había riesgos.
De camino al hospital para la visita con mi padre, me fijé que Bella se quedó un poco tensa cuando miró un momento por la ventana y cuando me explicó que era lo que había visto me enfurecí interiormente. Había visto a Mike y me comentó que había sentido miedo…ella le tenía miedo, pero no sabía el porque, pero yo si lo sabía, aunque ella no quisiera reconocerlo lo suyo fue una violación en toda regla, y como secuelas quedan ese tipo de miedo hacía la persona causante de aquello, aunque no quería admitirlo.
Después del pequeño incidente llegamos a la consulta de mi padre y le hizo la ecografía con la que yo me quedé embobado mirando al pequeño, no podía evitar el emocionarme cual hombre que espera a su hijo, porque para mi lo era, era mi hijo aunque no fuera de mi sangre.
Al terminar tocó abordar el tema del sexo, Bella estaba como un tomate y cuando yo le dije a mi padre que quería hablar con el sonrió adivinando nuestros pensamientos, pero el muy cabrón disfrutaba haciéndonos avergonzar…
Cuando nos dijo que si, me entró un calor por el cuerpo nada más de pensar en lo que íbamos hacer ahora mismo que casi me entra la risa, miré a Bella y seguramente estaría pensando lo mismo que yo.
Salimos rápidamente de la consulta y entramos a mi coche dirección hacía su casa.
-¡Edward están mi padre y tu madre!- murmuró Bella.
¡Mierda!
-Pues vamos a mi casa- sonreí. Desde que estábamos juntos ni siquiera había venido, así que esta era una buena razón para hacerlo.
-Como quieras, por fin veré tu casa- sonrió pícaramente. Aunque no le iba a dar mucho tiempo a apreciar la decoración. Solo conocería la de mi habitación.
Conducía rápidamente hasta mi casa, cruzando el bosque, ya que vivía en una zona de este mismo. Cuando divisé mi casa vi como a Bella se le iba abriendo la boca de par en par.
-¡Dios!- murmuró incrédula- ¡es enorme!
La dejé que siguiera contemplándola por fuera, ya que no le iba a dar tiempo de ponerme a enseñarle toda la casa. La quería invitar a que conociera mi habitación directamente, después ya tendríamos tiempo para lo demás.
Aparqué el coche dentro del garaje y corrí para abrir su puerta y ayudarla a salir.
La alcé en volandas con cuidado y entramos en casa.
-Hombre ¡hola cuñada!- murmuró Emmet.
-¡Lo siento Emmet ahora no podemos!- murmuré con una sonrisa.
-¡Ese es mi hermano! ¡Yuju!- gritó mientras subíamos las escaleras a trompicones.
Tanto Bella como yo estábamos acelerados.
La llevé hasta mi habitación y la tumbé en la cama con mucho cuidado, ya que no quería hacerle hacer movimientos bruscos.
Corrí para cerrar mi habitación con pestillo y volví a la cama para comerme sus labios como nunca. Demostrando una lujuria contenida durante estas semanas.
-¡Dios Edward!- dijo Bella entre jadeos mientras rozaba mi erecto miembro con su sexo.
-¿Que pasa?- dije con voz sensual-¿ te gusta que te haga esto?- dije mientras seguía restregándome y ella haciendo lo mismo con migo.
-¡Hazme tuya!- Gimió.
Fuimos desnudándonos el uno al otro con rapidez. No estábamos como para alargar las cosas, los dos sentíamos la necesidad de sentirnos sin parar, de jadear juntos, de amarnos.
Solo me faltaba quitarle sus hermosas braguitas, que estaban ya muy humedecidas, y ella me quitó mi boxer dejándole al alcance de sus manos mi erecto miembro.
-¡Te quiero dentro ya!- gimió mientras mi mano recorría su clítoris.
La tumbé en la cama, posicionándola en el borde. Me arrodillé en el suelo y lentamente introduje mi miembro en su cavidad, envistiendo lentamente, provocando que por su garganta comenzaran a salir jadeos descontrolados.
Parecía como si los dos fuéramos a estallar en llamas por el calor que desprendían nuestros cuerpos.
Todas las sensaciones que sentía cuando estaba cerca de ella, se estaban triplicando hasta un nivel inimaginable. Llevándome a un lugar en el cual me quedaría durante toda la vida.
Mientras continuaba envistiéndola me acerqué a sus pechos hinchados para succionarlo suavemente para no lastimarla y hacerla jadear como loca, se iba a enterar todo el mundo de sus gritos, pero no parecía importarle para nada.
De nuevo fui para saborear sus labios y acallar un poco los gemidos que querían salir de su garganta. La lujuria nos poseía a los dos.
-¡Edward más!- gimió en mi oído poniéndome más loco de pasión de lo que ya estaba.
-¡A tus ordenes!- murmuré besándola de nuevo.
Aumente el ritmo de las envestidas, pero sin pasarme demasiado. Notaba como su cavidad cada vez se hacía mas estrecha y sus gritos eran más agudos. Ambos estábamos a punto de estallar en una ola intensa de placer.
Cuando ella comenzó a gritar como loca me dejé llevar y nos fundimos de nuevo en un beso, saboreando nuestro increíble orgasmo y quedando los dos tumbados en mi cama agotados de tanto movimiento…
-Te amo- susurró.
-Te amo mi pelotita- sonreí…
Espero que os haya gustado!
Un besazo enorme y hasta mañana!
Espero vuestros reviews ^^ Besos!
