Capítulo 35
"Regreso a Casa"
Una enorme y hermosa nave de Silabub el "AURORA" con unos garigoleados símbolos y logotipos de la Junta Oficial de Reinos, estaba apostada en el hangar principal del uno de los puertos espaciales más importantes del planeta del planeta.
Willy Wonka caminaba hacia la puerta escoltado por miembros de la JOR, algunos soldados y Ad- Nimra.
Atrás de él una plataforma voladora pequeña llevaba el ascensor de cristal, y unas cajas metálicas que contenían refrigerante para transportar alimentos através de viajes espaciales, en estos llevaban frutas de diversos árboles de Silabub, raíces, semillas y plantas. Willy se veía feliz y emocionado por regresar.
-Ha ha¿Así que este será mi transporte¡excelente parece ser de primera clase! Pero mi ascensor no necesita que lo carguen él puede volar sólo. -Dijo al voltear y ver a la comitiva de gente y su ascensor montado en la flotante plataforma.
-Vamos Sr. Wonka, no debe quedarse atrás.-Le respondió Ad-Nimra con marcialidad.
-Si ha-ha, es que estoy feliz de regresar a mi fábrica.
-Lo sé, me imagino que extraña usted su estilo de vida y trabajo, y veo que además ya llenó de nuevo su bastón, que lucía vacío a su llegada.
-Si ha-ha, son unos nuevos dulces que sinteticé a partir de una de sus más deliciosas frutas, parecen, grageas normales, pero al ingerirlas producen luminicencia en la oscuridad, de manera que quien las coma si está en el cine o en la noche brillará¿se imagina usted las fiestas de Halloween?, todos los niños brillando por ahí en la calle, la verdad no sé de donde me vino esa idea. ¡Pero es grandiosa!
Ad-Nimra lo observó con un aire de sorpresa¿Halloween?, no tengo idea de que está usted hablando pero imagino que es algo que le producirá ganancias comerciales. Y respecto a sus ideas... jeje seguramente se trata de algún ser inspirador¿no lo cree?
-Si supongo...¡pero esa fue mi idea!
-Está bien Sr. Wonka. como diga, sírvase a abordar la nave por favor.
Todos juntos abordaron la nave, y Sahira pudo observar su partida, sabía que ver alejarse al amor de su vida para siempre, le partiría el corazón y más el saber que él ya no la recordaba, pero temía arrepentirse para siempre de no disfrutar hasta el último momento posible de su compañía aunque esta fuera tan distante.
Así que Sahira le envío un beso despedida, y le dedico todo el amor y mejores deseos que su corazón y pensamientos pudieron reunir.
-Hasta luego Willy Wonka¡jamás te olvidaré, y siempre te amaré!- pensó para sí misma.
Y la nave Aurora despegó. Alejándolo por siempre de su vida. Sahira elevó sus ojos al cielo hasta que el bajel estelar se encogió con la distancia y se convirtió en un destello en el cielo que comenzaba a oscurecer en su segundo sol.
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El viaje fue tranquilo y placentero pero también rápido, ya que siento una nave con muchísimos recursos y tecnología de diversos orbes tenía herramientas de todo tipo, hasta de vuelo hiperespacial de distancias solares. De todas maneras Willy descansó un rato y durmió algunas horas. Incluso tomó algunos alimentos, y estaba totalmente fascinado con los adelantos y hermoso diseño que lo rodeaba.
Relativamente pronto llegaron a la Tierra, Willy pudo divisarla en la profundidad del espacio, conforme comenzaban a acercarse. Y como vio que estaba cercano el amanecer se colocó sus enormes gafas redondas, oscuras y con montura color violeta que le cubrían buena parte del rostro.
Ad-Nimra le dijo a capitán, que ya era prudente activar el escudo espacial y camuflage para la nave. Comenzaron su ascensión y provistos de un localizador satelital, ubicaron el continente, y país de la factoría. Aterrizaron cerca de la fábrica en un lugar amplio que consideraron "fuera de peligro", aunque ya la nave estaba invisible. Liberaron un pequeño transporte terrestre, parecido a un camión y lo cubrieron con un holograma de un vehículo que habían escaneado anteriormente. Dentro de él, iban Willy, Ad-Nimra, algunos soldados y el ascensor al cual habían llenado con las cajas metálicas de alimentos.
Willy les indicó el camino una vez que estaban en rumbo, y llegaron a las puertas de la fábrica de chocolates y este sacó del bolsillo izquierdo de su saco un juego de llaves de emergencia, en el cual entre otras cosas contenía una extraña y gruesa llave maestra.
El chocolatero, descendió del vehículo, y abrió las enormes puertas de las rejas de su amada fábrica para dar acceso al camión, como era aún bastante temprano había poco o nada de gente así que parecían movimientos normales de desembarco de proveedores lo que ellos realizaban como descarga de lo que Willy había traído de Silabub. Abrió entonces Willy con esa misma llave las puertas principales del edificio y entraron el resto de las cosas. Una vez a salvo, en el interior de la factoría Ad-Nimra sacó un pequeño aparato manual que accionó y procedió a emitir una luz vibrante, comenzó a deslizarlo por las paredes, hasta que "golpeó" con una partícula de metal no terrestre.
-Sr. Wonka al parecer fuera de este lugar talvez en alguno de esos hangares que tiene afuera hay algo que nos pertenece.
-¿Ahhhh¿cómo qué?
-Talvez una nave espacial no demasiado grande.
Algunos oompa loompas, que escucharon ruidos comenzaban a aproximarse al enorme pasillo donde se encontraban los recién llegados, y se alegraron con franqueza de volver a ver su "jefe".
-Ahh ¡hola¿cómo están?, Confío en que hayan ejecutado el plan de emergencias inmediato, aquel que había preparado por si en alguna ocasión me ausentaba.
Un oompa loompa se acercó a Willy, y este se agachó para poder escucharlo.
-¿Ah?, bueno me alegro que no haya salido tan mal, pronto nos pondremos al día.
Ad-Nimra, observaba la escena con paciencia.
-Sr. Wonka¿podría llevarnos al hangar no. 3?
-Claro síganme, si quisieran podría mostrarles toda la fábrica, el hangar es bastante aburrido, hay cosas mucho mejores, ha ha.
-Está bien, con el hangar bastará, por el momento.
Al llegar ahí y abrirlo, Ad-Nimra encontró la nave en la que Sahira había huido, y su corazón dio un huelco.
-Bueno Sr. Wonka, debo llevarme este vehículo.
-Ha ha, está bien, sinceramente no sé porqué está ahí, pero es suyo...supongo.
Con el mismo rayo de luz pero pulsando una serie de botones en el aparato manual que Nimra portaba, esta lo desintegró para proceder a teclear las coordenadas del sitio donde deseaba que apareciera que era el Aurora, y en breves instantes la nave ya no estaba ahí.
-Ahora sr. Wonka, si me permitiera hablar con algunos de su leales empleados le agradecería muchísimo.
-Ha ha, -Willy rió con nerviosismo e hizo una mueca de extrañeza.
-Le prometo que no le haré daño, ni será nada en contra de usted. Puede confiar en mí.
-Está bien, adelante.
Ad-Nimra le colocó un pequeño dispositivo de traducción neurolingüística, al oompa loompa que se encontraba más cercano, e hizo unos pequeños ajustes que desafortundamente Willy no alcanzó a ver. Y Hablando Nimra su propio idioma, le preguntó:
-Disculpa, quiero preguntarte; ¿conociste a una joven de cabellos y ojos rosados?
-Si- le contestó el diminuto ser.
-Podrías indicarme en que habitación o alcoba se hospedó.
-Sólo si mi jefe lo autoriza.
Ad-Nimra, volteó a ver a Willy y de nuevo hizo unos ajustes.
-Sr. Wonka, usted me permitiría que su empleado me mostrara una de sus habitaciones de huéspedes que necesito checar.
-Si, está bien. Le dijo en tono más serio –Aunque Willy comenzaba a sospechar algunas cosas- Al parecer no le agradaba que pasaran por alto su autoridad aunque su leal empleado parecía serle fiel.
Más tarde, abordo del ascensor de cristal y guiados por el oompa loompa, se deplazaron a la habitación que ocupó Sahira. Al entrar en ella Ad-Nimra pudo sentir su vibra aún presente, su desarrollada intuición la hacía sentir, lo que la dorabiana había percibido como más cercano a los sentimientos humanos, nerviosismo, ternura, gracia, pero sobre todo emoción y amor.
La habitación estaba en orden y no había rastros de su estadía, excepto por un enorme jarrón, con lo que parecía haber sido un hermoso arreglo de flores ya marchitas, y una caja vacía de chocolates Wonka. Ad- Nimra escaneó el lugar y no encontró nada. Regresaron por donde vinieron pasando por el hermoso Cuarto de Chocolate, y retornaron por el extenso pasillo que parecía encogerse. Su labor había terminado ya.
Todos se encontraban de pié en la puerta de salida cerca del "camión" en donde habían llegado y uno de los soldados ya se había encargado de colocar sin que
Willy se diera cuenta, un sobre con una carta pegado en el exterior de las cajas metálicas llenas de frutas que habían sacado del ascensor de cristal.
Ad-Nimra se agachó para retirarle con elegancia y cuidado al oompa loompa el dispositivo traductor neurolingüistico, y luego se dirigió a Willy:
-Hasta luego Sr. Wonka, debo retirarme ya.
-Ha ha- ¡maravilloso!, espero que tengan un feliz viaje.
-Le agradezco
-No, yo a usted por traerme de regreso, así que acepte por favor esta caja de chocolates WONKA, para usted y la tripulación del Aurora por los servicios prestados.
Unos oompa loompas ya se adelantaban tirando de un carro que contenía la pesada y deliciosa carga.
-De acuerdo, gracias de nuevo.
Uno de los soldados tomó la gran caja y la introdujo en el camión, y a este le siguieron el resto de los guerreros que los acompañaban en esa breve misión.
Ad-Nimra se acercó Willy y le retiró el aparato. Como ya no podían entenderse, Nimra sólo se alejó y se despidió dedicándole una sonrisa y agitando su brazo derecho como lo había aprendido años atrás en sus clases diplomáticas, al estilo "terrícola". Y Willy con su mano izquierda apoyada en su bastón, y su derecha libre le respondió el amable gesto. Muchísimos oompa loompas, con trajes multicolores, lo imitaban y despedían entre todos a aquella comitiva estelar.
La cobalesa subió a la nave terrestre camufada de camión, y la cerraron, salieron de la fábrica y estando a escasos metros alejados de esta, Ad-Nimra dio una orden, con cierta tristeza, pero con firmeza y seguridad a fin de cuentas:
-Activen las ondas de barrido de recuerdo, grado 1, no es necesario tanta fuerza, pronto nos olvidarán.
Y unas ondas imperceptibles, alcanzaron y cubrieron la fábrica, nadie que los haya visto a ellos o a Sahira, los recordaría a partir de ese preciso instante. Tres minutos fueron suficiente. Al terminar de pasar la "onda de barrido de recuerdo", Willy que aún se encontraba en la puerta, por un instante se sintió confundido, ante él estaban aquellas cajas metálicas, y sobre estas una carta:
Sr. Wonka:
Hacemos entrega del pedido que nos hizo de frutas exóticas del trópico, de América y de África, le recordamos el convenio que realizamos de no sacarlas ni reproducirlas fuera del perímetro de su fábrica con el fin de que no se mezclen con su flora local causando muy posibles estragos estragos ecológicos. Adjuntamos una copia del acuerdo que firmó.
Atentamente
Sociedad Botánica en Pro de La Naturaleza
Willy hizo un gesto de extrañeza, y le pidió a los oompa loompas que llevaran las cajas al Cuarto de Inventos para analizarlas con cuidado. Y decidió tomarse unos instantes para caminar por su Cuarto del Chocolate, todo estaba hermoso, como siempre, y sentía que había estado fuera por mucho tiempo aunque no sabía porqué. Disfrutó de los aromas y del paseo, y fue como tomar una fresca bocanada de aire, para volver a trabajar y retomar su habitual rutina laboral. Willy estaba de regreso, aunque irónicamente nadie recordara que se hubiera ido.
En el Aurora Ad-Nimra, lo observaba, con la misma cámara satelital que el propio bajel contenía entre sus herramientas y se dio cuenta de que para el afamado chocolatero todo había regresado a la normalidad. "Misión cumplida", pensó para sí.
Bajó a la parte del hangar de la nave Aurora, y se dispuso a revisar el bajel de Sahira, al abrirlo encontró, un libro de cuentos de mitología humana, sintió entonces una pulsada de tristeza en su interior, la literatura contenía extrañas aunque hermosas ilustraciones, una cintilla de satín (que había sido parte del envoltorio de sus regalos), hacía de separador en una página donde se apreciaba una hermosa hada que volaba libre, donde se leía un pié de página que decía "Mab, reina de las hadas", Ad- Nimra lo pudo leer gracias a su traductor. De pronto cayó a sus pies una tarjeta con un dedicatoria amorosa, que Ad-nimra prefirió respetar, y no leer, y junto al lugar donde estaba el libro halló también una rosa roja algo marchita, decidió dejar todo junto y entregarlo a Sahira así como lo había encontrado, así al menos tendría un recuerdo de él que iría más allá de sus memorias.
La hermosa nave, puso curso a la dorada Silabub.
