Advertencias en este capítulo

Pareja: Austria y Suiza

Resumen: Austria finge algunos dolores bien localizados para poder jugar al médico y al paciente con Suiza.


Reconocimiento médico

En otro lado, Austria que ya se siente mejor de las manos, dice que siente como unos pinchacitos suaves en algunas partes del cuerpo y que Suiza debería hacerle un reconocimiento médico completo, solo para estar seguros. Suiza levanta una ceja, le mira un poco incrédulo de que DE VERDAD le esté pidiendo eso, sonrojándose un poco pero... Accediendo.

—Quítate toda la ropa.

No ha llegado la ceja de Suiza arriba del todo que ya no lleva pantalones, por supuesto. Los dobla pulcramente sobre una silla.

—Verdammt... ¿Cuándo aprendiste a quitarte los pantalones así? —protesta un poco, sonrojadito.

—¿Así cómo? —tan inocente... el pañuelo se lo quita con mucha más parsimonia, haciéndoselo deslizar por el cuello tirando de un lado. Es que Suiza ya está con la lengua de fuera además de sonrojado.

—A-A-Así como... L-lo haces

—No sé de qué me hablas —gira un poco la cara y se pasa una mano por el pelo mientras se desabrocha el chaleco y la camisa, haciéndolos bajar por sus hombros con suavidad a la vez.

Es que Suiza se está derritiendo YA, con la boca abierta y cara de bobo. Cuando se las ha quitado se pone los dedos dentro de la goma de los calzoncillos y se sonroja inevitablemente, pero decide detenerse un momento y mirarle a ver qué dice Suiza.

D-Decir... ¿Decir? Que va a decir solo le mira hacer y levanta las cejas pero si quiere un reconocimiento completo va a tenerlo.

—¿Es... necesario que me los quite? —pregunta porque no parece detenerle ni animarle a hacerlo. El helvético aprieta los ojos y decide que... Es primero de enero y están en un universo misterioso alterno.

—Ja.

Austria gira la cara sonrojándose más... pero se los baja hasta quitárselos, humedeciéndose los labios y luego los deja sobre la pila de ropa, bastante fuera de su alcance. Traga saliva y hace lo que puede por parecer completamente seguro y cómodo con la situación, a pesar de la evidente desnudez. Se reacomoda las gafas y se cruza de brazos.

Suiza traga y traga y traga saliva

—V-Ven a... A sentarte. O a... A acostarte aquí yo... —balbucea.

—¿Acostarme o sentarme? —Bastante visible su incomodidad, no abre los ojos hasta ahora y da un pasito hacia él.

Es que el problema de desnudarlo es que una vez desnudó Suiza pierde todas sus capacidades.

—A-A-Acostarte

Da otro pasito sintiendo el suelo frio porque se ha quitado las calcetines con los pantalones, pero hace lo que le dice, sin cubrirse. El helvético no tiene IDEA de cómo es que puede hacer eso sin cubrirse. Le admira infinitamente por ello mientras se hace un poco bolita muerto de la vergüenza

—¿D-Donde te duele?

—Es como un malestar general en todos los músculos... seguramente no sea nada —evidentemente no le ocurre absolutamente nada.

—Todos los músculos... Puedo traer aceite —propone sonrojándose más

—Pero sobre todo... —manos a las ingles—. Aquí —se masajea un poco con los dedos porque ya conoce a Suiza y se puede estar una hora con el pie derecho, solo dado la espalda y como si fuera lo más importante—. Tú eres el médico.

El rubio levanta las cejas y se sonroja un poco más pensando que quizás... Quiera algo más. Se sonroja mucho con ese pensamiento agitando la cabeza.

—A-Acércate.

—¿Yo? Ven tú —él está acostado. ¡Es verdad! Se humedece más los labios y ahí va, perdonen, esta idiotizado. Traga saliva y tiembla un poco antes de frotarse las manos.

—Tengo las manos heladas —susurra haciendo un SOBREESFUERZO por mirarle a la cara, porque es que esta ahí desnudito solo para él y es TAAAN seguro de sí mismo...

—De todos modos... ¿qué vas a hacerme? —pregunta tratando de ponerle más nervioso, porque no está tan seguro de sí mismo ni por asomo.

—Pe-Pensaba... Yo... Lo-Localizar los puntos y... —le mira de reojo el abdomen y le pone encima suavemente la mano. Austria se estremece un poco porque no es taaaan fácil.

—¿A-Así que planeas... tocarme? —es una acusación absoluta. Suiza quita la mano de golpe.

—P-Pues... Como voy a-a-a.. —es que además se imagina tocándole TOCÁNDOLE. No precisamente como médico. Tocándole y haciéndole cositas sin que Austria pueda hacer nada para evitarlo.

—Estás todo sonrojado, ¡¿no estarás pensando en aprovecharte de mí!?

Suiza le tiene que dar la espalda

—¡Aprovecharte ahora que no podría hacer nada para impedírtelo! —sigue acusándole.

—N-N-no es verdad que yo... Yo solo estaba, ¡yo lo que quería era re-revisarte!

—Pues hazlo, con cuidado y más vale que no se te vayan las manos —tan "jum!" Se cruza de brazos de nuevo incluso.

—No se me va a ir nada, nunca se me van las manos y menos ahí —responde regañado girándose otra vez a él, poniéndole otra vez las manos en el abdomen.

Austria traga saliva y cierra los ojos sintiendo un cosquilleo donde las ha puesto. Suiza mueve las manos que aún están frías y un poco sudadas porque mira que le pone SUPER nervioso. Además Austria está calientito, porque le está subiendo la temperatura, con lo que el contraste no ayuda en lo absoluto. Seguro Suiza puede sentir que le da algún escalofrío y el pulso acelerado sobre alguna vena.

—Tienes el ritmo cardiaco acelerado —indica en voz alta

—Tú también —se devuelve.

—¡No puedes oír que tengo el corazón acelerado o no! —exclama en protesta

—Claro que puedo.

—Oído biónico el tuyo —protesta entre dientes apretando los ojos—. ¡Pues no es tan fácil si estás así así frente a mí! ¡¿Cómo no voy a ponerme nervioso?!

—¡Se supone que eres un profesional! ¿En qué estás pensando? —protesta también, mirándole.

—¡Lo soy! ¡No me acuses de no ser un profesional! —protesta—. ¡Pero es que estas muy desnudo! Vamos, dobla un poco la pierna —le pone una mano en la ingle. El austriaco lo hace y la mueve de tal manera que mueve la mano de Suiza para que le toque con el dorso.

—Tú fuiste el que exigió que lo estu... —se queda a media frase como si Suiza hubiera sido el que lo hubiera tocado expresamente. Suiza se queda HELADO con la mano ahí. Abre los ojos como platos y es que está a punto de morir de la vergüenza.

—Nein... ¡Yo no! Yo, tú te moviste y yo... —sigue tocándole

—¡Tú me estás tocando! —protesta acusándole.

—Yo no te, no me... O no es a propósito —mira la mano como si no fuera suya. Austria mueve la pierna para hacer pinza como si quisiera que le soltara pero haciendo que sea lo contrario.

—¡Pues quita la mano si no es a proposito! —riñe—. Dijiste que no se te desviarían.

—Y-Yo es... No se me está desviando nadaaaa —Suiza ha renunciado a los derechos sobre su mano.

—Porque aprovecharte de mí era tu plan desde el principio.

—Nein! —chillido agudo y mueve la mano de manera que es mucho peor.

Austria se tapa la cara con las manos y aprieta un poco más las piernas porque si la mueve demasiado le pone nervioso DE VERDAD

—¡Yo no quería! —no la mueve mucho, es como un pesito muerto en realidad. Pero está AHÍ.

—¡Pues no parece!

—Pues que parezca —ahora si la mueve y le frota con suavidad sin querer.

El moreno traga saliva y le sale agobio de verdad intentando huir un poco, torpecito de nervios.

—N-No me... No es... —susurra y le pone la otra mano encima de la cadera.

—Pues quítala —exige en pánico, volviéndose a mover... esto te pasa por jugar con fuego.

—Nein.

—Was?

—Nein —insiste, Austria se echa un poco más atrás, incomodo.

—¿P-Por?

Suiza le mira a los ojos y se humedece los labios.

—Me estas acusando de hacerlo... Y no lo hacía pero ahora... Lo haré —declara y el moreno inclina la cabeza y le mira fijamente a los ojos.

El helvético se sonroja, pero sigue con la mano ahí... Y vacila un poco porque le suele costar mucho trabajo determinar si está haciendo algo realmente mal o no.

Se humedece los labios sin decir nada en lo absoluto y creo que está vez vas a tener suerte, Suiza y vas a poder notarlo en tu mano si lo haces mal o no. El helvético traga saliva y mueve un poco la mano en su cadera, mirándole fijamente a los ojos.

—T-Te gusta que haga esto así.

Austria hace un verdadero esfuerzo por sostenerle la mirada aunque esté perdiendo el control absoluto de su cuerpo entero, sonrojado. Traga saliva varias veces

Si estuviera concentrado en esto notaria que el corazón de Suiza va a explotar en 3... 2... 1... pero está concentrado en tratar de reprimir algunos soniditos que se le escapan y no apartar la mirada ni cerrar los ojos y le cuesta ordenar palabras en su cabeza para responder

—A-A ti... es a quien... tú eres el que... lo hace.

Suiza mueve accidentalmente un poco la mano que tiene AHÍ. Quizás él ni lo nota y se sonroja a juego, no crean que no. Quizás más… Y le da un escalofrío.

—Yo... Q-Quisiera... —balbucea cagándose.

—Was?

—Hacer esto... —le pone la mano que no está ahí en las piernas para que se estire del todo—, mejor.

—¿Mejor, cómo? —se humedece los labios, estirándolas.

—Mejor, sin dudar, porque creo que a ti t-te guste que... No dude —aprieta los ojos y se sonroja mucho al mover la mano sobre su asunto pero la mueve un poco haciendo más o menos lo que deseaba ÉL hacer. Y tiene muchas ganas de esconderse avergonzadísimo en su cuello.

Austria no puede evitar apretar los ojos rompiendo el contacto visual. Suiza le da un beso en un párpado deseando saber si seguir o parar, intentando con todas sus ganas hacer uno de esos jueguitos macabros de Austria de quiero pero no quiero... Si existían esos jueguecitos, ¿no?

El moreno parpadea, sintiéndole de repente muy encima y muy cerca, le mira, nervioso.

—Voy a revisarte —susurra Suiza sonrojado, sudoroso y tres veces más incómodo... Pero no quita la mano de ahí, cuando baja la cara un poco y le besa la mandíbula. Él aparta la cara, en parte dejándole hacer y tiene otro escalofrío, así que le besa ahora el cuello (no sin ganas de esconderse ahí eternamente de la vergüenza) y el hombro—. Hasta aquí todo está en orden...

—E-Es p-peor con... —susurra

—¿Con qué? —le besa encima del corazón

—La... excitación —aprieta los ojos.

Suiza parpadea. ¿Es peor el dolor con la excitación? Era eso una señal de que ya no le tocara o algo así? Le mira un poquito de reojo inseguro con esa cara de "dime que pare y parare al instante"... Le da otro besito suave.

A ver, tú, medico de pacotilla, si te dice que le revises y que le duele cuando esta excitado es para que le excites y puedas ver cómo es que le duele. Obviamente nada de decirle que pare.

—Hasta aquí todo va bien, los síntomas coinciden... —susurra sintiéndose súper avergonzado con el juego del doctor... él no sabe jugar. Nada. Le da una leve lamidita discreta en el pecho

Consigue otro síntoma cuando Austria echa la cabeza atrás con uno de esos gemidos.

Abre los ojos verdes como platos y tiene que apretar las piernas porque Austria consigue terminar un síntoma en Suiza enviando la sangre que le quedaba directamente a una zona en concreto. La verdad es que en el estado en que está el moreno, no se entera mucho de eso.

Suiza baja por el abdomen hasta la zona en cuestión, porque es un traumado que aun piensa en el asunto de las ingles... Así que después de un besito en el ombligo y de darse cuenta de que Austria está bastante feliz en su mano... Le mira de reojo rojo como una manzana. Bastante creo que es poco decir.

—¿D-Donde dices que es el dolor más agudo? —susurra intentando aun parecer profesional

El sonido de respuesta no es para nada de dolor y ahí Suiza se enfrenta a una tremenda interrogante en su vida. Qué le gustará más al austriaco para terminar esto...

Uuuuh pero mira que cosas más cochinas de preguntarseeee

Cállate Prusiaaaaaaaa

—V-Voy a hacerte un masaje —propone quitándole la mano de ahí—, n-necesitas relajarte.

Y ahí viene el momento de perversión REAL en el que hace el masaje apropiada y pornográficamente, como siempre, muy dulce y delicado y... Sí, bueno, es verdad que Austria va a acabar él solo un poco vergonzosamente...

Mientras no pare… No, no va a parar, de hecho va a ir justo ahí a hacer un masaje justamente para que acabe. Entonces... bueno. Pasa. Por supuesto. Y Suiza se queda con un gran problema entre manos... O entre piernas en realidad que esperaríamos que Austria ayudará a resolver pero conociendo su maldad.

Austria aun respira muy agitadamente con los ojos cerrados. Suiza limpia lo que necesita limpiar con total discreción, sonrojado y sudoroso como pocas veces pensando que esto va a servirle para alguna noche de soledad en que Austria se vuelva a Berlin.

El moreno se mueve un poco cuando le limpia empezando poco a poco a respirar mejor. Le mira. Bueno, ¿si sabes esto de estar a punto? Así esta Suiza. Justo como te gusta, Austria, lástima que tú estés aun en ese otro asunto

—¿Entonces, tu diagnostico?

—M-Mi diag-diagnóstico es que te hacía falta un p-poco de Schweiz.

—¿Y si aún me duele?

El helvético parpadea sin esperarse esa pregunta, levantando las cejas

—Si aún... Si a-aun te duele hay que... —se humedece los labio y le mira y es que esta sonrojado y despeinado y perfectamente antojable. Austria se incorpora un poco.

—No suenas seguro para nada.

—Pienso que... Que tú te... Te ves... —es que no piensa, Austria, por eso no suena seguro. Está completamente idiotizado—... Yo... Yo creo que... N-Necesitas un...

—Yo pienso que tú te ves completamente pervertido y has hecho esto sin ningún motivo médico —se incorpora más, acusándole.

—¡No es cierto! —se cubre la cara y se sienta en la cama junto a él.

—Bájate los pantalones y demuéstralo.

—Nein! NEIN, Nein! —niega fervientemente con la cabeza llevándose las manos a la zona en cuestión.

—Así que es como digo.

—Nein, eso es... Colateral. No tiene nada que ver.

—De colateral nada, un profesional debería poder soportarlo perfectamente —le gatea por encima para que se tumbe. Él se deja hacer y traga saliva mirándole con los ojos muy impresionados y abiertos—. Pero hay una forma fácil para resarcir una mente tan sucia como la tuya —una pierna a cada lado y se sienta sobre sus felices regiones vitales aplastadas incómodamente por sus pantalones. Aprieta los ojos incomodo porque además está el cierre y están MUY felices—. ¿Admites que esto no tenía NADA de procedimiento médico?

—Sí lo tenía... —susurra sin que sea del todo mentira. Austria chasquea la lengua, niega con la cabeza y hace un buen movimiento de cadera sobre él. Suiza suelta un BUEN gemido apretando los ojos y pensando que no con tantos movimientos como ese terminaría de una manera tremendamente incomoda

—¿Admites que eres un pervertido y esto no tenía nada de procedimiento médico? —repite dejándole respirar un poco.

—T-Tú no tienes nada de e-enfermo... —susurra temblando un poco.

—No es eso lo que he dicho —otro movimiento de cadera y le desabrocha el cinturón. Es que ya ni pelea, solo mueve la cadera intentando evitar los problemas al sur de sus tierras... Inevitables problemas.

—Yo no... —aprieta los ojos porque no lo ha evitado en lo absoluto

—Nein, was? —le levanta un poco la camiseta acariciándole por debajo.

—Mmmm —entrecierra los ojos y es que CLARAMENTE le encanta todo esto—, yo... Yo... Y-Y-Yo...

El austriaco le abre los pantalones mientras le deja hablar. El suizo tiene repetidos escalofríos mientras le mira hacer con cara de impresión y la respiración agitada.

—No me estás contestando —le riñe y se mueve de nuevo.

—¿Q-Que preguntas...? Ahhh —otro gemidillos más echando la cabra atrás.

—Que admitas que eres un pervertido.

—No lo... Y-Yo... Ö-Österreich e-estas... —muy cerca de conseguir que admita lo que quieras.

—¿Estoy qué? —acaba de abrirle los pantalones.

—Ha-Haciéndome...

Él se levanta un poco para bajárselos. Suiza se cubre con una mano porque de verdad que está a punto.

—¿Qué vas a hacer?

—Nada que no me pidas —sonríe maligno

Parpadea porque eso es ¡AUN PEOR! Le mira con horror. El moreno se humedece los labios sin piedad.

—H-Haz... A-Algo, lo... Lo que sea...

—¿Cómo qué? —le acaricia otra vez

—C-Como lo que... Sea —aun tiene la mano ahí escondiéndose el asunto. Tiene otro escalofrío con la caricia—. E-Esto no vale.

Así que Austria levanta las manos, palmas en alto.

—Nein, ¡Eso sí! —protesta más

—¿Eso el qué? ¿Tocarte? —acerca las manos y las pone un centímetro por encima de la piel, sin tocarle.

—Ja, dije que... ¡Hicieras algo!

El austriaco le roza con la punta de los dedos, dibujándole caminitos. Él cierra sus ojos verdes y piensa que si no tuviera tantas ganas de resolver su problema, esta actividad le parecería muy bonita y sensual.

—A-Algo un poco más... A-Activo.

—Eso no me dice nada concreto.

—Tócame bien, Mein gott...vale, soy un... —es que no quiere decirloooo. Aprieta los ojos.

Dedos bajaaaandooooo. Es que Austria lo tienes justo así a punto de... Ok, justo como te gusta, en resumen, se retuerce un poco bufando.

—T-Tú eres un pe-pervertido... —bien, acúsale de cosas, así seguro será menos malévolo

—Si piensas eso, paro —levanta las manos otra vez.

—Nein! Österreeeeeich —eso es hasta un chillidito protestoso, debe hasta incluso ser un pequeño sollocito impaciente

—¿Quién es el pervertido entonces?

Aprieta los ojos porque no quiere ser un pervertidooooo, pero quiere un beso

—I-Ich —tono semejante al de Liechtenstein susurrando.

Austria se humedece los labios sonriendo malignamente. Suiza sigue con una mano en la cara revolviéndose un poco y queriendo acabar, en resumen.

—Was? —finge no haberle oído.

—Ich, ich —protesta avergonzándose de sí mismo por esa idea y Austria se abalanza a besarle, a lo que Suiza se lo come, histérico. HISTERICO.

El moreno se sitúa en una mejor posición en el beso, porque... al final sí lo ha dicho.

¡Claro que lo ha dicho! Podría haber dicho que se lanzaría de un precipicio si quisieras.

Pues nada, movimiento de cadera y Suiza está seguro de que España sí que enseño a Austria a moverse al final.


Que no se entere tu mamá de lo que has leído, pero no olvides decirnos que te ha parecido.