Todos los personajes de esta historia pertenecen a J.K Rowling.

La llegada al mundo de Rosie

Ron y Hermione estaban en la cama después de pasar una agradable tarde de abril.

El pelirrojo estaba durmiendo plácidamente, mientras que Hermione no podía dormir. Empezaba a tener molestias, parecía que la niña estaba muy movida esa noche y la iba a dejar dormir.

-Bueno en una semana salgo de cuentas, así que es normal que la peque esté tan revoltosa, aunque jamás me había dolido tanto como ahora. Debe ser que ya es muy grande.-pensó Hermione a la vez que se volvía a poner de lado en la cama para intentar conciliar el sueño.

El dolor cada vez era más fuerte y ya no pudo pensar nada más, de repente sintió un dolor muy fuerte y las sábanas quedaron mojadas por un líquido transparente, sin duda líquido amniótico.

-¡Ron, despierta!- le vociferó Hermione a su marido a la vez que lo sacudía para despertarlo- Creo que he roto aguas.

-Pues coge otro vaso, ya lo recogeremos mañana- le dijo el pelirrojo medio dormido-

-Ron, no se me ha roto un vaso. He roto aguas- dijo Hermione- Despierta.

-Pues trae más agua- dijo Ron dormido-

-Ron levántate de una vez, he roto aguas, es decir que estoy de parto, tu hija va a nacer. ¡AHHHHHHHHHHHHHHHH!- bramó Hermione cuando le vino una contracción.

-¿Qué estas de parto?-dijo Ron mientras se ponía de pie de un salto y se ponía los pantalones- No te preocupes cariño ahora mismo vamos al hospital en diez minutos estaremos allí, todo va a salir bien.

En la sala de partos del hospital.

-Princesa, ya hemos llegado no te preocupes, ya estamos aquí. ¿cómo estás?- le pregunto Ron a su esposa-

-Duele.- le respondió la castaña entre gemidos de dolor-

-He avisado a tus padres y a los míos. Además he avisado a Ginny.- le explicó el pelirrojo-

En ese momento se abrió la puerta de la sala.

-Buenas noches, señora Weasley. Soy la doctora Meyer. La voy a atender durante el parto y ella es la señorita York, su comadrona. El parto es igual para las brujas y para las muggles. No existe ningún conjuro que lo acelere, lo que sí le podemos ofrecer es la epidural cuando haya dilatado cinco centímetros. –les explicó la doctora- Como es usted primeriza su hija tardará un poquito en nacer. No se preocupe todo va perfecto y en nada la podrán anestesiar, solo ha de aguantar un poquito más. Cualquier cosa que necesiten nos avisan. Iremos pasando a verla.

La doctora salió.

-¿Lo ves? en nada dejará de dolerte cariño, todo va a salir bien- dijo Ron mientras acariciaba la cara de la castaña- Aguanta un poquito más.

-Tú te callas, la culpa es tuya.- le gritó Hermione, ya que volvía a tener una contracción y cada vez eran más seguidas- Haz que pare por favor.

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-Muy bien señora Weasley empuje.- le indicaba la doctora a Hermione- Un empujón más y todo habrá terminado. Un último esfuerzo.

-No puedo más- gimió Hermione, que llevaba diez horas de parto-

-Un último esfuerzo, empuje con rabia. Le prometo que ya se acaba.- la animó la comadrona- Podrá verle la carita a Rose.

Hermione empujó con todas sus fuerzas, a su lado estaba Ron que no le había soltado la mano en ningún momento.

-Aquí está la pequeña Rose.-dijo la doctora a la vez que la ponía a la pequeña sobre el pecho de su madre-

Hermione lloraba a causa de la emoción. Ron se acercó a besar a su esposa también muy emocionado por el nacimiento de su hija.

-Es preciosa.-dijo Hermione-

-Gracias.-le dijo el pelirrojo a su mujer- Es perfecta. Solo tú podrías darme un milagro como ella. Te quiero. Os quiero a las dos.

-Yo también te quiero.-le contestó Hermione, besándole.-

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Mil perdones por tardar mucho en actualizar es que ahora ya trabajo y hay muchos días que tengo guardia en el hospital.

Gracias a todos, Espero que os haya gustado.

Besos

SUMMER